Crítica: Los versos del libro tonto

Título: Los versos del libro tonto

Autora: Beatriz Giménez de Ory

Ilustradora: Paloma Valdivia

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela)

No entiendo, no me entra en la cabeza, lo logro comprender por qué no me había fijado antes en la Colección Orihuela de Kalandraka, porque menudos descubrimientos estoy haciendo. Ojalá hubiera más concursos así, porque está claro que hay talento (y mucho) en la poesía infantil. Además, las ediciones(como todas las de la editorial) son una preciosidad. Si en algún momento buscáis poemarios infantiles, son una muy, muy buena opción.

Hay que recalcar que este libro fue el ganador del “Premio de Poesía para Niños y Niñas Ciudad de Orihuela 2010”. Me pongo yo a pensar en ganar este premio y se me pone la piel de gallina…

Lo que más me ha llamado la atención del poemario es su estructura, porque es muy original. Se trata de un libro (tonto) cuyos versos huyen por aire, mar y tierra hasta que vuelven a reunirse. En mi opinión, una idea muy acertada. Además, algunos de los poemas tienen, también, una estructura distinta, creando caligramas, incluido uno espectacular en la forma.

Me ha parecido un libro muy tierno, bien planteado y con muchos poemas muy buenos, aunque… no. No puedo decir que me haya encantado como me ha ocurrido otras veces, ya que hay más de un poema que ni fu ni fa (siempre desde mi opinión y sin decir que sean malos, porque no es, para nada, un mal libro).

Dicho esto, paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

La estructura: vale, ya lo he dicho, pero voy a ampliar mis argumentos. Creo que la clave (o una de ellas) para crear un buen poemario infantil es tener muy clara la estructura, la idea, para poder desarrollarla después. En eso, este libro es un diez.

La “historia”: no me he encontrado con muchos poemarios infantiles que sigan una historia en la forma en la que este lo hace. Esa “huida” de los versos, divididos en aire, mar y tierra, hasta volver a reunirse me parece un acierto y creo que suma mucho.

La edición: insisto también, en este aspecto. Qué bien editan en Kalandraka. Qué bonitos quedan los que ya tengo de esta colección y qué bien van a quedar los que me siga comprando. 

Lo que más me ha gustado: saber que hay muchos poemarios infantiles que leer, muchos sitios donde buscarlos, y que yo tengo muchas ganas de leerlos.

Lo que menos me ha gustado: además del hecho de que las ilustraciones no me han encantado (se mezclan con collage), me ha venido una idea a la cabeza al leerlo. Vaya por delante que me ha gustado, que me parece un buen libro y que en ningún momento quiero que se entienda que piense que la poesía es mala, porque no es así. Lo que sí he sentido al terminarlo y ver que hay bastantes poemas que no me han dicho demasiado, pero que algunos eran muy buenos en lo estético (sobre todo, el caligrama “Pie con bola”), me pregunto: ¿hay veces en las que se antepone lo estético a lo literario en la poesía infantil? Creo (mi opinión, insisto) que, en este poemario, sí. Que a nivel estructural y estético la poesía es espectacular, pero que la poesía en sí no lo es tanto. No sé si me he explicado bien, pero espero que me entendáis.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais esta colección y este premio? Si no es así, ¿me haréis caso y buscaréis alguno de estos libros?

¡Un abrazo!

“Mil larvas sueñan

con la camisa

que mudarán mañana”.

Nana para dormir a un millar de larvas, Beatriz Giménez de Ory

Crítica: Trastario (Nanas para lavadoras)

Título: Trastario (Nanas para lavadoras)

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela)

MA-RA-VI-LLA. Ya se lo dije ayer al bueno de Pedro (que, además de ser un escritorazoes un tío muy majo): qué pasada de poemario. Como también se lo dije, puedo afirmar por aquí que, definitivamente, es mi escritor español favorito de literatura infantil (buscad sus títulos, tiene bastante obra publicada, toda recomendada desde este blog) y, sin duda alguna, mi poeta infantil favorito del momento. Y lo es por méritos propios, no por haber sido aupado por ninguna red social ni un concurso televisivo. Lo es por su buen hacer, por ser un escritor de oficio, de los que cree en la literatura y en su poder, sobre todo en los niños. Lo es, también, por ser un tío sencilloagradable al trato y humilde (o eso es lo que desprende, al menos).

Ya sabéis que conocí al autor a través de una amiga, y qué agradecido le estoy. Como yo mismo estoy liado trabajando en varios poemarios infantiles (cruzad los dedos por mí), llevo bastante tiempo muy pendiente de la poesía infantil española. Entre todo lo que he leído, hay muchas diferencias. He encontrado libros premiados que no me han gustado nada. Libros sin premiar que son espectaculares. Libros que ni fu ni fa. Autores muy conocidos que no me convencen. Autores casi en las sombras que merecen un foco mucho más grande. Y, entre todo eso, está Pedro Mañas.

Ya me conquistó con su poemario “Poemas para leer antes de leer”https://jorgepozosoriano.com/tag/poemas-para-leer-antes-de-leer/ , pero este “Trastario” me ha parecido una barbaridad de poemario. Qué original. Qué divertido. Qué bien escrito. Qué idea tan bien hilada. Qué librazo, de verdad. Me ha encantado de principio a fin. Qué difícil es escribir poesía infantil y qué fácil parece que le brota a Pedro Mañas.

Se trata de un libro de poemas sobre trastos (lavadoras, tostadoras, frigoríficos, relojes…), con un humor, una ternura y una inocencia tan geniales que he tenido que pararme a releer varios poemas y que me ha sacado mil sonrisas mientras lo he leído. Si a mí, casi con treinta y cinco años, me ha parecido así de divertido, no me quiero ni imaginar lo que se reirán los y las peques que lo lean. 

Dicho esto, paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Quedarme con Pedro Mañas: va a ser mi autor de infantil de referencia. Hace no mucho, hablando con mis agentes, les dije que, si había un autor español al que me gustaría parecerme (en cuanto al perfil de escritor), ese era Pedro Mañas. Me da un orgullo enorme que haya escritores así de buenos tan cerca.

El humor: no es fácil, en mi opinión, levantar sonrisas a personas adultas con poesía infantil. Son poemas divertidísimos, y eso siempre ayuda en el fomento de la lectura y en intentar que adquieran cierto gusto por la poesía.

La edición: que Kalandraka edita de muerte no es nada nuevo. Pero es que, además, esta Colección Orihuela es una maravilla y dan ganas de tenerlos todos. Ay, si un día pudiera publicar yo con ellos… Las ilustraciones, a cargo de Betania Zacarias, también son muy bonitas y ayudan a que esta edición sea tan bonita.

La originalidad: hay ya tanto escrito y la poesía infantil, a veces, se ve tanto como una poesía que tiene que ser simple, que hay mucha poesía infantil que no (me) aporta nada. Que si animalitos, colorcitos, arbolitos y florecitas, todo muy chiquitito… Pedro Mañas no entiende (por suerte) la poesía de ese modo. Esta colección de trastos tan humanizados es una muy buena muestra de su poesía.

Lo que más me ha gustado: verme reflejado en lo que quiero conseguir como aprendiz de poeta, en este caso, de poesía infantil. Pedro Mañas ya existe y no quiero decir que pretenda hacer lo mismo ni ponerme a su altura, pero sí es el escritor que me gustaría ser y, perdonadme el atrevimiento, sí me veo algo reflejado en su literatura. Vamos, que es un maestro y que estaré muy pendiente de su obra, porque lo merece.

Lo que menos me ha gustado: por ponerle un solo pero (sin que tenga nada que ver con la calidad del libro), hay un par de páginas dobles sin ninguna ilustración. Con lo bonitas que son y la vida que le dan al libro, ver dos páginas seguidas en blanco no me ha gustado tanto. 

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais a este autor? Si no es así, ¿me haréis caso y leeréis algo suyo?

¡Un abrazo!

“Más vale amar bajo cero

que churruscarse de amor”.

Amor bajo cero, Pedro Mañas