Crítica: Hotel para erizos

Título: Hotel para erizos

Autor: Guadalupe Grande 

Editorial: Calambur

Tuve la suerte de conocer a Félix Grande y a Paca Aguirre, pero no pude conocer a Guadalupe. Joven como era, siempre pensé que nos conoceríamos en algún momento, pero no pudo ser, y es algo que me entristece. 

El día que murió, fui a buscar alguno de sus libros (solo había leído algunos poemas suyos por internet), y este fue el único que encontré. Me hice con él, pero no lo he leído hasta ahora.

Antes de este “Hotel para erizos” leí “El libro de Lilit”, que tuve que pedir a la editorial porque no lo encontré en librerías (si alguien pudiera explicármelo…), uno de mis poemarios favoritos. Por eso, quizá, por lo que me gustó ese libro, quise posponer este otro, pero ya le llegó el momento.

“Hotel para erizos” es un poemario peculiar, ya desde su título. Muy distinto a “El libro de Lilit”. Una poesía diferente, mucho más simbólica, con poemas muy largos, versos muy largos, poemas en prosa (que no prosa poética, un término que ya sabéis que detesto), estructuras más abiertas.

He de reconocer que me costó un poco entrar y que los primeros poemas no terminaron de engancharme (a pesar de la calidad). Quizá la culpa es mía por esperar encontrarme a la Guadalupe de Lilit, pero he tenido que releer el inicio después de terminar el libro para comprender mejor esos poemas. Y, en esa segunda lectura, el poemario se ha vuelto un todo.

El refugio para todos los desamparados que es este hotel nos habla de la pobreza, de la infancia, del exilio, de la guerra, de las heridas, del ayer… Animales abandonados y doloridos que buscan un hogar tras perderlo todo y acaban llegando a este hotel, a esta cuna, a estos versos. Puede que no sea un libro peculiar, como he dicho, sino uno muy original. Quizás ese sea el motivo de que me descolocara al principio.

Cuando he sabido comprenderlo… qué maravilla. Qué familia de poetas esta familia Grande-Aguirre. Qué vacío han dejado en la poesía nacional… Y qué difícil para Guadalupe encontrar su voz entre las tremendas voces de sus padres, qué mérito tiene en haberlo conseguido.

Destacan, para mí, los poemas “El sonajero de Casandra”“Gatas pariendo”“Jardín de las variaciones” y el brutal Post scriptum Para un poema borrado” (espectacular). Os dejo algunos versos de esos poemas para que podáis disfrutarlos.

De “El sonajero de Casandra”:

Eso era ayer, ayer al fondo, cuando la lluvia y su lengua de ausencia, cuando el untuoso mecanismo da cuerda al péndulo del extravío.

De “Gatas pariendo”:

y ese gato no para de maullar y es una pequeña herida no sabes de qué no sabes de quién pero ahí está insistiendo clamando de hambre y noche al borde del peligro al borde del abismo al borde del jardín Un coche un faro luego nada

De “Jardín de las variaciones”:

Y ahora miramos absortos las horas con la infancia atravesada en los labios

De Post scriptum Para un poema borrado”:

Madre padeció hambre. Suele suceder después de una guerra. Quedaban las mondas de patata, las de naranja en primavera, flores de acacia, pequeños copos dulces, opulencia de la imaginación. Cualquier cosa parece buena para llenar el abismo del hambre

No me digáis que son unos versos maravillosos…

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: además de ese pedazo de poema cuyo inicio acabáis de leer, creo que me quedo con esa originalidad para tratar temas tan duros, desde el cobijo que todos los desamparados pueden encontrar en este hotel, no solo para erizos.

Lo que menos me ha gustado: como he dicho al principio, no haber podido conocer a Guadalupe y poder hablar con ella de poesía, de la suya, de la de sus padres, de la de verdad. 

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“El universo es un misterioso laberinto de compensaciones: un trozo de pan de ayer, un dedal de aceite: la pobreza”.

 “Post scriptum Para un poema borrado”, Guadalupe Grande

Crítica: Mi sombra es la madrugada

Título: Mi sombra es la madrugada

Autor: Elízabeth Echemendía

Editorial: Valparaíso

Estando en la Feria del Libro de Madrid, me enteré de que había dos buenas poetas vendiendo y dedicando sus poemarios. Una era la colombiana Andrea Cote, con su poemario “En las praderas del fin del mundo”(probablemente, el próximo que lea); y, la otra, la cubana Elízabeth Echemendía, con este “Mi sombra es la madrugada” que os traigo hoy. Ambos poemarios editados por Valparaíso, una editorial que no necesita presentación.

Cuando fui a la caseta, además de a @jotasantatecla , me encontré con una chica joven (del año 1992), alegre, espontánea y muy agradable al trato. Era Elízabeth, con ese acento tan dulce de las personas nacidas por aquellas latitudes. Me llevé su libro, claro, y me incluyó una dedicatoria preciosa que era la antesala de lo que iba a encontrarme en sus páginas. También estuve un rato charlando con ella y con Jota. Charlando de poesía, de la suya y de la mía, y un poco de la vida en general. Hoy puedo decir que he ganado a una amiga con la que hablo de vez en cuando, con la que comparto poemas y lecturas. Encuentros en la Feria del Libro, maravillosos encuentros.

El libro, como os digo, trata varios temas que Elízabeth ya introdujo en esa dedicatoria “Tengo miedo de quedarme no sin palabras, pero sin contenido”. Y el miedo, sí, el temor está muy presente en este poemario. “Me temo mucho”. Un temor que inmoviliza el cuerpo por completo “Como teme el temor a la vida, / frágil, pero pujante; / témeme tú”. Un temor que se tiene y se asume, que se acepta y con el que se convive. Un temor que lo ensombrece todo.

Pero, también, hay amor en los versos de Elízabeth. “¿Aún me miras?”. Un amor de mujer teñido, eso sí, por el temor y el dolor que se intuye a lo largo de la lectura. Un amor que solo se muestra puro cuando le habla a su hijo. “Ser tu madre, duendecito, es despertar siempre / dentro del amor”.

Así discurren estos poemas, en esa dicotomía (sombra/madrugada) entre lo que se teme y lo que se ama; entre lo que se ama, aunque se tema; entre lo que da miedo temer porque se ama. “Le temo / de una manera incapacitante; / al temor, / al dolor /y a morirme de locura”.

Para mostrarlo de una forma más clara, os dejo estos versos del poema “Contra guerra”:

Te amo

            no quiero que te canses de mí;

te amo

           porque estoy cansada de mí

           es que te temo;

temo,

          no solo temo, me canso

mucho, pero mucho

          de temer que tú te canses.

Una poesía que va pellizcándonos de forma leve pero constante, porque el dolor se cuela entre algunas palabras. Una poesía sincera, igual que la sonrisa de su autora, igual que sus temores e igual que todo aquello que ama.

Una edición en la que se reconoce sin problema el trabajo, siempre serio, de Valparaíso.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: me quedo con Eli, sin duda. Con saber que compartiremos poesía, que nos leeremos, que aprenderemos juntos. El libro está genial y hay que decirlo, pero, una vez más, me quedo con la persona.

Lo que menos me ha gustado: tendré que decir que lo malo es que Elízabeth no viva en España, porque (estoy seguro) podríamos compartir muchas más charlas, participar en actos juntos y todo eso que hacemos los locos que escribimos cuando encontramos a personas afines a nosotros, ¿no os parece?

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Pero qué difícil es salir del sufrimiento

cuando creemos que nos vuelve poesía”.

 Fragmento de un poema sin título, Elízabeth Echemendía

Crítica: Welcome to mí

Título: Welcome to mí

Autor: Eduardo Herrera Baullosa

Editorial: Cuadernos del laberinto

Adquirido en: caseta de Cuadernos del laberinto en la Feria del Libro de Madrid

A Eduardo lo conocí por las redes sociales gracias (qué raro) a Manuel Francisco Reina, y conectamos desde el primer segundo. Será que los dos amamos la poesía, que eso siempre une mucho.

Mi alegría llegó al ver que compartiríamos la antología “Laberinto breve de la imaginación”. Ya sabéis que me gusta rodearme de buenas personas y de buenos poetas.

Este libro, “Welcome to mí” lo adquirí, como indico, en la caseta de la editorial en la feria. De hecho, fui el primer en comprarlo. Tengo el primer ejemplar vendido de este poemario, y dedicado por el autor. Una joya en toda regla.

Siendo sincero, poco podía fallar. Editorial que me gusta. Una preciosa contra del propio Manuel Francisco Reina. Un autor del que sabía que podía fiarme. El resultado no podía ser otro: un libro maravilloso al que querré volver una y otra vez.

Además, con esa suerte mía, pude conocer a Eduardo, pasear por la feria (esto queda un poco Rocío Jurado, sí, “qué no daría yo…”), escuchar a Antonio Gamoneda, a Ana Blandiana y a otros y otras poetas de España y Rumanía, compartir cena, vino, anécdotas, poesía y sonrisas. Y cariño. Porque es un tío estupendo y, en una sola tarde, me llevé a un amigo que será para siempre. Un amigo que me trajo la poesía, algo que, últimamente, no me deja de ocurrir.

No sé cómo seguís leyendo mis reseñas, con lo que me enrollo…

En cuanto al libro solo puedo decir que es un librazo. Casi cien poemas (ahí es nada) en los que se tratan temas como el dolor, el sexo y la sexualidad, la infancia, el maltrato, la muerte… Temas que se tratan sin velos, sin ningún tipo de pudor ni eufemismos, algo que, al menos yo, agradezco en la poesía. 

La forma de escribir de Eduardo, además de valiente y sincera, es original por esa mezcla de vocablos españoles, cubanos y norteamericanos; por esos juegos con paréntesis y guiones que nos hacen detenernos en algunos términos; por el uso de símbolos hermosos, potentes, vitales.

Un buenísimo poemario de un buenísimo poeta. Un acierto esta bienvenida a la vida de un autor fundamental ya para mí.

Un poemario, además, con una edición muy bonita y cuidada de manos de Cuadernos del laberinto.

Para abrir apetito, os dejo algunos de los versos que más me han gustado:

Del poema El otro

La cama y su vacío excéntrico como único resguardo.

Del poema Hábito de la (super)vivencia

por eso la próxima vez que me echen a los perros,

me pondré a lamer el dolor, rozando a toda costa

la parte más deliciosa de la herida.

Del poema Estafa

Una casa sin muertos no es un lugar seguro.

Pondría cien versos más, pero creo que es mejor que los descubráis junto al resto del poema.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: aunque la poesía es brutal y aunque la edición me encanta, me tengo que quedar con la persona. Con Eduardo. Me quedo con él.

Lo que menos me ha gustado: poco tengo que decir, pero, por poner algo, diré que hay algo bueno en este poemario que, quizá, encaje (para mí) en esta parte. Como he dicho, son casi cien poemas. Algo a lo que no estoy acostumbrado y que, con el tiempo mínimo que tengo, he tenido que leerlo en demasiadas tandas. Y, creedme, me habría encantado poder leerlo del tirón. Pero ya os digo que habría leído otros cien poemas más.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Abro bien los ojos y el silencio me parece demasiado obvio”.

 Fragmento de “Col-millo de leche”, Eduardo Herrera Baullosa

Crítica: De las horas sin sol

Título: De las horas sin sol

Autor: Marina Casado

Editorial: Huerga & Fierro

Adquirido en: Caseta de Huerga & Fierro, Feria del Libro de Madrid

Muchos se preguntan para qué sirve la poesía. Por qué, en los tiempos que corren, sigue habiendo personas que siguen escribiendo poemas. Un género que casi nadie lee. Que es complicado de encontrar en la mayoría de librerías. Un género sobre el que (dicen) ya está todo inventado.

Por otra parte, muchos hemos hablado acerca de esa nueva (y mal llamada) nueva corriente poética, tan abundante en redes sociales como carente de calidad poética. Esos textos (ya sabéis que me niego a llamarlos poemas) se leen, se comparten, dan dinero y seguidores… La única explicación que he encontrado cuando he preguntado por ahí es que “es sencilla y se entiende”. Vamos, que ni se han parado a leer a poetas que escriben poesía de verdad y que se entiende y que nos (les) gusta lo simple, lo inmediato, lo que no les hace dedicar más de un segundo. Insisto: a mí, no me vale con eso.

Vuelvo a esta nueva crítica dos días después de haber tenido el inmenso honor de escuchar a Antonio Gamoneda hablar de poesía, además de recitarla. En su intervención, que escuché con el vello de punta, dijo que, a esos “poetas realistas” (así llama él a quien dice escribir poesía sin pudor ni vergüenza), siempre les dice lo mismo: “No se escribe la vida. Se vive la escritura”. Y yo, que sabéis que tengo un respeto enorme por los grandes poetas, no voy a añadir más al respecto.

Volviendo al primer párrafo, la poesía sirve. Claro que sirve. Y este “De las horas sin sol”, de Marina Casado, es un claro ejemplo de esta afirmación. En un rato sabréis por qué.

A Marina llegué después de que @elgeneracional , a través de @williamalex_26 ,la entrevistara. Como ha sido la siguiente en hablar de poesía después de mi entrevista, me interesé en leerla y vi, con alegría, que opinábamos de forma muy parecida respecto a lo que he expuesto antes. Además, viendo lo que tenía escrito hasta ahora, me llamó mucho la atención este poemario que hoy os traigo, y lo hizo por la simple razón de que, por desgracia, tenemos algo en común: haber perdido a uno de nuestros padres demasiado pronto. Este “De las horas sin sol” habla, precisamente, de esa pérdida que sufrió la autora, convirtiéndose en un precioso homenaje a su padre y, al mismo tiempo, en una terapia aplicada a sí misma a través de los versos, gracias a la poesía. Del mismo modo, y de forma indirecta, también me ha servido a mí para volver al recuerdo de mi madre, para verla en algunos de los poemas de Marina, para recuperar con más fuerza aún su recuerdo y, tal y como hizo ella al escribirlos, homenajearla con la lectura. Fijaos si la poesía sirve de algo…

El libro lo compré en esta maravillosa Feria del Libro de Madrid que tanto he disfrutado este año, con la suerte de que Marina vino a verme firmar y pudo dedicármelo “con la terrible conciencia de que me comprendes”. Y tanto que te comprendo. Y tanto que es terrible.

Poeta joven, pero con un buen catálogo de libros, madrileña, sincera, profesora de Lengua y Literatura, Licenciada en periodismo, Doctora Cum Laude en Literatura Española… Y, desde que cruzamos un par de palabras por redes y nos pusimos cara en El Retiro a los pocos días, amiga y poeta a la que seguiré leyendo, sin duda.

Porque, no. No todos los poetas jóvenes pertenecen a ese grupo de “poetas realistas” del que hablaba Gamoneda. No todos escriben desde la ignorancia y la falta de interés en la poesía. No todos viven por y para las redes y sus miles de seguidores. También hay poetas jóvenes, como Marina, que se toman muy en serio esto de escribir poesía. Que la leen, la trabajan, la respetan y la hacen aún más grande. Porque, sí. Sigue habiendo poetas a quienes merece la pena descubrir y leer.

Para abrir apetito, os dejo algunos de los versos que más me han gustado:

Del poema Western, domingo

Tengo los ojos llorosos de pretéritos.

Tengo todos los sueños conspirados

para perder la fe en la realidad.

La vida se disfraza de domingo

con las alas cerradas.

Del poema La eternidad

Y cuando nos sonríe,

es también tu sonrisa

la que vive por dentro de sus labios,

y algo en la noche que no acaba

me descifra, despacio,

el guiño triste y victorioso de la eternidad.

Dicho esto, voy con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: haber descubierto a una nueva (para mí) poeta y ver que nos unen tantas cosas, algunas terribles; otras, maravillosas.

Lo que menos me ha gustado: que ahora tendré que hacerme con más poemarios de Marina. Para empezar, “Este mar al final de los espejos”, poemario ganador del Premio Carmen Conde de Poesía.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Cada ciudad escoge un corazón para llorarlo.”.

Fragmento de “Todas las lluvias que pasé contigo”, Marina Casado

Crítica: Ave, Eros

Título: Ave, Eros

Autor: Ana Rodríguez Callealta

Editorial: La isla de sístola

Adquirido en: Librería Taiga Madrid

Cuando entrevisté a Abraham Guerrero Tenorio (poeta ganador del Adonáis) me recomendó a Ana Rodríguez Callealta y, como sabéis que soy muy bien mandado en esto de las recomendaciones poéticas de poetas en los que creo, la he leído.

Y me ha gustado.

Mucho.

Poeta joven (nacida en 1988), pero experta en el verso y alejada de modas tan oportunas como (espero) efímeras. Gaditana, como tantos buenos poetas (ahí están Alberti, Antonio Hernández, Raquel Lanseros, Manuel Francisco Reina o el propio Abraham, entre otros y otras). Original (mucho), sin abandonar la tradición. Con figuras, recursos e imágenes que me han gustado mucho y que son muy potentes. Con referencias literarias, mitológicas, cinematográficas.

Una poesía fluida a la vez que intensa. Sencilla de leer, pero muy bien trabajada. Una poesía muy buena de una muy buena poeta.

Además, el libro empieza con una cita de mi querida Ángela Figuera Aymerich. ¿Qué más se puede pedir?

Para abrir apetito, os dejo algunos de los versos que más me han gustado:

Del poema Pliegos de cordel

Será verdad tal vez que el universo

en vez de contraerse se me expande

quemándome en su riego la razón.

Del poema In vitro

Prefiero proyectarme limitada:

sujeto femenino que ha llorado

y pide que lo adopten con su miedo.

Del poema Errata naturale

Los tigres se me ponen en los ojos

moviéndose hacia el dorso de tu boca,

dejándome desnuda en la estacada.

Sí, me gusta mucho un endecasílabo bien construido, no lo puedo evitar…

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: es algo que ya he dicho más de una vez, pero me quedo con ir descubriendo poetas tan buenas como Ana.

Lo que menos me ha gustado: por decir algo, una cita en uno de los poemas de uno de esos poetas que jamás leeré…

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Tierra tú. Para tus muertos. Tierra tú.

Algo tendrán que comer”.

 Fragmento de “Jane Austen: ubi sunt?”, Ana Rodríguez Callealta

Pido la paz y la palabra

Título: Pido la paz y la palabra

Autor: Blas de Otero

Editorial: Lumen

No creo que sea necesario hacer una reseña de este libro.

No lo creo, sencillamente, porque es uno de los libros de poesía más importantes que se han escrito jamás en castellano.

Porque no me atrevo a opinar sobre la poesía de un poeta de la talla de Blas de Otero.

Porque hay comentarios que no son necesarios.

Un poemario fundamental, por la época (1975), por el tema (poesía social y denuncia de lo vivido en España) y porque esa denuncia, por desgracia, podría hacerse, también, en nuestros días.

Solo os invito a leer este “Pido la paz y la palabra”, esencial en nuestra poesía, la española, para ser más conscientes aún de los y las poetas tan inmensos que hemos tenido y tenemos sin salir de nuestras fronteras.

Solo os invito a pedir, como lo hizo Blas de Otero, la paz y la palabra, aparcando este discurso del odio tan antiguo como innecesario y peligroso. 

Ante el odio y la violencia, paz. Ante los gritos y los escupitajos, palabra.

Ante el horror, poesía.

“Otros vendrán. Verán lo que no vimos.

Yo ya ni sé, con sombra hasta los codos,

por qué nacemos, para qué vivimos”.

Fragmento de “Yo soy aquel que ayer no más decía”, en “Pido la paz y la palabra”, Blas de Otero

Crítica: Saltaré sobre el fuego

Título: Saltaré sobre el fuego

Autor: Wislawa Szymborska

Editorial: Nørdica

Estando en Málaga, quise visitar la Librería Luces y, por supuesto, llevarme un libro de allí. Me gusta ir a librerías emblemáticas y hacerme con un libro. Esas manías de los lectores, ya sabéis.

La elección fue esta pequeña selección de la obra poética de la Premio Nobel de Literatura polaca, a quien aún no había leído.

Alguna vez he comentado que no suelo leer poesía traducida y que, por regla general, leo poesía escrita en castellano o en alguno de los idiomas que hablo y puedo leer. Creo que, por muy buenas que sean las traducciones, la poesía traducida pierde algo de su esencia, y eso me echa un poco para atrás.

Pero, claro, hay poetas a quienes hay que leer sí o sí, escriban en el idioma que escriban. Es el caso de Wislawa Szymborska, aunque no entienda una sola palabra en polaco, así que fue una muy buena elección.

El libro incluye poemas de sus libros Llamando al yetiSalMil alegrías–un encantoSi acasoEl gran númeroGente en el puente y Fin y principio, una buena parte de sus libros. He de reconocer que los primeros poemas no me gustaron mucho y que llegué a pensar si la poesía de Szymborska no me iba a convencer, pero me equivocaba. Es cierto que esa primera poesía no me gusta demasiado, pero, a partir de Si acaso (1975) y, sobre todo, los poemas pertenecientes a El Gran númeroGente en el puente y Fin y principio me han ENCANTADO. Tanto que me acabaré comprando esos tres poemarios antes o después, segurísimo.

Ahí, en esos libros, sí estaba la poeta que esperaba, y menuda poeta. Comprometida, original, impecable en las figuras, en la simbología, sincera, cruda, MARAVILLA.

Descubierta gracias a esta pequeña muestra en una edición espectacularmente bien editada por Nørdica, en un formato precioso y con unas ilustraciones igual de bonitas de Kike de la Rubia. Cuánto me gusta que editoriales tan cuidadosas como Nørdica se preocupen por la poesía y nos regalen estas ediciones tan, tan, tan bien realizada. GRACIAS.

Para abrir apetito, os dejo algunos de los versos que más me han gustado:

Del poema Fin y principio

Después de cada guerra

alguien tiene que limpiar.

No se van a ordenar las cosas solas,

digo yo.

Alguien debe echar los escombros

a la cuneta

para que puedan pasar

los carros llenos de cadáveres.

Del poema El ocaso del siglo

Nuestro siglo XXI iba a ser mejor que los anteriores.

Ya no podrá demostrarlo,

tiene los años contados,

titubeante el paso,

fatigada la respiración.

[…]

Teníamos que avanzar, por ejemplo,

hacia la primavera y la felicidad.

El miedo tenía que dejar las montañas y los valles.

La verdad tenía que llegar a la meta

antes que la mentira.

Ciertas desgracias no iban

a suceder más:

por ejemplo, la guerra

y el hambre, y tantas otras.

Del poema Nada en propiedad

Nada en propiedad, todo prestado.

Hundida en deudas hasta las orejas.

Tendré que pagar por mí

conmigo misma,

por la vida dar la vida.

No me digáis que no queréis leer los poemas completos.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: además de la edición, que es una joya, haber descubierto, por fin, a Wislawa Szymborska. He tardado, sí, pero ya lo he hecho. Y cuánto me ha gustado leerla… Los libros Fin y principio, El gran número y Gente en el puente tienen que ser brutales.

Lo que menos me ha gustado: como en toda selección poética, me he quedado con ganas de leer más, aunque creo que la muestra es perfecta y que, precisamente porque es una selección, nos permite ver lo necesario para intuir qué poesía hay en cada libro de la autora polaca. 

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“No.

Evidentemente exijo demasiado:

tanto como un segundo”.

 Fragmento de “Día 16 de mayo de 1973”, Wislawa Szymborska

Entrevista en El Generacional

No puedo dejar de insistir en la de momentos bonitos que siempre me ha traído la poesía.

Esta entrevista, en la que hablo como siempre lo he hecho sobre este género que tanto me fascina, además de hablar sobre el proceso de escritura, mi trayecto como escritor, la educación o mis otros libros, es uno más de esos momentos que tanto disfruto.

Gracias a William Alexander González Guevara por contactarme y recibir con tanto cariño mis palabras y gracias, también, a El Generacional, por acoger a la cultura entre sus páginas.

Os dejo con el enlace para que podáis leerla:

Crítica: A mar abierto

Título: A mar abierto (poesía 1973-2003)

Autor: Elsa López

Editorial: Hiperión

Cuando me dejo aconsejar por personas que saben infinitamente más que yo de poesía, rara es la vez que no aprendo algo nuevo.

Hace ya tiempo que tenía en casa estos treinta años de la poesía de Elsa López y, por fin, me puse a leerla.

Fue complicado encontrarla. Será que no tiene miles de seguidores en Instagram o que no ha salido lo suficiente en la tele, pero me costó recorrerme varias librerías hasta dar con una que había tenido a bien darle cobijo a esta poeta tan maravillosa.

Nacida en Guinea Ecuatoria, vivió en La Palma, Madrid y Córdoba, ciudades en las que, entre otras tareas, preside la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid, funda Ediciones La Palma (que publica, principalmente, poesía) o dirige la Fundación Antonio Gala.

En cuanto a su poesía, sin ser yo crítico, me arriesgaré a decir que recorre la senda de la naturaleza, de los mares, del amor, de lo erótico, de la maternidad, del desamor… Y lo hace con sencillez, con un vocabulario que no se enreda en complicaciones, lo que nos regala una poesía fácil de leer.

A lo largo de distintos poemarios, Elsa López se ha convertido para mí en una muy buena maestra del alejandrino. Y no solo eso, también me ha cautivado con esos versos tan suyos de veintiuna sílabas, agrupadas en tres golpes de siete sílabas cada una.

Pobres esos que dicen que escriben poesía, pero que nunca la leen…

En este libro constas los poemarios:

A esta obra poética sumará, también otros tantos poemarios, además de varias novelas, libros sobre antropología y guiones. Lo que se dice una mujer prolífica.

Elsa es una más de tantas poetas españolas poco consideradas para lo importantes que son. La sumo a ese elenco de Ángela Figuera AymerichPaca Aguirre o Gloria Fuertes, con la única diferencia de que, por suerte, Elsa López sigue viva. Muy, muy, muy buena poeta (aunque esto no lo haya descubierto yo…).

Lo que más me ha gustado: como he dicho antes, poder leer alejandrinos tan bien construidos y tan potentes. Ya me he lanzado a escribir algunos poemas usando este verso, como en el último que publiqué en Instagram.

Lo que menos me ha gustado: evidentemente, hay algunos poemarios que, por temática o tipo de poesía, me han gustado menos, como es el caso de “La casa cabrera”, pero no es eso lo que menos me ha gustado. Ese “honor” se lo dejo a la inmensa cantidad de erratas que contiene el libro. Tratándose de Hiperión y de una antología, la verdad es que esperaba un libro mucho más pulido. Una pena…

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Tengo medido el mar

y averiguado el modo de envejecer la tarde”.

Elsa López

Crítica: Fantasma de primavera

Título: Fantasma de primavera

Autor: Gerard Bertrán Burgueño

Editorial: Ayuntamiento de Alhaurín el Grande

XIV Premio Internacional de Poesía Antonio Gala

El Premio Internacional de Poesía Antonio Gala tiene un aspecto que nunca entenderé: publicar el libro ganador un año después, en el acto de entrega del premio del siguiente ganador (incomprensible, desde mi punto de vista).

Por ese motivo, mi libro, ganador este año, no verá la luz hasta junio de 2022 y, por ese motivo, pude recoger el libro que ganó la edición anterior cuando fui a recoger el premio.

Se trata de este “Fantasma de primavera”, de Gerard Bertrán Burgueño, que da inicio a esta nueva Colección “La Baltasara”, coincidiendo con que este ha sido el primer año que el acto ha tenido lugar en dicha finca, donde Antonio Gala vivió tanto tiempo y escribió una buena parte de sus libros (algo que, en realidad, tampoco tiene mucho sentido, porque el año pasado no ocurrió en La Baltasara).

Sin ahondar más en estos hechos, voy a hablaros un poco de este poemario, que es lo importante.

Según el jurado del premio, se trata de un libro “muy difícil de apreciar en lo poético, puesto que está planteado dentro de un gran prosaísmo”, y es esta afirmación (en mi opinión) la que define de forma clara la realidad del poemario.

Es un libro tan prosaico que podría decirse que los poemas podrían leerse como si fueran pequeñas historias, pequeños relatos que narran vivencias y anécdotas, solo que lo hacen en verso.

He de reconocer que, antes de leer el libro, no me llamaba mucho la atención. Si leo poesía, me gusta que el lenguaje sea poético, que la esencia sea poética, y el prosaísmo, en poesía, me suele chirriar bastante.

No ha sido el caso.

Sí es cierto que algunos poemas no han terminado de llegarme, precisamente, por ese prosaísmo, pero hay otros (la mayoría) que me han gustado mucho y que, justo por el hecho de aportarme algo a lo que no estoy acostumbrado, me han llegado. Puede que me haya ocurrido un poco como cuando admiro un cuadro bien pintado: trato de sacarle todo el gusto posible, ya que yo sería incapaz de reproducirlo.

Es cierto que decir “nunca” es un tanto arriesgado, pero no creo que mi poesía vaya a definirse por ser prosaica, porque me parece muy complicado, muy arriesgado y porque, aunque este “Fantasma de primavera” me haya gustado, no es la poesía con la que me identifico ni la que suelo leer.

No obstante, creo que es un poemario muy bien construido e intuyo mucho trabajo a la hora de darle forma, lo cual tiene mucho mérito. Además, me parece muy acertado que se premie distintos tipos de poesía (siempre que sea buena), así que considero que es una buena elección y me hace muy feliz recoger el testigo de Gerard como ganador de este premio.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: creo que es justo ese detalle de ser una poesía muy prosaica lo que merece ser destacado. Haberme gustado sin ser la poesía que leo y haber sabido reconocer la calidad de los poemas y su dificultad me agrada, ya que siempre está bien descubrir gustos nuevos en esto de la lectura. Voy a destacar, también, los últimos versos de muchos de los poemas, versos que se quedan colgando al leerlos porque nos empujan a alguna parte, nos hacen pensar, le dan el significado al poema. Me ha pasado en varios encontrarme con los dos últimos versos y tener que releerlos más de una vez porque me han encantado.

Lo que menos me ha gustado: aunque pueda resultar contradictorio, y como he dicho en la entrada, ese prosaísmo se me ha hecho demasiado evidente en unos pocos poemas, que son los que menos he disfrutado leer.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Experimentar la anunciación de la poesía.

Soñar despierto. Volver a casa”.

 Fragmento de “De paso”, Gerard Bertrán Burgueño