Crítica: El cofre de Nadie

Título: El cofre de Nadie

Autor: Chiki Fabregat

Editorial: SM

Premio Gran Angular 2021

Desde que vi la noticia de las ganadoras de El Barco de Vapor (mi querida Beatriz Osés, con su fantástica y divertida novela “Un bosque en el aire”, de la que os dejo el enlace a la reseña: https://jorgepozosoriano.com/2021/05/11/2016/ ) y de Gran Angular, con este “El cofre de nadie”, de Chiki Fabregat, supe que iban a ser dos libros que me iban a encantar.

Y no me he equivocado.

Sí, he tardado más de la cuenta en acércame a Nadia, la protagonista de la novela de Chiki, pero lo importante es que ya he llegado. Aproveché que la iba a conocer y a presentar el sábado pasado con motivo del Calendario Solidario de Escritoras de Literatura Infantil y Juvenil en Librería Taiga de Madrid y lo he leído. Y me ha encantado. Me han encantado. Chiki es estupenda y esta novela es una maravilla. Y hay que leerla. Y es genial que se premie este tipo de historias, con este tipo de personajes, con este tipo de relaciones, con la vida caminando por todas las aristas posibles, no solo por las más frecuentes (aunque no, por ello, más normales).

Que Chiki tiene talento no es necesario decirlo, aunque no está de más valorar que sigue habiendo buenas escritoras entre esos libros que no escriben escritoras ni escritores y copan las listas de ventas por motivos muy distintos a la calidad. Pero, además, en esa tarde que compartimos (y por lo que me cuentan de ella), es buena persona. Eso, en los tiempos que corren, vale doble. Porque es un amor, no puedo decir otra cosa.

La historia es genial desde el principio. Los personajes son reales, con actitudes reales, conversacionesreales (maravilla de conversaciones), con relaciones reales, problemas reales… ¡Qué difícil es encontrar esto en un libro! Y la forma de escribir de Chiki es… (imaginad emoticono con los ojos de corazón). He tenido la sensación constante de estar ahí, junto al resto de personajes, formando parte de su historia, conversando con ellos y ellas, preocupándome por lo que les ocurría, porque yo también estaba viviendo lo que les pasaba. Me ha pasado con muy, muy pocos libros, y, al final, es uno de los mayores logros que se pueden conseguir como escritor, como escritora. No puedo hacer más que darle la enhorabuena a Chiki y a SM por premiar esta historia.

Temas raciales, temas lgtbi, temas familiares, de amistad, de juventud… Sin estar metidos con calzador, como ocurre a veces, solo para “cubrir expediente”. No. Todo es absolutamente creíble, todo es tan real como lo es la vida. Y todo es precioso. ¿Se nota lo que me ha gustado el libro?

Lo voy a recomendar siempre que pueda, porque me parece uno de esos libros que los adolescentes tienen que leer. Me ha recordado, en ese sentido, a “La edad de la ira”, de Nando López. Libros de verdad, auténticos, de personas geniales. Libros necesarios escritos por personas necesarias.

Lo que más me ha gustado: últimamente me repito en esta frase, pero, además de lo que me ha encantado la novela (todo lo que he escrito antes), sobre todo eso que tiene para sentirte dentro de la historia, me quedo con haber conocido a Chiki. Me quedo con ella.

Lo que menos me ha gustado: no le cambiaría ni una sola coma. Es un libro perfecto, en todos los sentidos.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Para compartir información hace falta mucha menos confianza que para compartir un silencio”.

El cofre de Nadie, Chiki Fabregat

Crítica: Dónde van las tortugas cuando mueren

Título: Dónde van las tortugas cuando mueren

Autor: Beatriz Osés

Ilustradora: Ester García

Editorial: Edebé “Finalista Premio Edebé de Literatura Infantil 2015”

Vuelvo a la literatura infantil y lo hago de la mano de una de las grandes: Beatriz Osés.

Llevaba ya un tiempo leyendo literatura adulta (poesía, ensayo y novela), así que decidí buscar otro aire con este libro, que me envió la editorial Edebé (mil gracias) para completar mi colección de Beatriz (¡y todos dedicados!).

Es una historia breve, sencilla de leer, tierna (como los libros para niños de Osés), quizá más infantil y más sencilla de lo que esperaba, pero otra buena historia de la autora madrileña, muy apta como primera lectura.

No es el libro de Beatriz que más me gusta, pero se nota su pluma y eso siempre es un punto a favor.

Una buena historia para los niños que pierden una mascota, bien resuelta, con tres personajes con los que podrán identificarse muy bien y, como digo, fácil de leer.

Las ilustraciones de Ester García son bonitas (sin llegar a encantarme) y cumplen su función de dar algo de color al texto, algo que los y las peques agradecerán.

Lo que más me ha gustado: el tema, porque me gusta que los lectores que empiezan a leer tengan historias diferentes (y reales) a la mano. 

Lo que menos me ha gustado: quizá que, a pesar de haber sido finalista del Edebé, puede ser la historia que menos me ha gustado de la autora. Claro, que todo lo que había leído de ella me había encantado, así que gustarme algo menos sigue dejando al libro en muy buen lugar.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Tal vez, entonces, Leopolda sacaría de nuevo su cabeza escondida y hablaría la lengua de los océanos”.

Beatriz Osés en “Dónde van las tortugas cuando mueren”.

Enredando voces con Iván Alfaro

No todo en la literatura son las letras. Sobre todo, me atrevo a decir, en la literatura infantil.

En unos libros que se ofrecen a los más peques, lo visual cobra una importancia tremenda.

Ahí es donde entran los y las ilustradores e ilustradoras

Son quienes ponen el color, la luz, el reflejo de las palabras de los autores. Qué tarea más maravillosa…

En esta nueva entrevista, en este nuevo “Enredando voces”, en Radio Off the Record, he querido conversar con uno de los ilustradores a los que más admiro: Iván Alfaro.

Lo conocí por las redes sociales y, al instante, me enamoré de su trabajo. No sé si os pasará lo mismo que me pasó a mí, pero, en cuanto vi cómo ilustraba, pensé que eran las ilustraciones de un niño con la maestría de un adulto. Y me ocurrió eso por la ternura, por la inocencia, por el amor que se ve en todo lo que hace.

No voy a aburriros más con mis letras.

Esta vez, el tiempo es para Iván. Para sus colores. Para su inocencia. Para su magia.

Espero que disfrutéis escuchando el podcast.

Crítica: El columpio de Madame Brochet

Título: El columpio de Madame Brochet

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Emilio Urberuaga

Editorial: Edebé

Sigo conociendo más y mejor a Beatriz Osés y, cuanto más la conozco, más me gusta.

Y no solo me refiero a seguir leyendo libros suyos, que me encanta, sino, también, a haberla conocido en persona por fin gracias al Club de Lectura Infantil que organizo en la Librería Taiga y de seguir estrechando los lazos de la amistad que ya nos unen.

Hay que reconocer que, entre mucho sinsentido, las redes sociales nos traen, de vez en cuando, regalos en forma de personas, como ha sido el caso de Beatriz.

Este libro, que fue un regalo que me hizo, con dedicatoria incluida, ha sido una delicia. Si bien, en lo que se refiere a narrativa, me inicié en la pluma de Beatriz con “Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica” y me gustó mucho, esta historia, en mi opinión, la supera.

Me parece mucho más completa, absolutamente redonda, como un círculo anudado en los extremos. También me parece más divertida, más original, más entretenida y, en definitiva, mucho más libro. No en vano, fue finalista del Premio Edebé en 2016 y del Premio Nacional en 2018. Desde luego, es un libro que lo merece.

Mientras lo leía, se me iba formando una sonrisilla al pensar en algo que he confirmado nada más leer la última palabra y que le he comentado a Beatriz en seguida: si me dijeran que se ha descubierto una historia inédita de un autor que me encanta y me hubieran dado este libro para que lo leyera, no habría duda. Habría pensado que es una historia escrita por Roald Dahl.

Puede que suene atrevido. Roald Dahl es mucho Roald Dahl. Pero lo cierto es que, manteniendo el estilo ya muy reconocible para mí de Beatriz Osés, he descubierto muchos de los rasgos del genial escritor galés. Elhumor (a raudales); el protagonismo absoluto de los niños; la maldad de los adultos, especialmente de los padres; la pizca de magia… Muy en la línea de las mejores historias de Dahl, lo cual tiene un mérito inconmensurable, como os podréis imaginar.

Siempre digo que un buen libro infantil o juvenil tiene que ser capaz de gustar, también, al público adulto. Al menos en mi caso, Madame Brochet me ha enamorado de principio a fin, por lo que estoy segurísimo de que les encantará a los más peques.

De nuevo, las ilustraciones vienen de la maravillosa mano de Emilio Urberuaga, mejorando aún más este libro.

Una historia más que va a la lista de recomendaciones para mis alumnos.

Lo que más me ha gustado: ya que he leído casi todo de Roald Dahl, ha sido un regalazo poder revivir esas lecturas que tanto disfruté, sabiendo, además, que estaba leyendo a una amiga como Beatriz.

Lo que menos me ha gustado: ni una coma le cambiaría. Es una historia de diez.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“¡Después de tantos años, su deseo se había cumplido al fin!”.

Beatriz Osés en “El columpio de Madame Brochet”.

Crítica: El misterio del gato negro

Título: El misterio del gato negro

Autor: Beatriz Osés

Ilustradora: Ester García

Editorial: Editora Regional de Extremadura

Vuelvo a Beatriz Osés y a otro libro suyo de misterio. Este “El misterio del gato negro” será el libro que trabajemos en el club de lectura de once y doce años en la Librería Taiga, así que tenía que prepararlo todo en condiciones. Además, @mividaentrelibros me confesó que era el libro preferido de uno de sus hijos, así que todo cobró más sentido aún.

Una vez más, Beatriz nos sumerge en un caso misterioso, aunque el público al que se dirige esta historia requería un asunto un poco más truculento y un lenguaje algo distinto, dos aspectos conseguidos a la perfección.

En esta historia, el protagonista tendrá que descubrir qué le pasó a Irene Conti, la anterior inquilina de su habitación. Una investigación guiada por el fantasma de la joven y un misterioso gato negro que da título al libro.

Un muy buen libro para iniciar a los lectores jóvenes en la novela negra, ya que tiene todos sus ingredientes adaptados a esas edades, suponiendo un gancho estupendo para futuros lectores de Agatha ChristieConan Doyle y compañía.

Además, introducir la muerte en la literatura infantil y juvenil, si se hace bien, puede suponer algo muy positivo para empezar a familiarizarse con ella y a comprenderla.

También es un libro breve y con una lectura sencilla que no querremos detener para averiguar lo antes posible qué ha ocurrido. Otro libro que recomendaré siempre que tenga ocasión.

Dicho todo esto, paso a mi análisis (algunos puntos coindiden con los de “Benjamin Wilson”).

Puntos fuertes:

Marca España: Beatriz Osés no necesita presentaciones y algunos de sus libros han sido traducidos a varios idiomas, por lo que su internacionalidad es un hecho, pero sigo diciendo que me encanta saber lo bien que se escribe literatura infantil y juvenil en España.

El misterio: mantener al lector pegado al libro para desentrañar la trama es un acierto en la literatura para el público infantil y juvenil. Si yo estaba deseando saber qué le había ocurrido a Irene, los más pequeños tienen que acabar mordiéndose las uñas… 

La fantasía: aunque es una historia “real”, introducir a un fantasma le aporta un plus a la historia, al menos eso me parece a mí.

Las ilustraciones: no son muchas, pero sí acompañan muy bien a la historia, y eso siempre se agradece.

Lo que más me ha gustado: estoy seguro de que lo que más voy a disfrutar es el momento en que compartamos impresiones en el club de lectura.

Lo que menos me ha gustado: una vez más, la brevedad, pero, claro, esto lo digo desde la edad que tengo y lo leído que estoy, jeje.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Me llamo Irene –musitó la voz–. Irene Conti”.

Beatriz Osés en “El misterio del gato negro”.

Crítica: Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica

Título: Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Emilio Urberuaga

Editorial: Edebé

Hay unos cuantos autores y autoras nacionales de literatura infantil y juvenil de los que me fío al cien por cien. Beatriz Osés es una de allas, al igual que lo son @pedro.manas.romero , @lediciacostas , @loslibrosdelaoro o @margaritadelmazo . No es necesario irse tan lejos para encontrar muy buenas historias dedicadas a peques y jóvenes.

Este libro fue uno de los elegidos para el Club de Lectura Infantil de la Librería Taiga de Madrid, del que me voy a ocupar a partir de ahora. Será del que hablemos en el grupo de nueve y diez años, y creo que les va a encantar.

Aunque me encante la fantasía, siempre he dicho que libros para este público tan exigente que sean “reales” es, también, necesario. Me encanta leer y escribir sobre magia, criaturas fantásticas y hechizos, pero también me gusta mucho hacerlo sobre lo que un niño o niña puede encontrarse en su día a día. Sin ir más lejos, en su colegio. Todo eso, a pesar de que la historia en sí no sea muy realista. Os cuento.

Benjamin Wilson es un señor que, a punto de jubilarse, recibe una notificación del Ministerio de Educación para que vuelva a su colegio, ya que afirman que tiene siete años. Con un argumento así, y con la pluma e imaginación de Beatriz Osés, podéis imaginar que es una muy buena historia en la que, sobre todo, priman el misterio y el humor. Dos elementos, para mí, muy importantes en la literatura infantil y juvenil.

Es un libro breve, muy entretenido y muy recomendable, y podremos destriparlo a placer en el club de lectura.

Además, cuenta con las ilustraciones de Emilio Urberuaga, uno de los grandes ilustradores españoles que, ni más ni menos, ha ilustrado Manolito Gafotas, entre otros muchos. Todo un lujo, desde luego.

Será un libro que recomiende en el colegio, sin duda. Cómo me gusta que autores tan cercanos escriban historias tan geniales.

Dicho todo esto (aunque me enrollaría mucho más), paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Marca España: sí, insisto. Es un auténtico lujo leer un libro de una autora de la talla de Beatriz Osés (ojead su curriculum literario) e ilustrado por Emilio Urberuaga, Premio Nacional de Ilustración 2011, sin ir más lejos. Cuánto talento tenemos en España, amigos y amigas. Y cuánto me gustaría que todo ese talento se valorara mucho más aún.

El humor: aunque, en realidad, catalogaría este libro como un libro de misterio, creo que el humor es lo más importante que encontramos en sus páginas. Un gancho perfecto para su lectura. 

El protagonista: Benjamin Wilson es un personaje estupendo. Inocente, torpe, concienzudo, justo… y muy divertido. Me ha cautivado.

Las ilustraciones: cuando un ilustrador es tan reconocible es por méritos propios. Y las ilustraciones de Emilio lo son.

Lo que más me ha gustado: poder compartir este libro con los lectores de Taiga y, además, contar con la propia autora, que nos acompañará si nada se tuerce.

Lo que menos me ha gustado: ¡que se me ha hecho muy corto! Es lo que tiene leerlo con treinta y cinco años, supongo…

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Según estos documentos, usted tiene siete años y está en edad escolar”.

Beatriz Osés en “Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica”.

Campaña de preventa: “La hija del soplador de vidrio”

He aprendido (a la fuerza) a no desvelar nada sobre los proyectos en los que me voy metiendo hasta que sean una realidad palpable.

Por eso he esperado hasta el momento preciso para contaros esta primera buena noticia (de otras tantas que espero poder contaros en breve) que me ha llegado:

¡Publico libro nuevo!

“La hija del soplador de vidrio” es un libro autoconclusivo, juvenil, con misterio y alguna sorpresa.

La editorial que lo va a publicar es Malas Artes, y ha puesto una campaña de preventa con unos objetivos para poder arrancar el proyecto.

No soy muy de pedir, pero os voy a dejar por aquí el enlace a dicha campaña, donde, además de poder pedir el libro (si os apetece), encontraréis bastante más información sobre él.

Ayudaría mucho, también, que podáis compartir por vuestras redes y contactos esta propuesta.

¡Un abrazo muy fuerte y mil millones de gracias!

https://www.lanzanos.com/bunkerbooks/proyectos/la-hija-del-soplador-de-vidrio/

“Pink sofa conversations”

Después de un año con más de 15.500 visitas al blog (gracias, gracias, gracias), empiezo este 2021 sin la idea que a veces he tenido de dejar de usarlo, que alguna vez ha rondado mi cabeza. Es tiempo, algunos dicen que los blogs están desfasados… Pero la verdad es que a mí me gusta esa independencia que mantiene con las redes sociales (quizá por el “desfase”), su funcionamiento sin algoritmos que te posicionen mejor o peor (aunque algo habrá) y, sobre todo, porque puedo escribir todo lo que quiera.

Si lo habéis leído, sabéis que, básicamente, escribo sobre dos temas: libros (que reseño, a mi manera) y educación. Y así seguirá siendo, porque son los dos ámbitos que más me interesan y en los que, creo, puedo hablar con la autoridad que me da dedicarme a esos dos mundos.

Dicho esto, hoy traigo algo que me hace mucha ilusión. Conozco a Alicia desde hace ya muchos años a raíz de su hermana. Las adoro a las dos, qué os voy a decir. Nos unen muchos hilos y, por desgracia, uno que nos ha marcado bastante a los tres y que ahora veréis.

Alicia, entre otras muchas cosas, es artista. Solo tenéis que ver sus perfiles en redes ( @clangdesign_ )o su web http://www.clangdesign.com para comprobar sus trabajos. Original al máximo, trabajadora como pocas… No puedo decir más que a mí me encanta todo lo que hace y que todos los éxitos que le lleguen son más que merecidos.

Hace unos años (unos seis o alguno más), mientras yo vivía en Londres, se me ocurrieron tres pequeñas historias que escribí del tirón en cuanto la inspiración se hizo palpable. Sus títulos son: “A la sombra de un gigante”“La chica con ojos de espejo” y “El último baile”. Las tres tienen una estética parecida tanto en la temática como en el lenguaje. Los tres tratan de la tristeza, pero desde la esperanza. Los tres con un lenguaje serio, pero muy simbólico y poético.

No se me ocurrió ninguna otra persona mejor para ilustrar esas historias que Ali (yo no había publicado nada aún), así que se lo propuse… Y el trabajo que hizo fue justo lo que necesitaban mis letras. De ahí nacieron tres álbumes ilustrados que, espero (esperamos) puedan ver la luz algún día (editoriales de España, dadles una oportunidad).

La historia la cuento en esta entrevista que me hace Ali (y que es el motivo de este post), aunque en inglés.

En resumen, yo escribí “El último baile” como regalo para mi madre. Ella era mi fan número uno, mi primera lectora siempre… Y pensé que, con lo que nos echábamos de menos, le gustaría leer una historia que hablara del inmenso cariño que siempre nos tuvimos y de todo lo que yo, como hijo suyo, quería decirle: el inconmensurable amor que tenía y tengo por ella, y cómo fue perfecta en su papel de madre.

La escribí, Ali la ilustró, unos amigos lo imprimieron, lo pusieron precioso y, el día de su cumpleaños, se lo llevaron a casa (yo seguía en Londres). Me dijo que fue “el mejor regalo que le habían hecho en la vida”. Yo no podía estar más contento.

A los pocos meses (algo más de tres), sin que nadie lo esperara, mi madre murió. En aquella noche que recuerdo a ráfagas, y en la que sentí todo el dolor del mundo envolviéndome, recuero que esa historia me vino a la cabeza y que, incluso, se la leí a un amigo, llorando a tempestades. 

Me pareció increíble que el último regalo que le hice a mi madre fuera ese y pensé (y pienso) que fue mi forma de despedirme de ella, que, con esa historia, le regalé la certeza de amor que merecía. Pensé (y pienso), también, que, si tuvo un par de segundos para pensar en mí cuando se estaba apagando, sería muy consciente de todo lo que la quise (y quiero) y de lo increíblemente feliz que fui todo el tiempo que compartimos.

Con los años, la vida nos dio otro golpe y la madre de Ali falleció

Y se cerró el círculo.

Y los dos estamos deseando que esta historia se publique para poder compartirla con el máximo de personas posibles. Porque creemos en esta historia y porque creemos que vosotrxs también lo haréis.

Y, ahora, os dejo el enlace a la entrevista (perdón por los errores con el inglés, que he visto algunos):

“Mamá, ¿me concedes este último baile?”

El último baile

Crítica: Trastario (Nanas para lavadoras)

Título: Trastario (Nanas para lavadoras)

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela)

MA-RA-VI-LLA. Ya se lo dije ayer al bueno de Pedro (que, además de ser un escritorazoes un tío muy majo): qué pasada de poemario. Como también se lo dije, puedo afirmar por aquí que, definitivamente, es mi escritor español favorito de literatura infantil (buscad sus títulos, tiene bastante obra publicada, toda recomendada desde este blog) y, sin duda alguna, mi poeta infantil favorito del momento. Y lo es por méritos propios, no por haber sido aupado por ninguna red social ni un concurso televisivo. Lo es por su buen hacer, por ser un escritor de oficio, de los que cree en la literatura y en su poder, sobre todo en los niños. Lo es, también, por ser un tío sencilloagradable al trato y humilde (o eso es lo que desprende, al menos).

Ya sabéis que conocí al autor a través de una amiga, y qué agradecido le estoy. Como yo mismo estoy liado trabajando en varios poemarios infantiles (cruzad los dedos por mí), llevo bastante tiempo muy pendiente de la poesía infantil española. Entre todo lo que he leído, hay muchas diferencias. He encontrado libros premiados que no me han gustado nada. Libros sin premiar que son espectaculares. Libros que ni fu ni fa. Autores muy conocidos que no me convencen. Autores casi en las sombras que merecen un foco mucho más grande. Y, entre todo eso, está Pedro Mañas.

Ya me conquistó con su poemario “Poemas para leer antes de leer”https://jorgepozosoriano.com/tag/poemas-para-leer-antes-de-leer/ , pero este “Trastario” me ha parecido una barbaridad de poemario. Qué original. Qué divertido. Qué bien escrito. Qué idea tan bien hilada. Qué librazo, de verdad. Me ha encantado de principio a fin. Qué difícil es escribir poesía infantil y qué fácil parece que le brota a Pedro Mañas.

Se trata de un libro de poemas sobre trastos (lavadoras, tostadoras, frigoríficos, relojes…), con un humor, una ternura y una inocencia tan geniales que he tenido que pararme a releer varios poemas y que me ha sacado mil sonrisas mientras lo he leído. Si a mí, casi con treinta y cinco años, me ha parecido así de divertido, no me quiero ni imaginar lo que se reirán los y las peques que lo lean. 

Dicho esto, paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Quedarme con Pedro Mañas: va a ser mi autor de infantil de referencia. Hace no mucho, hablando con mis agentes, les dije que, si había un autor español al que me gustaría parecerme (en cuanto al perfil de escritor), ese era Pedro Mañas. Me da un orgullo enorme que haya escritores así de buenos tan cerca.

El humor: no es fácil, en mi opinión, levantar sonrisas a personas adultas con poesía infantil. Son poemas divertidísimos, y eso siempre ayuda en el fomento de la lectura y en intentar que adquieran cierto gusto por la poesía.

La edición: que Kalandraka edita de muerte no es nada nuevo. Pero es que, además, esta Colección Orihuela es una maravilla y dan ganas de tenerlos todos. Ay, si un día pudiera publicar yo con ellos… Las ilustraciones, a cargo de Betania Zacarias, también son muy bonitas y ayudan a que esta edición sea tan bonita.

La originalidad: hay ya tanto escrito y la poesía infantil, a veces, se ve tanto como una poesía que tiene que ser simple, que hay mucha poesía infantil que no (me) aporta nada. Que si animalitos, colorcitos, arbolitos y florecitas, todo muy chiquitito… Pedro Mañas no entiende (por suerte) la poesía de ese modo. Esta colección de trastos tan humanizados es una muy buena muestra de su poesía.

Lo que más me ha gustado: verme reflejado en lo que quiero conseguir como aprendiz de poeta, en este caso, de poesía infantil. Pedro Mañas ya existe y no quiero decir que pretenda hacer lo mismo ni ponerme a su altura, pero sí es el escritor que me gustaría ser y, perdonadme el atrevimiento, sí me veo algo reflejado en su literatura. Vamos, que es un maestro y que estaré muy pendiente de su obra, porque lo merece.

Lo que menos me ha gustado: por ponerle un solo pero (sin que tenga nada que ver con la calidad del libro), hay un par de páginas dobles sin ninguna ilustración. Con lo bonitas que son y la vida que le dan al libro, ver dos páginas seguidas en blanco no me ha gustado tanto. 

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais a este autor? Si no es así, ¿me haréis caso y leeréis algo suyo?

¡Un abrazo!

“Más vale amar bajo cero

que churruscarse de amor”.

Amor bajo cero, Pedro Mañas

Crítica: Anna Kadabra. El Club de la Luna Llena

Título: Anna Kadabra. El Club de la Luna Llena

Autor: Pedro Mañas

Ilustrador: David Sierra Listón

Editorial: Destino

Descubrí a Pedro Mañas gracias a una amiga profe a la que pedí recomendaciones de poesía infantil (que ya sabéis que me encanta). Entre otros autores (como Mar Benegas, de quien ya os hablé), citó a Pedro. Y yo, que soy muy obediente, compré “Poemas para leer antes de leer”, y me encantó.

A Partir de ahí, lo que tocaba. Seguí a Pedro en redes y descubrí que, además de un autor muy prolífico y muy premiado (menos mal que también se premia a gente que sabe escribir y que lo hace muy bien), es un tío muy cercano y muy majo.

Sabiendo todo eso, y después de leer más cositas suyas y apuntarme muchas más para leer, puedo afirmar varias cosas: es uno de los autores actuales más importantes de literatura infantil español y, sí, si hay algún autor ahora mismo al que me gustaría parecerme, sería a él.

Ya reseñé “Poemas de leer antes de leer”:

https://jorgepozosoriano.com/tag/poemas-para-leer-antes-de-leer/

y me parece un librazo de poesía. Ahora, tras leer algo muy distinto, pienso lo mismo. Sabéis que pienso que la poesía es la raíz de la literatura y que es el mejor maestro para los escritores. Dudo que cualquier novelista pueda escribir poesía, pero estoy casi seguro de que cualquiera que sepa escribir (bien) poesía, puede escribir novela. Esto le ocurre a Pedro. Con una poesía tan bien escrita, es comprensible que escriba así de bien otro tipo de libros.

Por otra parte, leer literatura infantil a mi edad (y sé que esto suena muy viejuno) me hace ser muy crítico. Me pongo en el papel de niño, no os creáis. Por suerte, mi día a día con niños de esas edades me hace entender bastante bien cómo funcionan. Además, como les leo y como leemos tanto, sé qué les gusta, qué les hace gracia, qué les aburre… Estoy cien por cien convencido de que Anna Kadabra les encantaría (me consta que a muchos les ocurre, además de a mis vecinas, que son quienes me los han prestado). El texto justo, muy divertido, muy próximo a ellos y, además… qué ilustraciones más maravillosas. Además de asegurarme de que Pedro es un gran escritor, he descubierto, en David Sierra Listón, a un grandísimo ilustrador.

Dicho todo esto (aunque me enrollaría mucho más), paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Marca España (jeje): ¿hay algo que beneficie más a un país que la cultura? En mi opinión, no. Siempre he pensado que España se vende fatal. Que tenemos muchísimo que ofrecer y que no se nos ve como un país importante y, al final, otros países nos comen la tostada en cosas en las que somos incomparables (vino, aceite, embutido… por ir a lo gastronómico). En la literatura nos pasa algo parecido. Hace poco pregunté en Instagram por poetas españolas y salieron dos o tres. Creo que, si preguntara por autores españoles de literatura infantil, ocurriría algo parecido. Y tenemos un potencial en literatura infantil bestial. Para muestra, un botón. Amigos, amigas, si buscáis lecturas para los peques este verano, id a lo nuestro, que hay mucho y muy bueno. Esta serie es un muy buen ejemplo.

El humor: no es nada fácil que un libro infantil tenga humor, aunque pueda parecerlo. Hay que conocer muy bien el humor de esas edades, su mundo, su forma de pensar… Hay muchos libros que se venden como muy divertidos y no tienen ni pizca de gracia, pero este no es el caso. Es un libro con mucho humor, y con humor para quienes va dirigido.

Los personajes: bien definidos, con sus poderes correspondientes, sus personalidades… Eso es algo que siempre me ha gustado (algo por lo que me encantan los superhéroes, por ejemplo).

Las ilustraciones: como os he dicho, espectaculares. Y muchas, que es lo que los niños de estas edades necesitan.

Lo que más me ha gustado: saber que hay series así, de autores e ilustradores nacionales, tan bien creadas.

Lo que menos me ha gustado: pues es uno de esos libros a los que no les cambiaría ni una coma. Recomendado al cien por cien.

¿Conocíais al autor? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Lo que vas a leer es la historia de cómo supe que era bruja…”.

Pedro Mañas en “Anna Kadabra. El Club de la Luna Llena”.