Enredando voces con Beatriz Osés

Ya ha pasado un mes desde el primero que publicamos, y este “Enredando voces” en el que converso con personas relacionadas de una u otra forma con la literatura no me ha dado más que alegrías.

Desde Radio Off The Record, los jueves, a las 21.00, seguiremos apostando por los libros y por la cultura, trayendo al programa a invitados e invitadas que queremos que conozcáis o, en el caso de que sepáis quiénes sois, podáis saber más sobre su relación con la literatura.

Empezamos con Manuel Francisco Reina. Seguimos con Laura Riñón. Después, llegó Iván Alfaro. La siguiente fue Carmen Guaita. El turno de hoy es (creo que no podía ser de otra forma) para Beatriz Osés.

Con su serie “Albert Zimmer” recién aterrizada en las librerías y el “Premio El Barco de Vapor” que le acaban de entregar (su segundo en tres años), es la autora de infantil y juvenil del momento.

Me pierdo en la cantidad de premios y reconocimientos que ha obtenido su obra. Es uno de mis descubrimientos de este año (en lo literario y en lo personal), una de mis autoras de infantil y juvenil favoritas y, siendo objetivos, cuando llevas a la espalda premios como el “Ciudad de Orihuela”, el “Edebé”, dos “Barco de vapor” o “La Brújula” y has sido dos veces finalista del “Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil”, no es por suerte ni por nada que no sea talento.

Además, su visión como profesora de Lengua y Literatura nos dará, también, detalles de esa, a veces, complicada relación entre la educación y la lectura.

Solo tenéis que ir a https://www.radiofftherecord.com/2021/05/13/7622/ y encontrar un ratito para dejaros llevar por las palabras en esta charla entre amigos, entre colegas (en el sentido laboral), entre apasionados de la literatura.

Y, ya sabéis, nada mejor que un libro para conocer el mundo.

“No me entiendo sin la escritura”.

Beatriz Osés

Crítica: Erik Vogler y los crímenes del rey blanco

Título: Erik Vogler y los crímenes del rey blanco

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Iban Barrenetxea

Editorial: Edebé

Sigo leyendo y conociendo mejor a Beatriz Osés (reciente ganadora, por segunda vez, del “Premio El Barco de Vapor”) y me gusta más y más.

Ya metidos en una literatura más juvenil, Beatriz nos presenta esta serie (ocho libros, por el momento) de novelas juveniles negras, con mucho misterio, crímenes y, sobre todo (en mi opinión), unos personajes muy originales y muy bien creados.

Con unas ilustraciones de cubierta espectaculares de Iban Barrenetxea, y una muy buena edición de Edebé, esta saga se me presenta como una muy buena opción para engancharme de nuevo a esas épocas en las que leí tanta novela negra. El toque juvenil no implica, en absoluto, que sea una historia simple, y le aporta algo de frescura que, en momentos en los que tenemos la cabeza hasta arriba de historias, hasta se agradece.

Lo hemos trabajado en el Club de Lectura que organizo en la Librería Taiga de Madrid y ya hay mucho fan de esta serie protagonizada por un personaje tan peculiar como quien le da título. Lectores y lectoras que quieren seguir leyendo y leyendo para saber qué le deparará la vida a Erik.

Como otro punto a favor, el día 11 de mayo se publica el primer libro de una nueva serie, esta vez, protagonizada por el otro personaje principal de esta historia: Albert Zimmer. ¡Estad atentos!

Lo que más me ha gustado: los personajes, sin duda. Erik Vogler podría ser, perfectamente, la versión juvenil de Lisbeth Salander. ¡Ah! Y que Beatriz me lo haya dedicado con un genial “a mi friqui favorito en un año de infarto que solo acaba de empezar”.

Lo que menos me ha gustado: no habérmelo leído antes de leer “El misterio del gato negro”…

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Cuando Erik entró en el coche de su padre para dirigirse a casa de su abuela, en lugar de a Nueva York, supo que su pesadilla había comenzado”.

Beatriz Osés en “Erik Vogler y los crímenes del rey blanco”.

Crítica: El misterio del gato negro

Título: El misterio del gato negro

Autor: Beatriz Osés

Ilustradora: Ester García

Editorial: Editora Regional de Extremadura

Vuelvo a Beatriz Osés y a otro libro suyo de misterio. Este “El misterio del gato negro” será el libro que trabajemos en el club de lectura de once y doce años en la Librería Taiga, así que tenía que prepararlo todo en condiciones. Además, @mividaentrelibros me confesó que era el libro preferido de uno de sus hijos, así que todo cobró más sentido aún.

Una vez más, Beatriz nos sumerge en un caso misterioso, aunque el público al que se dirige esta historia requería un asunto un poco más truculento y un lenguaje algo distinto, dos aspectos conseguidos a la perfección.

En esta historia, el protagonista tendrá que descubrir qué le pasó a Irene Conti, la anterior inquilina de su habitación. Una investigación guiada por el fantasma de la joven y un misterioso gato negro que da título al libro.

Un muy buen libro para iniciar a los lectores jóvenes en la novela negra, ya que tiene todos sus ingredientes adaptados a esas edades, suponiendo un gancho estupendo para futuros lectores de Agatha ChristieConan Doyle y compañía.

Además, introducir la muerte en la literatura infantil y juvenil, si se hace bien, puede suponer algo muy positivo para empezar a familiarizarse con ella y a comprenderla.

También es un libro breve y con una lectura sencilla que no querremos detener para averiguar lo antes posible qué ha ocurrido. Otro libro que recomendaré siempre que tenga ocasión.

Dicho todo esto, paso a mi análisis (algunos puntos coindiden con los de “Benjamin Wilson”).

Puntos fuertes:

Marca España: Beatriz Osés no necesita presentaciones y algunos de sus libros han sido traducidos a varios idiomas, por lo que su internacionalidad es un hecho, pero sigo diciendo que me encanta saber lo bien que se escribe literatura infantil y juvenil en España.

El misterio: mantener al lector pegado al libro para desentrañar la trama es un acierto en la literatura para el público infantil y juvenil. Si yo estaba deseando saber qué le había ocurrido a Irene, los más pequeños tienen que acabar mordiéndose las uñas… 

La fantasía: aunque es una historia “real”, introducir a un fantasma le aporta un plus a la historia, al menos eso me parece a mí.

Las ilustraciones: no son muchas, pero sí acompañan muy bien a la historia, y eso siempre se agradece.

Lo que más me ha gustado: estoy seguro de que lo que más voy a disfrutar es el momento en que compartamos impresiones en el club de lectura.

Lo que menos me ha gustado: una vez más, la brevedad, pero, claro, esto lo digo desde la edad que tengo y lo leído que estoy, jeje.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Me llamo Irene –musitó la voz–. Irene Conti”.

Beatriz Osés en “El misterio del gato negro”.

Campaña de preventa: “La hija del soplador de vidrio”

He aprendido (a la fuerza) a no desvelar nada sobre los proyectos en los que me voy metiendo hasta que sean una realidad palpable.

Por eso he esperado hasta el momento preciso para contaros esta primera buena noticia (de otras tantas que espero poder contaros en breve) que me ha llegado:

¡Publico libro nuevo!

“La hija del soplador de vidrio” es un libro autoconclusivo, juvenil, con misterio y alguna sorpresa.

La editorial que lo va a publicar es Malas Artes, y ha puesto una campaña de preventa con unos objetivos para poder arrancar el proyecto.

No soy muy de pedir, pero os voy a dejar por aquí el enlace a dicha campaña, donde, además de poder pedir el libro (si os apetece), encontraréis bastante más información sobre él.

Ayudaría mucho, también, que podáis compartir por vuestras redes y contactos esta propuesta.

¡Un abrazo muy fuerte y mil millones de gracias!

https://www.lanzanos.com/bunkerbooks/proyectos/la-hija-del-soplador-de-vidrio/

Entrevista a Pedro Mañas

Hoy os traigo una entrevista con el que se ha convertido en mi escritor nacional de literatura infantilfavorito: Pedro Mañas.

Su carrera, su obra (“Ciudad laberinto”, “Trastario”, “Anna Kadabra”, “Princesas dragón” y otros muchos) y sus premios (“El príncipe preguntón 2008”, “Ciudad de Orihuela 2009”o “Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil 2018”) hablan por sí solos, pero creo que es de justicia hablar de un autor que, en mi humilde opinión, tendría que estar aún mejor considerado.

Ya sabéis que detesto el triunfo de los mediocres o los “enchufados” (ya sea por fama, seguidores o cualquier otro motivo) en la literatura y que, del mismo modo, apoyo el talento de quien lo merece y ofrezco mi pequeño altavoz para darlos a conocer todo lo posible.

Como ya he dicho alguna vez al reseñar alguno de sus libros, Pedro es, además, un tío muy majo, muy cercano y muy humilde (no me extraña que sea un buen autor con esas cualidades), así que accedió desde el primer segundo a responderme a unas pocas preguntas. Muchas gracias, Pedro. Prometo (o no) ser breve.

Sin enrollarme más, voy con esta entrevista. Espero que os guste.

Como escritor consolidado, ¿desde cuándo supiste que eso era lo que querías ser?

Solo desde que lo fui. Me explico: en realidad, no entraba dentro de mis planes dedicarme a la literatura. Ni siquiera tenía una vocación clara, no hay más que ver mi currículum académico: empecé la carrera de Medicina, me matriculé en Periodismo y terminé licenciándome en Filología Inglesa. Lo que sí es cierto es que desde pequeño me sentía atraído por el mundo de las artes. Escribía, pintaba, actuaba, participaba en los programas de una radio local… En el verano de 2007 me topé con el anuncio de un certamen de cuentos infantiles. Participé solo por probar, y resultó que gané. Creo que al ver mi primera novela publicada empecé a entender que, tal vez, había encontrado al fin una vocación. Por eso suelo decir que no hay que obsesionarse con tener un sueño en la vida. A veces es la vida la que sueña por ti. 

¿Fuiste un niño lector? Tanto si la respuesta es positiva como negativa, ¿crees que eso influyó en que seas escritor?

Sí, era un lector caótico pero voraz, y creo que ambas cosas han influido en mi modo de entender la escritura. Por un lado, el leer mucho me dio una buena base literaria,  enriqueciéndome con lo que otros habían creado. El hecho de leer lo que me daba la gana se tradujo en una gran libertad a la hora de desarrollar un estilo y de atacar diferentes géneros sin prejuicios. Y, también, desgraciadamente, en un gran desorden para gestionar la escritura. Confieso que desearía ser más metódico.

¿Cuáles son tus libros y autores favoritos? ¿Cuáles o a quiénes recomendarías a tus lectores, teniendo en cuenta sus edades?

Uf, el panorama de la literatura infantil es tan rico que me resulta difícil elaborar una lista breve de favoritos. Siempre salgo del paso recomendando clásicos… o aquellos que van camino de convertirse en clásicos. En primer lugar, porque han pasado la prueba infalible del tiempo, y en segundo porque temo que recomendando a actores actuales puedo caer en el agravio comparativo. Dicho esto, tengo que citar necesariamente a Roald Dahl, Gianni Rodari, Michael Ende y Christine Nostlinger (no creo necesario señalar ninguna obra porque todo lo suyo es bueno). Pero también se me ocurren otros menos populares e igualmente excelentes como Mira Lobe (La nariz de Moritz), Sebastià Sorribas (El zoo de Pitus), Pilar Mateos (Historias de Ninguno) o José Luis Olaizola (Cucho y La leyenda de Boni Martín). Tal vez sus libros no estén tan a la vista hoy en día, pero merece la pena el esfuerzo de buscarlos. Los lectores se sorprenderán.

¿Recuerdas cómo fue el momento en que viste tu primer libro publicado?

Recuerdo especialmente el momento en que supe que lo publicarían. Me enteré a través de una llamada de Pablo Cruz (responsable editorial de Anaya Infantil y Juvenil), que me comunicó que mi obra Klaus Nowak, limpiador de alcantarillas había resultado vencedora en el concurso de literatura infantil Vila d’Ibi. A partir de aquel momento se sucedieron cuatro meses de ilusión y nervios en los que no acabé de creerme que mi libro iba a ver la luz de la mano de una editorial tan importante. Recuerdo también que estaba saliendo hacia la universidad cuando recibí en casa el primer ejemplar. Estaba tan orgulloso que me lo llevé bajo el brazo para enseñárselo a todos, compañeros y profesores.

Si tuvieras que definirte como autor, ¿qué definición emplearías?

Esta sí que es difícil. Me vienen a la cabeza palabra como “heterogéneo”, “lúdico”, “caótico“… (y, a la vista de los adjetivos escogidos, “esdrújulo”). Sobre todo, me temo que no soy un autor que se tome demasiado en serio, por eso no he reflexionado mucho sobre el asunto. Simplemente escribo lo mejor que sé, buscando un equilibrio entre lo personal y lo comercial, casi siempre en clave de humor y tratando de buscar nuevos retos para crecer profesionalmente.

¿Qué es, para ti, importante en un poeta?

Que sea un enamorado del lenguaje. De las musicalidad de las palabras, de las sensaciones que evocan, de la polisemia, de los matices de un par de sinónimos, de la rima, de la sintaxis, de los dobles sentidos, de la lectura en voz alta, de las metáforas, de la importancia de una coma, de las agudas, las llanas y esdrújulas… En definitiva, considero importante que ame de corazón las palabras. Si además escribe poesía infantil, que sepa jugar con ellas como los niños con sus juguetes. Casi como si pudiera cogerlas con las manos.

¿Cómo ves el panorama nacional actual en la literatura infantil y juvenil?

No me considero el mejor para opinar al respecto, puesto que es un panorama tan rico y variado (y yo un lector tan disperso), que no sé si alguna vez llegaré a tener siquiera una mínima visión global. Vaya por delante que hay numerosos y magníficos autores en España trabajando duramente para intentar vivir de esta profesión. Hay incluso quien dice que la LIJ está viviendo una época dorada en nuestro país. Por desgracia, la literatura ha de competir con otro tipo de libros que son meros productos de marketing que beben del tirón mediático de celebridades de internet, y que enmascaran la calidad y el talento que hay en el sector. Se publica tanto y a tal velocidad y tantas que habrá que esperar bastante para que el tiempo vaya poniendo cada cosa en su sitio. Me consuela pensar que, a la larga, la buena literatura perdurará y permanecerá para las nuevas generaciones. ¡Me bastaría con que un solo libro mío sobreviviese!

¿Qué importancia le das a las redes sociales para darte a conocer y promocionarte?

Creo que, en mi caso, las redes sociales han sido más una consecuencia que una causa. Es decir, que ante todo me he dado a conocer a través de los certámenes, de los encuentros con lectores y de las propias obras. Al fin y al cabo, comencé a publicar cuando las redes aún no eran una herramienta tan fundamental en este oficio. Las uso profesionalmente desde 2015 y, aunque al principio me resultaban ingratas, ahora las veo como una ayuda estimable para informar de eventos, publicaciones y demás noticias. También me permiten un contacto inmediato con lectores, libreros, maestros y editores. Las uso con moderación y procurando no saturar su potencial.

¿Qué consejos le darías a alguien que quiere ser escritor de libros para niños y jóvenes?

A menudo digo que el único consejo que puedo dar es el de escribir a doble espacio y por una sola cara. Es un modo de expresar mis dudas sobre lo que yo pueda enseñar. Tengo la sensación de que lo esencial suele ser indescifrable, incluso para el propio autor. No obstante, ante todo recomiendo huir de tópicos y prejuicios sobre la literatura infantil. Los textos para niños no han de ser pueriles, ni cuajados de moralejas, ni recrear ese mundo ficticio de magia e ilusión que algunos creen que es la infancia. Un buen libro infantil puede gustar también a lectores adultos. En pocas palabras, debe tener una historia interesante, bien hilada… y narrada con un estilo atractivo, casi como cuando contamos un cotilleo a un vecino.

Y, por último, ¿nos puedes dar algunos detalles sobre los proyectos que tengas ahora entre manos?

Son muchos, seguramente demasiados… ¡aunque no sé si mis editores me dejan hablar de todos! Ante todo, estoy comprometido con las colecciones que tengo en marcha (las más recientes, Los Cazapesadillas y Anna Kadabra) y que exigen constancia y continuidad en la escritura. También ando metido en un proyecto muy bonito de poesía mientras le doy vueltas a algunas ideas para álbum ilustrado. Por si esto fuera poco, siempre me persiguen los fantasmas de las novelas inacabadas, textos personales que quedaron abandonados por falta de tiempo o inspiración. Ahora que las actividades en ferias, colegios y bibliotecas escasean, tal vez sea el momento de retomar alguno de ellos.

No me digáis que no os han gustado las respuestas de Pedro Mañas. Esto es lo que tienen los grandes autores, que, aun sin pretenderlo, enseñan. Porque, no sé vosotrxs, pero yo he aprendido algo con cada una de sus palabras.

Mil, mil, mil gracias por tu tiempo, Pedro. Te seguiré leyendo.

“No hay que obsesionarse con tener un sueño en la vida. A veces es la vida la que sueña por ti”.

Pedro Mañas

Crítica: El guardián entre el centeno

Título: El guardián entre el centeno

Autor: J. D. Salinger

Editorial: Alianza Editorial

No sé cuántos años hace desde que compré este libro, pero me podéis creer que son muchos. Lo hice con mucha ilusión porque es uno de esos libros que tenía que leer. Creí que era el momento, pero no, no lo fue. Lo empecé y, tal cual lo hice, lo dejé a las pocas páginas, porque se me hizo muy pesado. Hoy, con el libro terminado, me ratifico: me ha parecido muy pesado.

Si seguís el blog o mi Instagram, sabréis por qué lo he leído. Si no es así, os dejo el enlace a la entrada en la que lo cuento:

https://jorgepozosoriano.com/2020/05/19/casualidades-literarias/

El caso es que esa casualidad me vino perfecta para leer a Salinger. Si no llega a ser porque, en cierto modo, Monsieur Picquier me obligó a leerlo, creo que no lo habría leído. O, mejor dicho, que no lo habría terminado.

Es cierto que me siento bien por haberlo leído. Tenía el libro muy pendiente y, por la razón que fuera, me veía en la obligación de leerlo. Y me siento bien por haberlo hecho, pero no me siento bien por haberlo disfrutado muchísimo porque no ha sido así. Me siento bien porque me lo he quitado del medio, si os soy sincero. Ha sido terminarlo y pensar “pues ya está, ya lo he leído”. Pero, no. No lo he disfrutado.

No es un mal libro, obviamente. No voy a decir que esté mal escrito o que la historia no tenga sentido ni nada parecido. Está claro que, como libro, es un buen libro. Sigo pensando que un clásico no se hace clásico porque sí, aunque, también, hay clásicos que no me gustan. Este se suma a esa lista en la que, entre otros, está “Cien años de soledad”. Lo siento, me aburrió de forma soberana.

Sé que es un libro que se escribió en otra época (de 1.945) y que fue un libro muy transgresor. Tiene su mérito, desde luego, darle la voz a un adolescente que, como buen adolescente, adolece. Que ese personaje, el de Holden Caulfield, es un buen personaje al que, por la forma en la que está escrito el libro (con todo el peso de la narración en su protagonista) hace que lo conozcamos muy bien. Pero, vaya, un personaje un poquito “intenso”…

Dicho todo esto, y con esa sensación de que es una lectura sin la cual habría vivido igual de feliz, os digo que no voy a hacer mi habitual análisis de puntos fuertes y débiles porque, sinceramente, no sabría muy bien qué decir.

Básicamente, no podría decir qué puntos fuertes tiene este libro más allá de ese pensamiento transgresor y la denuncia de ciertos comportamientos de la sociedad que, a mí, tampoco me han llegado especialmente. Me parece un estilo aburrido por lo denso y lo repetitivo; un lenguaje ya un poco en desuso (quizás es solo cuestión de tiempo) y muy, muy, muy repetitivo (vale que el personaje se muestre con su lenguaje propio, pero no sé si es necesario repetir las mismas coletillas tipo “y todo eso” ciento cincuenta mil veces… Se termina haciendo muy pesado, o esa es mi impresión); una historia que, quitando esa evolución del protagonista y el escaso trato que tiene con algunas personas, no tiene ningún interés; un final precipitado que, si bien supone un poco de luz entre tanta oscuridad, lo he visto como un cierre precipitado a una historia que podría haberse alargado hasta la eternidad. Un final que, por otra parte, he agradecido.

Vamos, que no sabría qué decir en los puntos fuertes y, como veis, veo bastantes puntos débiles

Se me ha hecho bola, sí. Lo he terminado porque lo quería terminar. Me alegra saber que ya es uno de los libros que creía que tenia que leer que he leído. Ya me lo he quitado. Cuando lo vea en las listas de “los libros más leídos”, le podré poner un tick. No me gusta vivir con obligaciones…

Poco más que añadir. Quizá suena “raro” que un clásico como este no me haya gustado… Pensé que me iba a encantar, pero no, no me ha gustado.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

Por decir un punto positivo, el título es precioso.

¡Un abrazo!

“No cuenten nunca nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo”.

D. Salinger, El guardián entre el centeno

Crítica: Olga de papel, el viaje extraordinario

Título: Olga de papel, el viaje extraordinario

Autor: Elisabetta Gnone

Editorial: Duomo

Llevaba algunos meses viendo este libro por redes y en librerías y me picaba la curiosidad. Tenía muchos de los elementos que me decían que me podría gustar. Una autora reconocida, una editorial que trabaja muy bien, fantasía, personajes peculiares… Así que, un día que tuve que ir a comprar unas cositas para el cole a Dideco, se vino conmigo a casa.

Además, después de haber leído una novela adulta que me dejó un sabor bastante agridulce, me apetecía irme a algo más infantil-juvenil, y Olga de papel me pareció un buen libro para disfrutar.

Dicho esto, os dejo con mi análisis de puntos fuertes y menos fuertes.

Puntos fuertes:

Que se dé la vuelta a algo como que solo los adultos pueden contarles historias a los niños, al ser Olga quien tiene a todo su pueblo pendiente de las que ella cuenta. Es muy divertido ver cómo la peluquera, el maestro, el cura y todos los vecinos buscan a esta niña para escuchar su historia, escondiéndose, disimulando… pero con un interés enorme por sus palabras. El poder de la lectura, ya sabéis…

Los personajes: el tejón, el niño que viaja en globo, la compañía de circo, la propia Olga de papel y, sobre todo, el conejo barquero (me ha encantado). Son originales, divertidos, tiernos… ¡Todo un descubrimiento!

El aroma a fábula: porque, en el fondo, creo que es una fábula. Me ha recordado a esas historias que mis padres me contaban cuando era pequeño, a esos primeros libros que empecé a leer… Y recordar algo así es de agradecer.

“Conocer” a la autora: no solo sus libros, sino haber podido hablar con ella un poco a través de Instagram (sí, a veces sirve para algo). Que escribe maravillosamente no hace falta que lo diga yo, pero lo hace. Escribe precioso. Además, en pocos mensajes me ha demostrado que es una autora comprometida con sus historias y sus lectores. Es encantadora, y eso, creo, se nota en cómo escribe de bien.

El mensaje: aunque se sabe casi desde el principio cuál va a ser el mensaje que esta historia quiere transmitir, es un mensaje muy bonito y muy necesario entre los niños que, por un motivo u otro, se sienten inferiores por ser diferentes.

Lo que más me ha gustado: creo que me quedo con las distintas conversaciones que Olga de papel tiene con esos personajes que tanto me han gustado. Es ahí donde está lo más bonito del libro, en mi opinión.

Lo que menos me ha gustado: esto me ha pasado ya muchas veces y, por desgracia, me pasa cada vez más. No sé si es algo mío y que me estoy volviendo más y más exigente con mis lecturas, pero, de nuevo, se me ha hecho un libro muy largo, muy lento, bastante pesado y, en ocasiones, muy aburrido. Lo empecé a leer con muchísimas ganas y me gustaba mucho lo que leía, pero, según avanzaba, se me hacía bola. Me da rabia, porque la historia es preciosa, pero creo que al libro le sobran unas cuantas (muchas) páginas. Teniendo en cuenta la edad a la que va dirigido (¿9-12 años?) y que es una historia con muchos toques infantiles (más que juveniles), es demasiado largo. Podría haber quedado como un libro bonito que deja una sensación de “ay, qué preciosidad” si no fuera porque, al final (y en mi caso), se me ha quedado una de “uff, a ver si lo acabo ya”. De hecho, he leído bastantes páginas muy por encima, porque me aburrían, no me interesaban y no sumaban nada a la historia. Demasiada paja, vamos, y, al final, todo eso, más que sumar, me resta.

Aun así, quitando esa sensación y asumiendo que le sobra paja, la historia es muy bonita, y esa es una realidad que sobresale por encima de todo lo demás.

¿Alguno lo ha leído? ¿Qué opinión tenéis?

¡Un abrazo!

“No engaña a los ojos lo que va derecho al corazón”.

Olga de papel, el viaje extraordinario

Crítica: El ladrón de tiempo

Título: El ladrón de minutos

Autor: David Lozano

Ilustrador: David Guirao

Editorial: Edebé

Este libro llegó a mí de la mejor forma posible: recomendado y prestado por uno de mis alumnos. ¿Hay profesión más bonita que la mía? Como les dejo traer los libros que están leyendo para compartir unas páginas con sus compañeros, me enamoré del título y de la ilustración de portada, así que le dije que me gustaría leérmelo y me lo prestó. ¡Gracias, Huguete!

Se trataba de un libro que parecía tener todo lo que tiene que gustarme: un buen título, unas ilustraciones maravillosas de David Guirao (uno de mis ilustradores favoritos, con quien me encantaría trabajar en algún momento), conocer la literatura de David Lozano y, sobre todo, uno de mis temas preferidos en un libro: el tiempo.

No voy a decir que no me haya gustado. Es una buena historia, muy bien escrita y con algunos puntos muy buenos, pero, si tengo que ser sincero (y es lo que siempre hago en mis reseñas), se me ha hecho larguísimo y me ha aburridoen muchos más momentos de los que me ha entretenido…

Sin destriparos más, paso con mis puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El tema: como os he dicho, el tiempo es uno de mis temas favoritos. Es más, diría que hasta me obsesiona un poco. El tiempo, la importancia de disfrutarlo, de exprimirlo al máximo… Y eso es, creo, lo principal de este libro.

La Tienda de Cosas Prohibidas y su vendedor, Don Vinicius: los capítulos que han ocurrido entre las paredes de esta tienda tan genial, con su misterioso y enigmático vendedor han sido mis preferidos. Un punto muy original que le ha dado frescura a esa lectura aburridilla que comenté antes.

Las ilustraciones: David Guirao es uno de los ilustradores nacionales que más me gustan. Le tengo el ojo echado desde hace mucho tiempo, así que ya tocaba leer alguna historia que hubiera ilustrado. Este ladrón de tiempo tendrá siempre ese honor.

El aprendizaje de palabras nuevas: a lo largo del libro, el protagonista va aprendiendo algunas palabras “raras” que dicen los adultos, lo cual supone que los lectores también las aprendan, y eso me ha gustado mucho.

Lo que más me ha gustado: quizá decir esto pueda entenderse mal (espero que no), pero lo que más me ha gustado es la originalidad de la tienda y el vendedor. Es lo que más me ha sorprendido y con lo que me quedo de este libro.

Lo que menos me ha gustado: ahora que he terminado de leerlo, se me queda la sensación de que la historia es muy, muy repetitiva y que es así durante prácticamente todo el libro hasta que todo cambia en los últimos capítulos. El final es bonito, sí, pero me ha parecido muy precipitado. Hay un par de aspectos más que me han chirriado un poco. Por un lado, que el protagonista esté obsesionado hasta la locura con llevar siempre encima un objeto y no soltarlo jamás de los jamases y, de repente, se lo olvide en el colegio. No me cuadra. Por otro, he tenido la sensación de que los toques de humor que se intuyen no me han llegado. Seguro que otros lectores sí los han percibido y les han parecido graciosos, pero, quizá por mi tipo de humor, no ha sido mi caso.

Mi impresión general es que es una historia original y bien narrada, pero que (y esto sabéis que me pasa bastante a menudo) se me ha hecho larga. Esta misma idea (que, insisto, es muy buena y original, con un final muy tierno) contada en menos páginas y sin que el prota esté tanto tiempo haciendo lo mismo me habría gustado mucho más.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“La más importante de las preguntas es: ¿A cuántas personas he hecho felices?”.

David Lozano, en “El ladrón de tiempo”.

De charla en Las Tertulias del Estay

¿Os acordáis cuando escribí esta entrada sobre lo poco que se nos “cuidaba” a los autores de grandes ciudades y lo mucho que se cuidaba a los autores de localidades más pequeñas? https://jorgepozosoriano.com/2019/05/10/quiero-ser-de-provincia/

Pues, bien. He tenido la suerte de que una periodista que viene de lo local haya dado conmigo (a veces, las redes traen estos regalos) y me haya ofrecido esa promoción tan necesaria como difícil de conseguir.

No solo eso. No ha sido una promoción sin más. Ha sido un momento genial en el que, además de disfrutar de la deliciosa comida del Restaurante Estay, hemos podido conversar sobre literatura en un ambiente relajado y amistoso. Además de Miryam Ponte, con su Radio Off The Line (qué iniciativa tan chula), también he compartido este ratito con el periodista y autor Javier Cid y Lidia González, editora de Nueva Estrella Editorial.

Qué gusto conocer a personas que siguen creyendo en la literatura de siempre, que apoyan a escritores pequeñitos como yo sin pensar solo en los seguidores que pueda tener en Instagram. Qué gusto poder disfrutar de estos ratitos tan agradables sin más pretensiones que disfrutar de algo que nos une y nos llena, como son los libros.

Gracias, de corazón, por contactarme, por contar conmigo, por creer igual que yo y por esos proyectos que, seguro, nos van a salir fenomenal.

Os dejo el enlace para que lo escuchéis, si os apetece.

https://www.radiofftherecord.com/2019/09/10/leer-es-viajar-a-mundos-extraordinarios/ 

Un abrazo enorme J

Club de lectura curso 2018-2019

Antes de terminar el curso le planteé a mi directora de etapa si le parecía bien montar un club de lectura para los padres y otro para los alumnos de secundaria. Le encantó la idea tanto como me encanta a mí.

Teníamos reciente la experiencia de la “merienda literaria” que hicimos para celebrar el Día del Libro y pensamos que podría estar muy bien hacerlo de una forma más estable.

Mi idea es leer un libro por trimestre, y he empezado por los libros que me apetece trabajar con los chicos y chicas de secundaria.

La edad de la ira, de Nando J. López, porque es una lectura adictiva y genial y por todos los temas que trata (y lo bien que están tratados).

Persona normal, de Benito Taibo, porque es un libro que hay que leer y estoy seguro de que les va a encantar esa relación tan maravillosa de Sebastián con el tío Paco y su forma de ver la vida.

El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, porque los clásicos lo son por algo y porque es una joya de la literatura juvenil que, ojalá, pueda acercarlos a leer más clásicos.

Será la primera vez que me enfrente a una actividad como esta, pero la verdad es que me apetece muchísimo poder pasar un rato hablando de libros.

¿Qué os parecen estas lecturas? ¿Creéis que es una elección acertada?

¡Un abrazo!

“Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”.

Miguel de Unamuno