Crítica: Matria

Título: Matria

Autor: Raquel Lanseros 

Editorial: Visor

Últimamente, aunque me cuesta un poco leer (achaques que le dan a uno, qué le voy a hacer), estoy leyendo mucha poesía. Ya sabéis que me dejo guiar por quienes saben y que leo a quienes sé escriben poesía de verdad

Con este poemario me ha pasado algo que me ha gustado mucho. Sé que no debería ser así, pero me ha brotado una desconfianza bastante grande hacia la poesía de autores jóvenes o/y no consagrados. He visto tanta basura escrita bajo el paraguas de la poesía por parte de esos que yo llamo pseudopoetas que me cuesta atreverme a leer a quienes no se han ganado con calidad y con su obra el merecido respeto. No voy a dar nombres (aunque podría dar muchos), pero me horroriza ver que se escribe cualquier cosa y se le llama poesía sin serlo. Gracias a este poemario, he descubierto a una muy buena poeta. Que la poesía lo sea todo, pero que no todo sea poesía.

Raquel Lanseros ha conseguido hacerme disfrutar de una poesía de autora joven, bastante activa en redes sociales, con una más que dilatada carrera como poeta y con este libro, Matria, que es una delicia. Lo es (me atrevo a afirmar) porque Raquel es una poeta de raza, de verso trabajado, de poema leído, de estudio y, sobre todo, de respeto. Porque no escupe cuatro palabras sin sentido, les da un formato apropiado para el género y lo vende como poesía. Porque tiene sus propios recursos, sus matices, sus cambios y añadiduras, pero sin perder la tradición, sin querer romperlo todo, como hacen esos y esas que se las dan de poetas sin tener ni idea de cómo escribirla y que afirman no leerla ni estudiarla nunca porque no les interesa y (pobres) dicen que no lo necesitan. Raquel es el ejemplo de que se puede ser moderno al escribir poesía desde lo que la poesía es y ha de ser. Con su lenguaje. Con sus recursos. Con sus, digámoslo, “moderneces”, pero con sentido y, como digo siempre, con respeto al género.

El resultado es Matria, un poemario valiente y muy bien vertebrado que, para mi alegría, fue Premio Nacional de la Crítica y Premio Andalucía de la Crítica en 2019.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

El estilo poético: no me gusta la poesía recargada, ñoña, simplona, repetitiva, burda, obvia; la que usa los mismos recursos y simbologías de siempre, la que se pierde en rimas rebuscadas, la pretenciosa y grandilocuente, la que no dice nada. La poesía de Raquel Lanseros no tiene ninguna de esas condiciones. En un solo poemario se ve claramente su voz poética, su estilo, y (debo decir) es una voz que me ha gustado mucho.

Conocer poetas actuales: sobra decir que Raquel no es una de esas “poetas” salidas de un programa de televisión o una cuenta dopada de seguidores en redes sociales que usan su fama (aprovechando que algunas editoriales les vale todo, incluso pervertir la poesía) para publicar sus “poemas”. De esos no me veréis leer nada. Pero sí es una poeta actual (muy actual, por suerte), y me ha encantado ver que, muy cerca, hay aún poetas que escriben esa poesía tan complicada de escribir.

La cercanía de la autora: pendiente de las redes sociales, cercana, muy agradablecariñosa, incluso. Solo he cruzado con ella un par de mensajes, pero se ve que tiene buen corazón y que es una persona sencilla, atributos que siempre he valorado muchísimo (gracias, Raquel).

Lo que más me ha gustado: como ya he dicho, descubrir en ella una poeta a la que poder acercarme cuando quiera poesía actual y de calidad. Como prueba, algunos de sus versos:

“Laten dentro de mí dos corazones.

Uno lleva conmigo cuántos años

desde que el sí y la sangre

supieron inscribirme en el azar”.

El otro es breve y frágil

apenas perceptible

aún cuenta por semanas su presente”.

“Me oigo gritarle al mundo desde dentro de ti

desde el tiempo y la nada que estoicos nos ignoran

me oigo decir que te amo

por encima de todo”.

¿No son unos versos maravillosos?

Lo que menos me ha gustado: esto puede ser cosa mía, pero la poesía me gusta leerla en castellano y que esté escrita en castellano. La poesía traducida no me entra igual y, aunque puedo leerla en inglés, italiano y francés, me llega bastante menos. Por eso, cuando he encontrado algunos poemas o versos en otros idiomas (un recurso muy valiente, todo sea dicho), me ha sacado un poco de la lectura. 

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“sobre el verso de ustedes yo he construido mi casa”.

 “Los poetas de América Latina”, Raquel Lanseros

(A esto me refiero con lo de escribir poesía desde el respeto a los maestros). 

Crítica: El archipiélago del perro

Título: El archipiélago del perro

Autor: Philippe Claudel

Editorial: Salamandra

Como sé que echáis de menos a mi supervecina María, la reseña de hoy es de un libro pertenciente a la nueva remesa de libros de su biblioteca personal. Me ha dejado tres novelas y dos poemarios, y este es el primero que he leído. Como ya he dicho alguna vez, qué bien lee esta chica… Y, para que os quedéis más tranquilos, yo le he dejado algunos, también.

Lo primero que tengo que decir es que me ha encantado, y es así por esa razón de la que ya he hablado otras veces: qué bien escrito está. La historia está muy bien, los personajes están construidos muy bien, la localización está descrita muy bien. Pero hay muchos libros así que no me encantan, precisamente, porque no están escritos muy bien. Este sí lo está. No conocía al autor, pero segurísimo que voy a leer más libros suyos. ¿No os encanta descubrir a autores que os encantan y que ya tienen varios libros publicados?

Dicho esto, paso al análisis.

Puntos fuertes:

El estilo: no es fácil encontrar un estilo tan cuidado en una novela negra. Aunque no estoy seguro de que sea una novela negra al cien por cien. Tiene parte, eso seguro, pero tiene mucho más, y es un regalo encontrar libros con un estilo y un lenguaje tan cuidados.

Los personajes: cada uno muy bien definido y con su apodo correspondiente (la Vieja, el Maestro, el Alcalde, el Emperador…), son capaces de llevar toda la carga de la historia con sus relaciones interpersonales. En cierto modo, me ha recordado a las novelas de Agatha Christie, que devoré en mi adolescencia, y me hecho plantearme leer más de sus libros.

El narrador: sin que sea un personaje, es un personaje más; sin que sea parte de la historia, pertenece a la historia; sin que sea el autor (sospecho), tiene mucho del autor. Sea personaje, historia, autor o una mezcla de los tres, lo cierto es que es un muy buen narrador, que también se agradece.

El reflejo que da: es una de esas historias que te agarran por los hombros y te ponen frente a un espejo. No para ver lo guapo que estás, sino para hacerte pensar si, además de una cara y un cuerpo, tienes un interior que merezca la pena ver. Es un bofetón que deja la condición humana muy cuestionada, con actuaciones no tan novelescas que te hacen pensar si la humanidad está haciendo todo lo posible por deshumanizarse. Un punto muy a favor de la novela, sin duda.

Lo que más me ha gustado: esa historia coral tan bien hilada, con cada detalle atado y bien atado, con diálogos que te sacuden, con situaciones que te ponen al borde del precipicio, con ese toque de atención a la humanidad… Un muy, muy buen libro y un muy, muy buen descubrimiento de un autor a quien, seguro, seguiré.

Lo que menos me ha gustado: pues este es uno de esos libros a los que no les puedo poner pegas. Está muy bien construido, es una trama muy interesante, los personajes cumplen su función… No hay nada que no me haya gustado, la verdad.

Mi sensación final es que es mi primer contacto con un autor al que seguiré buscando y leyendo y que os lo recomiendo si os gusta este tipo de historias. Quedaos con el nombre, Philippe Claudel.

A los que conozcáis al autor, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Es muy duro apearse de los sueños”.

Philippe Claudel, “El archipiélago del perro”.

Crítica: Mendel el de los libros

Título: Mendel el de los libros

Autor: Stefan Zweig

Editorial: Acantilado

No sé por qué he tardado tanto en leer a Zweig, pero, por fin, lo he hecho. Es verdad que no ha sido con un libro extenso, pero sí con el que tenía que hacerlo, o eso creo. Lo vi en un artículo en el que algunos libreros recomendaban libros sobre libros (ya sabéis lo que me gustan), así que lo compré cuando fui a la librería que tengo cerca de casa.

Se lee en muy poquito tiempo (es un relato), pues tiene solo cincuenta y siete páginas y es una lectura bastante agradable.

Básicamente, más que la historia en sí, lo importante del libro es el propio Mendel, personaje sobre el que todo gira y un personaje, sin duda, para recordar.

Me ha gustado mucho, la verdad, como todo lo que he leído de Acantilado, que es, como sabéis, una de mis editoriales preferidas.

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

Conocer a Zweig: es un autor de los importantes, de los que (en mi opinión) hay que leer. Ahora que ya me he quitado esa presión, seguro que leo más. Si tenéis recomendaciones, serán bienvenidas.

El homenaje a los libros y los libreros: Mendel no es un librero, sino alguien que encuentra siempre los libros que alguien necesita, una enciclopedia viva, un catálogo de libros andante. Ponerlo como protagonista absoluto de un libro, con esa profesión que, en esencia, es la de amar los libros casi por encima de todo y vivir por y para ellos.

La ternura de Mendel: sin ser un personaje agradable “a la vista”, sí lo es al corazón. En estas pocas páginas, se gana un huequito justo ahí, entre aurículas y ventrículos. Inolvidable.

La extensión: perfecta para leer entre lecturas algo más densas, para darse un respiro, para un ratito en el que nos apetezca leer algo y cerrarlo. Me encanta que existan historias breves buenas.

Lo que más me ha gustado: quizá no sea lo que más me ha gustado (no sería justo para la historia), pero poder decirme que ya he leído a Zweig me ha liberado de una presión enorme, jeje.

Lo que menos me ha gustado: poco negativo puedo sacar en tan pocas páginas y en una historia escrita a la perfección. Quizá, por decir algo, diré que lo peor ha sido volver a pensar en toda la injusticia y el horror de las guerras, los campos de concentración y la de vidas que llegaron a su fin por pretensiones políticas y de poder…

Mi sensación final es que es un libro muy bueno ya no solo para leer, sino para seguir amando los libros. Recomendado para conocer la pluma de Zweig, para continuar leyéndolo y una muy buena opción para regalar.

“Todo lo que es único resulta día a día más valioso en un mundo como el nuestro”.

Stefan Zweig, Mendel el de los libros

Crítica: La librería de monsieur Picquier

Título: La librería de Monsieur Picquier

Autor: Marc Roger

Editorial: Duomo

Curioso lo que me ha ocurrido con este libro. El primer día que pude entrar en una librería (la que tengo al lado de casa, que es una preciosidad), le dije a la librera si tenía algún libro que ocurriera en una librería. Me puso un poco cara de póker. Le dije que algo tipo “84, Charing Cross Road” o “La librería”. No supo decirme. Al momento, en una estantería, frente a la puerta de entrada, se me presenta este libro con esa portada en un tono ocre-mostaza-albero precioso y ese título que hizo que mis manos fueran directas hacia él: “La librería de Monsieur Picquier”. Me lo llevé, obviamente.

Como os conté, empecé a leerlo ese mismo día, pero tuve que dejarlo:

https://jorgepozosoriano.com/2020/05/19/casualidades-literarias/

Cuando terminé “El guardián entre el centeno”, lo retomé con un montón de ganas y, como os decía al principio, me ha pasado algo muy curioso.

Es un libro que me ha gustado, sin encantarme, pero tiene algo que, en cierto modo, me ha indignado. Me ha enfadado, incluso. Os cuento: es un libro de un autor francés que (no os desvelo nada) narrado por el protagonista, un chico de dieciocho años, Grégoire, que trabaja en una residencia de ancianos en la que vive monsieur Picquier, que fue librero y se ha llevado tres mil libros a su habitación, y a quien lee, ya que no puede ver. Hasta ahí, genial, ¿verdad? Suena a historia bonita. Pero, si leéis todo de nuevo, veréis que no ocurre en una librería y que el protagonista absoluto es Grégoire, y no el señor Picquier. ¿Sabéis cómo se titula el libro en su idioma original? ¡Sorpresa! “Grégoire et le vieux libraire”. ¡Exacto! “Grégoire y el viejo librero”. En este punto, yo me pregunto: si no hay ninguna librería, si el protagonista no es Monsieur Picquier y, sobre todo, si el título original es otro, uno que define a la perfección la novela, ¿por qué motivo se ha cambiado el título a uno que no refleja en absoluto la historia? Además, “Grégoire y el viejo librero” me parece un título precioso, por lo que no comparto que pueda ser esa la razón. Me compré el libro única y exclusivamente porque entendí que ocurriría en una librería y, como os digo, nunca aparece tal librería. Sinceramente, no lo entiendo…

Dicho esto, ahí voy con el análisis…

Puntos fuertes:

El final: como he dicho, el libro me ha gustado, pero no me ha encantado. No ha sido hasta la página 155 (son 222) cuando me ha gustado mucho, cuando la historia encara su desenlace. Y el final, final es genial.

La relación intergeneracional: la amistad entre Grégoire y Monsieur Picquier es una maravilla. Yo mismo tengo muy buenas amistades con compañeros y compañeras que me sacan, en algunos casos, treinta años. Y me encanta. Me encanta que, a pesar de esa diferencia de edad, pueden existir muy buenas amistades, muy enriquecedoras, muy bonitas.

El homenaje a la lectura como el hecho de leer a otros: no es tanto un libro que haga homenaje a los libros, sino, más bien, al acto de leer a otras personas, al papel del lector. Me parece todo un acierto, además de que el autor es lector profesional y sabe de lo que habla.

Los temas tratados: la muerte. La homosexualidad. El amor. La decadencia. El acoso. La lucha de clases. La amistad. Muchos, muy actuales y, la verdad, muy bien tratados.

Las referencias a otros libros: aunque son bastantes pocos y, menos uno, bastante antiguos, alguna hay.

El dato histórico: no tenía ni idea de que Leonor de Aquitania (madre de Ricardo Corazón de León y un personajazo histórico del que, seguro, voy a leer) pidió que, en su tumba, su imagen se representara con un libro abierto, “como símbolo de su poder intelectual”, según afirma Monsieur Picquier, y así es como se hizo su tumba, situada en la Abadía de Fontevrault.

Lo que más me ha gustado:

Lo que menos me ha gustado: no voy a repetirlo, que ya me he quedado a gusto antes del análisis. No me ha gustado nada ese cambio de título, qué queréis que os diga… Por sumarle algo que no me ha terminado de gustar, creo que el lenguaje es, a veces, demasiado poético. Alguien a quien admiro, respeto y escucho con toda la atención posible me dijo que la poesía tiene que ser poesía y que la prosa tiene que ser prosa. Que, a veces, puede haber un juego entre ambos géneros, pero con medida, con mucho conocimiento y sin que lleve al lector a confusiones. Sabéis lo que me gusta la poesía y que, incluso, hace muy poco reseñé “Cárdeno adorno”, una novela escrita casi al cien por cien con lenguaje poético, pero eso es lo que “vende” el libro y la autora, y el resultado es brutal. Aquí, si soy sincero, os digo que me ha sobrado un poco ese lenguaje, algo forzado.

Mi sensación final es que es un libro que prometía mucho y que se ha quedado algo a medias. La idea es muy buena, me encanta que el autor sea lector profesional, tiene frases, momentos y diálogos muy bonitos, peeeeeero… No me ha gustado todo lo que me esperaba. Me ha parecido que está escrita un poco “a trompicones”.

¿Os lo recomiendo? Sí, pero sabiendo que el título en español no se corresponde con la historia.

Como no puedo poner una sola frase, voy a poner tres:

“Solo se lee bien lo que se ama”.

“Los libros hablan a lo más profundo de nosotros”.

“Lo que entra en la cabeza tiene que pasar por el corazón”.

 “La librería de monsieur Picquier” o, mejor dicho, “Grégoire y el viejo librero”

Crítica: El guardián entre el centeno

Título: El guardián entre el centeno

Autor: J. D. Salinger

Editorial: Alianza Editorial

No sé cuántos años hace desde que compré este libro, pero me podéis creer que son muchos. Lo hice con mucha ilusión porque es uno de esos libros que tenía que leer. Creí que era el momento, pero no, no lo fue. Lo empecé y, tal cual lo hice, lo dejé a las pocas páginas, porque se me hizo muy pesado. Hoy, con el libro terminado, me ratifico: me ha parecido muy pesado.

Si seguís el blog o mi Instagram, sabréis por qué lo he leído. Si no es así, os dejo el enlace a la entrada en la que lo cuento:

https://jorgepozosoriano.com/2020/05/19/casualidades-literarias/

El caso es que esa casualidad me vino perfecta para leer a Salinger. Si no llega a ser porque, en cierto modo, Monsieur Picquier me obligó a leerlo, creo que no lo habría leído. O, mejor dicho, que no lo habría terminado.

Es cierto que me siento bien por haberlo leído. Tenía el libro muy pendiente y, por la razón que fuera, me veía en la obligación de leerlo. Y me siento bien por haberlo hecho, pero no me siento bien por haberlo disfrutado muchísimo porque no ha sido así. Me siento bien porque me lo he quitado del medio, si os soy sincero. Ha sido terminarlo y pensar “pues ya está, ya lo he leído”. Pero, no. No lo he disfrutado.

No es un mal libro, obviamente. No voy a decir que esté mal escrito o que la historia no tenga sentido ni nada parecido. Está claro que, como libro, es un buen libro. Sigo pensando que un clásico no se hace clásico porque sí, aunque, también, hay clásicos que no me gustan. Este se suma a esa lista en la que, entre otros, está “Cien años de soledad”. Lo siento, me aburrió de forma soberana.

Sé que es un libro que se escribió en otra época (de 1.945) y que fue un libro muy transgresor. Tiene su mérito, desde luego, darle la voz a un adolescente que, como buen adolescente, adolece. Que ese personaje, el de Holden Caulfield, es un buen personaje al que, por la forma en la que está escrito el libro (con todo el peso de la narración en su protagonista) hace que lo conozcamos muy bien. Pero, vaya, un personaje un poquito “intenso”…

Dicho todo esto, y con esa sensación de que es una lectura sin la cual habría vivido igual de feliz, os digo que no voy a hacer mi habitual análisis de puntos fuertes y débiles porque, sinceramente, no sabría muy bien qué decir.

Básicamente, no podría decir qué puntos fuertes tiene este libro más allá de ese pensamiento transgresor y la denuncia de ciertos comportamientos de la sociedad que, a mí, tampoco me han llegado especialmente. Me parece un estilo aburrido por lo denso y lo repetitivo; un lenguaje ya un poco en desuso (quizás es solo cuestión de tiempo) y muy, muy, muy repetitivo (vale que el personaje se muestre con su lenguaje propio, pero no sé si es necesario repetir las mismas coletillas tipo “y todo eso” ciento cincuenta mil veces… Se termina haciendo muy pesado, o esa es mi impresión); una historia que, quitando esa evolución del protagonista y el escaso trato que tiene con algunas personas, no tiene ningún interés; un final precipitado que, si bien supone un poco de luz entre tanta oscuridad, lo he visto como un cierre precipitado a una historia que podría haberse alargado hasta la eternidad. Un final que, por otra parte, he agradecido.

Vamos, que no sabría qué decir en los puntos fuertes y, como veis, veo bastantes puntos débiles

Se me ha hecho bola, sí. Lo he terminado porque lo quería terminar. Me alegra saber que ya es uno de los libros que creía que tenia que leer que he leído. Ya me lo he quitado. Cuando lo vea en las listas de “los libros más leídos”, le podré poner un tick. No me gusta vivir con obligaciones…

Poco más que añadir. Quizá suena “raro” que un clásico como este no me haya gustado… Pensé que me iba a encantar, pero no, no me ha gustado.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

Por decir un punto positivo, el título es precioso.

¡Un abrazo!

“No cuenten nunca nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo”.

D. Salinger, El guardián entre el centeno

Crítica: La maravillosa medicina de Jorge

Título: La maravillosa medicina de Jorge

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

Editorial: Alfaguara

¿Un libro de Roald Dahl que lleva mi nombre en el título? ¿A qué estaba esperando para leyerlo? Me lo regalaron unos amigos por mi cumpleaños, conocedores de lo que me gusta el autor. De esos regalos que más me gustan, como sabréis.

No creo que sea necesario hablar de Roald Dahl ni de lo que me gusta. Solo con lo que disfruté leyendo (de niño) “Charlie y la fábrica de chocolate” y lo que me encanta la historia de “Matilda” (uno de mis libros favoritísimos), es más que suficiente. Es un autor genial, no cabe duda, con un sello propio al que, además, se suman las ilustraciones maravillosas y únicas de Quentin Blake. Menudo equipazo hacen…

El libro es muy Roald Dahl, sí. Tiene a un niño como protagonista absoluto, a algún adulto bobo, a algún adulto malo y a algún adulto bueno; tiene humor; tiene locura; tiene absurdez… Pues eso, todos los ingredientes de Dahl. Aun con todo, no es una historia que me haya encantado. Es divertido, sí, pero se me ha quedado la sensación de que tuvo una idea chula, se puso a escribir y la cerró de cualquier modo. Vamos, que el final no es muy allá y, al menos a mí, me ha dejado preguntándome “¿así termina? ¿De verdad?”.

Sin destriparos más, paso con mis puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El humor: hay humor, que es algo fundamental en la literatura infantil de Dahl (incluso en su literatura para adultos, que no sé si conocéis). Para un niño tiene que resultar muy divertido.

Que el protagonista lleve mi nombre: que mi autor favorito de literatura infantil le pusiera mi nombre a uno de sus personajes me hace muy feliz, qué queréis que os diga. De alguna forma, me gusta pensar que estoy “unido” a él (ya he comentado alguna vez que murió el día de mi cumpleaños).

Las ilustraciones: sé que hay algunas nuevas ediciones de libros de Dahl con otras ilusraciones, pero jamás compraré ninguna. Para mí Dahl y Blake tienen que ir de la mano. Una vez más, son maravillosas.

La brevedad: me ha venido genial leer un libro infantil, corto y divertido para relajarme un poco (la última lectura fue muy dura, ya sabéis).

Lo que más me ha gustado: sin que sea un libro que me haya encantado, me quedo con dos cosas. Primero, que tenga mi nombre. Segundo (y esto no sé si lo he dicho alguna vez), las geniales enumeraciones que aparecen en la historia. Me encantan las enumeraciones.

Lo que menos me ha gustado: ese final precipitado, que no me ha dejado con la sensación de que sea el final que le pegaba a la historia.

Mi impresión general es que leer a Roald Dahl siempre es un regalo. Aunque no me haya encantado, sí me ha gustado mucho sumergirme de nuevo en su universo tan reconocible y tan absolutamente imprescindible.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“… tan nervioso que se puso mantequilla en el café y leche en la tostada”.

Roald Dahl, “La maravillosa medicina de Jorge”.

Critica: Cárdeno adorno

Título: Cárdeno adorno

Autor: Katharina Winkler

Editorial: Periférica

¿Sabéis cuando os libro os marca? ¿Cuando os hace pensar? ¿Cuando os hace replantearos la vida? Eso me ha ocurrido con este libro. No. No es un libro cualquiera. Y no lo es por la sencilla (y tan complicada) razón de que, al terminarlo, no te deja igual que eras. Te cambia. Te transforma. Se te queda dentro. Consigue, en definitiva, lo que muy pocos libros consiguen.

Vino en el pack que mi (ya famosa) querida vecina María. Es el último de esta primera tanda de libros que me ha dejado (vendrán más, seguro), y me ha encantado.

Sí, este es uno de esos libros de los que diré: leedlo. Merece la pena.

Eso sí, no creo que sea un libro para todo el mundo. Principalmente, por dos motivos:

El primero: la dureza. Puede que sea el libro más duro que he leído en mi vida.

El segundo: el lenguaje. Poético en cada palabra. A mí, con lo que me gusta la poesía, me ha encantado. Pero creo que a quien no le guste, se le podría atragantar.

No desvelo nada si os digo que trata de la vida de una de tantas mujeres que viven en el maltrato como una única opción. En un maltrato cultural, heredado, interiorizado, asumido, incluso ansiado. Una historia real, como tantas otras. Mujeres que solo son vaginas que penetrar, vientres que fecundar y cuerpos que golpear. Ese título, ya puesto con toda la poesía posible, habla de esos moratones que tantas mujeres llevan en sus cuerpos. Golpes que cambian el color de la piel, que le dan su horrorosa forma.

Un libro muy, muy duro, como os digo. Un libro que golpea a quienes lo leemos página a página. Un libro con una dureza tan inmensa que necesita de la poesía para ser contado. Una maravilla de libro.

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

El lenguaje: la poesía era necesaria. No es un libro de poesía, no. Es una novela con estructura de novela, pero con un lenguaje tanto o más poético que muchos poemarios. Qué preciosidad de lenguaje.

El título: el título ya deja claro a qué nos enfrentamos al leer este libro. Los golpes se convierten en pulseras, en diademas, en medallones… El horror se convierte en adorno, un adorno que se impone a la fuerza en mujeres y en niños, en mujeres y niños que pertenecen a sus maridos, sus padres, sus suegros… ¿Cuántas mujeres esconderán esos cárdenos adornos?

Que se ponga voz al maltrato: acabo de ver el documental “Becoming”, sobre Michelle Obama (alguien a quien admiro profundamente), y, entre otras enseñanzas, habla de qué hacer para no ser solo una cifra en cualquier estadística: tener una historia de vida que contar. Esta historia es la de Filiz y la de sus hijos, Halil, Selin y Seda. Es una historia real. De superación. De fortaleza. Pero, también, es la historia de muchas otras mujeres que han sufrido y sufren el maltrato. Así es como se deja de ser solo un número. Así se es parte de la historia.

Descubrir una nueva editorial: no conocía Periférica, pero, si edita estas maravillas, tendré que estar mucho más pendiente.

Lo que más me ha gustado: me quedo con la dificultad de emplear un lenguaje tan poético para contar una historia tan tremenda. Espectacular.

Lo que menos me ha gustado: el cuerpo que se me ha quedado. Retorcido. Apaleado. Revuelto. Lleno de indignación. ¿Cuándo acabaremos con esta lacra? ¿Cómo es posible que la sigamos sufriendo en pleno 2020?

Mi sensación final es que es una lectura necesaria, pero para la que hay que estar preparado. Es muy difícil encontrar un libro que haga que te tambalees de pies a cabeza e, insisto, muy complicado narrar a modo de novela una historia así con un lenguaje tan increíblemente poético. Me ha fascinado. Leedlo, pero preparad el cuerpo primero.

“El tiempo sin golpes es el paraíso. Hay sitio para el latido de nuestros corazones”.

Katharina Winkler

Crítica: La delicadeza

Título: La delicadeza

Autor: David Foenkinos

Editorial: Seix Barral

Tercero de los cuatro libros que, de momento, me ha dejado mi vecina María. Qué bien lee esta chica… jeje.

Creo que ha entendido a la perfección qué libros me pueden gustar, porque, sí, este también me ha gustado. Es una historia distinta, menos original, podríamos decir, más “de pasar el rato”, pero es justamente eso lo que necesito en estos momentos: pasar el rato. En ese sentido, a cumplido su función a la perfección.

Es, básicamente, una historia sobre el amor. No es una novela romántica (ya sabéis que no soy lector de romántica), sino una novela en la que se habla del amor como una forma de relacionarnos con los demás, como un sentimiento que puede dirigir nuestras vidas, con todo lo bueno y todo lo malo que implica. No es una novela llena de amor, en la que solo importa el amor, en la que el amor lo puede todo (hasta lo que no tendría que consentirse nunca), en la que se repiten una vez más todos los clichés de muchas de esas novelas románticas que (y esto es cosa mía) tanta pereza me dan.

No me ha parecido un libro espectacular, no es un libro de esos que terminas agradecido al universo por haberlo puesto en tus manos, pero sí es una buena novela con una buena historia, con muchas ideas y frases que he ido anotando porque me han gustado mucho y con una estructura, eso sí, muy, muy original.

Dicho esto, paso a mi análisis:

Puntos fuertes:

La estructura: además de los capítulos en sí, el autor va intercalando otros capítulos en los que da datos que tienen que ver con la historia, pero de una forma muy particular. Desde definiciones del diccionario a datos históricos, reflexiones, curiosidades… La verdad es que me ha parecido muy original y refrescante.

La forma en que se acerca al amor: no es un secreto que no puedo con la típica historia de “chica buena y tímida se enamora de chico malo e imposible; el chico la desprecia de todas las maneras posibles; la chica lo aguanta todo; la chica pierde esa timidez; el chico se enamora de ella y se vuelve bueno. No las soporto, lo siento. Ya hablé de ella en esta entrada del blog:

https://jorgepozosoriano.com/2019/08/17/el-amor-y-los-arcos-evolutivos/

Esta historia no es así. Se habla de algunas aristas del amor de una forma real, cotidiana, creíble… Un acierto, en mi opinión.

La ligereza: como he dicho en la introducción, no es una novela que requiera un nivel de concentración pleno, y me ha llegado justo en el momento en que más necesito leer libros así. No entendáis “ligereza” con “simpleza”. Es un libro bueno que está muy bien escrito.

El final: después de decir que en “Una lectora nada común” el final era el que tenía que ser, tengo que decir exactamente lo mismo con este final. Tendréis que leerlo para descubrirlo…

Lo que más me ha gustado: que me ha traído recuerdos muy agradables en los que leí dos libros que me han recordado mucho a este: “La elegancia del erizo” (citado en este libro) y “Los ojos amarillos de los cocodrilos”. Dos libros de autoras francesas (como este) con historias similares. Ha sido un muy agradable reencuentro con esos momentos.

Lo que menos me ha gustado: este punto es algo personal. En la contraportada nos dicen que se conoce como “la novela de los diez premios”, porque ha ganado ese número de premios, además de ser finalista de los premios literarios franceses más grandes… Y, a ver, está bien, pero creo que se les ha ido un poco de las manos

Mi sensación final es que es una novela que os recomiendo si queréis leer una historia ligera, bien narrada, con momentos tiernos, duros, bonitos, complicados… No es brutal, pero está bastante bien.

“Quizás el dolor sea eso: una forma permanente de estar desarraigado de lo inmediato”.

La delicadeza

Crítica: Una lectora nada común

Título: Una lectora nada común

Autor: Alan Bennett

Editorial: Anagrama

Un nuevo libro que me ha dejado mi vecina María y, por lo que veo, va a tener que ir dejándome más. Me dejó cuatro, los dos que ya me he leído me encantan y el que me acabo de empezar me da que me a gustar bastante. Con lo cual, tengo nuevo “biblioteca” puerta con puerta. ¿No os parece maravilloso? Yo también le he dejado alguno a ella y le iré dejando más, no creáis que soy un gorrón…

Este libro, además de confirmar que María es muy buena lectora, me ha vuelto a demostrar que Anagrama es una editorial muy seria y en la que se puede confiar. Siempre nos tiene joyitas como esta, algo muy de agradecer.

En cuanto al libro en sí, es una historia que pide un adjetivo: deliciosa. Sencilla. Breve. Inteligente. Desenfadada. Atrevida. Con un personaje tan conocido como desconocido: la Reina Isabel II. La de ahora, ¿eh? Me parece tan brillante que sea ella la protagonista de una historia así…

Sin destriparos nada, básicamente conoceremos a una reina que empieza a leer casi por casualidad y que se enamora tanto de los libros que todos quienes la rodean se llegan a asustar. ¿Cómo va a leer tanto la mismísima reina? ¿Y todas sus demás ocupaciones? Sin entrar en la eterna disputa entre monarquía o república, se me vino una idea a la cabeza: ¿qué pasaría si las personalidades más famosas del mundo realizaran un buen fomento de la lectura? ¿Si fueran ejemplo no solo de “esas cosas que hacen”, sino en el buen hábito de leer? Ahí lo dejo…

Dicho esto, paso a mi análisis:

Puntos fuertes:

La protagonista: pues sí. Es un puntazo que la protagonista sea una Isabel II que pone todo patas arriba solo por el hecho de leer.

El claro alegato de las bondades de la lectura: hay tantas frases a lo largo del libro sobre lo que significa leer… Un montón de mensajes sobre la importancia de los libros, de la literatura… No sé a vosotros, pero a mí es algo que me encanta encontrar en mis lecturas.

La extensión: ciento veinte páginas, y es una historia perfecta. No se enrolla, no se va por las ramas, no es uno de esos “tochos” a los que les sobra la mitad de las páginas.

El final: el que tenía que ser. Inesperado y divertido. Un final que te hace sonreír, cerrar el libro y pensar “qué buena lectura”.

Lo que más me ha gustado: que he vuelto a enlazar varias lecturas así, como cuando era pequeño (sí, cuando era pequeño lo que más leía no era literatura infantil ni juvenil, sino este tipo de libros). He vuelto a esos años en los que, de una forma u otra, descubría lecturas así, y me ha encantado.

Lo que menos me ha gustado: ¿sabéis lo que me gusta decir que no le cambiaría ni una coma? Hacía tiempo que no me pasaba…

Mi sensación final es una necesidad de recomendároslo. Es perfecto para leer en un par de tardes, en un fin de semana, en varios paseos… Qué bueno es encontrar libros que se disfruten tanto.

“No pones la vida en los libros. La encuentras en ellos”.

Una lectora nada común

Crítica: La quinta víctima

Título: La quinta víctima

Autor: J. D. Barker

Editorial: Destino (Planeta)

Después de lo muchísimo que me gusto “El cuarto mono”, me moría de ganas por saber cómo continúa esta genial historia, así que lo he leído en cuanto he tenido ocasión.

https://jorgepozosoriano.com/2019/01/10/critica-el-cuarto-mono/

Sabéis que, de vez en cuando, me gusta un buen thriller, y J. D. Barker sabe cómo escribirlos, eso está claro (aunque no se le dé tanto bombo como a otros).

Eso sí, ni me ha gustado tanto como la primera parte ni me ha tenido tan ansioso por seguir leyendo. Esperemos que la tercera y definitiva entrega cumpla con las expectativas. Este acto intermedio me ha dejado, si os soy sincero, un poco frío.

Os dejo, como siempre, con mi análisis de puntos fuertes, lo que más me ha gustado y lo que menos, intentando no hacer spoilers para quien no haya leído la primera parte.

Puntos fuertes:

El villano: De esos que dan miedo y gustan a la vez; de los que están bien creados y son creíbles y comprendidos. Un punto muy a favor.

Los personajes: tanto los protagonistas como los secundarios, son personajes muy bien definidos.

La trama: para mantener al lector enganchado a lo largo de tantas páginas, ha de tratarse de una trama que lo merezca.

Lo que más me ha gustado: confirmar que J. D. Barker ha llegado a mi vida para quedarse. Que estaré pendiente de su carrera porque es un autor de referencia en la novela negra actual.

Lo que menos me ha gustado: como he dicho al principio, se me hecho mucho más lento y mucho menos vertiginoso que el primer libro. La historia continúa, los personajes se asientan y todo tiene sentido, pero no tiene el ritmo de “El cuarto mono”.

Por otra parte, y por muy aceptado que esté, el leísmo en la traducción es un punto que tampoco me ha gustado.

Mi sensación final es que el autor ha puesto todas las piezas en el tablero para hacer que nos quedemos pegados a las páginas de la tercera entrega en cuanto salga. Espero no equivocarme, porque estoy deseando saber cómo termina toda esta historia.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Muy pocas cosas en la vida son mejores cuando estás solo”.

D. Barker, en “La quinta víctima”.