Crítica: Manual de exilio

Título: Manual de exilio: Cómo aprobar su exilio en treinta y cinco lecciones

Título: Manual de exilio

Autor: Velibor Colic

Editorial: Periférica

Compré este libro por dos motivos.

El primero, el título. Estaba escribiendo sobre el exilio y ver este título (respaldado por Periférica) me hizo quererlo.

El segundo, porque lo vi en un libro de Kim Thúy (en esos “otros libros de la editorial” que aparecen a veces), y ya sabéis que me gustan esas conexiones.

Me ha costado terminarlo. Mucho. Y lo primero que diré si me preguntan por este libro es que el autor me cae mal. Muy mal. Y lo digo totalmente en serio.

Si hay algo que deteste en las personas es la falta de humildad. Creo que hay que tener mucho cuidado con lo que se escribe de uno mismo (esto me lo dijo un amigo, muy buen poeta, sobre lo que escribió una chica que va de megaescritora siendo bastante mediocre, volviendo a eso de la falta de humildad), y esta especie de biografía del autor bosnio es un no parar de echarse flores, de alabar sus versiones de novelista, poeta y filósofo, de hablar maravillas de su físico y de contar (sea verdad o no, me interesa poco) sus conquistas amorosas (o, más bien, sexuales), siempre con mujeres espectacularmente guapas y jóvenes. 

No me gusta.

Y es una pena, porque hay fragmentos y frases muy potentes, pero todo eso que os digo se acaba acumulando hasta el punto de generar (al menos, a mí) un rechazo demasiado grande como para que el resto sobresalga.

Ni siquiera sé si me ha servido para escribir ese poemario del que os he hablado. Desde luego, y aunque podría haber incorporado alguna cita muy apropiada, como “demasiado exilio para un solo hombre” o “soy una mancha molesta y sucia, una bofetada en el rostro de la humanidad, soy un inmigrante”, no lo he hecho. No lo he hecho porque no he querido, porque no quiero hacerle ningún homenaje a quien no para de hacérselos a sí mismo. No me apetece alimentar egos ya de por sí bastante bien autoalimentados (como el de esa chica que he comentado antes).

Así que, aunque (insisto) el libro tiene fragmentos muy interesantes y hay algunas descripciones muy buenas, dignas de un buen escritor, no voy a decir más sobre este libro en el que parece que lo único que le preocupaba al autor es contarnos la de mujeres que ha conquistado, la de ciudades que conoce, la de idiomas que habla y de la todos, todos, todos los autores de renombre que ha leído (no para de hacer referencias al respecto), de los pintores que conoce (lo mismo), de los pensadores a los que lee y con los que trata (de nuevo, lo mismo), lo culto que es, lo gran escritor que es, lo ingenioso y divertido que es, lo encantado que está de conocerse. Se hace muy pesado, la verdad, y no es lo que espero encontrar en un libro.

Lo que más me ha gustado: como he dicho, algunos fragmentos e ideas, como esta “A continuación, me pongo a dieta. Renuncio a beber y a comer copiosamente, y en catorce días pierdo dos semanas”.

Lo que menos me ha gustado: creo que ha quedado bastante claro… 

“Según mis criterios, soy un hombre guapo: 1,95 de altura, rubio, con ojos azules, media melena, delgado, rebosante de talento y de inteligencia”.

Velibor-Quéguaposoyyquétipotengo- Colic, Manual de exilio

Crítica: Anna la dulce

Título: Anna la dulce

Autor: Dezso Kosztolányi

Editorial: Xordica

En el último paquete de libros que recibí de La Casa del Libro por ser embajador, me encontré con esta novela tan inesperada como atrayente.

Hacía ya un tiempo que no leía literatura clásica y nunca había leído a ningún autor húngaro (a pesar de tener en casa “La mujer justa”, de Sándor Márai), así que me ha sentado muy bien recuperar este tipo de lecturas.

He podido revivir esos momentos de mi adolescencia en los que empecé a conocer a los clásicos, y me ha gustado mucho la sensación.

Lo cierto es que el libro se presentaba bien. Una edición muy cuidada de una editorial, Xordica, que no conocía hasta ahora, una historia muy apetecible y los buenos comentarios que se leen en la contra, nada más y nada menos que de voces tan potentes como la del propio Márai y Thomas Mann.

“Anna la dulce” nos cuenta la historia de Anna, una criada húngara, mientras, alrededor de ella, se tejen lascostumbres de la época, la situación política y militar y, sobre todo, cómo era la sociedad húngara del momento. No soy yo muy de costumbrismos, pero qué bonito es aprender historia con buena literatura.

Más allá de la historia en sí, ese relato social tan bien presentado; esos personajes tan bien definidos; y, sobre todo (para mi gusto), esa forma tan maravillosa de escribir, dan forma a un muy bien libro. Y qué descripciones. En mi opinión, lo mejor del libro, Os dejo un ejemplo (algo largo, pero una delicia):

“Los desconocidos, los que veían por primera vez a ese joven alto y delgado, no se imaginaban que fuese tan divertido.

Jancsi era muy ágil de movimientos, pero también bastante sosegado, y eso aumentaba la impresión de distanciamiento que producía en sus interlocutores. Su vestimenta impecable y elegante también contribuía a subrayar ese aspecto un tanto reservado de su carácter. Era fuerte y musculoso, pero tenía el tórax estrecho, las manos pequeñas y la piel seca. Nunca sudaba, por mucho calor que hiciese. Su cabello, grueso, corto y del color del bronce, cubría un cráneo bien formado pero sorprendentemente pequeño, a cuyos lados parecían flotar dos orejas casi transparentes y sin bordes, como si hubiesen sido recortadas en papel y mal cosidas. Sus labios delgados le conferían un aire de obstinación y crueldad. Su rostro estaba desprovisto de vida y era de rasgos irregulares, todo ángulos y superficies caprichosamente superpuestas, hasta el punto que recordaba una escultura cubista tallada en madera”.

No me digáis que nos os habéis hecho una imagen clarísima del personaje…

Por cerrar la reseña, tengo que destacar la edición. Un poco obsesionado como estoy con la corrección (para algo soy corrector), he encontrado muy pocos (muy, muy pocos) errores. No sé si he visto más de una errata (creo que no) y la puntuación (que es una de mis mayores obsesiones) está prácticamente perfecta. Después de lecturas recientes donde la puntuación era un absoluto desastre, no sabéis lo que he agradecido encontrar un texto así de limpio.

Para terminar, y aunque sé tanto húngaro como arameo, creo que es de justicia aplaudir, también, la traducción de Judit Xantus. Un trabajazo, la verdad.

Dicho todo esto, paso a lo que más y lo que menos me ha gustado.

Lo que más me ha gustado: volver a los clásicos, conocer a un nuevo autor, iniciarme en la literatura húngara y, como he dicho, esas descripciones tan espectaculares.

Lo que menos me ha gustado: por decir algo, la extensión de algunos capítulos que, mucho más largos que otros, cortan un poco el ritmo. 

¿Habéis leído a algún autor o autora de Hungría?

¡Un abrazo!

“Una nueva escoba siempre barre bien”.

Dezso Kosztolányi, Anna la dulce

Crítica: Amapolas en octubre

Título: Amapolas en octubre

Autor: Laura Riñón Sirera

Editorial: Tres hermanas

Al terminar este libro, he llegado a una conclusión (o la he confirmado): es difícil leer a quien se quiere.

Enfrentarse a un texto escrito por alguien conocido al que se tiene, además, tanto cariño, nos sitúa un poco ante un abismo y (creo) condiciona un poco la lectura.

Tardé un tiempo en hacerme con “Amapolas en octubre” porque conocí a Laura antes que al libro, me adentré en la librería antes que en su historia.

Creo que lo compré (dedicado, por supuesto) en la cuarta o quinta visita. Me veía preparado para leerlo. Y, aunque tardé algo en hincarle el diente y lo he leído en dos partes porque no me lo llevé a la playa, ya está terminado.

Aquí es cuando vuelvo a esa conclusión que da inicio a la reseña: es difícil leer a quien se quiere. Y lo es porque te lanzas al interior de una persona con nombre, apellidos, sonrisa y abrazos. Porque no sabes hasta dónde la historia es real, hasta dónde alguna parte del sufrimiento narrado es propio, y eso, si se es mínimamente empático, duele. Y en este libro, en esta historia, hay sufrimiento. Por eso, he de reconocer que me ha costado un poco leerla.

Aun así, tengo que decir que he disfrutado de la lectura. He necesitado dejar de pensar en Laura y pensar que Carolina Smith no tiene nada que ver con ella (algo casi imposible), y he sido capaz de leerla y descubrir algunos detalles que me han gustado muchísimo.

Como sabréis quienes hayáis ido leyendo mis reseñas, me encantan los libros sobre libros y sobre librerías. Y este “Amapolas” tiene libros (muchos) y tiene, además, una librería preciosa y que existe. En ese sentido, no podía pedir nada más.

Además, qué libros. O, mejor dicho, qué autores. Plath, Alcott, Laforet, Shakespeare, Neruda, Woolf… Solo por descubrir el hilo que Laura ata a sus personajes, en un extremo, y a estos autores en el otro, merece la pena. Y, claro, si no se contenta con eso y le da un peso bastante importante a “La señora Dalloway”, que es mi clásico favorito, pues qué os voy a decir.

Es un libro que se lee de forma sencilla, al que le pega un té bien aromático (quizá tendría que haberlo leído en invierno), una música de piano y mucha paz. Porque, sí, este libro aporta paz, y mucha. Al menos, a mí me la ha regalado.

Dicho esto, os dejo con lo que más y lo que menos me ha gustado.

Lo que más me ha gustado: todas las partes en las que, de una u otra forma, esos libros tan importantes en la historia de la literatura universal encajan con la historia creada por Laura y con sus personajes. 

Lo que menos me ha gustado: aquí tengo que ser muy sincero, ya sabéis que es uno de los fundamentos de mis reseñas. No puedo entender que en una sexta edición de una novela siga habiendo tantos, tantos, tantos, tantísimos errores. Puede que sea la deformación profesional y que ser profesor y corrector me hagan estudiar cada texto que cae en mis manos con más voracidad de lo normal, pero de verdad que es una barbaridad los errores que el libro tiene. Y es una pena, porque, además de esa sensación tan bonita que deja la historia, también queda el poso de esos errores. Tan sencillo como someter el texto a una buena revisión profesional, porque la historia está, y es una historia que merece la pena leer.

¿Lo conocíais o lo habéis leído? 

¡Un abrazo!

“Es sensacional cómo algunos libros consiguen transportarnos hasta el lugar que anhelamos”. 

Laura Riñón Sirera, Amapolas en octubre

Crítica: El pez rojo que nada en el pecho

Título: El pez rojo que nada en el pecho

Autor: Gioconda Belli

Editorial: Visor

XXX Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma

Poeta mujer. Latinoamericana. Feminista. Recomendada por Manuel Francisco Reina. ¿Qué podía fallar?

La descubrí con su libro de poesía reunida “El ojo de la mujer”

https://jorgepozosoriano.com/2020/12/08/critica-el-ojo-de-la-mujer/ , y ya me enamoré de ella.

Este último poemario suyo, ganador del prestigioso Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma, es una auténtica maravilla. 

Amor. Feminismo. Crítica social. Homenaje a un poeta tan querido por ella como Ernesto Cardenal, o como a Katy, enferma de cáncer.

Todo, con ese castellano tan cuidado de las escritoras (y escritores) de Latinoamérica, tan cuidado por Belli.

Se habla, como digo, del amor, tanto el que se da a la pareja como a los hijos, los amigos o los amigos.

Hay feminismo, empoderamiento de la mujer, como es el brutal poema “Consejos para la mujer fuerte”:

Si eres una mujer fuerte

protégete con palabras y árboles

e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Hay, a través de la poesía (la tercera parte del poemario se llama “¿Qué puede hacer la poesía?”), crítica hacia quienes obvian el dolor del desconocido, del que sufre, como en el poema “¿Tiene patria el dolor?”, donde habla del drama de la inmigración; o en “Impunidad”, donde denuncia la violencia machista. Aquí os dejo un fragmento de ambos poemas:

¿Tiene patria el dolor?

Voces condenan a quienes sienten como propio

el ardor de los naufragios, la espalda que sangra del azotado.

Preguntan por qué llorar por desconocidos,

esos que no comparten su historia, su idioma, su pan de cada día”.

En el armario los vestidos de colores languidecen

víctimas de la doliente cobardía del esposo.

No me digáis que no queréis leer los poemas completos.

Desde luego, en poesía en castellano contemporánea, Gioconda Belli es una autora muy a tener en cuentay, por eso, os la recomiendo mucho.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: creo que me quedo con la versatilidad de la autora, con cómo es capaz de expresar sentimientos tan distintos sin cambiar de voz, creando unos poemas muy distintos en cuanto al tema, pero siempre claros, limpios y rotundos.

Lo que menos me ha gustado: como en casi todo poemario, algunos poemas nos llegan algo menos. Hay varios por el final que no me han dicho gran cosa.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Escuchemos a las mujeres

sus pies danzan sobre la tierra

escuchémoslas

hagamos el silencio”.

 Fragmento de “Vamos a dibujar”, Gioconda Belli

Crítica: Soy una nuez

Título: Soy una nuez

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Jordi Sempere

Editorial: Edebé “Premio Edebé de Literatura Infantil 2018”

Leer a Beatriz Osés es sinónimo de encontrar una literatura infantil para todos los públicos, además de una ternura tan universal como suya propia, tan necesaria como, muchas veces, difícil de encontrar.

De todo lo que he leído suyo, puede que esta haya sido la historia que más me ha gustado, y eso es mucho decir, porque me encanta todo lo que escribe. 

Será, quizá, porque la historia me ha tocado por dentro, traspasando mi piel para llegar a las vísceras con un tema, por desgracia, que sigue siendo motivo de debate: la igualdad de los seres humanos, independientemente de cualquier diferencia.

Me alucina y me horroriza seguir, en los tiempos que corren, escuchando argumentos racistas y xenófobos, aunque sea contra menores. Aunque, claro, si esos argumentos caben en la esfera política, en un congreso o una asamblea (como la de Madrid, sin ir más lejos) y se permiten y se blanquean, ¿qué esperamos encontrar?

Por eso, contra el odio y el “garrulismo”, siempre debe estar enfrente la cultura. La literatura. Los libros. Y este libro, aunque se recomiende a mayores de ocho años, tendría que ser leído por aquellos que apuntan con sus dedos y sus palabras llenas de odio a los más vulnerables, a los que menos tienen, a los que más necesitan de nosotros.

Porque Omar (o Nuez) representa a la perfección a todos esos seres humanos (porque, por mucho epíteto que usemos, son eso, seres humanos) que lo tienen todo perdido y, por lo tanto, ya no tienen nada más que perder. Y se juegan la vida, y llenan los mares de cadáveres, y solo esperan un tanto de humanidad.

Esa página donde Omar cuenta el inicio de su historia (el texto que aparece, también, en la contracubierta y que tuve la suerte de escuchar en la voz de Beatriz en uno de nuestros encuentros literarios) es de una belleza y crudeza abrumadoras. Tanto es así que lo quiero compartir por aquí y, en lugar de una cita breve al final, terminaré con esa introducción a un personaje que ya se ha quedado conmigo para siempre.

Bien por Edebé al premiar esta historia valiente y fundamental. 

Maravilloso por Beatriz, por querer contar una historia como esta. 

Además, las ilustraciones de Jordi Sempere son preciosas. 

Lo que más me ha gustado: puede que me quede con este texto. Leedlo y entenderéis por qué. 

Lo que menos me ha gustado: que este tipo de historias sigan siendo necesarias, porque eso indica que no estamos evolucionando, sino que estamos en plena involución.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Me llamo Omar y soy una nuez. Mi padre era jardinero y mi madre olía a canela. A los dos se los comió el mar poco antes de llegar a la playa. Los vi desaparecer mientras flotaba en aquella cáscara de nuez junto a otros desconocidos. De los tres, solo yo llevaba un pequeño salvavidas con mi nombre. Lo había escrito mi madre con un rotulador desgastado para que no lo olvidara nunca”.

Beatriz Osés en “Soy una nuez”.

Enredando voces con Pedro Mañas

Uno de mis escritores favoritos de literatura infantil y juvenil.

Un enorme poeta (me enamoré de su poesía en cada poemario, especialmente «Ciudad laberinto»).

Autor de series como Anna Kadabra, Princesas Dragón o Cazapesadillas, entre otros muchos libros.

Un tío muy grande, en todos los sentidos posibles.

Aquí os dejo la charla que tuvimos en Radio Off the Record:

Hablando de literatura para Casa del Libro

Ya conté por aquí que Casa del Libro me hizo socio embajador y que es algo que me hizo (y me hace) muy feliz.

Como parte de ese programa tan genial de socios embajadores, me pidieron que escribiera una entrada para su blog hablando de literatura, de mis géneros favoritos, de mi vida como lector.

El resultado es esta entrada que os dejo por aquí.

Espero que la disfrutéis:

Crítica: Poemas, Hannah Arendt

Título: Poemas

Autor: Hannah Arendt 

Editorial: Herder

Siempre me ha gustado mucho Hannah Arendt como pensadora, y la he leído, en esa versión, en más de una ocasión.

Lo que no sabía era que, también, escribió algunos poemas. Así es mi cabecita loca…

Me gustó mucho la forma en la que este libro llegó a mí, porque no ocurrió que descubriera los poemas de Arendt y fuera a buscarlo. 

Como ya sabéis, me encanta perderme en las librerías. Hace unos días fui al Teatro Bellas Artes a ver a José Sacristán en “Mujer de rojo sobre fondo gris”, de Miguel Delibes. Aunque este es otro tema distinto, qué bestialidad de interpretación para un texto a la altura, solo, de Delibes. Volviendo al autor vallisoletano, esta de Sacristán y la de Lola Herrera en “Cinco horas con Mario” son las dos interpretaciones más espectaculares que he vivido en un teatro. Que viva la cultura.

A lo que iba. En la espera, di una vuelta por la librería Antonio Machado (visitadla si no lo habéis hecho, es una preciosidad). Mi idea inicial era encontrar el libro con el que Antonio Carvajal ganó el Premio Nacional de Poesía en 2012, porque también es miembro del jurado del Premio Antonio Gala que acaba de premiarme y me parece justo leer algo suyo. No lo encontré. Busqué entre los libros de poesía y no encontré nada que me apeteciera, así que fui a ver la sección de filosofía. Allí, colocado para que yo lo viera, estaba este libro, esperándome. “Poemas”“Hannah Arendt”. ¿Sabría el librero que yo iba a ir y lo puso ahí, para mí? Además, el tema del exilio me interesa bastante, y esa palabra aparece en la contra. Obviamente, el libro se vino conmigo.

Creo que hay algo en la forma de escribir poesía de Arendt que demuestra dos cosas diametralmente opuestas. Una, que es una escritora de los pies a la cabeza y que su lenguaje es abrumador. Dos, que no es o no fue poeta, entendido como persona que se dedica en cuerpo y alma a la poesía. Aunque el libro me ha gustado mucho y hay poemas e imágenes muy buenos y potentes (y aunque la edición sea una preciosidad), este poemario parece una colección de poemas anotados aquí y allá sin intención de que fueran publicados, sino, más bien, escritos por gusto propio, por satisfacción personal.

En las “Notas a la edición” se explica con brevedad que algunos de estos poemas ni siquiera fueron escritos a máquina ni revisados por la autora, lo que confirma un poco esa sospecha mía. A pesar de todo, no cabe duda de que estamos ante una de las pensadoras más importantes de la historia, que su conexión con la poesía es evidente y, en mi opinión, es una poeta más que destacable.

Además de los poemas, la explicación que Irmela von der Lühe, profesora de literatura alemana contemporánea, hace a modo de epílogo de libro en ese fragmento titulado “Sobre los poemas de Hannah Arendt” es otra delicia. Ya no solo por conocer más sobre esa aproximación poética de la autora, sino por saber más sobre ella, sus amistades y sus influencias.

Solo puedo agradecer a la Editorial Herder por hacer un trabajo tan bueno y al azar, por poner este libro ante mis ojos sin apenas esperarlo.

Lo que más me ha gustado ha sido, sencillamente, el maravilloso descubrimiento de la Hannah Arendt poeta, lo que me ha llevado, también, a conocer mejor su figura.

Lo que menos me ha gustado, por decir algo, que son pocos poemas… Pero son todos los que Arendt escribió, así que me parece más importante haberlos leído todos, aunque me habría encantado que fueran más.

Y vosotrxs, ¿conocéis a Hannah Arendt? ¿Os gustaría leer algo suyo?

“Ay, ¿quién querrá ponderar lo que no concibe?

¿Y quién querrá decir lo que solo se discierne 

tardíamente?

Pues tan pronto como lo agarra con ambas manos

deja de saber por qué lo sigue sufriendo.

Octubre por la mañana, Hannah Arendt

Crítica: Un bosque en el aire

Título: Un bosque en el aire

Autor: Beatriz Osés

Ilustradora: Luna Pan

Editorial: SM, “Premio El Barco de Vapor”

Qué grata sorpresa me llevé cuando supe que el “Premio El Barco de Vapor” 2021 iba, por segunda vez, a manos de mi querida amiga Beatriz Osés.

Cuando hablé con ella le dije lo que pienso, que es lo mismo que voy a decir por aquí: qué bien que se premie a autores que, además de escribir bien (ya sabéis que esto no siempre ocurre; lo de ser escritor y escribir bien, digo), son gente humilde, generosa y sencilla.

En el tiempo que llevo ya entrando en este mundillo, ya sea desde lo que escribo o las redes, y voy conociendo a más escritores, hay algo que suele repetirse casi siempre: quienes mejor escriben son los más agradables, los más cercanos, los más humildes y los más majos. Esta constante la tengo más que comprobada con Beatriz Osés. Y este premio lo pone aún más de relieve.

Por suerte, justo el día siguiente a la rueda de prensa que confirmaba este premio (además del “Premio Gran Angular” para Chiki Fabregat por “El cofre de Nadie”), compartí el Club de Lectura de la Librería Taiga de Madrid con Pedro Mañas (otro autor que encaja en esa descripción que hacía antes, además de haber ganado, también, el “Premio El Barco de vapor” con “La vida secreta de Rebecca Paradise”) y con la propia Beatriz Osés. Se empeñó en regalarme el libro y dedicármelo. Ahora mismo, escribiéndolo, creo que he debido de ser la primera persona a la que Beatriz ha dedicado este libro… ¡Qué honor más grande!

El libro es una preciosidad. De lectura cómoda, con un lenguaje sencillo y actual, muy divertido, con unos personajes tan peculiares como bien definidos (uno de los rasgos, en mi opinión, más característicos de la literatura de Beatriz Osés), con mucho humor y con varios mensajes muy potentes: el cuidado de la naturaleza, los problemas de la despoblación y los peligros del materialismo y el uso abusivo de las nuevas tecnologías. Sin que la historia tenga olor a “moralina”, sin hacerlo ni evidente ni excesivo. Vamos, que todo está en su justa medida. Además, incluir haikus (preciosos) y regalarnos otro tipo de conocimientos sobre árboles, refranes y más curiosidades es un acierto.

Para redondear el libro, las ilustraciones de Luna Pan son una preciosidad. 

La edición y el formato del libro son, también, perfectas.

Es una joya, la verdad. 

Y yo me alegro muchísimo por Beatriz, porque se lo merece.

Publico esta entrada a una hora de que le entreguen el premio y estoy tan contento como si me lo estuvieran dando a mí.

Solo me queda desear que, algún día, pueda ganar este premio, porque es uno de mis mayores retos como escritor…

Lo que más me ha gustado: diría tantas cosas… Podría hablar del mensaje, de los personajes, de los haikus, del humor… Pero creo que, aun habiéndome encantado todo eso, me quedo con la felicidad que me da saber que este tipo de premios se da a autores de la talla de Beatriz. 

Lo que menos me ha gustado: por decir una cosa (por absurda que sea), diré que lo que menos me ha gustado ha sido no ganar el premio yo, porque, sí, me presenté. Pero, insisto, feliz por saber que lo ha ganado Beatriz Osés.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“En el cerezo

amanecen las flores,

blancas de nieve”.

Beatriz Osés en “Un bosque en el aire”.

Crítica: Erik Vogler y los crímenes del rey blanco

Título: Erik Vogler y los crímenes del rey blanco

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Iban Barrenetxea

Editorial: Edebé

Sigo leyendo y conociendo mejor a Beatriz Osés (reciente ganadora, por segunda vez, del “Premio El Barco de Vapor”) y me gusta más y más.

Ya metidos en una literatura más juvenil, Beatriz nos presenta esta serie (ocho libros, por el momento) de novelas juveniles negras, con mucho misterio, crímenes y, sobre todo (en mi opinión), unos personajes muy originales y muy bien creados.

Con unas ilustraciones de cubierta espectaculares de Iban Barrenetxea, y una muy buena edición de Edebé, esta saga se me presenta como una muy buena opción para engancharme de nuevo a esas épocas en las que leí tanta novela negra. El toque juvenil no implica, en absoluto, que sea una historia simple, y le aporta algo de frescura que, en momentos en los que tenemos la cabeza hasta arriba de historias, hasta se agradece.

Lo hemos trabajado en el Club de Lectura que organizo en la Librería Taiga de Madrid y ya hay mucho fan de esta serie protagonizada por un personaje tan peculiar como quien le da título. Lectores y lectoras que quieren seguir leyendo y leyendo para saber qué le deparará la vida a Erik.

Como otro punto a favor, el día 11 de mayo se publica el primer libro de una nueva serie, esta vez, protagonizada por el otro personaje principal de esta historia: Albert Zimmer. ¡Estad atentos!

Lo que más me ha gustado: los personajes, sin duda. Erik Vogler podría ser, perfectamente, la versión juvenil de Lisbeth Salander. ¡Ah! Y que Beatriz me lo haya dedicado con un genial “a mi friqui favorito en un año de infarto que solo acaba de empezar”.

Lo que menos me ha gustado: no habérmelo leído antes de leer “El misterio del gato negro”…

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Cuando Erik entró en el coche de su padre para dirigirse a casa de su abuela, en lugar de a Nueva York, supo que su pesadilla había comenzado”.

Beatriz Osés en “Erik Vogler y los crímenes del rey blanco”.