Crítica: Thrall (Cautiverio)

Título: Thrall (Cautiverio)

Autor: Natasha Trethewey

Editorial: Valparaíso

Cuando, por lo vivido, por la propia biografía, se tiene algo grande que contar y decide hacerse a través de la poesía, el mérito es más que palpable.

Cuando, además, se hace desde una maestría como la de Natasha Trethewey, desde el estudio, la historia, el arte, la documentación, además de, por supuesto, una poesía tan bien elaborada como la suya, el mérito es doble y las garantías de éxito son abrumadoras.

Porque este ‘Cautiverio’ de la autora estadounidense es brutal, descarnado, duro, exigente… y está muy bien escrito (y muy bien traducido). Y es una poesía que cuenta, que denuncia, que informa, que detalla, pero, por encima de todo, es una poesía que llega y que abre la curiosidad por ir más allá de lo que la poeta nos ofrece, por investigar en esos cuadros que usa como excusa y como punto de inicio para hablar de la esclavitud, del racismo, del clasismo, del avance de la historia

Y qué bueno es encontrarse con poetas así y con poemarios así, que no estén vacíos, que no sean pretenciosos y, sobre todo, que no lo sean desde una calidad más que cuestionable.

La historia de esta mujer es de esas historias que merece la pena ser leída, y ella se encarga de hacerlo a la perfección a través de su poesía, de lo que os comparto algunos versos.

De “El milagro de la pierna negra, 3”

Si no es la inmanencia,

el ancla luminosa del alma, la sangre traspasada de uno

al otro, ¿qué conocimiento ronda a cada cuerpo,

qué historia, qué dolor fantasma? Siempre hay un hombre

más abajo, en una tumba o en la tierra, y otro

más arriba, más cerca del cielo; uno siempre está enfermo,

el otro es un cuerpo a su servicio, saqueado.

De “Taxonomía 2. De español y negra produce mulato”

Sin embargo, los siglos no han apagado

la aspereza de la expresión de un niño.

De “Torna atrás”

cómo es posible

que un hombre pueda amar

y menoscabar tanto al mismo tiempo aquello que ama.

De “Artefacto”

entonces supe el verdadero significado del rifle: una reliquia

tan afilada como la tristeza, con su cañón vacío

como el arrepentimiento.

O esos poemas de querer leer varias veces, en inglés y en castellano, como “Los americanos” o “Mano prieta”.

Así, con la autoridad que la vida y la experiencia otorgan, con el dolor arrastrado en cada verso, Tretheweynos relata todo lo que considera (porque lo es) importante, nos sitúa en el mapa que ella quiere, y no podemos más que estar agradecidos.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: aprender historia y arte a través de la poesía.

Lo que menos me ha gustado: darme cuenta de que, por esa costumbre mía de leer casi siempre poesía escrita en castellano, me estoy perdiendo mucha poesía tan buena como esta.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“ver cómo el pasado nos hace cautivos,

su hermosa ruina grabada en nuestra imaginación”

 Fragmento de “La ilustración”, Natasha Trethewey

Crítica: Helena

Título: Helena

Autor: Yannis Ritsos

Editorial: Acantilado

Por si no lo he dicho ya suficientes veces, insisto en que Acantilado es una editorial que solo publica joyitas, y esta “Helena” es una más.

Lo quise porque estoy leyendo e investigando un poco sobre la memoria y el olvido para terminar de armar un poemario y, en la contra del libro, leí “En esta pieza, el poeta da voz a la anciana Helena, que examina su vida dejando que los recuerdos de quienes ya la abandonaron la conmuevan”. Y, sí, el libro, como digo, es una preciosidad, y, sí, me ha inspirado un poema que he titulado “No queda eternidad”. Porque, sí, amigos y amigas, para escribir hay que leer.

Es una obra breve, pero con la belleza presente en cada palabra. Un estilo delicado, cuidado al detalle y, hay que decirlo, maravillosamente bien traducido por una traductora que es de lo mejorcito que hay, Selma Ancira, de quien ya he leído varias traducciones.

Sabéis que me encanta leer a los clásicos de vez en cuando, que Grecia es una civilización fundamental para (entre otros ámbitos) la literatura, y que intento conectar con mi poesía con la filosofía, y esta “Helena” ha supuesto un acercamiento a un personaje magnético hasta el extremo, una aproximación más a esa cultura griega que tanto me fascina.

Una joya, como digo al principio, para leer en un ratito, en una tarde con un cafecito o un té, arrebujado en el sofá, saboreando esta deliciosa obra sin prisas, con la pausa de los siglos que han pasado.

Lo que más me ha gustado: el gusto por la literatura que tiene el autor griego, sumado al buen hacer de Selma Ancira en la traducción.

Lo que menos me ha gustado: por decir algo, que me ha generado la necesidad de leer más y más sobre Helena de Troya, sobre la mitología griega, acercarme más al mundo clásico.

“Ahora olvido los nombres que mejor conocía, o unos con otros los confundo”.

Yannis Ritsos, Helena

Crítica: ¿Para qué sirve la literatura?

Título: ¿Para qué sirve la literatura?

Autor: Antoine Compagnon

Editorial: Acantilado

Antes de presentar a cinco escritoras de literatura infantil y juvenil, me pasé por la Librería Taiga para hacerme con algunos de sus libros.

Mientras charlaba con mi querida Ivonne (lo que me gusta hablar en una librería), eché un ojo a los libros de Acantilado. Me encontré con esta joya que (y esta vez sí es verdad) necesitaba.

Llevo unas semanas trabajando en un poemario, algo atascado, y esta reflexión de Compagnon, esta lección sobre literatura al comenzar su cátedra en el Collège de France me ha ayudado mucho para salir del atasco.

Estos “cuadernos” (así los llama la editorial) de Acantilado son lecturas maravillosas para según qué momentos. Breves, muy interesantes, únicas. Seguramente no tengan un público amplísimo, pero me encanta que haya editoriales que busquen más allá de las ventas, que apuesten por la calidad, por escritores de verdad, por pensadores… por cuidar la literatura, en definitiva.

Acantilado es clave en ese aspecto. No he encontrado ni un solo título que no merezca la pena leer, y eso se puede decir de muy, muy pocas editoriales.

Un rato de la tarde del viernes, con un cafecito y una pintura roja para marcar palabras, frases y citas, y he subrayado unas cuantas.

Una lectura perfecta para disfrutar de la opinión sobre la literatura de alguien que ama la literatura.

Lo que más me ha gustado: además de saber que hay quienes, desde las aulas, sigue haciendo un elogio importantísimo a la lectura (ya valdría con eso), tengo que insistir en que ha sido fundamental para rematar el poemario.

Lo que menos me ha gustado: que libros así no interesen a mucha gente, porque sin vitales para que la literatura no pierda nunca el lugar que le corresponde.

“El poeta y el novelista nos hacen conocer aquello que está en nosotros, pero que ignorábamos porque nos faltaban las palabras”.

Antoine Compagnon, ¿Para qué sirve la literatura?

Hablando de literatura para Casa del Libro

Ya conté por aquí que Casa del Libro me hizo socio embajador y que es algo que me hizo (y me hace) muy feliz.

Como parte de ese programa tan genial de socios embajadores, me pidieron que escribiera una entrada para su blog hablando de literatura, de mis géneros favoritos, de mi vida como lector.

El resultado es esta entrada que os dejo por aquí.

Espero que la disfrutéis:

Enredando voces con Sandra Andrés Belenguer

Seguimos volcados con la literatura y la cultura en Radio Off the Record y, este pasado jueves, la invitada a Enredando voces ha sido la escritora Sandra Andrés Belenguer.

La conocí personalmente en la presentación de su libro “Deja cantar a la muerte”, en Casa del Libro de Gran Vía, y, solo en ese ratito, pude ver que era una apasionada de la literatura y que esa pasión puede verse en su forma de escribir.

Experta en Leroux y su fantasma de la ópera, Sandra mezcla misterio, amor, aventuras y otros muchos ingredientes en sus libros, con un estilo muy cuidado y muy propio.

Además, aunque no ha podido darnos mucha información, sacará novedad en el próximo mes de septiembre. ¡No podemos esperar a leerte!

Por si os interesa escuchar nuestra conversación y enamoraros de su voz, os dejo el enlace de la entrevista:

Enredando voces con Carmen Guaita

Quienes no conozcáis aún a Carmen Guaita, estáis de suerte.

Generosa, humilde, con un corazón inmenso, talentosa, con una voz que apacigua, con una sonrisa que enamora.

Buena maestra. Buena escritora. Buena amiga.

Os contaría mucho sobre ella, pero prefiero que lo escuchéis de su propia boca en esta (quizás está mal que lo diga yo) preciosa entrevista que pude hacerla y que ya está en Radio Off the Record.

“Enredando voces”, el podcast en el que converso con personas relacionadas de una u otra forma con la literatura, me está trayendo muchas alegrías.

Sabía que lo iba a disfrutar y tenía muchísimas ganas, pero está siendo aún mejor.

Y, como lo que importa hoy no son las palabras escritas, sino las que compartimos en esta entrevista, os dejo aquí el enlace, para que podáis escucharnos, para que conozcáis mejor a Carmen y esa historia de amor que mantiene con la literatura.

Enredando voces con Laura Riñón

Seguimos entrevistando a personas relacionadas con la literatura en Radio Off the Record.

Esta semana le ha tocado el turno a Laura Riñón. Amiga. Escritora. Propietaria de la maravillosa librería «Amapolas en octubre», en la calle Pelayo de Madrid.

Alguien que representa a la perfección el espíritu de la celebración del libro, de la lectura, de lo bueno que es compartir historias. No en vano, además de pensar (con acierto) que su librería es un hogar, también afirma que una librería es una farmacia porque «la literatura, lo que hace, es salvar».

Y qué razón tiene.

No sé qué habría sido de mí sin la literatura en este año tan duro que nos ha tocado vivir.

Qué afortunados somos los que tenemos en Amapolas, también, una extensión de nuestro hogar.

Los que cruzamos su puerta con la confianza de quien visita a un familiar querido, de quien siempre recibe una sonrisa y un abrazo.

Y, por si eso fuera poco, Laura siempre tiene el libro que recomendarte.

Porque sabe de libros, mucho, y también sabe de personas, de momentos vitales, de sentimientos.

Quizá, en el fondo, sí sea un poco farmacéutica.

La entrevista, lo digo como lo siento, es una preciosidad. No por mí, sino por ella. Yo solo soy la excusa.

Os dejo el enlace.

Me hará muy feliz que la escuchéis.

Un abrazo muy fuerte y feliz Día del Libro.

Entrevistas en Radio Off The Record

Aunque ya lo he anunciado en mis redes sociales, me faltaba contarlo por aquí y no quiero dejar pasar más tiempo.

Estar de baja tanto tiempo (y no haberlo estado nunca antes) me llevó a buscar todos los medios posibles para no aburrirme, para aprovechar el tiempo y para intentar no caer en esa sensación tan horrible del confinamiento.

Pensé qué podría hacer para que estos casi cuatro meses no se convirtieran en tiempo perdido, y lo cierto es que puede que se me haya ido un poco de las manos.

Así, a modo de lista de la compra, os resumo todos los fregados en los que me he metido:

He escrito un poemario (para adultos).

He escrito una pequeña novela infantil.

He leído una barbaridad (ya casi he llegado al propósito que me propuse en Goodreads y no hemos llegado ni al quinto mes).

He hecho un curso de «Boot Camp Google Educador Level 1», de (dicen) veinte horas.

Estoy haciendo el curso «El blog en la enseñanza», de (dicen) cuarenta horas.

Estoy haciendo el curso «El taller de escritura: de la teoría a la práctica en el aula», de (dicen) setenta horas.

Me encargo del Club de Lectura Infantil de la Librería Taiga, con un inicio precioso acompañado de Beatriz Osés.

He firmado dos contratos editoriales (uno, para «La hija del soplador de vidrio», novela de la que ya os he hablado; otro, para una serie infantil de, por ahora, cinco libros de la que ya os hablaré cuando se acerque el momento de la publicación, aún algo lejano).

Me han hecho embajador de Casa del Libro.

Y, por último (de momento, y si no me olvido de nada), he empezado el proyecto que apunto en el título de la entrada y que me hace muy, muy, muy feliz: he empezado a grabar podcasts con entrevistas a gente relacionada con la literatura (porque escriben, porque editan, porque venden, porque leen, porque ilustran…) de la mano de Radio Off The Record.

Siempre me ha gustado mucho la radio y, aunque sea maestro, mi primera carrera fue Publicidad y RR.PP., por lo que soy licenciado en comunicación, aunque no sea periodista. Me gusta esa calidez, esa cercanía, esa comodidad que ofrecen las voces radiofónicas. Por eso, aproveché la posibilidad de grabar podcasts para iniciar esta serie de entrevistas y le pedí a Miryam, responsable de la radio, unirme a su equipo. La respuesta fue inmediata y, la verdad, no podría haber tenido más suerte, porque me ha acogido con los brazos abiertos y es una maestra genial.

Para no enrollarme más, os dejo el enlace con la primera entrevista. No había nadie más oportuno para iniciarme en esta aventura que quien es, en mi opinión, el mejor poeta nacional que tenemos ahora mismo. Una de las personas más cultas, íntegras, humildes y buenas que, por suerte, tengo en mi vida. Alguien a quien me unen casi veinte años de amistad y a quien no considero un amigo, sino un hermano. Y, sí, quien es mi maestro en mi versión poética (menudo lujo). Hablo, como muchos ya sabréis, de Manuel Francisco Reina. En la entrevista (que espero escuchéis) nos habla de literatura, de poesía, de cultura… Y, tal y como le pedí (y pediré a mis invitados e invitadas), nos leyó un poema de su último (y maravilloso) poemario, «El fiel de la balanza», y, también, un poema de otra de mis poetas preferidas, Raquel Lanseros.

Feliz de estar donde estoy y con quien estoy.

Feliz de estar con vosotros.

Espero que os guste.

Crítica: Mexicana

Título: Mexicana

Autor: Manuel Arroyo-Stephens

Editorial: Acantilado

Acantilado siempre acierta con sus títulos. Es un verdadero lujo saber que, aun en estos tiempos, sigue habiendo editoriales que apuestan por la calidad de lo que publican. Si a esa certeza le sumamos lo bien que editan (aún no he visto ningún libro suyo ni mal editado ni poco atractivo en lo estético).

Este “Mexicana” me llamó la atención sin saber muy bien por qué. No sabía de qué trataba ni conocía al autor (personaje con una biografía muy, muy interesante, por cierto), pero leí unas pocas palabras de la contra y supe que quería leerlo: 

“Homenaje personalísimo a México y su abrumadora capital, a su pasado y su presente, a sus sabores, olores y colores, a sus cielos, tierras y mares, y, sobre todo, a sus personajes, propios y adoptivos, con quienes el autor tuvo la suerte de cruzarse durante los años que vivió entre México y España”.

Esta presentación, sumado a una portada tan preciosa y a saber, como digo, que Acantilado nunca defrauda, me hicieron querer leerlo. Y lo leí. Y no me equivoqué ni un poco en mi sospecha de que sería una muy buena lectura, y afirmo que lo es por varias razones.

Porque México es un país fascinante que me muero por descubrir, y con este libro se está en México. Los lugares, las costumbres, la gastronomía, el habla (cualquiera diría que el autor no vivió toda su vida en México), la fauna… Es impresionante la capacidad descriptiva de Manuel Arroyo-Stephens, de quitarse el sombrero.

Porque el lenguaje es ese lenguaje que sabéis que me gusta tanto. Un lenguaje cuidado, poético, estudiado. Siempre he creído que los autores latinoamericanos cuidan más el castellano que nosotros mismos y, aunque el autor de “Mexicana” nació en Bilbao, su estilo, al menos en este libro, es más cercano a ese otro lado del océano. Y, en mi opinión, es todo un acierto. Os pongo por aquí una pequeña muestra, porque son fragmentos de una belleza extraordinaria:

“Por muy luminoso que sea, el mar siempre es triste. Hay algo en él que recuerda a la muerte, que de algún modo la hace presente. Su inmensidad es pretenciosa, resulta excesiva. Cuando uno mira el mar más de quince minutos siente que piensa algo profundo”.

“Me quema ahora el recuerdo. ¿Cómo iba a saber hasta qué punto esta memoria reciente iba a llenarlo todo, sin dejar sitio al reposo ni al sueño? Debí haberlo previsto, y en parte lo hice. Por eso el intento, quizá para ti desconcertante y contradictorio, por defenderme de ti, por defenderte de mí. Ese culto continuo al pudor y a la distancia. Hacer y sentir como si no se hiciese ni se sintiese nada”.

¿No os parece un lenguaje precioso?

También es buena lectura porque los personajes son casi magnéticos. Desde aquellos que son “simples” lugareños, amigos del autor o producto de su literatura, a esos que se redescubren gracias a su memoria. Ocurre con la gran Chavela Vargas, redescubierta y traída a España por el propio Arroyo-Stephens (os dije que su biografía era muy interesante), y a quien he querido acercarme para conocer mejor su vida y su música; y ocurre con Manuel Ulacia Altolaguirre, poeta y nieto de Manuel Altolaguirre.

Otro punto que me ha encantado es que aparezca Madrid. Ya he dicho en varias ocasiones que me hace muy feliz ver mi ciudad en los libros que leo.

Hablaría mucho más sobre la belleza y la rotundidad de este libro. De lo que lo he disfrutado. De la facilidad con la que a vertido una buena parte de México en mi sangre, el hambre de comida mexicana que me ha dado, incluso la necesidad de brindar con tequila. Y todo, amigos y amigas, a través de la lectura. De estas ciento seis páginas con música de mariachis y boleros; con ruido de cantina y tormenta; con aroma a totopos y picante.

Qué inmensidad se siente cuando te encuentras con un buen libro. 

Aquí os quiero contar el cambio que he decidido hacer en mis reseñas. Llevo varias en las que me doy cuenta que, al hablar de puntos fuertes, me repito, pues ya los he dejado claros al hablar del libro. Por ese motivo, a partir de ahora solo incluiré lo que más y lo que menos me ha gustado.

Lo que más me ha gustado: la sensación real de haber estado en todas las localizaciones de las que habla el libro, de haberme sentido mexicano mientras leía, de haber sentido la necesidad (como veis en la foto) de comer comida mexicana; haberme empapado de la cultura del país azteca. Que un libro pueda conseguir todo eso es una gran parte de la magia de la literatura.

Lo que menos me ha gustado: por decir algo, encontrarme un “éstos” así, con tilde. 

Mi sensación final es que sigo pensando que las editoriales como Acantilado son absolutamente necesarias. Lo son por estar fuera de modas, de no pensar solo en cuántos libros podrán vender (cantidad), sino en la calidad de lo que publican. Sin estas editoriales, estoy seguro, nos quedaríamos sin conocer historias maravillosas de autores maravillosos, como es el caso de esta. Gracias.  

“México es el país donde todo es lo mismo, solo que es distinto”.

Manuel Arroyo-Stephens, Mexicana

Campaña de preventa: «La hija del soplador de vidrio»

He aprendido (a la fuerza) a no desvelar nada sobre los proyectos en los que me voy metiendo hasta que sean una realidad palpable.

Por eso he esperado hasta el momento preciso para contaros esta primera buena noticia (de otras tantas que espero poder contaros en breve) que me ha llegado:

¡Publico libro nuevo!

“La hija del soplador de vidrio” es un libro autoconclusivo, juvenil, con misterio y alguna sorpresa.

La editorial que lo va a publicar es Malas Artes, y ha puesto una campaña de preventa con unos objetivos para poder arrancar el proyecto.

No soy muy de pedir, pero os voy a dejar por aquí el enlace a dicha campaña, donde, además de poder pedir el libro (si os apetece), encontraréis bastante más información sobre él.

Ayudaría mucho, también, que podáis compartir por vuestras redes y contactos esta propuesta.

¡Un abrazo muy fuerte y mil millones de gracias!

https://www.lanzanos.com/bunkerbooks/proyectos/la-hija-del-soplador-de-vidrio/