Crítica: Persona normal, de Benito Taibo

Título: Persona normal

Autor: Benito Taibo

Editorial: Planeta (Crossbooks)

Después de verlo por tantos sitios, leer que era una maravilla, que había que leerlo sí o sí; recomendaciones, reseñas, críticas muy positivas… ¿Cómo no iba a leer “Persona normal”? Tuve que hacerlo y, aunque luego leeréis algunos puntos que me han chirriado un poco, lo cierto es que me alegro mucho de haberlo leído. Os dejo con los puntos fuertes antes de deciros lo que más y lo que menos me ha gustado, como acostumbraré a hacer siempre que haga alguna crítica literaria.

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Primero: y por encima de todo lo demás, el tío Paco. Qué delicia de personaje, qué ternura inspira, qué forma tan bonita de vivir, de querer, de educar… Una buena figura a la que intentar parecerse a la hora, en mi caso, de dar clase a mis alumnos.

Segundo: las recomendaciones de libros. Siempre es de agradecer que alguien con la autoridad suficiente nos recomiende lecturas, y el libro está plagado de ellas, todos reunidos al final del libro en “La biblioteca de Sebastián”.

Tercero: la forma de escribirlo. Sebastián es muybuen narrador, la lectura es fluida, sencilla, llena de esos momentos que te pellizcan el corazón un poquito… Todo eso (sobre todo lo último) a mí me gusta bastante cuando leo.

Lo que más me ha gustado: sin lugar a dudas, ese pedazo de personaje que es el tío Paco. Solo por él ya merece la pena leer la historia.

Lo que menos me ha gustado: aun a riesgode que me echen a los leones, he de confesar que hay algo en el libro que hizo que tuviera que espaciar la lectura. No. No pude leerlo del tirón y he tardado bastante en terminarlo (aunque ha habido otras lecturas intercaladas). ¿El motivo? Quizás es cosa mía, pero ha habido varios momentos en los que he percibido un leve tufillo a “moralina”. Como si el autor tuviese la verdad absoluta sobre ciertos temas y tuviera que dejar claro que la vida hay que vivirla así, tal y como él dice, siguiendo al pie de la letra sus consejos porque, de lo contrario, estarás haciendo mal las cosas y malviviendo tu vida. Insisto en que quizás es cosa mía, pero he tenido esa sensación en bastantes ocasiones mientras leía.

Quiero incluir también que, aunque las recomendaciones de libros me parecen un punto a favor del libro, es cierto que también había veces en que me ha parecido que no era necesario incluirlos. Me explico. Ha habido veces en que he pensado “esto está escrito única y exclusivamente para meter a capón una recomendación literaria y ni me cuadra ni lo necesitaba”. ¿Me entendéis?

A pesar de estos puntitos negativos, recomiendo “Persona normal” y ya tengo varias anotaciones para leerles a mis alumnos, esperando que las enseñanzas del tío Paco les pellizquen el corazoncito igual que lo hicieron con el mío.

Si tenéis opiniones parecidas o contrarias a las mías, estaré encantado de leerlas.

Un abrazo,

Jorge Pozo Soriano

“Porque, si algo he aprendido, es que la literatura es un tesoro y hay que compartirlo”.

Benito Taibo , “Persona normal”

“La edad de la ira”, de Fernando J. López

Título: La edad de la ira

Autor: Fernando J. López

Editorial: Espasa

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Desde que lo de ser escritor se me va volviendo algo más serio, las lecturas me cuestan más y más. Empiezo muchos libros, pero acabo pocos. Encuentro motivos que antes ni veía para dejar un libro a medias. Me he vuelto muy estricto, muy escrupuloso o muy cretino (o todo a la vez). Llevaba ya tiempo rumiando la idea de comentar los libros que van cayendo en mis manos, pero esa falta de constancia como lector me lo ponían muy difícil. Al fin, desde que leí la primera página de “La edad de la ira”, lo tuve claro: se convertiría en mi primer abordaje en esto de los comentarios literarios.

Antes de empezar, os aviso, no voy a hacer reseñas ni sinopsis (eso es fácil de encontrar en las redes), sino que haré comentarios personales sobre lo que leo. En la medida de lo posible, intentaré que el comentario vaya acompañado de una foto más o menos interesante del libro en cuestión. Bienvenidos a esta nueva dedicación que espero disfrutéis tanto como lo hago yo.

“La edad de la ira”, de Fernando J. López, llegó a mí recomendado por mi primo Rubén (mil gracias) y esa recomendación sumada a que su autor se dedica también a la docencia, no tuve duda en comprarlo y llevármelo como lectura para las vacaciones. No me equivoqué al hacerlo. Incluso estando en el Caribe colombiano (como habréis visto en la foto), no he podido para de leer. En el avión, en la cama, en cada espera, en una tumbona, a orillas de la playa… ¿Qué tiene este libro para ser el primero en mucho tiempo que me leo del tirón, sin titubeos y totalmente enganchado? Intentaré ir paso a paso (el orden no implica que un paso me haya parecido más importante que otro):

Primero: el lenguaje. Claro. Conciso. NATURAL. Tal y como se espera de sus personajes y sus situaciones.

Segundo: la ambientación. Nunca pensé que una historia de instituto (aunque el libro sea mucho más que eso) me iba a atrapar tanto. Lo mejor de todo ha sido que en cada momento veía mi instituto, el Felipe II, en Moratalaz, y veía mi propia adolescencia. He recordado mi paso por la secundaria y el bachillerato, a mis compañeros, a mis profesores… Y, aun con algunos momentos menos positivos, he vuelto a ser tan feliz como lo fui entonces (gracias, Fernando).

Tercero: los temas que se tratan y, sobre todo, cómo se tratan. Homosexualidad en la adolescencia (y no solo en la adolescencia). Sistema educativo. Bullying. Con permiso del autor, me hago dueño de todas y cada una de las afirmaciones que hace sobre los tres temas. No le cambiaría ni una coma a nada. Es más, sin creer mucho en el binomio “lectura obligatoria”, creo que este libro tendría que serlo, y no solo para alumnos, sino para profesores y, sobre todo, para padres. Hace poco las fieras de Twitter se me echaban encima por opinar sobre un tema que, por conocido desde varios prismas, me quema: el bullying. Solo porque dije que no hay que culpar de manera sistemática a los centros y sus profesores y que había que ir más allá, dependiendo de cada caso, y no olvidarnos de los grandes olvidados en titulares y noticias siempre que se da un nuevo (y triste) caso: los padres. Gracias de nuevo, Fernando, por hablar del tema sin tapujos. De esos momentos cruciales en la vida de los jóvenes (y no tan jóvenes), de los que hay que estar más (y mejor) pendientes; de esos profesores que, por uno u otro motivo, prefieren no ver y, por lo tanto, no actuar y se convierten en cómplices, pero también de los muchos docentes, entre los que me incluyo, que se dejan la piel en evitar que estas situaciones ocurran; gracias por cantar las miserias de un sistema educativo que hace aguas por todas partes; gracias por meter en el tablero del juego a los padres, a las familias. El día que profesores y familias entendamos que no somos contrarios, sino colaboradores en la formación y educación de los chavales, puede que (“puede que, puede que”) mejoremos en muchos aspectos.

Cuarto: el estilo. La mezcla de los testimonios de los distintos personajes con la narración de Santiago hace que la lectura sea amena y que dejar de leer sea un martirio al no poder avanzar en las pesquisas de este periodista con vocación de detective en quien todos los personajes se vuelcan para contar sus miserias, abriendo a cada uno en canal para comprender aspectos de sus vidas personales que van sorprendiendo al lector y que lo atrapa en una historia, la de Marcos, tanto como a él mismo.

Lo que más me ha gustado: con todos los puntos que he remarcado, creo que me quedo con la forma en que el autor trata esos temas tan en boca de todos, la mayoría sin mucha idea de nada. Por eso, leer algo sobre el bullying escrito por alguien tan válido como Fernando J. López y sentir que da en el clavo y que mis propias ideas al respecto son las mismas que él apunta me hace pensar que libros como el suyo son absolutamente necesarios y, por eso, quiero poner mi pequeño grano de arena para recomendarlo y para que pueda llegar al mayor número de personas posibles. Tengo claro que lo recomendaré en cada centro en el que trabaje, tanto a compañeros como a padres (mis alumnos son algo pequeños, pero algo podré hacer con ellos también).

Lo que menos me ha gustado: sinceramente, no haberlo leído antes. Con todo lo estricto, escrupuloso o cretino que me he vuelto con los libros, no puedo decir que haya algo que no me haya gustado, así que no haber podido descubrir a Marcos y a Fernando antes es lo que peor llevo de este hallazgo literario.

Dejad comentarios si os apetece, estaré encantado de contestarlos todos.

¡Un abrazo!

Jorge Pozo Soriano

“Puede que todo esto no sea más que la consecuencia de una sociedad errática que ya no sabe cómo canalizar su furia”.

Fernando J. López, “La edad de la ira!

Noticias importantes/ Important news

Hago un breve paréntesis en medio de la serie de entradas sobre el proceso desde que se tiene la idea hasta que se publica el libro para contaros una noticia muy importante.

Mañana, lunes, empiezo a trabajar en un colegio nuevo. Intenté de todas las formas posibles recibir un salario justo (sí, justo, porque cobrar 300€ menos que el resto de tus compañeros no lo es), tener un contrato por lo concertado y no por lo privado, pero no ha habido manera.

No quiero entrar en detalles negativos ni hablar de ciertas personas que ni merecen la pena ser nombradas. Simplemente quiero tener palabras de agradecimiento a la inmensa mayoría de mis compañeros, geniales profesores y mejores personas aún; a mis niños, que son los niños más bonitos del mundo y que me han dado tanto cariño en este mes y pico que me han desbordado, ¡siempre os recordaré!; y a los papás y mamás, que me han dejado sin palabras con sus palabras hacia mí y mi trabajo y me consolaron el viernes cuando no pude retener más las lágrimas y me rompí delante de ellos.

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Gracias a todos por el cariño, el apoyo, los ánimos, la comprensión, los besos, los abrazos, los dibujos, los regalos… Gracias, gracias y mil gracias. A todos os llevaré ya siempre en el corazón.

“Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma”.

Julio Cortázar

 

This is a small break in the middle of the series of posts about the process from the idea until the book is published to tell you something very important.

Tomorrow, Monday, I start working in a new school. I tried and tried to receive a fair salary (yes, fair, because earning 300€ less tan the rest of my colleagues is not fair at all), but I have not had any choice to have it.

I don’t want to get into the negative aspects and I am not going to talk about some people who don’t deserve to be even mentioned. I just want to have thankful words to the most of my colleagues, brilliant teachers and amazing people; my children, the most beautiful children in the world, and all the love they have given me in just a month and a few days, I always remember you!; and the parents, you have left me speechless with your kind words to me and my way of teaching and thanks for consoling me last Friday when I couldn’t control my tears.

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Thank you all for the love, the support, the encouraging words, the comprehension, the kisses, the hugs, the drawings, the presents… Thanks, thanks and a million thanks. You will be in my heart forever.

“Words never reached when there is to say the soul overflows”.

Julio Cortázar

Lo mejor de ser profe: el cariño recibido/ The best of being a teacher: the love received

 

Como os prometí, os hablo de, para mí, lo mejor que tiene ser profe de primaria. No tengo ninguna duda acerca de esta afirmación. No hay nada que me alegre más en mi trabajo que esos gestos de cariño en forma de abrazos, besos, dibujos, cartas o como una simple (para nada simple) sonrisa.

Ya puedo llegar cansado, enfermo, triste o todo junto. Esos gestos me hacen sonreír de oreja a oreja y coger la fuerza necesaria para comerme un nuevo día, aunque algunos días sean duros.

Si recordáis, os hablé en esta entrada https://jorgepozosoriano.com/2014/12/19/algo-que-echo-mucho-de-menos-something-that-i-miss-a-lot/ que echaba esas muestras de cariño cuando enseñaba en Londres. Para mí son absolutamente necesarias para los niños y para el profesor.

No importa que a veces surjan problemas, siempre que los miro y encuentro una cara feliz, sé que he elegido el trabajo que siempre quise tener.

Tampoco me olvido del cariño recibido de los padres, que es mucho y que ratifica tu trabajo y todo lo que vuelcas en sus hijos, sin que importe que alguno intente culparte de fracasos suyos, que alguno puede aparecer.

“Al afecto se debe el 90 por ciento de toda felicidad sólida y duradera”.

C. S. Lewis

Just as I promised, this post is about what is the best part, at least for me, of being a primary teacher. I have no doubts about this affirmation. There isn’t anything that makes me happier at work tan these love signs such as hugs, kisses, drawings, letters os a simple (not simple at all) smile.

No matter if I am tired, sad, sick or everything together. These signs make me smile too and get enough strength to enjoy a new day, even if some days are really tough.

If you remember, I wrote a post https://jorgepozosoriano.com/2014/12/19/algo-que-echo-mucho-de-menos-something-that-i-miss-a-lot/ saying how much I missed these signs when I was teaching in London. They are completely necessary for the kids and, also, the teachers.

It doesn’t matter if there are some problems some days, every time I look at them and find a happy face I am sure I chose the job I always wanted to have.

I can’t forget all the love I get from the parents, which is a lot and that confirms your efforts and everything you put on the children, without worrying about those parents that can come up sometimes blaming you of their own mistakes.

“Affection is responsible for nine-tenths of whatever solid and durable happiness there is in our natural lives.” 

C. S. Lewis

Lo mejor y lo peor de ser profe/ The best and worst aspects of being a teacher

Inauguro “sección” en el blog que será algo así como “Lo mejor y lo peor de ser profe”, ¡espero que os guste!

Voy a empezar, por ser este un blog sobre literatura y educación, con algo que afecta a los dos campos y que, lo siento, es negativo.

Vaya por delante que me encanta ser profe y que esas cosillas que menos me gustan las acepto y asumo como parte de un trabajo que elegí por pura vocación.

Una de las peores cosas de ser profe es que leo menos. Menos literatura, quiero decir. Antes de este año leía mucho, muchísimo más. A diario. A cada momento que estaba libre. Ahora, con un trabajo tan exigente y en el que tengo que leer y escribir tanto, no puedo evitar que se me quiten un poco (bastante) las ganas de leer en mis ratos libres. Creo que mi cabeza no quiere más letras cuando termina mi jornada. Me obligo a veces, sí, pero si nunca recomiendo la lectura a la fuerza para mis alumnos… tampoco puedo hacerlo para mí mismo. Supongo que tendré que esperar a esas vacaciones tan largas como necesarias para ponerme al día.

Prometo que la siguiente entrada de esta sección será sobre una cosa que me encante de ser profe (aunque los habituales ya sabréis más de una).

¡Un abrazo!

“La lectura debe de ser una de las formas de la felicidad, y no se puede obligar a nadie a ser feliz”.

Jorge Luis Borges

 

New “section” on the blog about “The best and worst aspects of being a teacher”, I hope you enjoy it!

I am going to start, as this is a blog about literature and education, with something that involves both fields and that, I am sorry, is a negative point.

First, I want to make sure that I love being a teacher and that those aspects that I don’t like that much are perfectly accepted and assumed as a part of the job I chose.

One of the worst things of being a teacher is that I read less than before. Less literature, I mean. Before this year, I used to read much more, much, much more. Every day. In every moment I was free. Now, with such a demanding job in which I have to read and write constantly, I can’t avoid loosing my appetite for reading a little bit (a lot) in my free time. I think my head doesn’t want more letters when I finish working. Sometimes I push myself to read, but, if I never recommend reading without wanting to do it, I cannot recommend it for myself. I suppose I’ll have to wait for those long and deserved holidays to relax and swallow some books.

I promise I will talk about a positive aspect next time!

Hugs for everyone!

“Reading should be one of the shapes of happiness, and you cannot force anyone to be happy”.

Jorge Luis Borges

Contando cuentos/ Telling stories

Nueva charla en la universidad/ New chat at the university

Ayer, 21 de abril, volví a ir a la Facultad de Educación de la UCM para charlar sobre literatura y educación (tal y como hice hace unos meses https://jorgepozosoriano.com/2015/12/22/charla-en-la-facultad-de-educacion-de-la-ucm-talk-at-the-faculty-of-education/ ), esta vez, con los alumnos de magisterio.

No os voy a contar de nuevo en qué consistió, pero sí quiero comentaros algunas ideas que salieron de la charla.

Hubo alumnos que me transmitieron que los cuentos daban a entender que ese problema que surge no se puede superar por uno mismo, ya que siempre hay otro personaje que es el que “provoca” ese cambio necesario. Acepto y agradezco toda opinión e interpretación, pero, como les expliqué, esa no es la intención, sino toda la contraria. Los cuentos intentar mostrar que no hay que tenerle miedo a esos “problemas”, sino enfrentarse a ellos y luchar por superarlos. Sí, es cierto que en casi todas las historias hay algún personaje que facilita esa superación, al igual que ocurre en la vida real. Quien no se apoya en sus seres queridos tendrá mucho más difícil salir adelante, y eso es lo que quise transmitir al escribirlos.

También me dijeron que en el cuento de “Hip, un dragón especial” el juego de roles estaba demasiado marcado: los machos son los guerreros y las hembras, las que se ocupan del hogar. Puede ser, me lo apunto y aprendo del comentario.

A vosotros, ¿qué os parece? ¿Alguien más los ha interpretado así?

¡Un abrazo y buen finde!

“Existe una opinión más discreta que la del hombre de mayor talento, y es la del público”.

Madame de Staël

 

Yesterday, April, 21st, I came back to the UCM  Faculty of Education to talk about literature and education (just like I did some months ago https://jorgepozosoriano.com/2015/12/22/charla-en-la-facultad-de-educacion-de-la-ucm-talk-at-the-faculty-of-education/ ), this time, with students of Teaching.

I am not going to repeat myself saying what was it about, but I want to tell you some ideas that came up during the chat.

There were some students that told me the tales expressed that, when you have a problem, you cannot deal with it by yourself, as there are always other characters that make the protagonists solve it. I accept and thank every opinión, but, as I told them, that wasn’t my intention at all, but the contrary. The tales try to show that you don’t have to panic when you have a problem, but to face it and fight to forget them. Yes, it is true that in almost all the stories there is another character who helps the protagonist, as it happens in real life. For those who don’t rely on their beloved people it will be much more difficult to go ahead, and this is what I wanted to say when I wrote them.

They also said that, in the tale with the dragons, the roles are too clear, as males are warriors and females attend the houses. Maybe they were right, so I’ll keep and eye on it in the future.

What do you think? Does any of you share these opinions?

Hugs and have a nice weekend!

“There is an opinion more discreet tan the most talented man’s: the public opinion”.

Madame de Staël