Crítica: Solo tu nombre es mi enemigo

Título: Solo tu nombre es mi enemigo

Autor: Manuel Francisco Reina

Editorial: Área de Cultura, Ferias y Fiestas, Ayuntamiento de Rincón de la Victoria.

Últimamente, cuando quiero leer poesía de verdad, siempre recurro al mismo autor: Manuel Francisco Reina. Tengo a mano a Lorca, Benedetti, Hierro, Neruda, Hernández, Cernuda y otros tantos, a los que también acudo de vez en cuando, pero si busco algo actual y de calidad, Reina es caballo ganador. Y esto me ocurre en un momento en el que veo que la poesía que vende hoy en día, la que ocupa cada estante de cada librería, a todo tren, a todo color, a bombo y platillo, es esa llamada por mí pseudopoesía. Me da una pena enorme que ya no haga falta ser poeta para escribir poesía. Basta con ser youtuber, influencer, famoso o concursante de algún programa de televisión (ahí está el libro de Aitana Ocaña, con reconocimiento de la propia “autora” de plagio en prácticamente la totalidad del mismo). Hay librerías vacías de poetas y llenas de pseudopoetas. Vacías de poemarios y llenas de libros con frases típicas e ilustraciones que, por suerte, suelen salvar la mediocridad de los “versos”. No todo el mundo vale para escribir poesía, del mismo modo que no todo el mundo vale para cantar, pintar, bailar o dedicarse a alguna de las artes, aunque parezca que ahora todo el mundo escribe menos los escritores. Me da pena porque aquellos que se acerquen a la poesía por primera vez o en edades tempranas no van a saber lo que es y se van a tener que conformar con un sucedáneo, con la moda, con lo fácil, con lo que da ventas y, por lo tanto, dinero a las editoriales.

En fin, que me lío con este tema y me descentro de lo importante…

Este libro, ganador del XXV Premio de Poesía Rincón de la Victoria, es una maravilla de principio a fin. He leído mucha, muchísima poesía desde que tengo uso de razón (y algunos sabréis que, de vez en cuando, me lanzo a escribir algún poema, con todo el respeto que me merece) y si hay una poesía que me vuelva loco es la de desamor. Llamadme masoquista, si queréis, pero leer en verso tanto sufrimiento, tanto dolor, tanta sangre vertida en el papel… me pone la piel de gallina.

No hace falta que repita que Manuel Francisco Reina es un poeta con letra mayúscula y que cualquier libor suyo es cien por cien recomendable, pero, aun habiendo leído todos sus poemarios, y habiéndome enamorado de varios, creo que puedo decir que este es mi favorito.

Puntos fuertes:

El tema: como os he dicho, la poesía de desamor es mi preferida, y estos poemas exhalan todo el dolor de un momento así por cada verso.

Conocer o recordar a otros autores: tal y como dije en mi crítica de “La paternidad de Darth Vader”, algo que me encanta de los poemarios de Manuel Francisco Reina es que siempre incluye versos de otros poetas a modo de introducción de sus propios versos. Es algo muy bueno para descubrir a autores que no conocías o de recuperar a otros.

La estructura: Manuel Francisco Reina no es solo un genio de la poesía, sino que siempre organiza sus poemarios a la perfección. Las cuatro partes en que se divide este libro (Inocencia, Pero más el amor, Solo tu nombre es mi enemigo y El mal de Aurora) nos llevan a vivir todo ese proceso del desamor como si lo estuviéramos viviendo nosotros mismos.

Lo que más me ha gustado: como no puedo quedarme solo con una cosa, voy a dejaros algunos de los versos que me han ido directos al corazón:

 

“Porque solo tu nombre es mi enemigo

y esa rara maraña en que se ahoga

el tiempo que ya es mío porque es nuestro”.

“Pero más el amor,

que siempre encuentra excusa a su verdugo.”

“No consigo serte infiel como mereces

aunque sepa que lealtad ya no te debo”.

“Qué lástima, señor, llegaros tarde,

cuando ya para amar estáis cansado…”

Lo que menos me ha gustado: puede que, si no fuera así, se perdiera parte de la esencia; pero me ha gustado tanto que se me ha hecho algo corto.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Y queda en mi pecho amor para morir más veces”.

Manuel Francisco Reina en “Solo tu nombre es mi enemigo”

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Crítica: La paternidad de Darth Vader,

Título: La paternidad de Darth Vader

Autor: Manuel Francisco Reina

Editorial: Ediciones La Palma

Manuel Francisco Reina es un escritor “todoterreno”. Lo mismo le da escribir teatro que novela, poesía, ensayo, artículos periodísticos o lo que se le ponga por medio: todo lo escribe igual de bien. A pesar de eso, el Reina que siempre me ha gustado más es el Reina poeta.

Ahora que parece que la poesía está renaciendo en cierto modo (aunque no voy a entrar en el nivel de esa poesía), leer poesía de la buena de un poeta de verdad es, simplemente, una rareza, un regalazo y un aprendizaje.

Este autor ha publicado ya unos cuantos libros de poemas, pero este, “La paternidad de Darth Vader”, merece una mención especial. Es un alegato a la libertad, a la risa y a la valentía. A la infancia, o a recuperar la luz de una infancia con más tinieblas de las que merece cualquier niño. Poesía de sentimientos, de dolor, de miedo y de una protección por lo que se quiere, empezando por uno mismo.

A vosotros, a quienes sois lectores asiduos de poesía o a quienes la estáis descubriendo ahora con esa corriente de poesía “millenial”, os recomiendo leer a Manuel Francisco Reina, a descubrir su poesía y a aprender con él (como intento hacer yo) verso a verso.

Puntos fuertes:

La empatía: gracias a la crudeza de los poemas de este libro es automático ponerse en el lugar de cualquiera que haya pasado un tiempo acariciando más sombras que luces. No es algo fácil hoy en día (aunque se intente) y se agradece mucho, la verdad.

Conocer o recordar a otros autores: algo que me encanta de los poemarios de Manuel Francisco Reina es que siempre incluye versos de otros poetas a modo de introducción de sus propios versos. Es algo muy bueno para descubrir a autores que no conocías o de recuperar a otros.

La conexión con Star Wars: no solo en el título del libro, sino en los títulos de los poemas y en algunos de sus versos. Divertido y cruel al mismo tiempo, pero algo muy ingenioso.

Lo que más me ha gustado: el poema titulado “El camino de la Fuerza”. Una maravilla.

Lo que menos me ha gustado: no puedo decir que no me haya gustado, per esa sensación agridulce al disfrutar de cada poema por su belleza escuece. Escuece por el cariño y al pararte a pensar en todo el dolor que alguien puede llegar a sentir para escribir así.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

 

“Este es un libro sanador. Único en su especie. Un libro que va más allá, poética y antropológicamente hablando, del conflicto mítico de Edipo. Un poemario que es la cosmogonía de un poeta, pues en sus versos se pone al dolor de la infancia a trabajar a favor de la vida. Un libro que se articula con coraje, sufrimiento y esperanza, en ese territorio de la inocencia y el terror que es la palabra y la memoria de un poeta verdadero”.

Félix Grande, Premio Nacional de las Letras, sobre “La paternidad de Darth Vader”.

 

 

¿De dónde vienen las ideas?/ Where do the ideas come from?

A veces me preguntan que cómo se me ha ocurrido escribir las historias que escribo, cuál ha sido la razón para escribir un determinado texto.

¿De dónde sacas las ideas? Pues, a veces, se me ocurre una sola frase y la dejo reposar hasta que encuentro cómo incluirla en una historia. Otras veces es un personaje. O un diálogo. O una imagen. Hay poemas que he escrito a partir de un solo verso. Novelas que salen de un sueño. Cuentos que aparecen gracias a un peluche.

Lo importante es tener los ojos y los oídos bien abiertos para empaparse de todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Cualquier detalle puede ser el inicio de una buena historia.

“Uno puede resistir la invasión de un ejército, pero no puede resistir la invasión de las ideas”.

Víctor Hugo

Sometimes people ask me how I can write the stories that I write, what was the reason to write a specific text.

Where do you get the ideas from? Well, sometimes, it is just one sentence that I let there until I find how to include it in a story. Other times it is a character. A dialogue. Or an image. I have written some poems from a single verse. Novels that start with a dream. Tales that appear thanks to a soft toy.

The most important thing is to keep eyes and ears wide open so we can absorb everything that is surrounding us. Any detail could be the beginning of a nice story.

“An invasion of armies can be resisted, but not an idea whose time has to come”.

Víctor Hugo

El libro del año/ The book of the year

Son muchos años ya los que han pasado desde que conocí a Manuel Francisco Reina y muchos los momentos que hemos compartido.

Muchos también son los libros que lleva a sus espaldas. Poesía, teatro, ensayo, novelas, antologías… Para mí, como le he dicho varias veces, es un poeta. No porque su poesía sea la más bonita del panorama nacional (como poco), que lo es, sino porque poetiza todo lo que escribe. Si no me creéis, leed cualquiera de sus libros, como “Los amores oscuros”, “La coartada de Antínoo” o “La emperatriz amarga”.

Pero esta entrada es para hablar de otro libro, el último que ha escrito: “La princesa Paca”, novela que narra la historia de amor entre Rubén Darío y Francisca Sánchez, abuela de Rosa Villacastín, que también firma el libro. Yo lo tengo esperándome, con una dedicatoria tan bonita como la que veis.

Es amigo por ser una persona maravillosa; es un artista porque escribe de maravilla. No lo dejéis pasar, es ya el libro del año y tenéis mi palabra de que os va a emocionar. Y a los que, como yo, intentéis escribir, solo leer a Manuel es como tomar una clase magistral de cómo trabajar con el lenguaje.

No os digo más…

“Y que en tan pocas líneas se resuma todo:

Lo sentido, lo soñado, lo dolido y casi

lo que diariamente pasa por nuestras vidas”.

Manuel Francisco Reina, Curriculum Vitae, en “La vocación del zaángano”.

 

Many years have gone by since the first time I met Manuel Francisco Reina, and many moments that we have shared.

Many, as well, are the books that he has written. Poetry, theatre plays, essays, novels, anthologies… For me, as I have told him several times, he is a poet. Not because his poetry is the most beautiful in Spanish right now, even if it is, but because he poeticises everything that he writes. If you don’t trust me, just read any of his books, as “Los amores oscuros”, “La coartada de Antínoo” or “La emperatriz amarga” (“Dark loves”, “Antínoo’s alibi” or “The painful empress”).

But in this post I want to talk about another book, the last one that he has written: “La princesa Paca” (“Princess Paca”), a novel that tells the love story between Rubén Darío (the poet) and Francisca Sánchez, Rosa Villacastín’s grandmother, so she also signs the book. It is waiting for me, with a nice dedication.

He is my friend because he is a wonderful person; he is an artist because he writes wonderfully. Don’t take it for granted, it is the book of the year already and it will move you from within, you have my word. And for those who try to write, as I do, just reading his words is like taken a master lecture about working with the language.

I have nothing more to say…

“And in a few rows, everything is summarised:

What we felt, what we dreamt, what we suffered and nearly

what daily passes through our lives”.

Manuel Francisco Reina, Curriculum Vitae, en “La vocación del zángano” (“The vocation of the lazybones”), my translation.

Jero Viajero

¿Quien es Jero Viajero? No, la verdad es que el título de la entrada no dice mucho, pero es alguien al que os quiero presentar.

Ya os he hablado alguna vez de la experiencia tan maravillosa que fue hacer mis prácticas, tanto en el Hospital del Niño Jesús como en la Sagrada Familia de Moratalaz, y Jero nació, precisamente, durante estas últimas. Lo creé para trabajar los paisajes en conocimiento del medio, en segundo de primaria, y la verdad es que funcionó muy bien. Como sabéis, siempre intento acercar la literatura a los chavales, y cuando Laura (¡qué buena profe!) me pidió que preparara algo para explicar ese tema, se me ocurrió hacerlo de una forma más original que siguiendo el libro de texto.

¿Qué se me ocurrió? Pues, primero, inventarme un personaje para que se lo explicara, Jero Viajero. Bueno, en realidad fueron dos, porque siempre va con su perro, llamado Guía. A los dos les encanta viajar, así que lo segundo que pensé fue llevarlos de viaje por la montaña, los polos, la selva, etc. mediante la poesía. De este modo, pensé, se trabajaría un tema completo de una forma diferente, leerían poesía y, con un poco de suerte, les resultaría más sencillo aprender las características de los distintos paisajes. El resultado fue inmejorable, tanto que no solo se aprendieron esas características sin abrir el libro de texto, sino que muchos de ellos hicieron unos dibujos preciosos y escribieron sus propias poesías. ¡Escribieron poesía! ¡Con siete y ocho años! Os podéis imaginar lo contento que me puse 🙂

Los derechos de autor y el hecho de estar en Londres me impiden que os enseñe algún dibujo o poesía de los chicos, así que os vais a tener con uno de los viajecitos de Jero de mi puño y letra. ¿Os apetece ir al desierto? Como siempre, estoy abierto a opiniones (¡profes, decidme algo!), comentarios, etc, etc, etc. ¡Un abrazo a todos!

“Los poetas son hombres que han conservado sus ojos de niño”.

León Daudet

Tirando del hilo de las ideas

¿Cómo se empieza a escribir? Esta es una pregunta realizada a todos los escritores y que espero me hagan algún día a mí. Por lo que pueda pasar, me voy a adelantar y voy a dar mi respuesta a ese “¿Cómo comienzas a escribir una historia?”

Realmente, en mi caso da igual que se trate de un poema, un cuento, una novela… Normalmente siempre comienzo del mismo modo: tirando de una idea. Si es poesía, puede tratarse de un verso suelto o dos palabras que rimen. Si es un cuento, un simple peluche de una flor que me regaló mi hermano por algún cumpleaños puede ser suficiente para que me venga a la mente la idea necesaria para escribir “Las bufandas de Lina”. Si es un novela, puede ser algún sueño, como ocurrió con Tamarán, o puede ser un personaje, un lugar, una frase… Llevo una semana dándole vueltas a la cabeza sobre eso, sobre una nueva idea que se me ocurrió paseando por Londres, y creo que me va a explotar de un momento a otro.

Una vez que ese estímulo ha llegado a mi mente, hay dos cosas que necesito hacer sin perder ni un segundo. La primera es abrir Evernote (una aplicación que recomiendo a todo el que escriba) y volcar todas las ideas que he ido acumulando. La segunda es, simplemente, escribir. Si dejo que las ideas se amontonen sin ir soltando un poco de lastre, corro el riesgo de perderme en un laberinto y tardar más de la cuenta en encontrar la salida… Y, mientras tanto, leer. Los paseos también ayudan, especialmente si son por lugares que me permitan estar relajado, pero leer algo relacionado con lo que estoy escribiendo es la mejor ayuda de todas.

Por el momento, hasta que vuelva a Madrid y tenga de nuevo todo lo que necesito para seguir con la revisión de El destino de Tamarán, seguiré tirando del hilo de esta nueva idea que me tiene loco pero, también, muy ilusionado

“Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa”.

Mark Twain

Un estímulo para los escritores y una gran ayuda para los maestros

Aprovechando que estoy en el país vecino de uno de mis escritores favoritos, voy a dedicarle la entrada de esta semana.

Cardiff tuvo el inmenso honor de ver nacer al genial Roald Dahl, uno de los autores más famosos de la historia, al menos en cuanto a literatura infantil y juvenil se refiere. Con títulos como “Matilda“, “Charlie y la fábrica de chocolate” o “James y el melocotón gigante” y con muchas de sus obras llevadas al cine, al teatro o convertidas en musicales, este autor galés es, al menos para mí, un claro ejemplo a seguir.

Alguna vez me he preguntado cuál es la clave de su éxito, y creo que la respuesta es bien sencilla. Sus libros son cercanos, muy divertidos y los personajes (muchos de ellos, niños y niñas con habilidades o características muy especiales) están maravillosamente creados. Por otra parte, tuvo la suerte de dar con un Quentin Blake, un ilustrador único que supo llenar sus libros de unos dibujos tan únicos como él mismo. Después de haber conocido a Marta Marbán de Frutos, mi ilustradora (se me llena la boca de orgullo), soy muy consciente de la importancia que tienen dar con un buen ilustrador. En este aspecto, tanto Roald Dahl como yo hemos sido muy, muy afortunados.

Aunque no podría decantarme por un solo libro, quizás sí pueda hacerlo por un personaje en particular que, además, le viene muy bien a este blog. No es otro que esa pequeña niña que devora libros y que, por esa razón, tiene unos conocimientos inmensos sobre muchísimos aspectos de la vida. Matilda es, llevado hasta el límite, el tipo de alumno que todo maestro quisiera tener en su clase. Si todo maestro leyera este magnífico libro, es muy probable que entendieran un poco más la importancia que tiene fomentar la lectura en estas edades tan cruciales.

También, y enlazando con la entrada sobre la poesía, me gustaría recomendar otro libro suyo, quizás no tan conocido, pero divertido al máximo y que podrá ayudarnos a trabajar tanto la poesía como el inglésRevolting Rhymes, una visión diferente de los cuentos clásicos. Si lo leéis, estoy seguro de que no os arrepentiréis.

Termino dándole las gracias al propio Roald Dahl (que, curiosamente, murió un 23 de noviembre, el día en que yo nací, aunque cinco años más tarde) y a todos los demás autores de literatura infantil y juvenil que hacen que este duro camino se vuelva un poco más llevadero. Gracias a Jordi Sierra i Fabra, a Laura Gallego y a tantos otros que luchan porque los niños y los jóvenes se acerquen con más facilidad a la literatura, pues además de un estímulo para los escritores, son una gran ayuda para los maestros.

“Los secretos más grandes se ocultan siempre en los lugares más inverosímiles”.

Roald Dahl (El superzorro)