Crítica: El castillo en el aire

Título: El castillo en el aire

Autor: Diana Wynne Jones

Editorial: Nocturna

Una vez que leí “El castillo ambulante” ( https://jorgepozosoriano.com/2019/01/27/critica-el-castillo-ambulante/ ) me entraron ganas de leer los siguientes libros. Al contrario de lo que algunos creen, no es una trilogía al uso, sino que se trata de libros independientes un tanto especiales, ya que comparten mundo y algunos detalles más. La verdad es que me parece una buena idea que no había visto antes. Las historias muy largas se me suelen hacer bola, por lo que necesito espaciarlas y, al final, cuando leo un segundo o tercer libro, ha pasado tanto tiempo que hay partes que se me han olvidado.

Con este segundo libro me ha pasado algo parecido a lo que me ocurrió con el primero. Me ha gustado, sí, pero… creo que podría pasar sin él. Diana Wynne Jones es muy buena autoray, seguro, ha habido un aprendizaje mientras lo leía, pero no es uno de esos libros que terminas y cierras con una sonrisa en la cara mientras piensas “vaya pedazo de historia”. Además, me estoy dando cuenta de que no soy muy de re-tellings, y esta historia es, con sus peculiaridades, una versión del cuento de “Aladdín”, en “Las mil y una noches”.

Puntos fuertes:

El humor: hay conversaciones y situaciones muy divertidas a lo largo del libro. La forma que tiene el protagonista de hablar con todo el que se encuentra, llena de modales desmesurados, es genial.

El genio: tal y como ocurre en el cuento de Aladino, se trata de un genio muy peculiar, un tanto gamberro y con una forma muy interesante de conceder deseos.

La princesa Flor-En-La-Noche: una princesa atípica, valiente, brillante… Un personaje muy acertado.

Lo que más me ha gustado: como os he dicho, los tres libros comparten mundos, pero no sabía que, también, los personajes se terminan cruzando. Me ha parecido un final muy bueno y original.

Lo que menos me ha gustado: he tenido esa misma sensación que tuve con el primer libro, una sensación de aburrimiento, de querer leer solo para terminarlo. No quiero decir que no me ha gustado. Sí me ha gustado (si no, ya sabéis que no pierdo el tiempo), pero es demasiado largo, la historia se queda estancada demasiadas veces, se dan muchas vueltas que me parecen innecesarias… El nudo se me ha atragantado un poco, la verdad, aunque el final está bastante bien.

Esperaré todo el tiempo que necesite para ver si me apetece leer el tercer libro “La casa de los mil pasillos”. De momento, tengo mucho que leer y voy a dejar aparcado el mundo creado por Diana Wynne Jones durante un tiempo.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Ambos poseían una magia demasiado poderosa para arriesgarse a desahogar su rabia con la gente normal”.

Diana Wynne Jones, en “El castillo en el aire”.

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Crítica: La dependienta

Título: La dependienta

Autor: Sayaka Murata

Editorial: Duomo

Llevaba ya un tiempo queriendo leer este libro por diversos motivos. El primero, me atraía mucho físicamente (ya sabéis que la belleza entra, primero, por los ojos). El segundo, porque la literatura japonesa es como una ola para mí: a veces la siento muy cerca y, otras, se aleja tanto que me cuesta ir a por ella. Este libro se me acercó varias veces en librerías y en Instagram, así que, un día que fui a comprar un libro para una amiga (no sé a vosotros, pero a mí me encanta regalar libros), no me pude resistir y cayó en mis manos.

Además, me venía muy bien porque es un libro cortito (no me apetecía meterme en libros larguísimos) y manejable, perfecto para leer en la piscina, que es el sitio donde más leo en verano.

Para no desvelaros más, voy directo a mi análisis de puntos fuertes y menos fuertes.

Puntos fuertes:

La protagonista: Keiko Furukura me ha llegado dentro por lo absurdamente peculiar de su personalidad. Gracias a sus rarezas me ha hecho replantearme (una vez más) qué es normal y qué no lo es y cómo se llega a esa normalidad impuesta por la sociedad y que deja de lado a muchas otras personas que, para lo establecido, no son normales. Keiko no es normal (¿quién lo es?), y eso le hace ser un personaje único, muy original y hasta muy divertido.

La ambientación: Japón siempre me ha atraído muchísimo, y este libro habla de una pequeña parte de Japón (una tiendecita en un barrio japonés) que muestra muchos pequeños detalles de cómo es la sociedad japonesa.

La sencillez: a veces me gusta leer libros con un lenguaje tan elaborado que se mezcla con la poesía (como en el último libro que leí, “La juguetería mágica”) y, otras, me apetece leer algo sencillito y ligero. Por el lenguaje que usa la autora y por la extensión, es una muy buena opción para leer sin más pretensiones que disfrutar unos días de una buena historia.

Las situaciones absurdas: para Keiko no es absurdo porque ella es así, pero hay que reconocer que su forma de ver el mundo y de adaptarse a él es un tanto extraña, y eso genera situaciones y conversaciones que, por insólitas, son muy divertidas.

Puntos débiles:

Las expectativas: voy a decir solo uno. Si bien es un libro que, como os digo, me ha gustado, tenía las expectativas mucho más altas. Si me dispongo a leer un libro que ha ganado el premio literario más prestigioso de Japón, el “Akutagawa”, y que todo el mundo pone por las nubes, me espero un libro bastante mejor que este. Vamos, que está bien y es entretenido y te hace replantearte algunas cosillas, pero no creo que sea para tanto, sinceramente. Está bien y ya, no creo que sea ninguna obra maestra.

Lo que más me ha gustado: que no me ha aburrido, no se me ha hecho largo, no se me ha hecho bola, no he llegado a un punto en el que estaba deseando que terminara… Algo que, últimamente, me pasa con bastantes libros.

Lo que menos me ha gustado: que me esperaba mucho más, como ya os he dicho. Estoy seguro de que hay historias de historias japonesas muchísimo mejores que esta.

Va a ser un libro que recomiende, principalmente, a aquellos lectores que estén buscando una lectura amena, tranquila y rápida, eso sí, advirtiéndoles de que, por mucho premio importante y por muchas alabanzas que vean, es un libro normalito. Ni van a encontrar un lenguaje elaboradísimo ni una literatura detallada, sino una historia sencilla (con sus momentos de hacerte pensar qué está pasando con la sociedad) escrita de forma sencilla. Al fin y al cabo, eso también es un logro.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

¡Un abrazo!

“El pasatiempo favorito de las personas normales es juzgar a las que no lo son”.

La dependienta

Crítica: La juguetería mágica

Título: La juguetería mágica

Autor: Angela Carter

Editorial: Sextopiso

Este fue uno de esos libros que compré porque me enamoré del título y de la portada. Algo arriesgado a lo que no puedo resistirme casi nunca, pero, por suerte, donde casi nunca me equivoco.

No conocía a la autora, pero que fuera británica fue de mucha ayuda. No sé qué tengo con las escritoras British. Me encanta cómo escribenAngela Carter ha sido todo un descubrimiento. Una autora con una forma de escribir tan bonita que, seguro, volveré a leerla. He de decir, no obstante, que es un libro que recomendaré o no según el tipo de lector. No sé si habéis leído a autoras como Virginia Woolf o a Sylvia Plath, pero, salvando las distancias, me ha ocurrido algo como con sus libros. Son libros en los que, si buscas una historia que te atrape y te haga seguir leyendo para saber qué va a ocurrir, si esperas esa intriga que te impide dejar la lectura, no son para ti. Tampoco te lo recomendaré si te aburres con largos pensamientos o descripciones larguísimas, porque este libro está plagado. A mí me encanta leer una página y media donde se describe el aspecto físico de un personaje nuevo o de un lugar, pero entiendo que haya gente a la que le desespere.

Como no quiero desvelaros más, voy directo a mis puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El lenguaje: el vocabulario, las metáforas, las comparaciones y, por encima de todo, las descripciones son espectaculares. Qué forma tan bonita de escribir, qué descripciones tan cuidadas, tan detalladas (y, sí, tan largas).

“XXXX tuvo una premonición mientras XXXX estaba a su lado con esa chaqueta inmunda entre las sábanas limpias y bostezaba hasta que se le veían la arqueada catedral roja de la boca y los dientes amarillentos como un coro de niños descoloridos. Supo que un día se casarían y vivirían juntos toda la vida y que siempre, siempre, eternamente, habría sordidez y desorden y suciedad. Y bebés que lloraban y ropas para lavar y tostadas que se quemaban”.

Los personajes: niños huérfanos que van a vivir a casa de unos familiares desconocidos que, además, viven en una juguetería. Personajes con perfiles muy marcados que se relacionan generando lazos únicos. Además, el malo no es un malo arquetípico. Es un ser corriente y mundano, una persona que refleja su maldad en lo cotidiano, en lo familiar.

El título: con el título me ha ocurrido algo un poco extraño. Antes de leer el libro, como os he dicho antes, me enamoró. No me negaréis que es un título precioso, sobre todo para quienes adoramos la fantasía. Ahí llega la controversia. Por muy mágica que se presente la juguetería, no hay magia por ningún sitio. Ni una poca. Pensé que sería una historia con magia, con juguetes encantados, con fantasía… y nada de nada.

Lo que más me ha gustado: sin lugar a dudas, esas descripciones larguísimas llenas de comparaciones y metáforas. Por poneros un ejemplo de una más breve, leed esta maravillosa descripción: “El rosado pliegue femenino sonreía a lo largo entre sus muslos de satén”. ¿Hay una forma más bonita de describir esa parte del cuerpo de la mujer?

Lo que menos me ha gustado: además de ese “chasco” con el título (que me ha importado menos porque el libro me ha encantado), hay algunos otros aspectos que tampoco me han gustado demasiado. Uno ha sido que los capítulos son bastante largos, lo que me ha supuesto una lectura algo más pesada.

Mi sensación final es el resumen de todo esto que os he contado. A mí el libro me ha encantado porque me encanta esta forma de escribir que, aunque no ocurran cosas que te dejen con la boca abierta, te abre el corazón y lo hace sonreír con un lenguaje tan preciosamente utilizado. Sin embargo, sé que estos libros pueden hacerse un poco bola(a mí me ha ocurrido en algunos momentos). Si dudáis en leerlo, tendréis que valorar si queréis prescindir de una historia llena de sobresaltos y descubrir una magia que (quizás en eso cobra significado el título) aparece en lo cotidiano, en el día a día de sus personajes. Mi opinión es que es un muy buen libro de una muy buena autora, pero sed conscientes de que no es un libro para todos y, sobre todo, que no es un libro de fantasía.

“La vida era una calma hechizada”.

La juguetería mágica

Crítica: Los trescientos escalones

Título: Los trescientos escalones

Autor: Francisca Aguirre

Editorial: Bartleby Editores

Hablar de Francisca (Paca) Aguirre es hablar de poesía. Poesía de esa que siempre reivindico, poesía pura, desgarradora, más aún en este maravilloso poemario en el que Paca se reconcilia con la muerte (asesinato, a garrote de vil) de su padre. No voy a contaros por aquí la vida de esta recién fallecida poeta, Premio Nacional de las Letras en 2018, pero sí os recomiendo que indaguéis en su historia, merece la pena.

Sabéis que leo mucha poesía y, como no soy experto, busco el consejo de quienes sí lo son. A muchos de los mejores poetas los he leído gracias a la recomendación de mi poeta preferido: Manuel Francisco Reina, amigo, además, de Paca y su marido, el también poeta Félix Grande. De pocas personas me fío más que de Manuel en lo literario. De momento, no se ha equivocado nunca al recomendarme a un poeta. Con Paca, el descubrimiento ha sido brutal.

Este libro me ha sacudido hasta los cimientos, me ha hecho suspirar al terminar algunos poemas, cerrar el libro y los ojos para saborear cada verso, agarrar un post-it y colocarlo en determinadas páginas para poder volver a releer esos poemas que más me han gustado.

Es duro decir que se ha disfrutado algo que nace de un dolor tan palpable, pero la poesía, para mí, es eso: estrujar el corazón, hacerlo sangrar un poco, llegar a lo más primitivo de las emociones. Este poemario, sin duda, lo ha conseguido.

Puntos fuertes:

El estilo: la poesía de Paca es sencilla, con toda la grandeza que esa palabra significa en la poesía. No recurre a grandilocuencias ni a un lenguaje impostado. No lo necesita.

Conocer la historia de la autora: en tiempos en los que lo rancia de épocas que parecían superadas vuelve a emerger, es importante conocer las barbaridades que se hicieron en nombre de no sé sabe muy bien quién. Buscad y leed la biografía de Paca, también os removerá por dentro.

Lo que más me ha gustado: el poema “El último mohicano”, del que os dejo el inicio:

“No tuve nada y, sin embargo, de algún modo,

Comprendo que lo tuve todo.

No teníamos nada, nada

salvo el miedo, el dolor,

el estupor que produce la muerte.

Cuando mataron a mi padre

nos quedamos en esa zona de vacío

que va de la vida a la muerte,

dentro de esa burbuja última que lanzan los ahogados,

como si todo el aire del mundo se hubiese agotado de pronto.

Ahí nos quedamos,

como peces en una pecera sin agua,

como los atónitos visitantes de un planeta vacío”.

Lo que menos me ha gustado: sin duda, la sensación final que se queda al volver a estudiar esas atrocidades de un pasado no tan lejano, donde los que eran “españoles de bien”, esos que reclaman ahora poder, nos dejaron sin algunos de los mejores genios por pensar, ser o amar diferente.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Desdichados,

poca ganancia es la vuestra

si nunca habéis perdido nada”.

Paca Aguirre en “Los trescientos escalones”.

Crítica: Deja cantar a la muerte

Título: Deja cantar a la muerte

Autora: Sandra Andrés Belenguer

Editorial: Cross Books (Planeta)

Conocí a Sandra por redes, crucé con ella algunas palabras y, gracias a todo, no dudé en ir a la presentación de este libro en la Casa del Libro de Gran Vía de Madrid. La presentación fue preciosa, me llevé el libro firmado y, creo, una amiga y escritora de referencia.

El libro lo tomé con muchas ganas porque sabía que Sandra escribía muy bien, que era honesta, sencilla, humilde y seria a la hora de enfrentarse a una historia. En ese sentido, no me ha defraudado. Se nota que Sandra es una escritora. Filóloga, sin ir más lejos.

No he leído “El fantasma de la ópera” (y no creo que lo haga), pero esta historia es una muy buena historia. Bien contada, con un lenguaje cuidado y muy rico, frases muy potentes y mucho, mucho amor. Quizás eso, lo del amor, sea lo que me ha “chirriado” un poco. Sabéis que no soy muy de romántica (y creedme, lo intento), y esas partes en las que el amor era lo que primaba se me han atragantado un poco.

No voy a adelantar más. Os dejo con mis puntos fuertes y débiles, en las que os destripo un poco más mi opinión sobre este libro.

Puntos fuertes:

La pluma de Sandra: aunque esto parezca de Perogrullo, me gusta encontrar un libro que esté bien escrito. Cada vez es menos habitual, por desgracia. Este libro y (estoy seguro) el resto de libros de Sandra podrán gustar más o menos, pero nadie podrá decir que están mal escritos.

París: para mí, la protagonista del libro. Los personajes son fuertes, pero la importancia que cobra la ciudad es, en mi opinión, mayor. Los lugares que cita, las catacumbas… Vamos, que me han dado ganas de volver a París y descubrirlo desde lo narrado en esta novela.

Las referencias a otros libros:

los baobas o la rosa de El Principito, el armario de Narnia, el andén 9 y ¾ de Harry Potter, Peter Pan… Me encanta, la verdad, me gusta ver libros en otros libros, creo que es un punto muy a favor del fomento de la lectura, un tema que tanto me importa.

La alianza entre lo clásico y lo moderno: creo que los dos están aunados a la perfección, y eso es un meritazo de Sandra. Dejar en la mirada ese gusto a clásico, a la literatura universal, sumado a referencias tan actuales es un acierto.

Lo que más me ha gustado: me quedo, sin dudarlo, con lo bien que está escrito y con las ganas que me han dado de volver a París. ¿Iré algún día con Sandra para que me enseñe los secretos de una ciudad que conoce tan bien?

Lo que menos me ha gustado: aquí voy a hablar de dos puntos. Algo más palpable y algo un poco más personal. Lo palpable es que, entre algunos capítulos, hay otras partes que la autora llama “Contrapunto” en las que deja de haber un narrador en tercera persona y son los propios personajes quienes, a través de sus pensamientos, avanzan en la historia. Sé que son necesarios y no voy a ser yo quien cuestione la decisión de Sandra de hacerlo de ese modo, pero sí diré que a mí me sacaban de la historia y que, al encontrarlos, mi sensación era un poco “ufff, otro contrapunto…”. El otro punto del que quiero hablar es, como os he dicho, más subjetivo. Sin haceros spoilers, es una historia de amor a tres bandas. Hasta ahí, todo bien. Lo que me ha trastocado un poco es cómo ocurre ese amor. Cómo los protagonistas masculinos asumen roles machistas y retrógados con la chica. Cómo la tratan, cómo luchan por su amor, a lo que llegan por conquistarla… Sé que no es algo que salga de Sandra y “El fantasma de la ópera” será “el culpable” de esos comportamientos, pero no puedo evitar pensar que, en algunos clásicos, muchas relaciones amorosas se basan en ese machismo, en ese “hago esto porque te quiero”, en ese “si no es conmigo, no será con nadie”, en eso que, por suerte, se denuncia tanto hoy en día y que, por desgracia, sigue ocurriendo. He tenido que preguntarme si la literatura ha influido (en parte) a que existan esos roles de género tan dañinos. ¿Qué opináis vosotrxs?

Mi sensación final es que, gracias a este libro, he descubierto a una gran escritora y a una muy buena amiga. Deja cantar a la muerte me ha acercado a esa literatura clásica que leí de pequeño y que me hizo amar la buena literatura, la que está bien escrita, la que se disfruta palabra a palabra porque las palabras las han escrito precisamente para eso, para disfrutarlas.

“La música siempre iba unida a un sentimiento, a una persona. Cuando ese sentimiento está preso por otros, cuando esa persona ya no existe, la música contiene el poder de encender el alma”.

Sandra Andrés Belenguer, “Deja cantar a la muerte”

Crítica: El océano al final del camino

Título: El océano al final del camino

Autor: Neil Gaiman

Editorial: Roca

Que Neil Gaiman es uno de los fundamentales en la literatura juvenil fantástica es sabido por todos (y no solo en ese género, no nos olvidemos de su maestría en el mundo del cómic), pero aún no había leído nada suyo. También es sabido por todos que, si entro en una librería, es muy raro que me contenga… Descubrí la librería “El olor de la lluvia”, entré (cómo no) y este libro estaba colocado en una mesita, esperándome, ofreciéndome mi primer Gaiman. No pude resistirme, lo compré y lo acabo de terminar de leer.

Antes de empezar con mi análisis, he de decir que la fantasía de Gaiman es, simplemente, maravillosa. Alejándose de niñerías y ñoñerías, sus historias son algo oscuras, algo tétricas, con la muerte acechando, con dolor, con sufrimiento, incluso de sus niños protagonistas. Quizá a algunos no os guste y prefiráis historias más edulcoradas, más típicas y con finales felices llenos de perdices. No es mi caso. Creo que este estilode Gaiman es uno de sus puntos más fuertes, y me encanta.

Sin más, os dejo con mis puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

La oscuridad: no puedo evitar que me encante que los temas oscuros aparezcan en libros escritos, en principio, para un público infantil y juvenil. Creo que, si desde la literatura fantástica, se tratan temas fundamentales como la tristeza, el sufrimiento e, incluso, la muerte, los niños y niñas que lean estos libros tendrán un aprendizaje emocional que no aparecerá si todo es bonito y perfecto.

El narrador en primera persona: aunque no creo que pudiera leer siempre en primera persona, me gusta más. Hay historias que, obviamente, tienen que usar la tercera persona con ese narrador omnisciente, pero la personalidad y cercanía que da la primera persona me gusta mucho más.

La magia: me encanta, me encanta, me encanta cómo se usa la magia en este libro. No quiero decir mucho por si os estropeo la historia, pero me ha parecido maravilloso cómo Gaiman usa la magia para construir este cuento (es, al fin y al cabo, un cuento).

Lo que más me ha gustado: que, gracias a este libro, he descubierto a Gaiman, que siempre recordaré esta historia precisamente por ese motivo y que Gaiman ha llegado a mi vida para quedarse.

Lo que menos me ha gustado: me cuesta sacarle algún punto negativo a este libro, si os soy sincero, así que creo que, en este aspecto, lo que menos me ha gustado es que he echado en falta algunas ilustraciones, porque habrían quedado genial.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

 

“No podía controlar el mundo en que vivía, no podía huir de las cosas, la gente o los momentos que me hacían daño, pero disfrutaba como un enano de lo que me hacía feliz”.

Neil Gaiman, en “El océano al final del camino”.

 

Crítica: Todo lo que nunca fuimos

Título: Todo lo que nunca fuimos (Deja que ocurra 1)

Autor: Alice Kellen

Editorial: Planeta

Quise leerme este libro por cambiar un poco de registro y porque, según había visto en redes, se trataba de una buena historia creada por una buena escritora, aunque he de reconocer que me he dado de bruces con mis propios gustos y, a pesar de que es un libro bien escrito y, estoy seguro, con un público al que le encantará, no ha sido mi caso.

La novela juvenil-románticano es lo mío y creo que nunca lo será. Es cierto que he leído algunas historias como “La pequeña biblioteca de los corazones solitarios” ( https://jorgepozosoriano.com/2019/04/07/critica-la-pequena-libreria-de-los-corazones-solitarios/ ) que me han encantado, pero mucho me temo que este no ha sido el caso.

Insisto en que la historia está bien escritay en que mi opinión se basa, casi por completo, en que no es el género que suele gustarme. Sabiendo eso, os dejo con mi análisis de lo que más y lo que menos me ha gustado.

Puntos fuertes:

Los personajes: tanto Leah como Axel son creíbles, cada uno en su edad y sus circunstancias, y son un buen tándem.

Cómo está estructurado: con capítulos cortos y contados desde la voz de uno u otro personaje, la lectura se hace más amena.

El amor:en tiempos en los que el odio parece hacerle sombra al amor, que haya una historia tan potente de amor siempre es bien recibida.

La localización:Australia y yo tenemos una historia pendiente, así que me parece el lugar perfecto sobre el que leer.

Puntos débiles:

Lo previsible: los diálogos, los pensamientos de cada personaje al respecto de sus sentimientos, los reproches… Me parece todo muy obvio, muy infantilón, si me lo permitís, me ha llegado a cansar un poco.

Tantos detalles: en una historia así no me hacen falta tantos detalles, menos aún si se repiten tantas veces. Si se hacen uno o dos cafés. Si les apetece un té o no. Si van a surfear cada mañana… Me sobra la información de lo que se hace en cada momento, aunque eso es, quizás, algo mío.

El “empalague”: vale, si es una novela romántica tiene que haber amor, lo entiendo, pero ha habido muchos momentos en los que el azúcar me ha subido demasiado…

Lo que más me ha gustado: que, a pesar de pertenecer a ese género que a mí no me gusta demasiado, he de reconocer que está bien escrito, que el lenguaje está bien cuidado.

Lo que menos me ha gustado:es obvio que diga que el género es lo que menos me gusta. He intentado darle una oportunidad, pero no ha habido suerte.

Mi conclusión es que estoy casi convencido de que a todos los lectores del género les gustará e, incluso, leerán la segunda parte. No es mi caso, como habréis supuesto. Lo he leído, lo he disfrutado a mi manera y, para mí, la historia de Leah y Alex termina aquí. Aun así, no quiero dejar la idea de que pienso que es un mal libro. Sabéis que no suelo tener pelos en la lengua a la hora de hablar de mis lecturas y creed que, si pensara que el libro es malo, lo diría. No es así. Es, simplemente, un buen libro para otro tipo de lector, no para mí.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

¡Un abrazo!

“Quizá la culpa sea nuestra por planificar demasiado, ir marcando rutas que después uno nunca llega a recorrer. Y supongo que eso genera decepciones”.

Alice Kellen, en “Todo lo que fuimos”.