Crítica: La maravillosa medicina de Jorge

Título: La maravillosa medicina de Jorge

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

Editorial: Alfaguara

¿Un libro de Roald Dahl que lleva mi nombre en el título? ¿A qué estaba esperando para leyerlo? Me lo regalaron unos amigos por mi cumpleaños, conocedores de lo que me gusta el autor. De esos regalos que más me gustan, como sabréis.

No creo que sea necesario hablar de Roald Dahl ni de lo que me gusta. Solo con lo que disfruté leyendo (de niño) “Charlie y la fábrica de chocolate” y lo que me encanta la historia de “Matilda” (uno de mis libros favoritísimos), es más que suficiente. Es un autor genial, no cabe duda, con un sello propio al que, además, se suman las ilustraciones maravillosas y únicas de Quentin Blake. Menudo equipazo hacen…

El libro es muy Roald Dahl, sí. Tiene a un niño como protagonista absoluto, a algún adulto bobo, a algún adulto malo y a algún adulto bueno; tiene humor; tiene locura; tiene absurdez… Pues eso, todos los ingredientes de Dahl. Aun con todo, no es una historia que me haya encantado. Es divertido, sí, pero se me ha quedado la sensación de que tuvo una idea chula, se puso a escribir y la cerró de cualquier modo. Vamos, que el final no es muy allá y, al menos a mí, me ha dejado preguntándome “¿así termina? ¿De verdad?”.

Sin destriparos más, paso con mis puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El humor: hay humor, que es algo fundamental en la literatura infantil de Dahl (incluso en su literatura para adultos, que no sé si conocéis). Para un niño tiene que resultar muy divertido.

Que el protagonista lleve mi nombre: que mi autor favorito de literatura infantil le pusiera mi nombre a uno de sus personajes me hace muy feliz, qué queréis que os diga. De alguna forma, me gusta pensar que estoy “unido” a él (ya he comentado alguna vez que murió el día de mi cumpleaños).

Las ilustraciones: sé que hay algunas nuevas ediciones de libros de Dahl con otras ilusraciones, pero jamás compraré ninguna. Para mí Dahl y Blake tienen que ir de la mano. Una vez más, son maravillosas.

La brevedad: me ha venido genial leer un libro infantil, corto y divertido para relajarme un poco (la última lectura fue muy dura, ya sabéis).

Lo que más me ha gustado: sin que sea un libro que me haya encantado, me quedo con dos cosas. Primero, que tenga mi nombre. Segundo (y esto no sé si lo he dicho alguna vez), las geniales enumeraciones que aparecen en la historia. Me encantan las enumeraciones.

Lo que menos me ha gustado: ese final precipitado, que no me ha dejado con la sensación de que sea el final que le pegaba a la historia.

Mi impresión general es que leer a Roald Dahl siempre es un regalo. Aunque no me haya encantado, sí me ha gustado mucho sumergirme de nuevo en su universo tan reconocible y tan absolutamente imprescindible.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“… tan nervioso que se puso mantequilla en el café y leche en la tostada”.

Roald Dahl, “La maravillosa medicina de Jorge”.

Crítica: La cata

Título: La cata

Autor: Roald Dahl

Editorial: Nórdica Libros

Que a Roald Dahl lo adoro no es ningún secreto. Creo que ha hecho y hace tantísimo bien por el fomento lector infantil y juvenil que es muy digno de estar considerado uno de los escritores más importantes de la historia. Además, escribió Matilda, y eso son palabras mayores.

Sus relatos para adultos los descubrí más tarde. Leí varios y me encantaron. Por eso, no dudé en hacerme con esta preciosa edición de uno de ellos, “La cata”, ilustrado de forma espectacular por alguien a quien, por suerte, conozco con este libro: Iban Barrenetxea (te seguiré la pista a partir de ahora).

Además, lo compré en la librería que (¡yuhu!) han abierto al lado de mi casa: Taiga. Creo que tendrán que hacerme cliente vip dentro de muy poco, porque voy a pasar mucho tiempo allí (os la recomiendo, es una preciosidad).

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

La edición: he de reconocer que, por muy Roald Dahl que sea, si me ofrecen un relato suyo de una forma que no sea atractiva, no lo compro. De hecho, tengo un libro con todos los relatos escritos por el autor galés, pero una joya así tenía que estar en mis estanterías.

Las ilustraciones: ¿sabéis cuando la ilustración de un libro es una obra de arte? Pues eso es lo que me pasa con cada una de las ilustraciones que Iban Barrenetxea ha hecho para esta historia. Entre mis tops de ilustradores desde ya mismo.

El humor:c omo en todas las historias de Roald Dahl, el humor, el absurdo, la crítica y lo surrealista están muy presentes. El final es, sencillamente, genial.

Lo que más me ha gustado: ver que Roald Dahl sigue pidiendo nuevas ediciones, sigue ocupando librerías, sigue sorprendiendo a más y más lectores. A los genios hay que mantenerlos siempre muy vivos.

Lo que menos me ha gustado: aunque la edición es preciosa, he de decir que veo el precio un poco excesivo, más aún teniendo en cuenta que es solo un relato que se lee en diez minutos. Creo que el libro con todos sus relatos me costó algo parecido. Es el único pero que le puedo poner.

Mi sensación final me obliga a seguir recomendando a Roald Dahl siempre que puedo. Siempre lo he hecho con los niños, pero también es muy, muy recomendable para adultos.

Permitidme que termine con una frase que se ajusta perfectamente a todo este movimiento influencer/ youtuber tan actual:

“Parecía algo incómodo, casi avergonzado, por haber ganado tanto dinero con tan poco talento”

Roald Dahl, “La cata”

Librerías y papelerías para un maestro/ Bookshops and stationary shops for a primary teacher

Siempre he tenido una debilidad especial por dos tipos de tiendas: las librerías y las papelerías. Será el olor a papel, el orden, los colores, las letras, el material para escribir… El caso es que no puedo pasar por delante de una sin entrar.

Como digo, siempre me ha ocurrido, pero ahora que soy maestro, la debilidad es aún mayor. Creo que a los que nos dedicamos a la educación estas tiendas nos deberían pagar una comisión, ya que muchos nos dejamos una buena parte del sueldo en ellas.

A los que, además, nos dedicamos al inglés… Una visita a Londres no tiene sentido si no me paso por Foyles, Waterstones, Paperchase y un largo etcétera de librerías y papelerías en las que pasaría días enteros. Mis últimas adquisiciones, el verano pasado y este último fin de semana, son todos estos libros que uso como premio cuando mis alumnos se portan bien y que me encantan, además de algo de material de papelería más que nunca vienen mal.

¿Os gustan?

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”.

Emily Dickinson

I have always had a soft spot for two kind of shops: bookshops and stationary shops. Perhaps it is due to the smell of new paper, the order, the letters, the material for writing… But the truth is that I cannot just walk by without getting in.

As I have said, it has always been like that, but now that I am a teacher, the soft spot is even bigger. I think these shops should give us some fee because some of us spend half of our salary on them.

To those who work with English… A visit to London is pointless without visiting Foyles, Waterstones, Paperchase and a lot more bookshops and stationary shops where I could stay hours and hours. My last acquisitions are all these books that I use as a reward for my students when they behave and that I love, apart from some stationary stuff that is always very handy.

Do you like them?

“There is no frigate like a book to take us lands away”.

Emily Dickinson

Un estímulo para los escritores y una gran ayuda para los maestros

Aprovechando que estoy en el país vecino de uno de mis escritores favoritos, voy a dedicarle la entrada de esta semana.

Cardiff tuvo el inmenso honor de ver nacer al genial Roald Dahl, uno de los autores más famosos de la historia, al menos en cuanto a literatura infantil y juvenil se refiere. Con títulos como “Matilda“, “Charlie y la fábrica de chocolate” o “James y el melocotón gigante” y con muchas de sus obras llevadas al cine, al teatro o convertidas en musicales, este autor galés es, al menos para mí, un claro ejemplo a seguir.

Alguna vez me he preguntado cuál es la clave de su éxito, y creo que la respuesta es bien sencilla. Sus libros son cercanos, muy divertidos y los personajes (muchos de ellos, niños y niñas con habilidades o características muy especiales) están maravillosamente creados. Por otra parte, tuvo la suerte de dar con un Quentin Blake, un ilustrador único que supo llenar sus libros de unos dibujos tan únicos como él mismo. Después de haber conocido a Marta Marbán de Frutos, mi ilustradora (se me llena la boca de orgullo), soy muy consciente de la importancia que tienen dar con un buen ilustrador. En este aspecto, tanto Roald Dahl como yo hemos sido muy, muy afortunados.

Aunque no podría decantarme por un solo libro, quizás sí pueda hacerlo por un personaje en particular que, además, le viene muy bien a este blog. No es otro que esa pequeña niña que devora libros y que, por esa razón, tiene unos conocimientos inmensos sobre muchísimos aspectos de la vida. Matilda es, llevado hasta el límite, el tipo de alumno que todo maestro quisiera tener en su clase. Si todo maestro leyera este magnífico libro, es muy probable que entendieran un poco más la importancia que tiene fomentar la lectura en estas edades tan cruciales.

También, y enlazando con la entrada sobre la poesía, me gustaría recomendar otro libro suyo, quizás no tan conocido, pero divertido al máximo y que podrá ayudarnos a trabajar tanto la poesía como el inglésRevolting Rhymes, una visión diferente de los cuentos clásicos. Si lo leéis, estoy seguro de que no os arrepentiréis.

Termino dándole las gracias al propio Roald Dahl (que, curiosamente, murió un 23 de noviembre, el día en que yo nací, aunque cinco años más tarde) y a todos los demás autores de literatura infantil y juvenil que hacen que este duro camino se vuelva un poco más llevadero. Gracias a Jordi Sierra i Fabra, a Laura Gallego y a tantos otros que luchan porque los niños y los jóvenes se acerquen con más facilidad a la literatura, pues además de un estímulo para los escritores, son una gran ayuda para los maestros.

“Los secretos más grandes se ocultan siempre en los lugares más inverosímiles”.

Roald Dahl (El superzorro)