Crítica: El guardián entre el centeno

Título: El guardián entre el centeno

Autor: J. D. Salinger

Editorial: Alianza Editorial

No sé cuántos años hace desde que compré este libro, pero me podéis creer que son muchos. Lo hice con mucha ilusión porque es uno de esos libros que tenía que leer. Creí que era el momento, pero no, no lo fue. Lo empecé y, tal cual lo hice, lo dejé a las pocas páginas, porque se me hizo muy pesado. Hoy, con el libro terminado, me ratifico: me ha parecido muy pesado.

Si seguís el blog o mi Instagram, sabréis por qué lo he leído. Si no es así, os dejo el enlace a la entrada en la que lo cuento:

https://jorgepozosoriano.com/2020/05/19/casualidades-literarias/

El caso es que esa casualidad me vino perfecta para leer a Salinger. Si no llega a ser porque, en cierto modo, Monsieur Picquier me obligó a leerlo, creo que no lo habría leído. O, mejor dicho, que no lo habría terminado.

Es cierto que me siento bien por haberlo leído. Tenía el libro muy pendiente y, por la razón que fuera, me veía en la obligación de leerlo. Y me siento bien por haberlo hecho, pero no me siento bien por haberlo disfrutado muchísimo porque no ha sido así. Me siento bien porque me lo he quitado del medio, si os soy sincero. Ha sido terminarlo y pensar “pues ya está, ya lo he leído”. Pero, no. No lo he disfrutado.

No es un mal libro, obviamente. No voy a decir que esté mal escrito o que la historia no tenga sentido ni nada parecido. Está claro que, como libro, es un buen libro. Sigo pensando que un clásico no se hace clásico porque sí, aunque, también, hay clásicos que no me gustan. Este se suma a esa lista en la que, entre otros, está “Cien años de soledad”. Lo siento, me aburrió de forma soberana.

Sé que es un libro que se escribió en otra época (de 1.945) y que fue un libro muy transgresor. Tiene su mérito, desde luego, darle la voz a un adolescente que, como buen adolescente, adolece. Que ese personaje, el de Holden Caulfield, es un buen personaje al que, por la forma en la que está escrito el libro (con todo el peso de la narración en su protagonista) hace que lo conozcamos muy bien. Pero, vaya, un personaje un poquito “intenso”…

Dicho todo esto, y con esa sensación de que es una lectura sin la cual habría vivido igual de feliz, os digo que no voy a hacer mi habitual análisis de puntos fuertes y débiles porque, sinceramente, no sabría muy bien qué decir.

Básicamente, no podría decir qué puntos fuertes tiene este libro más allá de ese pensamiento transgresor y la denuncia de ciertos comportamientos de la sociedad que, a mí, tampoco me han llegado especialmente. Me parece un estilo aburrido por lo denso y lo repetitivo; un lenguaje ya un poco en desuso (quizás es solo cuestión de tiempo) y muy, muy, muy repetitivo (vale que el personaje se muestre con su lenguaje propio, pero no sé si es necesario repetir las mismas coletillas tipo “y todo eso” ciento cincuenta mil veces… Se termina haciendo muy pesado, o esa es mi impresión); una historia que, quitando esa evolución del protagonista y el escaso trato que tiene con algunas personas, no tiene ningún interés; un final precipitado que, si bien supone un poco de luz entre tanta oscuridad, lo he visto como un cierre precipitado a una historia que podría haberse alargado hasta la eternidad. Un final que, por otra parte, he agradecido.

Vamos, que no sabría qué decir en los puntos fuertes y, como veis, veo bastantes puntos débiles

Se me ha hecho bola, sí. Lo he terminado porque lo quería terminar. Me alegra saber que ya es uno de los libros que creía que tenia que leer que he leído. Ya me lo he quitado. Cuando lo vea en las listas de “los libros más leídos”, le podré poner un tick. No me gusta vivir con obligaciones…

Poco más que añadir. Quizá suena “raro” que un clásico como este no me haya gustado… Pensé que me iba a encantar, pero no, no me ha gustado.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

Por decir un punto positivo, el título es precioso.

¡Un abrazo!

“No cuenten nunca nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo”.

D. Salinger, El guardián entre el centeno

Crítica: Olga de papel, el viaje extraordinario

Título: Olga de papel, el viaje extraordinario

Autor: Elisabetta Gnone

Editorial: Duomo

Llevaba algunos meses viendo este libro por redes y en librerías y me picaba la curiosidad. Tenía muchos de los elementos que me decían que me podría gustar. Una autora reconocida, una editorial que trabaja muy bien, fantasía, personajes peculiares… Así que, un día que tuve que ir a comprar unas cositas para el cole a Dideco, se vino conmigo a casa.

Además, después de haber leído una novela adulta que me dejó un sabor bastante agridulce, me apetecía irme a algo más infantil-juvenil, y Olga de papel me pareció un buen libro para disfrutar.

Dicho esto, os dejo con mi análisis de puntos fuertes y menos fuertes.

Puntos fuertes:

Que se dé la vuelta a algo como que solo los adultos pueden contarles historias a los niños, al ser Olga quien tiene a todo su pueblo pendiente de las que ella cuenta. Es muy divertido ver cómo la peluquera, el maestro, el cura y todos los vecinos buscan a esta niña para escuchar su historia, escondiéndose, disimulando… pero con un interés enorme por sus palabras. El poder de la lectura, ya sabéis…

Los personajes: el tejón, el niño que viaja en globo, la compañía de circo, la propia Olga de papel y, sobre todo, el conejo barquero (me ha encantado). Son originales, divertidos, tiernos… ¡Todo un descubrimiento!

El aroma a fábula: porque, en el fondo, creo que es una fábula. Me ha recordado a esas historias que mis padres me contaban cuando era pequeño, a esos primeros libros que empecé a leer… Y recordar algo así es de agradecer.

“Conocer” a la autora: no solo sus libros, sino haber podido hablar con ella un poco a través de Instagram (sí, a veces sirve para algo). Que escribe maravillosamente no hace falta que lo diga yo, pero lo hace. Escribe precioso. Además, en pocos mensajes me ha demostrado que es una autora comprometida con sus historias y sus lectores. Es encantadora, y eso, creo, se nota en cómo escribe de bien.

El mensaje: aunque se sabe casi desde el principio cuál va a ser el mensaje que esta historia quiere transmitir, es un mensaje muy bonito y muy necesario entre los niños que, por un motivo u otro, se sienten inferiores por ser diferentes.

Lo que más me ha gustado: creo que me quedo con las distintas conversaciones que Olga de papel tiene con esos personajes que tanto me han gustado. Es ahí donde está lo más bonito del libro, en mi opinión.

Lo que menos me ha gustado: esto me ha pasado ya muchas veces y, por desgracia, me pasa cada vez más. No sé si es algo mío y que me estoy volviendo más y más exigente con mis lecturas, pero, de nuevo, se me ha hecho un libro muy largo, muy lento, bastante pesado y, en ocasiones, muy aburrido. Lo empecé a leer con muchísimas ganas y me gustaba mucho lo que leía, pero, según avanzaba, se me hacía bola. Me da rabia, porque la historia es preciosa, pero creo que al libro le sobran unas cuantas (muchas) páginas. Teniendo en cuenta la edad a la que va dirigido (¿9-12 años?) y que es una historia con muchos toques infantiles (más que juveniles), es demasiado largo. Podría haber quedado como un libro bonito que deja una sensación de “ay, qué preciosidad” si no fuera porque, al final (y en mi caso), se me ha quedado una de “uff, a ver si lo acabo ya”. De hecho, he leído bastantes páginas muy por encima, porque me aburrían, no me interesaban y no sumaban nada a la historia. Demasiada paja, vamos, y, al final, todo eso, más que sumar, me resta.

Aun así, quitando esa sensación y asumiendo que le sobra paja, la historia es muy bonita, y esa es una realidad que sobresale por encima de todo lo demás.

¿Alguno lo ha leído? ¿Qué opinión tenéis?

¡Un abrazo!

“No engaña a los ojos lo que va derecho al corazón”.

Olga de papel, el viaje extraordinario

Crítica: Poemas para leer antes de leer

Título: Poemas para leer antes de leer

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Ajonjolí (III Premio de poesía para niños “El príncipe preguntón”)

Ya sabéis que estoy haciéndome con poemarios infantiles, que me ha picado la curiosidad, que estoy haciendo algunos talleres y, sobre todo, que es un género que me encanta.

Hace poco ya os hablé de un poemario que me encantó y que reseñé en el blog, “A lo bestia”, de Mar Benegas https://jorgepozosoriano.com/2019/12/14/critica-a-lo-bestia/

La entrada anterior la dediqué, precisamente a lo contrario, a “denunciar” que la basura es basura, aunque venga en forma de pseudo-poemas y se publique solo por el hecho de ser famoso. Hoy vengo a ensalzar la figura del poeta, del escritor. De quien sí se trabaja su literatura, de quien la lucha, de quien no tiene nada regalado, de quien merece estar donde está. Es el caso de Pedro Mañas, un autor a quien conocí por recomendación de una amiga, cuyos poemas uso en mis talleres y que ha escrito (entre otros muchos libros) esta maravilla de poemario.

Se trata de un libro de poemas sobre personajes literarios (una idea que yo ya había empezado a trabajar, todo sea dicho). Son poemas divertidísimos, muy bien elaborados, distintos entre sí, estudiados, con rimas geniales, con mucho trabajo detrás. Para mí, tiene todo lo que le podía pedir a un libro de estas características. Por eso, lo recomiendo desde ya.

Puntos fuertes:

Descubrir a Pedro Mañas: aunque sabía de su existencia, no lo había conocido literariamente hasta ahora. Autor muy versátil y, por lo que parece, muy bueno. Autor que, sin duda, ocupará mis estanterías.

Lo ingeniosos que son los poemas: es, creo, la palabra que mejor definiría (para mí) este poemario: ingenioso. Que los poemas sean tan divertidos y diferentes es todo un acierto.

La enseñanza sobre la poesía: Pedro Mañas ha incluido poemas tan distintos que hasta hay un soneto, nada más y nada menos, que al monstruo de Frankenstein. Ha jugado, literalmente, con las palabras (¿no es eso, al fin y al cabo, la poesía?). Hay poemas que bailan con distintas letras, aliteraciones, anáforas y mil recursos en cada verso, diálogos poetizados… ¡Es una pasada!

El fomento (indirecto) de la lectura: el hecho de que cada poema trate sobre un personaje (Drácula, Alicia, Peter Pan o Moby Dick, por ejemplo) puede llevar a que, quienes lean este libro, se interesen por leer otros muchos. Doble premio, vaya.

Lo que más me ha gustado: la poesía infantil me gusta tanto que, cuando encuentro un buen poemario, vuelvo a ser un niño, y eso no tiene precio. Además, compartir con mis alumnos algunos de estos poemas y ver cómo los disfrutan es una gozada.

Lo que menos me ha gustado: la edición, sin lugar a dudas. Los libros que se publican mediante este tipo de premios no suelen cuidarla mucho, lo sé, pero estos poemas merecían una edición mucho más trabajada y contar con unas ilustraciones mucho más bonitas.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!

 

“Tantos cuentos contaba al sultán tontorrón,

y con tanto talento, y tan requetebién,

que tras tiempo y tesón conquistó a su patrón,

y por eso a las letras yo juego hoy también”.

“Las mil y una noches” (estrofa “Con la T”)

Crítica: El ladrón de tiempo

Título: El ladrón de minutos

Autor: David Lozano

Ilustrador: David Guirao

Editorial: Edebé

Este libro llegó a mí de la mejor forma posible: recomendado y prestado por uno de mis alumnos. ¿Hay profesión más bonita que la mía? Como les dejo traer los libros que están leyendo para compartir unas páginas con sus compañeros, me enamoré del título y de la ilustración de portada, así que le dije que me gustaría leérmelo y me lo prestó. ¡Gracias, Huguete!

Se trataba de un libro que parecía tener todo lo que tiene que gustarme: un buen título, unas ilustraciones maravillosas de David Guirao (uno de mis ilustradores favoritos, con quien me encantaría trabajar en algún momento), conocer la literatura de David Lozano y, sobre todo, uno de mis temas preferidos en un libro: el tiempo.

No voy a decir que no me haya gustado. Es una buena historia, muy bien escrita y con algunos puntos muy buenos, pero, si tengo que ser sincero (y es lo que siempre hago en mis reseñas), se me ha hecho larguísimo y me ha aburridoen muchos más momentos de los que me ha entretenido…

Sin destriparos más, paso con mis puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El tema: como os he dicho, el tiempo es uno de mis temas favoritos. Es más, diría que hasta me obsesiona un poco. El tiempo, la importancia de disfrutarlo, de exprimirlo al máximo… Y eso es, creo, lo principal de este libro.

La Tienda de Cosas Prohibidas y su vendedor, Don Vinicius: los capítulos que han ocurrido entre las paredes de esta tienda tan genial, con su misterioso y enigmático vendedor han sido mis preferidos. Un punto muy original que le ha dado frescura a esa lectura aburridilla que comenté antes.

Las ilustraciones: David Guirao es uno de los ilustradores nacionales que más me gustan. Le tengo el ojo echado desde hace mucho tiempo, así que ya tocaba leer alguna historia que hubiera ilustrado. Este ladrón de tiempo tendrá siempre ese honor.

El aprendizaje de palabras nuevas: a lo largo del libro, el protagonista va aprendiendo algunas palabras “raras” que dicen los adultos, lo cual supone que los lectores también las aprendan, y eso me ha gustado mucho.

Lo que más me ha gustado: quizá decir esto pueda entenderse mal (espero que no), pero lo que más me ha gustado es la originalidad de la tienda y el vendedor. Es lo que más me ha sorprendido y con lo que me quedo de este libro.

Lo que menos me ha gustado: ahora que he terminado de leerlo, se me queda la sensación de que la historia es muy, muy repetitiva y que es así durante prácticamente todo el libro hasta que todo cambia en los últimos capítulos. El final es bonito, sí, pero me ha parecido muy precipitado. Hay un par de aspectos más que me han chirriado un poco. Por un lado, que el protagonista esté obsesionado hasta la locura con llevar siempre encima un objeto y no soltarlo jamás de los jamases y, de repente, se lo olvide en el colegio. No me cuadra. Por otro, he tenido la sensación de que los toques de humor que se intuyen no me han llegado. Seguro que otros lectores sí los han percibido y les han parecido graciosos, pero, quizá por mi tipo de humor, no ha sido mi caso.

Mi impresión general es que es una historia original y bien narrada, pero que (y esto sabéis que me pasa bastante a menudo) se me ha hecho larga. Esta misma idea (que, insisto, es muy buena y original, con un final muy tierno) contada en menos páginas y sin que el prota esté tanto tiempo haciendo lo mismo me habría gustado mucho más.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“La más importante de las preguntas es: ¿A cuántas personas he hecho felices?”.

David Lozano, en “El ladrón de tiempo”.

Crítica: Los nombres del fuego

Título: Los nombres del fuego

Autor: Nando J. López

Editorial: Santillana (Loqueleo)

Nando J. López se ha convertido en uno de esos autores a los que volver cuando necesitas leer un buen libro (y el primero al que reseñé en el blog). Después de tres libros suyos (el maravilloso “La edad de la ira”y “El reino de las Tres Lunas”) ya puedo decir que es uno de mis autores nacionales favoritos y que estoy seguro de que, me guste más o me guste menos la historia, leer algo suyo es siempre un acierto. Porque sabe escribir (sí, esta afirmación parece absurda hablando de un escritor, pero, ay, si yo os contara…). Porque sus ideas no son las mismas que pueden leerse en otros trescientos libros. Porque no solo cuenta historias, sino que, en ellas, incluye personajes, diálogos y situaciones que hacen mucha falta en la literatura juvenil. Nando, que sepas que seguiré “volviendo a ti”.

En cuanto al libro, es uno de esos que me llamaron la atención por el autor, el título y la información de la contraportada. Literatura juvenil mezclada con fantasía podría estar muy bien y lo cierto es que es algo distinto a lo que había leído hasta ahora. Del resultado, como de todo lo demás, os hablo en mi análisis de puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El estilo: vale, ya lo he dicho, pero es que cada vez cuesta más encontrar libros que estén bien escritos, y este lo está. Perfectamente escrito. Además, de vez en cuando me gusta leer en primera persona.

La fantasía: gracias a esa mitología tan presente en la historia, a esa magia ancestral, he podido encontrar en este libro algo de la fantasía que tanto me gusta.

Personajes femeninos fuertes: creo que es tan necesario que dejemos de darle el protagonismo siempre a personajes masculinos. Encontrar a Abril y a Xalaquiay ver que son, a pesar de su juventud, chicas tan seguras, tan rotundas y tan valientes es un aspecto muy positivo a destacar.

Descubrir algo más de la historia y la mitología mexicana: dioses, leyendas, mitos, personajes históricos, literatura… Todo un descubrimiento que me lleva a incrementar mis eternas ganas de ponerme (de una vez) a leer mitología en profundidad.

Lo que más me ha gustado:

Xalaquia. Las hechiceras siempre han sido mis ojitos derechos (lo podéis ver en el cariño que vertí en Tenesoya, la Gran Dulviana de mi “Tamarán”), y este personaje me ha gustado muchísimo.

Puntos débiles:

La portada: quizá sea una tontería, pero sabéis que me fijo mucho en las portadas a la hora de elegir lectura y os puedo asegurar que, si no es por lo que me fío del autor, nunca me habría fijado en este libro.  Sí, tendrá su simbolismo y tiene su sentido, pero, siento decirlo así, me parece una portada horrible que no llama nada de nada la atención. Con una historia tan potente (dos historias, de hecho), creo que se podría haber hecho una portada mil veces más bonita.

Demasiado largo: puede que sea impresión mía, pero habría agradecido algunas páginas menos. Se me ha hecho un poco largo, sí.

Lo que menos me ha gustado:

La mezcla de las dos historias. Tal y como puede leerse en la contraportada, se mezclan el Tenochtitlan del siglo XVI con el Madrid y el París del siglo XXI. Así leído, bien. Puede resultar interesante. Dejando claro siempre que es mi opinión (y que no pretendo sentenciar ni decir que es un error por parte del autor), no me ha terminado de gustar. La estructura del libro, alternando un capítulo de la actualidad con otro de ese Mexico del XVI, me ha puesto muy difícil meterme en ninguna de las dos historias. He estado entrando y saliendo de dos historias que, por mucho que se entremezclen, me obligaban a eso, a estar entrando y saliendo tantas veces que, al final, se me ha quedado una sensación rara en la que creo que las dos historias son muy buenas por separado, pero que algo me falla en la mezcla.

Aun con todo, me parece un muy buen libro, con un muy buen trabajo detrás (ay, si todos los escritores se preocuparan por contar buenas historias y por contarlas bien) y con muchos aspectos positivos que negativos.

Y vosotrxs, ¿lo habéis leído? ¿Conocéis al autor?

¡Un abrazo!

“Necesitamos aprender a compartir silencios más que a compartir palabras”.

Nando J. López, en “Los nombres del fuego”

Cuentacuentos en “Los libros salvajes”

¿Qué mejor que escribir entrada sobre el cuentacuentos de ayer en un día de lluvia? Además, son dos los puntos que quiero destacar de la experiencia tan bonita que vivimos, quiero haceros partícipes de esos aspectos porque yo los disfruté un montón.

Para quienes no lo sepáis, Marta Marbán de Frutos (mi querida ilustradora) y yo realizamos un cuentacuentos y un minitaller de ilustración en una librería preciosa en Villanueva del Pardillo.

El primero, la librería: “Los libros salvajes” es una de esas librerías que te hacen pensar que todas las librerías tendrían que ser así, y eso se debe a varios motivos. Es bonita. Está muy bien cuidada. Sus libreros son maravillosos, son gente que vive la literatura, que la disfruta y que disfruta recomendando lecturas y hablando de libros. Su clara decisión de hacer distintas actividades para que los libros cobren vida. Y, una razón que me encanta, huyen de esos libros que yo tanto critico de autores con tan poco mérito como ser famosos o muy potentes en redes. Prácticamente todo lo que venden es porque saben que es bueno. Difícil de encontrar hoy en día, ¿no creéis?

El segundo, Marta Marbán de Frutos: “qué buen tándem hacéis”, me dijeron varias personas al terminar la actividad. Yo ya sabía (o eso me parece, al menos) que hacemos buen equipo en lo artístico. Ya sabéis que siempre digo que Marta entiende casi a la perfección lo que quiero expresar cuando escribo, realizando ilustraciones para mis libros que se amoldan a mis ideas sin tener casi que darle instrucciones. Ayer me di cuenta de que también funcionamos bien juntos en este tipo de actividades. Ella fue la narradora de “El cocodrilo que quería ser verde”, un cuento incluido en mi libro “Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados” que nos habla del racismo, del rechazo a lo diferente y de lo injustos que somos a veces por cuestiones de piel. Yo hice los personajes masculinos y Berta, la polivalente hija de Marta, hizo de Beli, la cocodrilo que aparece en el cuento. Por las caras de los niños (y de sus papás y mamás) y por cómo estuvieron de atentos durante el cuentacuentos, sé que lo disfrutaron. No contenta con eso, Marta realizó un pequeño taller de ilustración a partir de los garabatos que hacían los niños y niñas presentes. Sí, sí. Garabatos. Los voluntarios iban saliendo, hacían un garabato en el papel y Marta realizó un personaje con cada uno de ellos, dejándonos a todos con la boca abierta, sobre todo a los peques, que alucinaban al ver convertido en personaje su trazo descuidado. Para terminar, realizamos un sorteo de tres acuarelas originales de Marta (dos cocodrilos y un dragón), que fueron a parar a manos de los afortunados que compraron alguno de nuestros libros y lo ganaron.

Yo fui feliz durante esa hora, os lo puedo asegurar. Me siento muy cómodo entre niños y entre libros, así que imaginaos la inmensa suerte que tengo al poder dedicarme, precisamente, a las dos cosas que más me gustan del mundo. No sabéis la satisfacción que sentí al escuchar por parte de varias personas que la actividad había sido preciosa, que sus peques (y ellos mismos) la habían disfrutado muchísimo, que ojalá se hicieran muchas más actividades así y que se nota que me gusta lo que hago. No me gusta, me encanta. Quizás esa sea la razón de mi estabilidad, o una de ellas, al menos. Ojalá salgan muchas actividades así. Ojalá los niños y los libros me sigan rodeando de por vida.

Crítica: El castillo en el aire

Título: El castillo en el aire

Autor: Diana Wynne Jones

Editorial: Nocturna

Una vez que leí “El castillo ambulante” ( https://jorgepozosoriano.com/2019/01/27/critica-el-castillo-ambulante/ ) me entraron ganas de leer los siguientes libros. Al contrario de lo que algunos creen, no es una trilogía al uso, sino que se trata de libros independientes un tanto especiales, ya que comparten mundo y algunos detalles más. La verdad es que me parece una buena idea que no había visto antes. Las historias muy largas se me suelen hacer bola, por lo que necesito espaciarlas y, al final, cuando leo un segundo o tercer libro, ha pasado tanto tiempo que hay partes que se me han olvidado.

Con este segundo libro me ha pasado algo parecido a lo que me ocurrió con el primero. Me ha gustado, sí, pero… creo que podría pasar sin él. Diana Wynne Jones es muy buena autoray, seguro, ha habido un aprendizaje mientras lo leía, pero no es uno de esos libros que terminas y cierras con una sonrisa en la cara mientras piensas “vaya pedazo de historia”. Además, me estoy dando cuenta de que no soy muy de re-tellings, y esta historia es, con sus peculiaridades, una versión del cuento de “Aladdín”, en “Las mil y una noches”.

Puntos fuertes:

El humor: hay conversaciones y situaciones muy divertidas a lo largo del libro. La forma que tiene el protagonista de hablar con todo el que se encuentra, llena de modales desmesurados, es genial.

El genio: tal y como ocurre en el cuento de Aladino, se trata de un genio muy peculiar, un tanto gamberro y con una forma muy interesante de conceder deseos.

La princesa Flor-En-La-Noche: una princesa atípica, valiente, brillante… Un personaje muy acertado.

Lo que más me ha gustado: como os he dicho, los tres libros comparten mundos, pero no sabía que, también, los personajes se terminan cruzando. Me ha parecido un final muy bueno y original.

Lo que menos me ha gustado: he tenido esa misma sensación que tuve con el primer libro, una sensación de aburrimiento, de querer leer solo para terminarlo. No quiero decir que no me ha gustado. Sí me ha gustado (si no, ya sabéis que no pierdo el tiempo), pero es demasiado largo, la historia se queda estancada demasiadas veces, se dan muchas vueltas que me parecen innecesarias… El nudo se me ha atragantado un poco, la verdad, aunque el final está bastante bien.

Esperaré todo el tiempo que necesite para ver si me apetece leer el tercer libro “La casa de los mil pasillos”. De momento, tengo mucho que leer y voy a dejar aparcado el mundo creado por Diana Wynne Jones durante un tiempo.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Ambos poseían una magia demasiado poderosa para arriesgarse a desahogar su rabia con la gente normal”.

Diana Wynne Jones, en “El castillo en el aire”.