Crítica: El pez rojo que nada en el pecho

Título: El pez rojo que nada en el pecho

Autor: Gioconda Belli

Editorial: Visor

XXX Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma

Poeta mujer. Latinoamericana. Feminista. Recomendada por Manuel Francisco Reina. ¿Qué podía fallar?

La descubrí con su libro de poesía reunida “El ojo de la mujer”

https://jorgepozosoriano.com/2020/12/08/critica-el-ojo-de-la-mujer/ , y ya me enamoré de ella.

Este último poemario suyo, ganador del prestigioso Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma, es una auténtica maravilla. 

Amor. Feminismo. Crítica social. Homenaje a un poeta tan querido por ella como Ernesto Cardenal, o como a Katy, enferma de cáncer.

Todo, con ese castellano tan cuidado de las escritoras (y escritores) de Latinoamérica, tan cuidado por Belli.

Se habla, como digo, del amor, tanto el que se da a la pareja como a los hijos, los amigos o los amigos.

Hay feminismo, empoderamiento de la mujer, como es el brutal poema “Consejos para la mujer fuerte”:

Si eres una mujer fuerte

protégete con palabras y árboles

e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Hay, a través de la poesía (la tercera parte del poemario se llama “¿Qué puede hacer la poesía?”), crítica hacia quienes obvian el dolor del desconocido, del que sufre, como en el poema “¿Tiene patria el dolor?”, donde habla del drama de la inmigración; o en “Impunidad”, donde denuncia la violencia machista. Aquí os dejo un fragmento de ambos poemas:

¿Tiene patria el dolor?

Voces condenan a quienes sienten como propio

el ardor de los naufragios, la espalda que sangra del azotado.

Preguntan por qué llorar por desconocidos,

esos que no comparten su historia, su idioma, su pan de cada día”.

En el armario los vestidos de colores languidecen

víctimas de la doliente cobardía del esposo.

No me digáis que no queréis leer los poemas completos.

Desde luego, en poesía en castellano contemporánea, Gioconda Belli es una autora muy a tener en cuentay, por eso, os la recomiendo mucho.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: creo que me quedo con la versatilidad de la autora, con cómo es capaz de expresar sentimientos tan distintos sin cambiar de voz, creando unos poemas muy distintos en cuanto al tema, pero siempre claros, limpios y rotundos.

Lo que menos me ha gustado: como en casi todo poemario, algunos poemas nos llegan algo menos. Hay varios por el final que no me han dicho gran cosa.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Escuchemos a las mujeres

sus pies danzan sobre la tierra

escuchémoslas

hagamos el silencio”.

 Fragmento de “Vamos a dibujar”, Gioconda Belli

Crítica: El libro de Lilit

Título: El libro de Lilit

Autor: Guadalupe Grande 

Editorial: Renacimiento (Premio “Rafael Alberti” 1995)

Después de un tiempo buscando alguno de los libros publicados de Guadalupe Grande, al final me decidí a encargarlos al saber de su triste fallecimiento, el pasado 2 de enero.

Enamorado como estoy de la poesía de su madre, Francisca Aguirre, y con Félix Grande como padre (menudos genes), a Guadalupe tenía que leerla, y qué pena haber tardado tanto y, sobre todo, qué pena no haber hecho por conocerla, como sí conocí a sus padres.

Si os soy sincero, antes de este “Libro de Lilit” me hice con “Hotel para erizos”, pero alguien en quien confío a ciegas en esto de la poesía (quien se acaba de autoproclamar, no sin motivos, mi asesor literario) me dijo que este primer libro de Guadalupe era brutal. Como me conoce bien y sabe perfectamente la poesía que me gusta, le hice casi y, como siempre ocurre cuando lo hago, ha acertado de pleno.

Para continuar con la sinceridad, leí a Guadalupe con algo de miedo. Ser poeta siendo la hija, ni más ni menos, que de dos poetas de la talla de Paca y Félix (“Premio Nacional de las Letras” y “Premio Nacional de Poesía”, respectivamente y entre otros muchos galardones) no tiene que ser sencillo. Las comparaciones surgen siempre, en estos casos, y yo no quería caer en ese error. Cada poeta es solo suyo (si es de los buenos). Y Guadalupe es suya, muy suya, como muy suyos fueron sus padres.

Dicho todo esto, qué poemario, amigos y amigas. Qué absoluta maravilla. Qué complicado es (al menos, a mí me lo resulta) poemarios que te encrespen la piel de esta forma, que te leas de corrido porque te atrapan, que se disfruten tanto… De pocos, muy pocos libros de poesía puedo decir que me hayan gustado por completo. “Ítaca”, “Los trescientos escalones”, “Toco la tierra”, “La paternidad de Darth Vader”, “Solo tu nombre es mi enemigo” o las antologías “A las órdenes del viento”, “Pecábamos como ángeles” o“El ojo de la mujer” son algunos ejemplos. Solo poetas como Manuel Francisco Reina, la propia Paca AguirreÁngela Figuera AymerichRaquel LanserosGloria Fuertes o Gioconda Belli me dejan sin palabras y me hace leer y releer los mismos poemas una vez tras otra. En ese grupo se han colado Guadalupe Grande y “El libro de Lilit”. Y, por el momento, no devolveré el libro a la estantería, porque lo quiero releer ya mismo.

Sin enrollarme mucho más, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

El descubrimiento: qué fácil y qué difícil, al mismo tiempo, tenía Guadalupe Grande ser una buena poeta, pero lo consiguió. Con creces. Su voz se separa de la de sus padres y se hace gigante. Qué mérito más enorme.

El tema: si habéis leído mis reseñas de poemarios y algo de la poesía que escribo, sabréis que la que más me gusta es la que duele. La poesía triste, la que brota de las entrañas, la que nace después de un desamor, una pérdida, una desilusión o algo que haya removido las tripas del poeta. El tema que se trata en este libro es uno de esos, y qué forma más brillante de expresar ese dolor, compartirlo y, casi con total seguridad, deshacerse un poco de él.

Lo que más me ha gustado: el libro en sí, al completo. Saber que, siempre que necesite volver a estos versos, Guadalupe y Lilit me estarán esperando.

Lo que menos me ha gustado: como he dicho antes, no haberla descubierto antes y haber podido hablar con ella sobre poesía, sobre sus padres y sobre la vida. 

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

* Si lo queréis adquirir, en la propia página de Renacimiento lo encontraréis sin problema y, además, a un muy buen precio (que conste que no se trata de una colaboración y compré, junto a “En la quietud del tiempo”, de Pablo García Baena, este libro).

¡Un abrazo!

“Durante un tiempo estuve muerta

como una crisálida guardada en un cajón de cartón,

detenida en el umbral, olvidada del gusano y de la mariposa.

instante perpetuo, cómo duele despertar de tu sosegada indiferencia,

de tu dócil y atónita bondad”.

 “Oficio de crisálida”, Guadalupe Grande

Crítica: Ítaca

Título: Ítaca

Autor: Francisca Aguirre

Editorial: Tigres de Papel, Colección Genialogías

Pocos poemarios me han sacudido tanto como este maravilloso “Ítaca”, de mi queridísima y admiradísima Francisca Aguirre. Su “Los trescientos escalones”“La paternidad de Darth Vader”, de mi requeridísimo y readmiradísimo Manuel Francisco Reina“Toco la tierra”, de Ángela Figuera Aymerich… Pocos libros de poemas hay a los que vuelva una vez tras otra, para leer y releer los poemas que me erizan la piel y me aceleran o ralentizan el corazón, algo que solo me ocurre cuando leo esta poesía, esta que dignifica al género, esta que se escribe con la inalcanzable grandeza que solo tienen unos pocos poetas, como los tres mencionados.

A Paca ya la tengo más que descubierta y no sabéis lo que me arrepiento de haber sido tan idiota de no provocar un encuentro con ella, aprovechando su inmensa amistad con Manuel Francisco Reina. Sí coincidí con ella y con Félix Grande en la presentación en el Ateneo de una novela de Reina, pero mi pudor y mi falta de atrevimiento para esas cosas nunca me llevaron a pedir el favor de haber podido tomarme un café con ella. Habría sido un regalo precioso…

Este poemario, mezcla de lo poético, lo mitológico y lo personal, es un círculo perfecto en lo artístico, una obra maestra de una maestra como lo fue y es Francisca Aguirre, una lectura obligada para aquellos que se consideren dignos lectores de poesía. Cuánto hay que aprender, aún, de quienes pueden enseñarnos algo sin pretenderlo, y qué poco se aprende (si es que se aprende algo) de quienes pretenden enseñar sin haber aprendido ellos primero. Leer a Paca es temblar, es sentir ese pellizco tan suyo en cada verso, leer un poema, cerrar el libro y los ojos, suspirar, dejar que su sabor invada cada hueco del cuerpo, volver a abrirlo y leerlo de nuevo. Es volvernos egoístas en la lectura por simple disfrute y por ver si se nos queda algo de poso en los dedos y en la memoria literaria. Qué delicia es leer a esta poeta, amigos y amigas. Qué delicia.

No he puesto post-its porque creo que es un poemario que ha de leerse de principio a fin, sin pasar por encima ningún poema, porque ese círculo perfecto quedaría mellado. El periplo de Paca y de su sombra convertida en Penélope ha de caminarse siguiendo todos sus pasos, tratando de hacer coincidir nuestras huellas con las suyas, acompañándolas en ese viaje, dejándonos arrastrar junto a ellas, perdiéndonos en su diálogo sin perdernos ni una sola de las palabras que se dirigen la una a la otra.

No puedo hacer esta reseña sin destacar la impagable labor que la Editorial Tigres de Papel, con esta Colección Genialogías se ha propuesto hacer. Relanzar poemarios de nuestras mejores poetas en estas ediciones tan cuidadas, tan respetadas, tan abrazadas, es digno de agradecer, y mucho. Además, tanto el prólogo de Marta Agudo como la entrevista que Isabel Navarro le hizo a Paca en 2016 y que sirve de broche para cerrar este libro son, también, textos en los que detenerse y respirarlos con toda la profundidad posible. Qué necesario es rescatar y ensalzar a todas estas poetas sin las cuales seríamos un poco más huérfanos en lo poético.

Aunque mis reseñas terminan con los puntos fuertes y débiles y lo que más y lo que menos me ha gustado, no tendría sentido hacerlo en esta. Cierto es que hay poemas que me han gustado más que otros, pero no sería capaz de decir qué es lo mejor de este poemario, quitando lo que ya he dicho, y, por supuesto, no tendría ni un solo motivo para hablar de cualquier debilidad entre sus versos. Quizá, por decir algo, no haberlo leído antes…

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“No te asustes de la voracidad

de los que te aman:

su turno es anterior a los gusanos”.

Paca Aguirre, Telar, Ítaca

Crítica: A las órdenes del viento

Título: A las órdenes del viento

Autor: Raquel Lanseros 

Editorial: Valparaíso

Hace no tanto que descubrí la poesía de Raquel Lanseros (gracias, Manuel) y, sin miedo a decirlo, puedo afirmar que ya es una de mis poetas contemporáneas favoritas.

Esta antología, con algunos de sus poemas publicados entre 2005 y 2015, es una muy buena muestra de la pluma poética de Raquel. Podría ponerle una infinidad de calificativos (todos positivos), pero creo que es mejor deciros lo que me ha gustado con un hecho concreto. Como algunos y algunas sabéis, siempre que leo poesía, tengo post-its para marcar los poemas que más me gustan, para volver a ellos siempre que lo necesite. Veinticinco han sido los que he usado. En una colección de cuarenta y seis poemas. No os confundáis. Esto no quiere decir que haya veintiún poemas que no me hayan gustado. No son poemas para decir “no me gustan”. Lo que quiere decir es que ha habido veinticinco poemas que me han encantado. Que me han hecho cerrar el libro para volver a leerlos. Que he leído varias veces. Que me han pellizcado el alma. Ya sabéis que soy muy estricto con la poesía, así que entenderéis que marcar la mitad de un poemario con post-its no es lo normal… Enhorabuena, Raquel.

Tiene este libro, además, algo que hace que me guste más aún. Con las antologías, a veces, me pasa que me quedo corto o que me sobran la mitad de los poemas. Las recibo con cautela, sin saber muy bien si me pasará una cosa o la otra. Esta colección está muy bien hecha. Es una muy buena muestra de la poesía de su autora. Si en “Matria” me cautivó en un solo libro, con este puñado de versos de otros de sus poemas puedo decir que me ha enamorado por completo. En esta sociedad actual en la que todo el mundo escribe “poesía”, qué bueno es esto de encontrar poetas de raza actuales.

Además, insisto, cuando puedes cruzar algunos mensajes con el autor o la autora por redes sociales y solo recibes agradecimiento, humildad y cariño (como me ha ocurrido con Raquel), la figura de, en este caso, dicha autora se engrandece aún más. Qué bueno “tenernos”, Raquel, aunque sea de esta forma tan leve.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

El estilo poético: es el mismo punto con el que inicié la reseña de “Matria”, pero tengo que ratificarme en él. En mi opinión de aprendiz de poeta, la poesía es el género más complicado (por eso, entre otros motivos, me horroriza esa pseudopoesía que está, por desgracia, tan al alcance). Más complicado aún es, en mi opinión, escribir buena poesía con sencillez (o haciendo que parezca sencillo). Esos son, para mí, los poetas de verdad. Los que llevan la poesía en los latidos. Los que riegan, con su tinta, los corazones de quienes amamos leer este género, raíz de todos los demás.

“Quedarme” con Raquel: en los tiempos que corren, es difícil encontrar en el panorama nacional poetas actuales que me gusten tanto. A Raquel ya “me la quedo”. Por su maestría poética, por supuesto, pero, también, por el tipo de persona que me ha demostrado ser.

Lo que más me ha gustado: confirmar que lo de “Matria” no es una casualidad. Que Raquel Lanseros es una pedazo de poeta. Para muestra, algunos de los versos que más me han gustado de esta colección:

De “Doña Juana”:

“También conoce el riesgo porque ha visto

el abismo insondable que se extiende

justo donde comienza el desamor.

[…]

Es capaz de apostar todo su reino

por un segundo de ojos infinitos

por una infusión lenta de su alma

                               en medio de las almas”.

 

De “Invocación”

“Engáñenme los cantos de sirenas,

tenga mi alma siempre un pellizco de ingenua.

[…]

Llore yo todavía

  por sueños imposibles

    por amores prohibidos

       por fantasía de niña hecha añicos”.

 

Compartiría muchos, muchísimos más, pero os va a tocar comprar el libro, que los poetas no viven del aire… jeje.

Lo que menos me ha gustado: este es uno de esos pocos libros a los que no pongo pegas. Hay poemas que me han gustado algo menos, obviamente, pero no le cambio ni una coma. Muy, muy buena colección. Os la recomiendo con la certeza absoluta de que os va a encantar. 

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Sólo quien ha besado sabe que es inmortal”.

 “Entonces me besaste”, Raquel Lanseros

Crítica: Obras completas, Ángela Figuera Aymerich

Título: Obras completas

Autor: Ángela Figuera Aymerich

Editorial: Hiperión

Después de leer toda la poesía de Ángela Figuera Aymerich, he de reconocer que tengo sentimientos enfrentados: el primero es una admiración absoluta; el segundo, una inmensa rabia por el desconocimiento de esta pedazo de poeta.

No voy a entrar en aspectos biográficos (os recomiendo leer sobre su vida, eso sí), pero me llama mucho la atención algo concreto. Cualquiera que sepa lo mínimo de poesía conoce a Blas de Otero y a Gabriel Celaya. Se estudian en secundaria, sus nombres se sitúan en lo poético. Junto a ellos dos, Ángela Figuera Aymerich forma el denominado “triunvirato vasco”. Sed sinceros y sinceras: ¿os sonaba su nombre?

Maestra, catedrática, empleada de la Biblioteca Nacional… y una de las grandes voces femeninas (y no solo destaca entre las mujeres, si es que alguien piensa que es necesario comparar la poesía escrita por hombres con la escrita por mujeres) de la poesía social. Una figura trascendental en la poesía en castellano que, sin embargo, apenas se conoce. ¿No os parece muy triste?

Yo no la conocía hasta que pude acudir, invitado, al concierto de Valderrama en el Circo Price, concierto de su disco “Mujeres de carne y verso” (“Mujer de carne y verso me declaro,/ pozo de amor y boca dolorida,/ pero he de hacer un trueno de mi herida/ que suene aquí y ahora, fuerte y claro”, en versos de la propia Ángela Figuera Aymerich en su poema “Aunque la mies más alta dure un día”), con poemas cantados que forman parte de la antología poética femenina en lengua castellana con el mismo nombre, realizada por Manuel Francisco Reina (ojalá esta antología ocupara, también, el lugar que merece). Uno de los temas cantados por Valderrama, introducido y acompañado con música de piano, es “No quiero”, con versos del mismo poema, de Ángela Figuera Aymerich. Lloré al escucharla. Literal. A partir de ahí, busqué su poesía y la leí hasta que me hice con estas obras completas, que he leído y disfrutado como lo he hecho con pocos, muy pocos libros. Qué maravilla. De verdad. Qué absoluta maravilla

Por si la queréis escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=WZU92BhBYt0https://www.youtube.com/watch?v=WZU92BhBYt0

La obra de Ángela Figuera Aymerich consta de los poemarios:

Y los poemarios infantiles (que dejo para otra reseña):

El libro incluye, también, números poemas suyos no recogidos en poemarios.

Hablaría durante horas sobre la poesía de esta poeta, que ya es, sin duda, una de mis poetas favoritas y a quien recomendaré siempre que pueda, además de volver a ella muy a menudo. Por suerte para vosotros y vosotras, no voy a hacerlo. Solo espero que, si os apetece leer buena poesía, acudáis a “la Aymerich”. Como he dicho algunas veces (con el propio Manuel Francisco Reina, con Gloria Fuertes o con Paca Aguirre o con una autora actual que acabo de conocer y me encanta, Raquel Lanseros) os haréis un regalo si leéis a esta autora.

Sin más, voy a mi análisis de estas obras completas.

Puntos fuertes:

El amor “a primera vista”: como habéis leído, fue así. Y, podéis creerme, es amor verdadero

Conocer la historia de la autora: nacida en 1902 y madre en pleno estallido de la Guerra Civil Española, la vida de Ángela Figuera Aymerich es apasionante. Si tenéis un rato, investigad un poco sobre ella.

Poesía infantil: aunque, como he dicho ya, dejaré sus dos poemarios infantiles para otra reseña, me encanta que haya autoras de la talla de la que nos ocupa que se lanzó (movida por el nacimiento de su nieta) a escribir poemas para niños. Como ya he dicho en alguna ocasión, y con toda la admiración que siento hacia ella, hay mucha más poesía infantil en castellano lejos de Gloria Fuertes. Y, para muestra, un botón.

Lo que más me ha gustado: aunque su libro más celebrado y más conocido es “Belleza cruel” (que es un libro espectacular), me quedo con su último poemario, “Toco la tierra”, donde su poesía hace un buen repaso de alguno de los males del mundo, de “la tierra” como raíz de la humanidad y, particularmente, de la femineidad, de lo maternal. Además de ese “No quiero” (que es brutal), os dejo versos de otros poemasincluidos en este poemario tan desgarrador:

SEGUIR

Muchos por ti mataron, tierra mía.

Hicieron de sus huesos plomo airado

y mataron por ti.

Convirtieron

su dulce corazón en fiera lanza

y mataron por ti.

Ardieron

de amor y de furor hasta los ojos,

y mataron por ti.

[…]

ESTAMOS VIENDO TODO LO QUE PASA

Hacia los treinta y tantos años de mi edad

Éramos los poetas tan felices.

teníamos el cielo en la ventana,

estrellas que meter en los bolsillos,

cumbres al sol para tender la ropa,

noches y mar para mecer los sueños,

los bosques al extremo de la calle

con mirtos y laureles

para tejer coronas y ceñirlas.

[…]

¿Quién nos sajó los párpados, quién puso

todo nuestro sentir en carne viva?

Porque ahora vemos todo lo que pasa.

Y nos lastima el suelo que pisamos

y es una llaga el tacto más ligero.

Los muertos se nos cuelgan de los hombros

y ocupan nuestra almohada por la noche.

Los vivos nos exigen sangre a diario

y vienen a beberla en nuestra boca.

[…]

No me digáis que no son absolutamente bestiales…

Lo que menos me ha gustado: además de esa tristeza por saber que, en gran parte por ser mujer, no se conoce lo suficiente a una de las mejores poetas que nuestro país ha dado (y lo digo con pleno convencimiento), y por poner algún pero, su libro “Soria pura” no me ha gustado mucho. Cuando leo poesía suelo buscar amor, desamor, dolor, sufrimiento, temas sociales, emociones… La poesía sobre lugares no me gusta, así que este en concreto no me ha gustado apenas.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Si la verdad se hallara en los periódicos

y se callaran de una vez los necios

y hablaran los poetas en la calle”.

Ángela Figuera Aymerich, en “La vida más bonita”