Crítica: A las órdenes del viento

Título: A las órdenes del viento

Autor: Raquel Lanseros 

Editorial: Valparaíso

Hace no tanto que descubrí la poesía de Raquel Lanseros (gracias, Manuel) y, sin miedo a decirlo, puedo afirmar que ya es una de mis poetas contemporáneas favoritas.

Esta antología, con algunos de sus poemas publicados entre 2005 y 2015, es una muy buena muestra de la pluma poética de Raquel. Podría ponerle una infinidad de calificativos (todos positivos), pero creo que es mejor deciros lo que me ha gustado con un hecho concreto. Como algunos y algunas sabéis, siempre que leo poesía, tengo post-its para marcar los poemas que más me gustan, para volver a ellos siempre que lo necesite. Veinticinco han sido los que he usado. En una colección de cuarenta y seis poemas. No os confundáis. Esto no quiere decir que haya veintiún poemas que no me hayan gustado. No son poemas para decir “no me gustan”. Lo que quiere decir es que ha habido veinticinco poemas que me han encantado. Que me han hecho cerrar el libro para volver a leerlos. Que he leído varias veces. Que me han pellizcado el alma. Ya sabéis que soy muy estricto con la poesía, así que entenderéis que marcar la mitad de un poemario con post-its no es lo normal… Enhorabuena, Raquel.

Tiene este libro, además, algo que hace que me guste más aún. Con las antologías, a veces, me pasa que me quedo corto o que me sobran la mitad de los poemas. Las recibo con cautela, sin saber muy bien si me pasará una cosa o la otra. Esta colección está muy bien hecha. Es una muy buena muestra de la poesía de su autora. Si en “Matria” me cautivó en un solo libro, con este puñado de versos de otros de sus poemas puedo decir que me ha enamorado por completo. En esta sociedad actual en la que todo el mundo escribe “poesía”, qué bueno es esto de encontrar poetas de raza actuales.

Además, insisto, cuando puedes cruzar algunos mensajes con el autor o la autora por redes sociales y solo recibes agradecimiento, humildad y cariño (como me ha ocurrido con Raquel), la figura de, en este caso, dicha autora se engrandece aún más. Qué bueno “tenernos”, Raquel, aunque sea de esta forma tan leve.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

El estilo poético: es el mismo punto con el que inicié la reseña de “Matria”, pero tengo que ratificarme en él. En mi opinión de aprendiz de poeta, la poesía es el género más complicado (por eso, entre otros motivos, me horroriza esa pseudopoesía que está, por desgracia, tan al alcance). Más complicado aún es, en mi opinión, escribir buena poesía con sencillez (o haciendo que parezca sencillo). Esos son, para mí, los poetas de verdad. Los que llevan la poesía en los latidos. Los que riegan, con su tinta, los corazones de quienes amamos leer este género, raíz de todos los demás.

“Quedarme” con Raquel: en los tiempos que corren, es difícil encontrar en el panorama nacional poetas actuales que me gusten tanto. A Raquel ya “me la quedo”. Por su maestría poética, por supuesto, pero, también, por el tipo de persona que me ha demostrado ser.

Lo que más me ha gustado: confirmar que lo de “Matria” no es una casualidad. Que Raquel Lanseros es una pedazo de poeta. Para muestra, algunos de los versos que más me han gustado de esta colección:

De “Doña Juana”:

“También conoce el riesgo porque ha visto

el abismo insondable que se extiende

justo donde comienza el desamor.

[…]

Es capaz de apostar todo su reino

por un segundo de ojos infinitos

por una infusión lenta de su alma

                               en medio de las almas”.

 

De “Invocación”

“Engáñenme los cantos de sirenas,

tenga mi alma siempre un pellizco de ingenua.

[…]

Llore yo todavía

  por sueños imposibles

    por amores prohibidos

       por fantasía de niña hecha añicos”.

 

Compartiría muchos, muchísimos más, pero os va a tocar comprar el libro, que los poetas no viven del aire… jeje.

Lo que menos me ha gustado: este es uno de esos pocos libros a los que no pongo pegas. Hay poemas que me han gustado algo menos, obviamente, pero no le cambio ni una coma. Muy, muy buena colección. Os la recomiendo con la certeza absoluta de que os va a encantar. 

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Sólo quien ha besado sabe que es inmortal”.

 “Entonces me besaste”, Raquel Lanseros

Crítica: Obras completas, Ángela Figuera Aymerich

Título: Obras completas

Autor: Ángela Figuera Aymerich

Editorial: Hiperión

Después de leer toda la poesía de Ángela Figuera Aymerich, he de reconocer que tengo sentimientos enfrentados: el primero es una admiración absoluta; el segundo, una inmensa rabia por el desconocimiento de esta pedazo de poeta.

No voy a entrar en aspectos biográficos (os recomiendo leer sobre su vida, eso sí), pero me llama mucho la atención algo concreto. Cualquiera que sepa lo mínimo de poesía conoce a Blas de Otero y a Gabriel Celaya. Se estudian en secundaria, sus nombres se sitúan en lo poético. Junto a ellos dos, Ángela Figuera Aymerich forma el denominado “triunvirato vasco”. Sed sinceros y sinceras: ¿os sonaba su nombre?

Maestra, catedrática, empleada de la Biblioteca Nacional… y una de las grandes voces femeninas (y no solo destaca entre las mujeres, si es que alguien piensa que es necesario comparar la poesía escrita por hombres con la escrita por mujeres) de la poesía social. Una figura trascendental en la poesía en castellano que, sin embargo, apenas se conoce. ¿No os parece muy triste?

Yo no la conocía hasta que pude acudir, invitado, al concierto de Valderrama en el Circo Price, concierto de su disco “Mujeres de carne y verso” (“Mujer de carne y verso me declaro,/ pozo de amor y boca dolorida,/ pero he de hacer un trueno de mi herida/ que suene aquí y ahora, fuerte y claro”, en versos de la propia Ángela Figuera Aymerich en su poema “Aunque la mies más alta dure un día”), con poemas cantados que forman parte de la antología poética femenina en lengua castellana con el mismo nombre, realizada por Manuel Francisco Reina (ojalá esta antología ocupara, también, el lugar que merece). Uno de los temas cantados por Valderrama, introducido y acompañado con música de piano, es “No quiero”, con versos del mismo poema, de Ángela Figuera Aymerich. Lloré al escucharla. Literal. A partir de ahí, busqué su poesía y la leí hasta que me hice con estas obras completas, que he leído y disfrutado como lo he hecho con pocos, muy pocos libros. Qué maravilla. De verdad. Qué absoluta maravilla

Por si la queréis escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=WZU92BhBYt0https://www.youtube.com/watch?v=WZU92BhBYt0

La obra de Ángela Figuera Aymerich consta de los poemarios:

Y los poemarios infantiles (que dejo para otra reseña):

El libro incluye, también, números poemas suyos no recogidos en poemarios.

Hablaría durante horas sobre la poesía de esta poeta, que ya es, sin duda, una de mis poetas favoritas y a quien recomendaré siempre que pueda, además de volver a ella muy a menudo. Por suerte para vosotros y vosotras, no voy a hacerlo. Solo espero que, si os apetece leer buena poesía, acudáis a “la Aymerich”. Como he dicho algunas veces (con el propio Manuel Francisco Reina, con Gloria Fuertes o con Paca Aguirre o con una autora actual que acabo de conocer y me encanta, Raquel Lanseros) os haréis un regalo si leéis a esta autora.

Sin más, voy a mi análisis de estas obras completas.

Puntos fuertes:

El amor “a primera vista”: como habéis leído, fue así. Y, podéis creerme, es amor verdadero

Conocer la historia de la autora: nacida en 1902 y madre en pleno estallido de la Guerra Civil Española, la vida de Ángela Figuera Aymerich es apasionante. Si tenéis un rato, investigad un poco sobre ella.

Poesía infantil: aunque, como he dicho ya, dejaré sus dos poemarios infantiles para otra reseña, me encanta que haya autoras de la talla de la que nos ocupa que se lanzó (movida por el nacimiento de su nieta) a escribir poemas para niños. Como ya he dicho en alguna ocasión, y con toda la admiración que siento hacia ella, hay mucha más poesía infantil en castellano lejos de Gloria Fuertes. Y, para muestra, un botón.

Lo que más me ha gustado: aunque su libro más celebrado y más conocido es “Belleza cruel” (que es un libro espectacular), me quedo con su último poemario, “Toco la tierra”, donde su poesía hace un buen repaso de alguno de los males del mundo, de “la tierra” como raíz de la humanidad y, particularmente, de la femineidad, de lo maternal. Además de ese “No quiero” (que es brutal), os dejo versos de otros poemasincluidos en este poemario tan desgarrador:

SEGUIR

Muchos por ti mataron, tierra mía.

Hicieron de sus huesos plomo airado

y mataron por ti.

Convirtieron

su dulce corazón en fiera lanza

y mataron por ti.

Ardieron

de amor y de furor hasta los ojos,

y mataron por ti.

[…]

ESTAMOS VIENDO TODO LO QUE PASA

Hacia los treinta y tantos años de mi edad

Éramos los poetas tan felices.

teníamos el cielo en la ventana,

estrellas que meter en los bolsillos,

cumbres al sol para tender la ropa,

noches y mar para mecer los sueños,

los bosques al extremo de la calle

con mirtos y laureles

para tejer coronas y ceñirlas.

[…]

¿Quién nos sajó los párpados, quién puso

todo nuestro sentir en carne viva?

Porque ahora vemos todo lo que pasa.

Y nos lastima el suelo que pisamos

y es una llaga el tacto más ligero.

Los muertos se nos cuelgan de los hombros

y ocupan nuestra almohada por la noche.

Los vivos nos exigen sangre a diario

y vienen a beberla en nuestra boca.

[…]

No me digáis que no son absolutamente bestiales…

Lo que menos me ha gustado: además de esa tristeza por saber que, en gran parte por ser mujer, no se conoce lo suficiente a una de las mejores poetas que nuestro país ha dado (y lo digo con pleno convencimiento), y por poner algún pero, su libro “Soria pura” no me ha gustado mucho. Cuando leo poesía suelo buscar amor, desamor, dolor, sufrimiento, temas sociales, emociones… La poesía sobre lugares no me gusta, así que este en concreto no me ha gustado apenas.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Si la verdad se hallara en los periódicos

y se callaran de una vez los necios

y hablaran los poetas en la calle”.

Ángela Figuera Aymerich, en “La vida más bonita”

Crítica: Anna Kadabra. El Club de la Luna Llena

Título: Anna Kadabra. El Club de la Luna Llena

Autor: Pedro Mañas

Ilustrador: David Sierra Listón

Editorial: Destino

Descubrí a Pedro Mañas gracias a una amiga profe a la que pedí recomendaciones de poesía infantil (que ya sabéis que me encanta). Entre otros autores (como Mar Benegas, de quien ya os hablé), citó a Pedro. Y yo, que soy muy obediente, compré “Poemas para leer antes de leer”, y me encantó.

A Partir de ahí, lo que tocaba. Seguí a Pedro en redes y descubrí que, además de un autor muy prolífico y muy premiado (menos mal que también se premia a gente que sabe escribir y que lo hace muy bien), es un tío muy cercano y muy majo.

Sabiendo todo eso, y después de leer más cositas suyas y apuntarme muchas más para leer, puedo afirmar varias cosas: es uno de los autores actuales más importantes de literatura infantil español y, sí, si hay algún autor ahora mismo al que me gustaría parecerme, sería a él.

Ya reseñé “Poemas de leer antes de leer”:

https://jorgepozosoriano.com/tag/poemas-para-leer-antes-de-leer/

y me parece un librazo de poesía. Ahora, tras leer algo muy distinto, pienso lo mismo. Sabéis que pienso que la poesía es la raíz de la literatura y que es el mejor maestro para los escritores. Dudo que cualquier novelista pueda escribir poesía, pero estoy casi seguro de que cualquiera que sepa escribir (bien) poesía, puede escribir novela. Esto le ocurre a Pedro. Con una poesía tan bien escrita, es comprensible que escriba así de bien otro tipo de libros.

Por otra parte, leer literatura infantil a mi edad (y sé que esto suena muy viejuno) me hace ser muy crítico. Me pongo en el papel de niño, no os creáis. Por suerte, mi día a día con niños de esas edades me hace entender bastante bien cómo funcionan. Además, como les leo y como leemos tanto, sé qué les gusta, qué les hace gracia, qué les aburre… Estoy cien por cien convencido de que Anna Kadabra les encantaría (me consta que a muchos les ocurre, además de a mis vecinas, que son quienes me los han prestado). El texto justo, muy divertido, muy próximo a ellos y, además… qué ilustraciones más maravillosas. Además de asegurarme de que Pedro es un gran escritor, he descubierto, en David Sierra Listón, a un grandísimo ilustrador.

Dicho todo esto (aunque me enrollaría mucho más), paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Marca España (jeje): ¿hay algo que beneficie más a un país que la cultura? En mi opinión, no. Siempre he pensado que España se vende fatal. Que tenemos muchísimo que ofrecer y que no se nos ve como un país importante y, al final, otros países nos comen la tostada en cosas en las que somos incomparables (vino, aceite, embutido… por ir a lo gastronómico). En la literatura nos pasa algo parecido. Hace poco pregunté en Instagram por poetas españolas y salieron dos o tres. Creo que, si preguntara por autores españoles de literatura infantil, ocurriría algo parecido. Y tenemos un potencial en literatura infantil bestial. Para muestra, un botón. Amigos, amigas, si buscáis lecturas para los peques este verano, id a lo nuestro, que hay mucho y muy bueno. Esta serie es un muy buen ejemplo.

El humor: no es nada fácil que un libro infantil tenga humor, aunque pueda parecerlo. Hay que conocer muy bien el humor de esas edades, su mundo, su forma de pensar… Hay muchos libros que se venden como muy divertidos y no tienen ni pizca de gracia, pero este no es el caso. Es un libro con mucho humor, y con humor para quienes va dirigido.

Los personajes: bien definidos, con sus poderes correspondientes, sus personalidades… Eso es algo que siempre me ha gustado (algo por lo que me encantan los superhéroes, por ejemplo).

Las ilustraciones: como os he dicho, espectaculares. Y muchas, que es lo que los niños de estas edades necesitan.

Lo que más me ha gustado: saber que hay series así, de autores e ilustradores nacionales, tan bien creadas.

Lo que menos me ha gustado: pues es uno de esos libros a los que no les cambiaría ni una coma. Recomendado al cien por cien.

¿Conocíais al autor? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Lo que vas a leer es la historia de cómo supe que era bruja…”.

Pedro Mañas en “Anna Kadabra. El Club de la Luna Llena”.

Crítica: El archipiélago del perro

Título: El archipiélago del perro

Autor: Philippe Claudel

Editorial: Salamandra

Como sé que echáis de menos a mi supervecina María, la reseña de hoy es de un libro pertenciente a la nueva remesa de libros de su biblioteca personal. Me ha dejado tres novelas y dos poemarios, y este es el primero que he leído. Como ya he dicho alguna vez, qué bien lee esta chica… Y, para que os quedéis más tranquilos, yo le he dejado algunos, también.

Lo primero que tengo que decir es que me ha encantado, y es así por esa razón de la que ya he hablado otras veces: qué bien escrito está. La historia está muy bien, los personajes están construidos muy bien, la localización está descrita muy bien. Pero hay muchos libros así que no me encantan, precisamente, porque no están escritos muy bien. Este sí lo está. No conocía al autor, pero segurísimo que voy a leer más libros suyos. ¿No os encanta descubrir a autores que os encantan y que ya tienen varios libros publicados?

Dicho esto, paso al análisis.

Puntos fuertes:

El estilo: no es fácil encontrar un estilo tan cuidado en una novela negra. Aunque no estoy seguro de que sea una novela negra al cien por cien. Tiene parte, eso seguro, pero tiene mucho más, y es un regalo encontrar libros con un estilo y un lenguaje tan cuidados.

Los personajes: cada uno muy bien definido y con su apodo correspondiente (la Vieja, el Maestro, el Alcalde, el Emperador…), son capaces de llevar toda la carga de la historia con sus relaciones interpersonales. En cierto modo, me ha recordado a las novelas de Agatha Christie, que devoré en mi adolescencia, y me hecho plantearme leer más de sus libros.

El narrador: sin que sea un personaje, es un personaje más; sin que sea parte de la historia, pertenece a la historia; sin que sea el autor (sospecho), tiene mucho del autor. Sea personaje, historia, autor o una mezcla de los tres, lo cierto es que es un muy buen narrador, que también se agradece.

El reflejo que da: es una de esas historias que te agarran por los hombros y te ponen frente a un espejo. No para ver lo guapo que estás, sino para hacerte pensar si, además de una cara y un cuerpo, tienes un interior que merezca la pena ver. Es un bofetón que deja la condición humana muy cuestionada, con actuaciones no tan novelescas que te hacen pensar si la humanidad está haciendo todo lo posible por deshumanizarse. Un punto muy a favor de la novela, sin duda.

Lo que más me ha gustado: esa historia coral tan bien hilada, con cada detalle atado y bien atado, con diálogos que te sacuden, con situaciones que te ponen al borde del precipicio, con ese toque de atención a la humanidad… Un muy, muy buen libro y un muy, muy buen descubrimiento de un autor a quien, seguro, seguiré.

Lo que menos me ha gustado: pues este es uno de esos libros a los que no les puedo poner pegas. Está muy bien construido, es una trama muy interesante, los personajes cumplen su función… No hay nada que no me haya gustado, la verdad.

Mi sensación final es que es mi primer contacto con un autor al que seguiré buscando y leyendo y que os lo recomiendo si os gusta este tipo de historias. Quedaos con el nombre, Philippe Claudel.

A los que conozcáis al autor, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Es muy duro apearse de los sueños”.

Philippe Claudel, “El archipiélago del perro”.

Crítica: Poemas elegidos (Concha Méndez)

Título: Poemas elegidos

Autor: Concha Méndez

Editorial: Somos libros

Poesía, poesía y poesía. Para cuando necesito recrearme en la belleza del lenguaje, en la artesanía de las palabras. Para cuando mi lenguaje y mis palabras se me atascan y necesito seguir esas miguitas de pan que lancé algún día y se escondieron. Para cuando necesito leer, pero algo que me calme, que me temple, que me llene. Poesía. En estos días tan raros, donde el miedo, el estrés y la incertidumbre han sido el pan nuestro de cada día: poesía.

En cuanto la librería de mi casa abrió, me lancé a hacer un pedido de poemarios que os iré mostrando poco a poco (ya visteis la antología poética de Alfonsina Storni, os dejo el enlace debajo de este párrafo), y este fue uno de los que pedí.

https://jorgepozosoriano.com/2020/06/02/critica-antologia-poetica-alfonsina-storni/

Se trata de una colección de poemas de esta maravillosa autora, aderezada con fotografías de manuscritos, cartas, fotografías… Un trocito de la propia Concha Méndez gracias al cual la conocemos algo mejor, y, creedme, merece la pena conocerla.

En todo lo anterior, genial. Además, la edición del libro es una preciosidad (a pesar de que la pulcritud del blanco no admite mucho manoseo). Pero, en mi opinión, tiene una pega muy grande.

Con todo lo que ha escrito Concha Méndez; con su trayectoria y sus influencias (Lorca o Alberti, ni más ni menos); su importancia en la historia literaria; su calidad poética… ¿solo veintinueve poemas? Se me ha quedado muy, muy corto y, en cierto modo, todo ese acercamiento a la vida de la autora a través de otro tipo de documentos, no creo que sea suficiente para hacer lo propio a través de su poesía. La colección se estructura en sus distintos poemarios, sobre los que hay algo de información (año, tema, estilo…), y hay algunos libros de los que solo se incluye un poema. Difícil de ver esa evolución de la autora en tan solo un poema, ¿no creéis?

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

La edición: cuidada con mimo, llena de detalles preciosos (como el marcapáginas de tela incorporado. Un libro, en lo físico, muy, muy bonito.

Lo “extra”: todo el material incluido es una pasada y me ha encantado recrearme en esas cartas, fotografías y demás. Leer algunos de los poemas de Concha con su propia letra es una auténtica delicia.

Conocer mejor a la autora: que una mujer de su época rodeada de tantos nombres importantes como sus amigos Lorca, Alberti o Cernuda, su novio Buñuel o su marido Manuel Altolaguirre brille (mucho) con luz propia es un meritazo. Una de las Sinsombrero, poeta espectacular, adelantada a su tiempo… Una mujer a quien tenemos que estar agradecidos.

Lo que más me ha gustado: es una pena que, tratándose de Concha Méndez, lo que más me guste es la edición del libro. Por supuesto que sus poemas son brutales (aunque falten muchos por incluir), pero me lo terminé en poquísimo tiempo y la sensación no fue la de “qué pedazo de poemario”, sino de “¿ya está?”. Veintinueve poemas me saben a muy, muy poco.

Lo que menos me ha gustado: creo que está claro, así que no voy a insistir en la escasez de poemas. No me gustan las antologías que incluyen poemas sin ton ni son y que tienen tres mil quinientas páginas, pero tampoco me parece de recibo poder leer solo unos poquitos poemas, si os soy sincero.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“No es mi envoltura, no,

ésta que veis tan torpe,

que me cubre los huesos.

Mi verdadero traje

es el que llevo dentro,

sudario imperceptible

sobre un cuerpo sin alma,

tal como quise ser”.

 “Poema”, Concha Méndez

Crítica: Mendel el de los libros

Título: Mendel el de los libros

Autor: Stefan Zweig

Editorial: Acantilado

No sé por qué he tardado tanto en leer a Zweig, pero, por fin, lo he hecho. Es verdad que no ha sido con un libro extenso, pero sí con el que tenía que hacerlo, o eso creo. Lo vi en un artículo en el que algunos libreros recomendaban libros sobre libros (ya sabéis lo que me gustan), así que lo compré cuando fui a la librería que tengo cerca de casa.

Se lee en muy poquito tiempo (es un relato), pues tiene solo cincuenta y siete páginas y es una lectura bastante agradable.

Básicamente, más que la historia en sí, lo importante del libro es el propio Mendel, personaje sobre el que todo gira y un personaje, sin duda, para recordar.

Me ha gustado mucho, la verdad, como todo lo que he leído de Acantilado, que es, como sabéis, una de mis editoriales preferidas.

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

Conocer a Zweig: es un autor de los importantes, de los que (en mi opinión) hay que leer. Ahora que ya me he quitado esa presión, seguro que leo más. Si tenéis recomendaciones, serán bienvenidas.

El homenaje a los libros y los libreros: Mendel no es un librero, sino alguien que encuentra siempre los libros que alguien necesita, una enciclopedia viva, un catálogo de libros andante. Ponerlo como protagonista absoluto de un libro, con esa profesión que, en esencia, es la de amar los libros casi por encima de todo y vivir por y para ellos.

La ternura de Mendel: sin ser un personaje agradable “a la vista”, sí lo es al corazón. En estas pocas páginas, se gana un huequito justo ahí, entre aurículas y ventrículos. Inolvidable.

La extensión: perfecta para leer entre lecturas algo más densas, para darse un respiro, para un ratito en el que nos apetezca leer algo y cerrarlo. Me encanta que existan historias breves buenas.

Lo que más me ha gustado: quizá no sea lo que más me ha gustado (no sería justo para la historia), pero poder decirme que ya he leído a Zweig me ha liberado de una presión enorme, jeje.

Lo que menos me ha gustado: poco negativo puedo sacar en tan pocas páginas y en una historia escrita a la perfección. Quizá, por decir algo, diré que lo peor ha sido volver a pensar en toda la injusticia y el horror de las guerras, los campos de concentración y la de vidas que llegaron a su fin por pretensiones políticas y de poder…

Mi sensación final es que es un libro muy bueno ya no solo para leer, sino para seguir amando los libros. Recomendado para conocer la pluma de Zweig, para continuar leyéndolo y una muy buena opción para regalar.

“Todo lo que es único resulta día a día más valioso en un mundo como el nuestro”.

Stefan Zweig, Mendel el de los libros

Crítica: La librería de monsieur Picquier

Título: La librería de Monsieur Picquier

Autor: Marc Roger

Editorial: Duomo

Curioso lo que me ha ocurrido con este libro. El primer día que pude entrar en una librería (la que tengo al lado de casa, que es una preciosidad), le dije a la librera si tenía algún libro que ocurriera en una librería. Me puso un poco cara de póker. Le dije que algo tipo “84, Charing Cross Road” o “La librería”. No supo decirme. Al momento, en una estantería, frente a la puerta de entrada, se me presenta este libro con esa portada en un tono ocre-mostaza-albero precioso y ese título que hizo que mis manos fueran directas hacia él: “La librería de Monsieur Picquier”. Me lo llevé, obviamente.

Como os conté, empecé a leerlo ese mismo día, pero tuve que dejarlo:

https://jorgepozosoriano.com/2020/05/19/casualidades-literarias/

Cuando terminé “El guardián entre el centeno”, lo retomé con un montón de ganas y, como os decía al principio, me ha pasado algo muy curioso.

Es un libro que me ha gustado, sin encantarme, pero tiene algo que, en cierto modo, me ha indignado. Me ha enfadado, incluso. Os cuento: es un libro de un autor francés que (no os desvelo nada) narrado por el protagonista, un chico de dieciocho años, Grégoire, que trabaja en una residencia de ancianos en la que vive monsieur Picquier, que fue librero y se ha llevado tres mil libros a su habitación, y a quien lee, ya que no puede ver. Hasta ahí, genial, ¿verdad? Suena a historia bonita. Pero, si leéis todo de nuevo, veréis que no ocurre en una librería y que el protagonista absoluto es Grégoire, y no el señor Picquier. ¿Sabéis cómo se titula el libro en su idioma original? ¡Sorpresa! “Grégoire et le vieux libraire”. ¡Exacto! “Grégoire y el viejo librero”. En este punto, yo me pregunto: si no hay ninguna librería, si el protagonista no es Monsieur Picquier y, sobre todo, si el título original es otro, uno que define a la perfección la novela, ¿por qué motivo se ha cambiado el título a uno que no refleja en absoluto la historia? Además, “Grégoire y el viejo librero” me parece un título precioso, por lo que no comparto que pueda ser esa la razón. Me compré el libro única y exclusivamente porque entendí que ocurriría en una librería y, como os digo, nunca aparece tal librería. Sinceramente, no lo entiendo…

Dicho esto, ahí voy con el análisis…

Puntos fuertes:

El final: como he dicho, el libro me ha gustado, pero no me ha encantado. No ha sido hasta la página 155 (son 222) cuando me ha gustado mucho, cuando la historia encara su desenlace. Y el final, final es genial.

La relación intergeneracional: la amistad entre Grégoire y Monsieur Picquier es una maravilla. Yo mismo tengo muy buenas amistades con compañeros y compañeras que me sacan, en algunos casos, treinta años. Y me encanta. Me encanta que, a pesar de esa diferencia de edad, pueden existir muy buenas amistades, muy enriquecedoras, muy bonitas.

El homenaje a la lectura como el hecho de leer a otros: no es tanto un libro que haga homenaje a los libros, sino, más bien, al acto de leer a otras personas, al papel del lector. Me parece todo un acierto, además de que el autor es lector profesional y sabe de lo que habla.

Los temas tratados: la muerte. La homosexualidad. El amor. La decadencia. El acoso. La lucha de clases. La amistad. Muchos, muy actuales y, la verdad, muy bien tratados.

Las referencias a otros libros: aunque son bastantes pocos y, menos uno, bastante antiguos, alguna hay.

El dato histórico: no tenía ni idea de que Leonor de Aquitania (madre de Ricardo Corazón de León y un personajazo histórico del que, seguro, voy a leer) pidió que, en su tumba, su imagen se representara con un libro abierto, “como símbolo de su poder intelectual”, según afirma Monsieur Picquier, y así es como se hizo su tumba, situada en la Abadía de Fontevrault.

Lo que más me ha gustado:

Lo que menos me ha gustado: no voy a repetirlo, que ya me he quedado a gusto antes del análisis. No me ha gustado nada ese cambio de título, qué queréis que os diga… Por sumarle algo que no me ha terminado de gustar, creo que el lenguaje es, a veces, demasiado poético. Alguien a quien admiro, respeto y escucho con toda la atención posible me dijo que la poesía tiene que ser poesía y que la prosa tiene que ser prosa. Que, a veces, puede haber un juego entre ambos géneros, pero con medida, con mucho conocimiento y sin que lleve al lector a confusiones. Sabéis lo que me gusta la poesía y que, incluso, hace muy poco reseñé “Cárdeno adorno”, una novela escrita casi al cien por cien con lenguaje poético, pero eso es lo que “vende” el libro y la autora, y el resultado es brutal. Aquí, si soy sincero, os digo que me ha sobrado un poco ese lenguaje, algo forzado.

Mi sensación final es que es un libro que prometía mucho y que se ha quedado algo a medias. La idea es muy buena, me encanta que el autor sea lector profesional, tiene frases, momentos y diálogos muy bonitos, peeeeeero… No me ha gustado todo lo que me esperaba. Me ha parecido que está escrita un poco “a trompicones”.

¿Os lo recomiendo? Sí, pero sabiendo que el título en español no se corresponde con la historia.

Como no puedo poner una sola frase, voy a poner tres:

“Solo se lee bien lo que se ama”.

“Los libros hablan a lo más profundo de nosotros”.

“Lo que entra en la cabeza tiene que pasar por el corazón”.

 “La librería de monsieur Picquier” o, mejor dicho, “Grégoire y el viejo librero”

Crítica: El guardián entre el centeno

Título: El guardián entre el centeno

Autor: J. D. Salinger

Editorial: Alianza Editorial

No sé cuántos años hace desde que compré este libro, pero me podéis creer que son muchos. Lo hice con mucha ilusión porque es uno de esos libros que tenía que leer. Creí que era el momento, pero no, no lo fue. Lo empecé y, tal cual lo hice, lo dejé a las pocas páginas, porque se me hizo muy pesado. Hoy, con el libro terminado, me ratifico: me ha parecido muy pesado.

Si seguís el blog o mi Instagram, sabréis por qué lo he leído. Si no es así, os dejo el enlace a la entrada en la que lo cuento:

https://jorgepozosoriano.com/2020/05/19/casualidades-literarias/

El caso es que esa casualidad me vino perfecta para leer a Salinger. Si no llega a ser porque, en cierto modo, Monsieur Picquier me obligó a leerlo, creo que no lo habría leído. O, mejor dicho, que no lo habría terminado.

Es cierto que me siento bien por haberlo leído. Tenía el libro muy pendiente y, por la razón que fuera, me veía en la obligación de leerlo. Y me siento bien por haberlo hecho, pero no me siento bien por haberlo disfrutado muchísimo porque no ha sido así. Me siento bien porque me lo he quitado del medio, si os soy sincero. Ha sido terminarlo y pensar “pues ya está, ya lo he leído”. Pero, no. No lo he disfrutado.

No es un mal libro, obviamente. No voy a decir que esté mal escrito o que la historia no tenga sentido ni nada parecido. Está claro que, como libro, es un buen libro. Sigo pensando que un clásico no se hace clásico porque sí, aunque, también, hay clásicos que no me gustan. Este se suma a esa lista en la que, entre otros, está “Cien años de soledad”. Lo siento, me aburrió de forma soberana.

Sé que es un libro que se escribió en otra época (de 1.945) y que fue un libro muy transgresor. Tiene su mérito, desde luego, darle la voz a un adolescente que, como buen adolescente, adolece. Que ese personaje, el de Holden Caulfield, es un buen personaje al que, por la forma en la que está escrito el libro (con todo el peso de la narración en su protagonista) hace que lo conozcamos muy bien. Pero, vaya, un personaje un poquito “intenso”…

Dicho todo esto, y con esa sensación de que es una lectura sin la cual habría vivido igual de feliz, os digo que no voy a hacer mi habitual análisis de puntos fuertes y débiles porque, sinceramente, no sabría muy bien qué decir.

Básicamente, no podría decir qué puntos fuertes tiene este libro más allá de ese pensamiento transgresor y la denuncia de ciertos comportamientos de la sociedad que, a mí, tampoco me han llegado especialmente. Me parece un estilo aburrido por lo denso y lo repetitivo; un lenguaje ya un poco en desuso (quizás es solo cuestión de tiempo) y muy, muy, muy repetitivo (vale que el personaje se muestre con su lenguaje propio, pero no sé si es necesario repetir las mismas coletillas tipo “y todo eso” ciento cincuenta mil veces… Se termina haciendo muy pesado, o esa es mi impresión); una historia que, quitando esa evolución del protagonista y el escaso trato que tiene con algunas personas, no tiene ningún interés; un final precipitado que, si bien supone un poco de luz entre tanta oscuridad, lo he visto como un cierre precipitado a una historia que podría haberse alargado hasta la eternidad. Un final que, por otra parte, he agradecido.

Vamos, que no sabría qué decir en los puntos fuertes y, como veis, veo bastantes puntos débiles

Se me ha hecho bola, sí. Lo he terminado porque lo quería terminar. Me alegra saber que ya es uno de los libros que creía que tenia que leer que he leído. Ya me lo he quitado. Cuando lo vea en las listas de “los libros más leídos”, le podré poner un tick. No me gusta vivir con obligaciones…

Poco más que añadir. Quizá suena “raro” que un clásico como este no me haya gustado… Pensé que me iba a encantar, pero no, no me ha gustado.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

Por decir un punto positivo, el título es precioso.

¡Un abrazo!

“No cuenten nunca nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo”.

D. Salinger, El guardián entre el centeno

Nueva crítica: Las rosas de la carne

Título: Las rosas de a carne

Autor: Manuel Francisco Reina

Editorial: Calambur

No es digo nada nuevo al decir que uno de mis poetas favoritos es Manuel Francisco Reina. Uno de mis poetas favoritos de la historia (junto a Lorca y Paca Aguirre, por hacer un podio) y mi poeta actual preferido.

Tampoco es nuevo decir que necesito leer poesía de vez en cuando y que, cuando eso ocurre, suelo recurrir a los poetas que más me gusta leer pero que, también, más me enseñan. Manuel es un poeta espectacular, no hace falta que lo diga yo, y es, también, maestro. Leer su poesía es disfrutar de la poesía. Leer su poesía es aprender sobre poesía.

Lo que sí es distinto a lo habitual es que este no es un libro que me haya encantado. Es un poemario brutal, trabajado, lleno de imágenes, de maestría. No digo (jamás podría) que sea un mal libro, pero, quizá por el tema, por las referencias a lo clásico, por muchos poemas largos (que, esto es cosa mía, me suelen gustar menos). O, quizá, sea porque estos días tan raros me tienen la cabeza tan llena de humo que no lo he leído (releído, en realidad) con la concentración necesaria.

No obstante, ya sabéis lo que opino sobre la poesía, la pseudopoesía, los poetas, los pseudopoetas, los poemarios y los pseudopoemarios. A pesar de que, gustándome, este libro no sea de mis favoritos del autor, lo que es una realidad es que esto es poesía de poeta, que es un poemario, con todo lo que necesita para serlo.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

La propia poesía: conectar con poesía de verdad siempre es liberador, al menos para mí. He vuelto a leerlo en dos ratos y, aunque no estoy en mi mejor momento, me ha venido genial.

Las referencias a otros autores: es algo que me encanta de los libros de poemas de Manuel Francisco Reina, esos versos de otros poetas que nos descubre o nos recuerda. Siempre le he hecho caso cuando me ha recomendado una lectura, y siempre me ha ido bien hacerlo. Os invito a que lo leáis y que, al igual que yo hago, busquéis en sus libros a esos otros autores. Creedme que merece la pena.

La empatía: son muchas cosas las que me unen a Manuel, como ya sabéis. Ya he perdido la cuenta de los años de amistad que hemos compartido. Por desgracia, desde hace poco hay algo más que compartimos: haber perdido a nuestras madres. La suya, Rosa Reina, es casi palpable en estas rosas de la carne, protagonista absoluta de ese precioso poema titulado “La rosa regia”. El dolor conecta, más aún cuando es dolor compartido. Lo importante es buscar la belleza, el recuerdo, la memoria, y que esas pérdidas que tanto duelen puedan mitigarse poco a poco y, aunque nunca dejen de doler, nos ayuden a seguir avanzando en la vida.

Los sonetos finales: hay varios sonetos al final del libro que son espectaculares. Con lo difícil que es escribir sonetos buenos…

Lo que más me ha gustado: aunque ha sido doloroso, reconocer a Rosa en estos versos; reconocer, incluso, a mi madre, Azucena, también con nombre de flor; en ese poema impresionante del que os dejo algunos versos:

“A veces te contemplo en el silencio.

Te miro en la distancia de tus pasos,

mujer atareada con tus cosas,

matriarca entimismada con tu vida

que no te puso fácil la tarea”.

Lo que menos me ha gustado: por decir algo, y siendo consciente de que esto es algo mío, esos poemas tan largos, que me gustan menos.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Y nos arde la carne en la mirada”.

“Rosas como brasas”. Manuel Francisco Reina en “Las rosas de la carne”

Casualidades literarias

La semana pasada, por fin, fui a una librería. Ay, qué regalo supuso. Fue a última hora del día. Estaba yo solo, charlando con la dueña mientras buscaba algún libro con una historia que ocurriera en una librería, que era lo que me apetecía leer. Después de varios vistazos a todas las portadas que mis ojos se encontraron, vi un título que me llamó la atención: “La librería de monsieur Picquier”, de Marc Roger. Justo lo que buscaba. Además, la portada era de un color mostaza tan bonito… Me lo tuve que llevar, claro.

Esa misma mañana, buscando qué leer en casa, di con uno de esos eternos pendientes: “El guardián entre el centeno”, de J. D. Salinger. Un clásico al que, por fin, quise conocer. Me leí dos capítulos. Algo raro… No estuve seguro de que fuera a gustarme, pero fui firme en la intención de leerlo de una vez.

Al llegar a casa desde la librería, no pude evitar meterme en sus páginas para ver quién era ese “monsieur Picquier” y cómo era su librería. Desde el principio supe que me iba a encantar. Pero fue llegar a la página 28 y…

Sin destriparos el libro, os diré que monsieur Picquier es un anciano librero que tuvo que vender su librería, su casa y su coche para poder pagar una residencia, ya que tiene Parkinson y glaucoma. Eso sí, seleccionó un buen número de libros para tener en su habitación. Allí conoce a Grégoire (el título original es “Grégoire y el viejo librero”), un chico de dieciocho años que trabaja en la residencia. Pronto le propone que sea él quien le lea algunos libros.

Y, como os decía, en esa página 28 del libro, deciden cuál va a ser el primer libro que le va a leer… ¿Habéis adivinado ya cuál es? Exacto, “El guardián entre el centeno”. El libro que, después de tener desde hace (muchos) años, empecé a leer esa misma mañana.

¿Casualidad? Pues sí. Una de esas casualidades-no-casualidades que me encantan. ¿No me negaréis que es genial? El caso es que, claro, tuve que dejar de leer, porque hablarían del libro y me lo podrían destrozar. Vamos, que el viejo librero me ha “obligado” a no seguir postergando la lectura de Salinger hasta la eternidad, y casi diría que le estoy agradecido, porque es lo que habría hecho…

Para sumar una “casualidad” más, esa misma semana vi una película así al azar. Carrie Pilby, se titula, por si os interesa. El caso es que el libro preferido de la protagonista, que tiene un papel importante en la historia (el libro, digo), es “Franny y Zooey”, de, ¿sabéis quién? Exacto: J. D. Salinger.

¿Alguien da más? Me apetecía compartirlo con vosotrxs… J

“Empiezo: El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, se publica hoy en una nueva traducción, una ocasión de descubrir o volver a descubrir las aventuras del joven Holden, a quien los profesores han expulsado antes de Navidad… 247 páginas. Trago saliva. Empezamos bien”.

Grégoire, en “La librería de Monsieur Picquier”, de Marc Roger