Crítica: Tony Takitani

Título: Tony Takitani

Autor: Haruki Murakami

Editorial: Tusquets

Aunque no he leído mucho de Murakami, sí que me ha gustado bastante lo que he leído suyo. Es uno de los grandes, no cabe duda, así que posar la mirada en sus letras suele ser un acierto.

Este libro lo compré para regalárselo a mi vecina. Lo vi y me gustó para ella. La portada es muy chula, la edición que ha hecho Tusquets es una maravilla y hay ilustraciones muy bonitas a lo largo de toda la historia. Lo siguiente fue esperar a que lo leyera y pedírselo. Además, acabo de comprar un bonsái y le pedí a ella algunas cositas que tiene por casa y pegaban en la foto (va, no me digáis que no cuadra todo genial).

Con los relatos breves tengo un poco de amor-odio. Me suelen gustar los que leo porque son de autores que me gustan (Roald Dahl, Ana María Matute, Virginia Woolf, Cortázar, Murakami, con este…), y me pasa algo curioso. Por una parte, hay algunos muy buenos y me gusta leer textos breves de vez en cuando. Por otra, tengo la sensación de que publicar algo así, en libro único (otra cosa son las antologías de relatos de un autor o autora), con esos precios… Solo ocurre por ser autores de renombre (algo obvio y comprensible, por otra parte). Vamos, que si este mismo relato lo presenta a alguna editorial un autor que no sea conocido, le dan las buenas tardes y le señalan la puerta de salida. Con esto no digo que sea un relato malo, ¿eh? No me malinterpretéis. Es un buen relato, pero… bueno, creo que me entendéis.

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

La edición: ya lo he remarcado antes y, creo, que la edición sea preciosísima es fundamental para justificar que libros que se leen en veinte minutos tengan estos precios.

Las ilustraciones: Ignasi Font es un ilustrador descomunal, así que cada una de sus ilustraciones es una delicia que refresca y suma a la historia de Murakami.

La esencia japonesa: la literatura japonesa tiene algo único, intrínseco, que me atrae mucho. Esa lentitud, esa delicadeza que parece va a romperse en la próxima palabra… Me gusta leer, de vez en cuando, esas voces tan distintas a las nuestras a la hora de narrar.

El tema: la soledad es un tema que siempre me ha atemorizado, y aquí se trata desde ese punto de vista tan particular del autor japonés. Además, asociarlo a la pérdida de los seres queridos… qué os voy a decir, me toca en lo personal.

Lo que más me ha gustado: poder disfrutar de Murakami sin tener que enfrentarme a un libro muy extenso a una historia complicada. Como sabéis, necesito alternar lecturas que requieren más tiempo y/ o concentración con otras más breves o sencillas. En ese sentido, ha sido el libro perfecto para el momento en que estaba.

Lo que menos me ha gustado: insisto en lo mismo que apunté cuando reseñé el relato “La cata”, de Roald Dahl, y en lo que ya he dicho antes. Por muy bonitos que sean y muy cuidada que esté la edición, este precio para una lectura de un rato me parece una barbaridad.

Mi sensación final es que me he quedado pensando en esa soledad, en ese pasar del tiempo aferrándonos (o borrando) algunos recuerdos, esa tristeza que nos desgarra cuando perdemos a quienes más queremos…

“Lo único que añun percibía era la sensación de pérdida dejada por algo que había existido”.

Haruki Murakami, “Tony Takitani