Crítica: De las horas sin sol

Título: De las horas sin sol

Autor: Marina Casado

Editorial: Huerga & Fierro

Adquirido en: Caseta de Huerga & Fierro, Feria del Libro de Madrid

Muchos se preguntan para qué sirve la poesía. Por qué, en los tiempos que corren, sigue habiendo personas que siguen escribiendo poemas. Un género que casi nadie lee. Que es complicado de encontrar en la mayoría de librerías. Un género sobre el que (dicen) ya está todo inventado.

Por otra parte, muchos hemos hablado acerca de esa nueva (y mal llamada) nueva corriente poética, tan abundante en redes sociales como carente de calidad poética. Esos textos (ya sabéis que me niego a llamarlos poemas) se leen, se comparten, dan dinero y seguidores… La única explicación que he encontrado cuando he preguntado por ahí es que “es sencilla y se entiende”. Vamos, que ni se han parado a leer a poetas que escriben poesía de verdad y que se entiende y que nos (les) gusta lo simple, lo inmediato, lo que no les hace dedicar más de un segundo. Insisto: a mí, no me vale con eso.

Vuelvo a esta nueva crítica dos días después de haber tenido el inmenso honor de escuchar a Antonio Gamoneda hablar de poesía, además de recitarla. En su intervención, que escuché con el vello de punta, dijo que, a esos “poetas realistas” (así llama él a quien dice escribir poesía sin pudor ni vergüenza), siempre les dice lo mismo: “No se escribe la vida. Se vive la escritura”. Y yo, que sabéis que tengo un respeto enorme por los grandes poetas, no voy a añadir más al respecto.

Volviendo al primer párrafo, la poesía sirve. Claro que sirve. Y este “De las horas sin sol”, de Marina Casado, es un claro ejemplo de esta afirmación. En un rato sabréis por qué.

A Marina llegué después de que @elgeneracional , a través de @williamalex_26 ,la entrevistara. Como ha sido la siguiente en hablar de poesía después de mi entrevista, me interesé en leerla y vi, con alegría, que opinábamos de forma muy parecida respecto a lo que he expuesto antes. Además, viendo lo que tenía escrito hasta ahora, me llamó mucho la atención este poemario que hoy os traigo, y lo hizo por la simple razón de que, por desgracia, tenemos algo en común: haber perdido a uno de nuestros padres demasiado pronto. Este “De las horas sin sol” habla, precisamente, de esa pérdida que sufrió la autora, convirtiéndose en un precioso homenaje a su padre y, al mismo tiempo, en una terapia aplicada a sí misma a través de los versos, gracias a la poesía. Del mismo modo, y de forma indirecta, también me ha servido a mí para volver al recuerdo de mi madre, para verla en algunos de los poemas de Marina, para recuperar con más fuerza aún su recuerdo y, tal y como hizo ella al escribirlos, homenajearla con la lectura. Fijaos si la poesía sirve de algo…

El libro lo compré en esta maravillosa Feria del Libro de Madrid que tanto he disfrutado este año, con la suerte de que Marina vino a verme firmar y pudo dedicármelo “con la terrible conciencia de que me comprendes”. Y tanto que te comprendo. Y tanto que es terrible.

Poeta joven, pero con un buen catálogo de libros, madrileña, sincera, profesora de Lengua y Literatura, Licenciada en periodismo, Doctora Cum Laude en Literatura Española… Y, desde que cruzamos un par de palabras por redes y nos pusimos cara en El Retiro a los pocos días, amiga y poeta a la que seguiré leyendo, sin duda.

Porque, no. No todos los poetas jóvenes pertenecen a ese grupo de “poetas realistas” del que hablaba Gamoneda. No todos escriben desde la ignorancia y la falta de interés en la poesía. No todos viven por y para las redes y sus miles de seguidores. También hay poetas jóvenes, como Marina, que se toman muy en serio esto de escribir poesía. Que la leen, la trabajan, la respetan y la hacen aún más grande. Porque, sí. Sigue habiendo poetas a quienes merece la pena descubrir y leer.

Para abrir apetito, os dejo algunos de los versos que más me han gustado:

Del poema Western, domingo

Tengo los ojos llorosos de pretéritos.

Tengo todos los sueños conspirados

para perder la fe en la realidad.

La vida se disfraza de domingo

con las alas cerradas.

Del poema La eternidad

Y cuando nos sonríe,

es también tu sonrisa

la que vive por dentro de sus labios,

y algo en la noche que no acaba

me descifra, despacio,

el guiño triste y victorioso de la eternidad.

Dicho esto, voy con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: haber descubierto a una nueva (para mí) poeta y ver que nos unen tantas cosas, algunas terribles; otras, maravillosas.

Lo que menos me ha gustado: que ahora tendré que hacerme con más poemarios de Marina. Para empezar, “Este mar al final de los espejos”, poemario ganador del Premio Carmen Conde de Poesía.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Cada ciudad escoge un corazón para llorarlo.”.

Fragmento de “Todas las lluvias que pasé contigo”, Marina Casado

Crítica: Ave, Eros

Título: Ave, Eros

Autor: Ana Rodríguez Callealta

Editorial: La isla de sístola

Adquirido en: Librería Taiga Madrid

Cuando entrevisté a Abraham Guerrero Tenorio (poeta ganador del Adonáis) me recomendó a Ana Rodríguez Callealta y, como sabéis que soy muy bien mandado en esto de las recomendaciones poéticas de poetas en los que creo, la he leído.

Y me ha gustado.

Mucho.

Poeta joven (nacida en 1988), pero experta en el verso y alejada de modas tan oportunas como (espero) efímeras. Gaditana, como tantos buenos poetas (ahí están Alberti, Antonio Hernández, Raquel Lanseros, Manuel Francisco Reina o el propio Abraham, entre otros y otras). Original (mucho), sin abandonar la tradición. Con figuras, recursos e imágenes que me han gustado mucho y que son muy potentes. Con referencias literarias, mitológicas, cinematográficas.

Una poesía fluida a la vez que intensa. Sencilla de leer, pero muy bien trabajada. Una poesía muy buena de una muy buena poeta.

Además, el libro empieza con una cita de mi querida Ángela Figuera Aymerich. ¿Qué más se puede pedir?

Para abrir apetito, os dejo algunos de los versos que más me han gustado:

Del poema Pliegos de cordel

Será verdad tal vez que el universo

en vez de contraerse se me expande

quemándome en su riego la razón.

Del poema In vitro

Prefiero proyectarme limitada:

sujeto femenino que ha llorado

y pide que lo adopten con su miedo.

Del poema Errata naturale

Los tigres se me ponen en los ojos

moviéndose hacia el dorso de tu boca,

dejándome desnuda en la estacada.

Sí, me gusta mucho un endecasílabo bien construido, no lo puedo evitar…

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: es algo que ya he dicho más de una vez, pero me quedo con ir descubriendo poetas tan buenas como Ana.

Lo que menos me ha gustado: por decir algo, una cita en uno de los poemas de uno de esos poetas que jamás leeré…

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Tierra tú. Para tus muertos. Tierra tú.

Algo tendrán que comer”.

 Fragmento de “Jane Austen: ubi sunt?”, Ana Rodríguez Callealta

Pido la paz y la palabra

Título: Pido la paz y la palabra

Autor: Blas de Otero

Editorial: Lumen

No creo que sea necesario hacer una reseña de este libro.

No lo creo, sencillamente, porque es uno de los libros de poesía más importantes que se han escrito jamás en castellano.

Porque no me atrevo a opinar sobre la poesía de un poeta de la talla de Blas de Otero.

Porque hay comentarios que no son necesarios.

Un poemario fundamental, por la época (1975), por el tema (poesía social y denuncia de lo vivido en España) y porque esa denuncia, por desgracia, podría hacerse, también, en nuestros días.

Solo os invito a leer este “Pido la paz y la palabra”, esencial en nuestra poesía, la española, para ser más conscientes aún de los y las poetas tan inmensos que hemos tenido y tenemos sin salir de nuestras fronteras.

Solo os invito a pedir, como lo hizo Blas de Otero, la paz y la palabra, aparcando este discurso del odio tan antiguo como innecesario y peligroso. 

Ante el odio y la violencia, paz. Ante los gritos y los escupitajos, palabra.

Ante el horror, poesía.

“Otros vendrán. Verán lo que no vimos.

Yo ya ni sé, con sombra hasta los codos,

por qué nacemos, para qué vivimos”.

Fragmento de “Yo soy aquel que ayer no más decía”, en “Pido la paz y la palabra”, Blas de Otero

Crítica: Saltaré sobre el fuego

Título: Saltaré sobre el fuego

Autor: Wislawa Szymborska

Editorial: Nørdica

Estando en Málaga, quise visitar la Librería Luces y, por supuesto, llevarme un libro de allí. Me gusta ir a librerías emblemáticas y hacerme con un libro. Esas manías de los lectores, ya sabéis.

La elección fue esta pequeña selección de la obra poética de la Premio Nobel de Literatura polaca, a quien aún no había leído.

Alguna vez he comentado que no suelo leer poesía traducida y que, por regla general, leo poesía escrita en castellano o en alguno de los idiomas que hablo y puedo leer. Creo que, por muy buenas que sean las traducciones, la poesía traducida pierde algo de su esencia, y eso me echa un poco para atrás.

Pero, claro, hay poetas a quienes hay que leer sí o sí, escriban en el idioma que escriban. Es el caso de Wislawa Szymborska, aunque no entienda una sola palabra en polaco, así que fue una muy buena elección.

El libro incluye poemas de sus libros Llamando al yetiSalMil alegrías–un encantoSi acasoEl gran númeroGente en el puente y Fin y principio, una buena parte de sus libros. He de reconocer que los primeros poemas no me gustaron mucho y que llegué a pensar si la poesía de Szymborska no me iba a convencer, pero me equivocaba. Es cierto que esa primera poesía no me gusta demasiado, pero, a partir de Si acaso (1975) y, sobre todo, los poemas pertenecientes a El Gran númeroGente en el puente y Fin y principio me han ENCANTADO. Tanto que me acabaré comprando esos tres poemarios antes o después, segurísimo.

Ahí, en esos libros, sí estaba la poeta que esperaba, y menuda poeta. Comprometida, original, impecable en las figuras, en la simbología, sincera, cruda, MARAVILLA.

Descubierta gracias a esta pequeña muestra en una edición espectacularmente bien editada por Nørdica, en un formato precioso y con unas ilustraciones igual de bonitas de Kike de la Rubia. Cuánto me gusta que editoriales tan cuidadosas como Nørdica se preocupen por la poesía y nos regalen estas ediciones tan, tan, tan bien realizada. GRACIAS.

Para abrir apetito, os dejo algunos de los versos que más me han gustado:

Del poema Fin y principio

Después de cada guerra

alguien tiene que limpiar.

No se van a ordenar las cosas solas,

digo yo.

Alguien debe echar los escombros

a la cuneta

para que puedan pasar

los carros llenos de cadáveres.

Del poema El ocaso del siglo

Nuestro siglo XXI iba a ser mejor que los anteriores.

Ya no podrá demostrarlo,

tiene los años contados,

titubeante el paso,

fatigada la respiración.

[…]

Teníamos que avanzar, por ejemplo,

hacia la primavera y la felicidad.

El miedo tenía que dejar las montañas y los valles.

La verdad tenía que llegar a la meta

antes que la mentira.

Ciertas desgracias no iban

a suceder más:

por ejemplo, la guerra

y el hambre, y tantas otras.

Del poema Nada en propiedad

Nada en propiedad, todo prestado.

Hundida en deudas hasta las orejas.

Tendré que pagar por mí

conmigo misma,

por la vida dar la vida.

No me digáis que no queréis leer los poemas completos.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: además de la edición, que es una joya, haber descubierto, por fin, a Wislawa Szymborska. He tardado, sí, pero ya lo he hecho. Y cuánto me ha gustado leerla… Los libros Fin y principio, El gran número y Gente en el puente tienen que ser brutales.

Lo que menos me ha gustado: como en toda selección poética, me he quedado con ganas de leer más, aunque creo que la muestra es perfecta y que, precisamente porque es una selección, nos permite ver lo necesario para intuir qué poesía hay en cada libro de la autora polaca. 

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“No.

Evidentemente exijo demasiado:

tanto como un segundo”.

 Fragmento de “Día 16 de mayo de 1973”, Wislawa Szymborska

Entrevista en El Generacional

No puedo dejar de insistir en la de momentos bonitos que siempre me ha traído la poesía.

Esta entrevista, en la que hablo como siempre lo he hecho sobre este género que tanto me fascina, además de hablar sobre el proceso de escritura, mi trayecto como escritor, la educación o mis otros libros, es uno más de esos momentos que tanto disfruto.

Gracias a William Alexander González Guevara por contactarme y recibir con tanto cariño mis palabras y gracias, también, a El Generacional, por acoger a la cultura entre sus páginas.

Os dejo con el enlace para que podáis leerla:

Crítica: Musgo

Título: Musgo

Autor: David Cirici

Ilustradora: Esther Burgueño

Editorial: Edebé “Premio Edebé de Literatura Infantil 2013”

ES-PEC-TA-CU-LAR.

Es lo primero que tenía que decir sobre este libro, porque me parece uno de los mejores libros de literatura infantil que he leído en mi vida, y sabéis que he leído muchísimos.

Llegó a mí de forma totalmente inesperada y gracias a la editorial Edebé.

No lo conocía, si os soy sincero, igual que no conocía al autor. Por eso, quizá, lo dejé en la estantería y no le presté demasiada atención hasta que, hace unos días, me apetecía algo “ligerito” para leer en la piscina. Musgo fue la elección. Y qué bien no haberlo dejado más tiempo acumulando polvo.

Qué historia más bonita. Qué bien está contada. Qué ternura hay en cada página. Qué forma más original de narrar un episodio tan cruel como una guerra: en la boca de un perro; en la boca de Musgo. Menudo acierto hacer una aproximación así. Menudo acierto hacer de un perro el narrador, porque esos matices que él puede ver pasan desapercibidos para nosotros, y son detalles preciosos que van directos a las emocionesmás primarias.

Mientras avanzaba, y al terminarlo, supe que era una historia perfecta. Ya no solo por todo lo que he dicho hasta ahora, sino porque se cierra a la perfección. No le falta absolutamente nada para que el círculo que se abre al inicio se cierre exactamente de la forma en que tenía que hacerlo, con todo en su sitio, con cada elemento descubierto a lo largo de la historia en el lugar que le corresponde.

Musgo… A la altura de los personajes de literatura infantil más importantes y reconocidos, no me cabe duda. Qué labor de investigación perruna más grande debió de hacer el autor para hablar tan bien con una voz de perro, con sentimientos de perro, con movimientos, dudas y forma de perro. Qué maravilla, de verdad. Qué gustazo ha sido leer este libro.

A modo de apunte, me parece un libro estupendo para dos cosas (además de para disfrutar leyendo). Por un lado, es perfecto para que los niños y niñas sepan acerca de las guerras, de ese episodio tan oscuro como fue la II Guerra Mundial y todo lo que supuso. Por otro, es el mejor libro que se me ocurre para que lo lean todas las personas que aman a los perros.

Las ilustraciones de Esther Burgueño son muy bonitas (en blanco y negro, como la verían los perros), aunque me habría gustado encontrarme alguna más.

No miento cuando digo que se ha convertido en uno de mis libros infantiles preferidos. No exagero en lo que habéis leído. Lo recomendaré siempre, le diré a mis alumnos y alumnas que lo lean y, seguro, lo releeré más de una vez.

Qué gustazo es encontrarse con libros así. Más aún, si cabe, sabiendo que el autor es “nuestro”.

Lo que más me ha gustado: no me podría quedar con un solo aspecto. Es un libro perfecto, desde la primera página hasta la última.  

Lo que menos me ha gustado: por apuntar algo, como ya he dicho, me habría gustado ver algunas ilustraciones más. En cuanto a la historia, ningún pero.

¿Conocíais este libro? ¿Os pica la curiosidad para leerlo?

Gracias y un abrazo para todos.

“Los perros sabemos ver cuándo las personas se sienten desamparadas y un poco solas”.

“A veces parece mentira que las personas y los perros tengamos tantas cosas que decirnos y no podamos hablar. A veces las personas hablan sin saber hasta qué punto entendemos lo que nos dicen. A veces nosotros nos hacemos entender sin palabras, pero nunca sabemos verdaderamente si nos han entendido del todo”.

David Cirici en “Musgo”.

Crítica: A mar abierto

Título: A mar abierto (poesía 1973-2003)

Autor: Elsa López

Editorial: Hiperión

Cuando me dejo aconsejar por personas que saben infinitamente más que yo de poesía, rara es la vez que no aprendo algo nuevo.

Hace ya tiempo que tenía en casa estos treinta años de la poesía de Elsa López y, por fin, me puse a leerla.

Fue complicado encontrarla. Será que no tiene miles de seguidores en Instagram o que no ha salido lo suficiente en la tele, pero me costó recorrerme varias librerías hasta dar con una que había tenido a bien darle cobijo a esta poeta tan maravillosa.

Nacida en Guinea Ecuatoria, vivió en La Palma, Madrid y Córdoba, ciudades en las que, entre otras tareas, preside la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid, funda Ediciones La Palma (que publica, principalmente, poesía) o dirige la Fundación Antonio Gala.

En cuanto a su poesía, sin ser yo crítico, me arriesgaré a decir que recorre la senda de la naturaleza, de los mares, del amor, de lo erótico, de la maternidad, del desamor… Y lo hace con sencillez, con un vocabulario que no se enreda en complicaciones, lo que nos regala una poesía fácil de leer.

A lo largo de distintos poemarios, Elsa López se ha convertido para mí en una muy buena maestra del alejandrino. Y no solo eso, también me ha cautivado con esos versos tan suyos de veintiuna sílabas, agrupadas en tres golpes de siete sílabas cada una.

Pobres esos que dicen que escriben poesía, pero que nunca la leen…

En este libro constas los poemarios:

A esta obra poética sumará, también otros tantos poemarios, además de varias novelas, libros sobre antropología y guiones. Lo que se dice una mujer prolífica.

Elsa es una más de tantas poetas españolas poco consideradas para lo importantes que son. La sumo a ese elenco de Ángela Figuera AymerichPaca Aguirre o Gloria Fuertes, con la única diferencia de que, por suerte, Elsa López sigue viva. Muy, muy, muy buena poeta (aunque esto no lo haya descubierto yo…).

Lo que más me ha gustado: como he dicho antes, poder leer alejandrinos tan bien construidos y tan potentes. Ya me he lanzado a escribir algunos poemas usando este verso, como en el último que publiqué en Instagram.

Lo que menos me ha gustado: evidentemente, hay algunos poemarios que, por temática o tipo de poesía, me han gustado menos, como es el caso de “La casa cabrera”, pero no es eso lo que menos me ha gustado. Ese “honor” se lo dejo a la inmensa cantidad de erratas que contiene el libro. Tratándose de Hiperión y de una antología, la verdad es que esperaba un libro mucho más pulido. Una pena…

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Tengo medido el mar

y averiguado el modo de envejecer la tarde”.

Elsa López

Crítica: Vi. Una mujer minúscula

Título: Vi. Una mujer minúscula

Autor: Kim Thúy

Editorial: Periférica

Ya he hablado varias veces por aquí y por redes de lo que me gustan Kim Thúy y Periférica, pero tengo que hacerlo una vez más.

He dejado pasar algo de tiempo entre la lectura de “Mãn” y este tercer libro de la autora vietnamita porque no quería leer todo seguido y que se me atragantara (aunque eso era bastante difícil), pero ya lo he leído. Y solo he vuelto a confirmar lo muchísimo que me encanta cómo escribe Kim Thúy y, como ya he dicho en varias ocasiones, lo que me encanta lo maravillosamente bien que edita Periférica (qué cómodos de leer son sus libros y qué buena selección hacen).

Lo que es un regalo (además de haber descubierto de casualidad a la autora y leerla) es que puedo hablar con ella y decirle lo que la admiro, conversar con ella, aconsejarnos lecturas, compartir poemas (porque la “empujé” un poco a escribir poesía y lo está haciendo), charlar de literatura… Y no sé si os hacéis una idea de lo que lo disfruto.

Me enamoré de su forma de escribir y de su historia (exiliada a Canadá desde su país natal, Vietnam, por la guerra) desde que leí “Ru”, su primera novela (sus tres novelas están editadas por la misma editorial). Y seguir leyéndola me enamora más aún. Esa forma tan sutil de escribir que tiene, tan precisa en el lenguaje, con esos capítulos breves donde va desgajando la historia… Es arte, no me cabe duda. Cómo escribe esta mujer es arte.

Otro punto muy a favor de las novelas de Kim Thúy es que, literalmente, te hacen viajar. Te hacen interesarte por cada lugar que aparece, buscar en internet palabras, frutas, monumentos, festividades, comidas… ¡Hasta he visto documentales de Vietnam! Y, sí, me ha despertado unas ganas inmensas de viajar allí… 

Este libro nos habla de la historia de Vi, una mujer como la autora, exiliada de Vietnam (cuánto tendrá de ella), y de cómo el amor y la familia la llevan a vivir y a ser de una determinada manera. Como siempre, con la delicadeza de la autora, con su pluma inconfundible y su conocimiento en primera persona de las vivencias de sus personajes.

Deseando estoy que en septiembre salga “Em”, su cuarta novela, también con Periférica.

Lenguaje poético. Historia sencilla (que no simple). Personajes cercanos. Gastronomía. Viajes. Amor. Todos los ingredientes de las novelas de Thúy, tan bien mezclados como siempre.

Una vez más: MA-RA-VI-LLA.

Lo que más me ha gustado: no creo que sea necesario insistir más. La literatura de Kim Thúy me encanta. 

Lo que menos me ha gustado: quizá se me ha hecho una pizca menos interesante que los dos anteriores. 

Mi sensación final es la misma que ya he apuntado las veces anteriores: Kim Thúy es una autora a la que seguiré siempre, leeré todo lo que escriba y me seguiré enamorando de sus libros, sin ninguna duda. Os la recomiendo mucho, mucho, mucho.  

“La historia de Vietnam y de los vietnamitas se vive, se amplifica, se vuelve compleja sin ser escrita ni contada”.

Kim Thúy, Vi. Una mujer minúscula

Crítica: Dónde van las tortugas cuando mueren

Título: Dónde van las tortugas cuando mueren

Autor: Beatriz Osés

Ilustradora: Ester García

Editorial: Edebé “Finalista Premio Edebé de Literatura Infantil 2015”

Vuelvo a la literatura infantil y lo hago de la mano de una de las grandes: Beatriz Osés.

Llevaba ya un tiempo leyendo literatura adulta (poesía, ensayo y novela), así que decidí buscar otro aire con este libro, que me envió la editorial Edebé (mil gracias) para completar mi colección de Beatriz (¡y todos dedicados!).

Es una historia breve, sencilla de leer, tierna (como los libros para niños de Osés), quizá más infantil y más sencilla de lo que esperaba, pero otra buena historia de la autora madrileña, muy apta como primera lectura.

No es el libro de Beatriz que más me gusta, pero se nota su pluma y eso siempre es un punto a favor.

Una buena historia para los niños que pierden una mascota, bien resuelta, con tres personajes con los que podrán identificarse muy bien y, como digo, fácil de leer.

Las ilustraciones de Ester García son bonitas (sin llegar a encantarme) y cumplen su función de dar algo de color al texto, algo que los y las peques agradecerán.

Lo que más me ha gustado: el tema, porque me gusta que los lectores que empiezan a leer tengan historias diferentes (y reales) a la mano. 

Lo que menos me ha gustado: quizá que, a pesar de haber sido finalista del Edebé, puede ser la historia que menos me ha gustado de la autora. Claro, que todo lo que había leído de ella me había encantado, así que gustarme algo menos sigue dejando al libro en muy buen lugar.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Tal vez, entonces, Leopolda sacaría de nuevo su cabeza escondida y hablaría la lengua de los océanos”.

Beatriz Osés en “Dónde van las tortugas cuando mueren”.

Crítica: Memoria por correspondencia

Título: Memoria por correspondencia

Autor: Emma Reyes

Editorial: Libros del Asteroide

Este tiempo lleva conmigo algo más de un año. 

Me lo dejó mi vecina María (esa vecina con la que comparto, entre otras cosas, libros), lo empecé el verano pasado y, sin saber muy bien por qué, lo he acabado un año después.

Digo que no sé por qué porque es un libro fantástico. Una lectura para disfrutar de principio a fin, tierna, inocente, interesante, amena… De verdad os lo digo, un libro espléndido, pero lo dejé a medias, fue amontonando polvo y me he tomado muy tiempo para terminarlo.

Llevaba más o menos la mitad y he tardado un par de días en terminarlo. Ay, tiempo, qué caprichoso eres…

El libro es un conjunto de cartas que la artista colombiana Emma Reyes le envió a su amigo, el intelectual Germán Arciniegas, en las que le narra sus vivencias infantiles. Este amigo, conmocionado por su historia, se las enseñó al gran Gabriel García Márquez, quien se enamoró de ellas.

Con el permiso de Reyes para publicar las cartas tras su muerte, y con la decisión de donar los ingresos generados a la Fundación Hogar San Mauricio, Arciniegas cumplió su palabra y esta historia se convirtió desde que vio la luz en uno de los libros más importantes de la literatura iberoamericana.

La historia de Emma Reyes (os recomiendo buscar información sobre ella, además de leer el libro) es atroz. Es una historia triste, dura, miserable, dolorosa… Y, sin embargo, la dulzura en la narración, la inocencia infantil que palpita en las cartas, el humor que rebosa en tantos comentarios y tantas anécdotas hacen que ese dolor se diluya, en parte, y quede una sensación agradable al saber que, a pesar de todo, esa niña consiguió salir adelante y obtener un lugar privilegiado entre los artistas de Colombia, de Latinoamérica y de todo el mundo.

Todo, como digo, a través de la correspondencia que le envió Reyes a Arciniegas. Veintitrés cartas repletas de todo lujo de detalles, sin ninguna pretensión (Emma Reyes fue analfabeta hasta los dieciocho años), plagada de errores que no importan ni una pizca y que incluso se agradecen porque le dan a la historia mayor realismo y crudeza.

Llevaba tiempo sin decirlo, así que tengo que hacerlo: MARAVILLA de libro.

Muy, muy, muy recomendable.

Como siempre, y también hay que decirlo, perfectamente editado por Libros del Asteroide.

Lo que más me ha gustado: me quedo con la ternura. Con cómo una niñez tan horrible puede ser narrada de una forma tan tierna e inocente. Sencillamente espectacular.

Lo que menos me ha gustado: el paréntesis tan grande que he dejado entre que lo empecé y el momento en que lo he terminado, porque me cortó la historia y eso nunca es bueno.

Mi sensación final es que es un libro perfecto para recomendar y para regalar, algo que siempre viene bien. Para empezar, os lo recomiendo a vosotrxs. Estoy seguro de que os gustará. 

“Estaba tan feliz que me volví payaso”.

Emma Reyes, Memoria por correspondencia