Crítica: El vuelo infinito

Título: El vuelo infinito

Título: El vuelo infinito

Autora: Fran Pintadera

Ilustradora: Alejandra Acosta

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela)

Que la Colección Orihuela de Kalandraka es una maravilla en todos los sentidos posibles no es nada nuevo ni voy a ser yo quien lo descubra (además, ya lo he dicho varias veces), pero creo que es necesario ponerla en la palestra siempre que se pueda.

Lo es porque es una colección absolutamente necesaria en la poesía infantil en castellano. Lo es por los autores y autoras tan espectaculares que dan forma a la colección. Lo es porque, también, las ilustracionesson siempre una delicia. Y lo es porque la edición es siempre perfecta. ¿Qué más se le puede pedir? Pues sí, habéis acertado, yo, por pedir, pido formar parte de esta colección algún día… De ilusiones se vive, dicen, ¿no?

Este “El vuelo infinito” es una preciosidad. Poemas de una sutilidad y belleza evidente que nos llevan a pensar en libertad, en viajes, en peligros, en encuentros y reencuentros, en la calma del vuelo, en la inmensidad del cielo. Poemas muy bien creados que hilan una historia para la que son necesarias las alas, porque son versos aéreos, tan livianos como el aire.

De norte a sur, preparando la partida, recreándose en el viaje, estas aves migratorias nos hacen ser partícipes de su vuelo, que es infinito, igual que no tiene fin nuestro periplo vital, aunque nuestros pies rara vez se despeguen del suelo.

Qué bonito es viajar a través de la poesía.

Qué bonito es este libro.

Lo que más me ha gustado: que se lee de una sentada (y recomiendo hacerlo así) y, de verdad, formas parte del viaje que Fran Pintadera nos regala.

Lo que menos me ha gustado: no es algo que no me haya gustado a mí, pero sí he visto en varios peques a los que se lo he enseñado que las ilustraciones dan un poco de “yuyu”. A mí me parecen maravillosas, pero, en los más peques, generan un poco de miedo. Quizás es porque no es un libro para los más peques, pero es lo único que puedo apuntar en esta parte, porque, insisto, a mí me parece un libro precioso.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais esta colección? 

DESPEGAR

“Como sonreír

mientras te desperezas.

Como trepar a un carbol

y mancharte de chocolate.

Como el sonido de los aspersores

regando el verano.

Algo así es alzar el vuelo”.

Fran Pintadera

Crítica: El cofre de Nadie

Título: El cofre de Nadie

Autor: Chiki Fabregat

Editorial: SM

Premio Gran Angular 2021

Desde que vi la noticia de las ganadoras de El Barco de Vapor (mi querida Beatriz Osés, con su fantástica y divertida novela “Un bosque en el aire”, de la que os dejo el enlace a la reseña: https://jorgepozosoriano.com/2021/05/11/2016/ ) y de Gran Angular, con este “El cofre de nadie”, de Chiki Fabregat, supe que iban a ser dos libros que me iban a encantar.

Y no me he equivocado.

Sí, he tardado más de la cuenta en acércame a Nadia, la protagonista de la novela de Chiki, pero lo importante es que ya he llegado. Aproveché que la iba a conocer y a presentar el sábado pasado con motivo del Calendario Solidario de Escritoras de Literatura Infantil y Juvenil en Librería Taiga de Madrid y lo he leído. Y me ha encantado. Me han encantado. Chiki es estupenda y esta novela es una maravilla. Y hay que leerla. Y es genial que se premie este tipo de historias, con este tipo de personajes, con este tipo de relaciones, con la vida caminando por todas las aristas posibles, no solo por las más frecuentes (aunque no, por ello, más normales).

Que Chiki tiene talento no es necesario decirlo, aunque no está de más valorar que sigue habiendo buenas escritoras entre esos libros que no escriben escritoras ni escritores y copan las listas de ventas por motivos muy distintos a la calidad. Pero, además, en esa tarde que compartimos (y por lo que me cuentan de ella), es buena persona. Eso, en los tiempos que corren, vale doble. Porque es un amor, no puedo decir otra cosa.

La historia es genial desde el principio. Los personajes son reales, con actitudes reales, conversacionesreales (maravilla de conversaciones), con relaciones reales, problemas reales… ¡Qué difícil es encontrar esto en un libro! Y la forma de escribir de Chiki es… (imaginad emoticono con los ojos de corazón). He tenido la sensación constante de estar ahí, junto al resto de personajes, formando parte de su historia, conversando con ellos y ellas, preocupándome por lo que les ocurría, porque yo también estaba viviendo lo que les pasaba. Me ha pasado con muy, muy pocos libros, y, al final, es uno de los mayores logros que se pueden conseguir como escritor, como escritora. No puedo hacer más que darle la enhorabuena a Chiki y a SM por premiar esta historia.

Temas raciales, temas lgtbi, temas familiares, de amistad, de juventud… Sin estar metidos con calzador, como ocurre a veces, solo para “cubrir expediente”. No. Todo es absolutamente creíble, todo es tan real como lo es la vida. Y todo es precioso. ¿Se nota lo que me ha gustado el libro?

Lo voy a recomendar siempre que pueda, porque me parece uno de esos libros que los adolescentes tienen que leer. Me ha recordado, en ese sentido, a “La edad de la ira”, de Nando López. Libros de verdad, auténticos, de personas geniales. Libros necesarios escritos por personas necesarias.

Lo que más me ha gustado: últimamente me repito en esta frase, pero, además de lo que me ha encantado la novela (todo lo que he escrito antes), sobre todo eso que tiene para sentirte dentro de la historia, me quedo con haber conocido a Chiki. Me quedo con ella.

Lo que menos me ha gustado: no le cambiaría ni una sola coma. Es un libro perfecto, en todos los sentidos.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Para compartir información hace falta mucha menos confianza que para compartir un silencio”.

El cofre de Nadie, Chiki Fabregat

Crítica: Ayobami y el nombre de los animales

Título: Ayobami y el nombre de los animales

Autora: Pilar López Ávila

Ilustradora: Mar Azabal

Editorial: Cuento de luz

Mejor Libro Ilustrado Infantil de 2018 según The New York Times y la Biblioteca Municipal de Nueva York

Ganador en los 2018 International Latino Book Awards

Medalla de Plata en los 2018 Moonbeam Children’s Book Awards

Por si los premios que acabo de escribir no fueran motivo suficiente para leer este libro, os voy a dar algunos más.

En primer lugar, quiero decir que subo este libro hoy, Día Mundial del Docente porque es una historia que, entre otros aspectos, habla de la importancia de la escuela, así que hoy era el día perfecto.

Ahora sí, voy a hablar de este maravilloso libro.

He de ser sincero y decir que no lo conocía hasta que supe que Pilar López Ávila iba a venir a Madrid y que yo tendría que presentarla (junto a otras cuatro autoras) con motivo del Calendario Solidario de Escritoras de Literatura Infantil y Juvenil 2022 (tengo pendiente subir entrada con información al respecto). Cuando vi el libro y todos los premios que había conseguido me entristeció muchísimo que un libro así, escrito por una autora nuestra, premiada en el extranjero, etc., etc., etc. no fuera conocidísimo aquí. Parece que hay que escribir en inglés para que nos demos cuenta de la importancia de un libro… ¡y aquí tenemos autores y autoras espectaculares!

Ni qué decir tiene que Pilar es un amor, que fue un placer presentarla y hablar con ella y, por supuesto, que es un placer leerla.

Álbum ilustrado con una historia breve, pero preciosa. Con unas ilustraciones muy originales. Con un mensaje potentísimo sobre la importancia de la escuela, de aprender, de las letras, las palabras, los nombres, el valor… Sobre la importancia de la lectura y la escritura. Con lo pesado que sabéis que soy con este tema, entended que me haya enamorado perdidamente de este libro. Qué historia más bonita para tratar ese tema con los y las peques y qué poco voy a tardar en compartirla con mis alumnos y alumnas.

Para rematarlo, lo tengo dedicado por la autora. Otra joya más para mis estanterías.

Lo que más me ha gustado: descubrirlo y, como he dicho, encontrar una historia preciosa y perfecta para que los niños se den cuenta (si no lo saben) de la importancia de aprender a leer.

Lo que menos me ha gustado: insisto en mi crítica. ¿Cómo un libro así es tan poco conocido en España?

¿Qué os parecen a vosotrxs los álbumes ilustrados? ¿Conocíais este libro? Si no es así, ¿lo buscaréis?

¡Un abrazo!

“En la escuela, Ayobami aprendió las letras.

A enlazarlas para formar sílabas.

A entrelazar las sílabas para formar palabras.

A mezclar palabras para formar frases.

Escuchó la música que nace de las palabras”.

Ayobami y el nombre de los animales, Pilar López Ávila

Entrevista en El Generacional

No puedo dejar de insistir en la de momentos bonitos que siempre me ha traído la poesía.

Esta entrevista, en la que hablo como siempre lo he hecho sobre este género que tanto me fascina, además de hablar sobre el proceso de escritura, mi trayecto como escritor, la educación o mis otros libros, es uno más de esos momentos que tanto disfruto.

Gracias a William Alexander González Guevara por contactarme y recibir con tanto cariño mis palabras y gracias, también, a El Generacional, por acoger a la cultura entre sus páginas.

Os dejo con el enlace para que podáis leerla:

Crítica: Musgo

Título: Musgo

Autor: David Cirici

Ilustradora: Esther Burgueño

Editorial: Edebé “Premio Edebé de Literatura Infantil 2013”

ES-PEC-TA-CU-LAR.

Es lo primero que tenía que decir sobre este libro, porque me parece uno de los mejores libros de literatura infantil que he leído en mi vida, y sabéis que he leído muchísimos.

Llegó a mí de forma totalmente inesperada y gracias a la editorial Edebé.

No lo conocía, si os soy sincero, igual que no conocía al autor. Por eso, quizá, lo dejé en la estantería y no le presté demasiada atención hasta que, hace unos días, me apetecía algo “ligerito” para leer en la piscina. Musgo fue la elección. Y qué bien no haberlo dejado más tiempo acumulando polvo.

Qué historia más bonita. Qué bien está contada. Qué ternura hay en cada página. Qué forma más original de narrar un episodio tan cruel como una guerra: en la boca de un perro; en la boca de Musgo. Menudo acierto hacer una aproximación así. Menudo acierto hacer de un perro el narrador, porque esos matices que él puede ver pasan desapercibidos para nosotros, y son detalles preciosos que van directos a las emocionesmás primarias.

Mientras avanzaba, y al terminarlo, supe que era una historia perfecta. Ya no solo por todo lo que he dicho hasta ahora, sino porque se cierra a la perfección. No le falta absolutamente nada para que el círculo que se abre al inicio se cierre exactamente de la forma en que tenía que hacerlo, con todo en su sitio, con cada elemento descubierto a lo largo de la historia en el lugar que le corresponde.

Musgo… A la altura de los personajes de literatura infantil más importantes y reconocidos, no me cabe duda. Qué labor de investigación perruna más grande debió de hacer el autor para hablar tan bien con una voz de perro, con sentimientos de perro, con movimientos, dudas y forma de perro. Qué maravilla, de verdad. Qué gustazo ha sido leer este libro.

A modo de apunte, me parece un libro estupendo para dos cosas (además de para disfrutar leyendo). Por un lado, es perfecto para que los niños y niñas sepan acerca de las guerras, de ese episodio tan oscuro como fue la II Guerra Mundial y todo lo que supuso. Por otro, es el mejor libro que se me ocurre para que lo lean todas las personas que aman a los perros.

Las ilustraciones de Esther Burgueño son muy bonitas (en blanco y negro, como la verían los perros), aunque me habría gustado encontrarme alguna más.

No miento cuando digo que se ha convertido en uno de mis libros infantiles preferidos. No exagero en lo que habéis leído. Lo recomendaré siempre, le diré a mis alumnos y alumnas que lo lean y, seguro, lo releeré más de una vez.

Qué gustazo es encontrarse con libros así. Más aún, si cabe, sabiendo que el autor es “nuestro”.

Lo que más me ha gustado: no me podría quedar con un solo aspecto. Es un libro perfecto, desde la primera página hasta la última.  

Lo que menos me ha gustado: por apuntar algo, como ya he dicho, me habría gustado ver algunas ilustraciones más. En cuanto a la historia, ningún pero.

¿Conocíais este libro? ¿Os pica la curiosidad para leerlo?

Gracias y un abrazo para todos.

“Los perros sabemos ver cuándo las personas se sienten desamparadas y un poco solas”.

“A veces parece mentira que las personas y los perros tengamos tantas cosas que decirnos y no podamos hablar. A veces las personas hablan sin saber hasta qué punto entendemos lo que nos dicen. A veces nosotros nos hacemos entender sin palabras, pero nunca sabemos verdaderamente si nos han entendido del todo”.

David Cirici en “Musgo”.

Crítica: Dónde van las tortugas cuando mueren

Título: Dónde van las tortugas cuando mueren

Autor: Beatriz Osés

Ilustradora: Ester García

Editorial: Edebé “Finalista Premio Edebé de Literatura Infantil 2015”

Vuelvo a la literatura infantil y lo hago de la mano de una de las grandes: Beatriz Osés.

Llevaba ya un tiempo leyendo literatura adulta (poesía, ensayo y novela), así que decidí buscar otro aire con este libro, que me envió la editorial Edebé (mil gracias) para completar mi colección de Beatriz (¡y todos dedicados!).

Es una historia breve, sencilla de leer, tierna (como los libros para niños de Osés), quizá más infantil y más sencilla de lo que esperaba, pero otra buena historia de la autora madrileña, muy apta como primera lectura.

No es el libro de Beatriz que más me gusta, pero se nota su pluma y eso siempre es un punto a favor.

Una buena historia para los niños que pierden una mascota, bien resuelta, con tres personajes con los que podrán identificarse muy bien y, como digo, fácil de leer.

Las ilustraciones de Ester García son bonitas (sin llegar a encantarme) y cumplen su función de dar algo de color al texto, algo que los y las peques agradecerán.

Lo que más me ha gustado: el tema, porque me gusta que los lectores que empiezan a leer tengan historias diferentes (y reales) a la mano. 

Lo que menos me ha gustado: quizá que, a pesar de haber sido finalista del Edebé, puede ser la historia que menos me ha gustado de la autora. Claro, que todo lo que había leído de ella me había encantado, así que gustarme algo menos sigue dejando al libro en muy buen lugar.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Tal vez, entonces, Leopolda sacaría de nuevo su cabeza escondida y hablaría la lengua de los océanos”.

Beatriz Osés en “Dónde van las tortugas cuando mueren”.

Enredando voces con Marta Ponce

Siempre he dicho que admiro a quien sabe dibujar o ilustrar bien, porque me encanta el arte y porque yo soy pésimo en esa disciplina…

Por eso disfruto tanto conversando con una ilustradora tan buena como Marta Ponce.

La conocí por sus preciosas portadas y las ilustraciones para Alma Editorial de las colecciones de cuentos de los Hermanos Grimm, Perrault y Andersen, y me enamoré de su trabajo porque es una pasada.

Por eso, sabía que tenía que entrevistarla.

Por eso me gustó tanto hablar un rato con ella.

Aquí os dejo la entrevista, espero que la disfrutéis tanto como lo hice yo.

Crítica: Soy una nuez

Título: Soy una nuez

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Jordi Sempere

Editorial: Edebé “Premio Edebé de Literatura Infantil 2018”

Leer a Beatriz Osés es sinónimo de encontrar una literatura infantil para todos los públicos, además de una ternura tan universal como suya propia, tan necesaria como, muchas veces, difícil de encontrar.

De todo lo que he leído suyo, puede que esta haya sido la historia que más me ha gustado, y eso es mucho decir, porque me encanta todo lo que escribe. 

Será, quizá, porque la historia me ha tocado por dentro, traspasando mi piel para llegar a las vísceras con un tema, por desgracia, que sigue siendo motivo de debate: la igualdad de los seres humanos, independientemente de cualquier diferencia.

Me alucina y me horroriza seguir, en los tiempos que corren, escuchando argumentos racistas y xenófobos, aunque sea contra menores. Aunque, claro, si esos argumentos caben en la esfera política, en un congreso o una asamblea (como la de Madrid, sin ir más lejos) y se permiten y se blanquean, ¿qué esperamos encontrar?

Por eso, contra el odio y el “garrulismo”, siempre debe estar enfrente la cultura. La literatura. Los libros. Y este libro, aunque se recomiende a mayores de ocho años, tendría que ser leído por aquellos que apuntan con sus dedos y sus palabras llenas de odio a los más vulnerables, a los que menos tienen, a los que más necesitan de nosotros.

Porque Omar (o Nuez) representa a la perfección a todos esos seres humanos (porque, por mucho epíteto que usemos, son eso, seres humanos) que lo tienen todo perdido y, por lo tanto, ya no tienen nada más que perder. Y se juegan la vida, y llenan los mares de cadáveres, y solo esperan un tanto de humanidad.

Esa página donde Omar cuenta el inicio de su historia (el texto que aparece, también, en la contracubierta y que tuve la suerte de escuchar en la voz de Beatriz en uno de nuestros encuentros literarios) es de una belleza y crudeza abrumadoras. Tanto es así que lo quiero compartir por aquí y, en lugar de una cita breve al final, terminaré con esa introducción a un personaje que ya se ha quedado conmigo para siempre.

Bien por Edebé al premiar esta historia valiente y fundamental. 

Maravilloso por Beatriz, por querer contar una historia como esta. 

Además, las ilustraciones de Jordi Sempere son preciosas. 

Lo que más me ha gustado: puede que me quede con este texto. Leedlo y entenderéis por qué. 

Lo que menos me ha gustado: que este tipo de historias sigan siendo necesarias, porque eso indica que no estamos evolucionando, sino que estamos en plena involución.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Me llamo Omar y soy una nuez. Mi padre era jardinero y mi madre olía a canela. A los dos se los comió el mar poco antes de llegar a la playa. Los vi desaparecer mientras flotaba en aquella cáscara de nuez junto a otros desconocidos. De los tres, solo yo llevaba un pequeño salvavidas con mi nombre. Lo había escrito mi madre con un rotulador desgastado para que no lo olvidara nunca”.

Beatriz Osés en “Soy una nuez”.

Crítica: El pequeño ikigai

Título: El pequeño Ikigai

Autores: Francesc Miralles y Héctor García

Ilustraciones: Xuan Loc Xuan

Editorial: Destino (Planeta)

Un día me llevé la feliz sorpresa de que la cuenta @teenplanetlibro (la cuenta de libros para jóvenes del grupo Planeta) me seguía en Instagram y me escribía para decirme que querían enviarme este libro, pues pensaban que me podría gustar mucho. Como supondréis, les dije que sí (además de darles las gracias varias veces, pues la ocasión lo merecía).

He de decir, ya que siempre soy sincero en mis reseñas, que no es el tipo de libros que, por elección propia, leería. El mundo de los manuales de auto-ayuda, del coaching, de las teorías sobre cómo ser feliz o cómo hacer en la vida para que sea una vida disfrutada me suele echar para atrás.

Por lo tanto, empecé este libro con algunos recelos, aunque con ilusión y tratando de dejar de lado los prejuicios.

Por suerte, no siempre se tiene razón.

Por suerte, cosas que creemos no nos gustarán acaban por gustarnos, suponiendo algo distinto e inesperado, lo cual siempre es de agradecer.

Me ha gustado, sí. Lo he disfrutado. Es una lectura muy sencilla, en clave positiva (necesaria, en mi opinión, en los tiempos que corren), sin ser pretenciosa ni tratar de dar lecciones morales ni hacer juicios de valor(esas dos intenciones no suelen encajar mucho conmigo). Es una lectura bonita, en definitiva.

Los autores no “hablan” en términos de “no hagas esto porque te equivocas y serás un infeliz” ni “tienes que hacer lo que te decimos porque tenemos todas las claves para darle a tu vida el giro que necesita, aunque no te conozcamos” (si hubiera sido así, habría dejado la lectura a la cuarta página). Tan solo (y no lo digo como si fuera algo sencillo) hablan de sus experiencias vitales, así como las de algunos personajes importantes en la historia, para dar algunas pinceladas de cómo nosotros mismos podemos tomar las decisiones que mejor puedan irnos para que nuestra vida sea una vida feliz, una vida que podamos disfrutar. Y, en mi opinión, aciertan con los ejemplos, con los consejos, con las “tareas” que plantean.

Tanto el concepto del ikigai como la filosofía que el libro muestra son muy interesantes. Mensajes como el de tratar de conocernos mejor, de vivir con más pausa (esa “lentitud activa”), de aprender a habitar el mundo y no solo a ocuparlo (un concepto clave en la filosofía, por ejemplo, de Heidegger que me encanta y que he estudiado para escribir mi poemario “Escrito bajo las uñas”XV Premio Internacional de Poesía Antonio Gala), de intentar ser de la forma en que nos gustaría ser para poder, así, rodearnos de personas con las que nos gusta estar son mensajes, también, acertados y muy potentes.

Me gusta, también, que se hable de que no todos valemos para hacer algo en concreto y que tenemos que ser objetivos con nosotros mismos y tener los pies en la tierra. Muchos de estos libros y los mensajes que se lanzan en ellos son un tanto suicidas, en el sentido de que no ofrecen una visión realista de eso de perseguir los sueños. Siempre he dicho (y lo seguiré haciendo) que, por mucho que nos guste algo, hay que ser sensatos y saber si valemos o no para dedicarnos a ello. Por ponerme de ejemplo, a mí me encanta cantar, y lo hago en todas partes (en la ducha, en el cole, en casa, en el coche…), pero sé que no tengo una voz portentosa como para dejarlo todo y luchar por el sueño inalcanzable de ser cantante, llenar estadios y teatros y vivir de ello. En el mundo artístico, el ego es un enemigo interior que muchos no ven, y eso es peligroso. Si nos dejamos arrastrar por él, estaremos perdidos. Y, del mismo modo, si solo escuchamos a los aduladores y a quienes nos adoran y desoímos a aquellos que nos hablan con sinceridad, desde la objetividad, también nos costará mucho encontrarnos. Hay que ir con mucho cuidado en este sentido, y aplaudo que sea un mensaje que se incluya en este libro.

Esos mensajes, sumados a esa “flor” que se crea con las cuatro monedas (esa parte del libro me ha encantado), se abrazan para dejarnos un pensamiento claro en la cabeza al terminar el libro: “todo está por hacer” y, en gran parte, depende de nosotros cómo hacerlo.

Me veo trabajando este libro, estos conceptos y estos mensajes con mis peques, y estoy seguro de que lo haré. En realidad, algunas de las ideas del libro las tengo ya bastante asimiladas y, como profe, las trabajo en el aula, pero este concepto de ikigai puede ser muy interesante para darle más fuerza a mi voz.

Por último, para redondear el libro, las ilustraciones que nos vamos encontrando son una preciosidad, un complemento perfecto para el texto y muy en la línea de esta filosofía que emana de la lectura.

Lo dicho, agradecido a la editorial por el envío y a los autores por hacer un trabajo tan bueno. Ha sido una lectura que he disfrutado mucho.

Dicho esto (como si fuera poco), voy con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: creo que ya ha quedado claro, pero lo dejo, también, por aquí. La ausencia de paternalismo, de soberbia y de creerse en posesión de la verdad absoluta que muchos libros que podrían ir en la línea de este tienen. No es un libro que imponga, sino que sugiere. No critica, sino que pone en duda y nos hace dudar. No sentencia, sino que acompaña. Si hubiera impuesto, criticado y sentenciado, ni lo habría leído por completo. También me ha gustado mucho que nos incluyan a los maestros y profesores en las profesiones con vocación y misión, diciendo esta frase que me ha encantado: “En las aulas está el futuro de la humanidad”. GRACIAS.

Lo que menos me ha gustado: no lo voy a decir del libro, sino de mí mismo. Esa idea de que no me iba a gustar cuando lo tuve entre manos no fue acertada (a la vista está). Lo bueno es que se aprende de todo, así que me llevo, también, este aprendizaje. 

Mi sensación final es que creo que es un libro muy útil para trabajar estos conceptos con niños y niñas y adolescentes, ya que tanto el lenguaje como los ejemplos y la estructura del libro son muy apropiados para esas edades, algo que se agradece mucho. 

“Te puede encantar hacer algo, porque te relaja o te procura gran diversión, pero no ser bueno en eso. De hecho, encontrar cosas que te guste hacer es relativamente fácil comparado con ser bueno en ello”.

Francesc Miralles y Héctor García, El pequeño ikigai.

Enredando voces con Pedro Mañas

Uno de mis escritores favoritos de literatura infantil y juvenil.

Un enorme poeta (me enamoré de su poesía en cada poemario, especialmente “Ciudad laberinto”).

Autor de series como Anna Kadabra, Princesas Dragón o Cazapesadillas, entre otros muchos libros.

Un tío muy grande, en todos los sentidos posibles.

Aquí os dejo la charla que tuvimos en Radio Off the Record: