Nueva crítica: Las rosas de la carne

Título: Las rosas de a carne

Autor: Manuel Francisco Reina

Editorial: Calambur

No es digo nada nuevo al decir que uno de mis poetas favoritos es Manuel Francisco Reina. Uno de mis poetas favoritos de la historia (junto a Lorca y Paca Aguirre, por hacer un podio) y mi poeta actual preferido.

Tampoco es nuevo decir que necesito leer poesía de vez en cuando y que, cuando eso ocurre, suelo recurrir a los poetas que más me gusta leer pero que, también, más me enseñan. Manuel es un poeta espectacular, no hace falta que lo diga yo, y es, también, maestro. Leer su poesía es disfrutar de la poesía. Leer su poesía es aprender sobre poesía.

Lo que sí es distinto a lo habitual es que este no es un libro que me haya encantado. Es un poemario brutal, trabajado, lleno de imágenes, de maestría. No digo (jamás podría) que sea un mal libro, pero, quizá por el tema, por las referencias a lo clásico, por muchos poemas largos (que, esto es cosa mía, me suelen gustar menos). O, quizá, sea porque estos días tan raros me tienen la cabeza tan llena de humo que no lo he leído (releído, en realidad) con la concentración necesaria.

No obstante, ya sabéis lo que opino sobre la poesía, la pseudopoesía, los poetas, los pseudopoetas, los poemarios y los pseudopoemarios. A pesar de que, gustándome, este libro no sea de mis favoritos del autor, lo que es una realidad es que esto es poesía de poeta, que es un poemario, con todo lo que necesita para serlo.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

La propia poesía: conectar con poesía de verdad siempre es liberador, al menos para mí. He vuelto a leerlo en dos ratos y, aunque no estoy en mi mejor momento, me ha venido genial.

Las referencias a otros autores: es algo que me encanta de los libros de poemas de Manuel Francisco Reina, esos versos de otros poetas que nos descubre o nos recuerda. Siempre le he hecho caso cuando me ha recomendado una lectura, y siempre me ha ido bien hacerlo. Os invito a que lo leáis y que, al igual que yo hago, busquéis en sus libros a esos otros autores. Creedme que merece la pena.

La empatía: son muchas cosas las que me unen a Manuel, como ya sabéis. Ya he perdido la cuenta de los años de amistad que hemos compartido. Por desgracia, desde hace poco hay algo más que compartimos: haber perdido a nuestras madres. La suya, Rosa Reina, es casi palpable en estas rosas de la carne, protagonista absoluta de ese precioso poema titulado “La rosa regia”. El dolor conecta, más aún cuando es dolor compartido. Lo importante es buscar la belleza, el recuerdo, la memoria, y que esas pérdidas que tanto duelen puedan mitigarse poco a poco y, aunque nunca dejen de doler, nos ayuden a seguir avanzando en la vida.

Los sonetos finales: hay varios sonetos al final del libro que son espectaculares. Con lo difícil que es escribir sonetos buenos…

Lo que más me ha gustado: aunque ha sido doloroso, reconocer a Rosa en estos versos; reconocer, incluso, a mi madre, Azucena, también con nombre de flor; en ese poema impresionante del que os dejo algunos versos:

“A veces te contemplo en el silencio.

Te miro en la distancia de tus pasos,

mujer atareada con tus cosas,

matriarca entimismada con tu vida

que no te puso fácil la tarea”.

Lo que menos me ha gustado: por decir algo, y siendo consciente de que esto es algo mío, esos poemas tan largos, que me gustan menos.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Y nos arde la carne en la mirada”.

“Rosas como brasas”. Manuel Francisco Reina en “Las rosas de la carne”

Crítica: Poemas para leer antes de leer

Título: Poemas para leer antes de leer

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Ajonjolí (III Premio de poesía para niños “El príncipe preguntón”)

Ya sabéis que estoy haciéndome con poemarios infantiles, que me ha picado la curiosidad, que estoy haciendo algunos talleres y, sobre todo, que es un género que me encanta.

Hace poco ya os hablé de un poemario que me encantó y que reseñé en el blog, “A lo bestia”, de Mar Benegas https://jorgepozosoriano.com/2019/12/14/critica-a-lo-bestia/

La entrada anterior la dediqué, precisamente a lo contrario, a “denunciar” que la basura es basura, aunque venga en forma de pseudo-poemas y se publique solo por el hecho de ser famoso. Hoy vengo a ensalzar la figura del poeta, del escritor. De quien sí se trabaja su literatura, de quien la lucha, de quien no tiene nada regalado, de quien merece estar donde está. Es el caso de Pedro Mañas, un autor a quien conocí por recomendación de una amiga, cuyos poemas uso en mis talleres y que ha escrito (entre otros muchos libros) esta maravilla de poemario.

Se trata de un libro de poemas sobre personajes literarios (una idea que yo ya había empezado a trabajar, todo sea dicho). Son poemas divertidísimos, muy bien elaborados, distintos entre sí, estudiados, con rimas geniales, con mucho trabajo detrás. Para mí, tiene todo lo que le podía pedir a un libro de estas características. Por eso, lo recomiendo desde ya.

Puntos fuertes:

Descubrir a Pedro Mañas: aunque sabía de su existencia, no lo había conocido literariamente hasta ahora. Autor muy versátil y, por lo que parece, muy bueno. Autor que, sin duda, ocupará mis estanterías.

Lo ingeniosos que son los poemas: es, creo, la palabra que mejor definiría (para mí) este poemario: ingenioso. Que los poemas sean tan divertidos y diferentes es todo un acierto.

La enseñanza sobre la poesía: Pedro Mañas ha incluido poemas tan distintos que hasta hay un soneto, nada más y nada menos, que al monstruo de Frankenstein. Ha jugado, literalmente, con las palabras (¿no es eso, al fin y al cabo, la poesía?). Hay poemas que bailan con distintas letras, aliteraciones, anáforas y mil recursos en cada verso, diálogos poetizados… ¡Es una pasada!

El fomento (indirecto) de la lectura: el hecho de que cada poema trate sobre un personaje (Drácula, Alicia, Peter Pan o Moby Dick, por ejemplo) puede llevar a que, quienes lean este libro, se interesen por leer otros muchos. Doble premio, vaya.

Lo que más me ha gustado: la poesía infantil me gusta tanto que, cuando encuentro un buen poemario, vuelvo a ser un niño, y eso no tiene precio. Además, compartir con mis alumnos algunos de estos poemas y ver cómo los disfrutan es una gozada.

Lo que menos me ha gustado: la edición, sin lugar a dudas. Los libros que se publican mediante este tipo de premios no suelen cuidarla mucho, lo sé, pero estos poemas merecían una edición mucho más trabajada y contar con unas ilustraciones mucho más bonitas.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!

 

“Tantos cuentos contaba al sultán tontorrón,

y con tanto talento, y tan requetebién,

que tras tiempo y tesón conquistó a su patrón,

y por eso a las letras yo juego hoy también”.

“Las mil y una noches” (estrofa “Con la T”)

Crítica: Los trescientos escalones

Título: Los trescientos escalones

Autor: Francisca Aguirre

Editorial: Bartleby Editores

Hablar de Francisca (Paca) Aguirre es hablar de poesía. Poesía de esa que siempre reivindico, poesía pura, desgarradora, más aún en este maravilloso poemario en el que Paca se reconcilia con la muerte (asesinato, a garrote de vil) de su padre. No voy a contaros por aquí la vida de esta recién fallecida poeta, Premio Nacional de las Letras en 2018, pero sí os recomiendo que indaguéis en su historia, merece la pena.

Sabéis que leo mucha poesía y, como no soy experto, busco el consejo de quienes sí lo son. A muchos de los mejores poetas los he leído gracias a la recomendación de mi poeta preferido: Manuel Francisco Reina, amigo, además, de Paca y su marido, el también poeta Félix Grande. De pocas personas me fío más que de Manuel en lo literario. De momento, no se ha equivocado nunca al recomendarme a un poeta. Con Paca, el descubrimiento ha sido brutal.

Este libro me ha sacudido hasta los cimientos, me ha hecho suspirar al terminar algunos poemas, cerrar el libro y los ojos para saborear cada verso, agarrar un post-it y colocarlo en determinadas páginas para poder volver a releer esos poemas que más me han gustado.

Es duro decir que se ha disfrutado algo que nace de un dolor tan palpable, pero la poesía, para mí, es eso: estrujar el corazón, hacerlo sangrar un poco, llegar a lo más primitivo de las emociones. Este poemario, sin duda, lo ha conseguido.

Puntos fuertes:

El estilo: la poesía de Paca es sencilla, con toda la grandeza que esa palabra significa en la poesía. No recurre a grandilocuencias ni a un lenguaje impostado. No lo necesita.

Conocer la historia de la autora: en tiempos en los que lo rancia de épocas que parecían superadas vuelve a emerger, es importante conocer las barbaridades que se hicieron en nombre de no sé sabe muy bien quién. Buscad y leed la biografía de Paca, también os removerá por dentro.

Lo que más me ha gustado: el poema “El último mohicano”, del que os dejo el inicio:

“No tuve nada y, sin embargo, de algún modo,

Comprendo que lo tuve todo.

No teníamos nada, nada

salvo el miedo, el dolor,

el estupor que produce la muerte.

Cuando mataron a mi padre

nos quedamos en esa zona de vacío

que va de la vida a la muerte,

dentro de esa burbuja última que lanzan los ahogados,

como si todo el aire del mundo se hubiese agotado de pronto.

Ahí nos quedamos,

como peces en una pecera sin agua,

como los atónitos visitantes de un planeta vacío”.

Lo que menos me ha gustado: sin duda, la sensación final que se queda al volver a estudiar esas atrocidades de un pasado no tan lejano, donde los que eran “españoles de bien”, esos que reclaman ahora poder, nos dejaron sin algunos de los mejores genios por pensar, ser o amar diferente.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Desdichados,

poca ganancia es la vuestra

si nunca habéis perdido nada”.

Paca Aguirre en “Los trescientos escalones”.

Se ha secado un mar

Ayer se secó un mar,  el mar de la poeta Francisca Aguirre, ese mar en el que solo quería llorar a mares y que nadie lo notara. Hoy somos otros los que lloramos su pérdida. Francisa, Paca, era una de esas poetas a las que me he referido en otras entradas: una poeta de las de verdad, de las que escribían poesía respetando la poesía, estudiando la poesía, queriendo escribir poesía. Una de esas poetas que empiezan a escasear tras su muerte y la también reciente muerte de su marido e inmenso poeta Félix Grande.

Hoy, la poesía se queda un poco más huérfana, huérfana de versos trabajados y sentidos, redondos, llenos de sentido y simbolismo, de metáfora, de musicalidad… Huérfana de poesía llena de poesía.

Amigos, insisto en que recurráis a poetas como Paca, como Félix, como tantos otros que sí escriben poesía. Huid de versos vacíos, de poetas vacíos, de poemarios vacíos. No contribuyáis a que la poesía que se vende y se lee sea la que nos dicen que tiene que venderse y leerse porque es la que más beneficio económico le reporta a las grandes editoriales (esas que se han preocupado más bien poco por la poesía y ahora, con la fiebre influencer, quieren hacernos creer que la poesía es algo importante para ellas, si es que a eso se le puede llamar poesía). Buscad quiénes van ganando premios literarios de poesía (Francisca fue Premio Nacional de las Letras el año pasado), veréis que, os gusten más o menos, se conceden a poetas y no a concursantes de la televisión, cantantes ni youtubers. Id a las editoriales que llevan publicando poesía de verdad toda la vida: Calambur, Hiperion, Visor, Lumen, Alianza… Ahí tampoco veréis nuevos poetas sin ninguna poesía en su tinta. No os dejéis engañar por aquellos que creen haber descubierto ahora la poesía cuando la poesía se inventó hace ya algunos años. No os fiéis de esos “Cómo escribir poesía” que personas con más desvergüenza que maestría proponen a la ligera.

Paca Aguirre será siempre una opción muy buena para adentrarse en ese, su mar, su vasto e inmenso mar, que era su inmensa poesía.

“Un mar, un mar del que ser cómplice.
Un mar al que contarle todo.
Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note”.

Testigo de excepción

Francisca Aguirre

Un poco de poesía

Estas últimas noches me ha dado por escribir algunos versos antes de dormirme y ha salido algún poema que, incluso, he pasado al ordenador para guardarlo. Normalmente los escribo en el móvil porque me es más cómodo y, sí, hay muchos poemas (la mayoría) que no me convencen y desecho.

Como, de momento, solo escribo poesía por gusto, porque me viene y por poder compartirlo con mis personitas, os dejo por aquí el último poema que he escrito. Se agradecen comentarios (positivos o negativos) ya que es la única forma que tengo de aprender (y sabéis que me encanta aprender).

¡Un abrazo!

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Fomento de la poesía en el CEIP Palomeras Bajas

Hay coles que se toman muy en serio lo de fomentar la lectura entre nuestros pequeños. Es el caso del CEIP Palomeras Bajas, quienes llevan a caso varias iniciativas maravillosas para lograr tan importante fin, como sus geniales “lunes poéticos”.

Ya el año pasado colaboré con ellos junto a mi querida y fiel Marta Marbán de Frutos y este año han querido comenzarlo con otro poema mío ilustrado también por ella.

Siempre insisto en la importancia de que los niños lean, que se lea con ellos, que se les escuche leyendo… En definitiva, que sientan que leer es algo divertido que se hace en familia y en el cole como algo natural y estimulante. En una sociedad sumida en un “pantallismo” cada vez más abusivo, siempre es agradable encontrar que, al menos algunos profes, sí nos esforzamos por que los libros, los cuentos, la poesía o el teatro sea vivido por nuestros alumnos como una opción muy a tener en cuenta a la hora de tener entretenimiento.

“El que ama a la lectura, tiene todo bajo su alcance”.

William Godwin

Crítica: Solo tu nombre es mi enemigo

Título: Solo tu nombre es mi enemigo

Autor: Manuel Francisco Reina

Editorial: Área de Cultura, Ferias y Fiestas, Ayuntamiento de Rincón de la Victoria.

Últimamente, cuando quiero leer poesía de verdad, siempre recurro al mismo autor: Manuel Francisco Reina. Tengo a mano a Lorca, Benedetti, Hierro, Neruda, Hernández, Cernuda y otros tantos, a los que también acudo de vez en cuando, pero si busco algo actual y de calidad, Reina es caballo ganador. Y esto me ocurre en un momento en el que veo que la poesía que vende hoy en día, la que ocupa cada estante de cada librería, a todo tren, a todo color, a bombo y platillo, es esa llamada por mí pseudopoesía. Me da una pena enorme que ya no haga falta ser poeta para escribir poesía. Basta con ser youtuber, influencer, famoso o concursante de algún programa de televisión (ahí está el libro de Aitana Ocaña, con reconocimiento de la propia “autora” de plagio en prácticamente la totalidad del mismo). Hay librerías vacías de poetas y llenas de pseudopoetas. Vacías de poemarios y llenas de libros con frases típicas e ilustraciones que, por suerte, suelen salvar la mediocridad de los “versos”. No todo el mundo vale para escribir poesía, del mismo modo que no todo el mundo vale para cantar, pintar, bailar o dedicarse a alguna de las artes, aunque parezca que ahora todo el mundo escribe menos los escritores. Me da pena porque aquellos que se acerquen a la poesía por primera vez o en edades tempranas no van a saber lo que es y se van a tener que conformar con un sucedáneo, con la moda, con lo fácil, con lo que da ventas y, por lo tanto, dinero a las editoriales.

En fin, que me lío con este tema y me descentro de lo importante…

Este libro, ganador del XXV Premio de Poesía Rincón de la Victoria, es una maravilla de principio a fin. He leído mucha, muchísima poesía desde que tengo uso de razón (y algunos sabréis que, de vez en cuando, me lanzo a escribir algún poema, con todo el respeto que me merece) y si hay una poesía que me vuelva loco es la de desamor. Llamadme masoquista, si queréis, pero leer en verso tanto sufrimiento, tanto dolor, tanta sangre vertida en el papel… me pone la piel de gallina.

No hace falta que repita que Manuel Francisco Reina es un poeta con letra mayúscula y que cualquier libor suyo es cien por cien recomendable, pero, aun habiendo leído todos sus poemarios, y habiéndome enamorado de varios, creo que puedo decir que este es mi favorito.

Puntos fuertes:

El tema: como os he dicho, la poesía de desamor es mi preferida, y estos poemas exhalan todo el dolor de un momento así por cada verso.

Conocer o recordar a otros autores: tal y como dije en mi crítica de “La paternidad de Darth Vader”, algo que me encanta de los poemarios de Manuel Francisco Reina es que siempre incluye versos de otros poetas a modo de introducción de sus propios versos. Es algo muy bueno para descubrir a autores que no conocías o de recuperar a otros.

La estructura: Manuel Francisco Reina no es solo un genio de la poesía, sino que siempre organiza sus poemarios a la perfección. Las cuatro partes en que se divide este libro (Inocencia, Pero más el amor, Solo tu nombre es mi enemigo y El mal de Aurora) nos llevan a vivir todo ese proceso del desamor como si lo estuviéramos viviendo nosotros mismos.

Lo que más me ha gustado: como no puedo quedarme solo con una cosa, voy a dejaros algunos de los versos que me han ido directos al corazón:

 

“Porque solo tu nombre es mi enemigo

y esa rara maraña en que se ahoga

el tiempo que ya es mío porque es nuestro”.

“Pero más el amor,

que siempre encuentra excusa a su verdugo.”

“No consigo serte infiel como mereces

aunque sepa que lealtad ya no te debo”.

“Qué lástima, señor, llegaros tarde,

cuando ya para amar estáis cansado…”

Lo que menos me ha gustado: puede que, si no fuera así, se perdiera parte de la esencia; pero me ha gustado tanto que se me ha hecho algo corto.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Y queda en mi pecho amor para morir más veces”.

Manuel Francisco Reina en “Solo tu nombre es mi enemigo”