Crítica: Fantasma de primavera

Título: Fantasma de primavera

Autor: Gerard Bertrán Burgueño

Editorial: Ayuntamiento de Alhaurín el Grande

XIV Premio Internacional de Poesía Antonio Gala

El Premio Internacional de Poesía Antonio Gala tiene un aspecto que nunca entenderé: publicar el libro ganador un año después, en el acto de entrega del premio del siguiente ganador (incomprensible, desde mi punto de vista).

Por ese motivo, mi libro, ganador este año, no verá la luz hasta junio de 2022 y, por ese motivo, pude recoger el libro que ganó la edición anterior cuando fui a recoger el premio.

Se trata de este “Fantasma de primavera”, de Gerard Bertrán Burgueño, que da inicio a esta nueva Colección “La Baltasara”, coincidiendo con que este ha sido el primer año que el acto ha tenido lugar en dicha finca, donde Antonio Gala vivió tanto tiempo y escribió una buena parte de sus libros (algo que, en realidad, tampoco tiene mucho sentido, porque el año pasado no ocurrió en La Baltasara).

Sin ahondar más en estos hechos, voy a hablaros un poco de este poemario, que es lo importante.

Según el jurado del premio, se trata de un libro “muy difícil de apreciar en lo poético, puesto que está planteado dentro de un gran prosaísmo”, y es esta afirmación (en mi opinión) la que define de forma clara la realidad del poemario.

Es un libro tan prosaico que podría decirse que los poemas podrían leerse como si fueran pequeñas historias, pequeños relatos que narran vivencias y anécdotas, solo que lo hacen en verso.

He de reconocer que, antes de leer el libro, no me llamaba mucho la atención. Si leo poesía, me gusta que el lenguaje sea poético, que la esencia sea poética, y el prosaísmo, en poesía, me suele chirriar bastante.

No ha sido el caso.

Sí es cierto que algunos poemas no han terminado de llegarme, precisamente, por ese prosaísmo, pero hay otros (la mayoría) que me han gustado mucho y que, justo por el hecho de aportarme algo a lo que no estoy acostumbrado, me han llegado. Puede que me haya ocurrido un poco como cuando admiro un cuadro bien pintado: trato de sacarle todo el gusto posible, ya que yo sería incapaz de reproducirlo.

Es cierto que decir “nunca” es un tanto arriesgado, pero no creo que mi poesía vaya a definirse por ser prosaica, porque me parece muy complicado, muy arriesgado y porque, aunque este “Fantasma de primavera” me haya gustado, no es la poesía con la que me identifico ni la que suelo leer.

No obstante, creo que es un poemario muy bien construido e intuyo mucho trabajo a la hora de darle forma, lo cual tiene mucho mérito. Además, me parece muy acertado que se premie distintos tipos de poesía (siempre que sea buena), así que considero que es una buena elección y me hace muy feliz recoger el testigo de Gerard como ganador de este premio.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: creo que es justo ese detalle de ser una poesía muy prosaica lo que merece ser destacado. Haberme gustado sin ser la poesía que leo y haber sabido reconocer la calidad de los poemas y su dificultad me agrada, ya que siempre está bien descubrir gustos nuevos en esto de la lectura. Voy a destacar, también, los últimos versos de muchos de los poemas, versos que se quedan colgando al leerlos porque nos empujan a alguna parte, nos hacen pensar, le dan el significado al poema. Me ha pasado en varios encontrarme con los dos últimos versos y tener que releerlos más de una vez porque me han encantado.

Lo que menos me ha gustado: aunque pueda resultar contradictorio, y como he dicho en la entrada, ese prosaísmo se me ha hecho demasiado evidente en unos pocos poemas, que son los que menos he disfrutado leer.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Experimentar la anunciación de la poesía.

Soñar despierto. Volver a casa”.

 Fragmento de “De paso”, Gerard Bertrán Burgueño 

Crítica: El pez rojo que nada en el pecho

Título: El pez rojo que nada en el pecho

Autor: Gioconda Belli

Editorial: Visor

XXX Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma

Poeta mujer. Latinoamericana. Feminista. Recomendada por Manuel Francisco Reina. ¿Qué podía fallar?

La descubrí con su libro de poesía reunida “El ojo de la mujer”

https://jorgepozosoriano.com/2020/12/08/critica-el-ojo-de-la-mujer/ , y ya me enamoré de ella.

Este último poemario suyo, ganador del prestigioso Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma, es una auténtica maravilla. 

Amor. Feminismo. Crítica social. Homenaje a un poeta tan querido por ella como Ernesto Cardenal, o como a Katy, enferma de cáncer.

Todo, con ese castellano tan cuidado de las escritoras (y escritores) de Latinoamérica, tan cuidado por Belli.

Se habla, como digo, del amor, tanto el que se da a la pareja como a los hijos, los amigos o los amigos.

Hay feminismo, empoderamiento de la mujer, como es el brutal poema “Consejos para la mujer fuerte”:

Si eres una mujer fuerte

protégete con palabras y árboles

e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Hay, a través de la poesía (la tercera parte del poemario se llama “¿Qué puede hacer la poesía?”), crítica hacia quienes obvian el dolor del desconocido, del que sufre, como en el poema “¿Tiene patria el dolor?”, donde habla del drama de la inmigración; o en “Impunidad”, donde denuncia la violencia machista. Aquí os dejo un fragmento de ambos poemas:

¿Tiene patria el dolor?

Voces condenan a quienes sienten como propio

el ardor de los naufragios, la espalda que sangra del azotado.

Preguntan por qué llorar por desconocidos,

esos que no comparten su historia, su idioma, su pan de cada día”.

En el armario los vestidos de colores languidecen

víctimas de la doliente cobardía del esposo.

No me digáis que no queréis leer los poemas completos.

Desde luego, en poesía en castellano contemporánea, Gioconda Belli es una autora muy a tener en cuentay, por eso, os la recomiendo mucho.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: creo que me quedo con la versatilidad de la autora, con cómo es capaz de expresar sentimientos tan distintos sin cambiar de voz, creando unos poemas muy distintos en cuanto al tema, pero siempre claros, limpios y rotundos.

Lo que menos me ha gustado: como en casi todo poemario, algunos poemas nos llegan algo menos. Hay varios por el final que no me han dicho gran cosa.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Escuchemos a las mujeres

sus pies danzan sobre la tierra

escuchémoslas

hagamos el silencio”.

 Fragmento de “Vamos a dibujar”, Gioconda Belli

Enredando voces con Abraham Guerrero Tenorio

Hablar de poesía con quien sabe de poesía siempre es una delicia.

Abraham es, como debería ocurrir siempre, un tipo sencillo, humilde y cercano a quien no se le ha subido a la cabeza el éxito.

Ni siquiera después de ganar uno de los premios de poesía joven más importantes del panorama nacional: el Adonáis.

Lo ha ganado con su fantástico poemario “Toda la violencia”.

Aquí os dejo nuestra charla en Radio Off the Record

Hablando de literatura para Casa del Libro

Ya conté por aquí que Casa del Libro me hizo socio embajador y que es algo que me hizo (y me hace) muy feliz.

Como parte de ese programa tan genial de socios embajadores, me pidieron que escribiera una entrada para su blog hablando de literatura, de mis géneros favoritos, de mi vida como lector.

El resultado es esta entrada que os dejo por aquí.

Espero que la disfrutéis:

Crítica: Poemas, Hannah Arendt

Título: Poemas

Autor: Hannah Arendt 

Editorial: Herder

Siempre me ha gustado mucho Hannah Arendt como pensadora, y la he leído, en esa versión, en más de una ocasión.

Lo que no sabía era que, también, escribió algunos poemas. Así es mi cabecita loca…

Me gustó mucho la forma en la que este libro llegó a mí, porque no ocurrió que descubriera los poemas de Arendt y fuera a buscarlo. 

Como ya sabéis, me encanta perderme en las librerías. Hace unos días fui al Teatro Bellas Artes a ver a José Sacristán en “Mujer de rojo sobre fondo gris”, de Miguel Delibes. Aunque este es otro tema distinto, qué bestialidad de interpretación para un texto a la altura, solo, de Delibes. Volviendo al autor vallisoletano, esta de Sacristán y la de Lola Herrera en “Cinco horas con Mario” son las dos interpretaciones más espectaculares que he vivido en un teatro. Que viva la cultura.

A lo que iba. En la espera, di una vuelta por la librería Antonio Machado (visitadla si no lo habéis hecho, es una preciosidad). Mi idea inicial era encontrar el libro con el que Antonio Carvajal ganó el Premio Nacional de Poesía en 2012, porque también es miembro del jurado del Premio Antonio Gala que acaba de premiarme y me parece justo leer algo suyo. No lo encontré. Busqué entre los libros de poesía y no encontré nada que me apeteciera, así que fui a ver la sección de filosofía. Allí, colocado para que yo lo viera, estaba este libro, esperándome. “Poemas”“Hannah Arendt”. ¿Sabría el librero que yo iba a ir y lo puso ahí, para mí? Además, el tema del exilio me interesa bastante, y esa palabra aparece en la contra. Obviamente, el libro se vino conmigo.

Creo que hay algo en la forma de escribir poesía de Arendt que demuestra dos cosas diametralmente opuestas. Una, que es una escritora de los pies a la cabeza y que su lenguaje es abrumador. Dos, que no es o no fue poeta, entendido como persona que se dedica en cuerpo y alma a la poesía. Aunque el libro me ha gustado mucho y hay poemas e imágenes muy buenos y potentes (y aunque la edición sea una preciosidad), este poemario parece una colección de poemas anotados aquí y allá sin intención de que fueran publicados, sino, más bien, escritos por gusto propio, por satisfacción personal.

En las “Notas a la edición” se explica con brevedad que algunos de estos poemas ni siquiera fueron escritos a máquina ni revisados por la autora, lo que confirma un poco esa sospecha mía. A pesar de todo, no cabe duda de que estamos ante una de las pensadoras más importantes de la historia, que su conexión con la poesía es evidente y, en mi opinión, es una poeta más que destacable.

Además de los poemas, la explicación que Irmela von der Lühe, profesora de literatura alemana contemporánea, hace a modo de epílogo de libro en ese fragmento titulado “Sobre los poemas de Hannah Arendt” es otra delicia. Ya no solo por conocer más sobre esa aproximación poética de la autora, sino por saber más sobre ella, sus amistades y sus influencias.

Solo puedo agradecer a la Editorial Herder por hacer un trabajo tan bueno y al azar, por poner este libro ante mis ojos sin apenas esperarlo.

Lo que más me ha gustado ha sido, sencillamente, el maravilloso descubrimiento de la Hannah Arendt poeta, lo que me ha llevado, también, a conocer mejor su figura.

Lo que menos me ha gustado, por decir algo, que son pocos poemas… Pero son todos los que Arendt escribió, así que me parece más importante haberlos leído todos, aunque me habría encantado que fueran más.

Y vosotrxs, ¿conocéis a Hannah Arendt? ¿Os gustaría leer algo suyo?

“Ay, ¿quién querrá ponderar lo que no concibe?

¿Y quién querrá decir lo que solo se discierne 

tardíamente?

Pues tan pronto como lo agarra con ambas manos

deja de saber por qué lo sigue sufriendo.

Octubre por la mañana, Hannah Arendt

Crítica: Nueva York después de muerto

Título: Nueva York después de muerto

Autor: Antonio Hernández

Editorial: Calambur

He querido leer a los poetas que han valorado y premiado mi libro, y he empezado por recuperar este “Nueva York después de muerto”, de Antonio Hernández, de quien había leído algunos versos.

Lo primero que tengo que decir es que no sé qué es esto, pero no es un libro. No sé qué hay escrito en sus páginas, pero no es poesía. Tengo algún conocimiento sobre la obra de Antonio Hernández, pero sé que no es poeta.

“Nueva York después de muerto” es otra cosa. Lo escrito en él son otra cosa. Antonio Hernández es otra cosa.

Este monumento poético, este homenaje a la poesía y a los poetas, este terremoto en verso no puede definirse solo como un poemario, como un libro de poesía, del mismo modo que a Antonio Hernández no se le puede considerar solo un poeta.

He leído mucha poesía y he buscado, casi siempre, consejo en quienes más saben de poesía para leer a determinados y determinadas poetas. Me he enamorado de Paca Aguirre, de Ángela Figuera Aymerich, de Miguel Hernández, de Lorca, de Gioconda Belli, de Raquel Lanseros, de Manuel Francisco Reina… He intentado, casi siempre, leer a poetas de quienes pudiera aprender, con los que pudiera crecer, además, por supuesto, de tratar de leer a poetas con quienes me emocionara, con quienes me sacudiera, con quienes dejaran poso.

No sé por qué he esperado tanto para leer a Antonio Hernández, quizás era este el momento preciso. La respuesta es “sí”. También me he enamorado de Antonio. 

Este libro es, además de un libro de poesía, un libro de historia, una novela, una obra de teatro, un ensayo, un artículo periodístico y, seguramente, mucho más. No soy experto en el término de “poesía total”, pero, aun sin serlo, está claro que este libro engloba ese concepto de principio a fin.

Ya la razón de su existencia, esa promesa de Antonio a su maestro, Luis Rosales, de que él escribiría el libro que su próxima muerte no le permitiría escribir a él, es poesía en sí misma. Qué reto, ¿no os parece? Prometerle a tu maestro (ni más ni menos que a Rosales) que tú vas a escribir el libro con el que él quiso cerrar el círculo de su obra. Qué reto, sí, y qué promesa tan generosa y tan bella.

No sabremos cómo habría sido este “Nueva York después de muerto” escrito por Rosales, pero sí tenemos la certeza de que, escrito por Hernández, es una auténtica obra de arte y una, permitidme decirlo, absoluta barbaridad. 

Por algún motivo este libro es “Premio de la Crítica de Poesía Castellana”, en 2013, y “Premio Nacional de Poesía”, en 2014.

El título ya es clara evidencia del germen del libro. Sumar que la idea fue de Rosales confirma la sospecha, si es que la hubiera. Federico García LorcaNueva YorkLuis Rosales. Y, como hilo unificador de tres puntas, Antonio Hernández.

En pocos textos podrá saber más sobre Lorca, Rosales, Nueva York y el propio Hernández (que dan forma a un todo exquisito) que en este poemario no de discípulo, sino de maestro. De poeta con todas las letras. De poeta a quien no le falta nada. Esta aleación de géneros, de ciudades y de poetas es un libro que tendría que leer todo aquel que quiera acercarse a la poesía desde su verdadero significado y su verdadera complejidad. Se me ocurren pocos ejemplos más claros de lo que es la poesía que esta obra, magnífica, de Antonio Hernández.

Puntos fuertes:

Lo que más me ha gustado: después de dejar clara mi opinión sobre lo literario, voy a destacar que me hace muy feliz saber que este libro, tan brillante como arriesgado, obtuviera lo que merecía: Premio de la Crítica y, sobre todo, Premio Nacional. A esto sí se le puede llamar justicia poética.

Lo que menos me ha gustado: solo podría reprocharme no haberlo leído antes, pero, como digo, puede que este fuera el momento idóneo para hacerlo.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“que en la desolación no hay tique de retorno,

ni aun por un instante, hacia la plenitud,

que en la vejez llaman arrugas

a las heridas, alopecia

a la calavera, memoria

al epitafio”.

Antonio Hernández”, en “Nueva York después de muerto”.

Los inicios de “Escrito bajo las uñas”

Como os he dicho, quiero compartir una pincelada de cómo fue el “nacimiento” de “Escrito bajo las uñas”, el poemario ganador del XV Premio Internacional de Poesía Antonio Gala.

Todo empezó con una palabra: CONTRADICCIÓN.

Esa palabra empezó a dar vueltas por mi cabeza, pensando en escribir un poemario que hablara de lo contradictorios que somos los seres humanos casi siempre.

Llevo mucho tiempo leyendo poesía, y leyendo a autores que van en la línea que me gusta leer y, por lo tanto, me gusta escribir (salvando las distancias, obviamente). He leído a Manuel Francisco Reina, a Francisca Aguirre, a Ángela Figuera Aymerich, a Guadalupe Grande, a Pilar Paz Pasamar, a Gioconda Belli, a Raquel Lanseros… 

Esa parte, la poética, la tenía más o menos cubierta. Suerte la mía de tener el maestro que tengo.

Me faltaba llenar la parte filosófica. Sabía que necesitaba darle una base filosófica firme, y, ahí, cojeaba un poco más.

Por eso, recurrí a la lectura de clásicos (Cicerón, Aristóteles, Séneca…) y, sobre todo, acudí a mi amigo Juanjo, profe de filosofía. Le dije la idea que tenía, pensó sobre ella y, un día, en mi casa, escribí diez caras de este cuaderno con sus recomendaciones, sus pensamientos, sus sugerencias.

A partir de ahí, escribir, escribir y escribir (y leer, leer y leer) hasta que me pareció suficiente.

Después fue “solo” revisar, corregir, pensar en la estructura, en el orden, en las citas…

Y, sí, parece que, como aparece en el cuaderno, he podido escribir “un final maravilloso”.

Qué difícil es escribir poesía. Siempre lo he dicho y, ahora que publico mi primer poemario, lo ratifico.

Eso sí, qué satisfactorio es…

En las fotos veréis, además del cuaderno, el boli (que era de mi madre) con el que escribí las anotaciones y ese primer poema escrito a mano.

El resto, como sabéis, es todo felicidad

XV Premio Internacional de Poesía Antonio Gala

Han pasado ya tres días desde que recibí la que, casi con toda seguridad, fue la llamada telefónica más bonita de mi vida.

En esa llamada, el concejal de cultura del Ayuntamiento de Alhaurín El Grande, me comunicaba que mi poemario “Escrito bajo las uñas” había ganado el XV Premio Internacional de Poesía Antonio Gala, tras lo que fueron hablándome los integrantes del jurado, que son (ahí es nada) Manuel Salinas (presidente), Antonio Carvajal (Premio Nacional de Poesía), Antonio Hernández (Premio Nacional de Poesía y dos veces Premio Nacional de la Crítica, aunque no pudo estar) y Belén Molina (profesora en la Universidad de Málaga).

Creedme si os sigo que, durante la llamada, estaba ido. Escuchaba las voces como si me llegaran desde muy lejos, desde un sueño tan recurrente que me parecía, de nuevo, una ilusión.

Pero esas voces eran reales. Esas voces de maestros y expertos en poesía me estaban dando las razones por las que mi poemario había ganado el premio, con unanimidad del jurado y compitiendo contra otros 291 poemarios (record del premio), y ya solo pude luchar por no llorar durante la llamada.

Porque me emocioné muchísimo. 

Porque fue una sensación de “tanto tiempo luchando y el reconocimiento acaba de llegarme, ya está aquí, es una realidad”. Y es una sensación maravillosa, aunque me tiene bloqueado por completo.

Supongo que es normal que cueste tanto asimilar un primer premio, más aún si es uno tan importante como este. Si no lo es, seré raro, porque no soy capaz de asimilarlo.

Por el momento, solo me vienen un montón de imágenes a la cabeza.

Imágenes de todos los libros que he leído, especialmente los de poesía, que han sido siempre los que me han desgarrado (quizá, por eso, me hace tan feliz haber recibido mi primer premio literario como poeta).

Imágenes de todo lo que he escrito, desde esos primeros poemas a mi madre; de los cuentos que presentaba en el concurso de cuentos del trabajo de mi padre (y que gané en varias ocasiones); de los relatos y poemas con los que participaba en el concurso literario que organizaba mi instituto (con varios premios, también); de mis profesoras (todas mujeres) de lengua y literatura que he tenido desde la primaria hasta la universidad, que siempre me animaron a escribir porque veían algo en mí (mención especial a mi queridísima profesora de “Didáctica de la Lengua” y “Lectura y escritura creativa” en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid, Marta Yolanda de Hoyos, que siempre supo que tenía que escribir “en serio”; de quienes me leéis y me seguís allá por donde vaya con mis historias…

Tengo que dedicar unas palabras destacadas, como siempre he hecho, a mi maestro: Manuel Francisco Reina. De este hecho, poder llamarlo “mi maestro” (porque lo es), tampoco soy del todo consciente, a pesar de que nos unen ya casi veinte años de amistad o, más bien, de unión familiar, porque es un hermano con todas las letras. Persona excepcional, generoso como pocos y con un talento literario inconmensurable, ha sido quien me ha guiado, quien ha sido (por suerte para mí) despiadado con los poemas que le he ido mostrando, quien me ha dicho “lee a este poeta, y a esta otra, y busca este libro, y lee y lee y sigue leyendo”, quien me ha enseñado tantísimo sobre poesía. No me puedo sentir más orgulloso de tenerlo en mi vida.

Tampoco puedo olvidarme de mi amigo Juanjo, a quien le pedí, una vez que tenía clara la línea que quería que siguiera este poemario, que me diera una “clase magistral” de filosofía, y llené más de ocho folios con anotaciones mientras lo escuchaba. Él siempre vio en mi a un poeta, y me ha acompañado, también, en cada poema que iba escribiendo y le mostraba, aportando siempre su lúcida visión filosófica de la vida.

Amigos, amigas, familia, mis primos y primas, mis tíos y tías, mi padre, mi madre… Mamá, te tengo constantemente en la cabeza, visualizando lo feliz que estarías en este momento, cómo lo estaríamos celebrando. No habría nada ni nadie capaz de quitarte la sonrisa de la cara. Este reconocimiento, como todo lo que consiga en la vida, será para ti. No sabes cuánto me faltas, pero tienes que saber que la literatura, especialmente la poesía, me sirve para revivirte y seguir teniéndote lo más cerca posible… 

Y no puedo decir mucho más, que estaréis hasta el gorro de leerme.

Que estoy muy feliz y deseando ver qué ocurre a partir de ahora, porque esto es un antes y un después en mi carrera literaria y me hace pensar que, quizá, sí; que puede que tenga algo que aportar a la poesía; y que, desde luego, voy a seguir escuchando, leyendo y aprendiendo, porque es la única forma de mejorar.

Os dejo la nota de prensa con la noticia y, si queréis ver el vídeo de la televisión local, no tenéis más que ir a mi Instagram, @jpozosoriano , donde está colgado.

Gracias, siempre, por estar.

Gracias, siempre, por leerme.

https://www.europapress.es/andalucia/malaga-00356/noticia-poemario-escrito-jorge-pozo-soriano-gana-xv-premio-poesia-antonio-gala-alhaurin-grande-20210520154533.html

Enredando voces con Antonio Díaz Mola

Poesía, siempre. Siempre, poesía. 

“Enredando voces” con Antonio Díaz Mola, ganador del Premio de Poesía Radio Nacional de España 2020.

Un poeta de los pies a la cabeza. Un poeta de oficio, humilde, currante, respetuoso… Atributos necesarios, aunque no se cumplan siempre.

Aquí os dejo la entrevista que le hago en Radio Off the Record.

Espero que la disfrutéis:

Poesía, poesía y más poesía…

Crítica: Dicen que no hablan las plantas

Título: Dicen que no hablan las plantas

Autores: muchos poetas

Propuesta de: Raquel Lanseros y Fernando Marías

Editorial: Anaya

Ilustradora: Raquel Lagartos

Dos detalles me hicieron querer este libro en cuanto salió: lo bonito que parecía (lo es más aún cuando se tiene entre las manos) y que tuviera algo que ver con RaqueLanseros, una de mis poetas actuales favoritas. Y no me equivoqué en hacerme con él.

La edición de Anaya es una absoluta preciosidad. El tamaño, el diseño, las espectaculares ilustraciones de Raquel Lagartos, que cubren las páginas por completo… Estéticamente no se le puede poner ni un solo pero (en mi opinión, solo uno, pero lo dejo para la parte de “lo que menos me ha gustado”).

En cuanto al contenido, nos encontramos con un montón de poemas de autores de la talla de Lorca, Machado, Béquer, Delmira Agustini, Rubén Darío, Rosalía de Castro, César Vallejo… Cincuenta y dos poemas (muchos de ellos, sonetos) que nos hacen recorrer las cuatro estaciones. Sus tonalidades, sus temperaturas, su flora, su fauna, el cambio de la vida según van cambiando ellas… Un viaje en toda regla. Sin levantarse del sofá y respirando, según se lee, la tierra húmeda de otoño, la escarcha invernal, los perfumes florales de la primavera y la sequedad del verano. ¿No es algo maravilloso?

Ya sabéis lo que me gusta la poesía. Por eso, me encanta que una editorial potente como es Anaya apueste por libros como este. Que se apueste por la poesía, por esta poesía, la de siempre, la de los que perduran, de los que no se irán nunca. Y me encanta que lo hagan así, a lo grande. Con un formato grande, en tapa dura, a todo color, con dos grandes como Lanseros y Marías a la cabeza del proyecto y con Lagartosmoviendo sus pinceles. 

Es un libro para tener, desde luego. Para tenerlo bien a la vista, como si fuera un cuadro, pero al alcance de la mano, porque nos pedirá volver a él una y otra vez. Y, también, es un muy buen libro para regalar. Para trabajar las estaciones ligadas a la literatura y a la poesía en el aula también puede ser una herramienta buenísima.

Lo que más me ha gustado: además de todo lo que ya he expuesto, me ha encantado que leer estos poemas me ha llevado a mi infancia. A ese descubrimiento de la poesía que me enamoró desde el principio. Porque, sí, de pequeño no solo leía a Gloria Fuertes. Leí a muchos de los y las poetas que aparecen en este libro. Algunos de esos poemas están aquí, y releerlos me ha hecho sonreír con dientes de leche.

Lo que menos me ha gustado: creo (y esto es cosa mía) que, en un libro cuidado al detalle, usar una tipografía tan simplona no suma. Si no me equivoco, es una Times New Roman de toda la vida, y es una pena. Otra tipografía más cercana a la caligrafía manual habría hecho del libro un objeto aún más bonito y, en el fondo, no es algo complicado de hacer.

¿Conocíais el libro? Si no es así, ¿os interesa?

¡Un abrazo!

“Abandonada al lánguido embeleso

que alarga la otoñal melancolía,

tiembla la última rosa que por eso

es más hermosa cuanto más ardía”.

Leopoldo Lugones, “Rosa de otoño”, en “Dicen que no hablan las plantas”.