Crítica: La melancólica muerte de Chico Ostra

Título: La melancólica muerte de Chico Ostra

Autor: Tim Burton

Editorial: Anagrama

Que la imaginación de Tim Burton es brillante es sabido por todo el mundo. Que ha creado a personajes tan geniales como Eduardo Manostijeras, Jack Skellelington o Beetlejuice es un regalo para todos los amantes del cine y la fantasía. Que a mí me encanta casi todo lo que hace tampoco es un secreto, como no lo es que disfrute cada vez más leyendo poesía infantil. Como es obvio, si Tim Burton y la poesía infantil se encuentran, lo necesito leer. Eso es lo que ocurre en este poemario, infantil en cuanto al tipo de poesía, no tanto en cuanto a todo lo demás. Eso sí, con muchos personajes propios de Mr. Burton, tan tétricos y oscuros como maravillosos.

La verdad es que he tardado mucho en hacerme con este libro, publicado en 1997 y traído a España en 1999. He esperado hasta encontrar esta preciosa edición con motivo del vigésimo aniversario y, ahí, lo cierto es que he ganado, porque es una edición mucho más bonita que la primera.

Sin enrollarme mucho más, voy con mi análisis de puntos fuertes y menos fuertes, como siempre hago.

Puntos fuertes:

Los personajes: Chico Ostra, Lady Alfiletero, La Mirona, la Chica Vudú, Chico Tóxico, Cabeza de Melón… ¿No os encantan ya solo con los nombres? Originalidad en estado puro, que es el elemento fundamental de la poesía infantil.

Las ilustraciones: realizadas por el propio Tim Burton, tienen todos los rasgos de sus creaciones. Dan todos miedo o asco o grima o todo junto, pero inspiran tanta ternura que te llegan al corazoncito.

El humor: todos los poemas son divertidísimos. Cada personaje vive una historia tan surrealista que te sacan un montón de sonrisas. Genial y muy importante, también, para que les guste a los niños.

Lo que más me ha gustado: que sea un libro de poesía infantil, pero atípico. No trata de animalitos ni está lleno de rimas manidas hasta la extenuación. Son poemas distintos a los que había leído hasta ahora, llenos de recursos diferentes. Un diez en cuanto a la originalidad, sin duda.

Lo que menos me ha gustado: lo siento mucho por el traductor, pero… qué traducción más horrorosa… Creedme que intenté leer el libro en castellano, pero llegó un punto en el que no pude más y tuve que recurrir al final del libro, en el que, por suerte, se incluyen los poemas en inglés. Comparto ese momento con vosotrxs.

El poema original dice:

She has many different zombies

who are deeply in her trance.

She even has a zombie

who was originally from France.

La traducción al español es:

Mantiene en trance profundo

a un ejército de zombis.

Entre ellos incluso hay uno

que es nativo de Donosti.

No pude seguir…

 

Lo recomiendo al mil por cien, sobre todo si os gusta Tim Burton. Eso sí, a no ser que os resulte imposible, leedlo en inglés. lo agradeceréis.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!

 

Stick Boy and Match Girl in love

“Stick Boy liked Match Girl,

he liked her a lot.

He liked her cute figure,

he thought she was hot.

But could a flame ever burn

for a match and a stick?

It did quite literally;

he burned up pretty quick”.

Tim Burton, The melancholy death of Oyster Boy & other stories

Crítica: Poemas para leer antes de leer

Título: Poemas para leer antes de leer

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Ajonjolí (III Premio de poesía para niños “El príncipe preguntón”)

Ya sabéis que estoy haciéndome con poemarios infantiles, que me ha picado la curiosidad, que estoy haciendo algunos talleres y, sobre todo, que es un género que me encanta.

Hace poco ya os hablé de un poemario que me encantó y que reseñé en el blog, “A lo bestia”, de Mar Benegas https://jorgepozosoriano.com/2019/12/14/critica-a-lo-bestia/

La entrada anterior la dediqué, precisamente a lo contrario, a “denunciar” que la basura es basura, aunque venga en forma de pseudo-poemas y se publique solo por el hecho de ser famoso. Hoy vengo a ensalzar la figura del poeta, del escritor. De quien sí se trabaja su literatura, de quien la lucha, de quien no tiene nada regalado, de quien merece estar donde está. Es el caso de Pedro Mañas, un autor a quien conocí por recomendación de una amiga, cuyos poemas uso en mis talleres y que ha escrito (entre otros muchos libros) esta maravilla de poemario.

Se trata de un libro de poemas sobre personajes literarios (una idea que yo ya había empezado a trabajar, todo sea dicho). Son poemas divertidísimos, muy bien elaborados, distintos entre sí, estudiados, con rimas geniales, con mucho trabajo detrás. Para mí, tiene todo lo que le podía pedir a un libro de estas características. Por eso, lo recomiendo desde ya.

Puntos fuertes:

Descubrir a Pedro Mañas: aunque sabía de su existencia, no lo había conocido literariamente hasta ahora. Autor muy versátil y, por lo que parece, muy bueno. Autor que, sin duda, ocupará mis estanterías.

Lo ingeniosos que son los poemas: es, creo, la palabra que mejor definiría (para mí) este poemario: ingenioso. Que los poemas sean tan divertidos y diferentes es todo un acierto.

La enseñanza sobre la poesía: Pedro Mañas ha incluido poemas tan distintos que hasta hay un soneto, nada más y nada menos, que al monstruo de Frankenstein. Ha jugado, literalmente, con las palabras (¿no es eso, al fin y al cabo, la poesía?). Hay poemas que bailan con distintas letras, aliteraciones, anáforas y mil recursos en cada verso, diálogos poetizados… ¡Es una pasada!

El fomento (indirecto) de la lectura: el hecho de que cada poema trate sobre un personaje (Drácula, Alicia, Peter Pan o Moby Dick, por ejemplo) puede llevar a que, quienes lean este libro, se interesen por leer otros muchos. Doble premio, vaya.

Lo que más me ha gustado: la poesía infantil me gusta tanto que, cuando encuentro un buen poemario, vuelvo a ser un niño, y eso no tiene precio. Además, compartir con mis alumnos algunos de estos poemas y ver cómo los disfrutan es una gozada.

Lo que menos me ha gustado: la edición, sin lugar a dudas. Los libros que se publican mediante este tipo de premios no suelen cuidarla mucho, lo sé, pero estos poemas merecían una edición mucho más trabajada y contar con unas ilustraciones mucho más bonitas.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!

 

“Tantos cuentos contaba al sultán tontorrón,

y con tanto talento, y tan requetebién,

que tras tiempo y tesón conquistó a su patrón,

y por eso a las letras yo juego hoy también”.

“Las mil y una noches” (estrofa “Con la T”)

Otra luz (o, mejor, a oscuras)

Hoy he tenido la (mala) suerte de encontrarme con los “poemas” (no sabría cómo definirlos) de Alfred García y no puedo resistirme a escribir una entrada al respecto.

De verdad, me cabrea. Me cabrea mucho. Me indigna. Me horroriza. Me da vergüenza.

¿Qué están haciendo con la poesía? ¿Quién, en su sano juicio, lee este libro y opina que es poesía? Somos un país plagado de poetas inmensos. El país de Lorca, de Alberti, de Miguel Hernández, de Hierro, de Gloria Fuertes, de Pilar Paz Pasamar, de Paca Aguirre, de Aleixandre, de Juan Ramón Jiménez, Félix Grande, de los Machado… ¿De verdad, ahora, la nueva hornada de poetas son Alfred, Aitana y Ana Guerra? De verdad vamos a decir que lo de estos tres últimos es poesía después de haber leído “Poeta en Nueva York”, “Marinero en tierra”, “Los trescientos escalones”“El rayo que no cesa”. Un momento… Quizás es eso. Quizás es que quienes leen estos “poemas” no han leído a ninguno de los poetas (de los de verdad, quiero decir). Quizás es eso… Me gustaría pensar que es eso, porque la otra opción es mucho más dura y pasa por hablar de la estupidezy el borreguismo de los humanos.

Que estas personas cantan, estupendo. Que nos guste más o menos cómo cantan, estupendo. Para algo están los gustos. Pero esto no trata de gustos. Trata de un mercado editorial pervertido, absurdo, cobarde y lastimoso. Trata de editores que acuden a agencias en busca de famosos, y no de escritores. De medir la calidad de un texto en el número de seguidoresy, por lo tanto, en el beneficio económicopara la editorial. De manuscritos brillantes que se quedan en un cajón porque sus escritores no son influencers. De estantes en las librerías plagados de bodrios infumables y mal escritos de gente famosa. De perfiles en redes sociales que se dedican a hablar de libros, pero que no se atreven a decir, con todas las letras, que esta dinámica en la que estamos es vomitiva. Si hablamos de libros en nuestros perfiles, hay que hablar de libros. Y hay que decir lo que nos gusta y lo que no. Sobre todo cuando, como digo, no se trata de que nos guste más o menos, sino de un libro que es una estafa, un engaño, un sinsentido, una broma y, sí, una patraña. ¿A qué estamos jugando?

Hoy he hecho un taller de literatura fantásticaen un colegio. Se me ha clavado en el corazón que ningún niño de sexto hubiera oído hablar de Michael Ende ni de “La historia interminable” (puedo entender que es un libro antiguo), pero que eligieran a Omar Montes como un personaje cuando les he planteado hacer una actividad usando la técnica del binomio fantástico de Rodari dice mucho del camino por el que va la cultura ahora mismo. Algo estamos haciendo mal, está claro. Muy mal.

No es envidia, podéis estar seguros. Por suerte, no escribo así. Y no es una crítica como escritor, sino como lector. Como maestro. Como alguien que se desvive por fomentar la lectura entre los más pequeños a diario. Como consumidor de poesía, de todas las edades, buscando siempre los mejores poemarios no solo para disfrutarlos, sino para compartirlos. Me veo en la obligación de criticarlo, de denunciarlo, de hacer lo posible por gritar a los cuatro vientos que eso que pretenden vendernos no es literatura, no es poesía, no merece mi respeto.

Lo siento, pero esta situación me desborda. Solo espero que esta escalada de lo estúpido, de lo absurdo y de la basura rebote contra el techo y vuelva a la normalidad. A que haya libros mejores y peores. Escritores que nos gusten más o menos. Opiniones y gustos sobre la calidad. Pero, por favor, que sean libros. Que sea literatura. Que sea.

La frase para esta entrada, de la siempre genial Mafalda, la saco del último artículo de Manuel Francisco Reina, otro poeta al que admiro y recomiendo, un poeta hasta arriba de premios literarios, con una barbaridad de poemarios premiados, pero que, por desgracia, no cumple el requisito más importante hoy en día para ser considerado un buen escritor y que las editoriales se dejen la piel por hacerse con tus textos: ni es famoso ni sus redes sociales están repletas de seguidores. Quizás tengas que aprender eso y desaprender toda la poesía que sabes, querido Manuel. No leas más, métete en algún reality o ten algún romance con una persona famosa. Entonces, quizá, tengas el lugar que te mereces en la poesía. Os dejo, también, su artículo. Merece la pena: https://www.elplural.com/opinion/metafora-platano_229720102 

“Que paren el mundo, que yo me bajo”.

Mafalda

Crítica: A lo bestia

Título: A lo bestia

Autor: Mar Benegas

Editorial: Litera libros

Si me seguís por redes sabréis que estoy dando charlas y talleres de fomento de la lectura en varios colegios. Los últimos que he dado han sido de poesía infantil y de literatura fantástica, y os aseguro que me encanta hacerlo. Siempre afirmo que la lectura es fundamental para todo y que se nota muchísimo cuando un niño lee y cuando no. Insisto, para todo.

En esta época de tablets y demás pantallas, tengo como firme objetivo (tanto en mi faceta de profe como en la de escritor) “despantallizar” la literatura y reforzar el papel del libro de papel en esta cruzada por el fomento lector en que lucho a diario. Creedme que ver las caras y las sonrisas de los alumnos y alumnas con los que lo trabajo es la mejor demostración de que funciona, de que les vale, de que les gusta y de que merece la pena.

¿Por qué me enrollo tanto? Porque, a raíz del taller de poesía que di, me he dado más cuenta aún de la infinidad de actividades que se pueden hacer para trabajar mil aspectos de la lengua. Por eso, me he hecho con varios libros de poesía infantil de autores como Pedro Mañas, Sagrario Pinto o Mar Benegas, y algunos de ellos, como este que os traigo hoy, me han parecido auténticas maravillas. Adoro a Gloria Fuertes y es una fuente inmensa de poesía, pero me encanta saber que hay otros muchos autores en quienes podemos fijarnos para leer poesía infantil de calidad.

Y, tras este alegato que cada vez repito en más sitios, voy con mi análisis del libro.

Puntos fuertes:

Descubrir a Mar Benegas: una poeta a la que, seguro, no perderé la pista a partir de ahora. Os la recomiendo al cien por cien.

La originalidad: como me pasa con casi todo en la vida, no me gusta lo simple ni lo repetitivo. Me ha costado dar con un poemario infantil que no cae en los mismos temas, las mismas rimas y las mismas ñoñerías que otros muchos. La poesía de Mar Benegas es fresca, divertida, diferente y muy, muy original, y eso es de agradecer.

La edición: aunque no me parece la más cómoda posible para niños (no termina de parecerme muy manejable), la edición es preciosa. Los distintos tonos de azul, la tipografía, las ilustraciones… Visualmente es precioso, algo muy a favor si pensamos el público al que va dirigido. Enhorabuena a la editorial.

Lo que más me ha gustado: encontrar un libro tan bueno que, aun siendo infantil, me ha hecho disfrutar muchísimo. Me he reído, he releído varios poemas de lo que me han gustado, me ha servido para leer en los talleres. Además, saber que un libro de poesía infantil tiene unas ventas tan elevadas me da algo más de esperanza en que, también, se editan libros de calidad y se apuesta por ellos.

Lo que menos me ha gustado: no tener un libro mío publicado con Litera libros, jeje. De verdad que puede verse el cariño puesto en la edición de este libro. Está cuidado al detalle, es bonito por fuera y por dentro, hay trabajo… Editoriales así son las que siguen apostando por la calidad y no solo por la cantidad (ya sabéis mi postura ante esa “literatura”influencer), así que, sí, me da mucha envidia pensar que no hay nada mío publicado por este equipazo. Si me leéis, que espero que sí, y me queréis dar una alegría, lo tenéis muy fácil J

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!

Se ha secado un mar

Ayer se secó un mar,  el mar de la poeta Francisca Aguirre, ese mar en el que solo quería llorar a mares y que nadie lo notara. Hoy somos otros los que lloramos su pérdida. Francisa, Paca, era una de esas poetas a las que me he referido en otras entradas: una poeta de las de verdad, de las que escribían poesía respetando la poesía, estudiando la poesía, queriendo escribir poesía. Una de esas poetas que empiezan a escasear tras su muerte y la también reciente muerte de su marido e inmenso poeta Félix Grande.

Hoy, la poesía se queda un poco más huérfana, huérfana de versos trabajados y sentidos, redondos, llenos de sentido y simbolismo, de metáfora, de musicalidad… Huérfana de poesía llena de poesía.

Amigos, insisto en que recurráis a poetas como Paca, como Félix, como tantos otros que sí escriben poesía. Huid de versos vacíos, de poetas vacíos, de poemarios vacíos. No contribuyáis a que la poesía que se vende y se lee sea la que nos dicen que tiene que venderse y leerse porque es la que más beneficio económico le reporta a las grandes editoriales (esas que se han preocupado más bien poco por la poesía y ahora, con la fiebre influencer, quieren hacernos creer que la poesía es algo importante para ellas, si es que a eso se le puede llamar poesía). Buscad quiénes van ganando premios literarios de poesía (Francisca fue Premio Nacional de las Letras el año pasado), veréis que, os gusten más o menos, se conceden a poetas y no a concursantes de la televisión, cantantes ni youtubers. Id a las editoriales que llevan publicando poesía de verdad toda la vida: Calambur, Hiperion, Visor, Lumen, Alianza… Ahí tampoco veréis nuevos poetas sin ninguna poesía en su tinta. No os dejéis engañar por aquellos que creen haber descubierto ahora la poesía cuando la poesía se inventó hace ya algunos años. No os fiéis de esos “Cómo escribir poesía” que personas con más desvergüenza que maestría proponen a la ligera.

Paca Aguirre será siempre una opción muy buena para adentrarse en ese, su mar, su vasto e inmenso mar, que era su inmensa poesía.

“Un mar, un mar del que ser cómplice.
Un mar al que contarle todo.
Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note”.

Testigo de excepción

Francisca Aguirre

Un poco de poesía

Estas últimas noches me ha dado por escribir algunos versos antes de dormirme y ha salido algún poema que, incluso, he pasado al ordenador para guardarlo. Normalmente los escribo en el móvil porque me es más cómodo y, sí, hay muchos poemas (la mayoría) que no me convencen y desecho.

Como, de momento, solo escribo poesía por gusto, porque me viene y por poder compartirlo con mis personitas, os dejo por aquí el último poema que he escrito. Se agradecen comentarios (positivos o negativos) ya que es la única forma que tengo de aprender (y sabéis que me encanta aprender).

¡Un abrazo!

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