Crítica: Musgo

Título: Musgo

Autor: David Cirici

Ilustradora: Esther Burgueño

Editorial: Edebé “Premio Edebé de Literatura Infantil 2013”

ES-PEC-TA-CU-LAR.

Es lo primero que tenía que decir sobre este libro, porque me parece uno de los mejores libros de literatura infantil que he leído en mi vida, y sabéis que he leído muchísimos.

Llegó a mí de forma totalmente inesperada y gracias a la editorial Edebé.

No lo conocía, si os soy sincero, igual que no conocía al autor. Por eso, quizá, lo dejé en la estantería y no le presté demasiada atención hasta que, hace unos días, me apetecía algo “ligerito” para leer en la piscina. Musgo fue la elección. Y qué bien no haberlo dejado más tiempo acumulando polvo.

Qué historia más bonita. Qué bien está contada. Qué ternura hay en cada página. Qué forma más original de narrar un episodio tan cruel como una guerra: en la boca de un perro; en la boca de Musgo. Menudo acierto hacer una aproximación así. Menudo acierto hacer de un perro el narrador, porque esos matices que él puede ver pasan desapercibidos para nosotros, y son detalles preciosos que van directos a las emocionesmás primarias.

Mientras avanzaba, y al terminarlo, supe que era una historia perfecta. Ya no solo por todo lo que he dicho hasta ahora, sino porque se cierra a la perfección. No le falta absolutamente nada para que el círculo que se abre al inicio se cierre exactamente de la forma en que tenía que hacerlo, con todo en su sitio, con cada elemento descubierto a lo largo de la historia en el lugar que le corresponde.

Musgo… A la altura de los personajes de literatura infantil más importantes y reconocidos, no me cabe duda. Qué labor de investigación perruna más grande debió de hacer el autor para hablar tan bien con una voz de perro, con sentimientos de perro, con movimientos, dudas y forma de perro. Qué maravilla, de verdad. Qué gustazo ha sido leer este libro.

A modo de apunte, me parece un libro estupendo para dos cosas (además de para disfrutar leyendo). Por un lado, es perfecto para que los niños y niñas sepan acerca de las guerras, de ese episodio tan oscuro como fue la II Guerra Mundial y todo lo que supuso. Por otro, es el mejor libro que se me ocurre para que lo lean todas las personas que aman a los perros.

Las ilustraciones de Esther Burgueño son muy bonitas (en blanco y negro, como la verían los perros), aunque me habría gustado encontrarme alguna más.

No miento cuando digo que se ha convertido en uno de mis libros infantiles preferidos. No exagero en lo que habéis leído. Lo recomendaré siempre, le diré a mis alumnos y alumnas que lo lean y, seguro, lo releeré más de una vez.

Qué gustazo es encontrarse con libros así. Más aún, si cabe, sabiendo que el autor es “nuestro”.

Lo que más me ha gustado: no me podría quedar con un solo aspecto. Es un libro perfecto, desde la primera página hasta la última.  

Lo que menos me ha gustado: por apuntar algo, como ya he dicho, me habría gustado ver algunas ilustraciones más. En cuanto a la historia, ningún pero.

¿Conocíais este libro? ¿Os pica la curiosidad para leerlo?

Gracias y un abrazo para todos.

“Los perros sabemos ver cuándo las personas se sienten desamparadas y un poco solas”.

“A veces parece mentira que las personas y los perros tengamos tantas cosas que decirnos y no podamos hablar. A veces las personas hablan sin saber hasta qué punto entendemos lo que nos dicen. A veces nosotros nos hacemos entender sin palabras, pero nunca sabemos verdaderamente si nos han entendido del todo”.

David Cirici en “Musgo”.

Crítica: El síndrome de Bergerac

Título: El síndrome de Bergerac. Una comedia heroica.

Autor: Pablo Gutiérrez

Editorial: Edebé

Desde que conozco a Beatriz OsésEdebé se ha convertido en una editorial que he leído mucho. Principalmente han sido sus libros, pero este que traigo hoy no lo ha escrito ella.

Esta novela juvenil, ganadora del “Premio Edebé de Literatura Juvenil”, me ha presentado a PabloGutiérrez, un autor que me ha recordado un tanto a algunos libros de mi admiradísimo Nando López.

En este libro conocemos a una peculiar pandilla de instituto que, gracias a una de esas profesoras tan necesarias en educación, deciden representar una obra de teatro: Cyrano de Bergerac.

Esta decisión sirve para hablar de otros muchos temas. De la amistad. Del amor. De los miedos. Del valor. Del compañerismo. Del esfuerzo. Del trabajo en equipo. De los errores. Del dolor. De la adolescencia. De la vida.

Y me ha hecho volver a esos años de adolescencia. A esos años de instituto en el que todo se vive de forma magnificada, siempre en hipérbole, siempre con ese dolor que supone darnos cuenta, poco a poco, de que nos hacemos mayores. Pero, por suerte, mis años de instituto fueron muy felices y los recuerdo con un cariño inmenso, así que la lectura ha sido un regalo que me ha hecho rejuvenecer unos cuantos años, volver a esa época en la que fui descubriendo el tipo de persona en la que me estaba convirtiendo, no muy distinta a la persona que soy ahora.

Solo por eso, por ese regalo, este libro me ha llegado dentro.

Luego tiene otros muchos detalles que lo hacen especial, como las referencias constantes a Harry Potter, la puesta en valor de los clásicos, el reconocimiento a esos profesores que dejan huella (yo tuve unos cuantos), la incorporación del teatro… Y unos personajes muy bien creados y, por lo tanto, muy creíbles.

Muy bien escrito, idóneo para el público al que va dirigido (y no solo para ese público), divertido… Un muy buen libro, la verdad.

Solo me falta saber cuánto de su vida como profesor hay en esta novela. Quizá, si se presta, podré salir de dudas si me deja entrevistarlo en Enredando voces

Dicho esto, voy con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: que sea una historia, como he dicho, en la que se valoren dos aspectos que yo valoro mucho: la profesión docente (de quienes la sienten de verdad) y los clásicos. En mi opinión, todo un acierto.

Lo que menos me ha gustado: por decir algo (aunque puede que influya que no lo he leído en un momento en el que estuviera tranquilo), se me ha hecho un pelín largo. Puede que hubiera agradecido algunas páginas menos, pero esto es cosa mía.

Mi sensación final es que se trata de un libro perfecto para recomendar a estudiantes de bachillerato y a sus profesores. Que es un muy buen empujón para lanzarse a leer teatro y libros que siguen perdurando a lo largo de años y años, además de revivir o volver a amar a Harry Potter que, por casualidades de la vida, leí justo en mi adolescencia.

La foto, y esto era obligado, es en el instituto donde estudié. 

“En ocasiones, un beso aparece de improviso y ya nada vuelve a ser lo mismo”.

Pablo Gutiérrez, El síndrome de Bergerac