Crítica: Ventanas

Título: Ventanas

Autor: Paloma González Rubio

Editorial: Anaya

Desde que conozco a Paloma, tengo varias certezas sobre ella, entre las que destaco dos: es buena persona y es buena escritora.

Lo primero lo supe desde siempre, más aún cuando me llegó por parte de una persona a la que adoro, ni más ni menos que Beatriz Osés. En cuanto a lo segundo, si bien ya había leído algo, he tenido que esperar (más de la cuenta, sí) a leer un libro suyo para asegurarlo con la boca bien grande.

Y qué bien escribe… Qué corrección, qué limpieza, qué perfección en cada frase… Leer a Paloma González Rubio es sinónimo de calidad (no, no siempre ocurre), pero, además, leerla es ir, también, más allá de las típicas historias que se encuentran con facilidad en la literatura juvenil. Porque los temas que trata Paloma duelen porque son reales; porque hablan de personas desamparadas que existen en realidad; porque nos traen el horror que muchas personas experimentan durante su vida, ya sea por guerras, como es el caso de este libro, o por cualquier otro motivo. Y claro que otros temas tienen que tratarse en literatura juvenil, solo faltaba, pero me encanta que haya autores y autoras que nos regalan esos otros temas menos “comerciales” y permiten que los jóvenes (y los no tan jóvenes) puedan descubrir, también, esa parte menos amable de la humanidad. Paloma es una de esas autoras, y se me viene a la cabeza otra autora que me tiene enamorado como Chiki Fabregat. No os la perdáis, tampoco.

Este “Ventanas” es un libro duro, sí. Difícil, diría yo, pero precisamente por eso, por la dureza, porque está tan bien narrado que es imposible no empatizar con sus personajes, sufrir por y con ellos, querer meternos en la historia para poder ayudarlos. Además, sabiendo que la guerra sigue existiendo (algo que me alucina y me espanta, eso de no aprender de los errores del pasado, de matarnos los unos a los otros) y que la tenemos tan cerca, ¿cómo no pensar en todos esos niños que sufren por ella?

Quizá, si muchos jóvenes leyeran estas historias donde la guerra se ve como lo que realmente es, sin motivaciones ni argumentaciones a favor, la sociedad de mañana trataría de impedir que nuevos combates continúen desgastando el mundo.

Gracias, Paloma, por regalarnos esta historia tan dura como real.

Lo que más me ha gustado: además de leer, por fin, a Paloma, eso que os digo, descubrir libros juveniles menos “alegres”, pero tan, tan necesarios.

Lo que menos me ha gustado: saber que, como casi todo en la literatura, esta historia ocurre, esos niños ocurren.

“Es el resplandor de un fuego que calienta”.

Ventanas, Paloma González Rubio

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