Reflexión sobre la publicación de reseñas

Hola a todxs. Llevo días rumiando si publicar o no una entrada sobre esto de escribir reseñas. Llevo ya varios años haciéndolo, intercalándolas con otro tipo de entradas sobre la literatura, la educación y lo poquito sobre lo que creo puedo hablar con algo de conocimiento.

Cuando pensé si hacerlo o no, tuve mis dudas. Por una parte, me apetecía dar mi opinión sobre los libros que leía. Me considero buen lector y creí que, quizá, posibles lectores encontraran en mis reseñas algo de información acerca de sus futuras lecturas. Por otra parte, sabía que ese mundillo tenía sus complicaciones.

Ya he hablado alguna vez de la endogamia, de los compadreos, del “pelotismo” a editoriales y/ o autores para recibir libros gratis… etc., etc., etc.; y, según voy avanzando (llevo ya más de veinte reseñas publicadas), me doy cuenta de que, en gran parte, tenía razón.

Al decidir hacerlo, tuve claro que no quería entrar en eso que critico. No haría reseñas llenas de pétalos y mariposas, no buscaría alagar a autores, editoriales ni otros perfiles solo por quedar bien o conseguir nada. Supe que iba a dar mi opinión, fuera buena, regular o mala, pues entendí que eso es lo que se debe hacer cuando se da una opinión. Siempre con humildad, siempre con respeto, siempre buscando la objetividad máxima (aunque, está claro, en las opiniones hay subjetividad), siempre intentando ser fiel a la sensaciones que me deja la lectura cuando la termino.

He hecho reseñas muy positivas y  sin ningún pero. He hecho otras muy positivas con algunos aspectos que no me han gustado. He hecho algunas más neutras en las que digo lo que me ha gustado y lo que no. He hecho unas pocas negativas en las que ni el libro ni el autor o autora ni las razones por las que un libro o un autor o autora están ahí me han gustado en absoluto.

Antes de escribir la conclusión de esta entrada, quiero recalcar que yo también soy escritor. Tengo tres libros y un trocito de otro publicados. He subido algún texto a las redes sociales. Soy consciente de que ni mis libros ni mis textos van a gustar a todo el mundo (¿algún autor o autora lo piensa?); igual que sé que, en caso de que le guste a alguien, es muy probable que haya algunos aspectos que no le terminen de convencer. Quede por delante que jamás pondré en duda la opinión de nadie sobre su opinión sobre cualquier texto que escriba. Nunca le diré a nadie que su opinión sobre cualquiera de mis historias es errónea, siempre y cuando no vea con claridad que la opinión sea malintencionada. Entiendo que un libro es como un hijo y que, lo que se dice sobre ellos, puede doler, pero hay que ser humildes y razonables si lo que se dice lleva parte de razón (¿no es así como se avanza?). No es que hayan escrito muchas reseñas sobre mis libros (es lo que tiene estar empezando en esto de publicar), pero sí he podido leer en las que se han hecho algunos comentarios sobre aspectos mejorables o no he recibido la máxima puntuación posible en caso de que quien escribe la reseña puntúe. A todos esos comentarios, a todas esas estrellas que no he llegado a alcanzar, a todos esos apuntes sobre qué podría mejorar les debo crecer como escritor. De nada me serviría que alguien que opina sobre un libro mío solo me dijera que todo es maravilloso, perfecto, que no cambiaría ni una coma, que todo lo que plasmo en el papel parece obra de un dios. Primero, porque es imposible. Segundo, porque me estarían mintiendo. Tercero, porque nada de eso me ayudaría a mejorar en mi escritura.

Dicho esto, quiero terminar diciendo que seguiré reseñando los libros que lea apuntando qué me ha gustado y qué no. ¿Os imagináis que solo reseñáramos los libros diciendo que todos son obras maestras, sin errores, sin nada que nos haya gustado un poco menos, plagados de aciertos y sin ningún error? Ningún libro es perfecto. Ningún autor es perfecto. Y, como ninguna opinión es perfecta, hay miles de blogs, canales y perfiles en redes sociales que vuelcan las suyas sobre lo que leen. Yo, simplemente, doy la mía. Puedo estar tranquilo al saber que no he opinado nada que no quisiera opinar, que he sido fiel a mi yo lector y crítico, fiel a mí mismo.

Solo espero que, si algún día me veis recriminándole a alguien una valoración negativa (siempre que haya respeto, insisto) sobre alguno de mis libros, me bajéis de las nubes y me devolváis a lo terrenal, porque se me habrá subido un poquito a la cabeza (espero que eso no ocurra nunca).

¿Qué pensáis al respecto? ¿Qué tipo de reseñas os gusta encontrar cuando buscáis la opinión sobre un libro?

Un abrazo para todos y todas 😉

“Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones”.

Seneca

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Club de lectura curso 2018-2019

Antes de terminar el curso le planteé a mi directora de etapa si le parecía bien montar un club de lectura para los padres y otro para los alumnos de secundaria. Le encantó la idea tanto como me encanta a mí.

Teníamos reciente la experiencia de la “merienda literaria” que hicimos para celebrar el Día del Libro y pensamos que podría estar muy bien hacerlo de una forma más estable.

Mi idea es leer un libro por trimestre, y he empezado por los libros que me apetece trabajar con los chicos y chicas de secundaria.

La edad de la ira, de Nando J. López, porque es una lectura adictiva y genial y por todos los temas que trata (y lo bien que están tratados).

Persona normal, de Benito Taibo, porque es un libro que hay que leer y estoy seguro de que les va a encantar esa relación tan maravillosa de Sebastián con el tío Paco y su forma de ver la vida.

El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, porque los clásicos lo son por algo y porque es una joya de la literatura juvenil que, ojalá, pueda acercarlos a leer más clásicos.

Será la primera vez que me enfrente a una actividad como esta, pero la verdad es que me apetece muchísimo poder pasar un rato hablando de libros.

¿Qué os parecen estas lecturas? ¿Creéis que es una elección acertada?

¡Un abrazo!

“Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”.

Miguel de Unamuno

¿Y si Instagram no tuviera tantos “likes”?

Acabo de leer que Instagram se está planteando ocultar el número de “likes” que reciben nuestras fotos y que, de hecho, lo están ensayando en Canadá y, lo digo desde el principio, me parece todo un acierto. Es más, yo ocultaría, también, el número de seguidores.

Sabéis que he escrito varias entradas criticando, precisamente, la locura que las redes sociales han causado en mercados como el editorial. Es justo esa obsesión por conseguir “likes” la que ha llevado a cientos de niños a enviar fotos sin ropa (el tema del uso de redes sociales por menores es otro asunto que me enerva bastante, por otra parte) y a que la policía haya tenido que intervenir, pues era una mina de oro para pederastas. Esto es llevarlo un poco al extremo, sí, pero no olvidéis que es algo real, que está ocurriendo, que es tan evidente como palpable y triste.

Los psicólogos llevan tiempo advirtiendo de los peligros que la búsqueda de relevancia en redes conlleva, y esta situación se ha visto multiplicada por mil con la aparición de Instagram. Ojo, a mí es una red social que me encanta, pero creo que se nos ha ido de las manos por completo.

Sé que hay muchos detractores de esta posible decisión que opinan que Instagram está justo para eso; que no serviría para frenar esa carrera hacia ser “influencers“; pero hay otros muchos que dicen que sería algo muy positivo, ya que podríamos centrarnos en el contenido real, y no en el que los “likes” nos dicen que tiene que gustarnos, además de no tener que obsesionarnos con subir contenido a todas horas por el simple hecho de que, si no lo hacemos, no llegaremos a ser importantes en las redes. Por otra parte, hay quienes critican esta iniciativa argumentando que sería un problema para el marketing de influencias... Qué queréis que os diga. Para mí, justo esa crítica es la que más me asegura que es la opción más acertada. Hacer creer a tantos niños y jóvenes que solo con ser famosos en redes les va a llevar a vivir como quieran es un grave error y una irresponsabilidad. Dejar en manos de gente inexperta cuyo único mérito es tener un perfil lleno de seguidores y “likes” el éxito de determinadas marcas y/ o productos es, desde mi punto de vista, muy tóxico. Sobre todo, como ya he dicho varias veces, cuando esos productos son los libros. Dejemos de dar prioridad a todo lo que escribe gente que no sabe escribir más que un breve texto que acompaña a sus fotos o su nube de etiquetas. Dejemos de leer los libros que los “likes” nos dicen que tenemos que leer, aunque no sirvan ni para calzar una mesa coja. Dejemos de regalar éxito en lo literario a quienes se pliegan a la tiranía de las redes sociales. Volvamos a leer a escritores, aunque no salgan en la tele ni tengan cien mil seguidores. Volvamos a buscar nuestras próximas lecturas en los canales que siempre funcionaron (librerías, bibliotecas, medios especializados, en nuestros amigos lectores…). Volvamos, amigos, a poner a los libros en el lugar que siempre les ha correspondido. Volvamos, en definitiva, a recuperar la cordura que nunca debimos dejar olvidada.

“En la sociedad, el hombre sensato es el primero que cede siempre. Por eso, los más sabios son dirigidos por los más necios y extravagantes”.

Jean de la Bruyère

Entrevista al escritor Johan Varó

He pensado que, para darle más vida al blog y, además, presentaros a personas relacionadas con el mundo de la literatura, voy a iniciar una serie de entrevistasque contentarán, también, a mi yo periodista.

La primera persona a la que quiero presentaros es a Johan Varó, escritor que está a punto de publicar su segundo libro, “Insomnium”, y que ha aceptado mis preguntas con su simpatía habitual.

He querido entrevistarlo, siendo totalmente sincero, porque creo en su sinceridad al escribir. Lo que escribe podrá gustar o no (como ocurre con cualquier libro), pero lo que no se le puede negar es que cada palabra le brota del corazón, y eso siempre, siempre, siempre es de agradecer.

¡Hola, Johan! Ya tienes tu segundo libro recién salido del horno. ¿Cómo te sientes?

La verdad que muy ilusionado, tanto como la primera vez. Quizá sea porque se trata de un proyecto totalmente distinto. Aunque reconozco que estoy más nervioso que con el lanzamiento del El lenguaje oculto de las olas, probablemente porque me desnudo demasiado en este libro y no me refiero al dibujo de la portada (risas) sino al interior.

¿Qué nos puedes contar sobre “Insomnium” sin desvelarnos ningún secreto? ¿Qué nos vamos a encontrar?

Pues los lectores van a descubrir a un superviviente y lo van a hacer a través de textos independientes, textos escritos en forma de poesía urbana, pero con un contenido biográfico alto y una filosofía de vida muy personal. Es un libro para reflexionar.

En tu primera novela, “El lenguaje oculto de las olas”, el amor tiene un protagonismo evidente. ¿Qué elemento adquiere esa importancia en este nuevo libro?

En mis escritos siempre me muestro muy pasional, creo que en todo lo que hago. Este libro al ser muy personal contiene textos donde encontraremos distinto tipos de amor, desde un amor mas obsesivo y tóxico a otro mas maduro y saludable. Todo dependerá del yo contextual que hable en cada texto.

Has pasado de editar con la editorial Max Estrella a la autoedición. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión?

La verdad es que fue una decisión difícil, pues antes de decidir autopublicar ya tenia una propuesta editorial, pero no me apetecía que este libro fuera objeto de modificación alguna, ni un producto empresarial más. Se trataba de mis confesiones personales, de mis reflexiones, de mis historias… Así que opté por autopublicar para evitar que perdiera la esencia, para poder elegir el titulo que yo quisiera, la portada que a mi me convenciera y los textos que a mi se me antojasen.

No quiero que se me malinterprete, estoy contentísimo con el trabajo realizado por Max Estrella Ediciones, creo que es una de las pocas editoriales pequeñas con un gran canal de distribución, lo cual ha hecho posible que desde el primer día mi libro esté en todas las grandes superficies de España, no es nada fácil conseguir que tu libro esté en el escaparate de Casa del libro o recomendado por la revista Fnac, eso se lo debo al gran trabajo de Max Estrella.

Por último no podemos obviar que existe un mal concepto de la autopublicación, muchas personas aún consideran que los autores que optan por esta vía es porque les han rechazado en una editorial o porque sus libros no son lo suficientemente bueno y nada más lejos de la realidad, conozco autores brillantes que autopublican sus libros. Así que con este libro tenía una doble misión; publicar un libro sin filtros y sin censuras, y demostrar que se puede sacar al mercado un libro con la misma calidad que con una editorial.

Es evidente que el mercado editorial está cambiando a pasos agigantados, y la irrupción de nuevas plataformas de promoción, distribución y venta han hecho que la autoedición sea una opción más factible que hace unos años. ¿Qué diferencias has experimentado entre ambas formas de edición?

Esta pregunta no la puedo responder, quizá tenga sentido el año que viene cuando vea los resultados de la autopublicación y pueda opinar al respecto.

Ahora, si te parece, vamos a hablar un poco sobre ti como escritor.

¿Por qué (o quién) crees que eres escritor?

Nadie puede hacerte escritor, uno es escritor por sí mismo, por pasión a la escritura y la lectura.

¿Para quién escribes? ¿En qué tipo de lector piensas cuando te pones delante del teclado?

Cuando me siento a escribir pienso en mi primer lector; yo. Así que intento escribir historias que me llenen a mí, que me satisfagan como lector. Lo cual es bastante complejo porque me gustan detalles determinados de cada estilo literario, pero no soy fanático de un género en sí. De ahí que mis libros sean tan difíciles de encasillar en un género concreto y contengan elementos de todos ellos convirtiéndolos en “libros híbridos”.

¿Qué es, para ti, lo más difícil a la hora de escribir?

Sentarme y escribir, mas lo segundo que lo primero. Es sumamente complejo para mí comenzar a escribir las primeras líneas, eso sí una vez que supero esa primera fase puedo pasar horas escribiendo. Lo bueno es que cuando adquieres un ritmo rutinario todo se torna sencillo.

¿Merece la pena el tiempo y esfuerzo invertidos? ¿Qué te aporta ser escritor?

Esta pregunta es bastante compleja. Si te refieres a que si merece la pena económicamente ya te adelanto que no. En cambio si haces alusión a lo gratificante que resulta saber que mis letras son tan bien acogidas te diré que no hay mayor placer. Cuando alguien te reconoce por la calle o incluso en la discoteca, en una ciudad tan grande como Madrid, y viene hacia ti solo para decirte lo maravilloso que es tu libro, creme que el placer que se siente en ese preciso instante resulta indescriptible. Solo por eso ya merece la pena el esfuerzo que conlleva publicar un libro.

Sabrás, como sé yo mismo, que ser escritor hoy en día es una ocupación costosa que, casi siempre, hay que compaginar con otro trabajo. ¿Qué le dirías a alguien que quiera publicar, pero que no se vea capaz?

Que si su principal objetivo es publicar mejor deje de escribir. Uno ha de escribir por pasión, por necesidad de escribir, de plasmar en el papel aquello que lleva dentro y no puede sacar de otro modo. Por el deseo de crear y vivir historias a través de los personajes. Si es así entonces no le preocupará no poder publicar ahora, seguirá escribiendo y a su vez enviando manuscritos a las editoriales, a premios… recibirá negativas, pero seguirá escribiendo porque es lo que le apasiona y el día que menos lo espere vera sus escritos publicados.

Yo llevo años escribiendo y nunca me habría propuesto publicar mis relatos personales y sin embargo hoy veo todos mis secretos en Insomnium. Todo va llegando con el tiempo. Como bien decía Jordi Tello en una de sus entrevistas “Hay que seguir picando la piedra, porque al final se consigue”

Para terminar, como escritor, ¿cómo te ves dentro de unos años?

Siendo sincero no lo sé, pero tampoco me preocupa, prefiero vivir el presente y disfrutar de este momento, de la gran acogida de mis lectores, aprovechar cada mensaje y responderlo con la atención merecida, ahora que aún puedo, porque cada vez me va resultando más difícil (risas).

Y hasta aquí esta primera entrevista. Espero que os haya gustado y que encontréis positivo conocer a este autor.

¡Muchas gracias por responder a mis preguntas! Te deseo la mejor de las suertes.

Fraudes, estafas y engaños

La semana pasada escribí una entrada “denunciando” la poca seriedad que existe en el mercado editorial con respecto al éxito que los influencers están teniendo como escritores pensando que me acabarían echando a los leones. Lejos de acercarme siquiera a los colmillos del rey de la selva, fueron muchas las personas que me dejaron comentarios apoyando mi discurso y compartiendo esa denuncia.

Todo ello, sumado a una noticia que escuché ayer, me lleva a escribir esta nueva entrada para terminar de desenmascarar estos fraudes que se extienden prácticamente a cualquier ámbito. La noticia hablaba de varios descubrimientos que demostraban que infinidad de perfiles de influencers eran una verdadera estafa. Perfiles veganos que comen huevos y pescado. Viajeros a la altura de Phileas Fog que habían retocado todas sus fotos, realizadas en su propia casa. Y, así, un no parar de engaños que, sin ningún tipo de pudor, realizan muchos de ellos con el único fin de forrarse.

¿Creéis que esto no ocurre en el ámbito editorial? Siento deciros que los libros no se escapan a estas trampas. Me consta que hay perfiles que recomiendan libros sin haberlos siquiera abierto. Algunos que piden libros a editoriales para, después, venderlos y sacar un beneficio aún mayor. Y, sí, libros firmados por influencers o famosos que no han escrito ni una sola palabra.

Esto es lo que ocurre, amigos, cuando se le da más validez a un número de seguidores que a un mínimo de rigor o calidad. Todo se mueve bajo el lema “si vende, vale”, y todos somos culpables de que esto sea así. Editores, agentes literarios, libreros, periodistas, booktubers y bookstagrammers, blogueros y, sí, lectores.

No digo que todos sean malos ni que no haya gente honrada y decente en este mundo, pero, como con todo, hay que pensar un poco por nosotros mismos y no por lo que nos digan perfiles a quienes ni conocemos y de quienes poco nos podemos fiar. Hay perfiles maravillosos de personas maravillosas. Sed selectivos, amigos. Estudiad mínimamente los perfiles que frecuentáis. Quedaos con la calidad por encima de la cantidad y, seguro, todos saldremos ganando. No os vendáis ni permitáis que lo que se vende y es de mala calidad triunfe.

La literatura es algo demasiado importante como para mercantilizar con ella de una forma tan burda e injusta.

“Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados”.

Mark Twain

Fomento de la poesía en el CEIP Palomeras Bajas

Hay coles que se toman muy en serio lo de fomentar la lectura entre nuestros pequeños. Es el caso del CEIP Palomeras Bajas, quienes llevan a caso varias iniciativas maravillosas para lograr tan importante fin, como sus geniales “lunes poéticos”.

Ya el año pasado colaboré con ellos junto a mi querida y fiel Marta Marbán de Frutos y este año han querido comenzarlo con otro poema mío ilustrado también por ella.

Siempre insisto en la importancia de que los niños lean, que se lea con ellos, que se les escuche leyendo… En definitiva, que sientan que leer es algo divertido que se hace en familia y en el cole como algo natural y estimulante. En una sociedad sumida en un “pantallismo” cada vez más abusivo, siempre es agradable encontrar que, al menos algunos profes, sí nos esforzamos por que los libros, los cuentos, la poesía o el teatro sea vivido por nuestros alumnos como una opción muy a tener en cuenta a la hora de tener entretenimiento.

“El que ama a la lectura, tiene todo bajo su alcance”.

William Godwin

Crítica: El cuarto mono

Título: El cuarto mono

Autor: J. D. Barker

Editorial: Destino (Planeta)

Llevaba mucho tiempo viendo las críticas tan buenas que este libro estaba recibiendo, pero no me dio por leerlo porque tenía muchas lecturas pendientes (y porque la última novela policíaca que he leído fue un verdadero chasco, como recordaréis aquí https://jorgepozosoriano.com/2018/07/18/critica-el-dia-que-se-perdio-la-cordura/ ). Lo he podido leer porque está entre los regalos de Reyes de mi hermano y no pude resistirme a leerme “un par de capítulos” para ver cómo empezaba… El resultado fue que me lo leí en tres días, enganchado por completo a un thriller que, esta vez sí, ha merecido la pena.

Estoy seguro de que hay muchísimas reseñas, pero os dejo, como siempre, con mi análisis de puntos fuertes, lo que más me ha gustado y lo que menos.

Puntos fuertes:

El inicio: una novela policíaca sin un inicio que enganche en las primeras páginas no tiene mucho sentido. Esta cumple ese requisito a la perfección, ¡menuda forma de empezar!

Distintas voces: aunque el peso en la narración lo llevan los dos protagonistas (el detective Porter y el asesino, gracias a su diario), hay varios capítulos con otros narradores que hacen que la lectura sea más amena y que suponen un respiro en la trama.

Lo bien que está escrito: un lenguaje sencillo, creíble, bien hilado, sin errores (quitando cuatro o cinco erratas perdonables) que siempre es de agradecer.

Los giros: la historia tiene varias sorpresas que te hacen gritar al descubrirlas. Si el ritmo ya es de por sí muy bueno, estos giros hacen que la historia gane mucho.

Lo que más me ha gustado: los dos protagonistas me parecen espectaculares y, en cuanto al libro, puede que sea lo que más me ha gustado. Sin embargo, tengo que decir que lo mejor de todo ha sido que, por fin, he vuelto a engancharme con una novela policíaca de calidad, que tenía muchas ganas.

Lo que menos me ha gustado: aunque la parte del diario en la que el asesino relata su infancia (y los motivos por los que se convirtió en un asesino) está muy bien escrita, es muy interesante y ayuda a meterse en su piel, hay momentos en los que se me ha hecho un poco pesada. Puede que haya influido que, por norma general, los capítulos son cortos (algo que siempre me gusta, especialmente en este tipo de historias) y que estas partes suelen ser bastante más largas, por lo que se me hacían un poco bola. Quizás haberlas hecho un poco menos densas habría ayudado (y creo que es muy posible haberlo hecho así).

Mi sensación final es que estoy seguro de que, si eres lector de policíaca, tienes que leerlo. Si no es así, pero te apetece leer algo así, esta es una muy buena opción. Recomendado al cien por cien.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“En la vida real, el único y verdadero salvador es uno mismo”.

D. Barker, en “El cuarto mono”.