Buscando la inspiración

Hay muchas veces que, al sentarnos a escribir, notamos que nos faltan las ideas. Hay momentos, rachas de «lucidez» en los que las palabras parecen escribirse solas, directamente de tu cabeza al ordenador. Hay otras épocas, de diversa duración, en los que parece que las musas nos dan la espalda y nos dificultan el trabajo. Picasso decía eso de «la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando» (hoy os vais a ir con dos frases en lugar de una), pero es cierto que hay algunos truquillos que, por lo menos a mí, ayudan bastante.

1) La música.

Me imagino que, como en todo, cada uno tendrá sus gustos y sus preferencias. Supongo, también, que depende de lo que se esté escribiendo, vendrá mejor un tipo de música u otro. En mi caso, al escribir (por el momento) fantasía, el cuerpo me pide escuchar a cantantes como Enya o Dido o, simplemente, música celta, alguna que invite a imaginar lugares mágicos. A veces también he escuchado algo de Evanesence, sobre todo en los momentos en los que hay alguna lucha. Como digo, la elección depende de muchos factores. ¿Tenéis alguna recomendación?

2) Los viajes.

Viajar a sitios desconocidos o volver a esos lugares que siempre nos han servido para pensar, para buscar algo de tranquilidad, es algo que siempre es bueno a la hora de buscar inspiración. Yo acabo de llegar de pasar cuatro días en Escocia, principalmente en Edimburgo, aunque también hemos podido ver algunos lagos, un castillo y un Parque Nacional. Es cierto que Edimburgo (según nos dijo el guía, la segunda ciudad más gótica del mundo, después de Bucarest) invita mucho a esa magia de la que os hablo. Los edificios, los bosques, la luz grisácea, incluso los cementerios son lugares impresionantes que no dejan a nadie indiferente. También cuenta el hecho de haberme podido tomar un café en «The elephant house», la cafetería donde J .K. Rowling escribió la mayor parte de Harry Potter, o que haya visto las tumbas de William McGonagall o de Tom Riddle en Greyfriars Graveyard, de donde sacó algunos de los nombres que luego emplearía. Saber que alguien como ella buscó la inspiración en esa ciudad para escribir toda la inmensidad de Harry Potter es algo muy, muy grande. Y solo os comento que mi próximo viaje es a Copenhague, ciudad en la que vivió Hans Christian Andersen la mayor parte de su vida…

3) El cine.

A veces el cine, los documentales y demás material audiovisual es una gran ayuda para buscar la inspiración. Buscad películas que tengan que ver con aquello que estáis escribiendo. Ved documentales de lugares a los que es difícil viajar y que creéis que os pueden servir. Para «El destino de Tamarán» la mayor parte de lo que he escrito ha salido de mi imaginación (aunque los recuerdos que tenemos siempre influyen), pero para un proyecto que tengo en mente voy a tener que ver muchos, muchos, muchos documentales… Algún día os contaré.

4) Los libros.

Qué os puedo decir que no os haya dicho ya sobre la importancia que tiene leer, en general, y, también, para inspirarnos. No voy a repetir lo mismo, que la entrada ya está siendo lo suficientemente larga, así que os remito el artículo que escribí para la gente de Boolino http://www.boolino.com/es/blogboolino/articulo/lee-lee-y-lee-escribe-escribe-y-escribe/ Al menos en mi caso, si en algún momento me atasco, leer algún libro de la misma temática que estoy escribiendo ayuda, y mucho. Si tengo que elegir un libro que me haya sido útil al estar escribiendo «El destino de Tamarán», me quedo con la saga de «Elric de Melniboné», de Michael Moorcock, saga que aprovecho para recomendaros a todos.

Como todo lo que escribo en este blog, esta entrada está enfocada a la escritura, pero seguro que todos aquellos que realicéis alguna actividad creativa tenéis también vuestros métodos para buscar inspiración, y me encantaría que los compartierais.  Siento que me haya extendido más de la cuenta… ¡Un abrazo a todos!

“La inspiración es un huésped que no visita de buena gana al perezoso”. 

Piotr Ilich Chaikovski

Al mal tiempo, buena cara

Y es que no me queda otra opción que seguir, como dirían los chicos de Melón Diesel, «sacando corazón a un día gris». No, no me pasa nada. Sí, estoy estupendamente. Lo que pasa es que hablé con mi editor para ver qué pasaba con la publicación de «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados», para saber por qué se estaba retrasando tanto todo y su respuesta fue como un jarro de agua fría, helada, más bien. Resulta que la imprenta, en la que el libro lleva desde el 25 de noviembre, está en concurso de acreedores. ¿Qué pasa, entonces? Pues pasa que ni siquiera tenemos garantizado que el trabajo vaya a salir adelante. Sigo teniendo la mínima esperanza de que, aunque tarden, terminen por tirar esa primera edición con la que poder empezar a moverme, solo pido eso.

No le hecho la culpa a nadie, pues nadie la tiene, y no voy a entrar a criticar a quienes hacen las leyes, a quienes nos ahogan cada día para ser ellos un poco más ricos, porque tendría que abrir otro blog y tendría para escribir una entrada diaria en lugar de semanal. Lo único que puedo hacer es seguir esperando. Tener paciencia (menos mal que tengo sacos de ella) y seguir esperando al día en que, por fin, tenga el libro en mis manos. Mientras tanto, en lugar de bajar los brazos y de desesperarme he tomado varias decisiones.

1) Seguir publicando la entrada semanal del blog, aunque a veces pienso que se me acaban las posibilidades y que no hay nadie a quien le interesen. Os pido paciencia también a vosotros, el blog nació cuando supe que el libro iba a ser publicado, pero esta serie de catastróficas desdichas me han obligado a desviarme un poco del rumbo marcado.

2) Volcarme de lleno en la revisión de «El destino de Tamarán». Ya me va quedando menos para dejarlo rematado y visto para sentencia. Seguir trabajando en él es lo que más me ayuda a mantener despierto mi sueño de ser escritor.

3) Empezar a buscar ideas para los siguientes proyectos que tengo en mente (algunos ya empezados), porque en cuanto termine con Tamarán, me pondré manos a la obra con el que crea más conveniente.

Y nada más. Sé que es una entrada un poco aburrida, pero os merecéis una explicación de por qué el libro sigue sin llegar, y esta me parecía la mejor manera de hacéroslo saber. Un abrazo a todos, ¡mandadme vuestros ánimos!

«Si la noche es tan oscura que no llegas a divisar tus propias manos, puedes estar seguro de que el alba está muy cerca».

Proverbio árabe

La lectura en las clases de inglés

Sí, aún seguimos a la espera de recibir noticias sobre la publicación de «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados», y yo sigo pensando qué puedo ofreceros mientras que os pueda interesar… Hay veces que escribo sobre educación. Otras lo hago sobre literatura. También os he ofrecido algún fragmento de los propios cuentos animalados o de «El destino de Tamarán». Pues bien, esta semana le toca el turno al inglés. Como muchos sabéis, este año estoy trabajando en Londres con una beca de auxiliar de conversación, beca a la cual pude acceder al graduarme en Maestro en educación primaria con mención especial en lengua inglesa. Así que, en principio, cuando vuelva a Madrid (espero) trabajaré de profesor de inglés en algún colegio de primaria.

Durante la carrera, hemos tenido que trabajar distintos aspectos relacionados con la enseñanza de esta materia, incluido el «storytelling«, o lo que es lo mismo, la lectura en voz alta. En una de las asignaturas, la que nos enseñó cómo trabajar las destrezas orales, nos pidieron que contáramos una historia en inglés y una rima o canción que tuviera alguna relación con ella. Podíamos buscar cualquier historia y rima que nos gustarna o escribirlas nosotros mismos. Supongo que os imagináis lo que hice. No os doy más la paliza, os dejo directamente con «Mike, the monkey» y con «We go to the zoo», la historia y la cancioncilla que escribí. I hope you’ll like them! (¡Espero que os gusten!)

Mike, the monkey

Since the moment Mike was born,

he wanted to know everything about the rest of the animals of the zoo.

So, every time he saw one of them,

He shouted loudly: What is your name?

He saw Gina, the giraffe, and she said to him:

I’m Gina, the giraffe, as you can see!

He saw Ellie, the elephant, and she said to him:

I’m Ellie, the elephant, as you can see!

He saw Lino, the lion, and he said to him:

I’m Lino, the lion, as you can see!

He saw Dolly, the dolphin, and she said to him:

I’m Dolly, the dolphin, as you can see!

He saw Sonia, the snake, and she said to him:

I’m Sonia, the snake, get out of my way!

And Mike felt so sad, he wanted to have new friends,

and Sonia, the snake, said: “Get out of my way!”

He went with his friends to Sonia’s cage,

and they said to her: We want to have friends!

And Sonia felt lonely when she saw all of them,

so, firmly, she said: So, why don’t be friends?

And Mike felt so happy, he smiled again.

He loves his zoo and he loves all of his friends!

 

Y aquí va la poesía-canción:

We go to the zoo

We go to the zoo,

are you coming too?

Yes I am,

to see my friends,

so can I go with you?

Yes, of course you can,

and also all your friends,

we’ll see Miss Fox                  

and Mister Frog

and have some tea with them.

We’ll visit Mike the monkey

and Miss and Mister Donkey,

and we will stay

with them to play

and dance some funny funky.

Gina will also come,

with Miss Gorilla and son.

And we will sing

“The Lion King”,

because it’s Lino’s song.  

And Ellie and her sister

will come and say “Hey, Mister!”

And we will eat

some chips with meat

and we’ll say some tongue twisters.

Then, we’ll go to the pool

to visit Dolly’s school          

and swim with them

and jump and learn

to do it nice and cool.

And Sonia the snake will be

the last animal we’ll see.

“It’s been a nice day”,

that is what she say,

“and thanks for visiting me!”

 

Incluso los que somos profesores de inglés podemos trabajar la lectura en primaria. Es tan sencillo como encontrar historias que se adapten al nivel de nuestros alumnos, poner un poco de gracia y leer… Seguro que ellos lo agradecen. ¿Qué os parecen las historias? ¿Os gustan? ¿Las usaríais en vuestras clases?

«Cada idioma es un modo distinto de ver la vida».

Federico Fellini

Libros, historia, magia…

Las bibliotecas siempre me han parecido lugares únicos. Un universo donde perderse entre estanterías repletas de libros; entre libros repletos de historias; entre historias repletas de magia.

Por suerte, he estudiado en un buen colegio, el Real Armada, y un buen instituto, el Felipe II, ambos públicos (¡viva la educación pública!), pero la biblioteca, o bien brillaba por su ausencia, o era un lugar bastante triste. Es un recuerdo que no tengo y que me habría gustado adquirir. Sin embargo, los que hayáis visto películas americanas o inglesas que sucedan entre las aulas, habréis visto que las bibliotecas allí son otra historia. Yo lo he podido comprobar en el instituto donde estoy trabajando con la beca de auxiliar de conversación en Londres, Oaks Park High School (público también). No solo es un espacio donde poder acudir a encontrar alguna lectura o, simplemente, a leer. Yo mismo doy algunas clases allí. Bien organizada. Bien decorada. Hacen, incluso, murales con distintos tipos de libros, temas, etc. Además, las bibliotecarias, Miss Hayes y Miss Ford, son MARAVILLOSAS. Me dan tarta casera, me ofrecen café y hacen algo que a mí me alegra cada día: me saludan con una sonrisa siempre que me ven.

Ellas han sido las culpables de que haya realizado algo que me encanta. Con motivo de la semana internacional, una de ellas me pidió ayuda para una actividad que tenía en mente. Había seleccionado varios libros de cuentos con ediciones bilingües. Quería leerles ese cuento en los dos idiomas, y pensó en mí para leer la historia en español. Por supuesto, dije que sí.

Hemos leído «The dragon’s tears«, «Las lágrimas del dragón«.Ha sido breve, pero mientras leía y miraba las caras de esos alumnos, me he emocionado. Me he emocionado porque eso es lo que me gusta hacer. Leer. Educar. Fomentar la lectura. Ofrecerles historias, libros, literatura. Al terminar, Miss Hayes les ha dicho que soy escritor, que estoy a punto de publicar un libro de cuentos en España… Y algunos han puesto cara de «really?» 🙂 Luego, por supuesto, me han preguntado que de qué parte de España era y que si, siendo de Madrid, era seguidor del Real Madrid.

Una vez más, he pensado que algún día, espero que no muy lejano, podré estar delante de un grupo de niños haciendo esta misma actividad, contándoles un cuento, pero uno escrito por mí. Se me pone la carne de gallina…

Eso es todo por esta semana, quería compartir con vosotros lo bien que me he sentido haciendo de cuentacuentos.

¿Creéis que merece la pena leerles en voz alta a los niños? ¿Que sirve de algo contarles cuentos? Sigo abierto a cualquier sugerencia que podáis hacer.

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.

Mario Vargas Llosa

Lecturas para Navidad

¡FELIZ NAVIDAD! No voy a molestaros con entradas densas en estas fechas, que estamos todos hasta arriba de compromisos…

Tan solo quiero dejar un consejo por aquí, para que lo aproveche quien lo crea bueno. Estos días, por tradición, porque apetece estar en casa calentitos y porque los peques no tienen colegio, ¿qué mejor momento para invitarlos a la lectura?

Si no tenéis libros de cuentos, investigando por Internet podréis encontrar prácticamente todos los clásicos, muy apropiados para las Navidades. Hay algunas páginas que os serán de gran ayuda, como la que os muestro, y muchos autores como Perrault, los Hermanos Grimm o Andersen por los que podréis apostar sin riesgo al fracaso.

También os animo (como hice en la entrada anterior) a que os recorráis las librerías infantiles en busca de nuevos autores, nuevas historias y nuevos personajes.

Por el momento, os dejo con un cuento ideal para la Navidad: La niña de los fósforos, de Andersen, un cuento que a mí me trae muy buenos recuerdos de pasar las fiestas calentito mientras me lo leían en casa.

La niña de los fósforos

«La mayoría de las personas que caminen detrás de mí serán niños, por lo que mantendré los pasos cortos».

Hans Christian Andersen

Books for Christmas!

Aún a la espera de conocer fechas (y armándome de paciencia), y ya en mi amada Madrid para pasar estas fiestas tan especiales entre familia y amigos, quiero, en esta entrada, romper una lanza a favor de un regalo no siempre deseado por todos…

Algunos habréis visto el vídeo aquel de… «Books? Books for Christmas??» ( http://www.youtube.com/watch?v=sv4Hpz-GI3g ), en el que un pequeño se queja por haber recibido libros como regalo de Navidad. La verdad es que el vídeo es gracioso, pero a mí me da un poco de pena que, en muchas ocasiones, los libros no se vean como un buen regalo por los niños.

Estoy seguro de que tanto Papá Noel como Sus Majestades,  los Reyes Magos, habrán visitado ya un montón de librerías infantiles como El dragón lector, Kirikú y la bruja, Venir a cuento y otras muchas librerías en las que la magia de los libros puede respirarse y te invade el corazón de letras, colores y personajes maravillosos. No solo eso, seguro que también han podido asistir a una de las muchas actividades que organizan durante estas vacaciones para los más peques (y no tan peques).

Siempre he defendido, y lo seguiré haciendo, la importancia que la lectura tiene en la vida y que, cuanto antes empecemos a leer, mayores serán los beneficios que nos aporte. Por eso, queridos «regaladores», os animo a que, durante la vorágine de las compras navideñas, os deis un paseo entre libros y que, sean para la edad que sean, los tengáis en consideración para el 25 de diciembre y el 6 de enero. Y, por supuesto, si llegamos a tiempo con «Las bufanas de Lina y otros cuentos animalados», os aseguro que lo disfrutaréis.

Books for Christmas and forever!!

“Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”.

Jorge Luis Borges

Un encargo muy especial…

La semana pasada anuncié por Facebook que había recibido una noticia muy buena y algunos os pusisteis un poco nerviosos… Realmente no quería decir nada más al respecto hasta que todo estuviera bien atado, ¡pero la verdad es que no me puedo aguantar más!

Si habéis seguido el blog desde el principio, sabréis que parte de mis prácticas del Grado en Maestro en Educación Primaria las realicé en el Colegio del Hospital del Niño Jesús, en el área de oncología. Para aquellos que no los supieras, os redirijo a la entrada en la que hablo al respecto: https://jorgepozosoriano.com/2013/09/04/con-su-sonrisa-por-bandera/

Habréis visto también que uno de los cuentos, titulado «Las escamas perdidas de Lu» tiene mucho (más bien todo) que ver con esta maravillosa experiencia y con Lucía, alguien muy especial que inspiró la historia.

Pues bien… La semana pasada les envié un correo a Pilar, mi tutora durante las prácticas, y a Charo, la directora del colegio, para contarles que el libro iba a publicarse a lo largo de estas navidades. Las dos me contestaron dándome la enhorabuena y deseándome la mayor de las suertes, pero, además… Charo me dijo algo que me hizo inmensamente feliz:

«Me encantaría que nos presentaras tu libro en el teatro del Hospital, sería estupendo  que lo hicieses el Día del Libro, pues como sabes cada año llevamos un autor».

¿Os lo podéis imaginar? Siempre he dicho que lo mejor de escribir para niños es saber que, gracias a ti, van a esbozar alguna sonrisa. Si esa sonrisa viene de uno de mis niños, de esos «preciosos y preciosas» de los que Charo habla con tanto cariño, mi felicidad se multiplica por infinito.

No quiero enrollarme más. Os he prometido las buenas noticias y ya las tenéis. Escribiría páginas y páginas sobre lo contento que estoy, sobre la sensación tan increíble que siento cuando pienso que voy a estar allí con todos esos preciosos, intentando hacerles sonreír gracias a mis cuentos. No quier ni pensar en el recuerdo tan bonito que me acompañará durante toda mi vida. No podría haber otro lugar mejor para celebrar el Día del Libro.

Gracias, Pilar. Gracias, Charo. Gracias a todos.

«La felicidad no es algo que experimentas; es algo que recuerdas».

Oscar Levant

¡Bufandas!

Aún a la espera de confirmar fechas, precio, tirada, etc., he pensado que esta semana podía presentaros formalmente a Lina, la protagonista del cuento que da nombre al libro.

Como habréis visto, se trata de una jirafa muy, muy guapa creada, por supuesto, por la genial Marta Marbán de Frutos. Algunos os preguuntaréis «¿por qué ha elegido a una jirafa para ser la imagen de la portada?» Las razones son varias. Por una parte, consideré que el nombre del cuento, «Las bufandas de Lina», era muy adecuado para aparecer en la portada. No es largo. No es demasiado corto. ¿Bufandas? ¿Lina? ¿Jirafa? ¿De qué podrá tratar este cuento? Si seguís leyendo la entrada, lo descubriréis… Otro motivo por el que la elegí a ella fue que es preciosa. Marta supo plasmar exactamente la personalidad de Lina en sus dibujos (aunque bien es cierto, que lo ha conseguido con todos los personajes del libro). Recuerdo cuentos cuyos protagonistas son animales de granja, perros, gatos… Y algunos otros más asiduos a protagonizar historias, pero no conozco ninguno que tenga a una jirafa como personaje principal. Valoré el resto de opciones, visualicé el resultado y la elección fue clara. Además, Lina, presumida como es, estuvo encantada desde el primer momento de ser la cara visible del libro. Ella, como comprenderéis, nunca valoró otra opción que no fuera la de ser protagonista absoluta.

Este cuento, el último que escribí de todos los que forman el libro, nació en mi cabeza al ver una flor de peluche que mi hermano me regaló hace algunos años. Llevaba varios días pensando en posibles animales, acechando a mis ideas para cerrar el libro tal y como lo quería. Pensé en una hipopótamo, una libélula, una leona… Pero faltaba una chispa que hiciera prender el hilo. El último animal en el que pensé fue en una mariposa y, a los pocos días, esa flor de peluche me dio la solución. Mariposas, flores, una jirafa… ¿Qué ocurrirá en el cuento? Por lo pronto, os dejo el comienzo, pero tendréis que esperar a tener el libro para saber qué sucede en un cuento con una jirafa, flores, mariposas y… ¡Bufandas!

«Quiero contaros la historia de la jirafa más presumida que jamás haya existido. Se llamaba Lina, y vivía en una preciosa casa de campo que ella misma había decorado con todo lujo de detalles. Tenía, además, un enorme jardín en el que plantaba todo tipo de flores. Rosas, tulipanes, margaritas, orquídeas… Flores de todos los colores y aromas posibles que embellecían más aún su hogar. Sin duda, era la casa más bonita del lugar.

Pero Lina no plantaba flores solo para decorar su jardín. No las regaba solo para que crecieran sanas y fuertes. No las cuidaba solo porque las quisiera. Como ya os he dicho, Lina era una jirafa muy presumida, y tan solo le interesaban las flores por sus bellos y coloridos pétalos. Con ellos se hacía bufandas kilométricas con las que adornar su larguísimo cuello. Y no tenía dos o tres, no. Sus bufandas podían contarse por millones. Una de rosas rojas. Otra de blancas margaritas. De tulipanes naranjas y de rosas orquídeas. Las tenía de todos los colores y formas posibles, y se las cambiaba constantemente para no estar más de cinco minutos con la misma».

» Los ojos de un animal tienen el poder de hablar un gran idioma». 

Martin Buber

El mejor regalo de cumpleaños…

Bueno, bueno, bueno… Cómo podría yo empezar esta entrada que llevo tanto tiempo queriendo escribir…

Los que me conocéis o me seguís sabéis que ha habido algunos problemas con la publicación de mi primer libro, «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados». Lo primero que quiero hacer es pediros disculpas a todos por haberos ofrecido unas fechas que al final no pudieron ser. A veces ocurren algunos inconvenientes que no podemos evitar. Pero el día 23, mi cumpleaños, me llegó el mejor regalo de cumpleaños que podría haber recibido… Si todo sale bien, y espero que así sea, en aproximadamente un mes, antes de que acabe el año, podré ver mi libro publicado y lo presentaremos en Madrid en cuanto nos sea posible. Será en fechas navideñas, así que podéis dejar ya de pensar en los regalos que tengáis que hacer…

Ya tenemos la portada (no me digáis que no es preciosa). Hoy mismo se ha llevado todo el material a imprenta. Esta semana tendré información sobre precios, tirada, fechas y demás, y estoy ya temblando de los nervios que tengo…

Ahora sí que, por fin, empieza esta aventura… Por fin tendré algo que ofreceros además de este blog. Por fin me meteré de lleno en este mundo a cuya puerta llevo llamando tanto tiempo. Por fin cumpliré uno de los sueños que más he ansiado.

Os seguiré informando sobre todo el proceso, así que tendréis que estar atentos… 🙂

Gracias por vuestra paciencia, vuestro apoyo y por compartir conmigo esta ilusión tan grande.

«Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche».

Edgar Allan Poe

Tirando del hilo de las ideas

¿Cómo se empieza a escribir? Esta es una pregunta realizada a todos los escritores y que espero me hagan algún día a mí. Por lo que pueda pasar, me voy a adelantar y voy a dar mi respuesta a ese «¿Cómo comienzas a escribir una historia?»

Realmente, en mi caso da igual que se trate de un poema, un cuento, una novela… Normalmente siempre comienzo del mismo modo: tirando de una idea. Si es poesía, puede tratarse de un verso suelto o dos palabras que rimen. Si es un cuento, un simple peluche de una flor que me regaló mi hermano por algún cumpleaños puede ser suficiente para que me venga a la mente la idea necesaria para escribir «Las bufandas de Lina». Si es un novela, puede ser algún sueño, como ocurrió con Tamarán, o puede ser un personaje, un lugar, una frase… Llevo una semana dándole vueltas a la cabeza sobre eso, sobre una nueva idea que se me ocurrió paseando por Londres, y creo que me va a explotar de un momento a otro.

Una vez que ese estímulo ha llegado a mi mente, hay dos cosas que necesito hacer sin perder ni un segundo. La primera es abrir Evernote (una aplicación que recomiendo a todo el que escriba) y volcar todas las ideas que he ido acumulando. La segunda es, simplemente, escribir. Si dejo que las ideas se amontonen sin ir soltando un poco de lastre, corro el riesgo de perderme en un laberinto y tardar más de la cuenta en encontrar la salida… Y, mientras tanto, leer. Los paseos también ayudan, especialmente si son por lugares que me permitan estar relajado, pero leer algo relacionado con lo que estoy escribiendo es la mejor ayuda de todas.

Por el momento, hasta que vuelva a Madrid y tenga de nuevo todo lo que necesito para seguir con la revisión de El destino de Tamarán, seguiré tirando del hilo de esta nueva idea que me tiene loco pero, también, muy ilusionado

«Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa».

Mark Twain