Crítica: Fantasma de primavera

Título: Fantasma de primavera

Autor: Gerard Bertrán Burgueño

Editorial: Ayuntamiento de Alhaurín el Grande

XIV Premio Internacional de Poesía Antonio Gala

El Premio Internacional de Poesía Antonio Gala tiene un aspecto que nunca entenderé: publicar el libro ganador un año después, en el acto de entrega del premio del siguiente ganador (incomprensible, desde mi punto de vista).

Por ese motivo, mi libro, ganador este año, no verá la luz hasta junio de 2022 y, por ese motivo, pude recoger el libro que ganó la edición anterior cuando fui a recoger el premio.

Se trata de este “Fantasma de primavera”, de Gerard Bertrán Burgueño, que da inicio a esta nueva Colección “La Baltasara”, coincidiendo con que este ha sido el primer año que el acto ha tenido lugar en dicha finca, donde Antonio Gala vivió tanto tiempo y escribió una buena parte de sus libros (algo que, en realidad, tampoco tiene mucho sentido, porque el año pasado no ocurrió en La Baltasara).

Sin ahondar más en estos hechos, voy a hablaros un poco de este poemario, que es lo importante.

Según el jurado del premio, se trata de un libro “muy difícil de apreciar en lo poético, puesto que está planteado dentro de un gran prosaísmo”, y es esta afirmación (en mi opinión) la que define de forma clara la realidad del poemario.

Es un libro tan prosaico que podría decirse que los poemas podrían leerse como si fueran pequeñas historias, pequeños relatos que narran vivencias y anécdotas, solo que lo hacen en verso.

He de reconocer que, antes de leer el libro, no me llamaba mucho la atención. Si leo poesía, me gusta que el lenguaje sea poético, que la esencia sea poética, y el prosaísmo, en poesía, me suele chirriar bastante.

No ha sido el caso.

Sí es cierto que algunos poemas no han terminado de llegarme, precisamente, por ese prosaísmo, pero hay otros (la mayoría) que me han gustado mucho y que, justo por el hecho de aportarme algo a lo que no estoy acostumbrado, me han llegado. Puede que me haya ocurrido un poco como cuando admiro un cuadro bien pintado: trato de sacarle todo el gusto posible, ya que yo sería incapaz de reproducirlo.

Es cierto que decir “nunca” es un tanto arriesgado, pero no creo que mi poesía vaya a definirse por ser prosaica, porque me parece muy complicado, muy arriesgado y porque, aunque este “Fantasma de primavera” me haya gustado, no es la poesía con la que me identifico ni la que suelo leer.

No obstante, creo que es un poemario muy bien construido e intuyo mucho trabajo a la hora de darle forma, lo cual tiene mucho mérito. Además, me parece muy acertado que se premie distintos tipos de poesía (siempre que sea buena), así que considero que es una buena elección y me hace muy feliz recoger el testigo de Gerard como ganador de este premio.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: creo que es justo ese detalle de ser una poesía muy prosaica lo que merece ser destacado. Haberme gustado sin ser la poesía que leo y haber sabido reconocer la calidad de los poemas y su dificultad me agrada, ya que siempre está bien descubrir gustos nuevos en esto de la lectura. Voy a destacar, también, los últimos versos de muchos de los poemas, versos que se quedan colgando al leerlos porque nos empujan a alguna parte, nos hacen pensar, le dan el significado al poema. Me ha pasado en varios encontrarme con los dos últimos versos y tener que releerlos más de una vez porque me han encantado.

Lo que menos me ha gustado: aunque pueda resultar contradictorio, y como he dicho en la entrada, ese prosaísmo se me ha hecho demasiado evidente en unos pocos poemas, que son los que menos he disfrutado leer.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Experimentar la anunciación de la poesía.

Soñar despierto. Volver a casa”.

 Fragmento de “De paso”, Gerard Bertrán Burgueño 

Crítica: Poemas, Hannah Arendt

Título: Poemas

Autor: Hannah Arendt 

Editorial: Herder

Siempre me ha gustado mucho Hannah Arendt como pensadora, y la he leído, en esa versión, en más de una ocasión.

Lo que no sabía era que, también, escribió algunos poemas. Así es mi cabecita loca…

Me gustó mucho la forma en la que este libro llegó a mí, porque no ocurrió que descubriera los poemas de Arendt y fuera a buscarlo. 

Como ya sabéis, me encanta perderme en las librerías. Hace unos días fui al Teatro Bellas Artes a ver a José Sacristán en “Mujer de rojo sobre fondo gris”, de Miguel Delibes. Aunque este es otro tema distinto, qué bestialidad de interpretación para un texto a la altura, solo, de Delibes. Volviendo al autor vallisoletano, esta de Sacristán y la de Lola Herrera en “Cinco horas con Mario” son las dos interpretaciones más espectaculares que he vivido en un teatro. Que viva la cultura.

A lo que iba. En la espera, di una vuelta por la librería Antonio Machado (visitadla si no lo habéis hecho, es una preciosidad). Mi idea inicial era encontrar el libro con el que Antonio Carvajal ganó el Premio Nacional de Poesía en 2012, porque también es miembro del jurado del Premio Antonio Gala que acaba de premiarme y me parece justo leer algo suyo. No lo encontré. Busqué entre los libros de poesía y no encontré nada que me apeteciera, así que fui a ver la sección de filosofía. Allí, colocado para que yo lo viera, estaba este libro, esperándome. “Poemas”“Hannah Arendt”. ¿Sabría el librero que yo iba a ir y lo puso ahí, para mí? Además, el tema del exilio me interesa bastante, y esa palabra aparece en la contra. Obviamente, el libro se vino conmigo.

Creo que hay algo en la forma de escribir poesía de Arendt que demuestra dos cosas diametralmente opuestas. Una, que es una escritora de los pies a la cabeza y que su lenguaje es abrumador. Dos, que no es o no fue poeta, entendido como persona que se dedica en cuerpo y alma a la poesía. Aunque el libro me ha gustado mucho y hay poemas e imágenes muy buenos y potentes (y aunque la edición sea una preciosidad), este poemario parece una colección de poemas anotados aquí y allá sin intención de que fueran publicados, sino, más bien, escritos por gusto propio, por satisfacción personal.

En las “Notas a la edición” se explica con brevedad que algunos de estos poemas ni siquiera fueron escritos a máquina ni revisados por la autora, lo que confirma un poco esa sospecha mía. A pesar de todo, no cabe duda de que estamos ante una de las pensadoras más importantes de la historia, que su conexión con la poesía es evidente y, en mi opinión, es una poeta más que destacable.

Además de los poemas, la explicación que Irmela von der Lühe, profesora de literatura alemana contemporánea, hace a modo de epílogo de libro en ese fragmento titulado “Sobre los poemas de Hannah Arendt” es otra delicia. Ya no solo por conocer más sobre esa aproximación poética de la autora, sino por saber más sobre ella, sus amistades y sus influencias.

Solo puedo agradecer a la Editorial Herder por hacer un trabajo tan bueno y al azar, por poner este libro ante mis ojos sin apenas esperarlo.

Lo que más me ha gustado ha sido, sencillamente, el maravilloso descubrimiento de la Hannah Arendt poeta, lo que me ha llevado, también, a conocer mejor su figura.

Lo que menos me ha gustado, por decir algo, que son pocos poemas… Pero son todos los que Arendt escribió, así que me parece más importante haberlos leído todos, aunque me habría encantado que fueran más.

Y vosotrxs, ¿conocéis a Hannah Arendt? ¿Os gustaría leer algo suyo?

“Ay, ¿quién querrá ponderar lo que no concibe?

¿Y quién querrá decir lo que solo se discierne 

tardíamente?

Pues tan pronto como lo agarra con ambas manos

deja de saber por qué lo sigue sufriendo.

Octubre por la mañana, Hannah Arendt

Crítica: Nueva York después de muerto

Título: Nueva York después de muerto

Autor: Antonio Hernández

Editorial: Calambur

He querido leer a los poetas que han valorado y premiado mi libro, y he empezado por recuperar este “Nueva York después de muerto”, de Antonio Hernández, de quien había leído algunos versos.

Lo primero que tengo que decir es que no sé qué es esto, pero no es un libro. No sé qué hay escrito en sus páginas, pero no es poesía. Tengo algún conocimiento sobre la obra de Antonio Hernández, pero sé que no es poeta.

“Nueva York después de muerto” es otra cosa. Lo escrito en él son otra cosa. Antonio Hernández es otra cosa.

Este monumento poético, este homenaje a la poesía y a los poetas, este terremoto en verso no puede definirse solo como un poemario, como un libro de poesía, del mismo modo que a Antonio Hernández no se le puede considerar solo un poeta.

He leído mucha poesía y he buscado, casi siempre, consejo en quienes más saben de poesía para leer a determinados y determinadas poetas. Me he enamorado de Paca Aguirre, de Ángela Figuera Aymerich, de Miguel Hernández, de Lorca, de Gioconda Belli, de Raquel Lanseros, de Manuel Francisco Reina… He intentado, casi siempre, leer a poetas de quienes pudiera aprender, con los que pudiera crecer, además, por supuesto, de tratar de leer a poetas con quienes me emocionara, con quienes me sacudiera, con quienes dejaran poso.

No sé por qué he esperado tanto para leer a Antonio Hernández, quizás era este el momento preciso. La respuesta es “sí”. También me he enamorado de Antonio. 

Este libro es, además de un libro de poesía, un libro de historia, una novela, una obra de teatro, un ensayo, un artículo periodístico y, seguramente, mucho más. No soy experto en el término de “poesía total”, pero, aun sin serlo, está claro que este libro engloba ese concepto de principio a fin.

Ya la razón de su existencia, esa promesa de Antonio a su maestro, Luis Rosales, de que él escribiría el libro que su próxima muerte no le permitiría escribir a él, es poesía en sí misma. Qué reto, ¿no os parece? Prometerle a tu maestro (ni más ni menos que a Rosales) que tú vas a escribir el libro con el que él quiso cerrar el círculo de su obra. Qué reto, sí, y qué promesa tan generosa y tan bella.

No sabremos cómo habría sido este “Nueva York después de muerto” escrito por Rosales, pero sí tenemos la certeza de que, escrito por Hernández, es una auténtica obra de arte y una, permitidme decirlo, absoluta barbaridad. 

Por algún motivo este libro es “Premio de la Crítica de Poesía Castellana”, en 2013, y “Premio Nacional de Poesía”, en 2014.

El título ya es clara evidencia del germen del libro. Sumar que la idea fue de Rosales confirma la sospecha, si es que la hubiera. Federico García LorcaNueva YorkLuis Rosales. Y, como hilo unificador de tres puntas, Antonio Hernández.

En pocos textos podrá saber más sobre Lorca, Rosales, Nueva York y el propio Hernández (que dan forma a un todo exquisito) que en este poemario no de discípulo, sino de maestro. De poeta con todas las letras. De poeta a quien no le falta nada. Esta aleación de géneros, de ciudades y de poetas es un libro que tendría que leer todo aquel que quiera acercarse a la poesía desde su verdadero significado y su verdadera complejidad. Se me ocurren pocos ejemplos más claros de lo que es la poesía que esta obra, magnífica, de Antonio Hernández.

Puntos fuertes:

Lo que más me ha gustado: después de dejar clara mi opinión sobre lo literario, voy a destacar que me hace muy feliz saber que este libro, tan brillante como arriesgado, obtuviera lo que merecía: Premio de la Crítica y, sobre todo, Premio Nacional. A esto sí se le puede llamar justicia poética.

Lo que menos me ha gustado: solo podría reprocharme no haberlo leído antes, pero, como digo, puede que este fuera el momento idóneo para hacerlo.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“que en la desolación no hay tique de retorno,

ni aun por un instante, hacia la plenitud,

que en la vejez llaman arrugas

a las heridas, alopecia

a la calavera, memoria

al epitafio”.

Antonio Hernández”, en “Nueva York después de muerto”.

Crítica: Dicen que no hablan las plantas

Título: Dicen que no hablan las plantas

Autores: muchos poetas

Propuesta de: Raquel Lanseros y Fernando Marías

Editorial: Anaya

Ilustradora: Raquel Lagartos

Dos detalles me hicieron querer este libro en cuanto salió: lo bonito que parecía (lo es más aún cuando se tiene entre las manos) y que tuviera algo que ver con RaqueLanseros, una de mis poetas actuales favoritas. Y no me equivoqué en hacerme con él.

La edición de Anaya es una absoluta preciosidad. El tamaño, el diseño, las espectaculares ilustraciones de Raquel Lagartos, que cubren las páginas por completo… Estéticamente no se le puede poner ni un solo pero (en mi opinión, solo uno, pero lo dejo para la parte de “lo que menos me ha gustado”).

En cuanto al contenido, nos encontramos con un montón de poemas de autores de la talla de Lorca, Machado, Béquer, Delmira Agustini, Rubén Darío, Rosalía de Castro, César Vallejo… Cincuenta y dos poemas (muchos de ellos, sonetos) que nos hacen recorrer las cuatro estaciones. Sus tonalidades, sus temperaturas, su flora, su fauna, el cambio de la vida según van cambiando ellas… Un viaje en toda regla. Sin levantarse del sofá y respirando, según se lee, la tierra húmeda de otoño, la escarcha invernal, los perfumes florales de la primavera y la sequedad del verano. ¿No es algo maravilloso?

Ya sabéis lo que me gusta la poesía. Por eso, me encanta que una editorial potente como es Anaya apueste por libros como este. Que se apueste por la poesía, por esta poesía, la de siempre, la de los que perduran, de los que no se irán nunca. Y me encanta que lo hagan así, a lo grande. Con un formato grande, en tapa dura, a todo color, con dos grandes como Lanseros y Marías a la cabeza del proyecto y con Lagartosmoviendo sus pinceles. 

Es un libro para tener, desde luego. Para tenerlo bien a la vista, como si fuera un cuadro, pero al alcance de la mano, porque nos pedirá volver a él una y otra vez. Y, también, es un muy buen libro para regalar. Para trabajar las estaciones ligadas a la literatura y a la poesía en el aula también puede ser una herramienta buenísima.

Lo que más me ha gustado: además de todo lo que ya he expuesto, me ha encantado que leer estos poemas me ha llevado a mi infancia. A ese descubrimiento de la poesía que me enamoró desde el principio. Porque, sí, de pequeño no solo leía a Gloria Fuertes. Leí a muchos de los y las poetas que aparecen en este libro. Algunos de esos poemas están aquí, y releerlos me ha hecho sonreír con dientes de leche.

Lo que menos me ha gustado: creo (y esto es cosa mía) que, en un libro cuidado al detalle, usar una tipografía tan simplona no suma. Si no me equivoco, es una Times New Roman de toda la vida, y es una pena. Otra tipografía más cercana a la caligrafía manual habría hecho del libro un objeto aún más bonito y, en el fondo, no es algo complicado de hacer.

¿Conocíais el libro? Si no es así, ¿os interesa?

¡Un abrazo!

“Abandonada al lánguido embeleso

que alarga la otoñal melancolía,

tiembla la última rosa que por eso

es más hermosa cuanto más ardía”.

Leopoldo Lugones, “Rosa de otoño”, en “Dicen que no hablan las plantas”.

Crítica: Sobre el dolor

Título: Sobre el dolor

Autor: Cicerón

Editorial: Los secretos de Diotima

Leer a los clásicos siempre ha sido una de mis asignaturas pendientes. Y, cuando hablo de clásicos, me refiero a romanos y griegos. A esos filósofos y pensadores que pusieron los cimientos del pensamiento y cuyos postulados, milenios después, siguen tan vigentes como cuando los plantearon.

Este pequeño (por extensión) libro llegó a mí en una de mis habituales visitas a la Librería Taiga Madrid

Llevaba unos días rumiando un poemario que quería escribir. Sabía, más o menos, qué temas quería tocar. Y el dolor era una de ellos.

Por eso, cotilleando por la librería, encontré esta colección propuesta por “Los secretos de Diotima” y, ya sabéis, llamaron mi atención. Me llevé este “Sobre el dolor” y “Sobre el desprecio de la muerte”, también de Cicerón. El primero ya ha cumplido su cometido y me ha servido en una buena parte del poemario que terminé esta misma semana (ya veremos qué ocurre con él). El segundo lo leeré buscando inspiración para otro poemario al que llevo tiempo dándole vueltas.

Y, por lo que estoy comprobando, los clásicos no suelen fallar, sencillamente, porque son una fuente inagotable de sabiduría.

De lectura muy sencilla por lo breve y lo conciso; con multitud de citas y frases que van directas a la consciencia; es un libro perfecto para aprender. Y ya sabéis que aprender es una de mis actividades favoritas.

Si os interesan el mundo clásico, la filosofía, los pensadores romanos y griegos… Esta colección es una maravilla. Os recomiendo echarles un ojo a sus títulos, seguro que encontráis alguno que os llame la atención.

Lo que más me ha gustado: que ha sido clave a la hora de estructurarme la mente de cara al poemario. Me ha dado una visión filosófica del dolor que no conocía e, incluso, me ha facilitado una cita (la que incluiré al final) para uno de los poemas.

Lo que menos me ha gustado: sin que sea nada negativo, que ha hecho aumentar mis ganas de acercarme más aún al mundo clásico. 

Mi sensación final es que todos y todas tendríamos, en mayor o menos medida, que acercarnos a lo clásico, a la raíz, a los cimientos. Si los pensamientos de estos filósofos y pensadores han trascendido a lo largo de tantos y tantos años, será por algo… ¿no creéis?  

“No es fuerte aquel que yace”.

Cicerón

Crítica: Arbolidades

Título: Arbolidades

Autora: David Hernández

Ilustradora: Maite Mutuberria

Editorial: Kalandraka (Premio de Poesía para Niñas y Niños “Ciudad de Orihuela” 2019)

Cuánta felicidad me está trayendo esta colección tan maravillosa de Kalandraka. Qué bueno es conocer a autores de poesía infantil y diferentes estilos. También, qué gusto es descubrir a ilustradores tan espectaculares.

Este “Arbolidades” es un poemario infantil atípico. Me explico. No tiene rima. No es sencillo de entender. No tiene humor (que no es necesario, pero ya me entendéis). 

Tengo que decir que, al principio, me costó entrar en el poemario. Quizá por ese hábito de enlazar poesía infantil con sencillez y humor (cuando mi poesía infantil no es así, al fin y al cabo) o porque venía de leer varios poemarios llenos de risas. Cuando asumí que no tenía ante los ojos un poemario de ese estilo y pude comprender el sentido de la historia que cuenta (porque cuenta una historia), me metí de lleno y me gustó mucho.

Quizá se deba, también, a que, a veces, pensamos que la poesía infantil es para niños y niñas pequeños y pequeñas, y nos olvidamos de que (más o menos), la niñez lega hasta los doce años. ¿Es un libro para peques? Yo diría que no (aunque a los míos se lo leí y estuvieron atentos, no entendían mucho). Pero es un libro maravilloso para niños en una edad algo más avanzada (¿alrededor de los nueve o diez años?), lo que, en sí, es muy positivo, porque veo poca poesía para esas edades.

Se trata de un paseo por la naturaleza, por el origen de las plantas, por sus semillas, sus hojas, sus ramas, sus troncos, su periplo vital, la interacción de animales y humanos con el mundo vegetal… Y acierta en esa historia. Muchos poemas son capaces de transportarnos a un bosque silencioso y tranquilo, con el agradable sonido del viento agitando los árboles y algunos animales haciendo su vida. He viajado con este poemario, y eso siempre es un regalo.

Mi sensación final es que me costó porque me propuse leerlo con la mirada de un niño pequeño y me perdí. En cuanto cambié esa mirada, me pareció un poemario muy bien hilado, con una simbología preciosa, con un mundo onírico muy reconfortante, con (como digo) una historia muy bien “narrada”. Además, las ilustraciones de Maite Mutuberria son una maravilla y se complementan con los poemas a la perfección. Muy buen tándem, desde luego.

Dicho esto, paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

La edad de los lectores: eso que, al principio, me chirriaba ha resultado ser todo un acierto. Me cuesta encontrar poesía para niños que buscan otro tipo de poemas, y este poemario es muy apropiado para esos niños.

El tema: siempre es bueno difundir un mensaje de respeto y cuidado de la naturaleza, y hacerlo a través de la literatura, de la poesía, es algo que me encanta.

Las ilustraciones: en mi opinión, tan importantes como los poemas. Es uno de los libros más bonitos en cuanto a ilustraciones que he visto. 

Lo que más me ha gustado: aunque no esperara decir esto, lo que más me ha gustado es que no tenga rima. Me encanta la poesía adulta sin rima, la de verso libre, la que busca un lenguaje poético sin la necesidad de rimar ningún verso (y es la que yo escribo casi siempre), pero me chocaba leer un poemario infantil sin ninguna rima. No la necesita. Los símbolos son tan potentes que la poesía se hace sola.

Lo que menos me ha gustado: como en casi todos los poemarios, hay algunos poemas que no me han gustado nada por su simpleza, algo que me chirría si los comparo con otros (la mayoría) tan bien creados.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais esta colección y este premio? Si no es así, ¿me haréis caso y buscaréis alguno de estos libros?

¡Un abrazo!

“Te conviene saber que, cuando crezcas,

todo lo que ahora ves habrá cambiado”.

Carta de un árbol a una de sus semillas, David Hernández Sevillano

Crítica: La herida absurda

Título: La herida absurda

Autor: Francisca Aguirre

Editorial: Bartleby Editores

No es la primera vez que os traigo a Francisca Aguirre (ni será la última, porque me acabo de comprar su “Ítaca”), así que no es necesario que os la presente.

Ya sabéis que es una de mis poetas favoritas y que, aun habiendo sido Premio Nacional de Poesía y Premio Nacional de las Letras Españolas (ahí es nada), creo que su nombre y su obra no ocupan el lugar que merecen. Queda demostrado en comprobar la poca gente que la conoce…

Este libro lo pedí en la librería que tengo al lado de casa el primer día que abrió después del confinamiento (tenía hambre de libros), y me lo trajeron hace bien poco, alegando problemas para que el distribuidor se lo facilitase. No sé si esa espera ha ido erosionando las ganas que tenía de leerlo o que mis expectativas eran muy altas, pero he de decir que, aun habiéndome gustado, no me ha encantado.

No es necesario decir que la poesía de Paca Aguirre es buena. Muy buena. Pero no me ha llegado del mismo modo en que lo ha hecho, por ejemplo, su poemario “Los trescientos escalones”.

https://jorgepozosoriano.com/2019/06/30/critica-los-trescientos-escalones

He puesto varios post-its para marcar los poemas que más me han gustado, pero van pegados a poemas que me han gustado, no a ninguno que me haya vuelto loco.

Dicho esto, no creo que hacer mi análisis habitual tenga mucho sentido, por lo que solo compartiré algunos de los versos que más me han gustado del libro.

“La muerte y el amor no tienen modos,

sólo tienen promesas absolutas,

paraísos repletos de misterio,

y una voracidad desesperada”.

“Niégate a que el destino te arrodille,

no consientas que el mundo te haga cómplice

de sus viejos rencores homicidas.

Tú no puedes estar desanimada

ya no te queda tiempo suficiente

para andarlo dilapidando en la miseria”.

Lo que menos me ha gustado: hay muchos poemas que van dedicados a personas y dirigidos a esas personas. Esto es una manía mía, pero no me suelen gustar los poemas en los que se nombra a personas concretas. Me sacan de las letras al no poder apropiarme de ellas. Si el poema no puede ser mío, sentirlo mío y darle mi propio sentido porque aparece un nombre específico… No me llega del mismo modo…

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Definitivamente amo

el escándalo deslumbrante de la vida”.

Paca Aguirre

Crítica: Niños raros

Título: Niños raros

Autor: Raúl Vacas

Ilustrador: Tomás Hijo

Editorial: SM, El Barco de Vapor

Cuando me puse a hacer la lista de lecturas recomendadas para mi cole antes de las vacaciones, el bueno de Pedro Mañas (de quien he reseñado varios libros, por si queréis echar un ojo) me recomendó, entre otros, este “Niños raros”. Como yo soy muy bien mandado (según de quién me venga el mandado), le hice caso y me lo compré.

Sabéis que adoro a Gloria Fuertes (más en su poesía adulta que en la infantil), pero en España tenemos bastantes autores que también escriben poemas para niños y que merece la pena leer. Os hablo de autores como el propio Pedro MañasMar Benegas (de quien reseñé su maravilloso “Bestiario”) o a quien os traigo hoy: Raúl Vacas. Además de otra de las grandes (creo que mi poeta favorita) como es Ángela Figuera Aymerich, con dos preciosos libros de poesía infantil prácticamente desconocidos (y que pronto reseñaré).

Este libro contiene muchos poemas sobre niños raros (la historia de cómo nació el poemario es muy curiosa). La Niña Alga, la Niña de Humo, la Niña Sombra, el Niño Frío, el Niño Díscolo o el Xilofoniño, cada uno con su ilustración, que son una preciosidad.

Es un libro muy, muy, muy original y muy, muy, muy trabajado. Ya no solo por el tema y por esa creación de niños y niñas tan dispares, sino porque cada poema es distinto al anterior y usa ideas y recursos que son una pasada. Desde un poema (bastante largo, además) en el que todas las palabras (todas) empiezan por la “a” a otro cuyas últimas palabras son siempre esdrújulas, pasando por poemas con eco o con palabras a medias. De verdad, en cuanto a originalidad, he visto pocos poemarios iguales. Peeeeeero… Bueno, mejor lo dejo para mi análisis de puntos fuertes y menos fuertes.

Puntos fuertes:

La originalidad: vale, ya lo he dejado claro, pero, como comprenderéis, tenía que ir en el primer punto del análisis.

La maestría poética: me explico. Aunque parece absurdo decir que, para escribir poesía, hay que saber escribir poesía, hoy en día existe la idea de que cualquiera que escriba un par de frases haciendo un abuso del tabulador o escriba una dedicatoria “wonderfulizada”, es poeta. Y no. Ser poeta es algo muy serio. Ser poeta es algo muy complicado. Ser poeta no se consigue así como así. Si me apuráis, escribir poesía infantil tiene una complicación extra. No digo que sea más difícil que escribir para adultos, pero el público infantil es muy exigente y, para los niños y niñas, hay que tener un cuidado especial. Raúl Vacas demuestra que es poeta ya no solo por lo bien que están escritos sus poemas y la cantidad de recursos y figuras que utiliza, sino porque da una clase magistral de los tipos de estrofas en poesía. Hay sonetos, sonetillos, martinetes, octavillas italianas, redondillas, romances… Vamos, que no hay dos poemas iguales. ¿Os he dicho ya lo original que es?

Las ilustraciones: crear un grupo de niños raros requería sus respectivas ilustraciones. Además, de esas ilustraciones nacieron los poemas…

Lo que más me ha gustado: seguir descubriendo a poetas infantiles nacionales y a ilustradores que se merecen ser leídos y conocidos. Sabéis lo importante que es para mí la poesía y, además, la trabajo mucho con mis peques porque creo que tiene muchísimos beneficios. Poder seguir ampliando mi biblioteca personal de poemarios para niños y niñas es un regalo, así que solo puedo darle la bienvenida a libros así

Lo que menos me ha gustado: además de que el formato del libro no me parece el más atractivo para un libro así, ha habido algo que sí me ha chirriado un poco. En algunos poemas me ha parecido que tanta originalidad y tanto buscar hacer algo distinto ha dado lugar a versos o recursos un poco forzados y que no han terminado de encajarme. Creo que es un reto (conseguido) por parte del autor hacer poemas únicos que, probablemente, no existan en otros libros, pero hay ocasiones en las que hay cositas como metidas con calzador para adaptarse a esa originalidad. O esa es mi opinión, al menos. 

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais a este autor? Si no es así, ¿leeréis algo suyo?

¡Un abrazo!

“Te regalo algún beso si esta noche me subes

varios metros y pico por encima del suelo”.

Niño Zancudo, Raúl Vacas

Crítica: Matria

Título: Matria

Autor: Raquel Lanseros 

Editorial: Visor

Últimamente, aunque me cuesta un poco leer (achaques que le dan a uno, qué le voy a hacer), estoy leyendo mucha poesía. Ya sabéis que me dejo guiar por quienes saben y que leo a quienes sé escriben poesía de verdad

Con este poemario me ha pasado algo que me ha gustado mucho. Sé que no debería ser así, pero me ha brotado una desconfianza bastante grande hacia la poesía de autores jóvenes o/y no consagrados. He visto tanta basura escrita bajo el paraguas de la poesía por parte de esos que yo llamo pseudopoetas que me cuesta atreverme a leer a quienes no se han ganado con calidad y con su obra el merecido respeto. No voy a dar nombres (aunque podría dar muchos), pero me horroriza ver que se escribe cualquier cosa y se le llama poesía sin serlo. Gracias a este poemario, he descubierto a una muy buena poeta. Que la poesía lo sea todo, pero que no todo sea poesía.

Raquel Lanseros ha conseguido hacerme disfrutar de una poesía de autora joven, bastante activa en redes sociales, con una más que dilatada carrera como poeta y con este libro, Matria, que es una delicia. Lo es (me atrevo a afirmar) porque Raquel es una poeta de raza, de verso trabajado, de poema leído, de estudio y, sobre todo, de respeto. Porque no escupe cuatro palabras sin sentido, les da un formato apropiado para el género y lo vende como poesía. Porque tiene sus propios recursos, sus matices, sus cambios y añadiduras, pero sin perder la tradición, sin querer romperlo todo, como hacen esos y esas que se las dan de poetas sin tener ni idea de cómo escribirla y que afirman no leerla ni estudiarla nunca porque no les interesa y (pobres) dicen que no lo necesitan. Raquel es el ejemplo de que se puede ser moderno al escribir poesía desde lo que la poesía es y ha de ser. Con su lenguaje. Con sus recursos. Con sus, digámoslo, “moderneces”, pero con sentido y, como digo siempre, con respeto al género.

El resultado es Matria, un poemario valiente y muy bien vertebrado que, para mi alegría, fue Premio Nacional de la Crítica y Premio Andalucía de la Crítica en 2019.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

El estilo poético: no me gusta la poesía recargada, ñoña, simplona, repetitiva, burda, obvia; la que usa los mismos recursos y simbologías de siempre, la que se pierde en rimas rebuscadas, la pretenciosa y grandilocuente, la que no dice nada. La poesía de Raquel Lanseros no tiene ninguna de esas condiciones. En un solo poemario se ve claramente su voz poética, su estilo, y (debo decir) es una voz que me ha gustado mucho.

Conocer poetas actuales: sobra decir que Raquel no es una de esas “poetas” salidas de un programa de televisión o una cuenta dopada de seguidores en redes sociales que usan su fama (aprovechando que algunas editoriales les vale todo, incluso pervertir la poesía) para publicar sus “poemas”. De esos no me veréis leer nada. Pero sí es una poeta actual (muy actual, por suerte), y me ha encantado ver que, muy cerca, hay aún poetas que escriben esa poesía tan complicada de escribir.

La cercanía de la autora: pendiente de las redes sociales, cercana, muy agradablecariñosa, incluso. Solo he cruzado con ella un par de mensajes, pero se ve que tiene buen corazón y que es una persona sencilla, atributos que siempre he valorado muchísimo (gracias, Raquel).

Lo que más me ha gustado: como ya he dicho, descubrir en ella una poeta a la que poder acercarme cuando quiera poesía actual y de calidad. Como prueba, algunos de sus versos:

“Laten dentro de mí dos corazones.

Uno lleva conmigo cuántos años

desde que el sí y la sangre

supieron inscribirme en el azar”.

El otro es breve y frágil

apenas perceptible

aún cuenta por semanas su presente”.

“Me oigo gritarle al mundo desde dentro de ti

desde el tiempo y la nada que estoicos nos ignoran

me oigo decir que te amo

por encima de todo”.

¿No son unos versos maravillosos?

Lo que menos me ha gustado: esto puede ser cosa mía, pero la poesía me gusta leerla en castellano y que esté escrita en castellano. La poesía traducida no me entra igual y, aunque puedo leerla en inglés, italiano y francés, me llega bastante menos. Por eso, cuando he encontrado algunos poemas o versos en otros idiomas (un recurso muy valiente, todo sea dicho), me ha sacado un poco de la lectura. 

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“sobre el verso de ustedes yo he construido mi casa”.

 “Los poetas de América Latina”, Raquel Lanseros

(A esto me refiero con lo de escribir poesía desde el respeto a los maestros). 

Crítica: Pecábamos como ángeles (gloripoemas de amor)

Título: Pecábamos como ángeles (gloripoemas de amor)

Autor: Gloria Fuertes

Editorial: Torremozas

Siempre (o casi siempre) que se habla de Gloria Fuertes se hace para mencionar sus poemas infantiles, su voz ronca, su carácter o sus programas de televisión. Todo genial. Está claro que su poesía infantil es maravillosa e imprescindible, su personalidad era arrolladora y su popularidad fue tan grande que tuvo programas en la tele.

Mi propuesta es que no nos quedemos ahí. Gloria es mucho más que todo eso (que ya es un montón). La historia de su vida es interesantísima, os invito a indagar en ella. Y, lo que trae esta reseña es su poesía, pero la adulta.

Es un hecho que no se conoce tanto como su poesía infantil y, creedme, es espectacular. Con una originalidad propia de Gloria (única) y una maestría que va mucho más allá de la rima “facilona” (sin que sea fácil) de sus poemas para niños, la poesía adulta de Gloria toca temas muy poco infantiles de una forma brillante. El amor, la guerra, las injusticias, el dolor… Vamos, que Gloria Fuertes es mucho, mucho, mucho más que “Don Pato Pito”, “Doña Pitu Piturra” o “Un globo, dos globos, tres globos”. Muchísimo más.

Esta antología es una selección de poemas de amor hecha por la propia autora. Se trata de una ediciónsencilla, bien hecha, sin mucha floritura, pero sin fallos y muy cómoda. Una breve información sobre la autora, una fotografía suya y, lo que sí resalto, sesenta poemas. La última antología que leí, de Concha Méndez, se me quedó muy corta (cortísima) en el número de poemas incluido. Poder leer tanta poesía ha sido, en este caso, un regalo.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

El tema: los poemas de amor se me suelen hacer algo “ñoños” cuando repiten recursos, figuras o se habla del sol, la luna y demás simbología ya tan manida. No es lo que ocurre en este libro de amor, porque Gloria no lo necesita.

Conocer un poco mejor a Gloria Fuertes: dejadme que insista, pero de verdad que merece la pena indagar un poco más en la vida de esta autora tan inmensa, además de en su poesía.

Lo que más me ha gustado: me gusta mucho saber que hay una colección de poemas de la autora seleccionado por ella misma que recomendar a quien quiera conocer mejor a Gloria. Hay veces que las antologías se quedan pobres o que recogen toda la obra de un autor o autora que pueden hacerse pesados. Es una muy buena colección de poemas de amor y desamor que, ya os lo digo, lo voy a recomendar mucho.

Lo que menos me ha gustado: por decir algo, algunos poemas que no me han terminado de llegar (difícil que nos gusten todos los poemas de un poemario). Eso sí, son pocos.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Y voluntariamente yo te elegí después”.

 “Otra historia de Gloria”, Gloria Fuertes