Crítica: La utilidad de lo inútil

Título: La utilidad de lo inútil

Autor: Nuccio Ordine

Editorial: Acantilado

Hace ya algo de tiempo que cada vez me intereso más por los clásicos, los ensayos y la filosofía.

No sé si, después de mi “fiebre oriental”, en la que solo leí libros de autores orientales (y que, de momento, parece que ha pasado), me está llegando otra fiebre lectora filosófica y ensayística, porque varios de los libros que tengo por leer van en esa línea.

Este que traigo hoy no es mío. Me lo prestó mi ya-conocida-por-todos vecina María cuando vio que estaba leyendo un libro de escritos de Hannah Arendt que lleva por título “Más allá de la filosofía. Escritos sobre cultura, arte y literatura”. Le expliqué que lo estaba leyendo porque me interesaba saber cómo se ha tratado el tema de la cultura desde la filosofía, así que no tardó en decirme que este “La utilidad de lo inútil” me venía al pelo. Y no se equivocó, porque lo he disfrutado muchísimo.

Se trata de un libro estructurado en tres partes: La útil inutilidad de le literatura; La universidad-empresa y los estudiantes-clientes; y Poseer mata: “Dignitas hominis”, amor, verdad. Termina con un ensayo de Abraham Flexner titulado “La utilidad de los conocimientos inútiles”.

La parte que más me ha interesado es la primera, sin duda, pues trae una mirada a lo largo de la historia sobre esa “inutilidad” indispensable de la literatura de la mano (o de la voz) de filósofosautores y pensadores. Una delicia, os lo aseguro.

En un mundo (ya lo he hablado muchas veces) en el que parece que todo se viene abajo; que la cultura se infravalora cada vez más; que la educación parece importar menos y menos; que cualquiera sabe más que nadie sin tener ni idea de nada; quien escribe afirmando que jamás se ha acercado a un libro (y se nota); o que lo que más se lee es lo más comercial, lo que más peso tiene en redes sociales y lo que va a portar, por ende, más beneficios; este libro y lo que nos enseña se vuelve absolutamente necesario.

No solo deja claro que el arte, la cultura y el saber es lo más útil a lo que podemos (y debemos) acercarnos, sino que no podemos dejar que los poderes económicos, mediáticos o de cualquier otro término esdrújulo nos lo arrebaten.

Ante el retroceso, educación.

Ante el odio, cultura.

Ante el servilismo, arte.

Ante la involución, literatura.

Y, ante lo mediocre, lo clásico.

Una sociedad que no lo arriesga todo a la educación de las personas, a su patrimonio cultural y artístico, al saber que ha arrastrado a lo largo de tantos y tantos siglos está abocada al fracaso más absoluto, al borreguismo, a un lugar donde los clásicos no se conozcan y se pongan pedestales a incultos que solo saben posar en redes, canales de YouTube o programas televisivos.

Yo no quiero una sociedad así y, quizá, por ese motivo, cada vez me acerco más a esa cultura que es la raíz más profunda de la Tierra, a la lectura de quienes, miles de años después, siguen teniendo una voz clara y rotunda, a quienes sí tienen algo que aportar.

Quizá, por ese motivo, tengo un cuaderno repleto con frases que he ido apuntando mientras leía este maravilloso libro. Porque un pueblo que olvida está condenado a la muerte.

Lo que más me ha gustado: ese recorrido a lo largo de la historia en el que voces tan importantes y variadas como las de Dante, Petrarca, Aristóteles, Shakespeare, Platón, Kant, Ovidio, Cervantes, Baudelaire, García Lorca, Italo Calvino o Heidegger nos llenan de motivos para proteger la cultura, el arte, la literatura, la educación y todas las demás “inutilidades” de quienes, conscientes de su poder, quieren limitarlas. Y afirmo esto, sí, en plena jornada de reflexión antes de las elecciones en la Comunidad de Madrid.

Lo que menos me ha gustado: que ha aumentado (mucho) mi necesidad de buscar más lecturas al respecto, de seguir sumergiéndome en la filosofía, de dejarme arrastrar por la sabiduría de los sabios, por esa utilidad de lo inútil.

Mi sensación final es que no me queda otra que recomendar la lectura de este libro y que os empapéis del peso de todos los postulados que vais a encontrar. Libros así son necesarios, imprescindibles, insustituibles, porque aúnan saberes que no han de perderse nunca.  

“Sabotear la cultura y la enseñanza significa sabotear el futuro de la humanidad”.

Nuccio Ordine, La utilidad de lo inútil

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