Crítica: La melancólica muerte de Chico Ostra

Título: La melancólica muerte de Chico Ostra

Autor: Tim Burton

Editorial: Anagrama

Que la imaginación de Tim Burton es brillante es sabido por todo el mundo. Que ha creado a personajes tan geniales como Eduardo Manostijeras, Jack Skellelington o Beetlejuice es un regalo para todos los amantes del cine y la fantasía. Que a mí me encanta casi todo lo que hace tampoco es un secreto, como no lo es que disfrute cada vez más leyendo poesía infantil. Como es obvio, si Tim Burton y la poesía infantil se encuentran, lo necesito leer. Eso es lo que ocurre en este poemario, infantil en cuanto al tipo de poesía, no tanto en cuanto a todo lo demás. Eso sí, con muchos personajes propios de Mr. Burton, tan tétricos y oscuros como maravillosos.

La verdad es que he tardado mucho en hacerme con este libro, publicado en 1997 y traído a España en 1999. He esperado hasta encontrar esta preciosa edición con motivo del vigésimo aniversario y, ahí, lo cierto es que he ganado, porque es una edición mucho más bonita que la primera.

Sin enrollarme mucho más, voy con mi análisis de puntos fuertes y menos fuertes, como siempre hago.

Puntos fuertes:

Los personajes: Chico Ostra, Lady Alfiletero, La Mirona, la Chica Vudú, Chico Tóxico, Cabeza de Melón… ¿No os encantan ya solo con los nombres? Originalidad en estado puro, que es el elemento fundamental de la poesía infantil.

Las ilustraciones: realizadas por el propio Tim Burton, tienen todos los rasgos de sus creaciones. Dan todos miedo o asco o grima o todo junto, pero inspiran tanta ternura que te llegan al corazoncito.

El humor: todos los poemas son divertidísimos. Cada personaje vive una historia tan surrealista que te sacan un montón de sonrisas. Genial y muy importante, también, para que les guste a los niños.

Lo que más me ha gustado: que sea un libro de poesía infantil, pero atípico. No trata de animalitos ni está lleno de rimas manidas hasta la extenuación. Son poemas distintos a los que había leído hasta ahora, llenos de recursos diferentes. Un diez en cuanto a la originalidad, sin duda.

Lo que menos me ha gustado: lo siento mucho por el traductor, pero… qué traducción más horrorosa… Creedme que intenté leer el libro en castellano, pero llegó un punto en el que no pude más y tuve que recurrir al final del libro, en el que, por suerte, se incluyen los poemas en inglés. Comparto ese momento con vosotrxs.

El poema original dice:

She has many different zombies

who are deeply in her trance.

She even has a zombie

who was originally from France.

La traducción al español es:

Mantiene en trance profundo

a un ejército de zombis.

Entre ellos incluso hay uno

que es nativo de Donosti.

No pude seguir…

 

Lo recomiendo al mil por cien, sobre todo si os gusta Tim Burton. Eso sí, a no ser que os resulte imposible, leedlo en inglés. lo agradeceréis.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!

 

Stick Boy and Match Girl in love

“Stick Boy liked Match Girl,

he liked her a lot.

He liked her cute figure,

he thought she was hot.

But could a flame ever burn

for a match and a stick?

It did quite literally;

he burned up pretty quick”.

Tim Burton, The melancholy death of Oyster Boy & other stories

Crítica: Los asquerosos

Título: Los asquerosos

Autor: Santiago Lorenzo

Editorial: Blackie Books

Este libro fue un regalo de mi hermano en mi último cumpleaños. Él, lector asiduo de thrillers, añadió la visibilidad del libro a la información de la contraportada, en la que nos cuentan que Manuel acuchilla a un policía antidisturbios y se nos vende como un “trhiller estático”. Ahí está uno de los principales problemas de este libro: no es un thriller. Para nada lo es. Y eso, en mi opinión, engaña al posible lector.

Lo cierto es que, visitando librerías, este libro está por todas partes. Es uno de esos libros que han calado, que se ha desmarcado de los típicos libros, que se nos presenta como uno de esos libros que “hay que leer”, algo que, como ya sabréis, tampoco es algo que me encante.

Es verdad que lo empecé con muchas ganas. Que el estilo desenfadado y fresco de Santiago Lorenzo me impactó para bien, que pensaba que iba a ser una lectura a remarcar, pero… bueno, mejor os dejo con mi análisis de puntos fuertes y menos fuertes, que, si no, me enrollo más de la cuenta.

Puntos fuertes:

El estilo: me gusta mucho la forma de escribir del autor. No lo conocía hasta ahora. Es un escritor que, sin duda, sabe escribir y disfruta haciéndolo. Se nota y, en ese punto, la lectura de este libro es un acierto.

El léxico: qué riqueza de vocabulario. Qué maravilla, en ese aspecto. Os voy a poner algunas de las palabras que he anotado para buscar su significado (larguita, como veis): acendró, chiscón, mílite, mor, chines, diedro, miñón, adláteres, cenotafio, mansarda, artesa, sevicias, abluciones, , enjalbegar, quena, colegir, predio, talanquera, empercudir, falansterio, edáfico, gazmoñería, astroso, recua. ¿Qué os parecen? ¿Os animáis a buscar los significados de aquellas palabras que no conozcáis?

Las localizaciones: será simple coincidencia, pero en el libro aparecen localizaciones por las que paso a diario en mi camino de casa al colegio, como Torre Arias, Julián Camarillo o Arcentales, y, además, mi barrio de toda la vida: ¡Moratalaz! Obviamente, esto no suma para el resto de lectores, pero a mí me ha hecho mucha ilusión.

La situación del autor: puede que esto sea una estupidez, pero encontrar libros bien editados (me encanta esta editorial), bien distribuidos, bien promocionados y bien cuidades de autores que sean eso, autores, y no por ser famosos, youtubers o influencers, me parece todo un logro.

El punto filosófico: todo lo que le ocurre al protagonista hace que nos replanteemos algunas formas de vida, a dónde nos lleva esta vida atropellada que casi todos vivimos… Que nos replanteemos las cuestiones más antiguas de la humanidad: ¿quiénes somos y adónde vamos?

Puntos débiles:

Lo repetitivo: no sé hasta qué punto era necesario insistir tanto en la situación por la que pasa el protagonista para comprender lo que le ocurre. Quizá, si no fuera así, el libro se quedaría algo cojo, pero… Se me ha hecho pesado. Muy pesado. ¿Sabéis esa sensación de querer acabar un libro solo para ver si el final justifica haber seguido leyendo sin ganas? Me ha pasado. Como he dicho, me encantó el principio, pero, ufff… Se me ha terminado haciendo bola, la verdad.

La “moralina”: si hay algo que detesto en un libro es que el autor o la autora tratan a los lectores de idiotas si no actúan o piensan como ellos dicen. Aquí ocurre. De forma, además, muy descarada. A mí me parece genial que cada uno viva como quiera, siempre y cuando respete a los demás, pero aquí no he visto ese respeto. Aparecen frases como “…en la cola de qué espectáculo para faltos” o dar a entender que aquellos que se hacen la típica foto sujetando la Torre Inclinada de Pisa es imbécil. No sé a vosotros, pero a mí leer comentarios así no me gusta.

Lo que más me ha gustado: la forma de escribir, no tengo dudas. “Traía blanca hasta la sombra” y frases así, poéticas, trabajadas, bonitas de leer, hacen que, a pesar de ser una lectura que se me ha atragantado, haya podido disfrutarla.

Lo que menos me ha gustado: creo que ha quedado claro en los puntos que menos me han gustado. Sí. Lo siento, pero es una de las cosas que menos me gusta leer, y en este libro es demasiado evidente.

Lo he comentado con varios amigos y amigas y les ha pasado lo mismo. Algunos, incluso, no lo han podido terminar. No es un mal libro, está claro, y el autor tiene mucho oficio, pero me cuesta creer que nadie haya notado esa pesadez al leerlo, ese “venga, hombre, que pase algo ya; que ya sé que el protagonista hace ciento cincuenta mil apaños en casa con un destornillador; que ya sé que en el pueblo al que se muda no hay nada que hacer; que ya sé que odia vivir en sociedad; pero… ¡que pasa algo!” Una pena, porque la idea es buena y la forma en que está escrito es genial, pero no puedo decir que haya sido un libro que me haya encantado.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

¡Un abrazo!

“Todos somos candidatos a asquerosos”.

Los asquerosos

Crítica: El despertar de la señorita Prim

Título:El despertar de la señorita Prim

Autor:Natalia Sanmartín Fenollera

Editorial:Planeta

Por mi pasado cumpleaños pedí algunos libros a los que tenía el ojo echado, incluyendo esta novela. El título me llamaba, la sinopsis de la contraportada, también. Me apetecía leer algo así, así que llegó a casa junto a otros libros y, al final, me decanté por leer este primero.

Es un buen libro. Me ha gustado. No, no lo digo con esa efusividad mía cuando un libro me encanta. No ha llegado a ese punto. Es una historia bonita, bien narrada, muy bien escrita, con personajes creíbles y bien elaborados, pero tiene algo que ha convertido la lectura en aburrida en algunos momentos. Es opinión mía, por supuesto, y no se le puede negar a la autora que escribe a las mil maravillas, ahí no le pongo ni un pero, pero la historia me ha parecido un poco pretenciosa. Nunca me ha gustado el aleccionamiento, ni siquiera desde mi posición de profesor. No me gusta sentirme aleccionado por los personajes de una novela, y me he sentido así muchas veces. Es cierto que el escenario donde ocurre la historia así lo requiere, pero todos los personajes me han resultado bastante pedantes. Todos cultísimos, todos con sus verdades absolutas, sus frases leídas en clásicos, su experiencia vital incuestionable… Es algo muy presente en la novela, y, si os soy sincero, se me ha hecho un poco bola.

Dicho esto, paso a mi análisis:

Puntos fuertes:

El título: no puedo evitar enamorarme de algunos títulos, y este me enamoró desde que lo leí.

El estilo de la autora: ya sabéis que me gusta encontrarme con autores a los que no conocía que escriben bien. Natalia Sanmartín Fenollera escribe bien, muy bien, y siempre es muy positivo leer una historia bien escrita (como tendría que ser). Además, me gusta ver que hay autoras españolas con una pluma tan cuidada.

La protagonista y algunos otros personajes: como las relaciones sociales en San Ireneo de Arnois son inevitables, se crean unas relaciones muy bonitas entre la señorita Prim y algunos de sus habitantes, con conversaciones profundas y muy bien hiladas.

La incentivación a leer clásicos: todas las referencias me han hecho volver a tener ganas de leer algún clásico. Lo que no sé es cuál ni cuándo…

Lo que más me ha gustado: esto es otro de los puntos por los que el libro no me ha encantado. No hay nada que haya destacado tanto como para destacarlo. Por primera vez, no hay nada que escribir en este apartado.

Lo que menos me ha gustado: esa pedantería de la que he hablado antes, ese aleccionamiento constante… Creo que es algo más bien personal, pero me saca bastante de la historia.

Mi sensación final es que, aunque el libro me ha gustado y ha sido una buena lectura, esperaba que me gustara mucho más. Es una novela romántica, al fin y al cabo, y los romances no son mis argumentos preferidos para leer. Aun así, insisto, es una buena novela, muy bien escrita y con momentos que merece la pena leer. Si os gustan las novelas de este tipo, es una muy buena opción.

“En mi caso puedo decir que gran parte de mi personalidad tiene que ver con mis lecturas”.

Prudencia Prim, en El despertar de la señorita Prima

Crítica: Poemas para leer antes de leer

Título: Poemas para leer antes de leer

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Ajonjolí (III Premio de poesía para niños “El príncipe preguntón”)

Ya sabéis que estoy haciéndome con poemarios infantiles, que me ha picado la curiosidad, que estoy haciendo algunos talleres y, sobre todo, que es un género que me encanta.

Hace poco ya os hablé de un poemario que me encantó y que reseñé en el blog, “A lo bestia”, de Mar Benegas https://jorgepozosoriano.com/2019/12/14/critica-a-lo-bestia/

La entrada anterior la dediqué, precisamente a lo contrario, a “denunciar” que la basura es basura, aunque venga en forma de pseudo-poemas y se publique solo por el hecho de ser famoso. Hoy vengo a ensalzar la figura del poeta, del escritor. De quien sí se trabaja su literatura, de quien la lucha, de quien no tiene nada regalado, de quien merece estar donde está. Es el caso de Pedro Mañas, un autor a quien conocí por recomendación de una amiga, cuyos poemas uso en mis talleres y que ha escrito (entre otros muchos libros) esta maravilla de poemario.

Se trata de un libro de poemas sobre personajes literarios (una idea que yo ya había empezado a trabajar, todo sea dicho). Son poemas divertidísimos, muy bien elaborados, distintos entre sí, estudiados, con rimas geniales, con mucho trabajo detrás. Para mí, tiene todo lo que le podía pedir a un libro de estas características. Por eso, lo recomiendo desde ya.

Puntos fuertes:

Descubrir a Pedro Mañas: aunque sabía de su existencia, no lo había conocido literariamente hasta ahora. Autor muy versátil y, por lo que parece, muy bueno. Autor que, sin duda, ocupará mis estanterías.

Lo ingeniosos que son los poemas: es, creo, la palabra que mejor definiría (para mí) este poemario: ingenioso. Que los poemas sean tan divertidos y diferentes es todo un acierto.

La enseñanza sobre la poesía: Pedro Mañas ha incluido poemas tan distintos que hasta hay un soneto, nada más y nada menos, que al monstruo de Frankenstein. Ha jugado, literalmente, con las palabras (¿no es eso, al fin y al cabo, la poesía?). Hay poemas que bailan con distintas letras, aliteraciones, anáforas y mil recursos en cada verso, diálogos poetizados… ¡Es una pasada!

El fomento (indirecto) de la lectura: el hecho de que cada poema trate sobre un personaje (Drácula, Alicia, Peter Pan o Moby Dick, por ejemplo) puede llevar a que, quienes lean este libro, se interesen por leer otros muchos. Doble premio, vaya.

Lo que más me ha gustado: la poesía infantil me gusta tanto que, cuando encuentro un buen poemario, vuelvo a ser un niño, y eso no tiene precio. Además, compartir con mis alumnos algunos de estos poemas y ver cómo los disfrutan es una gozada.

Lo que menos me ha gustado: la edición, sin lugar a dudas. Los libros que se publican mediante este tipo de premios no suelen cuidarla mucho, lo sé, pero estos poemas merecían una edición mucho más trabajada y contar con unas ilustraciones mucho más bonitas.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!

 

“Tantos cuentos contaba al sultán tontorrón,

y con tanto talento, y tan requetebién,

que tras tiempo y tesón conquistó a su patrón,

y por eso a las letras yo juego hoy también”.

“Las mil y una noches” (estrofa “Con la T”)

Crítica: A lo bestia

Título: A lo bestia

Autor: Mar Benegas

Editorial: Litera libros

Si me seguís por redes sabréis que estoy dando charlas y talleres de fomento de la lectura en varios colegios. Los últimos que he dado han sido de poesía infantil y de literatura fantástica, y os aseguro que me encanta hacerlo. Siempre afirmo que la lectura es fundamental para todo y que se nota muchísimo cuando un niño lee y cuando no. Insisto, para todo.

En esta época de tablets y demás pantallas, tengo como firme objetivo (tanto en mi faceta de profe como en la de escritor) “despantallizar” la literatura y reforzar el papel del libro de papel en esta cruzada por el fomento lector en que lucho a diario. Creedme que ver las caras y las sonrisas de los alumnos y alumnas con los que lo trabajo es la mejor demostración de que funciona, de que les vale, de que les gusta y de que merece la pena.

¿Por qué me enrollo tanto? Porque, a raíz del taller de poesía que di, me he dado más cuenta aún de la infinidad de actividades que se pueden hacer para trabajar mil aspectos de la lengua. Por eso, me he hecho con varios libros de poesía infantil de autores como Pedro Mañas, Sagrario Pinto o Mar Benegas, y algunos de ellos, como este que os traigo hoy, me han parecido auténticas maravillas. Adoro a Gloria Fuertes y es una fuente inmensa de poesía, pero me encanta saber que hay otros muchos autores en quienes podemos fijarnos para leer poesía infantil de calidad.

Y, tras este alegato que cada vez repito en más sitios, voy con mi análisis del libro.

Puntos fuertes:

Descubrir a Mar Benegas: una poeta a la que, seguro, no perderé la pista a partir de ahora. Os la recomiendo al cien por cien.

La originalidad: como me pasa con casi todo en la vida, no me gusta lo simple ni lo repetitivo. Me ha costado dar con un poemario infantil que no cae en los mismos temas, las mismas rimas y las mismas ñoñerías que otros muchos. La poesía de Mar Benegas es fresca, divertida, diferente y muy, muy original, y eso es de agradecer.

La edición: aunque no me parece la más cómoda posible para niños (no termina de parecerme muy manejable), la edición es preciosa. Los distintos tonos de azul, la tipografía, las ilustraciones… Visualmente es precioso, algo muy a favor si pensamos el público al que va dirigido. Enhorabuena a la editorial.

Lo que más me ha gustado: encontrar un libro tan bueno que, aun siendo infantil, me ha hecho disfrutar muchísimo. Me he reído, he releído varios poemas de lo que me han gustado, me ha servido para leer en los talleres. Además, saber que un libro de poesía infantil tiene unas ventas tan elevadas me da algo más de esperanza en que, también, se editan libros de calidad y se apuesta por ellos.

Lo que menos me ha gustado: no tener un libro mío publicado con Litera libros, jeje. De verdad que puede verse el cariño puesto en la edición de este libro. Está cuidado al detalle, es bonito por fuera y por dentro, hay trabajo… Editoriales así son las que siguen apostando por la calidad y no solo por la cantidad (ya sabéis mi postura ante esa “literatura”influencer), así que, sí, me da mucha envidia pensar que no hay nada mío publicado por este equipazo. Si me leéis, que espero que sí, y me queréis dar una alegría, lo tenéis muy fácil J

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!

Crítica: La cata

Título: La cata

Autor: Roald Dahl

Editorial: Nórdica Libros

Que a Roald Dahl lo adoro no es ningún secreto. Creo que ha hecho y hace tantísimo bien por el fomento lector infantil y juvenil que es muy digno de estar considerado uno de los escritores más importantes de la historia. Además, escribió Matilda, y eso son palabras mayores.

Sus relatos para adultos los descubrí más tarde. Leí varios y me encantaron. Por eso, no dudé en hacerme con esta preciosa edición de uno de ellos, “La cata”, ilustrado de forma espectacular por alguien a quien, por suerte, conozco con este libro: Iban Barrenetxea (te seguiré la pista a partir de ahora).

Además, lo compré en la librería que (¡yuhu!) han abierto al lado de mi casa: Taiga. Creo que tendrán que hacerme cliente vip dentro de muy poco, porque voy a pasar mucho tiempo allí (os la recomiendo, es una preciosidad).

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

La edición: he de reconocer que, por muy Roald Dahl que sea, si me ofrecen un relato suyo de una forma que no sea atractiva, no lo compro. De hecho, tengo un libro con todos los relatos escritos por el autor galés, pero una joya así tenía que estar en mis estanterías.

Las ilustraciones: ¿sabéis cuando la ilustración de un libro es una obra de arte? Pues eso es lo que me pasa con cada una de las ilustraciones que Iban Barrenetxea ha hecho para esta historia. Entre mis tops de ilustradores desde ya mismo.

El humor:c omo en todas las historias de Roald Dahl, el humor, el absurdo, la crítica y lo surrealista están muy presentes. El final es, sencillamente, genial.

Lo que más me ha gustado: ver que Roald Dahl sigue pidiendo nuevas ediciones, sigue ocupando librerías, sigue sorprendiendo a más y más lectores. A los genios hay que mantenerlos siempre muy vivos.

Lo que menos me ha gustado: aunque la edición es preciosa, he de decir que veo el precio un poco excesivo, más aún teniendo en cuenta que es solo un relato que se lee en diez minutos. Creo que el libro con todos sus relatos me costó algo parecido. Es el único pero que le puedo poner.

Mi sensación final me obliga a seguir recomendando a Roald Dahl siempre que puedo. Siempre lo he hecho con los niños, pero también es muy, muy recomendable para adultos.

Permitidme que termine con una frase que se ajusta perfectamente a todo este movimiento influencer/ youtuber tan actual:

“Parecía algo incómodo, casi avergonzado, por haber ganado tanto dinero con tan poco talento”

Roald Dahl, “La cata”

Mi intervención en la presentación de “Dame tiempo”

Hola a todxs,

Como muchas no pudisteis venir ayer a la presentación de “Dame tiempo” y sé que algunxs querrías haber ido, he pensado que voy a colgar por aquí mi intervención, así la puedo compartir con quienes quieran saber qué fue lo que dije.

Fue un acto muy bonito, rodeado de gente muy importante, en el que intenté aportar algo mío. Si os soy sincero, me fui a casa muy, muy contento.

Ya me diréis qué os parece 😉

“No me da tiempo. No llego. Estoy hasta arriba. Ahora no puedo. Quizá, mañana. No puedo más. Llego tarde. No me da la vida… ¿Os suenan estas frases? Yo digo alguna casi a diario, lleno de agobio y de impotencia, y las escucho casi más que un “¿cómo estás?” o un “buenos días”. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿En qué nos estamos equivocando para que el tiempo nos devore a mordiscos? ¿Cómo permitimos que nuestra vida se rija por lo que queda para el fin de semana o para las vacaciones, aunque queden meses? ¿Tanto nos disgusta lo que hacemos? Nos dejamos vencer por la rutina, la apatía o el deber y no nos paramos a disfrutar de lo único que se escapa sin remedio: el tiempo. ¿Qué sería de nosotros si fuéramos quienes nos comiéramos al tiempo? No sé si os pasa lo mismo, pero yo tengo la impresión de que vamos tachando días en el calendario como quien escupe un hueso de aceituna. Ocupamos nuestras jornadas con obligaciones que nos saturan y nos impiden ser felices en el ahora, nos llevan a desear el tiempo de descanso como si nos fuera la vida en ello. Y, lo peor de todo, es que esas miles de obligaciones nos llevan a tener que ocupar las jornadas de nuestros niños. Creo que este es un hecho que todos los que estamos aquí conocemos. ¿Cuántas horas están nuestros niños “trabajando”? ¿Somos conscientes de que, a veces, sus jornadas son más largas que las nuestras?

Este libro trata de dos asuntos que siempre me han preocupado: el tiempo y los niños. Y yo estoy aquí por dos motivos: ser escritor y ser maestro. Si me lo permitís, voy a aprovecharme de mis dos vertientes para darle al tiempo de los niños la importancia que merece.

Lo primero, y más rápido, aunque luego volveré, es el tiempo. Si hay un tema que me obsesiona en lo literario es el tiempo. Alicia en el País de las Maravillas, Peter Pan, Momo… Qué tema, este del tiempo, qué importante es y cuánta literatura genera.

Como escritor, voy a leeros un capítulo de un libro que tengo escrito, aunque aún no está publicado (ojalá lo esté pronto). Es la historia de una niña a la que adoptan y que, en su camino desde el orfanato hasta su nuevo hogar, va pasando por distintas puertas de distintas casas en las que conoce a distintos personajes. Esta es la quinta y penúltima puerta con la que se encuentra, y esto es lo que ocurre.

(No voy a subir aquí el capítulo, a ver si alguna editorial se lanza a publicarlo y lo podéis leer prontito).

Lo segundo, y lo esencial en este libro, son los niños. Esto ya lo saben quienes me conocen, pero yo dejé de trabajar en comunicación, que era para lo que había estudiado, y me lancé de nuevo a la universidad para hacerme profesor. Por los niños, en un porcentaje muy alto, y, también, precisamente, por emplear mi tiempo en algo que me hiciera feliz y donde pudiera regalar parte de mi felicidad. Ha sido la mejor decisión de mi vida, eso lo tengo claro.

Aprovechando esa posición mía privilegiada, y sabiendo que estaría sentado en esta mesa, les hice a mis alumnos de segundo de primaria una pregunta:

¿Qué les pedirías a tus padres?

Os voy a leer algunas de las respuestas.

Salir más a montar en bici. Salir al campo. Que hagamos los deberes juntos. Que hiciesen manualidades conmigo. Hacer más juegos con ellos. Viajar juntos. Dibujar con ellos. Ir al cine con mi mamá. Que pasáramos más tardes juntos.

No parecen peticiones inalcanzables, ¿verdad?

Yo no soy padre y no sé si lo seré, pero tengo muchos alumnos a los que trato casi como si fueran mis hijos. Esos niños son supervivientes. Resisten días repletos de actividades no porque quieran hacerlas, sino porque tienen que hacerlas. ¿Dónde van a estar, si no? Soy profesor, sí, de primaria. Y veo cómo, por las tardes, los niños están agotados. Algunos, incluso, se duermen en los pupitres o te miran con ojos ojerosos cuando retoman las clases. Hay tardes en las que casi tengo que hacer el pino-puente con las orejas para que sean de provecho, porque muchos de mis niños no aguantan ya más explicaciones ni más tareas. Después, extraescolares. O clases particulares. O un poco de todo. Al final, los niños parecen ser las piezas de un puzle que se descoloca a diario y que hay que encajar en nuestras rutinas u obligaciones para poder coexistir. Y, después, cuando estamos con ellos, no estamos. Nos molestan. Nos reclaman, y no estamos dispuestos a desaprovechar nuestro tiempo de descanso. Ese tiempo por el que vivimos (¿cuándo llegará el fin de semana? ¿cuándo, las vacaciones? ¿cuándo acabará esta infernal jornada?). Los niños sí son capaces de comerse el tiempo, sin empacharse nunca. “Si hay  alguien que sabe emplear el tiempo, vivir el tiempo, son los niños”, dice Javier Urra en su prólogo. ¿Será esa, quizá, la clave? ¿Tendremos que “peterpanizarnos” para que el tiempo no se ponga el disfraz de cocodrilo y nos persiga para devorarnos a dentelladas? Para empezar, lo que sí creo necesario es que no convirtamos en capitanes Garfio a nuestros pequeños. Ni en hombres grises, ansiosos por el tiempo de los demás. Ni en conejos blancos que siempre van corriendo porque llegan tarde a todas partes. Dejémosles ser “peterpanes”. O “alicias”. O “momos”. Dejemos, simplemente, que puedan ser”.

Jorge Pozo Soriano