Crítica: Soy una nuez

Título: Soy una nuez

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Jordi Sempere

Editorial: Edebé “Premio Edebé de Literatura Infantil 2018”

Leer a Beatriz Osés es sinónimo de encontrar una literatura infantil para todos los públicos, además de una ternura tan universal como suya propia, tan necesaria como, muchas veces, difícil de encontrar.

De todo lo que he leído suyo, puede que esta haya sido la historia que más me ha gustado, y eso es mucho decir, porque me encanta todo lo que escribe. 

Será, quizá, porque la historia me ha tocado por dentro, traspasando mi piel para llegar a las vísceras con un tema, por desgracia, que sigue siendo motivo de debate: la igualdad de los seres humanos, independientemente de cualquier diferencia.

Me alucina y me horroriza seguir, en los tiempos que corren, escuchando argumentos racistas y xenófobos, aunque sea contra menores. Aunque, claro, si esos argumentos caben en la esfera política, en un congreso o una asamblea (como la de Madrid, sin ir más lejos) y se permiten y se blanquean, ¿qué esperamos encontrar?

Por eso, contra el odio y el “garrulismo”, siempre debe estar enfrente la cultura. La literatura. Los libros. Y este libro, aunque se recomiende a mayores de ocho años, tendría que ser leído por aquellos que apuntan con sus dedos y sus palabras llenas de odio a los más vulnerables, a los que menos tienen, a los que más necesitan de nosotros.

Porque Omar (o Nuez) representa a la perfección a todos esos seres humanos (porque, por mucho epíteto que usemos, son eso, seres humanos) que lo tienen todo perdido y, por lo tanto, ya no tienen nada más que perder. Y se juegan la vida, y llenan los mares de cadáveres, y solo esperan un tanto de humanidad.

Esa página donde Omar cuenta el inicio de su historia (el texto que aparece, también, en la contracubierta y que tuve la suerte de escuchar en la voz de Beatriz en uno de nuestros encuentros literarios) es de una belleza y crudeza abrumadoras. Tanto es así que lo quiero compartir por aquí y, en lugar de una cita breve al final, terminaré con esa introducción a un personaje que ya se ha quedado conmigo para siempre.

Bien por Edebé al premiar esta historia valiente y fundamental. 

Maravilloso por Beatriz, por querer contar una historia como esta. 

Además, las ilustraciones de Jordi Sempere son preciosas. 

Lo que más me ha gustado: puede que me quede con este texto. Leedlo y entenderéis por qué. 

Lo que menos me ha gustado: que este tipo de historias sigan siendo necesarias, porque eso indica que no estamos evolucionando, sino que estamos en plena involución.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Me llamo Omar y soy una nuez. Mi padre era jardinero y mi madre olía a canela. A los dos se los comió el mar poco antes de llegar a la playa. Los vi desaparecer mientras flotaba en aquella cáscara de nuez junto a otros desconocidos. De los tres, solo yo llevaba un pequeño salvavidas con mi nombre. Lo había escrito mi madre con un rotulador desgastado para que no lo olvidara nunca”.

Beatriz Osés en “Soy una nuez”.

Segundo club de lectura infantil en Librería Taiga Madrid

Día muy especial ayer en Librería Taiga Madrid.

Segundo club de lectura infantil que hacemos juntos y cómo estaba la librería… ¡A reventar!

Y eso que se daban todas las condiciones, incluso, para haberlo tenido que cancelar…

Yo sigo con lumbago, por lo que mandé a mi versión robótica y tuve que responder con un sencillo “es que me duele mucho la espalda” a las mil veces que me preguntaron: “¿por qué andas tan raro?”

El primer autor que estuvo con nosotros, Pedro Mañas, está con ciática, y el pobre no solo vino y lo hizo fenomenal, sino que se hartó a dedicar libros a todos los fans de “Anna Kadabra”“Princesas Dragón”“Cazapesadillas” y demás y, por extensión, fans de él. Qué gusto fue desvirtualizarlo, al fin; confirmar lo que ya tenía claro: que es un tío majísimo, cercano, humilde y sencillo (además de un pedazo de escritor); y escucharlo recitar uno de mis poemas favoritos escritos por él: “Comida basura”, de su precioso poemario “Ciudad laberinto”, ganador del “Ciudad de Orihuela” con Kalandraka. Mil millones de gracias, Pedro.

La segunda autora, Beatriz Osés, había tenido una caída y tampoco se encontraba muy allá. En la librería ya tiene su grupo de admiradores (¿quién dice que los niños no leen?), y aprovechamos la ocasión, además de para hablar del libro en cuestión, el primero de la saga “Erik Vogler”, editado por Edebé, para celebrar con ella su reciente (y merecidísimo) “Premio El Barco de Vapor” por el libro “Un bosque en el aire”, ya sabéis, con SM. Nos hizo una promesa que estamos deseando ver cumplida, pero es secreto… Gracias, Beatriz, por tu amistad y tu generosidad siempre.

Vamos, que parecíamos tres ancianos hablando de literatura infantil y juvenil

Pero los tres, además de mis amigas de Taiga (gracias por este espacio que me ofrecéis), acabamos felices. Agotados, sí, pero muy felices. Porque nos encantan los libros y, al menos en mi caso, porque me encantan los peques (y tuve visita especial incluida que casi me hace llorar).

Una tarde maravillosa, qué os voy a decir…

“Para los niños trabajamos porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo”.

José Martí

Enredando voces con Iván Alfaro

No todo en la literatura son las letras. Sobre todo, me atrevo a decir, en la literatura infantil.

En unos libros que se ofrecen a los más peques, lo visual cobra una importancia tremenda.

Ahí es donde entran los y las ilustradores e ilustradoras

Son quienes ponen el color, la luz, el reflejo de las palabras de los autores. Qué tarea más maravillosa…

En esta nueva entrevista, en este nuevo “Enredando voces”, en Radio Off the Record, he querido conversar con uno de los ilustradores a los que más admiro: Iván Alfaro.

Lo conocí por las redes sociales y, al instante, me enamoré de su trabajo. No sé si os pasará lo mismo que me pasó a mí, pero, en cuanto vi cómo ilustraba, pensé que eran las ilustraciones de un niño con la maestría de un adulto. Y me ocurrió eso por la ternura, por la inocencia, por el amor que se ve en todo lo que hace.

No voy a aburriros más con mis letras.

Esta vez, el tiempo es para Iván. Para sus colores. Para su inocencia. Para su magia.

Espero que disfrutéis escuchando el podcast.

Crítica: El columpio de Madame Brochet

Título: El columpio de Madame Brochet

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Emilio Urberuaga

Editorial: Edebé

Sigo conociendo más y mejor a Beatriz Osés y, cuanto más la conozco, más me gusta.

Y no solo me refiero a seguir leyendo libros suyos, que me encanta, sino, también, a haberla conocido en persona por fin gracias al Club de Lectura Infantil que organizo en la Librería Taiga y de seguir estrechando los lazos de la amistad que ya nos unen.

Hay que reconocer que, entre mucho sinsentido, las redes sociales nos traen, de vez en cuando, regalos en forma de personas, como ha sido el caso de Beatriz.

Este libro, que fue un regalo que me hizo, con dedicatoria incluida, ha sido una delicia. Si bien, en lo que se refiere a narrativa, me inicié en la pluma de Beatriz con “Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica” y me gustó mucho, esta historia, en mi opinión, la supera.

Me parece mucho más completa, absolutamente redonda, como un círculo anudado en los extremos. También me parece más divertida, más original, más entretenida y, en definitiva, mucho más libro. No en vano, fue finalista del Premio Edebé en 2016 y del Premio Nacional en 2018. Desde luego, es un libro que lo merece.

Mientras lo leía, se me iba formando una sonrisilla al pensar en algo que he confirmado nada más leer la última palabra y que le he comentado a Beatriz en seguida: si me dijeran que se ha descubierto una historia inédita de un autor que me encanta y me hubieran dado este libro para que lo leyera, no habría duda. Habría pensado que es una historia escrita por Roald Dahl.

Puede que suene atrevido. Roald Dahl es mucho Roald Dahl. Pero lo cierto es que, manteniendo el estilo ya muy reconocible para mí de Beatriz Osés, he descubierto muchos de los rasgos del genial escritor galés. Elhumor (a raudales); el protagonismo absoluto de los niños; la maldad de los adultos, especialmente de los padres; la pizca de magia… Muy en la línea de las mejores historias de Dahl, lo cual tiene un mérito inconmensurable, como os podréis imaginar.

Siempre digo que un buen libro infantil o juvenil tiene que ser capaz de gustar, también, al público adulto. Al menos en mi caso, Madame Brochet me ha enamorado de principio a fin, por lo que estoy segurísimo de que les encantará a los más peques.

De nuevo, las ilustraciones vienen de la maravillosa mano de Emilio Urberuaga, mejorando aún más este libro.

Una historia más que va a la lista de recomendaciones para mis alumnos.

Lo que más me ha gustado: ya que he leído casi todo de Roald Dahl, ha sido un regalazo poder revivir esas lecturas que tanto disfruté, sabiendo, además, que estaba leyendo a una amiga como Beatriz.

Lo que menos me ha gustado: ni una coma le cambiaría. Es una historia de diez.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“¡Después de tantos años, su deseo se había cumplido al fin!”.

Beatriz Osés en “El columpio de Madame Brochet”.

Crítica: El misterio del gato negro

Título: El misterio del gato negro

Autor: Beatriz Osés

Ilustradora: Ester García

Editorial: Editora Regional de Extremadura

Vuelvo a Beatriz Osés y a otro libro suyo de misterio. Este “El misterio del gato negro” será el libro que trabajemos en el club de lectura de once y doce años en la Librería Taiga, así que tenía que prepararlo todo en condiciones. Además, @mividaentrelibros me confesó que era el libro preferido de uno de sus hijos, así que todo cobró más sentido aún.

Una vez más, Beatriz nos sumerge en un caso misterioso, aunque el público al que se dirige esta historia requería un asunto un poco más truculento y un lenguaje algo distinto, dos aspectos conseguidos a la perfección.

En esta historia, el protagonista tendrá que descubrir qué le pasó a Irene Conti, la anterior inquilina de su habitación. Una investigación guiada por el fantasma de la joven y un misterioso gato negro que da título al libro.

Un muy buen libro para iniciar a los lectores jóvenes en la novela negra, ya que tiene todos sus ingredientes adaptados a esas edades, suponiendo un gancho estupendo para futuros lectores de Agatha ChristieConan Doyle y compañía.

Además, introducir la muerte en la literatura infantil y juvenil, si se hace bien, puede suponer algo muy positivo para empezar a familiarizarse con ella y a comprenderla.

También es un libro breve y con una lectura sencilla que no querremos detener para averiguar lo antes posible qué ha ocurrido. Otro libro que recomendaré siempre que tenga ocasión.

Dicho todo esto, paso a mi análisis (algunos puntos coindiden con los de “Benjamin Wilson”).

Puntos fuertes:

Marca España: Beatriz Osés no necesita presentaciones y algunos de sus libros han sido traducidos a varios idiomas, por lo que su internacionalidad es un hecho, pero sigo diciendo que me encanta saber lo bien que se escribe literatura infantil y juvenil en España.

El misterio: mantener al lector pegado al libro para desentrañar la trama es un acierto en la literatura para el público infantil y juvenil. Si yo estaba deseando saber qué le había ocurrido a Irene, los más pequeños tienen que acabar mordiéndose las uñas… 

La fantasía: aunque es una historia “real”, introducir a un fantasma le aporta un plus a la historia, al menos eso me parece a mí.

Las ilustraciones: no son muchas, pero sí acompañan muy bien a la historia, y eso siempre se agradece.

Lo que más me ha gustado: estoy seguro de que lo que más voy a disfrutar es el momento en que compartamos impresiones en el club de lectura.

Lo que menos me ha gustado: una vez más, la brevedad, pero, claro, esto lo digo desde la edad que tengo y lo leído que estoy, jeje.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Me llamo Irene –musitó la voz–. Irene Conti”.

Beatriz Osés en “El misterio del gato negro”.

Crítica: Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica

Título: Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Emilio Urberuaga

Editorial: Edebé

Hay unos cuantos autores y autoras nacionales de literatura infantil y juvenil de los que me fío al cien por cien. Beatriz Osés es una de allas, al igual que lo son @pedro.manas.romero , @lediciacostas , @loslibrosdelaoro o @margaritadelmazo . No es necesario irse tan lejos para encontrar muy buenas historias dedicadas a peques y jóvenes.

Este libro fue uno de los elegidos para el Club de Lectura Infantil de la Librería Taiga de Madrid, del que me voy a ocupar a partir de ahora. Será del que hablemos en el grupo de nueve y diez años, y creo que les va a encantar.

Aunque me encante la fantasía, siempre he dicho que libros para este público tan exigente que sean “reales” es, también, necesario. Me encanta leer y escribir sobre magia, criaturas fantásticas y hechizos, pero también me gusta mucho hacerlo sobre lo que un niño o niña puede encontrarse en su día a día. Sin ir más lejos, en su colegio. Todo eso, a pesar de que la historia en sí no sea muy realista. Os cuento.

Benjamin Wilson es un señor que, a punto de jubilarse, recibe una notificación del Ministerio de Educación para que vuelva a su colegio, ya que afirman que tiene siete años. Con un argumento así, y con la pluma e imaginación de Beatriz Osés, podéis imaginar que es una muy buena historia en la que, sobre todo, priman el misterio y el humor. Dos elementos, para mí, muy importantes en la literatura infantil y juvenil.

Es un libro breve, muy entretenido y muy recomendable, y podremos destriparlo a placer en el club de lectura.

Además, cuenta con las ilustraciones de Emilio Urberuaga, uno de los grandes ilustradores españoles que, ni más ni menos, ha ilustrado Manolito Gafotas, entre otros muchos. Todo un lujo, desde luego.

Será un libro que recomiende en el colegio, sin duda. Cómo me gusta que autores tan cercanos escriban historias tan geniales.

Dicho todo esto (aunque me enrollaría mucho más), paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Marca España: sí, insisto. Es un auténtico lujo leer un libro de una autora de la talla de Beatriz Osés (ojead su curriculum literario) e ilustrado por Emilio Urberuaga, Premio Nacional de Ilustración 2011, sin ir más lejos. Cuánto talento tenemos en España, amigos y amigas. Y cuánto me gustaría que todo ese talento se valorara mucho más aún.

El humor: aunque, en realidad, catalogaría este libro como un libro de misterio, creo que el humor es lo más importante que encontramos en sus páginas. Un gancho perfecto para su lectura. 

El protagonista: Benjamin Wilson es un personaje estupendo. Inocente, torpe, concienzudo, justo… y muy divertido. Me ha cautivado.

Las ilustraciones: cuando un ilustrador es tan reconocible es por méritos propios. Y las ilustraciones de Emilio lo son.

Lo que más me ha gustado: poder compartir este libro con los lectores de Taiga y, además, contar con la propia autora, que nos acompañará si nada se tuerce.

Lo que menos me ha gustado: ¡que se me ha hecho muy corto! Es lo que tiene leerlo con treinta y cinco años, supongo…

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Según estos documentos, usted tiene siete años y está en edad escolar”.

Beatriz Osés en “Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica”.

Crítica: El secreto del oso hormiguero

Título: El secreto del oso hormiguero

Autora: Beatriz Osés

Ilustradora: Miguel Ángel Díez

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela)

Primer poemario ganador del “Premio de Poesía para Niños y Niñas Ciudad de Orihuela”, en 2008, inaugurando un concurso tan necesario como este para la poesía infantil. Y qué primer premio… 

Una historia a través de los sueños, de los secretos, de los misterios. Una historia con animales tan variopintos como un oso hormiguero, un bicho-bola, un tigre y hasta un gamusino. Originalidad sin perder las formas. Versos muy bien hilados para comprender esta historia. Porque, sí, el libro cuenta una historia, tan bonita al principio como al final.

Lo que más me ha llamado la atención del poemario es cómo un poema se une con otro, cómo el poemario va avanzando poema a poema, verso a verso, hasta llegar a un final que nos hace (a mí, al menos) cerrar el libro con una sonrisa llena de ternura.

La autora, Beatriz Osés, tiene un bagaje literario envidiable, pero de envidia sana, porque es de esas autoras trabajadoras al máximo, cuidadosas con su literatura y, además, cercana y agradable como se ve pocas veces. Un placer conocerte gracias a los libros, Beatriz.

Dicho esto, paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

El significado: ser el primer “Premio Orihuela” tiene un significado de una importancia espectacular y, me imagino, un honor impresionante para su autora. Además, lo merece. 

La “historia”: ese eslabonamiento de poemas me parece espectacular. Pocas veces he visto un hilo tan claro en un poemario infantil, desde el inicio hasta el final. Muy, muy buena idea.

La edición: como siempre que tengo un libro de Kalandraka en las manos, la edición es una maravilla. 

Lo que más me ha gustado: además de lo que he disfrutado leyéndolo, haber podido iniciar lo que se me antoja como una muy buena amistad con su autora, de la que, seguro, os hablaré más de una vez y a quienes os recomiendo buscar desde ya.

Lo que menos me ha gustado: no le pongo ni un pero. La poesía es muy buena, la edición es muy buena y las ilustraciones son muy buenas. Un libro, en mi opinión, perfecto.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais ala autora? Si no es así, ¿me haréis caso y buscaréis alguno de sus libros?

¡Un abrazo!

“La vieja tortuga

bajo las estrellas

se siente menuda”.

Bajo las estrellas, Beatriz Osés

Crítica: Tarde en el acuario

Título: Tarde en el acuario 

Autor: Nono Granero

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela)

Hace un tiempo, cuando no estaba tan metido como ahora en la poesía infantil, pregunté al bueno de Pedro Mañas por poemarios para niños de autores nacionales. Entre otros, me recomendó este “Tarde en el acuario”, incluido en la ESPECTACULAR Colección Orihuela de Kalandraka. No se equivocó al recomendármelo.

El libro es una excursión al acuario en toda regla. A los mundos submarinos, a ese universo oceánico del que, según dicen, conocemos tan poco. Gracias a estos poemas, conocemos algo mejor algunos de los misterios que los mares y océanos ocultan, y lo hacemos, además, a través de la poesía. ¿Se puede pedir algo más?

Son poemas sencillos, muy bien escritos, muy originales, muy apropiados (me sale el profe que llevo dentro) para trabajar la poesía con niños pequeños. Como suelo hacer los miércoles, comparto con ellas algo de literatura (de momento, poesía), y este libro lo disfrutaron muchísimo. 

Las distintas especies que se presentan adquieren protagonismo verso a verso gracias a descripciones y situaciones muy acertadas, muy divertidas y, a veces, muy misteriosas

Con humor, pero sin ser ese el único recurso, los lectores vamos navegando y buceando en la poesía, viviendo una aventura acuática hasta llegar al final del libro. Una muy buena tarde, la verdad.

Además, como siempre, la edición es maravillosa (por algo Kalandraka ganó el tercer Premio Nacional a los Libros Mejor Editados en 2019) y las ilustraciones, a cuenta de Carmen F. Agudo, son preciosísimas.

Dicho esto, paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Seguir conociendo buenos autores: como siempre he pensado y dicho (y por mucho que la adore), la poesía infantil española es mucho más que Gloria Fuertes. Gracias a ir investigando, a descubrir editoriales que se toman muy en serio la poesía para niños como Kalandraka y buscando entre los principales premios nacionales, me estoy haciendo experto en esta poesía, y he de reconocer que me encanta.

El tema: aunque los animales son un tema muy recurrente en la poesía infantil, hasta el punto de estar ya bastante manidos, este libro nos habla de especies tan raras que no cae en esa vuelta a lo mismo de siempre. Desde pirañas a narvales, pasando por peces fantasma o saltarines. En mi opinión, una idea muy buena.

La edición: no insistiré mucho más, pero es obligado decirlo de nuevo: qué bien edita Kalandraka.

Lo que más me ha gustado: como he dicho al principio, seguir descubriendo poetaspoemarios y poemasinfantiles que leer y releer, recomendar, compartir, seguir… Nono Granero y esta tarde que nos regala han sido todo un placer.

Lo que menos me ha gustado: ya lo he dicho alguna otra vez, pero es la única pega que le puedo poner: esas páginas dobles sin ninguna ilustración, aunque fuera chiquitita, se me atraviesan un poco. Quizá pido demasiado, pero en poemarios tan bonitos, me gustaría mucho más ver algo de color en todos los poemas. 

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais a este autor? Si no es así, ¿me haréis caso y leeréis algo suyo?

¡Un abrazo!

“Los esperamos con las aletas abiertas”.

Despedida del acuario, Nono Granero

Crítica: Arbolidades

Título: Arbolidades

Autora: David Hernández

Ilustradora: Maite Mutuberria

Editorial: Kalandraka (Premio de Poesía para Niñas y Niños “Ciudad de Orihuela” 2019)

Cuánta felicidad me está trayendo esta colección tan maravillosa de Kalandraka. Qué bueno es conocer a autores de poesía infantil y diferentes estilos. También, qué gusto es descubrir a ilustradores tan espectaculares.

Este “Arbolidades” es un poemario infantil atípico. Me explico. No tiene rima. No es sencillo de entender. No tiene humor (que no es necesario, pero ya me entendéis). 

Tengo que decir que, al principio, me costó entrar en el poemario. Quizá por ese hábito de enlazar poesía infantil con sencillez y humor (cuando mi poesía infantil no es así, al fin y al cabo) o porque venía de leer varios poemarios llenos de risas. Cuando asumí que no tenía ante los ojos un poemario de ese estilo y pude comprender el sentido de la historia que cuenta (porque cuenta una historia), me metí de lleno y me gustó mucho.

Quizá se deba, también, a que, a veces, pensamos que la poesía infantil es para niños y niñas pequeños y pequeñas, y nos olvidamos de que (más o menos), la niñez lega hasta los doce años. ¿Es un libro para peques? Yo diría que no (aunque a los míos se lo leí y estuvieron atentos, no entendían mucho). Pero es un libro maravilloso para niños en una edad algo más avanzada (¿alrededor de los nueve o diez años?), lo que, en sí, es muy positivo, porque veo poca poesía para esas edades.

Se trata de un paseo por la naturaleza, por el origen de las plantas, por sus semillas, sus hojas, sus ramas, sus troncos, su periplo vital, la interacción de animales y humanos con el mundo vegetal… Y acierta en esa historia. Muchos poemas son capaces de transportarnos a un bosque silencioso y tranquilo, con el agradable sonido del viento agitando los árboles y algunos animales haciendo su vida. He viajado con este poemario, y eso siempre es un regalo.

Mi sensación final es que me costó porque me propuse leerlo con la mirada de un niño pequeño y me perdí. En cuanto cambié esa mirada, me pareció un poemario muy bien hilado, con una simbología preciosa, con un mundo onírico muy reconfortante, con (como digo) una historia muy bien “narrada”. Además, las ilustraciones de Maite Mutuberria son una maravilla y se complementan con los poemas a la perfección. Muy buen tándem, desde luego.

Dicho esto, paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

La edad de los lectores: eso que, al principio, me chirriaba ha resultado ser todo un acierto. Me cuesta encontrar poesía para niños que buscan otro tipo de poemas, y este poemario es muy apropiado para esos niños.

El tema: siempre es bueno difundir un mensaje de respeto y cuidado de la naturaleza, y hacerlo a través de la literatura, de la poesía, es algo que me encanta.

Las ilustraciones: en mi opinión, tan importantes como los poemas. Es uno de los libros más bonitos en cuanto a ilustraciones que he visto. 

Lo que más me ha gustado: aunque no esperara decir esto, lo que más me ha gustado es que no tenga rima. Me encanta la poesía adulta sin rima, la de verso libre, la que busca un lenguaje poético sin la necesidad de rimar ningún verso (y es la que yo escribo casi siempre), pero me chocaba leer un poemario infantil sin ninguna rima. No la necesita. Los símbolos son tan potentes que la poesía se hace sola.

Lo que menos me ha gustado: como en casi todos los poemarios, hay algunos poemas que no me han gustado nada por su simpleza, algo que me chirría si los comparo con otros (la mayoría) tan bien creados.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais esta colección y este premio? Si no es así, ¿me haréis caso y buscaréis alguno de estos libros?

¡Un abrazo!

“Te conviene saber que, cuando crezcas,

todo lo que ahora ves habrá cambiado”.

Carta de un árbol a una de sus semillas, David Hernández Sevillano

Crítica: Ciudad laberinto

Título: Ciudad laberinto

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela, Premio de Poesía para Niñas y Niños Ciudad de Orihuela 2009)

Como ya conocéis al autor, al menos por lo pesado que soy yo, no voy a hacer una reseña al uso, sino una especie de carta de agradecimiento, tanto a él como a la editorial, que también lo merece por su maravillosa labor, su perfecta edición y por este premio tan importante en el mundo de la poesía infantil.

Gracias, Pedro, por:

Gracias, Kalandraka, por:

No quiero alabar más a Pedro Mañas ni repetir lo muchísimo que me gusta leer todo lo que escribe porque, según me dice, le da un poco de apuro. Eso sí, si os gusta leer literatura infantil o la buscáis para peques que tengáis cerca, os garantizo como hago con pocos autores que os/les gustará.

Por hablar un poco del libro, se trata de una colección de poemas en la que diversos elementos de una ciudad son los protagonistas. Calles, plazas, mercados, alcantarillas, rascacielos, farolas… Con la maravillosa pluma poética y la originalidad de la poesía de Mr. Mañas. Me ha encantado, no puedo decir otra cosa.

Dicho esto, solo voy a decir dos poemas que son divertidísimos. Me han gustado muchísimo todos, pero quiero destacar estos dos porque, de verdad, me han hecho reírme un montón, igual que a mis alumnos.

Comida basura: un poema en el que Doña Rata y su marido se van a cenar al restaurante del basurero, iniciando un diálogo genial con el camarero. Os dejo un pequeño fragmento:

[…]

Y le pregunta el esposo:

“¿Y algo un poco más sabroso?”

“Tenemos salchicha rancia

con queso viejo y mohoso

recién traído de Francia

y que es muy apetitoso”.

Se vende todo: donde un vendedor que dice venderlo todo no tiene nada lo que necesita una clienta (y qué preciosidad lo que le pide). Coincide, además, que lleva la ilustración que más me ha gustado. Porque, sí, las ilustraciones, de mano de Silvina Socolovsky, son una preciosidad.

Por decir una sola cosa que no me ha gustado, justo el poema “Comida basura” no lleva ilustración… Me habría encantado ver ese “suculento” menú mientras leía sus versos. ¡Una pena!

Y poco más que añadir. Que me vuelve loco la poesía, como ya sabéis, incluida la infantil. Que me encanta leerla porque vuelvo a ser un niño. Que me encanta leérsela a mis niños y niñas y ver que lo disfrutan tanto. Que, si buscáis literatura infantil buena y bonita, buscad en el catálogo de Kalandraka ¡Ah! Y que leáis a Pedro Mañas, que es un fenómeno.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais a este autor? Si no es así, ¿me haréis caso y leeréis algo suyo?

¡Un abrazo!

“He pintado un mapa

sobre la solapa

de mi libreta.

Un mapa pequeño

de una ciudad grande

que no se está quieta”.

Ciudad Laberinto, Pedro Mañas