Crítica: La delicadeza

Título: La delicadeza

Autor: David Foenkinos

Editorial: Seix Barral

Tercero de los cuatro libros que, de momento, me ha dejado mi vecina María. Qué bien lee esta chica… jeje.

Creo que ha entendido a la perfección qué libros me pueden gustar, porque, sí, este también me ha gustado. Es una historia distinta, menos original, podríamos decir, más “de pasar el rato”, pero es justamente eso lo que necesito en estos momentos: pasar el rato. En ese sentido, a cumplido su función a la perfección.

Es, básicamente, una historia sobre el amor. No es una novela romántica (ya sabéis que no soy lector de romántica), sino una novela en la que se habla del amor como una forma de relacionarnos con los demás, como un sentimiento que puede dirigir nuestras vidas, con todo lo bueno y todo lo malo que implica. No es una novela llena de amor, en la que solo importa el amor, en la que el amor lo puede todo (hasta lo que no tendría que consentirse nunca), en la que se repiten una vez más todos los clichés de muchas de esas novelas románticas que (y esto es cosa mía) tanta pereza me dan.

No me ha parecido un libro espectacular, no es un libro de esos que terminas agradecido al universo por haberlo puesto en tus manos, pero sí es una buena novela con una buena historia, con muchas ideas y frases que he ido anotando porque me han gustado mucho y con una estructura, eso sí, muy, muy original.

Dicho esto, paso a mi análisis:

Puntos fuertes:

La estructura: además de los capítulos en sí, el autor va intercalando otros capítulos en los que da datos que tienen que ver con la historia, pero de una forma muy particular. Desde definiciones del diccionario a datos históricos, reflexiones, curiosidades… La verdad es que me ha parecido muy original y refrescante.

La forma en que se acerca al amor: no es un secreto que no puedo con la típica historia de “chica buena y tímida se enamora de chico malo e imposible; el chico la desprecia de todas las maneras posibles; la chica lo aguanta todo; la chica pierde esa timidez; el chico se enamora de ella y se vuelve bueno. No las soporto, lo siento. Ya hablé de ella en esta entrada del blog:

https://jorgepozosoriano.com/2019/08/17/el-amor-y-los-arcos-evolutivos/

Esta historia no es así. Se habla de algunas aristas del amor de una forma real, cotidiana, creíble… Un acierto, en mi opinión.

La ligereza: como he dicho en la introducción, no es una novela que requiera un nivel de concentración pleno, y me ha llegado justo en el momento en que más necesito leer libros así. No entendáis “ligereza” con “simpleza”. Es un libro bueno que está muy bien escrito.

El final: después de decir que en “Una lectora nada común” el final era el que tenía que ser, tengo que decir exactamente lo mismo con este final. Tendréis que leerlo para descubrirlo…

Lo que más me ha gustado: que me ha traído recuerdos muy agradables en los que leí dos libros que me han recordado mucho a este: “La elegancia del erizo” (citado en este libro) y “Los ojos amarillos de los cocodrilos”. Dos libros de autoras francesas (como este) con historias similares. Ha sido un muy agradable reencuentro con esos momentos.

Lo que menos me ha gustado: este punto es algo personal. En la contraportada nos dicen que se conoce como “la novela de los diez premios”, porque ha ganado ese número de premios, además de ser finalista de los premios literarios franceses más grandes… Y, a ver, está bien, pero creo que se les ha ido un poco de las manos

Mi sensación final es que es una novela que os recomiendo si queréis leer una historia ligera, bien narrada, con momentos tiernos, duros, bonitos, complicados… No es brutal, pero está bastante bien.

“Quizás el dolor sea eso: una forma permanente de estar desarraigado de lo inmediato”.

La delicadeza

Crítica: La quinta víctima

Título: La quinta víctima

Autor: J. D. Barker

Editorial: Destino (Planeta)

Después de lo muchísimo que me gusto “El cuarto mono”, me moría de ganas por saber cómo continúa esta genial historia, así que lo he leído en cuanto he tenido ocasión.

https://jorgepozosoriano.com/2019/01/10/critica-el-cuarto-mono/

Sabéis que, de vez en cuando, me gusta un buen thriller, y J. D. Barker sabe cómo escribirlos, eso está claro (aunque no se le dé tanto bombo como a otros).

Eso sí, ni me ha gustado tanto como la primera parte ni me ha tenido tan ansioso por seguir leyendo. Esperemos que la tercera y definitiva entrega cumpla con las expectativas. Este acto intermedio me ha dejado, si os soy sincero, un poco frío.

Os dejo, como siempre, con mi análisis de puntos fuertes, lo que más me ha gustado y lo que menos, intentando no hacer spoilers para quien no haya leído la primera parte.

Puntos fuertes:

El villano: De esos que dan miedo y gustan a la vez; de los que están bien creados y son creíbles y comprendidos. Un punto muy a favor.

Los personajes: tanto los protagonistas como los secundarios, son personajes muy bien definidos.

La trama: para mantener al lector enganchado a lo largo de tantas páginas, ha de tratarse de una trama que lo merezca.

Lo que más me ha gustado: confirmar que J. D. Barker ha llegado a mi vida para quedarse. Que estaré pendiente de su carrera porque es un autor de referencia en la novela negra actual.

Lo que menos me ha gustado: como he dicho al principio, se me hecho mucho más lento y mucho menos vertiginoso que el primer libro. La historia continúa, los personajes se asientan y todo tiene sentido, pero no tiene el ritmo de “El cuarto mono”.

Por otra parte, y por muy aceptado que esté, el leísmo en la traducción es un punto que tampoco me ha gustado.

Mi sensación final es que el autor ha puesto todas las piezas en el tablero para hacer que nos quedemos pegados a las páginas de la tercera entrega en cuanto salga. Espero no equivocarme, porque estoy deseando saber cómo termina toda esta historia.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Muy pocas cosas en la vida son mejores cuando estás solo”.

D. Barker, en “La quinta víctima”.

Crítica: Sputnik, mi amor

Título: Sputnik, mi amor

Autor: Haruki Murakami

Editorial: Tusquets

Tercer libro que leo de Murakami y, sí, puedo confirmar que es uno de los autores que más me gusta leer. A veces, como ya he dicho varias veces, necesito ir a un valor seguro después de leer algunos libros que no me han terminado de gustar, y todo me hace pensar que el autor japonés va a ser uno de esos escritores que busque cuando necesite saber que voy a tener una buena lectura, que me voy a reencontrar con la buena literatura.

Lo cierto es que no sé cómo me hice con este libro. Lo cogí una tarde de casa de mi padre, pero no sé cómo llegó allí, si os soy sincero. No sé si lo compré después de leer “Kafka en la orilla” porque me gustó y se quedó ahí hasta ahora o si (ups), alguien me lo dejó y no lo he devuelto…

Yendo a lo importante. Me ha ENCANTADO. Qué gustazo ha sido leerlo. Qué lenguaje, qué historia tan bonita, qué personajes, qué conversaciones, qué viaje hacia uno mismo… De verdad os lo digo, una preciosidad.

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

El estilo: que Murakami escribe bien no es nada nuevo y no creo que haya nadie (le guste más o menos) pueda decir lo contrario. Qué dominio del lenguaje, qué metáforas más bien buscadas, qué lenguaje más poético… ¿A qué esperan para darle el Nobel?

Los personajes: tres (y algunos con poca relevancia). El narrador, un profesor joven de primaria (no recuerdo si se dice su nombre, pero, si es así, no debe de ser importante). Sumire, una joven que quiere ser novelista. Myû, una pianista reconvertida, por oblogación, en empresaria. Lo que ocurre entre ellos es… Es una pasada.

La esencia japonesa: esto también lo sabéis ya. Sabéis que la cultura (y la literatura) japonesa me atraen muchísimo, y esta historia es muy, muy japonesa.

El amor: no es un secreto que no soporto las manidísimas historias de la mayoría de libros de literatura romántica. Si quiero un amor de macarra descarado con chica buena y modosita que parece imposible, pero, tras vueltas y vueltas y vueltas, me pongo “Grease”. Al menos, disfrutaré de las canciones. Lo de aquí no es un amor de esos. Lo de aquí es un amor por descubrir; que se prohíbe a sí mismo; que se quiere cuando no se puede o se puede, pero no se quiere; que se pide; que se desea; que no se comprende… En definitiva, un amor que se cree y con el que, de una forma u otra, se conecta.

La extensión: me he quejado tantas veces de los libros que se hacen pesados por largos, por darle vueltas a lo mismo una y otra vez, por incluir páginas porque sí… Que encontrar una historia tan genial en poco más de doscientas páginas es un regalo.

Lo que más me ha gustado: que no he tenido la misma sensación que tengo con algunos libros, la de “leer para terminármelo”, sino que lo he leído porque quería leerlo. ¿No es eso lo que tendríamos que sentir con un libro?

Lo que menos me ha gustado: por ponerle un pero, diré que me han sobrado las referencias a intérpretes de piezas clásicas de la música. Me ha parecido que no servían para mucho y, sí, un poco pretenciosas.

Mi sensación final es que esto es lo que ocurre con los grandes autores. Murakami, en la literatura actual, es uno de los más grandes, y por eso defiendo siempre la fortaleza de los clásicos o los escritores como él. Porque siempre suponen una vuelta a la LITERATURA, con mayúsculas.

“Por profunda y fatal que sea la pérdida, por importante que sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos convertido en alguien completamente distinto y solo conservemos, de lo que antes éramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos continuar viviendo, así, en silencio”.

Haruki Murakami, Sputnik, mi amor

Crítica: Los imaginarios

Título: Los imaginarios

Autor: A. F. Harrold

Ilustradora: Emily Gravett

Editorial: Blackie Books

He de reconocer que compré este libro por un motivo: la recomendación de J. A. Bayona. “He tenido la suerte de descubrir de adulto el libro que me habría encantado leer de niño”, dice el director, así que… Me lancé. También ayudó que lo editara una editorial que me gusta bastante, como Blackie Books, y su bonita edición: tapa dura y muy llamativa.

El mundo de la imaginación, como sabéis, me interesa mucho. Como profesor, intento que mis peques la trabajen y fortalezcan todo lo que puedan. Como escritor, y esto es una obviedad, no sería nada sin ella, sin la imaginación. Por lo tanto, este libro, con ese título… tenía que llegar a mis manos.

Lo empecé a leer en cuanto lo compré, hace ya algunos meses y, sin embargo, lo dejé. No supe si no era el momento, si esperaba otra cosa… No quise leerlo a desgana, así que lo guardé hasta que las ganas llegaran. Y llegaron hace algunos días. Y lo he leído. Y no, no era el momento. No me ha terminado de gustar.

Es cierto que la idea me gusta. Me gusta que haya un libro sobre los amigos imaginarios (yo quise tener uno, pero no lo tuve; mi imaginación ya estaba lo suficientemente ocupada, supongo). Me gusta el mensajeque, muy en la línea del anterior libro que leí, Peter Pan, habla de eso de crecer, de convertirnos en adultos, de perder el espíritu infantil y, con él, parte de nuestra capacidad imaginativa. Pero… ay, no sé. Me he vuelto a aburrir, como con Peter. Es más, lo he terminado leyendo corriendo y en vertical… No sé si se me ha convertido en un problema esto de pensar que hay libros que serían mucho mejores con unas cuantas páginas menos… Me pasa bastante a menudo. Puede que sea algo mío, pero de verdad pienso que este libro, con muchas páginas menos (y con una parte central mucho menos larga y aburrida), sería un libro mucho mejor.

Dicho esto, paso a mi análisis habitual.

Puntos fuertes:

La idea: ya lo he dicho, pero ese tema sabéis que me gusta mucho. La imaginación de los niños (y de quienes seguimos siéndolo un poco) es siempre motivo de celebración.

Los amigos imaginarios: o, más bien, quienes los tienen. Yo no lo tuve, como decía, pero me parecen muy importantes para quienes sí los necesitan. Estoy seguro de que les restarán miedos, vergüenzas; les darán seguridad; potenciarán mucho su imaginación… Y el mensaje que se da en el libro, el de que esos niños o niñas no están locos ni locas, me parece el acertado.

Zinzan: mi personaje favorito. Un gato muy peculiar con unas funciones muy chulas. Todo un descubrimiento.

Lo que más me ha gustado: pensándolo con el libro recién terminado, creo que lo mejor ha sido que, en parte, he vuelto a mi niñez.

Lo que menos me ha gustado: el nudo de la historia. Qué largo se me ha hecho. Qué aburrido. Qué ganas de acabarlo pronto para leer el final, y eso que el final se ve claro desde el principio. ¿Es necesario escribir libros pensados para niños tan largos y con partes tan tediosas?

Como conclusión… Creo que ya lo he dicho con otros libros. Por temática, por las ilustraciones (muy bonitas), por los personajes… Es un libro para niños, pero no muy pequeños, por lo que he mencionado antes. Si tenemos un libro infantil, en mi opinión, tiene que cumplir algunas reglas. Por ejemplo, no hacerse largo. No aburrir. No alargar la historia como un chicle para incrementar el número de páginas. Insisto: este libro me habría parecido genial con la mitad de páginas.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Las fotografías son lo único que tenemos de algunas personas. Eso y nuestros reecuerdos”.

Los imaginarios, A. F. Harrold

Crítica: La librería del Señor Livingstone

Título: La librería del Señor Livingstone

Autor: Mónica Gutiérrez

Editorial: autopublicado

Sí, sí y sí. Me habéis pillado. Un libro más que he comprado por las mismas razones por las que compré otros como “El guardián de los objetos perdidos” o “La pequeña librería de los corazones solitarios”, entre otros: el título, por un lado, y la combinación de libros y Londres, por otra. Ya lo he dicho en otras ocasiones: dadme un libro sobre una librería en Londres y me lo voy a leer. 

Lo cierto es que no suele ser un error este instinto mío. Una vez más, es un libro que me ha gustado bastante y cuya lectura he disfrutado mucho. Parece que estas novelas “feelgood” (en palabras de la autora en este mismo libro “historias en las que apenas ocurre nada extraordinario, cuyos protagonistas no son grandes héroes. Historias en las que la felicidad se mide en pequeños momentos y se halla en los gestos más cotidianos…”) me gustan de vez en cuando. Eso sí, creo que también hay mucha culpa en que sean novelas “feelgood” con libros y Londres…

Dicho esto, ahí voy con el análisis…

Puntos fuertes:

El título: no hace falta que diga más. ¿No me digáis que no es un título que os encante?

La librería: Moonlight Books es una preciosidad. Sus suelos de madera, su rincón de los románticos, su escalera, su cúpula abierta al cielo… Sin duda, es un personaje más en la novela, y un personaje maravilloso.

Los personajes: como buena novela de su género, los personajes son entrañables desde todos los puntos posibles. Distintos en edad, procedencia y mil aspectos más, todos se unen en torno a ese amor por los libros y por la vida londinense (dos de mis grandes amores, ya sabéis).  Me han gustado todos, desde los protagonistas hasta los secundarios, y eso es algo complicado de lograr y todo un acierto de la autora.

Autopublicación: no hay ningún motivo por el que sea así, pero no suelo leer libros autopublicados. Este libro me ha demostrado que no hace falta una editorial para tener un libro bien escrito. Tiene algunas erratas y algunos errores, sí (como prácticamente todos los libros) y a mí, que soy muy pesado con ciertas cosas, me chirría tanto leísmo (por permitido que esté), pero es un libro bien escrito, con un lenguaje muy cuidado y bien editado. Es de agradecer, la verdad.

Las referencias a otros libros: a muchísimos libros, algo que, ya sabéis, siempre me gusta encontrar en un libro.

Londres: cuando fui a Londres por primera vez (de visita, con dieciséis años) me enamoré por completo. Volví al año siguiente (un día cada año, no os penséis que pasé meses allí) supe que tendría que vivir allí una temporada. Al llegar dispuesto a pasar un año allí (en 2013), pensé que sería un año como mucho, que no era una ciudad para más. Alargué mi estancia allí un año más, un año en el que me enamoré por completo (amor del de verdad) y, aunque me tuve que volver por la muerte de mi madre, supe que me equivocaba. Que no era una ciudad para un año. Que podría vivir allí para siempre y sería muy, muy feliz. Hoy en día pienso que volveré a vivir allí, al menos una temporada. Os cuento esto porque tal es mi amor por esa ciudad que solo el hecho de leer una buena novela que ocurra allí y que la trate bien, me hace estar allí en la distancia, y eso es uno de los mejores regalos que alguien puede hacerme (gracias, Mónica).

Lo que más me ha gustado: sin desmerecer a la historia y a sus personajes, que me han encantado, no puedo evitar decir que lo mejor de leer este libro, para mí, ha sido ese “viaje” a Londres. Me he visto allí, y os lo digo de verdad. Por Holborn, por el British Museum, por la City, por Covent Garden… Ay (acabo de suspirar, os lo prometo), mi Londres… ¡Cuánto lo echo de menos!

Lo que menos me ha gustado: creo que no es un libro del que pueda decir “esto no me ha gustado”, la verdad. Hay pequeñas cositas que no me han encantado, pero no como para afirmar que sea algo que el libro tenga y no me guste. Por lo tanto, voy a decir que, aunque me contradiga, lo que menos me ha gustado deriva de lo que más me ha gustado: quiero ir a Londres YA. Vamos, que la autora me ha dado aún más necesidad de volver… XD

Mi sensación final es que el libro ha cumplido todas mis expectativas. El último libro de este estilo que leí ( https://jorgepozosoriano.com/2019/04/07/critica-la-pequena-libreria-de-los-corazones-solitarios/ ) no me terminó de gustar del todo, y afronté el inicio de este con un “bueno, a ver qué me trae”. Me ha traído una lectura amena, divertida, llena de curiosidades, bien escrita, alegre… Perfecta para estos días, qué os voy a decir.

Os lo recomiendo, sí. Si os gustan las novelas “feelgood” con libros y Londres, como a mí, esta es un diez.

 

“Había empezado a comprender que la felicidad surge de los brotes más pequeños e inesperados”.

 “La librería del Señor Livingstone”

De nazis, comunistas y maricones

Os voy a contar lo que me ha pasado. Estaba (estoy) en casa, tranquilo, cuando me ha dado por mirar la prensa deportiva y me he encontrado con el titular de la fotografía:

“Primero me llamaron nazi, ahora comunista… y pronto dirán que soy maricón”.

Parad un momento. Dejad de continuar leyendo y volved a leer el titular de arriba. ¿No se os han puesto los pelos de punta? ¿No os ha dado una arcada? ¿No os indigna? ¿No os preocupa?

No voy a hablar de este señor (por llamarlo de alguna forma), pero sí de lo que mensajes así llevan asociados: una homofobia latente que, en pleno 2.020 sigue estando ahí.

Me pregunto, ¿qué tendrá que ver ser nazi con ser comunista y con ser “maricón”? Ya, para empezar, usar justo esa palabra dice mucho de quien la pronuncia, en un tono absolutamente despectivo, dañino, irrespetuoso, ofensivo, homófobo hasta el límite y que demuestra una incultura y, me lo vais a permitir, unaestupidez que roza lo simiesco. Bueno, me corrijo, hay simios con una inteligencia muy superior a personas como estas…

Ya hablé de este tema cuando escribí sobre el pin parental:

https://jorgepozosoriano.com/2020/01/21/el-pin-parental/

y, ahora, me veo en la necesidad de volver a hacerlo. Además, me ha venido a la mente una experiencia que yo mismo viví en mi segundo año de Magisterio, os cuento:

Al empezar la Mención Especial en Educación Física (la cual dejé tras ese año, como después comprenderéis), la primera asignatura fue “Expresión corporal”. Éramos un grupo bastante numeroso en el que había muchas personas a las que no conocíamos, porque éramos de distintas clases. La primera clase se basó en, siguiendo una música y unas directrices del “profesor” (sí, lo tengo que entrecomillar porque le tengo mucho respeto a esa palabra), movernos por el gimnasio, buscando expresarnos a través de nuestro cuerpo. Os imaginaréis que un poco de vergüenza nos dio, por lo que no es que expresáramos mucho… Al terminar, el “profesor” nos juntó con cara de circunstancia y nos dijo algo muy parecido a esto (no lo recuerdo palabra por palabra, pero casi):

“¿Qué os pasa? Casi no os habéis movido, y esto es expresión corporal. ¿Es que os da vergüenza algo? ¿Tenéis miedo de algo? ¿Acaso alguno es un asesino, un alcohólico, homosexual?”

Parad un momento. Dejad de continuar leyendo y volved a leer el párrafo de arriba. ¿No se os han puesto los pelos de punta? ¿No os ha dado una arcada? ¿No os indigna? ¿No os preocupa?

Un “profesor” de la Facultad de Educación, ¿eh? Después, a lo largo del curso, nos regaló otras muchas perlas homófobas, machistas, racistas… Un poco de todo, por hacer el kit completo. Yo me quejé, cómo no iba a hacerlo, pero nadie movió ni un solo dedo, como, me temo, ocurrirá con las declaraciones del futbolista de antes.

¿Tenemos que tolerar este tipo de comentarios? ¿No nos damos cuenta del daño que pueden hacer? ¿Por qué la gente que tiene un altavoz tan grande se dedica a lanzar mensajes de odio, y no lo contrario? ¿Es tan complicado respetar?

Yo, insisto, con mi pequeño altavoz como escritor y como maestro, gritaré todo lo alto que pueda que el odio no tiene cabida en el mundo. Que nadie puede menospreciar a nadie por su naturaleza, ya sea su color de piel, su orientación sexual o su procedencia. Que hay que respetar, por encima de todo, a las personas.

Quizás, algún día, se dejen de escuchar comentarios de este tipo. Quizás, algún día, se silencien los insultos racistas, homófobos, machistas y demás. Quizás, algún día…

“Rápidamente, entendió que el valor no depende de la fiereza, sino de la fuerza interior”.

De “Hip, un dragón especial”, cuento incluido en “Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados”, Jorge Pozo Soriano

Crítica: Los diarios de Adán y Eva

Título: Los diarios de Adán y Eva

Autor: Mark Twain

Ilustradora: Sara Morante

Editorial: Impedimenta

Por fin leo este libro. Han pasado años (muchos) desde que vi su representación en teatro (tres veces) y me enamoré de la historia, además de las sublimes interpretaciones de Blanca Oteyza y Miguel Ángel Solá.

No había leído el libro, creo, porque aún no había encontrado una edición que susurrara mi nombre, pero esta sí lo hizo. Esta edición de Impedimenta, con las preciosas ilustraciones de Sara Morante, tenía que venirse conmigo. Así lo hizo, y hoy, por fin, he terminado de leerlo.

La historia es espectacular. La pluma y, sobre todo, el humor de Twain se notan en cada letra. Eso sí, tengo tan buen recuerdo de la obra de teatro que leer el libro no me ha dejado tan buen sabor como entonces.

Puntos fuertes:

El humor: he leído todo el libro con una sonrisa en la cara. Qué divertido es, qué situaciones más absurdas… De verdad, qué buen rato he pasado leyéndolo. Una buena lucha de sexos que, estoy seguro, os hará sonreír, también.

La vuelta de tuerca a la historia de Adán y Eva: a mí, sin ser muy bíblico, me ha encantado ver cómo se tocan temas como el inicio del lenguaje, de descubrimientos como el fuego, de la relación con la naturaleza, de las relaciones humanas

Las ilustraciones: siempre me gusta descubrir personas con talento, y el de Sara Morante me ha enamorado. Es un libro con muchas ilustraciones (algunas, a doble página), y me han gustado muchísimo todas. Me ha dado la sensación de disfrutar de la literatura mientras leía al tiempo que daba un paseo por un precioso museo. Enhorabuena, si me lees.

Lo que más me ha gustado: aunque la historia, la edición y las ilustraciones son perfectas, no es ninguno de esos tres puntos lo que me ha gustado. Lo mejor, para mí, ha sido el recuerdo. El recuerdo de haber visto la obra con dos muy buenas amigas (gracias, Lydia) y, por encima de todo, el recuerdo de haberla visto con mi madre. La recuerdo como si fuera ayer, sonriendo, llorando, agarrándome la mano, mirándonos para unir nuestras emociones… Cuánto he disfrutado del teatro con ella (la gran culpable de que me guste tanto), y esta obra, al igual que me pasó a mí, la disfrutó un montón.

Lo que menos me ha gustado: pensar que, por el momento, no podré volver a verla en teatro, porque iría otras trescientas veces más. Blanca, si has leído hasta aquí… ¿por qué no te planteas volver a interpretarla? Yo hago de acomodador, de relaciones públicas, vendo las entradas o lo que haga falta… J

Mi sensación final es la del recuerdo bonito junto a mis amigas y mi madre. He leído algunas frases recordando cómo las decían Blanca y Miguel Ángel, y he sonreído aún más al hacerlo.

Os invito a descubrir esta historia si queréis pasar un rato muy divertido o si queréis descubrir a quien es considerado, por muchos, el padre de la literatura norteamericana.

“Precipitarse es lo peor cuando se trata de crear una obra de arte noble y bella”.

Mark Twain, Los diarios de Adán y Eva