Crítica: Todo se olvida

Título: Todo se olvida

Autor: Carmen Guaita

Editorial: Khaf

Carmen Guaita es una de las personas a las que más admiro, respeto y quiero. Llegó a mi vida de la mano de otra de las personas a las que más quiero, respeto y admiro: Manuel Francisco Reina (leed cualquiera de sus libros, no os arrepentiréis). Desde que se cruzó en mi vida, hemos compartido muchos momentos preciosos (y los que nos quedan), pero aún no la había leído. Solo os digo una cosa: qué bien que, por fin, lo he hecho.

Estoy (y ella lo sabe) enamorado hasta el tuétano de su voz. Estaría escuchándola horas y mi nivel de atención no disminuiría nunca. Tenía mis sospechas de que esa forma de hablar tan suya sería también la voz que se reflejaría en su escritura. No me equivoqué. He leído este maravilloso libro con su voz, con su gesto, con su sonrisa y su abrazo, con su amor.

Qué historia tan bonita la de Criptana Senzi. Qué personajes tan bien creados que se te quedan debajo de la piel uno tras otro. Qué lenguaje más cuidado, más trabajado, más bien elegido. Qué ratos de lectura me ha dado este libro, de esos que, últimamente, me cuesta encontrar. Esperé varios meses hasta leerlo, porque pensé que era un libro de té, manta y lluvia repiqueteando en la ventana. Qué bien que esperé, porque lluvia, frío y té han sido muy buenos cómplices. Hay momentos para la lágrima y la sonrisa; para el amor y para el dolor; para la pomposidad y para la miseria; para la inocencia y para el descaro; para los sueños y las desilusiones. ¿No es la vida así, al fin y al cabo?

Si sigo escribiendo de Carmen y de su libro sin centrarme, puedo hacerlo durante muchos folios, así que, sin enrollarme más, paso a mi análisis habitual.

Puntos fuertes:

Los personajes: no sé si me había pasado alguna otra vez (si es así, habrán sido muy pocas veces), pero me han llegado al corazón todos los personajes de esta historia. El personaje de la protagonista, Criptana Senzi, es una auténtica delicia. La historia de una diva en toda regla, con sus miserias incluidas. Pero, ay, ese Pedro Benassar, esa Mercedes, ese Miguel Rojas, esa Miguela, ese Tirso, esa Cinta… Los he querido y los sigo queriendo. Qué personajes más auténticos, más humanos. Qué suerte encontrar unos actores y actrices tan bien gestados, con una evolución clara, pausada y perfectamente detallada. Además, en la historia inventada por Carmen, estos personajes ficticios se mezclan con otros reales, como Federico García Lorca, Manuel de Falla, Maria Callas o Coco Chanel, entre otros, que hacen que la vida de Criptana cobre, si cabe, más fuerza aún.

El lenguaje: los que me conocéis sabéis lo que valoro en un libro que esté bien escrito. Suena a algo lógico, ¿verdad? Quien publica un libro será porque escribe bien. Del mismo modo, también sabéis mi opinión al respecto. Por desgracia, ya no vale escribir bien para publicar. No es necesario, quiero decir. Por eso, por lo que he disfrutado con cada página de este libro tan deliciosamente escrito, te doy las gracias, Carmen, por no ser influencer ni youtuber ni famosa. Te doy las gracias por ser tú. Maestra. Escritora. Una amante de las letrasque las mima porque está en su naturaleza. Gracias por este regalo tan bonito.

La estructura: mientras lo estaba leyendo, la propia Carmen me preguntó: “Las cartas, ¿se hacen pesadas?”. Antes de deciros lo mismo que le dije a ella, os aclaro que toda la novela está escrita mediante cartas, correos electrónicos, anotaciones de algunos personajes y transcripciones de distintas conversaciones. En un primer momento sí pensé que esa estructura sí podía hacerse pesada, pero, en mi opinión, es todo un acierto. Se harían pesadas si te sacaran de la historia, si te hicieran perder el hilo o si hubiera habido algún personaje a quien temer (por aburrido o por mal creado) en el momento de ver que “le tocaba” hablar a él. No es el caso. Me han gustado tanto todos y cada uno de los personajes que estaba deseando leer qué iban a contar. El hilo no se pierde en ningún momento. Es más, ese intercalado de cartas y de personajes está tan bien cosido que la historia y sus protagonistas evolucionan a un ritmo perfecto página a página. No, Carmen, no se hacen pesadas. Has arriesgado y has ganado el mayor premio: el de crear una historia redonda, bella y luminosa.

La ópera: es otro de los personajes, sin duda. El enorme conocimiento de Carmen del mundo operístico se refleja a la perfección y se enlaza con la historia como un diamante se engarza en el metal para crear una joya. Esos fragmentos de arias, esa humanización de los protagonistas de cada ópera que Criptana interpreta, así como de ella misma y el resto de cantantes. Me han entrado unas ganas inmensas de ver Madame Butterfly, Otello, Don Carlo, La forza del destino, La traviata, Tannhäuser, Turandot, I pagliaci… Qué alegría que la cultura genere cultura, ¿no os parece?

Lo que más me ha gustado: aunque todo lo “técnico” me merece la más cálida de las ovaciones, me voy a centrar en dos aspectos un poco más subjetivos que se me han enganchado al alma. El primero, saber que la autora es alguien a quien quiero tanto. Es precioso sentir orgullo por una persona tan querida. El segundo es que, como Criptana y algunos otros personajes, yo también soy manchego. Bueno, una de mis dos mitades lo es, por mi padre, que es de Almagro. Al leer algunos fragmentos he podido vivir esa hospitalidad manchega tan arraigada, sobre todo, en las mujeres. Esas invitaciones a sus casas para tratarte como a un rey. Esa generosidad llevada al extremo que, si no fuera por saber que les sale del corazón, podría llegar a incomodar. He revivido mi última vez en Almagro, donde las primas de mi padre se “peleaban” por acogernos en sus casas. Donde cada comida o cena era un banquete. Donde había que comerse hasta la última cucharada de sopa, hasta el último filete y hasta el último dulce, todo preparado con cariño y con el deseo de que su familia se siente bien, se sienta parte de ellos. He revivido esa sopa “despesita” de “La Sacrita”, una de las primas de mi padre. La Mancha no es solo tierra de molinos. También lo es de buenas gentes, hospitalaria y generosa como pocas.

Lo que menos me ha gustado: voy a poner solo un pero, y no es uno que dependa de la autora. Me da mucha pena ver libros que se venden como churros y que están por todas partes sin estar siquiera bien escritos y ver otros, como este “Todo se olvida”, que merece estar entre los libros más importantes del año, más bien arrinconado en algunas librerías. Señores editores, libreros, periodistas, críticos y demás personas relacionadas con el mundo de la literatura, dejen de buscar solo el dinero y busquen, por encima de todo, la calidad. Ganaríamos todos, ustedes también.

Mi sensación final os la podéis imaginar. No me voy a extender más. Solo voy a insistir en darle las gracias a Carmen por habernos regalado una historia y unos personajes de los que, por contradecir al título, nunca voy a olvidar. Leedlo. Hacedme caso. Leed a Carmen es, me atrevo a decir, beneficioso para salud y para el alma.

“Aquí no se miente nunca: quien tiene hambre, pide pan; quien tiene sueño, cierra los ojos; quien babea, suelta sobre la camisa un salivazo espero; quien lo ha olvidado todo, nada pregunta; quien lo recuerda todo, no lo calla”.

Todo se olvida

Crítica: El ladrón de tiempo

Título: El ladrón de minutos

Autor: David Lozano

Ilustrador: David Guirao

Editorial: Edebé

Este libro llegó a mí de la mejor forma posible: recomendado y prestado por uno de mis alumnos. ¿Hay profesión más bonita que la mía? Como les dejo traer los libros que están leyendo para compartir unas páginas con sus compañeros, me enamoré del título y de la ilustración de portada, así que le dije que me gustaría leérmelo y me lo prestó. ¡Gracias, Huguete!

Se trataba de un libro que parecía tener todo lo que tiene que gustarme: un buen título, unas ilustraciones maravillosas de David Guirao (uno de mis ilustradores favoritos, con quien me encantaría trabajar en algún momento), conocer la literatura de David Lozano y, sobre todo, uno de mis temas preferidos en un libro: el tiempo.

No voy a decir que no me haya gustado. Es una buena historia, muy bien escrita y con algunos puntos muy buenos, pero, si tengo que ser sincero (y es lo que siempre hago en mis reseñas), se me ha hecho larguísimo y me ha aburridoen muchos más momentos de los que me ha entretenido…

Sin destriparos más, paso con mis puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El tema: como os he dicho, el tiempo es uno de mis temas favoritos. Es más, diría que hasta me obsesiona un poco. El tiempo, la importancia de disfrutarlo, de exprimirlo al máximo… Y eso es, creo, lo principal de este libro.

La Tienda de Cosas Prohibidas y su vendedor, Don Vinicius: los capítulos que han ocurrido entre las paredes de esta tienda tan genial, con su misterioso y enigmático vendedor han sido mis preferidos. Un punto muy original que le ha dado frescura a esa lectura aburridilla que comenté antes.

Las ilustraciones: David Guirao es uno de los ilustradores nacionales que más me gustan. Le tengo el ojo echado desde hace mucho tiempo, así que ya tocaba leer alguna historia que hubiera ilustrado. Este ladrón de tiempo tendrá siempre ese honor.

El aprendizaje de palabras nuevas: a lo largo del libro, el protagonista va aprendiendo algunas palabras “raras” que dicen los adultos, lo cual supone que los lectores también las aprendan, y eso me ha gustado mucho.

Lo que más me ha gustado: quizá decir esto pueda entenderse mal (espero que no), pero lo que más me ha gustado es la originalidad de la tienda y el vendedor. Es lo que más me ha sorprendido y con lo que me quedo de este libro.

Lo que menos me ha gustado: ahora que he terminado de leerlo, se me queda la sensación de que la historia es muy, muy repetitiva y que es así durante prácticamente todo el libro hasta que todo cambia en los últimos capítulos. El final es bonito, sí, pero me ha parecido muy precipitado. Hay un par de aspectos más que me han chirriado un poco. Por un lado, que el protagonista esté obsesionado hasta la locura con llevar siempre encima un objeto y no soltarlo jamás de los jamases y, de repente, se lo olvide en el colegio. No me cuadra. Por otro, he tenido la sensación de que los toques de humor que se intuyen no me han llegado. Seguro que otros lectores sí los han percibido y les han parecido graciosos, pero, quizá por mi tipo de humor, no ha sido mi caso.

Mi impresión general es que es una historia original y bien narrada, pero que (y esto sabéis que me pasa bastante a menudo) se me ha hecho larga. Esta misma idea (que, insisto, es muy buena y original, con un final muy tierno) contada en menos páginas y sin que el prota esté tanto tiempo haciendo lo mismo me habría gustado mucho más.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“La más importante de las preguntas es: ¿A cuántas personas he hecho felices?”.

David Lozano, en “El ladrón de tiempo”.

Crítica: Los nombres del fuego

Título: Los nombres del fuego

Autor: Nando J. López

Editorial: Santillana (Loqueleo)

Nando J. López se ha convertido en uno de esos autores a los que volver cuando necesitas leer un buen libro (y el primero al que reseñé en el blog). Después de tres libros suyos (el maravilloso “La edad de la ira”y “El reino de las Tres Lunas”) ya puedo decir que es uno de mis autores nacionales favoritos y que estoy seguro de que, me guste más o me guste menos la historia, leer algo suyo es siempre un acierto. Porque sabe escribir (sí, esta afirmación parece absurda hablando de un escritor, pero, ay, si yo os contara…). Porque sus ideas no son las mismas que pueden leerse en otros trescientos libros. Porque no solo cuenta historias, sino que, en ellas, incluye personajes, diálogos y situaciones que hacen mucha falta en la literatura juvenil. Nando, que sepas que seguiré “volviendo a ti”.

En cuanto al libro, es uno de esos que me llamaron la atención por el autor, el título y la información de la contraportada. Literatura juvenil mezclada con fantasía podría estar muy bien y lo cierto es que es algo distinto a lo que había leído hasta ahora. Del resultado, como de todo lo demás, os hablo en mi análisis de puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El estilo: vale, ya lo he dicho, pero es que cada vez cuesta más encontrar libros que estén bien escritos, y este lo está. Perfectamente escrito. Además, de vez en cuando me gusta leer en primera persona.

La fantasía: gracias a esa mitología tan presente en la historia, a esa magia ancestral, he podido encontrar en este libro algo de la fantasía que tanto me gusta.

Personajes femeninos fuertes: creo que es tan necesario que dejemos de darle el protagonismo siempre a personajes masculinos. Encontrar a Abril y a Xalaquiay ver que son, a pesar de su juventud, chicas tan seguras, tan rotundas y tan valientes es un aspecto muy positivo a destacar.

Descubrir algo más de la historia y la mitología mexicana: dioses, leyendas, mitos, personajes históricos, literatura… Todo un descubrimiento que me lleva a incrementar mis eternas ganas de ponerme (de una vez) a leer mitología en profundidad.

Lo que más me ha gustado:

Xalaquia. Las hechiceras siempre han sido mis ojitos derechos (lo podéis ver en el cariño que vertí en Tenesoya, la Gran Dulviana de mi “Tamarán”), y este personaje me ha gustado muchísimo.

Puntos débiles:

La portada: quizá sea una tontería, pero sabéis que me fijo mucho en las portadas a la hora de elegir lectura y os puedo asegurar que, si no es por lo que me fío del autor, nunca me habría fijado en este libro.  Sí, tendrá su simbolismo y tiene su sentido, pero, siento decirlo así, me parece una portada horrible que no llama nada de nada la atención. Con una historia tan potente (dos historias, de hecho), creo que se podría haber hecho una portada mil veces más bonita.

Demasiado largo: puede que sea impresión mía, pero habría agradecido algunas páginas menos. Se me ha hecho un poco largo, sí.

Lo que menos me ha gustado:

La mezcla de las dos historias. Tal y como puede leerse en la contraportada, se mezclan el Tenochtitlan del siglo XVI con el Madrid y el París del siglo XXI. Así leído, bien. Puede resultar interesante. Dejando claro siempre que es mi opinión (y que no pretendo sentenciar ni decir que es un error por parte del autor), no me ha terminado de gustar. La estructura del libro, alternando un capítulo de la actualidad con otro de ese Mexico del XVI, me ha puesto muy difícil meterme en ninguna de las dos historias. He estado entrando y saliendo de dos historias que, por mucho que se entremezclen, me obligaban a eso, a estar entrando y saliendo tantas veces que, al final, se me ha quedado una sensación rara en la que creo que las dos historias son muy buenas por separado, pero que algo me falla en la mezcla.

Aun con todo, me parece un muy buen libro, con un muy buen trabajo detrás (ay, si todos los escritores se preocuparan por contar buenas historias y por contarlas bien) y con muchos aspectos positivos que negativos.

Y vosotrxs, ¿lo habéis leído? ¿Conocéis al autor?

¡Un abrazo!

“Necesitamos aprender a compartir silencios más que a compartir palabras”.

Nando J. López, en “Los nombres del fuego”

Cuentacuentos en “Los libros salvajes”

¿Qué mejor que escribir entrada sobre el cuentacuentos de ayer en un día de lluvia? Además, son dos los puntos que quiero destacar de la experiencia tan bonita que vivimos, quiero haceros partícipes de esos aspectos porque yo los disfruté un montón.

Para quienes no lo sepáis, Marta Marbán de Frutos (mi querida ilustradora) y yo realizamos un cuentacuentos y un minitaller de ilustración en una librería preciosa en Villanueva del Pardillo.

El primero, la librería: “Los libros salvajes” es una de esas librerías que te hacen pensar que todas las librerías tendrían que ser así, y eso se debe a varios motivos. Es bonita. Está muy bien cuidada. Sus libreros son maravillosos, son gente que vive la literatura, que la disfruta y que disfruta recomendando lecturas y hablando de libros. Su clara decisión de hacer distintas actividades para que los libros cobren vida. Y, una razón que me encanta, huyen de esos libros que yo tanto critico de autores con tan poco mérito como ser famosos o muy potentes en redes. Prácticamente todo lo que venden es porque saben que es bueno. Difícil de encontrar hoy en día, ¿no creéis?

El segundo, Marta Marbán de Frutos: “qué buen tándem hacéis”, me dijeron varias personas al terminar la actividad. Yo ya sabía (o eso me parece, al menos) que hacemos buen equipo en lo artístico. Ya sabéis que siempre digo que Marta entiende casi a la perfección lo que quiero expresar cuando escribo, realizando ilustraciones para mis libros que se amoldan a mis ideas sin tener casi que darle instrucciones. Ayer me di cuenta de que también funcionamos bien juntos en este tipo de actividades. Ella fue la narradora de “El cocodrilo que quería ser verde”, un cuento incluido en mi libro “Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados” que nos habla del racismo, del rechazo a lo diferente y de lo injustos que somos a veces por cuestiones de piel. Yo hice los personajes masculinos y Berta, la polivalente hija de Marta, hizo de Beli, la cocodrilo que aparece en el cuento. Por las caras de los niños (y de sus papás y mamás) y por cómo estuvieron de atentos durante el cuentacuentos, sé que lo disfrutaron. No contenta con eso, Marta realizó un pequeño taller de ilustración a partir de los garabatos que hacían los niños y niñas presentes. Sí, sí. Garabatos. Los voluntarios iban saliendo, hacían un garabato en el papel y Marta realizó un personaje con cada uno de ellos, dejándonos a todos con la boca abierta, sobre todo a los peques, que alucinaban al ver convertido en personaje su trazo descuidado. Para terminar, realizamos un sorteo de tres acuarelas originales de Marta (dos cocodrilos y un dragón), que fueron a parar a manos de los afortunados que compraron alguno de nuestros libros y lo ganaron.

Yo fui feliz durante esa hora, os lo puedo asegurar. Me siento muy cómodo entre niños y entre libros, así que imaginaos la inmensa suerte que tengo al poder dedicarme, precisamente, a las dos cosas que más me gustan del mundo. No sabéis la satisfacción que sentí al escuchar por parte de varias personas que la actividad había sido preciosa, que sus peques (y ellos mismos) la habían disfrutado muchísimo, que ojalá se hicieran muchas más actividades así y que se nota que me gusta lo que hago. No me gusta, me encanta. Quizás esa sea la razón de mi estabilidad, o una de ellas, al menos. Ojalá salgan muchas actividades así. Ojalá los niños y los libros me sigan rodeando de por vida.

De charla en Las Tertulias del Estay

¿Os acordáis cuando escribí esta entrada sobre lo poco que se nos “cuidaba” a los autores de grandes ciudades y lo mucho que se cuidaba a los autores de localidades más pequeñas? https://jorgepozosoriano.com/2019/05/10/quiero-ser-de-provincia/

Pues, bien. He tenido la suerte de que una periodista que viene de lo local haya dado conmigo (a veces, las redes traen estos regalos) y me haya ofrecido esa promoción tan necesaria como difícil de conseguir.

No solo eso. No ha sido una promoción sin más. Ha sido un momento genial en el que, además de disfrutar de la deliciosa comida del Restaurante Estay, hemos podido conversar sobre literatura en un ambiente relajado y amistoso. Además de Miryam Ponte, con su Radio Off The Line (qué iniciativa tan chula), también he compartido este ratito con el periodista y autor Javier Cid y Lidia González, editora de Nueva Estrella Editorial.

Qué gusto conocer a personas que siguen creyendo en la literatura de siempre, que apoyan a escritores pequeñitos como yo sin pensar solo en los seguidores que pueda tener en Instagram. Qué gusto poder disfrutar de estos ratitos tan agradables sin más pretensiones que disfrutar de algo que nos une y nos llena, como son los libros.

Gracias, de corazón, por contactarme, por contar conmigo, por creer igual que yo y por esos proyectos que, seguro, nos van a salir fenomenal.

Os dejo el enlace para que lo escuchéis, si os apetece.

https://www.radiofftherecord.com/2019/09/10/leer-es-viajar-a-mundos-extraordinarios/ 

Un abrazo enorme J

El amor y los arcos evolutivos

Hola a todxs. La entrada de hoy es una reflexión sobre algo que llevo un tiempo rumiando y que me apetece comentar por aquí.

Sabéis que no soy lector habitual de literatura romántica-juvenil y que lo poquito que he leído me ha reafirmado en mis hábitos, pues no me terminan de gustar. Será cuestión de gustos. He leído algunos libros de ese género muy bien escritos, pero muy vagos en lo que a mí más me preocupa en un libro: el contenido.

Esta idea ha ido creciendo en mi cabeza tras buscar reseñas sobre esos libros que he leído y encontrar bastantes comentarios del tipo “el arco evolutivo de los protagonistas es espectacular” o “la profundidad psicológica de los personajes es brutal”. Aquí es donde mi alarma lectora se activa y me pregunto: “¿habré leído yo una historia distinta?”

Me explico. En esas historias (y, por lo que he investigado, en otras muchas del género), el arco evolutivo se resume en: chica algo insegura conoce a chico algo macarra. Chica se enamora de chico. Chico se lo hace pasar mal en algunos momentos. Chica se crece y pierde un poco de esa inseguridad. Chico se suaviza y se enamora de la chica. Fin. No hay más. Un amor “imposible” que se hace posible. ¿Esto es una evolución de los personajes tan espectacular como para resaltarla? Estos romances, perdonadme la expresión, están más vistos que el tebeo. La película de Grease, sin ir más lejos. “A tres metros sobre el cielo”, si queréis una copia italiana (copia bastante mala, todo sea dicho). La historia de Quimi y Valle en Compañeros, por hablar de una serie. O cásicos como “Romeo y Julieta”o “La Celestina”, si me apuráis, ya dejaron escritos amores parecidos, salvando las distancias. Incluso “El patito feo”, sin amores manidos hasta la extenuación por medio, tiene ese mismo arco evolutivo “tan espectacular”. Hay miles y miles y miles de historias en libros y en el cine que hablan de una historia de amor de ese tipo. Queridxs lectorxs, eso no es un arco evolutivo, ni espectacular ni no espectacular. Eso está ya un poquito desgastado y a mí, sinceramente, me sorprende que se siga usando con éxito y recibiendo halagos. Se habla mucho de los clichés en la literatura fantástica (el elegido, el maestro, la orfandad de los protagonistas…), ¿peor qué pasa con los clichés en la romántica? ¿Qué pasa con el supercliché que supone ese tipo de romances? Son cien por cien previsibles, precisamente por todo lo que se usan, no aportan nada nuevo a la historia, son poco creíbles, aburren… Al menos, eso es lo que me pasa a mí cuando leo un libro con un amor así.

Un arco evolutivo espectacular es, por poner un ejemplo, el de Ana Ozores en “La Regenta”. O el de Snape en la saga “Harry Potter”. Para mí, llamadme iluso, que un personaje tenga un arco evolutivo bueno es hacerme dudar de cómo va a actuar; mantenerme en tensión; hacerme pensar que, en momentos, va a actuar de una forma y me sorprenda con lo contrario. Encontrar una historia de amor como tantas lo único que me lleva a pensar es en que sé cómo va a acabar nada más empezar.

No voy a incluir ejemplos por no herir sensibilidades, pero seguro que todxs habéis leído más de un libro con un romance tan simple como repetido.

¿Qué pensáis al respecto?

Un abrazo para todxs.

“Repetido y, a la larga, lo más dulce, amarga”.

Dicho popular

Crítica: El castillo en el aire

Título: El castillo en el aire

Autor: Diana Wynne Jones

Editorial: Nocturna

Una vez que leí “El castillo ambulante” ( https://jorgepozosoriano.com/2019/01/27/critica-el-castillo-ambulante/ ) me entraron ganas de leer los siguientes libros. Al contrario de lo que algunos creen, no es una trilogía al uso, sino que se trata de libros independientes un tanto especiales, ya que comparten mundo y algunos detalles más. La verdad es que me parece una buena idea que no había visto antes. Las historias muy largas se me suelen hacer bola, por lo que necesito espaciarlas y, al final, cuando leo un segundo o tercer libro, ha pasado tanto tiempo que hay partes que se me han olvidado.

Con este segundo libro me ha pasado algo parecido a lo que me ocurrió con el primero. Me ha gustado, sí, pero… creo que podría pasar sin él. Diana Wynne Jones es muy buena autoray, seguro, ha habido un aprendizaje mientras lo leía, pero no es uno de esos libros que terminas y cierras con una sonrisa en la cara mientras piensas “vaya pedazo de historia”. Además, me estoy dando cuenta de que no soy muy de re-tellings, y esta historia es, con sus peculiaridades, una versión del cuento de “Aladdín”, en “Las mil y una noches”.

Puntos fuertes:

El humor: hay conversaciones y situaciones muy divertidas a lo largo del libro. La forma que tiene el protagonista de hablar con todo el que se encuentra, llena de modales desmesurados, es genial.

El genio: tal y como ocurre en el cuento de Aladino, se trata de un genio muy peculiar, un tanto gamberro y con una forma muy interesante de conceder deseos.

La princesa Flor-En-La-Noche: una princesa atípica, valiente, brillante… Un personaje muy acertado.

Lo que más me ha gustado: como os he dicho, los tres libros comparten mundos, pero no sabía que, también, los personajes se terminan cruzando. Me ha parecido un final muy bueno y original.

Lo que menos me ha gustado: he tenido esa misma sensación que tuve con el primer libro, una sensación de aburrimiento, de querer leer solo para terminarlo. No quiero decir que no me ha gustado. Sí me ha gustado (si no, ya sabéis que no pierdo el tiempo), pero es demasiado largo, la historia se queda estancada demasiadas veces, se dan muchas vueltas que me parecen innecesarias… El nudo se me ha atragantado un poco, la verdad, aunque el final está bastante bien.

Esperaré todo el tiempo que necesite para ver si me apetece leer el tercer libro “La casa de los mil pasillos”. De momento, tengo mucho que leer y voy a dejar aparcado el mundo creado por Diana Wynne Jones durante un tiempo.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Ambos poseían una magia demasiado poderosa para arriesgarse a desahogar su rabia con la gente normal”.

Diana Wynne Jones, en “El castillo en el aire”.