Crítica: La librería ambulante

Título: La librería ambulante

Autor: Christopher Morley

Editorial: Periférica

En Instagram tengo una carpeta de publicaciones guardadas de libros que veo y quiero leer. Este era uno de esos libros.

En otra más de mis visitas a la librería Taiga (esa vez, para buscar un regalo), me di una vuelta por las estanterías y mesas y, cuando estaba a punto de irme sin comprar nada, apareció ante mis ojos, con su rojo tan atrayente, y… pues eso, que se vino a casa conmigo.

Llevo tres libros leídos de la Editorial Periférica y, sin riesgo a equivocarme, creo que ya es una de mis editoriales favoritas.

Las reseñas de los otros dos libros las tenéis aquí:

Cárdeno adorno: https://jorgepozosoriano.com/tag/cardeno-adorno/

Recuerdos de un jardinero inglés: https://jorgepozosoriano.com/2020/12/28/critica-recuerdos-de-un-jardinero-ingles/

Sigo en un momento raro de mi vida en el que hasta leer algo largo me da pereza, me agobia, me genera cierta ansiedad. Si leéis los poemas que voy publicando en mi Instagram @jpozosoriano , veréis a qué me refiero. “Recuerdos de un jardinero inglés” y “La librería ambulante” me han parecido libros perfectos para este momento. No demasiado largos. Con historias sencillas (que no simples). Lecturas cómodas, de calidad, de descubrimiento de esos libros que, sin estar entre los clásicos reconocidos por todo el mundo, pertenecen a ese grupo privilegiado de libros que perdurarán siempre. Y eso, qué os voy a decir, me encanta.

Sabéis más que de sobra que me gustan mucho los libros que hablan de libros, librerías o libreros. He leído (y reseñado) unos cuantos, y casi siempre son historias muy agradables en las que se busca conseguir algo que siempre, siempre, siempre me parece la mejor idea del mundo: hablar de todo lo positivo que aporta leer.

Este libro ha sido, para mí, todo un descubrimiento. Tres personajes principales muy bien creados (sobre todo, los dos más importantes); un escenario (ambulante) que es una delicia; algunos animales que también tienen su relevancia; humorternuraamoraventuras; y libros, muchos libros. Nada falla en este libro.

Dicho esto, os dejo con mi análisis de puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

Los escenarios: tanto esos pueblos de la “América profunda” con sus granjas como la propia librería ambulante me han parecido preciosos. La librería en sí es una pasada, y tratar de imaginármela cada vez que aparecía en escena ha sido un ejercicio muy bueno.

Los dos protagonistas principales: el tercero en discordia no me gusta tanto, aunque es necesario en la historia. Tanto el Señor Mifflin como la Señora McGill son una pareja de personajes espectaculares, que se complementan a la perfección y que dan pie a conversaciones y situaciones maravillosas. Solo por conocerlos, ya es un acierto leer este libro.

La edición: Periférica, en mi opinión, no pone su mayor empeño en editar libros espectacularmente bonitos. Son ediciones bastante sencillas, pero a las que no se les puede poner ni un pero. Además, consigue algo que pocas editoriales más tienen: hacen libros comodísimos de leer. Son cómodos al tacto, al tamaño, manejables, con el texto justo en cada página… Enamorado de esta editorial, os lo aseguro (y lo bonitos que quedan juntos, con ese tono de rojo tan vivo).

Conocer al autor: en la contraportada hay una frase que dijo Eugene O’Neill poco después de ganar elPremio Nobel de Literatura, y que es la siguiente: “Cuando tengo ganas de sonreír un poco, para que sean más ligeras las tardes, leo las primeras novelas de MorleyPara mí es un aliciente estupendo para buscarlas, no os quepa duda.

Puntos débiles:

Nada que decir en este aspecto. Tiene lo justo, en su justa medida y regado con humor, ternura y amor por los libros. 

Lo que más me ha gustado: como es de suponer, todo lo referente a la importancia que tienen los libros y a lo importante que es leer.

Lo que menos me ha gustado: en realidad son dos aspectos mínimos que nada tienen que ver con lo que me ha gustado la historia. Por un lado, la portada. No sé a vosotros, pero a mí no me convence. Por otro, algunos errores en la puntuación que no me ha gustado encontrar. Como digo, nada que desmerezca la calidad de este libro.

¿Lo conocíais o lo habéis leído? 

¡Un abrazo!

“Un buen libro debe ser simple. Y, como Eva, debe provenir de algún lugar entre la segunda y la tercera costilla: debe haber un corazón latiendo en su interior”. Christopher Morley, La librería ambulante

Crítica: Las voladoras

Título: Las voladoras

Autor: Mónica Ojeda

Editorial: Páginas de espuma

Si seguís mis reseñas, conoceréis a Mónica Ojeda de cuando leí su “Mandíbula”: 

https://jorgepozosoriano.com/2020/02/21/critica-mandibula/

Aquel fue un libro que me gustó mucho y que me hizo querer saber más de esta autora. Por eso, después de ver por redes este “Las voladoras”, me lancé a leerlo.

Se trata de un libro de cuentos (ocho) con un estilo, por lo que podido ver después de haber ya leído a la autora, muy asentado. Tal y como dije en la reseña de “Mandíbula”, Mónica Ojeda escribe muy bien y tiene un lenguaje tan rico y tan poético que siempre gusta leer. La temática, además, también debe de ser una pauta en sus escritos, ya que me ha recordado a esa historia donde lo macabro, lo sórdido y lo visceral cobran una importancia enorme.

¿Me ha gustado? Sí, sin duda. ¿Me ha encantado? Algunos de los cuentos, sí. Otros… no tanto. Quizás ha sido culpa mía, por haber leído todos los cuentos casi de golpe, pero el hecho es que me han resultado algo repetitivos. Podría decir que la mitad me ha gustado bastante y que la otra mitad se me ha hecho un tanto pesada. Más por el tema y, en algunos, la extensión. Que están todos muy bien escritos es innegable. Pero me ha costado leer varios. 

Puede que haya sido, como digo, porque todos los cuentos buscan (creo yo) y consiguen un retorcimiento de tripas del lector. Lo hace mediante esos hechos sombríos de muertes, de hechos prohibidos, de llevar al límite los morbos, de incestos, asesinatos, sangre, vísceras, vómitos… Para alguna historia, me cuadra y me gusta. Después de leer ocho historias en esa misma línea (y esto es pura opinión mía), me cansa.

Insisto en que me parece un buen libro y en que Mónica escribe a las mil maravillas. Pero, esta vez, no puedo ser tan positivo como lo fui con “Mandíbula”. 

Puntos fuertes:

El lenguaje: sigo pensando que los buenos autores latinoamericanos cuidan más el lenguaje que los propios españoles. En Mónica, eso es un hecho. Qué léxico más amplio, qué de vocabulario latino que, además de encantarme, nos transporta a esas latitudes… Además, a pesar de lo duro de lo que narra, qué lenguaje más poético. En este aspecto, un diez.

El formato: me gustan mucho los libros de cuentos. Me parecen perfectos para momentos de bloqueo lector, de cambiar de género, de salir de alguna lectura algo más densa… Y, además, me parece muy complicado escribir buenos cuentos. En este libro, aunque algunos me hayan convencido menos, hay cuentos excelentes.

La posición de la autora: me repito, lo sé, pero me gusta ver que gente válida, con buena pluma, trabajo y respeto (como es el caso de Mónica Ojeda) va haciendo su camino en la literatura por méritos propios. Con los treinta y dos años que tiene, y los libros que ya lleva a sus espaldas, tiene un futuro muy, muy prometedor.

Lo que más me ha gustado: como cuento, me quedo con “Caninos”. Como punto a resaltar, insisto en el lenguaje y el estilo tan poético de Mónica.

Lo que menos me ha gustado: lo que ya he comentado antes. Una o dos historias sueltas de las que incluye el libro me habrían encantado. Ocho se me hace pesado, algo repetitivo y eso, al final, me resta.

Para terminar, no quiero que penséis que es una reseña negativa. Para nada. Me reafirmo en decir que Mónica es una muy buena escritora, con una imaginación desbordante, un uso del lenguaje espectacular y un valor enorme para escribir sobre ciertos temas sin pelos en la lengua. Sí es un libro que recomendaría, pero dejando muy claro que esos temas no son “agradables” de leer y que, desde mi punto de vista, no es un libro para todo el mundo.

¿Me recomendáis algún libro de cuentos?

Gracias y un abrazo para todos.

“El mundo estaba lleno de cosas terribles que podían dejar de verse si se cerraban los ojos, pero los oídos no tenían párpados”.

“Slasher”, en “Las voladoras”, Mónica Ojeda.

Crítica: Recuerdos de un jardinero inglés

Título: Recuerdos de un jardinero inglés

Autor: Reginald Arkell

Editorial: Periférica

En una de mis múltiples visitas a la librería que tengo al lado de casa, Taiga, vi este libro en una mesa y me llamó la atención desde ese instante. Me gusta Periférica, la editorial. Me gustan los jardines. Me gusta (mucho) lo inglés. La portada es bonita. El título es bonito. Me lo apunté… Y me llegó por mi cumpleaños.

Llevaba un tiempo (desde el final del verano y la vuelta a este curso tan complicado) algo enfadado y distanciado de la novela. No sé si leí demasiadas en las vacaciones o si elegí mal mis últimas lecturas (aún tengo dos a medias), pero no me apetecía leer nada largo y de lo que tuviera que estar demasiado pendiente durante demasiado tiempo. Por eso, entre otras razones, me refugié en la poesía, que siempre se entrega en un abrazo infinito.

Cuando tuve este libro entre mis manos, supe que podría ser la lectura perfecta para volver a leer (y a disfrutar) una novela. Por suerte, mi instinto no me falló y leerlo ha sido todo un acierto y un regalo.

Se trata de una novela sencilla; sin pretensiones (cuánto lo agradezco); muy bien escrita; con una pareja de personajes principales muy bien creados y plasmados (sobre todo el protagonista); con otros personajes que acompañan muy bien; y con las flores, las plantas, los árboles y, en definitiva, los jardines como un personaje más. Y, no me olvido, con esa esencia británica que tanto, tanto me gusta presente en cada página.

No es una historia apasionante en la que vayamos a encontrar sorpresas, giros inesperados ni tensiones. No lo necesita. En su lugar, vamos a encontrar un lenguaje muy bien cuidado, algo de humor y mucha, mucha ternura. 

Antes de pasar a mi análisis de puntos fuertes y débiles, y sin destriparos la historia, os diré que el libro desarrolla a la perfección toda la vida de su protagonista, el Señor Pinnegar, desde que es niño hasta que envejece y, ligada a la suya, la vida de “su” jardín. No sé vosotrxs, pero yo no necesitaba nada más.

Puntos fuertes:

El paso del tiempo: en 222 páginas más bien ligeras (Periférica hace unos libros muy cómodos de leer, además de seleccionar muy buenas historias) nos cuentan toda la vida de su protagonista y lo que a su vida rodea. Sin ser largo ni hacerse pesado. Sin dar más detalles de los necesarios. Sin que importe dar algunos saltos largos en el tiempo. Y se nos queda una imagen clarísima de esa vida, con todo lo necesario para conocerlo sin fisuras. Maravilla.

El protagonista: este Señor Pinnegar, también conocido como “el joven Herbert” y “El Viejo Yerbas”, se ha convertido, para mí, en un clásico a la altura de La Señora Dalloway, o “el tío Paco” de “Persona normal”. Uno de esos personajes que te llegan y que se quedan. Algo, en mi opinión, muy difícil de conseguir.

El toque británico: no es un secreto que soy un enamorado de casi todo lo británico (y que echo muchísimo de menos Londres), así que siempre me reconforta “viajar” al Reino Unido de vez en cuando. ¿No es maravillosa la literatura?

La botánica: me ha gustado mucho imaginar (a veces, con la ayuda de Google) ese jardín tan espectacular que el Señor Pinnegar va creando. Descubrir nuevas plantas y flores, ordenarlas en mi cabeza para dar forma a un lienzo tan vivo como lleno de color. Como avisan en la contraportada: “En un jardín no se puede estar enfadado mucho tiempo”.

Puntos débiles:

No puedo encontrar ninguno. Ha sido la lectura perfecta en el momento perfecto. La he disfrutado muchísimo, me ha calmado, me ha divertido, me ha enternecido… ¿Qué más le podía pedir?

Lo que más me ha gustado: reencontrarme, por una parte, con la prosa y, por otra, con esa cultura anglosajona que me vuelve loco…

Lo que menos me ha gustado: por decir algo que nada tiene que ver con el libro, me han aumentado las ganas que tengo de visitar el Reino Unido de nuevo.

¿Lo conocíais o lo habéis leído? 

¡Un abrazo!

“Qué pena que la gente no dejara de pelearse y no pasara más tiempo en los jardines”.

Recuerdos de un jardinero inglés

Crítica: El ojo de la mujer

Título: El ojo de la mujer

Autor: Gioconda Belli

Editorial: Visor

Si se habla de poesía nicaragüense, casi seguro el nombre que nace es el de Rubén Darío. No obstante, y sin quitarle ningún mérito al “Príncipe de las Letras”, figura fundamental en lo poético, yo me quedo con esta recién descubierta y ya objeto de mi amor literario Gioconda Belli. Quienes me seguís por Instagram, habréis visto que llevo algunas semanas compartiendo poemas y versos suyos, así que ya la conocéis, al menos, un poquito.

Sabéis que tengo predilección por la poesía escrita por mujeres, a excepción de algunos poetas hombres que me vuelven loco, como Manuel Francisco Reina, y este descubrimiento, recomendado por él mismo, se queda ya para siempre entre mis lecturas favoritas.

Este “El ojo de la mujer” es un libro de poesía reunida de la poeta centroamericana que habla de lo humano, del amor (qué poesía de amor más tangible), del sufrimiento, de la maternidad, del sexo, de la muerte… Y lo hace de una forma sencilla, sin imágenes rebuscadas ni impostadas, ofreciendo una poesía tan cercana como real, con el buen hacer de los autores y autoras de Hispanoamérica, esos y esas que cuidan el lenguaje y nuestro idioma común casi mejor que nosotros mismos.

Es un libro muy completo. Aquellos que argumentan no comprar libros de poesía porque son caros para lo poco que incluyen y lo breve de su lectura, este “ojo femenino” tiene, ni más ni menos, ciento treinta y cinco poemas, y el precio es bastante ajustado. Edición sencilla y correcta, como siempre encontramos en los poemarios editados por Visor.

Será, sin duda, un libro y una poeta a quien recomiende siempre que me pidan ideas sobre poesía. 

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

El lenguaje: como he dicho, cuando hay calidad literaria, los autores hispanoamericanos tienen un trato de nuestro lenguaje mejor que el que le damos nosotros. En Gioconda Belli, ese trato es tan cuidado que sus poemas están llenos de dulzura.

Los poemas de amor: no suelen convencerme mucho los poemas de amor (ya sabéis que me va leer poesía “sufrida”), pero he podido encontrar, en este libro, poemas amorosos tan maravillosos como “Solo el amor resistirá” o “La orquídea de acero”. Espectaculares.

El homenaje a la poesía dentro de la poesía: he encontrado varios poemas dedicados a la poesía que me han hecho enamorarme aún más de este género. Versos tan potentes como “la poesía es la caricia del cuerpo abandonado” o “amo a los poetas —bellos ángeles lanzallamas—/ que inventan nuevos mundos desde la palabra”. No me digáis que no os despiertan ganas de leer poesía…

Lo que menos me ha gustado: por decir algo, y sabiendo que es algo absurdo, que haya tantos poemas hace que se tarde mucho en leer el poemario completo, y eso puede restarle esa sensación final que se tiene (o que yo tengo) al leer un poemario, cerrar el círculo propuesto por el o la poeta y suspirar pensando “qué preciosidad de libro”.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Solo el amor resistirá

mientras caen como torres dinamitadas

los días, los meses, los años”.

 “Solo el amor resistirá”, Gioconda Belli 

Crítica: Tarde en el acuario

Título: Tarde en el acuario 

Autor: Nono Granero

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela)

Hace un tiempo, cuando no estaba tan metido como ahora en la poesía infantil, pregunté al bueno de Pedro Mañas por poemarios para niños de autores nacionales. Entre otros, me recomendó este “Tarde en el acuario”, incluido en la ESPECTACULAR Colección Orihuela de Kalandraka. No se equivocó al recomendármelo.

El libro es una excursión al acuario en toda regla. A los mundos submarinos, a ese universo oceánico del que, según dicen, conocemos tan poco. Gracias a estos poemas, conocemos algo mejor algunos de los misterios que los mares y océanos ocultan, y lo hacemos, además, a través de la poesía. ¿Se puede pedir algo más?

Son poemas sencillos, muy bien escritos, muy originales, muy apropiados (me sale el profe que llevo dentro) para trabajar la poesía con niños pequeños. Como suelo hacer los miércoles, comparto con ellas algo de literatura (de momento, poesía), y este libro lo disfrutaron muchísimo. 

Las distintas especies que se presentan adquieren protagonismo verso a verso gracias a descripciones y situaciones muy acertadas, muy divertidas y, a veces, muy misteriosas

Con humor, pero sin ser ese el único recurso, los lectores vamos navegando y buceando en la poesía, viviendo una aventura acuática hasta llegar al final del libro. Una muy buena tarde, la verdad.

Además, como siempre, la edición es maravillosa (por algo Kalandraka ganó el tercer Premio Nacional a los Libros Mejor Editados en 2019) y las ilustraciones, a cuenta de Carmen F. Agudo, son preciosísimas.

Dicho esto, paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Seguir conociendo buenos autores: como siempre he pensado y dicho (y por mucho que la adore), la poesía infantil española es mucho más que Gloria Fuertes. Gracias a ir investigando, a descubrir editoriales que se toman muy en serio la poesía para niños como Kalandraka y buscando entre los principales premios nacionales, me estoy haciendo experto en esta poesía, y he de reconocer que me encanta.

El tema: aunque los animales son un tema muy recurrente en la poesía infantil, hasta el punto de estar ya bastante manidos, este libro nos habla de especies tan raras que no cae en esa vuelta a lo mismo de siempre. Desde pirañas a narvales, pasando por peces fantasma o saltarines. En mi opinión, una idea muy buena.

La edición: no insistiré mucho más, pero es obligado decirlo de nuevo: qué bien edita Kalandraka.

Lo que más me ha gustado: como he dicho al principio, seguir descubriendo poetaspoemarios y poemasinfantiles que leer y releer, recomendar, compartir, seguir… Nono Granero y esta tarde que nos regala han sido todo un placer.

Lo que menos me ha gustado: ya lo he dicho alguna otra vez, pero es la única pega que le puedo poner: esas páginas dobles sin ninguna ilustración, aunque fuera chiquitita, se me atraviesan un poco. Quizá pido demasiado, pero en poemarios tan bonitos, me gustaría mucho más ver algo de color en todos los poemas. 

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais a este autor? Si no es así, ¿me haréis caso y leeréis algo suyo?

¡Un abrazo!

“Los esperamos con las aletas abiertas”.

Despedida del acuario, Nono Granero

Crítica: Arbolidades

Título: Arbolidades

Autora: David Hernández

Ilustradora: Maite Mutuberria

Editorial: Kalandraka (Premio de Poesía para Niñas y Niños “Ciudad de Orihuela” 2019)

Cuánta felicidad me está trayendo esta colección tan maravillosa de Kalandraka. Qué bueno es conocer a autores de poesía infantil y diferentes estilos. También, qué gusto es descubrir a ilustradores tan espectaculares.

Este “Arbolidades” es un poemario infantil atípico. Me explico. No tiene rima. No es sencillo de entender. No tiene humor (que no es necesario, pero ya me entendéis). 

Tengo que decir que, al principio, me costó entrar en el poemario. Quizá por ese hábito de enlazar poesía infantil con sencillez y humor (cuando mi poesía infantil no es así, al fin y al cabo) o porque venía de leer varios poemarios llenos de risas. Cuando asumí que no tenía ante los ojos un poemario de ese estilo y pude comprender el sentido de la historia que cuenta (porque cuenta una historia), me metí de lleno y me gustó mucho.

Quizá se deba, también, a que, a veces, pensamos que la poesía infantil es para niños y niñas pequeños y pequeñas, y nos olvidamos de que (más o menos), la niñez lega hasta los doce años. ¿Es un libro para peques? Yo diría que no (aunque a los míos se lo leí y estuvieron atentos, no entendían mucho). Pero es un libro maravilloso para niños en una edad algo más avanzada (¿alrededor de los nueve o diez años?), lo que, en sí, es muy positivo, porque veo poca poesía para esas edades.

Se trata de un paseo por la naturaleza, por el origen de las plantas, por sus semillas, sus hojas, sus ramas, sus troncos, su periplo vital, la interacción de animales y humanos con el mundo vegetal… Y acierta en esa historia. Muchos poemas son capaces de transportarnos a un bosque silencioso y tranquilo, con el agradable sonido del viento agitando los árboles y algunos animales haciendo su vida. He viajado con este poemario, y eso siempre es un regalo.

Mi sensación final es que me costó porque me propuse leerlo con la mirada de un niño pequeño y me perdí. En cuanto cambié esa mirada, me pareció un poemario muy bien hilado, con una simbología preciosa, con un mundo onírico muy reconfortante, con (como digo) una historia muy bien “narrada”. Además, las ilustraciones de Maite Mutuberria son una maravilla y se complementan con los poemas a la perfección. Muy buen tándem, desde luego.

Dicho esto, paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

La edad de los lectores: eso que, al principio, me chirriaba ha resultado ser todo un acierto. Me cuesta encontrar poesía para niños que buscan otro tipo de poemas, y este poemario es muy apropiado para esos niños.

El tema: siempre es bueno difundir un mensaje de respeto y cuidado de la naturaleza, y hacerlo a través de la literatura, de la poesía, es algo que me encanta.

Las ilustraciones: en mi opinión, tan importantes como los poemas. Es uno de los libros más bonitos en cuanto a ilustraciones que he visto. 

Lo que más me ha gustado: aunque no esperara decir esto, lo que más me ha gustado es que no tenga rima. Me encanta la poesía adulta sin rima, la de verso libre, la que busca un lenguaje poético sin la necesidad de rimar ningún verso (y es la que yo escribo casi siempre), pero me chocaba leer un poemario infantil sin ninguna rima. No la necesita. Los símbolos son tan potentes que la poesía se hace sola.

Lo que menos me ha gustado: como en casi todos los poemarios, hay algunos poemas que no me han gustado nada por su simpleza, algo que me chirría si los comparo con otros (la mayoría) tan bien creados.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais esta colección y este premio? Si no es así, ¿me haréis caso y buscaréis alguno de estos libros?

¡Un abrazo!

“Te conviene saber que, cuando crezcas,

todo lo que ahora ves habrá cambiado”.

Carta de un árbol a una de sus semillas, David Hernández Sevillano

Crítica: Ítaca

Título: Ítaca

Autor: Francisca Aguirre

Editorial: Tigres de Papel, Colección Genialogías

Pocos poemarios me han sacudido tanto como este maravilloso “Ítaca”, de mi queridísima y admiradísima Francisca Aguirre. Su “Los trescientos escalones”“La paternidad de Darth Vader”, de mi requeridísimo y readmiradísimo Manuel Francisco Reina“Toco la tierra”, de Ángela Figuera Aymerich… Pocos libros de poemas hay a los que vuelva una vez tras otra, para leer y releer los poemas que me erizan la piel y me aceleran o ralentizan el corazón, algo que solo me ocurre cuando leo esta poesía, esta que dignifica al género, esta que se escribe con la inalcanzable grandeza que solo tienen unos pocos poetas, como los tres mencionados.

A Paca ya la tengo más que descubierta y no sabéis lo que me arrepiento de haber sido tan idiota de no provocar un encuentro con ella, aprovechando su inmensa amistad con Manuel Francisco Reina. Sí coincidí con ella y con Félix Grande en la presentación en el Ateneo de una novela de Reina, pero mi pudor y mi falta de atrevimiento para esas cosas nunca me llevaron a pedir el favor de haber podido tomarme un café con ella. Habría sido un regalo precioso…

Este poemario, mezcla de lo poético, lo mitológico y lo personal, es un círculo perfecto en lo artístico, una obra maestra de una maestra como lo fue y es Francisca Aguirre, una lectura obligada para aquellos que se consideren dignos lectores de poesía. Cuánto hay que aprender, aún, de quienes pueden enseñarnos algo sin pretenderlo, y qué poco se aprende (si es que se aprende algo) de quienes pretenden enseñar sin haber aprendido ellos primero. Leer a Paca es temblar, es sentir ese pellizco tan suyo en cada verso, leer un poema, cerrar el libro y los ojos, suspirar, dejar que su sabor invada cada hueco del cuerpo, volver a abrirlo y leerlo de nuevo. Es volvernos egoístas en la lectura por simple disfrute y por ver si se nos queda algo de poso en los dedos y en la memoria literaria. Qué delicia es leer a esta poeta, amigos y amigas. Qué delicia.

No he puesto post-its porque creo que es un poemario que ha de leerse de principio a fin, sin pasar por encima ningún poema, porque ese círculo perfecto quedaría mellado. El periplo de Paca y de su sombra convertida en Penélope ha de caminarse siguiendo todos sus pasos, tratando de hacer coincidir nuestras huellas con las suyas, acompañándolas en ese viaje, dejándonos arrastrar junto a ellas, perdiéndonos en su diálogo sin perdernos ni una sola de las palabras que se dirigen la una a la otra.

No puedo hacer esta reseña sin destacar la impagable labor que la Editorial Tigres de Papel, con esta Colección Genialogías se ha propuesto hacer. Relanzar poemarios de nuestras mejores poetas en estas ediciones tan cuidadas, tan respetadas, tan abrazadas, es digno de agradecer, y mucho. Además, tanto el prólogo de Marta Agudo como la entrevista que Isabel Navarro le hizo a Paca en 2016 y que sirve de broche para cerrar este libro son, también, textos en los que detenerse y respirarlos con toda la profundidad posible. Qué necesario es rescatar y ensalzar a todas estas poetas sin las cuales seríamos un poco más huérfanos en lo poético.

Aunque mis reseñas terminan con los puntos fuertes y débiles y lo que más y lo que menos me ha gustado, no tendría sentido hacerlo en esta. Cierto es que hay poemas que me han gustado más que otros, pero no sería capaz de decir qué es lo mejor de este poemario, quitando lo que ya he dicho, y, por supuesto, no tendría ni un solo motivo para hablar de cualquier debilidad entre sus versos. Quizá, por decir algo, no haberlo leído antes…

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“No te asustes de la voracidad

de los que te aman:

su turno es anterior a los gusanos”.

Paca Aguirre, Telar, Ítaca

Crítica: Ciudad laberinto

Título: Ciudad laberinto

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela, Premio de Poesía para Niñas y Niños Ciudad de Orihuela 2009)

Como ya conocéis al autor, al menos por lo pesado que soy yo, no voy a hacer una reseña al uso, sino una especie de carta de agradecimiento, tanto a él como a la editorial, que también lo merece por su maravillosa labor, su perfecta edición y por este premio tan importante en el mundo de la poesía infantil.

Gracias, Pedro, por:

Gracias, Kalandraka, por:

No quiero alabar más a Pedro Mañas ni repetir lo muchísimo que me gusta leer todo lo que escribe porque, según me dice, le da un poco de apuro. Eso sí, si os gusta leer literatura infantil o la buscáis para peques que tengáis cerca, os garantizo como hago con pocos autores que os/les gustará.

Por hablar un poco del libro, se trata de una colección de poemas en la que diversos elementos de una ciudad son los protagonistas. Calles, plazas, mercados, alcantarillas, rascacielos, farolas… Con la maravillosa pluma poética y la originalidad de la poesía de Mr. Mañas. Me ha encantado, no puedo decir otra cosa.

Dicho esto, solo voy a decir dos poemas que son divertidísimos. Me han gustado muchísimo todos, pero quiero destacar estos dos porque, de verdad, me han hecho reírme un montón, igual que a mis alumnos.

Comida basura: un poema en el que Doña Rata y su marido se van a cenar al restaurante del basurero, iniciando un diálogo genial con el camarero. Os dejo un pequeño fragmento:

[…]

Y le pregunta el esposo:

“¿Y algo un poco más sabroso?”

“Tenemos salchicha rancia

con queso viejo y mohoso

recién traído de Francia

y que es muy apetitoso”.

Se vende todo: donde un vendedor que dice venderlo todo no tiene nada lo que necesita una clienta (y qué preciosidad lo que le pide). Coincide, además, que lleva la ilustración que más me ha gustado. Porque, sí, las ilustraciones, de mano de Silvina Socolovsky, son una preciosidad.

Por decir una sola cosa que no me ha gustado, justo el poema “Comida basura” no lleva ilustración… Me habría encantado ver ese “suculento” menú mientras leía sus versos. ¡Una pena!

Y poco más que añadir. Que me vuelve loco la poesía, como ya sabéis, incluida la infantil. Que me encanta leerla porque vuelvo a ser un niño. Que me encanta leérsela a mis niños y niñas y ver que lo disfrutan tanto. Que, si buscáis literatura infantil buena y bonita, buscad en el catálogo de Kalandraka ¡Ah! Y que leáis a Pedro Mañas, que es un fenómeno.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais a este autor? Si no es así, ¿me haréis caso y leeréis algo suyo?

¡Un abrazo!

“He pintado un mapa

sobre la solapa

de mi libreta.

Un mapa pequeño

de una ciudad grande

que no se está quieta”.

Ciudad Laberinto, Pedro Mañas

Crítica: Contar es escuchar

Título: Contar es escuchar

Autor: Ursula K. Le guin

Editorial: Círculo de Tiza

Sin ninguna duda, el ensayo es el género que menos he leído en toda mi vida. Suenan a denso, ¿verdad?  A la verborrea incontenida de quien los escribe, a lección, a estudio, a “tochazo”. Un poco lo son, creo. Para escribir un ensayo hay que saber mucho del tema sobre el que se escribe, además de saber escribir bien (quizá, por eso, los famosos y los influencers no escriben ensayos, porque no saben mucho de ningún tema). Y, como se sabe mucho de algo, se escribe mucho sobre ese algo, se le da muchas vueltas, se da una opinión muy trabajada y firme. En definitiva, hay que estar muy interesado en un tema en concreto para leer un ensayo acerca de ese tema.

Esa, que el tema me interesa mucho, es la razón por la que mis ojos se fueron directos a este libro en cuanto lo vi el día que entré por primera vez en “Amapolas en octubre”, una preciosa librería en Madrid de la que me enamoré a primera vista. Bueno, en realidad, una de las dos razones. El subtítulo del libro es “Sobre la escritura, la lectura, la imaginación”. Me interesa. Mucho. El segundo motivo es quién lo firma. Ursula K. Le Guin, una de las reinas de la fantasía y la ciencia ficción, una eminencia, una maestraConclusión: comprado y devorado.

Lo compré en un momento en que estaba leyendo varios libros (leyendo más bien poco, todo sea dicho), y se coló con tal fuerza que casi me lo termino en unos pocos días. Entonces, la vuelta al cole me hizo (como casi siempre) leer menos, así que lo dejé algo aparcado hasta que mi cuerpo y mi mente se han vuelto a acostumbrar al día a día y, por fin, lo pude retomar y rematarlo.

Qué MARAVILLA de libro. Qué MARAVILLA de autora.

Se trata de una colección de textos de la autora, desde ponenciasconferenciascharlas y artículos hastameditaciones, en los que nos da su opinión y nos cuenta su experiencia sobre la escritura y la lectura. Qué lección sobre la profesión de escritor nos da en un momento donde la escritura está tan denostada. Qué forma de darle la importancia que requiere, el trato que necesita, la categoría que nunca debió perder… “Los escritores son profesionales en una era en que el capitalismo aspira a ser el árbitro de la calidad” (sí, no os voy a engañar, me ha encantado ver que lo que llevo ya un tiempo denunciando, también es denunciado por una autora de la talla de Ursula K. Le Guin).

Es cierto que, en mi opinión, hay algunos textos menos interesantes o a los que he podido sacarles algo menos de provecho, pero hay otros que habría subrayado casi por completo (no suelo subrayar libros, pero me he quedado con muchas ganas de hacerlo con este). El final del libro, en “Sobre la escritura”, hay textos que, de verdad lo digo, tendrían que leer todos los escritores o quienes pretendan serlo. Esa parte, lo tengo claro, la leeré y releeré muchas veces más, porque es gracias a ideas así como más se aprende.

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

El aprendizaje: como escritor (o como proyecto de escritor) y como lector que soy, leer la experiencia de los más grandes en literatura acerca, precisamente, de escribir y leer es un aprendizaje que queda para siempre. Siempre me ha gustado enseñar (de ahí que sea profesor), pero también disfruto muchísimo aprendiendo, sobre todo si los maestros son MAESTROS con mayúsculas, como es el caso. Vuelvo a decir que todo aquel que escriba debería leer esa última parte de este libro.

Interesarme más aún por la autora: cuantos más nuevos “autores” leo, más me ratifico en mi gusto por los grandes autores. No quiero decir que no haya autores nuevos buenos, claro que los hay. Pero quienes han llegado a ser considerados los mejores autores no lo han hecho por moda, por fama ni por este afán absurdo por lo simple. Ursula K. Le Guin es quien es por méritos propios, y leerla siempre es una buena elección. Seguro que retomo sus “Historias de Terramar” en cuanto termine todo lo que tengo pendiente… 

Que se traduzcan y se traigan a España libros así: no sé si hay muchos libros de este tipo que yo no conozco, pero, si no es así, que traigan más. Ya sabéis que, aunque pueda leer en inglés y en italiano, me gusta mucho más hacerlo en castellano, así que, gracias a la editorial Círculo de Tiza por traernos esta joya.

Afianzarme en querer ser escritor: me sigue costando decir “soy escritor” (pocos me lo habréis escuchado decir). Y, sí, sigo diciendo “quiero ser escritor” aunque ya lo sea, al menos un poco. Libros como este me hacen querer serlo del todo, no solo ese poco. A eso me refiero.

Lo que más me ha gustado: acercarme a un género que apenas leo y bebérmelo. Una de mis mejores lecturas del año, sin duda, y un libro ya de referencia para siempre. 

Lo que menos me ha gustado: en este punto necesito hablar de dos aspectos que no me han gustado, a pesar de que me parezca un libro buenísimo y que nada tienen que ver con la calidad de los textos de la autora.

El primero es el cambio de título (esto es algo que me suele molestar bastante). El título original de este libro es “The wave in the mind” (“La ola en la mente”). Un título que, ya de por sí, me encanta y me gusta mucho más que “Contar es escuchar”. Pero es que, además, el título sale de una carta que escribe a una amiga, ni más ni menos, Virginia Woolf. Aúno las dos ideas. Ursula K. Le Guin, una escritora espectacular, titula su libro de ensayos sobre escritura, lectura e imaginación con palabras de Virginia Woolf, una de las escritoras más inmensas que existen en la historia. Un título con todo el sentido, literario al cien por cien, casi hipnótico. “Contar es escuchar” es un título obvio, nada literario y muy poco atrayente. La única razón que se me ocurre para este cambio es que se quisiera dejar claro lo que se iba a encontrar en el libro, pero, ¿hacía falta viniendo de quien viene y con un subtítulo como el que tiene? Sinceramente, no lo creo.

Lo segundo es la cantidad de errores ortotipográficos que tiene el libro. He perdido la cuenta de los errores de puntuación cuando hay un paréntesis o unas comillas (son muchísimos), además de otros como escribir “palabras claves” o erratas como escribir “volvió a hacerlo” en lugar de “volví a hacerlo” (esto, más comprensible, eso sí). Lo raro es que es la cuarta edición y esos errores siguen estando ahí, más que evidentes e hirientes. Una pena, porque la edición es bastante buena.

Mi sensación final es que, como ya he dicho, es una lectura necesaria para los escritores. Se lo recomendaría, también, a aquellos que se las dan de escritores sin serlo, sin haber leído un libro en toda su vida y sin saber escribir. Y a quienes amen la literatura, a esos y esas también os lo recomiendo. Mucho. Merece el tiempo invertido

“Para escribir una historia tienes que confiar en ti mismo, tienes que confiar en la historia y tienes que confiar en el lector”.

Ursula K. Le Guin

Entrevista a Pedro Mañas

Hoy os traigo una entrevista con el que se ha convertido en mi escritor nacional de literatura infantilfavorito: Pedro Mañas.

Su carrera, su obra (“Ciudad laberinto”, “Trastario”, “Anna Kadabra”, “Princesas dragón” y otros muchos) y sus premios (“El príncipe preguntón 2008”, “Ciudad de Orihuela 2009”o “Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil 2018”) hablan por sí solos, pero creo que es de justicia hablar de un autor que, en mi humilde opinión, tendría que estar aún mejor considerado.

Ya sabéis que detesto el triunfo de los mediocres o los “enchufados” (ya sea por fama, seguidores o cualquier otro motivo) en la literatura y que, del mismo modo, apoyo el talento de quien lo merece y ofrezco mi pequeño altavoz para darlos a conocer todo lo posible.

Como ya he dicho alguna vez al reseñar alguno de sus libros, Pedro es, además, un tío muy majo, muy cercano y muy humilde (no me extraña que sea un buen autor con esas cualidades), así que accedió desde el primer segundo a responderme a unas pocas preguntas. Muchas gracias, Pedro. Prometo (o no) ser breve.

Sin enrollarme más, voy con esta entrevista. Espero que os guste.

Como escritor consolidado, ¿desde cuándo supiste que eso era lo que querías ser?

Solo desde que lo fui. Me explico: en realidad, no entraba dentro de mis planes dedicarme a la literatura. Ni siquiera tenía una vocación clara, no hay más que ver mi currículum académico: empecé la carrera de Medicina, me matriculé en Periodismo y terminé licenciándome en Filología Inglesa. Lo que sí es cierto es que desde pequeño me sentía atraído por el mundo de las artes. Escribía, pintaba, actuaba, participaba en los programas de una radio local… En el verano de 2007 me topé con el anuncio de un certamen de cuentos infantiles. Participé solo por probar, y resultó que gané. Creo que al ver mi primera novela publicada empecé a entender que, tal vez, había encontrado al fin una vocación. Por eso suelo decir que no hay que obsesionarse con tener un sueño en la vida. A veces es la vida la que sueña por ti. 

¿Fuiste un niño lector? Tanto si la respuesta es positiva como negativa, ¿crees que eso influyó en que seas escritor?

Sí, era un lector caótico pero voraz, y creo que ambas cosas han influido en mi modo de entender la escritura. Por un lado, el leer mucho me dio una buena base literaria,  enriqueciéndome con lo que otros habían creado. El hecho de leer lo que me daba la gana se tradujo en una gran libertad a la hora de desarrollar un estilo y de atacar diferentes géneros sin prejuicios. Y, también, desgraciadamente, en un gran desorden para gestionar la escritura. Confieso que desearía ser más metódico.

¿Cuáles son tus libros y autores favoritos? ¿Cuáles o a quiénes recomendarías a tus lectores, teniendo en cuenta sus edades?

Uf, el panorama de la literatura infantil es tan rico que me resulta difícil elaborar una lista breve de favoritos. Siempre salgo del paso recomendando clásicos… o aquellos que van camino de convertirse en clásicos. En primer lugar, porque han pasado la prueba infalible del tiempo, y en segundo porque temo que recomendando a actores actuales puedo caer en el agravio comparativo. Dicho esto, tengo que citar necesariamente a Roald Dahl, Gianni Rodari, Michael Ende y Christine Nostlinger (no creo necesario señalar ninguna obra porque todo lo suyo es bueno). Pero también se me ocurren otros menos populares e igualmente excelentes como Mira Lobe (La nariz de Moritz), Sebastià Sorribas (El zoo de Pitus), Pilar Mateos (Historias de Ninguno) o José Luis Olaizola (Cucho y La leyenda de Boni Martín). Tal vez sus libros no estén tan a la vista hoy en día, pero merece la pena el esfuerzo de buscarlos. Los lectores se sorprenderán.

¿Recuerdas cómo fue el momento en que viste tu primer libro publicado?

Recuerdo especialmente el momento en que supe que lo publicarían. Me enteré a través de una llamada de Pablo Cruz (responsable editorial de Anaya Infantil y Juvenil), que me comunicó que mi obra Klaus Nowak, limpiador de alcantarillas había resultado vencedora en el concurso de literatura infantil Vila d’Ibi. A partir de aquel momento se sucedieron cuatro meses de ilusión y nervios en los que no acabé de creerme que mi libro iba a ver la luz de la mano de una editorial tan importante. Recuerdo también que estaba saliendo hacia la universidad cuando recibí en casa el primer ejemplar. Estaba tan orgulloso que me lo llevé bajo el brazo para enseñárselo a todos, compañeros y profesores.

Si tuvieras que definirte como autor, ¿qué definición emplearías?

Esta sí que es difícil. Me vienen a la cabeza palabra como “heterogéneo”, “lúdico”, “caótico“… (y, a la vista de los adjetivos escogidos, “esdrújulo”). Sobre todo, me temo que no soy un autor que se tome demasiado en serio, por eso no he reflexionado mucho sobre el asunto. Simplemente escribo lo mejor que sé, buscando un equilibrio entre lo personal y lo comercial, casi siempre en clave de humor y tratando de buscar nuevos retos para crecer profesionalmente.

¿Qué es, para ti, importante en un poeta?

Que sea un enamorado del lenguaje. De las musicalidad de las palabras, de las sensaciones que evocan, de la polisemia, de los matices de un par de sinónimos, de la rima, de la sintaxis, de los dobles sentidos, de la lectura en voz alta, de las metáforas, de la importancia de una coma, de las agudas, las llanas y esdrújulas… En definitiva, considero importante que ame de corazón las palabras. Si además escribe poesía infantil, que sepa jugar con ellas como los niños con sus juguetes. Casi como si pudiera cogerlas con las manos.

¿Cómo ves el panorama nacional actual en la literatura infantil y juvenil?

No me considero el mejor para opinar al respecto, puesto que es un panorama tan rico y variado (y yo un lector tan disperso), que no sé si alguna vez llegaré a tener siquiera una mínima visión global. Vaya por delante que hay numerosos y magníficos autores en España trabajando duramente para intentar vivir de esta profesión. Hay incluso quien dice que la LIJ está viviendo una época dorada en nuestro país. Por desgracia, la literatura ha de competir con otro tipo de libros que son meros productos de marketing que beben del tirón mediático de celebridades de internet, y que enmascaran la calidad y el talento que hay en el sector. Se publica tanto y a tal velocidad y tantas que habrá que esperar bastante para que el tiempo vaya poniendo cada cosa en su sitio. Me consuela pensar que, a la larga, la buena literatura perdurará y permanecerá para las nuevas generaciones. ¡Me bastaría con que un solo libro mío sobreviviese!

¿Qué importancia le das a las redes sociales para darte a conocer y promocionarte?

Creo que, en mi caso, las redes sociales han sido más una consecuencia que una causa. Es decir, que ante todo me he dado a conocer a través de los certámenes, de los encuentros con lectores y de las propias obras. Al fin y al cabo, comencé a publicar cuando las redes aún no eran una herramienta tan fundamental en este oficio. Las uso profesionalmente desde 2015 y, aunque al principio me resultaban ingratas, ahora las veo como una ayuda estimable para informar de eventos, publicaciones y demás noticias. También me permiten un contacto inmediato con lectores, libreros, maestros y editores. Las uso con moderación y procurando no saturar su potencial.

¿Qué consejos le darías a alguien que quiere ser escritor de libros para niños y jóvenes?

A menudo digo que el único consejo que puedo dar es el de escribir a doble espacio y por una sola cara. Es un modo de expresar mis dudas sobre lo que yo pueda enseñar. Tengo la sensación de que lo esencial suele ser indescifrable, incluso para el propio autor. No obstante, ante todo recomiendo huir de tópicos y prejuicios sobre la literatura infantil. Los textos para niños no han de ser pueriles, ni cuajados de moralejas, ni recrear ese mundo ficticio de magia e ilusión que algunos creen que es la infancia. Un buen libro infantil puede gustar también a lectores adultos. En pocas palabras, debe tener una historia interesante, bien hilada… y narrada con un estilo atractivo, casi como cuando contamos un cotilleo a un vecino.

Y, por último, ¿nos puedes dar algunos detalles sobre los proyectos que tengas ahora entre manos?

Son muchos, seguramente demasiados… ¡aunque no sé si mis editores me dejan hablar de todos! Ante todo, estoy comprometido con las colecciones que tengo en marcha (las más recientes, Los Cazapesadillas y Anna Kadabra) y que exigen constancia y continuidad en la escritura. También ando metido en un proyecto muy bonito de poesía mientras le doy vueltas a algunas ideas para álbum ilustrado. Por si esto fuera poco, siempre me persiguen los fantasmas de las novelas inacabadas, textos personales que quedaron abandonados por falta de tiempo o inspiración. Ahora que las actividades en ferias, colegios y bibliotecas escasean, tal vez sea el momento de retomar alguno de ellos.

No me digáis que no os han gustado las respuestas de Pedro Mañas. Esto es lo que tienen los grandes autores, que, aun sin pretenderlo, enseñan. Porque, no sé vosotrxs, pero yo he aprendido algo con cada una de sus palabras.

Mil, mil, mil gracias por tu tiempo, Pedro. Te seguiré leyendo.

“No hay que obsesionarse con tener un sueño en la vida. A veces es la vida la que sueña por ti”.

Pedro Mañas