Librerías y papelerías para un maestro/ Bookshops and stationary shops for a primary teacher

Siempre he tenido una debilidad especial por dos tipos de tiendas: las librerías y las papelerías. Será el olor a papel, el orden, los colores, las letras, el material para escribir… El caso es que no puedo pasar por delante de una sin entrar.

Como digo, siempre me ha ocurrido, pero ahora que soy maestro, la debilidad es aún mayor. Creo que a los que nos dedicamos a la educación estas tiendas nos deberían pagar una comisión, ya que muchos nos dejamos una buena parte del sueldo en ellas.

A los que, además, nos dedicamos al inglés… Una visita a Londres no tiene sentido si no me paso por Foyles, Waterstones, Paperchase y un largo etcétera de librerías y papelerías en las que pasaría días enteros. Mis últimas adquisiciones, el verano pasado y este último fin de semana, son todos estos libros que uso como premio cuando mis alumnos se portan bien y que me encantan, además de algo de material de papelería más que nunca vienen mal.

¿Os gustan?

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”.

Emily Dickinson

I have always had a soft spot for two kind of shops: bookshops and stationary shops. Perhaps it is due to the smell of new paper, the order, the letters, the material for writing… But the truth is that I cannot just walk by without getting in.

As I have said, it has always been like that, but now that I am a teacher, the soft spot is even bigger. I think these shops should give us some fee because some of us spend half of our salary on them.

To those who work with English… A visit to London is pointless without visiting Foyles, Waterstones, Paperchase and a lot more bookshops and stationary shops where I could stay hours and hours. My last acquisitions are all these books that I use as a reward for my students when they behave and that I love, apart from some stationary stuff that is always very handy.

Do you like them?

“There is no frigate like a book to take us lands away”.

Emily Dickinson

Un estímulo para los escritores y una gran ayuda para los maestros

Aprovechando que estoy en el país vecino de uno de mis escritores favoritos, voy a dedicarle la entrada de esta semana.

Cardiff tuvo el inmenso honor de ver nacer al genial Roald Dahl, uno de los autores más famosos de la historia, al menos en cuanto a literatura infantil y juvenil se refiere. Con títulos como “Matilda“, “Charlie y la fábrica de chocolate” o “James y el melocotón gigante” y con muchas de sus obras llevadas al cine, al teatro o convertidas en musicales, este autor galés es, al menos para mí, un claro ejemplo a seguir.

Alguna vez me he preguntado cuál es la clave de su éxito, y creo que la respuesta es bien sencilla. Sus libros son cercanos, muy divertidos y los personajes (muchos de ellos, niños y niñas con habilidades o características muy especiales) están maravillosamente creados. Por otra parte, tuvo la suerte de dar con un Quentin Blake, un ilustrador único que supo llenar sus libros de unos dibujos tan únicos como él mismo. Después de haber conocido a Marta Marbán de Frutos, mi ilustradora (se me llena la boca de orgullo), soy muy consciente de la importancia que tienen dar con un buen ilustrador. En este aspecto, tanto Roald Dahl como yo hemos sido muy, muy afortunados.

Aunque no podría decantarme por un solo libro, quizás sí pueda hacerlo por un personaje en particular que, además, le viene muy bien a este blog. No es otro que esa pequeña niña que devora libros y que, por esa razón, tiene unos conocimientos inmensos sobre muchísimos aspectos de la vida. Matilda es, llevado hasta el límite, el tipo de alumno que todo maestro quisiera tener en su clase. Si todo maestro leyera este magnífico libro, es muy probable que entendieran un poco más la importancia que tiene fomentar la lectura en estas edades tan cruciales.

También, y enlazando con la entrada sobre la poesía, me gustaría recomendar otro libro suyo, quizás no tan conocido, pero divertido al máximo y que podrá ayudarnos a trabajar tanto la poesía como el inglésRevolting Rhymes, una visión diferente de los cuentos clásicos. Si lo leéis, estoy seguro de que no os arrepentiréis.

Termino dándole las gracias al propio Roald Dahl (que, curiosamente, murió un 23 de noviembre, el día en que yo nací, aunque cinco años más tarde) y a todos los demás autores de literatura infantil y juvenil que hacen que este duro camino se vuelva un poco más llevadero. Gracias a Jordi Sierra i Fabra, a Laura Gallego y a tantos otros que luchan porque los niños y los jóvenes se acerquen con más facilidad a la literatura, pues además de un estímulo para los escritores, son una gran ayuda para los maestros.

“Los secretos más grandes se ocultan siempre en los lugares más inverosímiles”.

Roald Dahl (El superzorro)