El pin parental

Me prometí a mí mismo escribir una entrada sobre lo que supone el pin parental, y lo hice después de cansarme bastante de escuchar a gente hablar al respecto sin haberse preocupado lo más mínimo por informarse y de hartarme de los mismos argumentos falsos y repetidos hasta la saciedad, quizá con la intención de que, a base de repetirlos, se vuelvan reales.

Si os soy sincero, no sé muy bien por dónde empezar. A mí este tema, como comprenderéis, me toca en lo personal, además de en lo profesional y, por supuesto, en lo humano. La falta de humanidad nunca me ha gustado, qué le voy a hacer.

Esta entrada es más larga de lo habitual, y puede que no os interese. Al fin y al cabo, lo que más subo al blog son reseñas de libros, y esto no es una reseña. Eso sí, es algo mucho más importante, así que os animo a leerla.

Voy a empezar diciendo que lo que me parece más grave es que semejante barbaridad haya copado el debate, diría, a nivel nacional. Llevo días escuchando que si sí, que si no; que si padres, que si hijos; que si profes, que si adoctrinadores; que si fu, que si fa. Es grave, amigos, muy grave que algo que está fuera de toda lógica, que se salta leyes a la torera, que se ha cimentado en mentiras, bulos e interpretaciones muy torticeras de según qué convenga retorcer sea motivo de debate. He lanzado una miniencuesta en mis stories de Instagram al respecto, y, siento decirlo, no es un tema que me parezca debatible. Por eso que os digo y en lo que ahondaré a continuación y porque, para que se genere un debate, tiene que haber dos posiciones reales con argumentos reales, y ni lo uno ni lo otro se da en este caso. Es como pensar que se puede debatir sobre los efectos positivos del nazismo o sobre si los blancos somos iguales que los negros en cuanto a derechos y libertades. Si pensáis que estos temas pueden ser sujeto de debate, creo que tenéis algún problemilla que resolver.

Hago un parón para comentar que estoy escribiendo la entrada en una cafetería y ya hay un grupo a mi lado opinando del tema, una vez más, sin tener ni idea…

Primero, creo, es bueno explicar qué es el pin parental y qué reclama. Para eso, nada mejor que volcar el propio documento, extraído, directamente, de la página del partido que lo ha propuesto.

 

Pin parental
Solicitud de información previa y autorización expresa

Al Director del centro educativo (Con copia al Director provincial de Educación) ………………………………………………………………………………………………….

Estimado Sr. Director:
Como padre/madre y/o tutor del alumno:………………………………………………………………

Ante la posibilidad de que mi hijo/a pueda ser adoctrinado en ideología de género contra mi voluntad y contra mis principios y valores morales, a través de contenidos curriculares en asignaturas, actividades tutoriales, talleres y clases sobre ideología de género, así como una educación afectivo sexual que incumpla el artículo 27.3 de la Constitución Española y los derechos que me asisten como padre, para que nuestros menores sean educados de acuerdo con nuestra ideología, nuestras propias convicciones y en el respeto a las mismas.

Por todo lo anterior, me dirijo a usted para solicitarle:

Que el Centro que usted dirige nos informe previamente a través de una AUTORIZACIÓN EXPRESA sobre cualquier materia, charla, taller o actividad que afecte a cuestiones morales socialmente controvertidas o sobre la sexualidad, que puedan resultar intrusivos para la conciencia y la intimidad de mi hijo/a; de tal modo que como padre/madre pueda conocerlas y analizarlas de antemano, reflexionar sobre ellas y en base a ello dar mi consentimiento o no para que nuestro hijo/a asista a dicha formación.

Así mismo considero imprescindible y os solicito, que la información que se nos facilite refleje una breve programación con la descripción de la actividad, sus contenidos objetivos, materiales, fecha, duración, nombre y titulación de la persona que lo imparte y entidad responsable de su organización o dirección. De no contar con dicha información previa y sin mi autorización firmada previamente a su impartición, le solicito como director del Centro, que exima la asistencia de mi hijo/a a dicha actividad, facilitándole la posibilidad de realizar una tarea alternativa durante la impartición de la citada actividad.

Esperando de usted que haga todo lo que esté en sus manos, para evitar que la ideología de género se siga propagándose impunemente entre los menores y que se nos permita como padres decidir si queremos, o no, que a nuestros hijos se les eduque en ideología de género le agradezco de antemano la colaboración del Centro para salvaguardar los derechos que me asisten como padre/madre en las cuestiones que afectan a la formación moral de mi hijo.

Y para que conste, firmo la presente en la fecha señalada: Firmado: DNI:

INSTRUCCIONES PARA PRESENTAR EL PIN PARENTAL

  1. Rellenar un modelo de PIN PARENTAL.(Descargarlo en la Web de VOX)
  2. Presentarlo por duplicado en la Secretaría del Colegio, dirigido a la Dirección del

Centro Escolar de tus hijos y al Director provincial de Educación de tu localidad. Quédate con una copia sellada.

  1. Tu copia nos la debes enviar por fax: o por correo postal.
  2. Debes tener en cuenta lo siguiente:
  • ✓ Hay que presentar un PIN PARENTAL por cada hijo.
  • ✓ Hay que presentar un PIN PARENTAL el padre y otro la madre; por separado.
  • ✓ Si en el Centro Escolar se negaran a sellaros el registro de entrada del PIN PARENTAL (aunque no tienen porqué), podéis hacer cualquiera de las siguientes acciones:

a.- Enviarla por Burofax.

b.-Enviarla por Correo Administrativo desde cualquier oficina de Correos.

c.-Acudir a presentarla con dos testigos.

d.-Haceros acompañar por un notario, que levante un acta de la entrega.

e.-Presentarla en el Registro de la Subdelegación del Gobierno, dirigida a la Dirección del Centro Escolar.

 

No sé a vosotros, a mí me parece un papel menos útil que el que se usa para hacer cucuruchos y llevar los churros.

Citan el artículo 27.3 de la Constitución, que dice “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Ay, cómo les gusta la Constitución (desde mi punto de vista, aunque eso es otro tema, ya un poco desfasada) cuando les interesa. Este artículo se puede retorcer como se quiera, pero no es un artículo, como ninguno otro, que valga más que los derechos fundamentales. No puede arrollar a los derechos fundamentales a la libertad, a una comunicación libre, a la libertad de expresión, a una educación libre o a la libertad de cátedra. Antes que ese tercer punto del artículo 27, están el primer y el segundo. El primero dice que todos tienen derecho a la educación y que se reconoce la libertad de enseñanza. El segundo, que la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales. Vaya, amigos. Parece que esos dos primeros puntos interesan menos o son menos importantes que su religión y su moral (la suya, claro, que es la única que vale; la moral de los demás no vale de nada).

Por otra parte, ¿solo me llama la atención a mí que únicamente les preocupe la igualdad de género y la diversidad sexual? Porque, puestos a pensar en temas, podrían haber añadido muchos más. Pero, no. Solo les preocupa que sus hijos no escuchen que el hombre y la mujer son iguales ni que es tan natural querer a alguien de tu mismo sexo como querer a alguien del sexo distinto. Qué moral más buena, ¿verdad? Por si no ha quedado claro, copio el párrafo en cuestión:

“Esperando de usted que haga todo lo que esté en sus manos, para evitar que la ideología de género se siga propagándose impunemente entre los menores y que se nos permita como padres decidir si queremos, o no, que a nuestros hijos se les eduque en ideología de género le agradezco de antemano la colaboración del Centro para salvaguardar los derechos que me asisten como padre/madre en las cuestiones que afectan a la formación moral de mi hijo”.

Disculpad, he tenido que levantarme al baño, me ha dado una arcada. “Evitar que la ideología de género se siga propagándose impunemente entre los menores”. ¡Toma ya! ¡No vaya a ser que los niños piensen que los hombres y las mujeres son iguales en cuanto a derechos y libertades! Eso, claro, por no hablar de la brillantez en la redacción: “se siga propagándose”. Se, se, se. Pim, pam, pum. En fin…

Importante es, también, que aquel que tenga esas preocupaciones y se crea con el derecho a exigir a un colegio que deje de hacer lo que, por ley, tiene que hacer, ha de presentar dos por hijo: del padre y de la madre. Así, claro, salen más firmas y el grito de odio puede ser más alto. Ya puestos, que vaya también el cura, la vecina de enfrente, la niñera y el butanero. Si es cuestión de acumular más y más firmas, que no quede.

Hasta aquí el análisis de ese documento tan instructivo.

Segundo, estos son los argumentos que se dan para que nazca el pin parental. Todos bulos, mentiras o interpretaciones fantasiosas de la realidad, como veréis.

  • Adoctrinamiento de niños menores de seis años con juegos eróticos. Falso.
  • Un vídeo de personas realizando distintas posturas sexuales que, ¡magia!, ha sido grabado en un museo brasileño donde hicieron una performance artística, pero que lo venden como si hubiera ocurrido en un colegio español. Falso.
  • Imágenes de un aula donde una mujer manipula un juguete sexual que, ¡magia de nuevo!, se grabaron en una universidad en Canadá. Falso.
  • A los niños se les enseña zoofilia en los colegios. Falso.
  • A los niños se les obliga a ser niñas y viceversa. Falso.
  • “Con el pin parental evitaríamos que los hermanos se penetraran” (lo entrecomillo porque son palabras textuales de un supuesto periodista). Falso.

Podría seguir con más ejemplos, pero si necesitáis más, creo que tenéis un problema grave.

Por si tenemos alguna duda al respecto del derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, yo os lo explico. El derecho llega hasta poder elegir a qué centro llevan a sus hijos. Fin. Sí, claro, tienen derecho a ser informados de qué se va a trabajar en el centro escolar. Insisto, a ser informados, no a decidir. Para informarse, con leer el curriculum y la programación del centro (ambos, documentos públicos) ya basta. Para decidir, no, queridos. Ahí no tienen derecho. Para decidir en educación están las leyes de educación. Ni siquiera los profesores tenemos ese derecho a decidir qué se va a trabajar en el centro. Respeto vuestro papel de padres, aunque mi papel de profesor no os merezca ningún respeto.

Y, no. Siento deciros que no, los niños no son propiedad de los padres. Los niños son individuos libres, tan libres como sus padres que, sí, tienen el deber de custodiarlos, pero no son sus propietarios. Si no hacéis caso a las leyes y a los distintos documentos que recogen los derechos humanos, haced caso al Papa Francisco, que dijo, exactamente “los padres son custodios y no propietarios de sus hijos”. Ya que no os preocupa lo que diga un cura y sí os da pavor lo que podamos decir los profesores, quizá sus palabras tengan más validez que las nuestras.

Tercero, voy a deciros todo lo que esta petición (exigencia, más bien) se salta.

  • El Decreto sobre Convivencia que, en más de seis artículos, trata temas relacionados con la LGTBIfobia, incluyendo el hecho de que se considera falta MUY GRAVE la discriminación por orientación sexual y que “exige que se incluyan y se reflejen en el plan de convivencia de los centros educativos las diversas situaciones de las personas amparadas por ellas, conforme a las definiciones que contienen en relación con los términos Trans y LGTBI”.
  • La Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación.
  • La Ley de Protección Integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por Razón de Orientación e Identidad Sexual.
  • El Plan de Convivencia, que en sus artículos 12, 14, 16, 19 y 29 deja muy claro que la LGTBIfobia no tiene cabida en ningún centro educativo.
  • El curriculum de primaria. Por ejemplo, en su artículo 8 dice: “Los centros educativos, en consonancia con el desarrollo de sus competencias, garantizarán la inclusión de los contenidos ya contemplados en este Decreto de currículo y acordes a lo previsto en la Ley de Protección Integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por Razón de Orientación e Identidad Sexual, en las programaciones docentes y velarán para que las mismas contengan pedagogías adecuadas para el reconocimiento y respeto de las personas LGTBI y sus derechos; o cita, en su artículo 4, los objetivos de respeto, defensa de los derechos humanos y el pluralismo, la no discriminación, una actitud contraria a la no violencia, a los prejuicios de cualquier tipo y a los estereotipos sexistas, entre otros; o que, en su artículo 8 dice que “la programación docente comprenderá la sensibilización en cuanto a las normas internacionales de derechos humanos y los principios de igualdad y no discriminación, incluidos los concernientes a la orientación sexual y la identidad de género”.
  • Resoluciones de Amnistía Internacional y Humans Right Watch, que afirman que los derechos LGTBI son considerados derechos humanos (¿no es grave tener que incluir esta afirmación?).
  • Las declaraciones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, reconociendo los derechos de las personas LGTBI en 2011; combatiendo la violencia y la discriminación por orientación sexual y la identidad de género en 2014; protegiendo contra la violencia y discriminación de las personas LGTBI en 2016; y pidiendo a países la abolición de la pena de muerte por homosexualidad. (Fijaos en las fechas, ¿eh? Hace casi dos días… Y, sí, para que no se nos olvide, en algunos países te matan por ser homosexual).
  • La Constitución Española, en sus artículos 20; y 27.1 y 27.2.
  • El Código Penal, donde los delitos contra las personas LGTBI se recogen como delitos de odio, con un agravante genérico de discriminación por sexo, orientación o identidad sexual o razones de género; o en su artículo 510, donde considera delito de discurso de odio la provocación a la discriminación o que se promueva directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra determinados grupos, incluido el LGTBI.
  • Derechos de los alumnos, como el pleno desarrollo de su personalidad o el respeto a su identidad, integridad y dignidad, entre otros.
  • Deberes de los alumnos, como respetar la dignidad, integridad e intimidad de todos los miembros de la comunidad educativa, la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, evitando cualquier tipo de discriminación, entre otros.
  • Derechos del profesorado, como a la libertad de cátedra o a recibir la colaboración por parte de los padres para poder proporcionar un clima adecuado de convivencia escolar y facilitar una educación integral, entre otros.
  • Deberes del profesorado, como a respetar y hacer respetar las normas de convivencia, proporcionar una educación respetando la diversidad o a contribuir a que las actividades del centro se desarrollen en un clima de respeto, tolerancia, de participación y de libertad para fomentar en los alumnos los valores de ciudadanía democrática, entre otros.
  • Deberes de los padres, que son respetar la libertad de conciencia y las convicciones ideológicas, políticas, religiosas y morales, así como la dignidad, integridad e intimidad de los miembros de la comunidad educativa; conocer y respetar y hacer respetar las normas establecidas por los centros docentes y el proyecto educativo; y promover el respeto a las normas de convivencia.

Seguro que me dejo algo en el tintero, pero, vaya, se saltan unas cuantas cositas, ¿no?

Ah, los que os hayáis preguntado “¿y qué derechos de los padres se están saltando si no implantan el pin parental?” Muy sencillo: ninguno. Los derechos de los padres son: a recibir información sobre las normas que regulan la organización, convivencia y disciplina del centro (son documentos públicos); a ser escuchados en los procedimientos educativos de intervención ante las acciones (atención) CONTRARIAS a la convivencia escolar; y a colaborar en la prevención y corrección de las conductas (atención) CONTRARIAS a las normas de convivencia. FIN. No parece muy complicado de entender… Vamos, que va, incluso, en contra de sus propios derechos y deberes como padres.

 

Cuarto, mi sentir al respecto de todo.

Como los pocos argumentos que he escuchado para justificar este ataque han sido muy simples (además de falsos), voy a ponerme al mismo nivel y voy a explicar la situación con esa misma simpleza.

Imaginaos que estáis pensando el restaurante al que ir y, para tomar una decisión, leéis los menús de varios. Hay una hamburguesería, un buffet de carne argentina y un vegetariano. Vosotros lo que queréis es una buena hamburguesa porque os encanta la carne. Además, vais a pedir la más grande que haya y sin tomate ni cebolla ni lechuga porque no soportáis los vegetales. Qué asco de lechuga. Qué grima el tomate. Qué vomitera la cebolla. Al final, decidís ir al vegetariano y pedir, qué digo pedir, exigir una hamburguesa de buey sin vegetales. ¡Estáis en vuestro derecho! ¡¿Quién se han creído que son para no servirte lo que quieres?! ¿Vais a permitir que os obliguen a comer verduras? ¿Vais a consentir que os adoctrinen en el vegetarianismo o, lo que es peor, en el veganismo? Ay, qué situación más absurda, ¿verdad? Pues es muy parecida a lo que ocurre con el pin parental. Hay colegios públicos, concertados y privados. Laicos y católicos. Del Opus, incluso. Si yo soy ateo, no elegiré el del Opus, me parece obvio. Igual de obvio me parece que alguien homófobo o machista (sin que entienda ni respete que haya gente homófoba o machista, solo faltaba) no lleve a sus hijos a un colegio que no sea privado y ultracatólico. Después de saber que hay colegios en los que los profesores de naturales no han tenido la libertad para hablar de la evolución, me imagino que no habrá opción de nombrar la igualdad de género o la diversidad sexual, así que lo podrían llevar allí. Sin lechuga, sin tomate, sin cebolla y con extra de homofobia y machismo. Una receta perfecta para ellos, aunque no para sus hijos.

Ser homosexual no es un problema ni algo que haya que temer, además de que no se contagia ni nadie puede “volverse” homosexual, del mismo modo que nadie “se vuelve” heterosexual. Ni los padres ni los profesores tenemos ese poder de conversión, por suerte, sino que solo la naturaleza decide quién es heterosexual, homosexual o bisexual, como también es la naturaleza la que manda en lo relacionado con las personas transexuales. El problema y lo que da miedo es la homofobia, y eso, por lo que parece, sí es contagioso. Tampoco es un problema ser mujer. Ser machista sí lo es.

Los niños no son homófobos ni machistas. Aprenden a serlo. Si en sus familias les llevan a serlo, los maestros tenemos la obligación, ya no solo moral, sino por ley, de evitar que lo sean. Nuestra obligación es tratar esos temas por dos motivos bien sencillos (además, insisto, de que así lo recoge la ley): evitar la homofobia y el machismo y proteger a los alumnos LGTBI y a las niñas que puedan tener problemas por ser de sexo femenino.

Mirad si el pin es tan absurdo y está tan fuera de la ley que, de cumplirse, se estarían quebrando los propios derechos de los padres, esos que exponía antes. Nos obligaría a los centros educativos a incumplir la ley y nos haría cómplices de no cumplir con todo lo que leyes, decretos, resoluciones, declaraciones y demás nos obligan a cumplir.

Estos partidos y estos padres exigen estar informados. Bien, es uno de sus derechos. Por si, aun con todo lo explicado, no ha quedado claro, insisto: el curriculum de primaria es un documento público y a las programaciones, donde se incluyen esos contenidos y cómo se van a trabajar a lo largo del curso, incluidas charlas, talleres y actividades dentro del horario lectivo, cualquiera puede acceder. Unas programaciones, además, aprobadas por el claustro y por el Consejo Escolar, con representación, entre otros, de los padres.

Otro detallito que no se cuenta como es en realidad, es ese mantra que se repite de que los padres pueden decidir si sus hijos acuden a una charla, un taller o una clase en la que se hable de igualdad de género o diversidad sexual. Falso. Rotundamente falso. Ningún padre puede decidir qué va a trabajar su hijo o hija en horario lectivo. Todo lo programado, siguiendo el curriculum y las leyes educativas, es de cumplimiento obligatorio y, por lo tanto, evaluable. Si, por esos principios tan férreos de estos padres, deciden saltarse esas clases o actividades obligatorias, sus hijos no podrán ser evaluados al respecto, influyendo en la nota, y podrán incurrir en absentismo escolar, al tratarse de faltas injustificadas. Es más, no hay ninguna asignatura que lleve todo el peso de abordar los temas de igualdad de género ni de diversidad sexual. No, no os emocionéis. No lleva todo el peso una sola materia porque la ley educativa deja muy claro que son temas transversales para toda la etapa, esto es, que han de tratarse en todas las asignaturas en toda la educación primaria. Siguiendo con ejemplos apropiados a la simpleza de quienes argumentan a favor, es como si una familia decide no llevar a su hijo al colegio cuando se traten los animales vertebrados, las sumas con llevadas o la acentuación; solo que todo eso lo podrán aprender en casa, mientras que les será muy complicado aprender a respetar a las mujeres y a las personas LGTBI si son “educados” (sí, entre comillas) por familias machistas y homófobas.

De verdad, ¿qué problema tiene esta gente con las mujeres y los homosexuales? Que mujeres y homosexuales tengan derechos (no más que nadie, sino los mismos que todos), ¿les resta derechos a ellos? ¿Piensan, de verdad, que el hombre heterosexual es superior a las mujeres y a los homosexuales? ¿Cabe en la cabeza de alguien que un niño o niña se puede volver homosexual por escuchar que serlo es tan natural como ser heterosexual? Y, a las mujeres y homosexuales que lo apoyáis (porque, sí, los hay), ¿tan insano es vuestro juicio?

Podréis repetir hasta la saciedad todas esas barbaridades que decís, mintiendo sin sentir la más mínima vergüenza, hacemos en los colegios. Podéis seguir escupiendo odio. Podéis pensar que ser tan machos, tan hombres y tan españoles va a impedir que vuestros hijos puedan sufrir por ser homosexuales. Podéis retorcer la Constitución, las leyes y los derechos universales del modo más torticero posible, pero las leyes, los decretos, los derechos y las libertades están ahí. Por mucho que os empeñéis en anular lo que no os interesa o lo que no respetáis. Nosotros, los maestros, estaremos en frente. Enseñando y educando a vuestros hijos. Sí, educando. Porque esa es, también, nuestra obligación, por suerte para aquellos que vengan de familias como las vuestras. Y, para terminar, no. No os tengo que respetar. La homofobia no se respeta. El machismo no se respeta. La intolerancia no se respeta. Las agresiones no se respetan. El odio no se respeta. La violencia no se respeta. La discriminación no se respeta. Todo lo que vaya en contra de los derechos humanos no es respetable ni entra en la libertad de expresión ni en ninguna otra libertad o derecho. Por lo tanto, en mi yo maestro encontraréis siempre a alguien que les diga a vuestros hijos e hijas que la mujer y el hombre son iguales; que hay que erradicar la violencia, incluida la machista; que ser homosexual es algo natural y que serlo no tiene nada de malo, como no lo tiene ser heterosexual; que hay que respetar a las personas por ser personas, sin importar las diferencias. Encontraréis en mí, siempre, un educador que evite que vuestra educación retrógrada, fascista, machista, racista y homófoba sea la única que reciban.

Para concluir, diré: qué mal quieren estos padres si anteponen sus derechos (aunque sean sacados de la manga) a los de sus hijos…

 

“No quiero

amar en secreto,

llorar en secreto,

cantar en secreto.

No quiero

que me tapen la boca

cuando digo NO QUIERO”.

Ángela Figuera Aymerich, “No quiero”

Crítica: La melancólica muerte de Chico Ostra

Título: La melancólica muerte de Chico Ostra

Autor: Tim Burton

Editorial: Anagrama

Que la imaginación de Tim Burton es brillante es sabido por todo el mundo. Que ha creado a personajes tan geniales como Eduardo Manostijeras, Jack Skellelington o Beetlejuice es un regalo para todos los amantes del cine y la fantasía. Que a mí me encanta casi todo lo que hace tampoco es un secreto, como no lo es que disfrute cada vez más leyendo poesía infantil. Como es obvio, si Tim Burton y la poesía infantil se encuentran, lo necesito leer. Eso es lo que ocurre en este poemario, infantil en cuanto al tipo de poesía, no tanto en cuanto a todo lo demás. Eso sí, con muchos personajes propios de Mr. Burton, tan tétricos y oscuros como maravillosos.

La verdad es que he tardado mucho en hacerme con este libro, publicado en 1997 y traído a España en 1999. He esperado hasta encontrar esta preciosa edición con motivo del vigésimo aniversario y, ahí, lo cierto es que he ganado, porque es una edición mucho más bonita que la primera.

Sin enrollarme mucho más, voy con mi análisis de puntos fuertes y menos fuertes, como siempre hago.

Puntos fuertes:

Los personajes: Chico Ostra, Lady Alfiletero, La Mirona, la Chica Vudú, Chico Tóxico, Cabeza de Melón… ¿No os encantan ya solo con los nombres? Originalidad en estado puro, que es el elemento fundamental de la poesía infantil.

Las ilustraciones: realizadas por el propio Tim Burton, tienen todos los rasgos de sus creaciones. Dan todos miedo o asco o grima o todo junto, pero inspiran tanta ternura que te llegan al corazoncito.

El humor: todos los poemas son divertidísimos. Cada personaje vive una historia tan surrealista que te sacan un montón de sonrisas. Genial y muy importante, también, para que les guste a los niños.

Lo que más me ha gustado: que sea un libro de poesía infantil, pero atípico. No trata de animalitos ni está lleno de rimas manidas hasta la extenuación. Son poemas distintos a los que había leído hasta ahora, llenos de recursos diferentes. Un diez en cuanto a la originalidad, sin duda.

Lo que menos me ha gustado: lo siento mucho por el traductor, pero… qué traducción más horrorosa… Creedme que intenté leer el libro en castellano, pero llegó un punto en el que no pude más y tuve que recurrir al final del libro, en el que, por suerte, se incluyen los poemas en inglés. Comparto ese momento con vosotrxs.

El poema original dice:

She has many different zombies

who are deeply in her trance.

She even has a zombie

who was originally from France.

La traducción al español es:

Mantiene en trance profundo

a un ejército de zombis.

Entre ellos incluso hay uno

que es nativo de Donosti.

No pude seguir…

 

Lo recomiendo al mil por cien, sobre todo si os gusta Tim Burton. Eso sí, a no ser que os resulte imposible, leedlo en inglés. lo agradeceréis.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!

 

Stick Boy and Match Girl in love

“Stick Boy liked Match Girl,

he liked her a lot.

He liked her cute figure,

he thought she was hot.

But could a flame ever burn

for a match and a stick?

It did quite literally;

he burned up pretty quick”.

Tim Burton, The melancholy death of Oyster Boy & other stories

Crítica: Los asquerosos

Título: Los asquerosos

Autor: Santiago Lorenzo

Editorial: Blackie Books

Este libro fue un regalo de mi hermano en mi último cumpleaños. Él, lector asiduo de thrillers, añadió la visibilidad del libro a la información de la contraportada, en la que nos cuentan que Manuel acuchilla a un policía antidisturbios y se nos vende como un “trhiller estático”. Ahí está uno de los principales problemas de este libro: no es un thriller. Para nada lo es. Y eso, en mi opinión, engaña al posible lector.

Lo cierto es que, visitando librerías, este libro está por todas partes. Es uno de esos libros que han calado, que se ha desmarcado de los típicos libros, que se nos presenta como uno de esos libros que “hay que leer”, algo que, como ya sabréis, tampoco es algo que me encante.

Es verdad que lo empecé con muchas ganas. Que el estilo desenfadado y fresco de Santiago Lorenzo me impactó para bien, que pensaba que iba a ser una lectura a remarcar, pero… bueno, mejor os dejo con mi análisis de puntos fuertes y menos fuertes, que, si no, me enrollo más de la cuenta.

Puntos fuertes:

El estilo: me gusta mucho la forma de escribir del autor. No lo conocía hasta ahora. Es un escritor que, sin duda, sabe escribir y disfruta haciéndolo. Se nota y, en ese punto, la lectura de este libro es un acierto.

El léxico: qué riqueza de vocabulario. Qué maravilla, en ese aspecto. Os voy a poner algunas de las palabras que he anotado para buscar su significado (larguita, como veis): acendró, chiscón, mílite, mor, chines, diedro, miñón, adláteres, cenotafio, mansarda, artesa, sevicias, abluciones, , enjalbegar, quena, colegir, predio, talanquera, empercudir, falansterio, edáfico, gazmoñería, astroso, recua. ¿Qué os parecen? ¿Os animáis a buscar los significados de aquellas palabras que no conozcáis?

Las localizaciones: será simple coincidencia, pero en el libro aparecen localizaciones por las que paso a diario en mi camino de casa al colegio, como Torre Arias, Julián Camarillo o Arcentales, y, además, mi barrio de toda la vida: ¡Moratalaz! Obviamente, esto no suma para el resto de lectores, pero a mí me ha hecho mucha ilusión.

La situación del autor: puede que esto sea una estupidez, pero encontrar libros bien editados (me encanta esta editorial), bien distribuidos, bien promocionados y bien cuidades de autores que sean eso, autores, y no por ser famosos, youtubers o influencers, me parece todo un logro.

El punto filosófico: todo lo que le ocurre al protagonista hace que nos replanteemos algunas formas de vida, a dónde nos lleva esta vida atropellada que casi todos vivimos… Que nos replanteemos las cuestiones más antiguas de la humanidad: ¿quiénes somos y adónde vamos?

Puntos débiles:

Lo repetitivo: no sé hasta qué punto era necesario insistir tanto en la situación por la que pasa el protagonista para comprender lo que le ocurre. Quizá, si no fuera así, el libro se quedaría algo cojo, pero… Se me ha hecho pesado. Muy pesado. ¿Sabéis esa sensación de querer acabar un libro solo para ver si el final justifica haber seguido leyendo sin ganas? Me ha pasado. Como he dicho, me encantó el principio, pero, ufff… Se me ha terminado haciendo bola, la verdad.

La “moralina”: si hay algo que detesto en un libro es que el autor o la autora tratan a los lectores de idiotas si no actúan o piensan como ellos dicen. Aquí ocurre. De forma, además, muy descarada. A mí me parece genial que cada uno viva como quiera, siempre y cuando respete a los demás, pero aquí no he visto ese respeto. Aparecen frases como “…en la cola de qué espectáculo para faltos” o dar a entender que aquellos que se hacen la típica foto sujetando la Torre Inclinada de Pisa es imbécil. No sé a vosotros, pero a mí leer comentarios así no me gusta.

Lo que más me ha gustado: la forma de escribir, no tengo dudas. “Traía blanca hasta la sombra” y frases así, poéticas, trabajadas, bonitas de leer, hacen que, a pesar de ser una lectura que se me ha atragantado, haya podido disfrutarla.

Lo que menos me ha gustado: creo que ha quedado claro en los puntos que menos me han gustado. Sí. Lo siento, pero es una de las cosas que menos me gusta leer, y en este libro es demasiado evidente.

Lo he comentado con varios amigos y amigas y les ha pasado lo mismo. Algunos, incluso, no lo han podido terminar. No es un mal libro, está claro, y el autor tiene mucho oficio, pero me cuesta creer que nadie haya notado esa pesadez al leerlo, ese “venga, hombre, que pase algo ya; que ya sé que el protagonista hace ciento cincuenta mil apaños en casa con un destornillador; que ya sé que en el pueblo al que se muda no hay nada que hacer; que ya sé que odia vivir en sociedad; pero… ¡que pasa algo!” Una pena, porque la idea es buena y la forma en que está escrito es genial, pero no puedo decir que haya sido un libro que me haya encantado.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

¡Un abrazo!

“Todos somos candidatos a asquerosos”.

Los asquerosos

Crítica: El despertar de la señorita Prim

Título:El despertar de la señorita Prim

Autor:Natalia Sanmartín Fenollera

Editorial:Planeta

Por mi pasado cumpleaños pedí algunos libros a los que tenía el ojo echado, incluyendo esta novela. El título me llamaba, la sinopsis de la contraportada, también. Me apetecía leer algo así, así que llegó a casa junto a otros libros y, al final, me decanté por leer este primero.

Es un buen libro. Me ha gustado. No, no lo digo con esa efusividad mía cuando un libro me encanta. No ha llegado a ese punto. Es una historia bonita, bien narrada, muy bien escrita, con personajes creíbles y bien elaborados, pero tiene algo que ha convertido la lectura en aburrida en algunos momentos. Es opinión mía, por supuesto, y no se le puede negar a la autora que escribe a las mil maravillas, ahí no le pongo ni un pero, pero la historia me ha parecido un poco pretenciosa. Nunca me ha gustado el aleccionamiento, ni siquiera desde mi posición de profesor. No me gusta sentirme aleccionado por los personajes de una novela, y me he sentido así muchas veces. Es cierto que el escenario donde ocurre la historia así lo requiere, pero todos los personajes me han resultado bastante pedantes. Todos cultísimos, todos con sus verdades absolutas, sus frases leídas en clásicos, su experiencia vital incuestionable… Es algo muy presente en la novela, y, si os soy sincero, se me ha hecho un poco bola.

Dicho esto, paso a mi análisis:

Puntos fuertes:

El título: no puedo evitar enamorarme de algunos títulos, y este me enamoró desde que lo leí.

El estilo de la autora: ya sabéis que me gusta encontrarme con autores a los que no conocía que escriben bien. Natalia Sanmartín Fenollera escribe bien, muy bien, y siempre es muy positivo leer una historia bien escrita (como tendría que ser). Además, me gusta ver que hay autoras españolas con una pluma tan cuidada.

La protagonista y algunos otros personajes: como las relaciones sociales en San Ireneo de Arnois son inevitables, se crean unas relaciones muy bonitas entre la señorita Prim y algunos de sus habitantes, con conversaciones profundas y muy bien hiladas.

La incentivación a leer clásicos: todas las referencias me han hecho volver a tener ganas de leer algún clásico. Lo que no sé es cuál ni cuándo…

Lo que más me ha gustado: esto es otro de los puntos por los que el libro no me ha encantado. No hay nada que haya destacado tanto como para destacarlo. Por primera vez, no hay nada que escribir en este apartado.

Lo que menos me ha gustado: esa pedantería de la que he hablado antes, ese aleccionamiento constante… Creo que es algo más bien personal, pero me saca bastante de la historia.

Mi sensación final es que, aunque el libro me ha gustado y ha sido una buena lectura, esperaba que me gustara mucho más. Es una novela romántica, al fin y al cabo, y los romances no son mis argumentos preferidos para leer. Aun así, insisto, es una buena novela, muy bien escrita y con momentos que merece la pena leer. Si os gustan las novelas de este tipo, es una muy buena opción.

“En mi caso puedo decir que gran parte de mi personalidad tiene que ver con mis lecturas”.

Prudencia Prim, en El despertar de la señorita Prima

Crítica: Poemas para leer antes de leer

Título: Poemas para leer antes de leer

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Ajonjolí (III Premio de poesía para niños “El príncipe preguntón”)

Ya sabéis que estoy haciéndome con poemarios infantiles, que me ha picado la curiosidad, que estoy haciendo algunos talleres y, sobre todo, que es un género que me encanta.

Hace poco ya os hablé de un poemario que me encantó y que reseñé en el blog, “A lo bestia”, de Mar Benegas https://jorgepozosoriano.com/2019/12/14/critica-a-lo-bestia/

La entrada anterior la dediqué, precisamente a lo contrario, a “denunciar” que la basura es basura, aunque venga en forma de pseudo-poemas y se publique solo por el hecho de ser famoso. Hoy vengo a ensalzar la figura del poeta, del escritor. De quien sí se trabaja su literatura, de quien la lucha, de quien no tiene nada regalado, de quien merece estar donde está. Es el caso de Pedro Mañas, un autor a quien conocí por recomendación de una amiga, cuyos poemas uso en mis talleres y que ha escrito (entre otros muchos libros) esta maravilla de poemario.

Se trata de un libro de poemas sobre personajes literarios (una idea que yo ya había empezado a trabajar, todo sea dicho). Son poemas divertidísimos, muy bien elaborados, distintos entre sí, estudiados, con rimas geniales, con mucho trabajo detrás. Para mí, tiene todo lo que le podía pedir a un libro de estas características. Por eso, lo recomiendo desde ya.

Puntos fuertes:

Descubrir a Pedro Mañas: aunque sabía de su existencia, no lo había conocido literariamente hasta ahora. Autor muy versátil y, por lo que parece, muy bueno. Autor que, sin duda, ocupará mis estanterías.

Lo ingeniosos que son los poemas: es, creo, la palabra que mejor definiría (para mí) este poemario: ingenioso. Que los poemas sean tan divertidos y diferentes es todo un acierto.

La enseñanza sobre la poesía: Pedro Mañas ha incluido poemas tan distintos que hasta hay un soneto, nada más y nada menos, que al monstruo de Frankenstein. Ha jugado, literalmente, con las palabras (¿no es eso, al fin y al cabo, la poesía?). Hay poemas que bailan con distintas letras, aliteraciones, anáforas y mil recursos en cada verso, diálogos poetizados… ¡Es una pasada!

El fomento (indirecto) de la lectura: el hecho de que cada poema trate sobre un personaje (Drácula, Alicia, Peter Pan o Moby Dick, por ejemplo) puede llevar a que, quienes lean este libro, se interesen por leer otros muchos. Doble premio, vaya.

Lo que más me ha gustado: la poesía infantil me gusta tanto que, cuando encuentro un buen poemario, vuelvo a ser un niño, y eso no tiene precio. Además, compartir con mis alumnos algunos de estos poemas y ver cómo los disfrutan es una gozada.

Lo que menos me ha gustado: la edición, sin lugar a dudas. Los libros que se publican mediante este tipo de premios no suelen cuidarla mucho, lo sé, pero estos poemas merecían una edición mucho más trabajada y contar con unas ilustraciones mucho más bonitas.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!

 

“Tantos cuentos contaba al sultán tontorrón,

y con tanto talento, y tan requetebién,

que tras tiempo y tesón conquistó a su patrón,

y por eso a las letras yo juego hoy también”.

“Las mil y una noches” (estrofa “Con la T”)

Otra luz (o, mejor, a oscuras)

Hoy he tenido la (mala) suerte de encontrarme con los “poemas” (no sabría cómo definirlos) de Alfred García y no puedo resistirme a escribir una entrada al respecto.

De verdad, me cabrea. Me cabrea mucho. Me indigna. Me horroriza. Me da vergüenza.

¿Qué están haciendo con la poesía? ¿Quién, en su sano juicio, lee este libro y opina que es poesía? Somos un país plagado de poetas inmensos. El país de Lorca, de Alberti, de Miguel Hernández, de Hierro, de Gloria Fuertes, de Pilar Paz Pasamar, de Paca Aguirre, de Aleixandre, de Juan Ramón Jiménez, Félix Grande, de los Machado… ¿De verdad, ahora, la nueva hornada de poetas son Alfred, Aitana y Ana Guerra? De verdad vamos a decir que lo de estos tres últimos es poesía después de haber leído “Poeta en Nueva York”, “Marinero en tierra”, “Los trescientos escalones”“El rayo que no cesa”. Un momento… Quizás es eso. Quizás es que quienes leen estos “poemas” no han leído a ninguno de los poetas (de los de verdad, quiero decir). Quizás es eso… Me gustaría pensar que es eso, porque la otra opción es mucho más dura y pasa por hablar de la estupidezy el borreguismo de los humanos.

Que estas personas cantan, estupendo. Que nos guste más o menos cómo cantan, estupendo. Para algo están los gustos. Pero esto no trata de gustos. Trata de un mercado editorial pervertido, absurdo, cobarde y lastimoso. Trata de editores que acuden a agencias en busca de famosos, y no de escritores. De medir la calidad de un texto en el número de seguidoresy, por lo tanto, en el beneficio económicopara la editorial. De manuscritos brillantes que se quedan en un cajón porque sus escritores no son influencers. De estantes en las librerías plagados de bodrios infumables y mal escritos de gente famosa. De perfiles en redes sociales que se dedican a hablar de libros, pero que no se atreven a decir, con todas las letras, que esta dinámica en la que estamos es vomitiva. Si hablamos de libros en nuestros perfiles, hay que hablar de libros. Y hay que decir lo que nos gusta y lo que no. Sobre todo cuando, como digo, no se trata de que nos guste más o menos, sino de un libro que es una estafa, un engaño, un sinsentido, una broma y, sí, una patraña. ¿A qué estamos jugando?

Hoy he hecho un taller de literatura fantásticaen un colegio. Se me ha clavado en el corazón que ningún niño de sexto hubiera oído hablar de Michael Ende ni de “La historia interminable” (puedo entender que es un libro antiguo), pero que eligieran a Omar Montes como un personaje cuando les he planteado hacer una actividad usando la técnica del binomio fantástico de Rodari dice mucho del camino por el que va la cultura ahora mismo. Algo estamos haciendo mal, está claro. Muy mal.

No es envidia, podéis estar seguros. Por suerte, no escribo así. Y no es una crítica como escritor, sino como lector. Como maestro. Como alguien que se desvive por fomentar la lectura entre los más pequeños a diario. Como consumidor de poesía, de todas las edades, buscando siempre los mejores poemarios no solo para disfrutarlos, sino para compartirlos. Me veo en la obligación de criticarlo, de denunciarlo, de hacer lo posible por gritar a los cuatro vientos que eso que pretenden vendernos no es literatura, no es poesía, no merece mi respeto.

Lo siento, pero esta situación me desborda. Solo espero que esta escalada de lo estúpido, de lo absurdo y de la basura rebote contra el techo y vuelva a la normalidad. A que haya libros mejores y peores. Escritores que nos gusten más o menos. Opiniones y gustos sobre la calidad. Pero, por favor, que sean libros. Que sea literatura. Que sea.

La frase para esta entrada, de la siempre genial Mafalda, la saco del último artículo de Manuel Francisco Reina, otro poeta al que admiro y recomiendo, un poeta hasta arriba de premios literarios, con una barbaridad de poemarios premiados, pero que, por desgracia, no cumple el requisito más importante hoy en día para ser considerado un buen escritor y que las editoriales se dejen la piel por hacerse con tus textos: ni es famoso ni sus redes sociales están repletas de seguidores. Quizás tengas que aprender eso y desaprender toda la poesía que sabes, querido Manuel. No leas más, métete en algún reality o ten algún romance con una persona famosa. Entonces, quizá, tengas el lugar que te mereces en la poesía. Os dejo, también, su artículo. Merece la pena: https://www.elplural.com/opinion/metafora-platano_229720102 

“Que paren el mundo, que yo me bajo”.

Mafalda

Crítica: A lo bestia

Título: A lo bestia

Autor: Mar Benegas

Editorial: Litera libros

Si me seguís por redes sabréis que estoy dando charlas y talleres de fomento de la lectura en varios colegios. Los últimos que he dado han sido de poesía infantil y de literatura fantástica, y os aseguro que me encanta hacerlo. Siempre afirmo que la lectura es fundamental para todo y que se nota muchísimo cuando un niño lee y cuando no. Insisto, para todo.

En esta época de tablets y demás pantallas, tengo como firme objetivo (tanto en mi faceta de profe como en la de escritor) “despantallizar” la literatura y reforzar el papel del libro de papel en esta cruzada por el fomento lector en que lucho a diario. Creedme que ver las caras y las sonrisas de los alumnos y alumnas con los que lo trabajo es la mejor demostración de que funciona, de que les vale, de que les gusta y de que merece la pena.

¿Por qué me enrollo tanto? Porque, a raíz del taller de poesía que di, me he dado más cuenta aún de la infinidad de actividades que se pueden hacer para trabajar mil aspectos de la lengua. Por eso, me he hecho con varios libros de poesía infantil de autores como Pedro Mañas, Sagrario Pinto o Mar Benegas, y algunos de ellos, como este que os traigo hoy, me han parecido auténticas maravillas. Adoro a Gloria Fuertes y es una fuente inmensa de poesía, pero me encanta saber que hay otros muchos autores en quienes podemos fijarnos para leer poesía infantil de calidad.

Y, tras este alegato que cada vez repito en más sitios, voy con mi análisis del libro.

Puntos fuertes:

Descubrir a Mar Benegas: una poeta a la que, seguro, no perderé la pista a partir de ahora. Os la recomiendo al cien por cien.

La originalidad: como me pasa con casi todo en la vida, no me gusta lo simple ni lo repetitivo. Me ha costado dar con un poemario infantil que no cae en los mismos temas, las mismas rimas y las mismas ñoñerías que otros muchos. La poesía de Mar Benegas es fresca, divertida, diferente y muy, muy original, y eso es de agradecer.

La edición: aunque no me parece la más cómoda posible para niños (no termina de parecerme muy manejable), la edición es preciosa. Los distintos tonos de azul, la tipografía, las ilustraciones… Visualmente es precioso, algo muy a favor si pensamos el público al que va dirigido. Enhorabuena a la editorial.

Lo que más me ha gustado: encontrar un libro tan bueno que, aun siendo infantil, me ha hecho disfrutar muchísimo. Me he reído, he releído varios poemas de lo que me han gustado, me ha servido para leer en los talleres. Además, saber que un libro de poesía infantil tiene unas ventas tan elevadas me da algo más de esperanza en que, también, se editan libros de calidad y se apuesta por ellos.

Lo que menos me ha gustado: no tener un libro mío publicado con Litera libros, jeje. De verdad que puede verse el cariño puesto en la edición de este libro. Está cuidado al detalle, es bonito por fuera y por dentro, hay trabajo… Editoriales así son las que siguen apostando por la calidad y no solo por la cantidad (ya sabéis mi postura ante esa “literatura”influencer), así que, sí, me da mucha envidia pensar que no hay nada mío publicado por este equipazo. Si me leéis, que espero que sí, y me queréis dar una alegría, lo tenéis muy fácil J

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!