Enredando voces con Iván Alfaro

No todo en la literatura son las letras. Sobre todo, me atrevo a decir, en la literatura infantil.

En unos libros que se ofrecen a los más peques, lo visual cobra una importancia tremenda.

Ahí es donde entran los y las ilustradores e ilustradoras

Son quienes ponen el color, la luz, el reflejo de las palabras de los autores. Qué tarea más maravillosa…

En esta nueva entrevista, en este nuevo “Enredando voces”, en Radio Off the Record, he querido conversar con uno de los ilustradores a los que más admiro: Iván Alfaro.

Lo conocí por las redes sociales y, al instante, me enamoré de su trabajo. No sé si os pasará lo mismo que me pasó a mí, pero, en cuanto vi cómo ilustraba, pensé que eran las ilustraciones de un niño con la maestría de un adulto. Y me ocurrió eso por la ternura, por la inocencia, por el amor que se ve en todo lo que hace.

No voy a aburriros más con mis letras.

Esta vez, el tiempo es para Iván. Para sus colores. Para su inocencia. Para su magia.

Espero que disfrutéis escuchando el podcast.

Crítica: El columpio de Madame Brochet

Título: El columpio de Madame Brochet

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Emilio Urberuaga

Editorial: Edebé

Sigo conociendo más y mejor a Beatriz Osés y, cuanto más la conozco, más me gusta.

Y no solo me refiero a seguir leyendo libros suyos, que me encanta, sino, también, a haberla conocido en persona por fin gracias al Club de Lectura Infantil que organizo en la Librería Taiga y de seguir estrechando los lazos de la amistad que ya nos unen.

Hay que reconocer que, entre mucho sinsentido, las redes sociales nos traen, de vez en cuando, regalos en forma de personas, como ha sido el caso de Beatriz.

Este libro, que fue un regalo que me hizo, con dedicatoria incluida, ha sido una delicia. Si bien, en lo que se refiere a narrativa, me inicié en la pluma de Beatriz con “Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica” y me gustó mucho, esta historia, en mi opinión, la supera.

Me parece mucho más completa, absolutamente redonda, como un círculo anudado en los extremos. También me parece más divertida, más original, más entretenida y, en definitiva, mucho más libro. No en vano, fue finalista del Premio Edebé en 2016 y del Premio Nacional en 2018. Desde luego, es un libro que lo merece.

Mientras lo leía, se me iba formando una sonrisilla al pensar en algo que he confirmado nada más leer la última palabra y que le he comentado a Beatriz en seguida: si me dijeran que se ha descubierto una historia inédita de un autor que me encanta y me hubieran dado este libro para que lo leyera, no habría duda. Habría pensado que es una historia escrita por Roald Dahl.

Puede que suene atrevido. Roald Dahl es mucho Roald Dahl. Pero lo cierto es que, manteniendo el estilo ya muy reconocible para mí de Beatriz Osés, he descubierto muchos de los rasgos del genial escritor galés. Elhumor (a raudales); el protagonismo absoluto de los niños; la maldad de los adultos, especialmente de los padres; la pizca de magia… Muy en la línea de las mejores historias de Dahl, lo cual tiene un mérito inconmensurable, como os podréis imaginar.

Siempre digo que un buen libro infantil o juvenil tiene que ser capaz de gustar, también, al público adulto. Al menos en mi caso, Madame Brochet me ha enamorado de principio a fin, por lo que estoy segurísimo de que les encantará a los más peques.

De nuevo, las ilustraciones vienen de la maravillosa mano de Emilio Urberuaga, mejorando aún más este libro.

Una historia más que va a la lista de recomendaciones para mis alumnos.

Lo que más me ha gustado: ya que he leído casi todo de Roald Dahl, ha sido un regalazo poder revivir esas lecturas que tanto disfruté, sabiendo, además, que estaba leyendo a una amiga como Beatriz.

Lo que menos me ha gustado: ni una coma le cambiaría. Es una historia de diez.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“¡Después de tantos años, su deseo se había cumplido al fin!”.

Beatriz Osés en “El columpio de Madame Brochet”.

Crítica: El misterio del gato negro

Título: El misterio del gato negro

Autor: Beatriz Osés

Ilustradora: Ester García

Editorial: Editora Regional de Extremadura

Vuelvo a Beatriz Osés y a otro libro suyo de misterio. Este “El misterio del gato negro” será el libro que trabajemos en el club de lectura de once y doce años en la Librería Taiga, así que tenía que prepararlo todo en condiciones. Además, @mividaentrelibros me confesó que era el libro preferido de uno de sus hijos, así que todo cobró más sentido aún.

Una vez más, Beatriz nos sumerge en un caso misterioso, aunque el público al que se dirige esta historia requería un asunto un poco más truculento y un lenguaje algo distinto, dos aspectos conseguidos a la perfección.

En esta historia, el protagonista tendrá que descubrir qué le pasó a Irene Conti, la anterior inquilina de su habitación. Una investigación guiada por el fantasma de la joven y un misterioso gato negro que da título al libro.

Un muy buen libro para iniciar a los lectores jóvenes en la novela negra, ya que tiene todos sus ingredientes adaptados a esas edades, suponiendo un gancho estupendo para futuros lectores de Agatha ChristieConan Doyle y compañía.

Además, introducir la muerte en la literatura infantil y juvenil, si se hace bien, puede suponer algo muy positivo para empezar a familiarizarse con ella y a comprenderla.

También es un libro breve y con una lectura sencilla que no querremos detener para averiguar lo antes posible qué ha ocurrido. Otro libro que recomendaré siempre que tenga ocasión.

Dicho todo esto, paso a mi análisis (algunos puntos coindiden con los de “Benjamin Wilson”).

Puntos fuertes:

Marca España: Beatriz Osés no necesita presentaciones y algunos de sus libros han sido traducidos a varios idiomas, por lo que su internacionalidad es un hecho, pero sigo diciendo que me encanta saber lo bien que se escribe literatura infantil y juvenil en España.

El misterio: mantener al lector pegado al libro para desentrañar la trama es un acierto en la literatura para el público infantil y juvenil. Si yo estaba deseando saber qué le había ocurrido a Irene, los más pequeños tienen que acabar mordiéndose las uñas… 

La fantasía: aunque es una historia “real”, introducir a un fantasma le aporta un plus a la historia, al menos eso me parece a mí.

Las ilustraciones: no son muchas, pero sí acompañan muy bien a la historia, y eso siempre se agradece.

Lo que más me ha gustado: estoy seguro de que lo que más voy a disfrutar es el momento en que compartamos impresiones en el club de lectura.

Lo que menos me ha gustado: una vez más, la brevedad, pero, claro, esto lo digo desde la edad que tengo y lo leído que estoy, jeje.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Me llamo Irene –musitó la voz–. Irene Conti”.

Beatriz Osés en “El misterio del gato negro”.

Crítica: Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica

Título: Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Emilio Urberuaga

Editorial: Edebé

Hay unos cuantos autores y autoras nacionales de literatura infantil y juvenil de los que me fío al cien por cien. Beatriz Osés es una de allas, al igual que lo son @pedro.manas.romero , @lediciacostas , @loslibrosdelaoro o @margaritadelmazo . No es necesario irse tan lejos para encontrar muy buenas historias dedicadas a peques y jóvenes.

Este libro fue uno de los elegidos para el Club de Lectura Infantil de la Librería Taiga de Madrid, del que me voy a ocupar a partir de ahora. Será del que hablemos en el grupo de nueve y diez años, y creo que les va a encantar.

Aunque me encante la fantasía, siempre he dicho que libros para este público tan exigente que sean “reales” es, también, necesario. Me encanta leer y escribir sobre magia, criaturas fantásticas y hechizos, pero también me gusta mucho hacerlo sobre lo que un niño o niña puede encontrarse en su día a día. Sin ir más lejos, en su colegio. Todo eso, a pesar de que la historia en sí no sea muy realista. Os cuento.

Benjamin Wilson es un señor que, a punto de jubilarse, recibe una notificación del Ministerio de Educación para que vuelva a su colegio, ya que afirman que tiene siete años. Con un argumento así, y con la pluma e imaginación de Beatriz Osés, podéis imaginar que es una muy buena historia en la que, sobre todo, priman el misterio y el humor. Dos elementos, para mí, muy importantes en la literatura infantil y juvenil.

Es un libro breve, muy entretenido y muy recomendable, y podremos destriparlo a placer en el club de lectura.

Además, cuenta con las ilustraciones de Emilio Urberuaga, uno de los grandes ilustradores españoles que, ni más ni menos, ha ilustrado Manolito Gafotas, entre otros muchos. Todo un lujo, desde luego.

Será un libro que recomiende en el colegio, sin duda. Cómo me gusta que autores tan cercanos escriban historias tan geniales.

Dicho todo esto (aunque me enrollaría mucho más), paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Marca España: sí, insisto. Es un auténtico lujo leer un libro de una autora de la talla de Beatriz Osés (ojead su curriculum literario) e ilustrado por Emilio Urberuaga, Premio Nacional de Ilustración 2011, sin ir más lejos. Cuánto talento tenemos en España, amigos y amigas. Y cuánto me gustaría que todo ese talento se valorara mucho más aún.

El humor: aunque, en realidad, catalogaría este libro como un libro de misterio, creo que el humor es lo más importante que encontramos en sus páginas. Un gancho perfecto para su lectura. 

El protagonista: Benjamin Wilson es un personaje estupendo. Inocente, torpe, concienzudo, justo… y muy divertido. Me ha cautivado.

Las ilustraciones: cuando un ilustrador es tan reconocible es por méritos propios. Y las ilustraciones de Emilio lo son.

Lo que más me ha gustado: poder compartir este libro con los lectores de Taiga y, además, contar con la propia autora, que nos acompañará si nada se tuerce.

Lo que menos me ha gustado: ¡que se me ha hecho muy corto! Es lo que tiene leerlo con treinta y cinco años, supongo…

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Según estos documentos, usted tiene siete años y está en edad escolar”.

Beatriz Osés en “Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica”.

Campaña de preventa: “La hija del soplador de vidrio”

He aprendido (a la fuerza) a no desvelar nada sobre los proyectos en los que me voy metiendo hasta que sean una realidad palpable.

Por eso he esperado hasta el momento preciso para contaros esta primera buena noticia (de otras tantas que espero poder contaros en breve) que me ha llegado:

¡Publico libro nuevo!

“La hija del soplador de vidrio” es un libro autoconclusivo, juvenil, con misterio y alguna sorpresa.

La editorial que lo va a publicar es Malas Artes, y ha puesto una campaña de preventa con unos objetivos para poder arrancar el proyecto.

No soy muy de pedir, pero os voy a dejar por aquí el enlace a dicha campaña, donde, además de poder pedir el libro (si os apetece), encontraréis bastante más información sobre él.

Ayudaría mucho, también, que podáis compartir por vuestras redes y contactos esta propuesta.

¡Un abrazo muy fuerte y mil millones de gracias!

https://www.lanzanos.com/bunkerbooks/proyectos/la-hija-del-soplador-de-vidrio/

“Pink sofa conversations”

Después de un año con más de 15.500 visitas al blog (gracias, gracias, gracias), empiezo este 2021 sin la idea que a veces he tenido de dejar de usarlo, que alguna vez ha rondado mi cabeza. Es tiempo, algunos dicen que los blogs están desfasados… Pero la verdad es que a mí me gusta esa independencia que mantiene con las redes sociales (quizá por el “desfase”), su funcionamiento sin algoritmos que te posicionen mejor o peor (aunque algo habrá) y, sobre todo, porque puedo escribir todo lo que quiera.

Si lo habéis leído, sabéis que, básicamente, escribo sobre dos temas: libros (que reseño, a mi manera) y educación. Y así seguirá siendo, porque son los dos ámbitos que más me interesan y en los que, creo, puedo hablar con la autoridad que me da dedicarme a esos dos mundos.

Dicho esto, hoy traigo algo que me hace mucha ilusión. Conozco a Alicia desde hace ya muchos años a raíz de su hermana. Las adoro a las dos, qué os voy a decir. Nos unen muchos hilos y, por desgracia, uno que nos ha marcado bastante a los tres y que ahora veréis.

Alicia, entre otras muchas cosas, es artista. Solo tenéis que ver sus perfiles en redes ( @clangdesign_ )o su web http://www.clangdesign.com para comprobar sus trabajos. Original al máximo, trabajadora como pocas… No puedo decir más que a mí me encanta todo lo que hace y que todos los éxitos que le lleguen son más que merecidos.

Hace unos años (unos seis o alguno más), mientras yo vivía en Londres, se me ocurrieron tres pequeñas historias que escribí del tirón en cuanto la inspiración se hizo palpable. Sus títulos son: “A la sombra de un gigante”“La chica con ojos de espejo” y “El último baile”. Las tres tienen una estética parecida tanto en la temática como en el lenguaje. Los tres tratan de la tristeza, pero desde la esperanza. Los tres con un lenguaje serio, pero muy simbólico y poético.

No se me ocurrió ninguna otra persona mejor para ilustrar esas historias que Ali (yo no había publicado nada aún), así que se lo propuse… Y el trabajo que hizo fue justo lo que necesitaban mis letras. De ahí nacieron tres álbumes ilustrados que, espero (esperamos) puedan ver la luz algún día (editoriales de España, dadles una oportunidad).

La historia la cuento en esta entrevista que me hace Ali (y que es el motivo de este post), aunque en inglés.

En resumen, yo escribí “El último baile” como regalo para mi madre. Ella era mi fan número uno, mi primera lectora siempre… Y pensé que, con lo que nos echábamos de menos, le gustaría leer una historia que hablara del inmenso cariño que siempre nos tuvimos y de todo lo que yo, como hijo suyo, quería decirle: el inconmensurable amor que tenía y tengo por ella, y cómo fue perfecta en su papel de madre.

La escribí, Ali la ilustró, unos amigos lo imprimieron, lo pusieron precioso y, el día de su cumpleaños, se lo llevaron a casa (yo seguía en Londres). Me dijo que fue “el mejor regalo que le habían hecho en la vida”. Yo no podía estar más contento.

A los pocos meses (algo más de tres), sin que nadie lo esperara, mi madre murió. En aquella noche que recuerdo a ráfagas, y en la que sentí todo el dolor del mundo envolviéndome, recuero que esa historia me vino a la cabeza y que, incluso, se la leí a un amigo, llorando a tempestades. 

Me pareció increíble que el último regalo que le hice a mi madre fuera ese y pensé (y pienso) que fue mi forma de despedirme de ella, que, con esa historia, le regalé la certeza de amor que merecía. Pensé (y pienso), también, que, si tuvo un par de segundos para pensar en mí cuando se estaba apagando, sería muy consciente de todo lo que la quise (y quiero) y de lo increíblemente feliz que fui todo el tiempo que compartimos.

Con los años, la vida nos dio otro golpe y la madre de Ali falleció

Y se cerró el círculo.

Y los dos estamos deseando que esta historia se publique para poder compartirla con el máximo de personas posibles. Porque creemos en esta historia y porque creemos que vosotrxs también lo haréis.

Y, ahora, os dejo el enlace a la entrevista (perdón por los errores con el inglés, que he visto algunos):

“Mamá, ¿me concedes este último baile?”

El último baile

Crítica: Trastario (Nanas para lavadoras)

Título: Trastario (Nanas para lavadoras)

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela)

MA-RA-VI-LLA. Ya se lo dije ayer al bueno de Pedro (que, además de ser un escritorazoes un tío muy majo): qué pasada de poemario. Como también se lo dije, puedo afirmar por aquí que, definitivamente, es mi escritor español favorito de literatura infantil (buscad sus títulos, tiene bastante obra publicada, toda recomendada desde este blog) y, sin duda alguna, mi poeta infantil favorito del momento. Y lo es por méritos propios, no por haber sido aupado por ninguna red social ni un concurso televisivo. Lo es por su buen hacer, por ser un escritor de oficio, de los que cree en la literatura y en su poder, sobre todo en los niños. Lo es, también, por ser un tío sencilloagradable al trato y humilde (o eso es lo que desprende, al menos).

Ya sabéis que conocí al autor a través de una amiga, y qué agradecido le estoy. Como yo mismo estoy liado trabajando en varios poemarios infantiles (cruzad los dedos por mí), llevo bastante tiempo muy pendiente de la poesía infantil española. Entre todo lo que he leído, hay muchas diferencias. He encontrado libros premiados que no me han gustado nada. Libros sin premiar que son espectaculares. Libros que ni fu ni fa. Autores muy conocidos que no me convencen. Autores casi en las sombras que merecen un foco mucho más grande. Y, entre todo eso, está Pedro Mañas.

Ya me conquistó con su poemario “Poemas para leer antes de leer”https://jorgepozosoriano.com/tag/poemas-para-leer-antes-de-leer/ , pero este “Trastario” me ha parecido una barbaridad de poemario. Qué original. Qué divertido. Qué bien escrito. Qué idea tan bien hilada. Qué librazo, de verdad. Me ha encantado de principio a fin. Qué difícil es escribir poesía infantil y qué fácil parece que le brota a Pedro Mañas.

Se trata de un libro de poemas sobre trastos (lavadoras, tostadoras, frigoríficos, relojes…), con un humor, una ternura y una inocencia tan geniales que he tenido que pararme a releer varios poemas y que me ha sacado mil sonrisas mientras lo he leído. Si a mí, casi con treinta y cinco años, me ha parecido así de divertido, no me quiero ni imaginar lo que se reirán los y las peques que lo lean. 

Dicho esto, paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Quedarme con Pedro Mañas: va a ser mi autor de infantil de referencia. Hace no mucho, hablando con mis agentes, les dije que, si había un autor español al que me gustaría parecerme (en cuanto al perfil de escritor), ese era Pedro Mañas. Me da un orgullo enorme que haya escritores así de buenos tan cerca.

El humor: no es fácil, en mi opinión, levantar sonrisas a personas adultas con poesía infantil. Son poemas divertidísimos, y eso siempre ayuda en el fomento de la lectura y en intentar que adquieran cierto gusto por la poesía.

La edición: que Kalandraka edita de muerte no es nada nuevo. Pero es que, además, esta Colección Orihuela es una maravilla y dan ganas de tenerlos todos. Ay, si un día pudiera publicar yo con ellos… Las ilustraciones, a cargo de Betania Zacarias, también son muy bonitas y ayudan a que esta edición sea tan bonita.

La originalidad: hay ya tanto escrito y la poesía infantil, a veces, se ve tanto como una poesía que tiene que ser simple, que hay mucha poesía infantil que no (me) aporta nada. Que si animalitos, colorcitos, arbolitos y florecitas, todo muy chiquitito… Pedro Mañas no entiende (por suerte) la poesía de ese modo. Esta colección de trastos tan humanizados es una muy buena muestra de su poesía.

Lo que más me ha gustado: verme reflejado en lo que quiero conseguir como aprendiz de poeta, en este caso, de poesía infantil. Pedro Mañas ya existe y no quiero decir que pretenda hacer lo mismo ni ponerme a su altura, pero sí es el escritor que me gustaría ser y, perdonadme el atrevimiento, sí me veo algo reflejado en su literatura. Vamos, que es un maestro y que estaré muy pendiente de su obra, porque lo merece.

Lo que menos me ha gustado: por ponerle un solo pero (sin que tenga nada que ver con la calidad del libro), hay un par de páginas dobles sin ninguna ilustración. Con lo bonitas que son y la vida que le dan al libro, ver dos páginas seguidas en blanco no me ha gustado tanto. 

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais a este autor? Si no es así, ¿me haréis caso y leeréis algo suyo?

¡Un abrazo!

“Más vale amar bajo cero

que churruscarse de amor”.

Amor bajo cero, Pedro Mañas

Crítica: Anna Kadabra. El Club de la Luna Llena

Título: Anna Kadabra. El Club de la Luna Llena

Autor: Pedro Mañas

Ilustrador: David Sierra Listón

Editorial: Destino

Descubrí a Pedro Mañas gracias a una amiga profe a la que pedí recomendaciones de poesía infantil (que ya sabéis que me encanta). Entre otros autores (como Mar Benegas, de quien ya os hablé), citó a Pedro. Y yo, que soy muy obediente, compré “Poemas para leer antes de leer”, y me encantó.

A Partir de ahí, lo que tocaba. Seguí a Pedro en redes y descubrí que, además de un autor muy prolífico y muy premiado (menos mal que también se premia a gente que sabe escribir y que lo hace muy bien), es un tío muy cercano y muy majo.

Sabiendo todo eso, y después de leer más cositas suyas y apuntarme muchas más para leer, puedo afirmar varias cosas: es uno de los autores actuales más importantes de literatura infantil español y, sí, si hay algún autor ahora mismo al que me gustaría parecerme, sería a él.

Ya reseñé “Poemas de leer antes de leer”:

https://jorgepozosoriano.com/tag/poemas-para-leer-antes-de-leer/

y me parece un librazo de poesía. Ahora, tras leer algo muy distinto, pienso lo mismo. Sabéis que pienso que la poesía es la raíz de la literatura y que es el mejor maestro para los escritores. Dudo que cualquier novelista pueda escribir poesía, pero estoy casi seguro de que cualquiera que sepa escribir (bien) poesía, puede escribir novela. Esto le ocurre a Pedro. Con una poesía tan bien escrita, es comprensible que escriba así de bien otro tipo de libros.

Por otra parte, leer literatura infantil a mi edad (y sé que esto suena muy viejuno) me hace ser muy crítico. Me pongo en el papel de niño, no os creáis. Por suerte, mi día a día con niños de esas edades me hace entender bastante bien cómo funcionan. Además, como les leo y como leemos tanto, sé qué les gusta, qué les hace gracia, qué les aburre… Estoy cien por cien convencido de que Anna Kadabra les encantaría (me consta que a muchos les ocurre, además de a mis vecinas, que son quienes me los han prestado). El texto justo, muy divertido, muy próximo a ellos y, además… qué ilustraciones más maravillosas. Además de asegurarme de que Pedro es un gran escritor, he descubierto, en David Sierra Listón, a un grandísimo ilustrador.

Dicho todo esto (aunque me enrollaría mucho más), paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Marca España (jeje): ¿hay algo que beneficie más a un país que la cultura? En mi opinión, no. Siempre he pensado que España se vende fatal. Que tenemos muchísimo que ofrecer y que no se nos ve como un país importante y, al final, otros países nos comen la tostada en cosas en las que somos incomparables (vino, aceite, embutido… por ir a lo gastronómico). En la literatura nos pasa algo parecido. Hace poco pregunté en Instagram por poetas españolas y salieron dos o tres. Creo que, si preguntara por autores españoles de literatura infantil, ocurriría algo parecido. Y tenemos un potencial en literatura infantil bestial. Para muestra, un botón. Amigos, amigas, si buscáis lecturas para los peques este verano, id a lo nuestro, que hay mucho y muy bueno. Esta serie es un muy buen ejemplo.

El humor: no es nada fácil que un libro infantil tenga humor, aunque pueda parecerlo. Hay que conocer muy bien el humor de esas edades, su mundo, su forma de pensar… Hay muchos libros que se venden como muy divertidos y no tienen ni pizca de gracia, pero este no es el caso. Es un libro con mucho humor, y con humor para quienes va dirigido.

Los personajes: bien definidos, con sus poderes correspondientes, sus personalidades… Eso es algo que siempre me ha gustado (algo por lo que me encantan los superhéroes, por ejemplo).

Las ilustraciones: como os he dicho, espectaculares. Y muchas, que es lo que los niños de estas edades necesitan.

Lo que más me ha gustado: saber que hay series así, de autores e ilustradores nacionales, tan bien creadas.

Lo que menos me ha gustado: pues es uno de esos libros a los que no les cambiaría ni una coma. Recomendado al cien por cien.

¿Conocíais al autor? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Lo que vas a leer es la historia de cómo supe que era bruja…”.

Pedro Mañas en “Anna Kadabra. El Club de la Luna Llena”.

Crítica: El guardián entre el centeno

Título: El guardián entre el centeno

Autor: J. D. Salinger

Editorial: Alianza Editorial

No sé cuántos años hace desde que compré este libro, pero me podéis creer que son muchos. Lo hice con mucha ilusión porque es uno de esos libros que tenía que leer. Creí que era el momento, pero no, no lo fue. Lo empecé y, tal cual lo hice, lo dejé a las pocas páginas, porque se me hizo muy pesado. Hoy, con el libro terminado, me ratifico: me ha parecido muy pesado.

Si seguís el blog o mi Instagram, sabréis por qué lo he leído. Si no es así, os dejo el enlace a la entrada en la que lo cuento:

https://jorgepozosoriano.com/2020/05/19/casualidades-literarias/

El caso es que esa casualidad me vino perfecta para leer a Salinger. Si no llega a ser porque, en cierto modo, Monsieur Picquier me obligó a leerlo, creo que no lo habría leído. O, mejor dicho, que no lo habría terminado.

Es cierto que me siento bien por haberlo leído. Tenía el libro muy pendiente y, por la razón que fuera, me veía en la obligación de leerlo. Y me siento bien por haberlo hecho, pero no me siento bien por haberlo disfrutado muchísimo porque no ha sido así. Me siento bien porque me lo he quitado del medio, si os soy sincero. Ha sido terminarlo y pensar “pues ya está, ya lo he leído”. Pero, no. No lo he disfrutado.

No es un mal libro, obviamente. No voy a decir que esté mal escrito o que la historia no tenga sentido ni nada parecido. Está claro que, como libro, es un buen libro. Sigo pensando que un clásico no se hace clásico porque sí, aunque, también, hay clásicos que no me gustan. Este se suma a esa lista en la que, entre otros, está “Cien años de soledad”. Lo siento, me aburrió de forma soberana.

Sé que es un libro que se escribió en otra época (de 1.945) y que fue un libro muy transgresor. Tiene su mérito, desde luego, darle la voz a un adolescente que, como buen adolescente, adolece. Que ese personaje, el de Holden Caulfield, es un buen personaje al que, por la forma en la que está escrito el libro (con todo el peso de la narración en su protagonista) hace que lo conozcamos muy bien. Pero, vaya, un personaje un poquito “intenso”…

Dicho todo esto, y con esa sensación de que es una lectura sin la cual habría vivido igual de feliz, os digo que no voy a hacer mi habitual análisis de puntos fuertes y débiles porque, sinceramente, no sabría muy bien qué decir.

Básicamente, no podría decir qué puntos fuertes tiene este libro más allá de ese pensamiento transgresor y la denuncia de ciertos comportamientos de la sociedad que, a mí, tampoco me han llegado especialmente. Me parece un estilo aburrido por lo denso y lo repetitivo; un lenguaje ya un poco en desuso (quizás es solo cuestión de tiempo) y muy, muy, muy repetitivo (vale que el personaje se muestre con su lenguaje propio, pero no sé si es necesario repetir las mismas coletillas tipo “y todo eso” ciento cincuenta mil veces… Se termina haciendo muy pesado, o esa es mi impresión); una historia que, quitando esa evolución del protagonista y el escaso trato que tiene con algunas personas, no tiene ningún interés; un final precipitado que, si bien supone un poco de luz entre tanta oscuridad, lo he visto como un cierre precipitado a una historia que podría haberse alargado hasta la eternidad. Un final que, por otra parte, he agradecido.

Vamos, que no sabría qué decir en los puntos fuertes y, como veis, veo bastantes puntos débiles

Se me ha hecho bola, sí. Lo he terminado porque lo quería terminar. Me alegra saber que ya es uno de los libros que creía que tenia que leer que he leído. Ya me lo he quitado. Cuando lo vea en las listas de “los libros más leídos”, le podré poner un tick. No me gusta vivir con obligaciones…

Poco más que añadir. Quizá suena “raro” que un clásico como este no me haya gustado… Pensé que me iba a encantar, pero no, no me ha gustado.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

Por decir un punto positivo, el título es precioso.

¡Un abrazo!

“No cuenten nunca nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo”.

D. Salinger, El guardián entre el centeno

Crítica: Olga de papel, el viaje extraordinario

Título: Olga de papel, el viaje extraordinario

Autor: Elisabetta Gnone

Editorial: Duomo

Llevaba algunos meses viendo este libro por redes y en librerías y me picaba la curiosidad. Tenía muchos de los elementos que me decían que me podría gustar. Una autora reconocida, una editorial que trabaja muy bien, fantasía, personajes peculiares… Así que, un día que tuve que ir a comprar unas cositas para el cole a Dideco, se vino conmigo a casa.

Además, después de haber leído una novela adulta que me dejó un sabor bastante agridulce, me apetecía irme a algo más infantil-juvenil, y Olga de papel me pareció un buen libro para disfrutar.

Dicho esto, os dejo con mi análisis de puntos fuertes y menos fuertes.

Puntos fuertes:

Que se dé la vuelta a algo como que solo los adultos pueden contarles historias a los niños, al ser Olga quien tiene a todo su pueblo pendiente de las que ella cuenta. Es muy divertido ver cómo la peluquera, el maestro, el cura y todos los vecinos buscan a esta niña para escuchar su historia, escondiéndose, disimulando… pero con un interés enorme por sus palabras. El poder de la lectura, ya sabéis…

Los personajes: el tejón, el niño que viaja en globo, la compañía de circo, la propia Olga de papel y, sobre todo, el conejo barquero (me ha encantado). Son originales, divertidos, tiernos… ¡Todo un descubrimiento!

El aroma a fábula: porque, en el fondo, creo que es una fábula. Me ha recordado a esas historias que mis padres me contaban cuando era pequeño, a esos primeros libros que empecé a leer… Y recordar algo así es de agradecer.

“Conocer” a la autora: no solo sus libros, sino haber podido hablar con ella un poco a través de Instagram (sí, a veces sirve para algo). Que escribe maravillosamente no hace falta que lo diga yo, pero lo hace. Escribe precioso. Además, en pocos mensajes me ha demostrado que es una autora comprometida con sus historias y sus lectores. Es encantadora, y eso, creo, se nota en cómo escribe de bien.

El mensaje: aunque se sabe casi desde el principio cuál va a ser el mensaje que esta historia quiere transmitir, es un mensaje muy bonito y muy necesario entre los niños que, por un motivo u otro, se sienten inferiores por ser diferentes.

Lo que más me ha gustado: creo que me quedo con las distintas conversaciones que Olga de papel tiene con esos personajes que tanto me han gustado. Es ahí donde está lo más bonito del libro, en mi opinión.

Lo que menos me ha gustado: esto me ha pasado ya muchas veces y, por desgracia, me pasa cada vez más. No sé si es algo mío y que me estoy volviendo más y más exigente con mis lecturas, pero, de nuevo, se me ha hecho un libro muy largo, muy lento, bastante pesado y, en ocasiones, muy aburrido. Lo empecé a leer con muchísimas ganas y me gustaba mucho lo que leía, pero, según avanzaba, se me hacía bola. Me da rabia, porque la historia es preciosa, pero creo que al libro le sobran unas cuantas (muchas) páginas. Teniendo en cuenta la edad a la que va dirigido (¿9-12 años?) y que es una historia con muchos toques infantiles (más que juveniles), es demasiado largo. Podría haber quedado como un libro bonito que deja una sensación de “ay, qué preciosidad” si no fuera porque, al final (y en mi caso), se me ha quedado una de “uff, a ver si lo acabo ya”. De hecho, he leído bastantes páginas muy por encima, porque me aburrían, no me interesaban y no sumaban nada a la historia. Demasiada paja, vamos, y, al final, todo eso, más que sumar, me resta.

Aun así, quitando esa sensación y asumiendo que le sobra paja, la historia es muy bonita, y esa es una realidad que sobresale por encima de todo lo demás.

¿Alguno lo ha leído? ¿Qué opinión tenéis?

¡Un abrazo!

“No engaña a los ojos lo que va derecho al corazón”.

Olga de papel, el viaje extraordinario