Crítica: Mi sombra es la madrugada

Título: Mi sombra es la madrugada

Autor: Elízabeth Echemendía

Editorial: Valparaíso

Estando en la Feria del Libro de Madrid, me enteré de que había dos buenas poetas vendiendo y dedicando sus poemarios. Una era la colombiana Andrea Cote, con su poemario “En las praderas del fin del mundo”(probablemente, el próximo que lea); y, la otra, la cubana Elízabeth Echemendía, con este “Mi sombra es la madrugada” que os traigo hoy. Ambos poemarios editados por Valparaíso, una editorial que no necesita presentación.

Cuando fui a la caseta, además de a @jotasantatecla , me encontré con una chica joven (del año 1992), alegre, espontánea y muy agradable al trato. Era Elízabeth, con ese acento tan dulce de las personas nacidas por aquellas latitudes. Me llevé su libro, claro, y me incluyó una dedicatoria preciosa que era la antesala de lo que iba a encontrarme en sus páginas. También estuve un rato charlando con ella y con Jota. Charlando de poesía, de la suya y de la mía, y un poco de la vida en general. Hoy puedo decir que he ganado a una amiga con la que hablo de vez en cuando, con la que comparto poemas y lecturas. Encuentros en la Feria del Libro, maravillosos encuentros.

El libro, como os digo, trata varios temas que Elízabeth ya introdujo en esa dedicatoria “Tengo miedo de quedarme no sin palabras, pero sin contenido”. Y el miedo, sí, el temor está muy presente en este poemario. “Me temo mucho”. Un temor que inmoviliza el cuerpo por completo “Como teme el temor a la vida, / frágil, pero pujante; / témeme tú”. Un temor que se tiene y se asume, que se acepta y con el que se convive. Un temor que lo ensombrece todo.

Pero, también, hay amor en los versos de Elízabeth. “¿Aún me miras?”. Un amor de mujer teñido, eso sí, por el temor y el dolor que se intuye a lo largo de la lectura. Un amor que solo se muestra puro cuando le habla a su hijo. “Ser tu madre, duendecito, es despertar siempre / dentro del amor”.

Así discurren estos poemas, en esa dicotomía (sombra/madrugada) entre lo que se teme y lo que se ama; entre lo que se ama, aunque se tema; entre lo que da miedo temer porque se ama. “Le temo / de una manera incapacitante; / al temor, / al dolor /y a morirme de locura”.

Para mostrarlo de una forma más clara, os dejo estos versos del poema “Contra guerra”:

Te amo

            no quiero que te canses de mí;

te amo

           porque estoy cansada de mí

           es que te temo;

temo,

          no solo temo, me canso

mucho, pero mucho

          de temer que tú te canses.

Una poesía que va pellizcándonos de forma leve pero constante, porque el dolor se cuela entre algunas palabras. Una poesía sincera, igual que la sonrisa de su autora, igual que sus temores e igual que todo aquello que ama.

Una edición en la que se reconoce sin problema el trabajo, siempre serio, de Valparaíso.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: me quedo con Eli, sin duda. Con saber que compartiremos poesía, que nos leeremos, que aprenderemos juntos. El libro está genial y hay que decirlo, pero, una vez más, me quedo con la persona.

Lo que menos me ha gustado: tendré que decir que lo malo es que Elízabeth no viva en España, porque (estoy seguro) podríamos compartir muchas más charlas, participar en actos juntos y todo eso que hacemos los locos que escribimos cuando encontramos a personas afines a nosotros, ¿no os parece?

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Pero qué difícil es salir del sufrimiento

cuando creemos que nos vuelve poesía”.

 Fragmento de un poema sin título, Elízabeth Echemendía

Crítica: De las horas sin sol

Título: De las horas sin sol

Autor: Marina Casado

Editorial: Huerga & Fierro

Adquirido en: Caseta de Huerga & Fierro, Feria del Libro de Madrid

Muchos se preguntan para qué sirve la poesía. Por qué, en los tiempos que corren, sigue habiendo personas que siguen escribiendo poemas. Un género que casi nadie lee. Que es complicado de encontrar en la mayoría de librerías. Un género sobre el que (dicen) ya está todo inventado.

Por otra parte, muchos hemos hablado acerca de esa nueva (y mal llamada) nueva corriente poética, tan abundante en redes sociales como carente de calidad poética. Esos textos (ya sabéis que me niego a llamarlos poemas) se leen, se comparten, dan dinero y seguidores… La única explicación que he encontrado cuando he preguntado por ahí es que “es sencilla y se entiende”. Vamos, que ni se han parado a leer a poetas que escriben poesía de verdad y que se entiende y que nos (les) gusta lo simple, lo inmediato, lo que no les hace dedicar más de un segundo. Insisto: a mí, no me vale con eso.

Vuelvo a esta nueva crítica dos días después de haber tenido el inmenso honor de escuchar a Antonio Gamoneda hablar de poesía, además de recitarla. En su intervención, que escuché con el vello de punta, dijo que, a esos “poetas realistas” (así llama él a quien dice escribir poesía sin pudor ni vergüenza), siempre les dice lo mismo: “No se escribe la vida. Se vive la escritura”. Y yo, que sabéis que tengo un respeto enorme por los grandes poetas, no voy a añadir más al respecto.

Volviendo al primer párrafo, la poesía sirve. Claro que sirve. Y este “De las horas sin sol”, de Marina Casado, es un claro ejemplo de esta afirmación. En un rato sabréis por qué.

A Marina llegué después de que @elgeneracional , a través de @williamalex_26 ,la entrevistara. Como ha sido la siguiente en hablar de poesía después de mi entrevista, me interesé en leerla y vi, con alegría, que opinábamos de forma muy parecida respecto a lo que he expuesto antes. Además, viendo lo que tenía escrito hasta ahora, me llamó mucho la atención este poemario que hoy os traigo, y lo hizo por la simple razón de que, por desgracia, tenemos algo en común: haber perdido a uno de nuestros padres demasiado pronto. Este “De las horas sin sol” habla, precisamente, de esa pérdida que sufrió la autora, convirtiéndose en un precioso homenaje a su padre y, al mismo tiempo, en una terapia aplicada a sí misma a través de los versos, gracias a la poesía. Del mismo modo, y de forma indirecta, también me ha servido a mí para volver al recuerdo de mi madre, para verla en algunos de los poemas de Marina, para recuperar con más fuerza aún su recuerdo y, tal y como hizo ella al escribirlos, homenajearla con la lectura. Fijaos si la poesía sirve de algo…

El libro lo compré en esta maravillosa Feria del Libro de Madrid que tanto he disfrutado este año, con la suerte de que Marina vino a verme firmar y pudo dedicármelo “con la terrible conciencia de que me comprendes”. Y tanto que te comprendo. Y tanto que es terrible.

Poeta joven, pero con un buen catálogo de libros, madrileña, sincera, profesora de Lengua y Literatura, Licenciada en periodismo, Doctora Cum Laude en Literatura Española… Y, desde que cruzamos un par de palabras por redes y nos pusimos cara en El Retiro a los pocos días, amiga y poeta a la que seguiré leyendo, sin duda.

Porque, no. No todos los poetas jóvenes pertenecen a ese grupo de “poetas realistas” del que hablaba Gamoneda. No todos escriben desde la ignorancia y la falta de interés en la poesía. No todos viven por y para las redes y sus miles de seguidores. También hay poetas jóvenes, como Marina, que se toman muy en serio esto de escribir poesía. Que la leen, la trabajan, la respetan y la hacen aún más grande. Porque, sí. Sigue habiendo poetas a quienes merece la pena descubrir y leer.

Para abrir apetito, os dejo algunos de los versos que más me han gustado:

Del poema Western, domingo

Tengo los ojos llorosos de pretéritos.

Tengo todos los sueños conspirados

para perder la fe en la realidad.

La vida se disfraza de domingo

con las alas cerradas.

Del poema La eternidad

Y cuando nos sonríe,

es también tu sonrisa

la que vive por dentro de sus labios,

y algo en la noche que no acaba

me descifra, despacio,

el guiño triste y victorioso de la eternidad.

Dicho esto, voy con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: haber descubierto a una nueva (para mí) poeta y ver que nos unen tantas cosas, algunas terribles; otras, maravillosas.

Lo que menos me ha gustado: que ahora tendré que hacerme con más poemarios de Marina. Para empezar, “Este mar al final de los espejos”, poemario ganador del Premio Carmen Conde de Poesía.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Cada ciudad escoge un corazón para llorarlo.”.

Fragmento de “Todas las lluvias que pasé contigo”, Marina Casado

Crítica: Saltaré sobre el fuego

Título: Saltaré sobre el fuego

Autor: Wislawa Szymborska

Editorial: Nørdica

Estando en Málaga, quise visitar la Librería Luces y, por supuesto, llevarme un libro de allí. Me gusta ir a librerías emblemáticas y hacerme con un libro. Esas manías de los lectores, ya sabéis.

La elección fue esta pequeña selección de la obra poética de la Premio Nobel de Literatura polaca, a quien aún no había leído.

Alguna vez he comentado que no suelo leer poesía traducida y que, por regla general, leo poesía escrita en castellano o en alguno de los idiomas que hablo y puedo leer. Creo que, por muy buenas que sean las traducciones, la poesía traducida pierde algo de su esencia, y eso me echa un poco para atrás.

Pero, claro, hay poetas a quienes hay que leer sí o sí, escriban en el idioma que escriban. Es el caso de Wislawa Szymborska, aunque no entienda una sola palabra en polaco, así que fue una muy buena elección.

El libro incluye poemas de sus libros Llamando al yetiSalMil alegrías–un encantoSi acasoEl gran númeroGente en el puente y Fin y principio, una buena parte de sus libros. He de reconocer que los primeros poemas no me gustaron mucho y que llegué a pensar si la poesía de Szymborska no me iba a convencer, pero me equivocaba. Es cierto que esa primera poesía no me gusta demasiado, pero, a partir de Si acaso (1975) y, sobre todo, los poemas pertenecientes a El Gran númeroGente en el puente y Fin y principio me han ENCANTADO. Tanto que me acabaré comprando esos tres poemarios antes o después, segurísimo.

Ahí, en esos libros, sí estaba la poeta que esperaba, y menuda poeta. Comprometida, original, impecable en las figuras, en la simbología, sincera, cruda, MARAVILLA.

Descubierta gracias a esta pequeña muestra en una edición espectacularmente bien editada por Nørdica, en un formato precioso y con unas ilustraciones igual de bonitas de Kike de la Rubia. Cuánto me gusta que editoriales tan cuidadosas como Nørdica se preocupen por la poesía y nos regalen estas ediciones tan, tan, tan bien realizada. GRACIAS.

Para abrir apetito, os dejo algunos de los versos que más me han gustado:

Del poema Fin y principio

Después de cada guerra

alguien tiene que limpiar.

No se van a ordenar las cosas solas,

digo yo.

Alguien debe echar los escombros

a la cuneta

para que puedan pasar

los carros llenos de cadáveres.

Del poema El ocaso del siglo

Nuestro siglo XXI iba a ser mejor que los anteriores.

Ya no podrá demostrarlo,

tiene los años contados,

titubeante el paso,

fatigada la respiración.

[…]

Teníamos que avanzar, por ejemplo,

hacia la primavera y la felicidad.

El miedo tenía que dejar las montañas y los valles.

La verdad tenía que llegar a la meta

antes que la mentira.

Ciertas desgracias no iban

a suceder más:

por ejemplo, la guerra

y el hambre, y tantas otras.

Del poema Nada en propiedad

Nada en propiedad, todo prestado.

Hundida en deudas hasta las orejas.

Tendré que pagar por mí

conmigo misma,

por la vida dar la vida.

No me digáis que no queréis leer los poemas completos.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: además de la edición, que es una joya, haber descubierto, por fin, a Wislawa Szymborska. He tardado, sí, pero ya lo he hecho. Y cuánto me ha gustado leerla… Los libros Fin y principio, El gran número y Gente en el puente tienen que ser brutales.

Lo que menos me ha gustado: como en toda selección poética, me he quedado con ganas de leer más, aunque creo que la muestra es perfecta y que, precisamente porque es una selección, nos permite ver lo necesario para intuir qué poesía hay en cada libro de la autora polaca. 

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“No.

Evidentemente exijo demasiado:

tanto como un segundo”.

 Fragmento de “Día 16 de mayo de 1973”, Wislawa Szymborska

Crítica: El pez rojo que nada en el pecho

Título: El pez rojo que nada en el pecho

Autor: Gioconda Belli

Editorial: Visor

XXX Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma

Poeta mujer. Latinoamericana. Feminista. Recomendada por Manuel Francisco Reina. ¿Qué podía fallar?

La descubrí con su libro de poesía reunida “El ojo de la mujer”

https://jorgepozosoriano.com/2020/12/08/critica-el-ojo-de-la-mujer/ , y ya me enamoré de ella.

Este último poemario suyo, ganador del prestigioso Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma, es una auténtica maravilla. 

Amor. Feminismo. Crítica social. Homenaje a un poeta tan querido por ella como Ernesto Cardenal, o como a Katy, enferma de cáncer.

Todo, con ese castellano tan cuidado de las escritoras (y escritores) de Latinoamérica, tan cuidado por Belli.

Se habla, como digo, del amor, tanto el que se da a la pareja como a los hijos, los amigos o los amigos.

Hay feminismo, empoderamiento de la mujer, como es el brutal poema “Consejos para la mujer fuerte”:

Si eres una mujer fuerte

protégete con palabras y árboles

e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Hay, a través de la poesía (la tercera parte del poemario se llama “¿Qué puede hacer la poesía?”), crítica hacia quienes obvian el dolor del desconocido, del que sufre, como en el poema “¿Tiene patria el dolor?”, donde habla del drama de la inmigración; o en “Impunidad”, donde denuncia la violencia machista. Aquí os dejo un fragmento de ambos poemas:

¿Tiene patria el dolor?

Voces condenan a quienes sienten como propio

el ardor de los naufragios, la espalda que sangra del azotado.

Preguntan por qué llorar por desconocidos,

esos que no comparten su historia, su idioma, su pan de cada día”.

En el armario los vestidos de colores languidecen

víctimas de la doliente cobardía del esposo.

No me digáis que no queréis leer los poemas completos.

Desde luego, en poesía en castellano contemporánea, Gioconda Belli es una autora muy a tener en cuentay, por eso, os la recomiendo mucho.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: creo que me quedo con la versatilidad de la autora, con cómo es capaz de expresar sentimientos tan distintos sin cambiar de voz, creando unos poemas muy distintos en cuanto al tema, pero siempre claros, limpios y rotundos.

Lo que menos me ha gustado: como en casi todo poemario, algunos poemas nos llegan algo menos. Hay varios por el final que no me han dicho gran cosa.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Escuchemos a las mujeres

sus pies danzan sobre la tierra

escuchémoslas

hagamos el silencio”.

 Fragmento de “Vamos a dibujar”, Gioconda Belli

Enredando voces con Abraham Guerrero Tenorio

Hablar de poesía con quien sabe de poesía siempre es una delicia.

Abraham es, como debería ocurrir siempre, un tipo sencillo, humilde y cercano a quien no se le ha subido a la cabeza el éxito.

Ni siquiera después de ganar uno de los premios de poesía joven más importantes del panorama nacional: el Adonáis.

Lo ha ganado con su fantástico poemario “Toda la violencia”.

Aquí os dejo nuestra charla en Radio Off the Record

Crítica: Los días eternos

Título: Los días eternos

Autor: María Elena Higueruelo 

Editorial: Rialp

Este poemario llegó a mis manos gracias a Casa del Libro, que me lo regaló por ser embajador, junto a otros libros y regalos. Penúltima ganadora del “Premio Adonáis” (uno de los más importantes para jóvenes poetas), “Los días eternos”, es un poemario, en mi opinión, con luces y sombras. 

Los gustos por la poesía son muy personales, está claro. Hay quien busca leer a autores consagrados y los disfruta y otros a quienes no les ocurre. Hay, también, lectores de poesía más actual, menos honda, más naíf… No es mi caso. Por eso, quizá, no ha sido una lectura de la que pueda hablar maravillado.

No es un mal poemario, no me malinterpretéis, pero, habiendo sido ganador del Premio Adonáis, sinceramente, esperaba un libro espectacular, y no me lo ha parecido.

Hay poemas muy buenosfiguras muy bien halladas, es original (en ocasiones, para alguien como yo, demasiado), pero no ha llegado a conectar conmigo de la forma que esperaba más que unas pocas ocasiones y ha habido bastantes poemas que no me han gustado.

El poemario habla del tiempoDe la infancia, la adolescencia y la madurez (perdonadme, pero hablar de madurez con veinticinco años… Qué queréis que os diga…). Vamos, de un tema (el del tiempo a través de los procesos vitales) que está ya tan usado que necesita, al menos, algo más, una vuelta de tuerca, un retorcimiento que lo haga distinto a todo lo que ya se ha escrito y leído al respecto. 

Vuelvo a insistir en que, como siempre, lo que vuelco en mis reseñas es una opinión mía y no una verdad absoluta, pero, en ese sentido, el libro me ha traído muy poco nuevo.

Hay algunos poemas, sobre todo al principio, como “Biografía cero”, que sí me han gustado y que, incluso, he recitado en mi Instagram, pero no sabría decir si hay más poemas que me hayan gustado o que me hayan dejado indiferente.

Insisto, también, en que parte de mi opinión viene de saber que es un poemario con un premio muy prestigioso, y eso, guste o no, condiciona a la hora de opinar. Me cuesta creer (y tengo alguna constancia de otros libros finalistas y con accésit de esa misma edición) que este sea el mejor poemario presentado. Sin ir más lejos, uno de los accésito que se concedieron ese mismo año, “Toda la verdad”, de Diego Medina Poveda, fue, posteriormente, premiado con el “Premio Andalucía de la Crítica”. Siendo ambos autores andaluces, hay algo ahí que no me termina de cuadrar.

Lo que está claro es que, por suerte o por desgracia, los gustos de cada uno son los que son y que, también por suerte o por desgracia, hay libros para cubrir todos esos gustos.

Mi sensación final, y el poso que espero dejar a quien lea esta reseña, es que no es un mal poemario ni pienso que la autora sea una mala poeta, sino que no me parece un libro merecedor de un premio tan importante. ¿Lo recomendaría leer? No puedo decir que no merece la pena leerlo, porque hay detalles que sí me han gustado y, como digo, no es, en absoluto, un mal libro. Pero hay muchos otros libros de poesía, incluso actual, que recomendaría muchísimo más. Sin ir más lejos, el último ganador del mismo premio: “Toda la violencia”, de Abraham Guerrero Tenorio, reseñado, por si os apetece leer mi opinión, hace muy poco:

Lo que más me ha gustado: esos poemas del principio, más “clásicos”, sin menos florituras estéticas que a mí no me suelen gustar, con esas imágenes potentes, precisamente, por el dificilísimo hallazgo de la sencillez.

De “Biografía cero”:

“el mismo miedo difuso,

la misma ira repentina,

las mismas imprevisibles

y verdaderas ganas de llorar”.

De “Amiga imaginaria”:

“Le he dado ojos para verme

llorar y no hace nada.

Le he dado pies para venir

conmigo a todas partes.

Le he dado boca y me dice:

«El corazón se te está pudriendo»”.

Lo que menos me ha gustado: además de todo lo que ya he argumentado, tengo que decir que no me gusta nada el título. Lo de la eternidad del tiempo es un concepto ya desgastado por el uso, y verlo, precisamente, en el título lo hace aún más hiriente. 

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“La despedida comienza siempre

mucho antes que la separación”. “Díptico: lunes, 21 de marzo de 2016”, María Elena Higueruelo

Crítica: Individuo armado

Título: Individuo armado

Autor: Cristian Álvarez

Editorial: Letraversal

Este libro llegó a mí de una manera muy especial.

Como os conté hace unos días, @casadellibro me ha hecho uno de sus embajadores (sigo sonriendo solo de pensarlo), y este “Individuo armado” era parte del primer regalo que me hicieron.

Si os soy sincero (y sabéis que siempre lo soy), no conocía este libro ni a su autor ni a la editorial. Por eso, entre otras cosas, me hace tan feliz esto de ser embajador de Casa del Libro: porque me va a descubrir lecturas que, de otra forma, quizá no llegara a conocer.

Siguiendo con la sinceridad, no es la poesía que suelo leer. De hecho, lo empecé con alguna reticencia. Y, sí, me costó algo entrar.

Pero entré.

Y empecé a saborear los versos, la poesía.

Y el sabor, aunque desconocido, se fue pegando a mi paladar.

Y me dejó muy buen sabor de boca. En lo poético, claro, porque es un poemario duro en el que la humanidad (o la deshumanización de lo humano) se expone con las tripas abiertas, entre disparos, tiroteos y masacres. Eso sí, de una forma muy original y (en mi opinión) muy bien resuelta.

Un poemario bien escrito, bien estructurado, bien pensado y, si me permitís la obviedad, muy bien armado.

Además de lo poético, no puedo escribir esta crítica sin hablar del exquisito trabajo de la editorial “Letraversal”Una edición preciosa sin perder la sencillez que la poesía pide. Muy bien cuidada, pero sin florituras innecesarias. La cubierta, en diseño y textura, es perfecta. Elecciones tomadas a la perfección en los aspectos técnicos. Mención especial (no sé si esto es acierto del autor, de la editorial o de ambos) para el poema “Karpestraat [Gante, 19.00 horas]”, que aparece escrito a mano por el poeta. Un detalle que puede parecer absurdo, pero que me ha encantado.

Dicho esto, paso a compartiros algunos versos para que podáis conocer un poco la poesía de Cristian Alcaraz.

“Al presionar vuestra bandera

edifico nuestro nuevo orden social.

Aquí mi tacto. Aquí los bits

que me componen”.

“Yo, ser que recibe,

dudo si soy un hombre

menos hombre.

Cuántas veces han entrado dentro de mí

para modificarme”.

Y, puede que mis versos favoritos del libro, precisamente del poema que aparece escrito a mano:

“Es esto la fascinación: me han enseñado

a retener el duelo

de la gente que se me parece”.

Gracias a Casa del Libro por la copia.

Gracias a Cristian Alcaraz por ser valiente y original, por traernos un poemario que trata de tiroteos, matanzas y armas, y todo lo que suponen para el mundo.

Gracias a Letraversal, por preocuparse por la poesía, por ocuparse de ella, y por hacerlo tan bien.

Gracias, también, a vosotrxs, por leerme siempre que hablo de libros.

“La bomba va a estallar en el bar”.

Wislawa Szymborska

Crítica: Toda la violencia

Título: Toda la violencia

Autor: Abraham Guerrero Tenorio 

Editorial: Rialp

Este poemario me llegó por varias recomendaciones de personas de las que me fío, al menos en lo literario. Último ganador del “Premio Adonáis” (uno de los más importantes para jóvenes poetas), “Toda la violencia”, en mi humilde opinión y sin haber leído a los finalistas, merecía ganarlo

Lo merecía porque encierra una poesía honesta, personal, cotidiana y bien escrita. Una mezcla de la poesía de siempre con el toque propio de un autor que no tiene remilgos a la hora de desabotonarse las heridas desde un lenguaje tan propio como su propia experiencia.

La violencia, como vemos en las cinco partes del poemario, puede aparecer en todos los planos vitales. La familia. El amor. La muerte. La escritura. El capitalismo. Abraham describe muy bien esas violencias, y lo hace sin pretensiones, sin querer alardear de nada, con un verso descarnado que cuenta, además, con la dificultad de hacerlo sencillo.

Podría decir, sin desmerecer en absoluto esas partes, que puede ser más habitual encontrar esa poesía dolorosa o violenta en temas como la familia, el amor o la muerte. Quizá, aunque se traten desde un nuevo prisma, pues es, como digo, una poesía muy personal, sean temas más comunes. Insisto, sin que esto quiera decir nada contrario a que son muy buenos poemas abordados desde una muy buena postura. Lo que quiero decir con todo esto es que me ha parecido un acierto espectacular encontrar que se trata el tema de la violencia en aspectos tan poco tratados en lo poético como el oficio del escritor y las trampas del capitalismo. Esas dos últimas partes, por mucho que me hayan gustado las tres primeras, son las que más me han gustado. Por lo impropio, sí, pero porque (creo) es donde mejor se ve la esencia de este poeta que escribe sin pensar en ese “qué dirán” que, a veces, tanto limita. 

Licenciado en Filología Hispánica y profesor de lengua castellana, este poeta gaditano nos trae su visión del mundo en un poemario tan verdadero como esa violencia cotidiana que nos rodea.

Y a mí, que me encanta ver que no todos los jóvenes que quieren ser poetas se conforman con cualquier cosa, me alegra mucho descubrir a Abraham Guerrero Tenorio desde su esencia, que es su poesía.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

El premio: ya sabéis que el tema de los premios literarios es bastante controvertido. Todos sabemos que, muchas veces, se mueven otros intereses ajenos a la calidad de los premiados, así que me gusta mucho descubrir que un premio tan importante como el “Adonáis” se aleja de lo naif y reconoce el trabajo de lo real. 

Lo personal: aunque me suele cansar la poesía cuando se abusa de lo personal, cuando solo se escribe desde lo que el poeta ha sufrido y el verso es siempre en primerísima persona (algo que me impide, si se repite más de la cuenta, en integrarme en la poesía), Abraham sabe compensar sus vivencias más dolorosas con una apertura hacia esa otredad que, al menos en mi caso, engancha más. Muy bien resuelto.

El tema: ya sabéis que la poesía que más me gusta es la que duele, y esta duele bastante. Maltrato, suicidio, soledad, pobreza… En este sentido, no le puedo pedir más a un poemario.

Lo que más me ha gustado: como he dicho al principio, las dos últimas partes: “Cuarta violencia” (sobre la escritura) y “Quinta violencia” (sobre el capitalismo). Me han hecho reflexionar sobre esos temas y sus consecuencias.

De “La luz azul” (Cuarta violencia):

“Y sin embargo yo, escribiendo

con las rodillas huérfanas

la constante deriva de la noche,

sintiendo el resplandor azul de la pantalla

abriéndose camino

hacia el oscuro centro de mi pecho”.

De “Chicos de barrio” (Quinta violencia):

“Hoy algunos, en paro y sin salida,

sentados en los bancos de la plaza

se miran las uñas y se preguntan

qué hacer con tanta tarde entre las manos”.

Sin duda, un muy buen poemario de un poeta joven que merece ser leído. Recomendado al cien por cien.

Lo que menos me ha gustado: por decir algo, para tratarse de un premio tan prestigioso como este, la edición no es para tirar cohetes. Demasiado simple, en mi opinión. 

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Nosotros,

estirpe de padres sin hijos,

ofrecemos nuestras manos vacías”.

 “Ofrenda”, Abraham Guerrero Tenorio

Día Mundial de la Poesía

Me ocurre algo con la literatura que se hace aún más grande con la poesía.

Si veo un libro anunciado por todas partes (medios de comunicación, sobre todo) y recomendado por todas partes (esas listas dirigidas por los medios de quienes dependen ciertas editoriales), suelo desconfiar.

Si ese libro es de poesía (o pretende serlo), desconfío por completo.

¿Alguna vez habéis visto anunciado en la televisión o metido con calzador en un programa televisivo un poemario? Un poemario de los de verdad, quiero decir, de los que escriben poetas de verdad. Yo, tampoco.

Para leer buena poesía, por desgracia, hay que escarbar mucho. Hay que buscar en otros canales que se alejan mucho de las luces y la purpurina, que están a años luz de las pantallas. Con la poca poesía que se lee (por desgracia), ¿de verdad pensáis que influencers que nada tienen que ver con la literatura saben recomendar un buen poemario?

En las grandes librerías, además, los “poemarios” que están más a la vista son los que han escrito famosos, youtubers, influencers, cantantes, actores o actrices… Y te las ves y te las deseas para encontrar, por nombrar a algunos y algunas poetas, a Alberti, José Hierro, Guadalupe Grande, Manuel Francisco Reina, Raquel Lanseros, Francisca Aguirre, Ángela Figuera Aymerich, Pilar Paz Pasamar y muchos y muchas más que son figuras e historia de la poesía. Y es una verdadera pena. He llegado a ir a la sección de poesía de unos grandes almacenes y ver poemarios de todos esos “poetas” de los que hablo al principio de este párrafo y no encontrar ni un solo libro de García Lorca

Huyo, también, de los poemarios repletos de ilustraciones (preciosas, todo sea dicho), con tapa dura, a todo color, casi con destellos. No tengo ni un solo libro de poesía de todos esos poetas que he nombrado que sea así. Ninguna de las editoriales que publica poesía, como Hiperión, Pre-textos, Calambur, Visor, Renacimiento, Rialp o Cuadernos del laberinto, por poner algunos ejemplos, son así. Son libros sencillos. Libros que no necesitan de brillos que no sean los que aportan sus poemas. Si hay que adornar tanto unos (supuestos) versos, qué malos han de ser…

Por eso, a quienes queráis leer poesía, os pido que no os quedéis en lo básico. Que puede que iniciarse leyendo “poesía” simple pueda ayudar a leerla, pero la poesía no es simple, por suerte. Hay poesía sencilla de leer en poetas de verdad. Desconfiad de un “poemario” publicitado y promocionado a bombo y platillo, indagad en la trayectoria de su autor o autora, contrastad si su éxito se debe a la calidad de su literatura o a la cantidad de seguidores que tiene en redes (y esto vale para toda la literatura). Hay poetas buenísimos y buenísimas con cientos de premios de poesía en su carrera (algo tendrá que ver la calidad) que no están en ninguna librería, en contraposición a libros de algo que no sé definir, pero que no son poesía, en escaparates y en primera línea de las estanterías. Libros que han escrito personas cuyo único mérito es tener ese ejército de seguidores que asegurará unas ventas. Si no fuera así, ¿por qué editoriales de las más potentes y que nunca publican poesía, sí lo hacen ahora, con esos personajes? El negocio no es poesía, por mucho que a algunos les duela leerlo.

Dicho esto, quiero poner altavoz a esos y esas poetas que no necesitan focos ni editoriales gigantes ni un séquito de seguidores ni ilustraciones ni colores ni fantasías para regalarnos poemarios de verdad. Poemarios escritos desde el respeto, desde el estudio, desde el conocimiento, desde lo clásico, desde lo que se necesita para escribir poesía.

Ahí os dejo algunos nombres de poetas, con mayúsculas, y de algunas editoriales en las que se puede confiar.

Huid de la purpurina y de los nombres famosos. La poesía, amigos y amigas, no es eso.

Feliz Día Mundial de la Poesía.

“Una verdad que borre el caos que la guía

una verdad que nos defienda del terror

que nos hizo humanos y mortales”.

Francisca Aguirre

Crítica: Apostasía

Título: Apostasía

Autor: Antonio Díaz Mola 

Editorial: Pre-textos

Me vais a decir que siempre digo lo mismo, pero es la realidad. Si tengo que preguntarle a alguien sobre qué libros de poesía leer, ese es Manuel Francisco Reina. Y, si hay alguien que siempre acierta en las recomendaciones, es él. Precisamente porque sabe “un poquito” de poesía, me fío a ciegas. De hecho, una vez más, ha acertado de pleno.

Este poemario, “Apostasía”, ganador del XII Premio de Poesía Joven RNE-Fundación Montemadrid, es un muy buen poemario, al menos en mi humilde opinión. Y lo es porque, detrás de él, hay un muy buen poeta. Un poeta bastante joven, todo sea dicho. Pero no un poeta joven de los que abundan ahora y cuyos referentes son Mr. Wonderful y las frases de los azucarillos (ya sabéis que hago bastante referencia a estas dos fuentes de “literatura”), sino otros, como el propio Reina o, tal y como cita en algunos de sus versos, Catulo, Machado, Byron o Juan Ramón Jiménez. Y, ay, amigos y amigas, cuánto se nota siempre lo leído en lo escrito.

Estudiante de Filología Hispánica (cuánto se nota siempre lo estudiado en lo escrito), Antonio Díaz Mola nos trae un poemario personal, con un lenguaje muy cuidado, sencillo en la mayoría de sus versos (sencillo el lenguaje empleado), pero con un punto más de cultismo, de elaboración, de conocimiento. Para mí, un lenguaje muy bien medido y compensado. Su primer poemario publicado, y vaya forma de entrar en este mundo tan complicado. Con un premio más que merecido y, sobre todo, con una poesía de calidad, de emoción, de rasguño y de caricia. Además, estoy seguro, una poesía que llega desde el estudio, la lectura, la humildad y el respeto por el género. En definitiva, una mezcla de ingredientes muy bien seleccionados y cocinados con mano detallista y cuidadosa. 

No me cabe duda de que Díaz Mola dará mucho que hablar y ya os aseguro que leeré todo lo que escriba. Porque, sí, amigos y amigas, aquí hay un POETA.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

El “nacimiento”: me alegra, y me alegra mucho, ver que sí hay poetas jóvenes a quienes se puede llamar poetas. Antonio Díaz Mola lo es. Este libro es la prueba evidente. Y, además, es un tío muy majo, muy cercano, muy humilde y muy agradecido, y eso, como sabréis, no es lo habitual y es algo que siempre suma.

La “inclusión”: es una sorpresa descubrir a un autor y, después de leerlo, contactar por redes (algo bueno tienen) y crear cierta relación de amistad o, al menos, una unión en lo literario. Con Antonio, como me ha pasado con Raquel Lanseros, Pedro Mañas o Beatriz Osés, me quedo ya para siempre. ¿Será que ser buena gente suma a la hora de escribir bien?

El tema: a mí, que no me suele gustar nada la poesía mística, esta apostasía me ha parecido (disculpad el término), una bendición. Sin faltar al respeto de quien sí cree (solo faltaba), el poemario transcurre a lo largo de una puesta en duda de algunos dogmas cristianos, de ciertos imperativos y determinadas obligaciones. Muy bien escogido (el título, además, es una maravilla) y muy bien resuelto.

El premio: que se premie a un autor que no había publicado antes y comprobar que no ha sido por méritos ajenos ni digitales, sino por su propia valía, es muy de agradecer. Por premios así, seguimos teniendo la oportunidad de descubrir a nuevos poetas como el que nos ocupa.

La edición: no voy a descubrir nada nuevo, pero la edición de Pre-textos es una preciosidad. Ese color vino tinto y esa textura de la cubierta, sumado a un interior muy bien cuidado, nos regala un libro muy bonito por dentro y por fuera.

Lo que más me ha gustado: creo que me quedo con esa felicidad que me da que hay poetas jóvenes que beben de la tradición y los maestros y que escriben con mimo, oficio y humildad. Del mismo modo que critico a esos escritores “wonderfulizados”, creo que es obligación poner donde se merecen a autores como Antonio Díaz Mola. Os traigo algunos de los versos que más me han gustado:

De “Dios”:

“Todos los dioses siguen siendo iguales.

No han cambiado, no es tiempo de tal cosa

y cuentan el sermón desde la cima”.

De “Confesión”

“Tenemos una vida por delante

y, si me apuras,

una muerte constante en darnos calma”.

Si queréis conocer más, el libro es una MA-RA-VI-LLA (qué bien leo últimamente) y os recomiendo a todos haceros con él, ya me lo agradeceréis.

Lo que menos me ha gustado: la única pega que le pongo, por decir algo, es que no será un libro fácil de encontrar en librerías, que le costará mucho hacer buenas ventas porque no es un libro comercial ni lo ha escrito un autor mediático. Eso, ya sabéis, me da mucha rabia. Porque poemarios así tendrían que estar en las secciones de poesía del mayor número posible de librerías. 

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Ahí es donde imagino el principio

del lenguaje: querer nombrara el mundo

en un poema al filo del silencio”.

 “No habrá más paraíso que el paisaje”, Antonio Díaz Mola