Crítica: En la quietud del tiempo (antología poética)

Título: En la quietud del tiempo (antología poética)

Autor: Pablo García Baena

Editorial: Renacimiento

El día que decidí hacerme con “El libro de Lilit”, de Guadalupe Grande (preciosidad de poemario), tuve que hacerlo directamente en la web de Renacimiento. Como había un mínimo para tener los gastos de envío gratis, le pregunté, una vez más, a esa voz que me recomienda a determinados poetas. Me dijo “Pablo García Baena es un poeta al que tienes que leer”. Y, como siempre, le hice caso.

Y, sí. Era un poeta al que tenía que leer. Pero, no. No me ha vuelto loco como otros y otras a quienes he leído, orientado por esa voz. 

No digo que no me haya gustado. Ni se me ocurre decir que no es un buen poeta. La calidad de la poesía de García Baena es incuestionable. Su oficio poético es descomunal. Tiene un dominio del lenguaje y una capacidad de crear imágenes poéticas con un léxico casi infinito que pocas veces he visto. Pero, no. No ha terminado de encantarme, y creo que ha habido varios motivos.

En primer lugar, me ha parecido una poesía (me duele decirlo) algo antigua, desfasada, con demasiados términos algo rebuscados… Seguramente, el fallo es mío, por tener un léxico muchísimo más reducido que poetas de la talla de García Baena (Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1984, entre otros galardones), pero encontrar tantas palabras tan poco comunes me hace perderme un poco en la lectura y me saca del poema. Por poneros un ejemplo, este verso: “y el coturno falaz de la guardarropía”. Me gusta más la poesía con palabras que se usan en el día a día.

También, la tendencia a usar términos de plantas, animales y naturaleza de forma tan constante me aburre un poco. Alguna referencia me gusta, pero encontrarme poemas con tanto jazmín, tanta buganvilla, juncos, tanto jardín y tanto bosque… Se me atraganta. Y hay muchas de esas referencias así a lo largo de la poesía de Pablo García Baena: “lleno de leves malvas y azules nomeolvides/que gotean, en guirnaldas de trinos, del pico de los pájaros;/un jardín con caballos de mármol y verdina/que se encabritan al sentir la brida tibia de la primavera,/aplastando el corazón morado de los heliotropos”. Bonito, sí, muy bien elaborado, pero no es el tipo de poesía que me gusta leer.

Por último, en esta antología (bastante extensa), se incluyen muchos poemas dedicados a distintas personas. Esos poemas, salvo algunos muy concretos, no me gustan. No me gustan porque, para mí, lo mejor de leer poesía es poder sentirme identificado en las emociones y vivencias del poeta, y saber que ese poema ha sido escrito de manera explícita para alguien me arranca esa posibilidad. Lo mismo me ocurre con los poemas sobre lugares (ciudades, plazas, parques, pueblos…). No me suelen gustar en absoluto.

Por último, hay muchos (demasiados, para mí) poemas muy largos, que dan vueltas y se enredan en imágenes que me han hecho perder el hilo principal del poema.

Seguro que estos “problemas” se deben más a mí que a la propia poesía recogida en este libro. No quiero, ni por un segundo, que se piense que me veo capaz de argumentar en contra de un poeta de este calibre. Tan solo vuelco mi opinión sobre lo que me ha parecido su poesía, lo que he sentido al leerla, y la comparto con vosotros y vosotras.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

Conocer a un nuevo poeta: siempre es algo positivo leer por primera vez a un (buen) poeta. El aprendizaje que hay detrás de la lectura de poesía no tiene precio, y Pablo, aunque no sea un poeta que me encante, es un muy buen poeta, y hay que aprender de los maestros.

La edición: no son muchas las antologías poéticas con ediciones tan acertadas como esta. Muchas nos ofrecen poemas apelotonados, uno debajo del anterior, con tipografías minúsculas… Y esas ediciones me agobian mucho. Este es un libro bastante grande para tratarse de un poemario, pero, en mi opinión, es un acierto enorme.  

Lo que más me ha gustado: sin desmerecer que me ha gustado mucho descubrir la poesía de García Baena, se queda en mí una sensación que no he tenido muchas veces. Es más, dentro de esas veces que la he tenido, esta ha sido la mejor de todas. El sonido que se ha producido a lo largo de la lectura al pasar las páginas y, sobre todo, el olor de este libro han sido dos detalles que me han enamorado cada vez que lo abría. No sé si vais a creerme, pero el libro huele a tierra mojada tras la lluvia (a petricor, que es un nombre feísimo), y ese es, precisamente, uno de mis olores preferidos. Quizás os parezca absurdo comentarlo, pero de verdad que me ha sorprendido mucho y ha sudo muy, muy agradable.

Lo que menos me ha gustado: creo que lo he dejado bastante claro al hablar del libro, pero toda esa terminología tan fuera del lenguaje que se usa normalmente me ha impedido disfrutar como esperaba de este poeta.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Qué huellas de otros labios revives en mi boca”.

 Pablo García Baena 

Crítica: Obras completas, Ángela Figuera Aymerich

Título: Obras completas

Autor: Ángela Figuera Aymerich

Editorial: Hiperión

Después de leer toda la poesía de Ángela Figuera Aymerich, he de reconocer que tengo sentimientos enfrentados: el primero es una admiración absoluta; el segundo, una inmensa rabia por el desconocimiento de esta pedazo de poeta.

No voy a entrar en aspectos biográficos (os recomiendo leer sobre su vida, eso sí), pero me llama mucho la atención algo concreto. Cualquiera que sepa lo mínimo de poesía conoce a Blas de Otero y a Gabriel Celaya. Se estudian en secundaria, sus nombres se sitúan en lo poético. Junto a ellos dos, Ángela Figuera Aymerich forma el denominado “triunvirato vasco”. Sed sinceros y sinceras: ¿os sonaba su nombre?

Maestra, catedrática, empleada de la Biblioteca Nacional… y una de las grandes voces femeninas (y no solo destaca entre las mujeres, si es que alguien piensa que es necesario comparar la poesía escrita por hombres con la escrita por mujeres) de la poesía social. Una figura trascendental en la poesía en castellano que, sin embargo, apenas se conoce. ¿No os parece muy triste?

Yo no la conocía hasta que pude acudir, invitado, al concierto de Valderrama en el Circo Price, concierto de su disco “Mujeres de carne y verso” (“Mujer de carne y verso me declaro,/ pozo de amor y boca dolorida,/ pero he de hacer un trueno de mi herida/ que suene aquí y ahora, fuerte y claro”, en versos de la propia Ángela Figuera Aymerich en su poema “Aunque la mies más alta dure un día”), con poemas cantados que forman parte de la antología poética femenina en lengua castellana con el mismo nombre, realizada por Manuel Francisco Reina (ojalá esta antología ocupara, también, el lugar que merece). Uno de los temas cantados por Valderrama, introducido y acompañado con música de piano, es “No quiero”, con versos del mismo poema, de Ángela Figuera Aymerich. Lloré al escucharla. Literal. A partir de ahí, busqué su poesía y la leí hasta que me hice con estas obras completas, que he leído y disfrutado como lo he hecho con pocos, muy pocos libros. Qué maravilla. De verdad. Qué absoluta maravilla

Por si la queréis escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=WZU92BhBYt0https://www.youtube.com/watch?v=WZU92BhBYt0

La obra de Ángela Figuera Aymerich consta de los poemarios:

Y los poemarios infantiles (que dejo para otra reseña):

El libro incluye, también, números poemas suyos no recogidos en poemarios.

Hablaría durante horas sobre la poesía de esta poeta, que ya es, sin duda, una de mis poetas favoritas y a quien recomendaré siempre que pueda, además de volver a ella muy a menudo. Por suerte para vosotros y vosotras, no voy a hacerlo. Solo espero que, si os apetece leer buena poesía, acudáis a “la Aymerich”. Como he dicho algunas veces (con el propio Manuel Francisco Reina, con Gloria Fuertes o con Paca Aguirre o con una autora actual que acabo de conocer y me encanta, Raquel Lanseros) os haréis un regalo si leéis a esta autora.

Sin más, voy a mi análisis de estas obras completas.

Puntos fuertes:

El amor “a primera vista”: como habéis leído, fue así. Y, podéis creerme, es amor verdadero

Conocer la historia de la autora: nacida en 1902 y madre en pleno estallido de la Guerra Civil Española, la vida de Ángela Figuera Aymerich es apasionante. Si tenéis un rato, investigad un poco sobre ella.

Poesía infantil: aunque, como he dicho ya, dejaré sus dos poemarios infantiles para otra reseña, me encanta que haya autoras de la talla de la que nos ocupa que se lanzó (movida por el nacimiento de su nieta) a escribir poemas para niños. Como ya he dicho en alguna ocasión, y con toda la admiración que siento hacia ella, hay mucha más poesía infantil en castellano lejos de Gloria Fuertes. Y, para muestra, un botón.

Lo que más me ha gustado: aunque su libro más celebrado y más conocido es “Belleza cruel” (que es un libro espectacular), me quedo con su último poemario, “Toco la tierra”, donde su poesía hace un buen repaso de alguno de los males del mundo, de “la tierra” como raíz de la humanidad y, particularmente, de la femineidad, de lo maternal. Además de ese “No quiero” (que es brutal), os dejo versos de otros poemasincluidos en este poemario tan desgarrador:

SEGUIR

Muchos por ti mataron, tierra mía.

Hicieron de sus huesos plomo airado

y mataron por ti.

Convirtieron

su dulce corazón en fiera lanza

y mataron por ti.

Ardieron

de amor y de furor hasta los ojos,

y mataron por ti.

[…]

ESTAMOS VIENDO TODO LO QUE PASA

Hacia los treinta y tantos años de mi edad

Éramos los poetas tan felices.

teníamos el cielo en la ventana,

estrellas que meter en los bolsillos,

cumbres al sol para tender la ropa,

noches y mar para mecer los sueños,

los bosques al extremo de la calle

con mirtos y laureles

para tejer coronas y ceñirlas.

[…]

¿Quién nos sajó los párpados, quién puso

todo nuestro sentir en carne viva?

Porque ahora vemos todo lo que pasa.

Y nos lastima el suelo que pisamos

y es una llaga el tacto más ligero.

Los muertos se nos cuelgan de los hombros

y ocupan nuestra almohada por la noche.

Los vivos nos exigen sangre a diario

y vienen a beberla en nuestra boca.

[…]

No me digáis que no son absolutamente bestiales…

Lo que menos me ha gustado: además de esa tristeza por saber que, en gran parte por ser mujer, no se conoce lo suficiente a una de las mejores poetas que nuestro país ha dado (y lo digo con pleno convencimiento), y por poner algún pero, su libro “Soria pura” no me ha gustado mucho. Cuando leo poesía suelo buscar amor, desamor, dolor, sufrimiento, temas sociales, emociones… La poesía sobre lugares no me gusta, así que este en concreto no me ha gustado apenas.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Si la verdad se hallara en los periódicos

y se callaran de una vez los necios

y hablaran los poetas en la calle”.

Ángela Figuera Aymerich, en “La vida más bonita”

Crítica: Poemas elegidos (Concha Méndez)

Título: Poemas elegidos

Autor: Concha Méndez

Editorial: Somos libros

Poesía, poesía y poesía. Para cuando necesito recrearme en la belleza del lenguaje, en la artesanía de las palabras. Para cuando mi lenguaje y mis palabras se me atascan y necesito seguir esas miguitas de pan que lancé algún día y se escondieron. Para cuando necesito leer, pero algo que me calme, que me temple, que me llene. Poesía. En estos días tan raros, donde el miedo, el estrés y la incertidumbre han sido el pan nuestro de cada día: poesía.

En cuanto la librería de mi casa abrió, me lancé a hacer un pedido de poemarios que os iré mostrando poco a poco (ya visteis la antología poética de Alfonsina Storni, os dejo el enlace debajo de este párrafo), y este fue uno de los que pedí.

https://jorgepozosoriano.com/2020/06/02/critica-antologia-poetica-alfonsina-storni/

Se trata de una colección de poemas de esta maravillosa autora, aderezada con fotografías de manuscritos, cartas, fotografías… Un trocito de la propia Concha Méndez gracias al cual la conocemos algo mejor, y, creedme, merece la pena conocerla.

En todo lo anterior, genial. Además, la edición del libro es una preciosidad (a pesar de que la pulcritud del blanco no admite mucho manoseo). Pero, en mi opinión, tiene una pega muy grande.

Con todo lo que ha escrito Concha Méndez; con su trayectoria y sus influencias (Lorca o Alberti, ni más ni menos); su importancia en la historia literaria; su calidad poética… ¿solo veintinueve poemas? Se me ha quedado muy, muy corto y, en cierto modo, todo ese acercamiento a la vida de la autora a través de otro tipo de documentos, no creo que sea suficiente para hacer lo propio a través de su poesía. La colección se estructura en sus distintos poemarios, sobre los que hay algo de información (año, tema, estilo…), y hay algunos libros de los que solo se incluye un poema. Difícil de ver esa evolución de la autora en tan solo un poema, ¿no creéis?

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

La edición: cuidada con mimo, llena de detalles preciosos (como el marcapáginas de tela incorporado. Un libro, en lo físico, muy, muy bonito.

Lo “extra”: todo el material incluido es una pasada y me ha encantado recrearme en esas cartas, fotografías y demás. Leer algunos de los poemas de Concha con su propia letra es una auténtica delicia.

Conocer mejor a la autora: que una mujer de su época rodeada de tantos nombres importantes como sus amigos Lorca, Alberti o Cernuda, su novio Buñuel o su marido Manuel Altolaguirre brille (mucho) con luz propia es un meritazo. Una de las Sinsombrero, poeta espectacular, adelantada a su tiempo… Una mujer a quien tenemos que estar agradecidos.

Lo que más me ha gustado: es una pena que, tratándose de Concha Méndez, lo que más me guste es la edición del libro. Por supuesto que sus poemas son brutales (aunque falten muchos por incluir), pero me lo terminé en poquísimo tiempo y la sensación no fue la de “qué pedazo de poemario”, sino de “¿ya está?”. Veintinueve poemas me saben a muy, muy poco.

Lo que menos me ha gustado: creo que está claro, así que no voy a insistir en la escasez de poemas. No me gustan las antologías que incluyen poemas sin ton ni son y que tienen tres mil quinientas páginas, pero tampoco me parece de recibo poder leer solo unos poquitos poemas, si os soy sincero.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“No es mi envoltura, no,

ésta que veis tan torpe,

que me cubre los huesos.

Mi verdadero traje

es el que llevo dentro,

sudario imperceptible

sobre un cuerpo sin alma,

tal como quise ser”.

 “Poema”, Concha Méndez

Crítica: Antología poética, Alfonsina Storni

Título: Antología poética

Autor: Alfonsina Storni

Editorial: Austral Poesía

Los que me conocéis un poco sabéis que, con la poesía, soy muy selectivo. Ya he criticado muchas veces esa “pseudopoesía” actual y sabéis que es algo que no soporto, así que no voy a volver por ahí

Voy a ir por el amor que le tengo a este género. Por lo que disfruto encontrando a un buen poeta o a una buena poeta y perdiéndome en sus versos… Yo no soy experto en poesía, pero sí soy experto en rodearme de personas de las que poder aprender. Una de esas personas, a la que quiero y admiro a partes iguales, es (esto tampoco es nuevo) Manuel Francisco Reina. Si quiero leer poesía (además de leer sus libros, que son espectaculares), le pregunto a él. Todo lo que me ha recomendado me ha encantado, así que es una apuesta segura. O, si no le pregunto, recurro a ese libro tan necesario suyo “Mujeres de carne y verso”, esa antología fundamental de la poesía en castellano escrita por mujeres. ¿Alguien me puede explicar por qué no se reedita y se reedita un libro tan importante?

Alfonsina es un de esas poetas recomendadas e incluidas en la antología. Con una biografía tan interesante como triste, su poesía es descarnada, perfecta en la musicalidad (ay, la métrica, qué importante), muy cercana a pesar de la primera mitad del siglo pasado. Una de esas poetas que hay que leer. Os traslado, yo también, mi recomendación para conocerla.

Dicho esto, voy con mi análisis con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Puntos fuertes:

Lo completo de la edición: las antologías de autores me dan un poco de miedo. Algunas se quedan cortas. Otras son eternas. Esta es amplia, pero sin hacerse pesada. Muy buena antología, en mi opinión.

La editorial: que haya editoriales que apuesten por la poesía, para mí, es un regalo; más aún si no es poesía de la televisiva, que es la que vende, de los famosos, sino de una poeta de principios del siglo XX. Por favor, que sea esta la poesía a la que tengamos mayor acceso, no esa otra tan pobre.

Conocer mejor a la autora: profesora, articulista, feminista, escritora de poesía, teatro y prosa, mujer fiera en las letras y en el amor, con un final enlazado al de su amado, el también escritor Horacio Quiroga, todo muy (por lo triste) poético. Os invito a buscar información sobre ella.

Lo que más me ha gustado: haber conectado con esta pedazo de poeta a lo largo de la lectura. Ver quién era, de dónde venía, lo que amaba y a quién amaba… Si no la conocíais, os la presento. Merece mucho la pena. Como prueba, algunos de sus versos:

“Selvas,

tengo en el corazón”.

“Muero sobre los ojos, si los siento

Como pájaros vivos, un momento,

Aletear bajo mis desos blancos”.

(Aunque a mí no me gusta que sea así, la mayúscula al inicio de los versos es como lo hacía la propia autora en sus primeros libros, algo que la editorial ha respetado).

“porque tu carne ya no es carne, es tibio

plumón de llanto que sonríe y alza”.

Ay, qué bonita es la poesía bien escrita…

Lo que menos me ha gustado: como en toda antología, no todos los poemas te llegan igual. Los poemas que hablan de la naturaleza nunca me han dicho demasiado, y hay unos cuantos de esos que he terminado leyendo en diagonal (siempre hay versos que rescatar); algunos de los muchos (demasiados, para mí) sonetos me han cansado un poco; y los poemas demasiado rimados también me cansan. Por último, y esto es cuestión de gustos, me da rabia que en una edición tan bonita no se separen algo más los poemas. Encontrar solo un par de versos en una página, tras el final de otro poema, y verlo terminar en la página siguiente no me ha gustado. Será que soy muy pejilguero…

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte

que a espaldas va.

Bebiste bien, que luego sonreías…

Allá dirán”.

 “A Horacio Quiroga”, Alfonsina Storni