Enredando voces con Pedro Mañas

Uno de mis escritores favoritos de literatura infantil y juvenil.

Un enorme poeta (me enamoré de su poesía en cada poemario, especialmente “Ciudad laberinto”).

Autor de series como Anna Kadabra, Princesas Dragón o Cazapesadillas, entre otros muchos libros.

Un tío muy grande, en todos los sentidos posibles.

Aquí os dejo la charla que tuvimos en Radio Off the Record:

Enredando voces con Beatriz Osés

Ya ha pasado un mes desde el primero que publicamos, y este “Enredando voces” en el que converso con personas relacionadas de una u otra forma con la literatura no me ha dado más que alegrías.

Desde Radio Off The Record, los jueves, a las 21.00, seguiremos apostando por los libros y por la cultura, trayendo al programa a invitados e invitadas que queremos que conozcáis o, en el caso de que sepáis quiénes sois, podáis saber más sobre su relación con la literatura.

Empezamos con Manuel Francisco Reina. Seguimos con Laura Riñón. Después, llegó Iván Alfaro. La siguiente fue Carmen Guaita. El turno de hoy es (creo que no podía ser de otra forma) para Beatriz Osés.

Con su serie “Albert Zimmer” recién aterrizada en las librerías y el “Premio El Barco de Vapor” que le acaban de entregar (su segundo en tres años), es la autora de infantil y juvenil del momento.

Me pierdo en la cantidad de premios y reconocimientos que ha obtenido su obra. Es uno de mis descubrimientos de este año (en lo literario y en lo personal), una de mis autoras de infantil y juvenil favoritas y, siendo objetivos, cuando llevas a la espalda premios como el “Ciudad de Orihuela”, el “Edebé”, dos “Barco de vapor” o “La Brújula” y has sido dos veces finalista del “Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil”, no es por suerte ni por nada que no sea talento.

Además, su visión como profesora de Lengua y Literatura nos dará, también, detalles de esa, a veces, complicada relación entre la educación y la lectura.

Solo tenéis que ir a https://www.radiofftherecord.com/2021/05/13/7622/ y encontrar un ratito para dejaros llevar por las palabras en esta charla entre amigos, entre colegas (en el sentido laboral), entre apasionados de la literatura.

Y, ya sabéis, nada mejor que un libro para conocer el mundo.

“No me entiendo sin la escritura”.

Beatriz Osés

Crítica: Un bosque en el aire

Título: Un bosque en el aire

Autor: Beatriz Osés

Ilustradora: Luna Pan

Editorial: SM, “Premio El Barco de Vapor”

Qué grata sorpresa me llevé cuando supe que el “Premio El Barco de Vapor” 2021 iba, por segunda vez, a manos de mi querida amiga Beatriz Osés.

Cuando hablé con ella le dije lo que pienso, que es lo mismo que voy a decir por aquí: qué bien que se premie a autores que, además de escribir bien (ya sabéis que esto no siempre ocurre; lo de ser escritor y escribir bien, digo), son gente humilde, generosa y sencilla.

En el tiempo que llevo ya entrando en este mundillo, ya sea desde lo que escribo o las redes, y voy conociendo a más escritores, hay algo que suele repetirse casi siempre: quienes mejor escriben son los más agradables, los más cercanos, los más humildes y los más majos. Esta constante la tengo más que comprobada con Beatriz Osés. Y este premio lo pone aún más de relieve.

Por suerte, justo el día siguiente a la rueda de prensa que confirmaba este premio (además del “Premio Gran Angular” para Chiki Fabregat por “El cofre de Nadie”), compartí el Club de Lectura de la Librería Taiga de Madrid con Pedro Mañas (otro autor que encaja en esa descripción que hacía antes, además de haber ganado, también, el “Premio El Barco de vapor” con “La vida secreta de Rebecca Paradise”) y con la propia Beatriz Osés. Se empeñó en regalarme el libro y dedicármelo. Ahora mismo, escribiéndolo, creo que he debido de ser la primera persona a la que Beatriz ha dedicado este libro… ¡Qué honor más grande!

El libro es una preciosidad. De lectura cómoda, con un lenguaje sencillo y actual, muy divertido, con unos personajes tan peculiares como bien definidos (uno de los rasgos, en mi opinión, más característicos de la literatura de Beatriz Osés), con mucho humor y con varios mensajes muy potentes: el cuidado de la naturaleza, los problemas de la despoblación y los peligros del materialismo y el uso abusivo de las nuevas tecnologías. Sin que la historia tenga olor a “moralina”, sin hacerlo ni evidente ni excesivo. Vamos, que todo está en su justa medida. Además, incluir haikus (preciosos) y regalarnos otro tipo de conocimientos sobre árboles, refranes y más curiosidades es un acierto.

Para redondear el libro, las ilustraciones de Luna Pan son una preciosidad. 

La edición y el formato del libro son, también, perfectas.

Es una joya, la verdad. 

Y yo me alegro muchísimo por Beatriz, porque se lo merece.

Publico esta entrada a una hora de que le entreguen el premio y estoy tan contento como si me lo estuvieran dando a mí.

Solo me queda desear que, algún día, pueda ganar este premio, porque es uno de mis mayores retos como escritor…

Lo que más me ha gustado: diría tantas cosas… Podría hablar del mensaje, de los personajes, de los haikus, del humor… Pero creo que, aun habiéndome encantado todo eso, me quedo con la felicidad que me da saber que este tipo de premios se da a autores de la talla de Beatriz. 

Lo que menos me ha gustado: por decir una cosa (por absurda que sea), diré que lo que menos me ha gustado ha sido no ganar el premio yo, porque, sí, me presenté. Pero, insisto, feliz por saber que lo ha ganado Beatriz Osés.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“En el cerezo

amanecen las flores,

blancas de nieve”.

Beatriz Osés en “Un bosque en el aire”.

Enredando voces con Iván Alfaro

No todo en la literatura son las letras. Sobre todo, me atrevo a decir, en la literatura infantil.

En unos libros que se ofrecen a los más peques, lo visual cobra una importancia tremenda.

Ahí es donde entran los y las ilustradores e ilustradoras

Son quienes ponen el color, la luz, el reflejo de las palabras de los autores. Qué tarea más maravillosa…

En esta nueva entrevista, en este nuevo “Enredando voces”, en Radio Off the Record, he querido conversar con uno de los ilustradores a los que más admiro: Iván Alfaro.

Lo conocí por las redes sociales y, al instante, me enamoré de su trabajo. No sé si os pasará lo mismo que me pasó a mí, pero, en cuanto vi cómo ilustraba, pensé que eran las ilustraciones de un niño con la maestría de un adulto. Y me ocurrió eso por la ternura, por la inocencia, por el amor que se ve en todo lo que hace.

No voy a aburriros más con mis letras.

Esta vez, el tiempo es para Iván. Para sus colores. Para su inocencia. Para su magia.

Espero que disfrutéis escuchando el podcast.

Crítica: El columpio de Madame Brochet

Título: El columpio de Madame Brochet

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Emilio Urberuaga

Editorial: Edebé

Sigo conociendo más y mejor a Beatriz Osés y, cuanto más la conozco, más me gusta.

Y no solo me refiero a seguir leyendo libros suyos, que me encanta, sino, también, a haberla conocido en persona por fin gracias al Club de Lectura Infantil que organizo en la Librería Taiga y de seguir estrechando los lazos de la amistad que ya nos unen.

Hay que reconocer que, entre mucho sinsentido, las redes sociales nos traen, de vez en cuando, regalos en forma de personas, como ha sido el caso de Beatriz.

Este libro, que fue un regalo que me hizo, con dedicatoria incluida, ha sido una delicia. Si bien, en lo que se refiere a narrativa, me inicié en la pluma de Beatriz con “Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica” y me gustó mucho, esta historia, en mi opinión, la supera.

Me parece mucho más completa, absolutamente redonda, como un círculo anudado en los extremos. También me parece más divertida, más original, más entretenida y, en definitiva, mucho más libro. No en vano, fue finalista del Premio Edebé en 2016 y del Premio Nacional en 2018. Desde luego, es un libro que lo merece.

Mientras lo leía, se me iba formando una sonrisilla al pensar en algo que he confirmado nada más leer la última palabra y que le he comentado a Beatriz en seguida: si me dijeran que se ha descubierto una historia inédita de un autor que me encanta y me hubieran dado este libro para que lo leyera, no habría duda. Habría pensado que es una historia escrita por Roald Dahl.

Puede que suene atrevido. Roald Dahl es mucho Roald Dahl. Pero lo cierto es que, manteniendo el estilo ya muy reconocible para mí de Beatriz Osés, he descubierto muchos de los rasgos del genial escritor galés. Elhumor (a raudales); el protagonismo absoluto de los niños; la maldad de los adultos, especialmente de los padres; la pizca de magia… Muy en la línea de las mejores historias de Dahl, lo cual tiene un mérito inconmensurable, como os podréis imaginar.

Siempre digo que un buen libro infantil o juvenil tiene que ser capaz de gustar, también, al público adulto. Al menos en mi caso, Madame Brochet me ha enamorado de principio a fin, por lo que estoy segurísimo de que les encantará a los más peques.

De nuevo, las ilustraciones vienen de la maravillosa mano de Emilio Urberuaga, mejorando aún más este libro.

Una historia más que va a la lista de recomendaciones para mis alumnos.

Lo que más me ha gustado: ya que he leído casi todo de Roald Dahl, ha sido un regalazo poder revivir esas lecturas que tanto disfruté, sabiendo, además, que estaba leyendo a una amiga como Beatriz.

Lo que menos me ha gustado: ni una coma le cambiaría. Es una historia de diez.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“¡Después de tantos años, su deseo se había cumplido al fin!”.

Beatriz Osés en “El columpio de Madame Brochet”.

Crítica: El misterio del gato negro

Título: El misterio del gato negro

Autor: Beatriz Osés

Ilustradora: Ester García

Editorial: Editora Regional de Extremadura

Vuelvo a Beatriz Osés y a otro libro suyo de misterio. Este “El misterio del gato negro” será el libro que trabajemos en el club de lectura de once y doce años en la Librería Taiga, así que tenía que prepararlo todo en condiciones. Además, @mividaentrelibros me confesó que era el libro preferido de uno de sus hijos, así que todo cobró más sentido aún.

Una vez más, Beatriz nos sumerge en un caso misterioso, aunque el público al que se dirige esta historia requería un asunto un poco más truculento y un lenguaje algo distinto, dos aspectos conseguidos a la perfección.

En esta historia, el protagonista tendrá que descubrir qué le pasó a Irene Conti, la anterior inquilina de su habitación. Una investigación guiada por el fantasma de la joven y un misterioso gato negro que da título al libro.

Un muy buen libro para iniciar a los lectores jóvenes en la novela negra, ya que tiene todos sus ingredientes adaptados a esas edades, suponiendo un gancho estupendo para futuros lectores de Agatha ChristieConan Doyle y compañía.

Además, introducir la muerte en la literatura infantil y juvenil, si se hace bien, puede suponer algo muy positivo para empezar a familiarizarse con ella y a comprenderla.

También es un libro breve y con una lectura sencilla que no querremos detener para averiguar lo antes posible qué ha ocurrido. Otro libro que recomendaré siempre que tenga ocasión.

Dicho todo esto, paso a mi análisis (algunos puntos coindiden con los de “Benjamin Wilson”).

Puntos fuertes:

Marca España: Beatriz Osés no necesita presentaciones y algunos de sus libros han sido traducidos a varios idiomas, por lo que su internacionalidad es un hecho, pero sigo diciendo que me encanta saber lo bien que se escribe literatura infantil y juvenil en España.

El misterio: mantener al lector pegado al libro para desentrañar la trama es un acierto en la literatura para el público infantil y juvenil. Si yo estaba deseando saber qué le había ocurrido a Irene, los más pequeños tienen que acabar mordiéndose las uñas… 

La fantasía: aunque es una historia “real”, introducir a un fantasma le aporta un plus a la historia, al menos eso me parece a mí.

Las ilustraciones: no son muchas, pero sí acompañan muy bien a la historia, y eso siempre se agradece.

Lo que más me ha gustado: estoy seguro de que lo que más voy a disfrutar es el momento en que compartamos impresiones en el club de lectura.

Lo que menos me ha gustado: una vez más, la brevedad, pero, claro, esto lo digo desde la edad que tengo y lo leído que estoy, jeje.

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Me llamo Irene –musitó la voz–. Irene Conti”.

Beatriz Osés en “El misterio del gato negro”.

Crítica: Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica

Título: Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica

Autor: Beatriz Osés

Ilustrador: Emilio Urberuaga

Editorial: Edebé

Hay unos cuantos autores y autoras nacionales de literatura infantil y juvenil de los que me fío al cien por cien. Beatriz Osés es una de allas, al igual que lo son @pedro.manas.romero , @lediciacostas , @loslibrosdelaoro o @margaritadelmazo . No es necesario irse tan lejos para encontrar muy buenas historias dedicadas a peques y jóvenes.

Este libro fue uno de los elegidos para el Club de Lectura Infantil de la Librería Taiga de Madrid, del que me voy a ocupar a partir de ahora. Será del que hablemos en el grupo de nueve y diez años, y creo que les va a encantar.

Aunque me encante la fantasía, siempre he dicho que libros para este público tan exigente que sean “reales” es, también, necesario. Me encanta leer y escribir sobre magia, criaturas fantásticas y hechizos, pero también me gusta mucho hacerlo sobre lo que un niño o niña puede encontrarse en su día a día. Sin ir más lejos, en su colegio. Todo eso, a pesar de que la historia en sí no sea muy realista. Os cuento.

Benjamin Wilson es un señor que, a punto de jubilarse, recibe una notificación del Ministerio de Educación para que vuelva a su colegio, ya que afirman que tiene siete años. Con un argumento así, y con la pluma e imaginación de Beatriz Osés, podéis imaginar que es una muy buena historia en la que, sobre todo, priman el misterio y el humor. Dos elementos, para mí, muy importantes en la literatura infantil y juvenil.

Es un libro breve, muy entretenido y muy recomendable, y podremos destriparlo a placer en el club de lectura.

Además, cuenta con las ilustraciones de Emilio Urberuaga, uno de los grandes ilustradores españoles que, ni más ni menos, ha ilustrado Manolito Gafotas, entre otros muchos. Todo un lujo, desde luego.

Será un libro que recomiende en el colegio, sin duda. Cómo me gusta que autores tan cercanos escriban historias tan geniales.

Dicho todo esto (aunque me enrollaría mucho más), paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Marca España: sí, insisto. Es un auténtico lujo leer un libro de una autora de la talla de Beatriz Osés (ojead su curriculum literario) e ilustrado por Emilio Urberuaga, Premio Nacional de Ilustración 2011, sin ir más lejos. Cuánto talento tenemos en España, amigos y amigas. Y cuánto me gustaría que todo ese talento se valorara mucho más aún.

El humor: aunque, en realidad, catalogaría este libro como un libro de misterio, creo que el humor es lo más importante que encontramos en sus páginas. Un gancho perfecto para su lectura. 

El protagonista: Benjamin Wilson es un personaje estupendo. Inocente, torpe, concienzudo, justo… y muy divertido. Me ha cautivado.

Las ilustraciones: cuando un ilustrador es tan reconocible es por méritos propios. Y las ilustraciones de Emilio lo son.

Lo que más me ha gustado: poder compartir este libro con los lectores de Taiga y, además, contar con la propia autora, que nos acompañará si nada se tuerce.

Lo que menos me ha gustado: ¡que se me ha hecho muy corto! Es lo que tiene leerlo con treinta y cinco años, supongo…

¿Conocíais a la autora? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Según estos documentos, usted tiene siete años y está en edad escolar”.

Beatriz Osés en “Benjamin Wilson y el caso de la mano maléfica”.

Crítica: El secreto del oso hormiguero

Título: El secreto del oso hormiguero

Autora: Beatriz Osés

Ilustradora: Miguel Ángel Díez

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela)

Primer poemario ganador del “Premio de Poesía para Niños y Niñas Ciudad de Orihuela”, en 2008, inaugurando un concurso tan necesario como este para la poesía infantil. Y qué primer premio… 

Una historia a través de los sueños, de los secretos, de los misterios. Una historia con animales tan variopintos como un oso hormiguero, un bicho-bola, un tigre y hasta un gamusino. Originalidad sin perder las formas. Versos muy bien hilados para comprender esta historia. Porque, sí, el libro cuenta una historia, tan bonita al principio como al final.

Lo que más me ha llamado la atención del poemario es cómo un poema se une con otro, cómo el poemario va avanzando poema a poema, verso a verso, hasta llegar a un final que nos hace (a mí, al menos) cerrar el libro con una sonrisa llena de ternura.

La autora, Beatriz Osés, tiene un bagaje literario envidiable, pero de envidia sana, porque es de esas autoras trabajadoras al máximo, cuidadosas con su literatura y, además, cercana y agradable como se ve pocas veces. Un placer conocerte gracias a los libros, Beatriz.

Dicho esto, paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

El significado: ser el primer “Premio Orihuela” tiene un significado de una importancia espectacular y, me imagino, un honor impresionante para su autora. Además, lo merece. 

La “historia”: ese eslabonamiento de poemas me parece espectacular. Pocas veces he visto un hilo tan claro en un poemario infantil, desde el inicio hasta el final. Muy, muy buena idea.

La edición: como siempre que tengo un libro de Kalandraka en las manos, la edición es una maravilla. 

Lo que más me ha gustado: además de lo que he disfrutado leyéndolo, haber podido iniciar lo que se me antoja como una muy buena amistad con su autora, de la que, seguro, os hablaré más de una vez y a quienes os recomiendo buscar desde ya.

Lo que menos me ha gustado: no le pongo ni un pero. La poesía es muy buena, la edición es muy buena y las ilustraciones son muy buenas. Un libro, en mi opinión, perfecto.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais ala autora? Si no es así, ¿me haréis caso y buscaréis alguno de sus libros?

¡Un abrazo!

“La vieja tortuga

bajo las estrellas

se siente menuda”.

Bajo las estrellas, Beatriz Osés

Crítica: Ciudad laberinto

Título: Ciudad laberinto

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela, Premio de Poesía para Niñas y Niños Ciudad de Orihuela 2009)

Como ya conocéis al autor, al menos por lo pesado que soy yo, no voy a hacer una reseña al uso, sino una especie de carta de agradecimiento, tanto a él como a la editorial, que también lo merece por su maravillosa labor, su perfecta edición y por este premio tan importante en el mundo de la poesía infantil.

Gracias, Pedro, por:

Gracias, Kalandraka, por:

No quiero alabar más a Pedro Mañas ni repetir lo muchísimo que me gusta leer todo lo que escribe porque, según me dice, le da un poco de apuro. Eso sí, si os gusta leer literatura infantil o la buscáis para peques que tengáis cerca, os garantizo como hago con pocos autores que os/les gustará.

Por hablar un poco del libro, se trata de una colección de poemas en la que diversos elementos de una ciudad son los protagonistas. Calles, plazas, mercados, alcantarillas, rascacielos, farolas… Con la maravillosa pluma poética y la originalidad de la poesía de Mr. Mañas. Me ha encantado, no puedo decir otra cosa.

Dicho esto, solo voy a decir dos poemas que son divertidísimos. Me han gustado muchísimo todos, pero quiero destacar estos dos porque, de verdad, me han hecho reírme un montón, igual que a mis alumnos.

Comida basura: un poema en el que Doña Rata y su marido se van a cenar al restaurante del basurero, iniciando un diálogo genial con el camarero. Os dejo un pequeño fragmento:

[…]

Y le pregunta el esposo:

“¿Y algo un poco más sabroso?”

“Tenemos salchicha rancia

con queso viejo y mohoso

recién traído de Francia

y que es muy apetitoso”.

Se vende todo: donde un vendedor que dice venderlo todo no tiene nada lo que necesita una clienta (y qué preciosidad lo que le pide). Coincide, además, que lleva la ilustración que más me ha gustado. Porque, sí, las ilustraciones, de mano de Silvina Socolovsky, son una preciosidad.

Por decir una sola cosa que no me ha gustado, justo el poema “Comida basura” no lleva ilustración… Me habría encantado ver ese “suculento” menú mientras leía sus versos. ¡Una pena!

Y poco más que añadir. Que me vuelve loco la poesía, como ya sabéis, incluida la infantil. Que me encanta leerla porque vuelvo a ser un niño. Que me encanta leérsela a mis niños y niñas y ver que lo disfrutan tanto. Que, si buscáis literatura infantil buena y bonita, buscad en el catálogo de Kalandraka ¡Ah! Y que leáis a Pedro Mañas, que es un fenómeno.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais a este autor? Si no es así, ¿me haréis caso y leeréis algo suyo?

¡Un abrazo!

“He pintado un mapa

sobre la solapa

de mi libreta.

Un mapa pequeño

de una ciudad grande

que no se está quieta”.

Ciudad Laberinto, Pedro Mañas

Entrevista a Pedro Mañas

Hoy os traigo una entrevista con el que se ha convertido en mi escritor nacional de literatura infantilfavorito: Pedro Mañas.

Su carrera, su obra (“Ciudad laberinto”, “Trastario”, “Anna Kadabra”, “Princesas dragón” y otros muchos) y sus premios (“El príncipe preguntón 2008”, “Ciudad de Orihuela 2009”o “Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil 2018”) hablan por sí solos, pero creo que es de justicia hablar de un autor que, en mi humilde opinión, tendría que estar aún mejor considerado.

Ya sabéis que detesto el triunfo de los mediocres o los “enchufados” (ya sea por fama, seguidores o cualquier otro motivo) en la literatura y que, del mismo modo, apoyo el talento de quien lo merece y ofrezco mi pequeño altavoz para darlos a conocer todo lo posible.

Como ya he dicho alguna vez al reseñar alguno de sus libros, Pedro es, además, un tío muy majo, muy cercano y muy humilde (no me extraña que sea un buen autor con esas cualidades), así que accedió desde el primer segundo a responderme a unas pocas preguntas. Muchas gracias, Pedro. Prometo (o no) ser breve.

Sin enrollarme más, voy con esta entrevista. Espero que os guste.

Como escritor consolidado, ¿desde cuándo supiste que eso era lo que querías ser?

Solo desde que lo fui. Me explico: en realidad, no entraba dentro de mis planes dedicarme a la literatura. Ni siquiera tenía una vocación clara, no hay más que ver mi currículum académico: empecé la carrera de Medicina, me matriculé en Periodismo y terminé licenciándome en Filología Inglesa. Lo que sí es cierto es que desde pequeño me sentía atraído por el mundo de las artes. Escribía, pintaba, actuaba, participaba en los programas de una radio local… En el verano de 2007 me topé con el anuncio de un certamen de cuentos infantiles. Participé solo por probar, y resultó que gané. Creo que al ver mi primera novela publicada empecé a entender que, tal vez, había encontrado al fin una vocación. Por eso suelo decir que no hay que obsesionarse con tener un sueño en la vida. A veces es la vida la que sueña por ti. 

¿Fuiste un niño lector? Tanto si la respuesta es positiva como negativa, ¿crees que eso influyó en que seas escritor?

Sí, era un lector caótico pero voraz, y creo que ambas cosas han influido en mi modo de entender la escritura. Por un lado, el leer mucho me dio una buena base literaria,  enriqueciéndome con lo que otros habían creado. El hecho de leer lo que me daba la gana se tradujo en una gran libertad a la hora de desarrollar un estilo y de atacar diferentes géneros sin prejuicios. Y, también, desgraciadamente, en un gran desorden para gestionar la escritura. Confieso que desearía ser más metódico.

¿Cuáles son tus libros y autores favoritos? ¿Cuáles o a quiénes recomendarías a tus lectores, teniendo en cuenta sus edades?

Uf, el panorama de la literatura infantil es tan rico que me resulta difícil elaborar una lista breve de favoritos. Siempre salgo del paso recomendando clásicos… o aquellos que van camino de convertirse en clásicos. En primer lugar, porque han pasado la prueba infalible del tiempo, y en segundo porque temo que recomendando a actores actuales puedo caer en el agravio comparativo. Dicho esto, tengo que citar necesariamente a Roald Dahl, Gianni Rodari, Michael Ende y Christine Nostlinger (no creo necesario señalar ninguna obra porque todo lo suyo es bueno). Pero también se me ocurren otros menos populares e igualmente excelentes como Mira Lobe (La nariz de Moritz), Sebastià Sorribas (El zoo de Pitus), Pilar Mateos (Historias de Ninguno) o José Luis Olaizola (Cucho y La leyenda de Boni Martín). Tal vez sus libros no estén tan a la vista hoy en día, pero merece la pena el esfuerzo de buscarlos. Los lectores se sorprenderán.

¿Recuerdas cómo fue el momento en que viste tu primer libro publicado?

Recuerdo especialmente el momento en que supe que lo publicarían. Me enteré a través de una llamada de Pablo Cruz (responsable editorial de Anaya Infantil y Juvenil), que me comunicó que mi obra Klaus Nowak, limpiador de alcantarillas había resultado vencedora en el concurso de literatura infantil Vila d’Ibi. A partir de aquel momento se sucedieron cuatro meses de ilusión y nervios en los que no acabé de creerme que mi libro iba a ver la luz de la mano de una editorial tan importante. Recuerdo también que estaba saliendo hacia la universidad cuando recibí en casa el primer ejemplar. Estaba tan orgulloso que me lo llevé bajo el brazo para enseñárselo a todos, compañeros y profesores.

Si tuvieras que definirte como autor, ¿qué definición emplearías?

Esta sí que es difícil. Me vienen a la cabeza palabra como “heterogéneo”, “lúdico”, “caótico“… (y, a la vista de los adjetivos escogidos, “esdrújulo”). Sobre todo, me temo que no soy un autor que se tome demasiado en serio, por eso no he reflexionado mucho sobre el asunto. Simplemente escribo lo mejor que sé, buscando un equilibrio entre lo personal y lo comercial, casi siempre en clave de humor y tratando de buscar nuevos retos para crecer profesionalmente.

¿Qué es, para ti, importante en un poeta?

Que sea un enamorado del lenguaje. De las musicalidad de las palabras, de las sensaciones que evocan, de la polisemia, de los matices de un par de sinónimos, de la rima, de la sintaxis, de los dobles sentidos, de la lectura en voz alta, de las metáforas, de la importancia de una coma, de las agudas, las llanas y esdrújulas… En definitiva, considero importante que ame de corazón las palabras. Si además escribe poesía infantil, que sepa jugar con ellas como los niños con sus juguetes. Casi como si pudiera cogerlas con las manos.

¿Cómo ves el panorama nacional actual en la literatura infantil y juvenil?

No me considero el mejor para opinar al respecto, puesto que es un panorama tan rico y variado (y yo un lector tan disperso), que no sé si alguna vez llegaré a tener siquiera una mínima visión global. Vaya por delante que hay numerosos y magníficos autores en España trabajando duramente para intentar vivir de esta profesión. Hay incluso quien dice que la LIJ está viviendo una época dorada en nuestro país. Por desgracia, la literatura ha de competir con otro tipo de libros que son meros productos de marketing que beben del tirón mediático de celebridades de internet, y que enmascaran la calidad y el talento que hay en el sector. Se publica tanto y a tal velocidad y tantas que habrá que esperar bastante para que el tiempo vaya poniendo cada cosa en su sitio. Me consuela pensar que, a la larga, la buena literatura perdurará y permanecerá para las nuevas generaciones. ¡Me bastaría con que un solo libro mío sobreviviese!

¿Qué importancia le das a las redes sociales para darte a conocer y promocionarte?

Creo que, en mi caso, las redes sociales han sido más una consecuencia que una causa. Es decir, que ante todo me he dado a conocer a través de los certámenes, de los encuentros con lectores y de las propias obras. Al fin y al cabo, comencé a publicar cuando las redes aún no eran una herramienta tan fundamental en este oficio. Las uso profesionalmente desde 2015 y, aunque al principio me resultaban ingratas, ahora las veo como una ayuda estimable para informar de eventos, publicaciones y demás noticias. También me permiten un contacto inmediato con lectores, libreros, maestros y editores. Las uso con moderación y procurando no saturar su potencial.

¿Qué consejos le darías a alguien que quiere ser escritor de libros para niños y jóvenes?

A menudo digo que el único consejo que puedo dar es el de escribir a doble espacio y por una sola cara. Es un modo de expresar mis dudas sobre lo que yo pueda enseñar. Tengo la sensación de que lo esencial suele ser indescifrable, incluso para el propio autor. No obstante, ante todo recomiendo huir de tópicos y prejuicios sobre la literatura infantil. Los textos para niños no han de ser pueriles, ni cuajados de moralejas, ni recrear ese mundo ficticio de magia e ilusión que algunos creen que es la infancia. Un buen libro infantil puede gustar también a lectores adultos. En pocas palabras, debe tener una historia interesante, bien hilada… y narrada con un estilo atractivo, casi como cuando contamos un cotilleo a un vecino.

Y, por último, ¿nos puedes dar algunos detalles sobre los proyectos que tengas ahora entre manos?

Son muchos, seguramente demasiados… ¡aunque no sé si mis editores me dejan hablar de todos! Ante todo, estoy comprometido con las colecciones que tengo en marcha (las más recientes, Los Cazapesadillas y Anna Kadabra) y que exigen constancia y continuidad en la escritura. También ando metido en un proyecto muy bonito de poesía mientras le doy vueltas a algunas ideas para álbum ilustrado. Por si esto fuera poco, siempre me persiguen los fantasmas de las novelas inacabadas, textos personales que quedaron abandonados por falta de tiempo o inspiración. Ahora que las actividades en ferias, colegios y bibliotecas escasean, tal vez sea el momento de retomar alguno de ellos.

No me digáis que no os han gustado las respuestas de Pedro Mañas. Esto es lo que tienen los grandes autores, que, aun sin pretenderlo, enseñan. Porque, no sé vosotrxs, pero yo he aprendido algo con cada una de sus palabras.

Mil, mil, mil gracias por tu tiempo, Pedro. Te seguiré leyendo.

“No hay que obsesionarse con tener un sueño en la vida. A veces es la vida la que sueña por ti”.

Pedro Mañas