Crítica: Ciudad laberinto

Título: Ciudad laberinto

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela, Premio de Poesía para Niñas y Niños Ciudad de Orihuela 2009)

Como ya conocéis al autor, al menos por lo pesado que soy yo, no voy a hacer una reseña al uso, sino una especie de carta de agradecimiento, tanto a él como a la editorial, que también lo merece por su maravillosa labor, su perfecta edición y por este premio tan importante en el mundo de la poesía infantil.

Gracias, Pedro, por:

Gracias, Kalandraka, por:

No quiero alabar más a Pedro Mañas ni repetir lo muchísimo que me gusta leer todo lo que escribe porque, según me dice, le da un poco de apuro. Eso sí, si os gusta leer literatura infantil o la buscáis para peques que tengáis cerca, os garantizo como hago con pocos autores que os/les gustará.

Por hablar un poco del libro, se trata de una colección de poemas en la que diversos elementos de una ciudad son los protagonistas. Calles, plazas, mercados, alcantarillas, rascacielos, farolas… Con la maravillosa pluma poética y la originalidad de la poesía de Mr. Mañas. Me ha encantado, no puedo decir otra cosa.

Dicho esto, solo voy a decir dos poemas que son divertidísimos. Me han gustado muchísimo todos, pero quiero destacar estos dos porque, de verdad, me han hecho reírme un montón, igual que a mis alumnos.

Comida basura: un poema en el que Doña Rata y su marido se van a cenar al restaurante del basurero, iniciando un diálogo genial con el camarero. Os dejo un pequeño fragmento:

[…]

Y le pregunta el esposo:

“¿Y algo un poco más sabroso?”

“Tenemos salchicha rancia

con queso viejo y mohoso

recién traído de Francia

y que es muy apetitoso”.

Se vende todo: donde un vendedor que dice venderlo todo no tiene nada lo que necesita una clienta (y qué preciosidad lo que le pide). Coincide, además, que lleva la ilustración que más me ha gustado. Porque, sí, las ilustraciones, de mano de Silvina Socolovsky, son una preciosidad.

Por decir una sola cosa que no me ha gustado, justo el poema “Comida basura” no lleva ilustración… Me habría encantado ver ese “suculento” menú mientras leía sus versos. ¡Una pena!

Y poco más que añadir. Que me vuelve loco la poesía, como ya sabéis, incluida la infantil. Que me encanta leerla porque vuelvo a ser un niño. Que me encanta leérsela a mis niños y niñas y ver que lo disfrutan tanto. Que, si buscáis literatura infantil buena y bonita, buscad en el catálogo de Kalandraka ¡Ah! Y que leáis a Pedro Mañas, que es un fenómeno.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais a este autor? Si no es así, ¿me haréis caso y leeréis algo suyo?

¡Un abrazo!

“He pintado un mapa

sobre la solapa

de mi libreta.

Un mapa pequeño

de una ciudad grande

que no se está quieta”.

Ciudad Laberinto, Pedro Mañas

Entrevista a Pedro Mañas

Hoy os traigo una entrevista con el que se ha convertido en mi escritor nacional de literatura infantilfavorito: Pedro Mañas.

Su carrera, su obra (“Ciudad laberinto”, “Trastario”, “Anna Kadabra”, “Princesas dragón” y otros muchos) y sus premios (“El príncipe preguntón 2008”, “Ciudad de Orihuela 2009”o “Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil 2018”) hablan por sí solos, pero creo que es de justicia hablar de un autor que, en mi humilde opinión, tendría que estar aún mejor considerado.

Ya sabéis que detesto el triunfo de los mediocres o los “enchufados” (ya sea por fama, seguidores o cualquier otro motivo) en la literatura y que, del mismo modo, apoyo el talento de quien lo merece y ofrezco mi pequeño altavoz para darlos a conocer todo lo posible.

Como ya he dicho alguna vez al reseñar alguno de sus libros, Pedro es, además, un tío muy majo, muy cercano y muy humilde (no me extraña que sea un buen autor con esas cualidades), así que accedió desde el primer segundo a responderme a unas pocas preguntas. Muchas gracias, Pedro. Prometo (o no) ser breve.

Sin enrollarme más, voy con esta entrevista. Espero que os guste.

Como escritor consolidado, ¿desde cuándo supiste que eso era lo que querías ser?

Solo desde que lo fui. Me explico: en realidad, no entraba dentro de mis planes dedicarme a la literatura. Ni siquiera tenía una vocación clara, no hay más que ver mi currículum académico: empecé la carrera de Medicina, me matriculé en Periodismo y terminé licenciándome en Filología Inglesa. Lo que sí es cierto es que desde pequeño me sentía atraído por el mundo de las artes. Escribía, pintaba, actuaba, participaba en los programas de una radio local… En el verano de 2007 me topé con el anuncio de un certamen de cuentos infantiles. Participé solo por probar, y resultó que gané. Creo que al ver mi primera novela publicada empecé a entender que, tal vez, había encontrado al fin una vocación. Por eso suelo decir que no hay que obsesionarse con tener un sueño en la vida. A veces es la vida la que sueña por ti. 

¿Fuiste un niño lector? Tanto si la respuesta es positiva como negativa, ¿crees que eso influyó en que seas escritor?

Sí, era un lector caótico pero voraz, y creo que ambas cosas han influido en mi modo de entender la escritura. Por un lado, el leer mucho me dio una buena base literaria,  enriqueciéndome con lo que otros habían creado. El hecho de leer lo que me daba la gana se tradujo en una gran libertad a la hora de desarrollar un estilo y de atacar diferentes géneros sin prejuicios. Y, también, desgraciadamente, en un gran desorden para gestionar la escritura. Confieso que desearía ser más metódico.

¿Cuáles son tus libros y autores favoritos? ¿Cuáles o a quiénes recomendarías a tus lectores, teniendo en cuenta sus edades?

Uf, el panorama de la literatura infantil es tan rico que me resulta difícil elaborar una lista breve de favoritos. Siempre salgo del paso recomendando clásicos… o aquellos que van camino de convertirse en clásicos. En primer lugar, porque han pasado la prueba infalible del tiempo, y en segundo porque temo que recomendando a actores actuales puedo caer en el agravio comparativo. Dicho esto, tengo que citar necesariamente a Roald Dahl, Gianni Rodari, Michael Ende y Christine Nostlinger (no creo necesario señalar ninguna obra porque todo lo suyo es bueno). Pero también se me ocurren otros menos populares e igualmente excelentes como Mira Lobe (La nariz de Moritz), Sebastià Sorribas (El zoo de Pitus), Pilar Mateos (Historias de Ninguno) o José Luis Olaizola (Cucho y La leyenda de Boni Martín). Tal vez sus libros no estén tan a la vista hoy en día, pero merece la pena el esfuerzo de buscarlos. Los lectores se sorprenderán.

¿Recuerdas cómo fue el momento en que viste tu primer libro publicado?

Recuerdo especialmente el momento en que supe que lo publicarían. Me enteré a través de una llamada de Pablo Cruz (responsable editorial de Anaya Infantil y Juvenil), que me comunicó que mi obra Klaus Nowak, limpiador de alcantarillas había resultado vencedora en el concurso de literatura infantil Vila d’Ibi. A partir de aquel momento se sucedieron cuatro meses de ilusión y nervios en los que no acabé de creerme que mi libro iba a ver la luz de la mano de una editorial tan importante. Recuerdo también que estaba saliendo hacia la universidad cuando recibí en casa el primer ejemplar. Estaba tan orgulloso que me lo llevé bajo el brazo para enseñárselo a todos, compañeros y profesores.

Si tuvieras que definirte como autor, ¿qué definición emplearías?

Esta sí que es difícil. Me vienen a la cabeza palabra como “heterogéneo”, “lúdico”, “caótico“… (y, a la vista de los adjetivos escogidos, “esdrújulo”). Sobre todo, me temo que no soy un autor que se tome demasiado en serio, por eso no he reflexionado mucho sobre el asunto. Simplemente escribo lo mejor que sé, buscando un equilibrio entre lo personal y lo comercial, casi siempre en clave de humor y tratando de buscar nuevos retos para crecer profesionalmente.

¿Qué es, para ti, importante en un poeta?

Que sea un enamorado del lenguaje. De las musicalidad de las palabras, de las sensaciones que evocan, de la polisemia, de los matices de un par de sinónimos, de la rima, de la sintaxis, de los dobles sentidos, de la lectura en voz alta, de las metáforas, de la importancia de una coma, de las agudas, las llanas y esdrújulas… En definitiva, considero importante que ame de corazón las palabras. Si además escribe poesía infantil, que sepa jugar con ellas como los niños con sus juguetes. Casi como si pudiera cogerlas con las manos.

¿Cómo ves el panorama nacional actual en la literatura infantil y juvenil?

No me considero el mejor para opinar al respecto, puesto que es un panorama tan rico y variado (y yo un lector tan disperso), que no sé si alguna vez llegaré a tener siquiera una mínima visión global. Vaya por delante que hay numerosos y magníficos autores en España trabajando duramente para intentar vivir de esta profesión. Hay incluso quien dice que la LIJ está viviendo una época dorada en nuestro país. Por desgracia, la literatura ha de competir con otro tipo de libros que son meros productos de marketing que beben del tirón mediático de celebridades de internet, y que enmascaran la calidad y el talento que hay en el sector. Se publica tanto y a tal velocidad y tantas que habrá que esperar bastante para que el tiempo vaya poniendo cada cosa en su sitio. Me consuela pensar que, a la larga, la buena literatura perdurará y permanecerá para las nuevas generaciones. ¡Me bastaría con que un solo libro mío sobreviviese!

¿Qué importancia le das a las redes sociales para darte a conocer y promocionarte?

Creo que, en mi caso, las redes sociales han sido más una consecuencia que una causa. Es decir, que ante todo me he dado a conocer a través de los certámenes, de los encuentros con lectores y de las propias obras. Al fin y al cabo, comencé a publicar cuando las redes aún no eran una herramienta tan fundamental en este oficio. Las uso profesionalmente desde 2015 y, aunque al principio me resultaban ingratas, ahora las veo como una ayuda estimable para informar de eventos, publicaciones y demás noticias. También me permiten un contacto inmediato con lectores, libreros, maestros y editores. Las uso con moderación y procurando no saturar su potencial.

¿Qué consejos le darías a alguien que quiere ser escritor de libros para niños y jóvenes?

A menudo digo que el único consejo que puedo dar es el de escribir a doble espacio y por una sola cara. Es un modo de expresar mis dudas sobre lo que yo pueda enseñar. Tengo la sensación de que lo esencial suele ser indescifrable, incluso para el propio autor. No obstante, ante todo recomiendo huir de tópicos y prejuicios sobre la literatura infantil. Los textos para niños no han de ser pueriles, ni cuajados de moralejas, ni recrear ese mundo ficticio de magia e ilusión que algunos creen que es la infancia. Un buen libro infantil puede gustar también a lectores adultos. En pocas palabras, debe tener una historia interesante, bien hilada… y narrada con un estilo atractivo, casi como cuando contamos un cotilleo a un vecino.

Y, por último, ¿nos puedes dar algunos detalles sobre los proyectos que tengas ahora entre manos?

Son muchos, seguramente demasiados… ¡aunque no sé si mis editores me dejan hablar de todos! Ante todo, estoy comprometido con las colecciones que tengo en marcha (las más recientes, Los Cazapesadillas y Anna Kadabra) y que exigen constancia y continuidad en la escritura. También ando metido en un proyecto muy bonito de poesía mientras le doy vueltas a algunas ideas para álbum ilustrado. Por si esto fuera poco, siempre me persiguen los fantasmas de las novelas inacabadas, textos personales que quedaron abandonados por falta de tiempo o inspiración. Ahora que las actividades en ferias, colegios y bibliotecas escasean, tal vez sea el momento de retomar alguno de ellos.

No me digáis que no os han gustado las respuestas de Pedro Mañas. Esto es lo que tienen los grandes autores, que, aun sin pretenderlo, enseñan. Porque, no sé vosotrxs, pero yo he aprendido algo con cada una de sus palabras.

Mil, mil, mil gracias por tu tiempo, Pedro. Te seguiré leyendo.

“No hay que obsesionarse con tener un sueño en la vida. A veces es la vida la que sueña por ti”.

Pedro Mañas

Crítica: Trastario (Nanas para lavadoras)

Título: Trastario (Nanas para lavadoras)

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Kalandraka (Colección Orihuela)

MA-RA-VI-LLA. Ya se lo dije ayer al bueno de Pedro (que, además de ser un escritorazoes un tío muy majo): qué pasada de poemario. Como también se lo dije, puedo afirmar por aquí que, definitivamente, es mi escritor español favorito de literatura infantil (buscad sus títulos, tiene bastante obra publicada, toda recomendada desde este blog) y, sin duda alguna, mi poeta infantil favorito del momento. Y lo es por méritos propios, no por haber sido aupado por ninguna red social ni un concurso televisivo. Lo es por su buen hacer, por ser un escritor de oficio, de los que cree en la literatura y en su poder, sobre todo en los niños. Lo es, también, por ser un tío sencilloagradable al trato y humilde (o eso es lo que desprende, al menos).

Ya sabéis que conocí al autor a través de una amiga, y qué agradecido le estoy. Como yo mismo estoy liado trabajando en varios poemarios infantiles (cruzad los dedos por mí), llevo bastante tiempo muy pendiente de la poesía infantil española. Entre todo lo que he leído, hay muchas diferencias. He encontrado libros premiados que no me han gustado nada. Libros sin premiar que son espectaculares. Libros que ni fu ni fa. Autores muy conocidos que no me convencen. Autores casi en las sombras que merecen un foco mucho más grande. Y, entre todo eso, está Pedro Mañas.

Ya me conquistó con su poemario “Poemas para leer antes de leer”https://jorgepozosoriano.com/tag/poemas-para-leer-antes-de-leer/ , pero este “Trastario” me ha parecido una barbaridad de poemario. Qué original. Qué divertido. Qué bien escrito. Qué idea tan bien hilada. Qué librazo, de verdad. Me ha encantado de principio a fin. Qué difícil es escribir poesía infantil y qué fácil parece que le brota a Pedro Mañas.

Se trata de un libro de poemas sobre trastos (lavadoras, tostadoras, frigoríficos, relojes…), con un humor, una ternura y una inocencia tan geniales que he tenido que pararme a releer varios poemas y que me ha sacado mil sonrisas mientras lo he leído. Si a mí, casi con treinta y cinco años, me ha parecido así de divertido, no me quiero ni imaginar lo que se reirán los y las peques que lo lean. 

Dicho esto, paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Quedarme con Pedro Mañas: va a ser mi autor de infantil de referencia. Hace no mucho, hablando con mis agentes, les dije que, si había un autor español al que me gustaría parecerme (en cuanto al perfil de escritor), ese era Pedro Mañas. Me da un orgullo enorme que haya escritores así de buenos tan cerca.

El humor: no es fácil, en mi opinión, levantar sonrisas a personas adultas con poesía infantil. Son poemas divertidísimos, y eso siempre ayuda en el fomento de la lectura y en intentar que adquieran cierto gusto por la poesía.

La edición: que Kalandraka edita de muerte no es nada nuevo. Pero es que, además, esta Colección Orihuela es una maravilla y dan ganas de tenerlos todos. Ay, si un día pudiera publicar yo con ellos… Las ilustraciones, a cargo de Betania Zacarias, también son muy bonitas y ayudan a que esta edición sea tan bonita.

La originalidad: hay ya tanto escrito y la poesía infantil, a veces, se ve tanto como una poesía que tiene que ser simple, que hay mucha poesía infantil que no (me) aporta nada. Que si animalitos, colorcitos, arbolitos y florecitas, todo muy chiquitito… Pedro Mañas no entiende (por suerte) la poesía de ese modo. Esta colección de trastos tan humanizados es una muy buena muestra de su poesía.

Lo que más me ha gustado: verme reflejado en lo que quiero conseguir como aprendiz de poeta, en este caso, de poesía infantil. Pedro Mañas ya existe y no quiero decir que pretenda hacer lo mismo ni ponerme a su altura, pero sí es el escritor que me gustaría ser y, perdonadme el atrevimiento, sí me veo algo reflejado en su literatura. Vamos, que es un maestro y que estaré muy pendiente de su obra, porque lo merece.

Lo que menos me ha gustado: por ponerle un solo pero (sin que tenga nada que ver con la calidad del libro), hay un par de páginas dobles sin ninguna ilustración. Con lo bonitas que son y la vida que le dan al libro, ver dos páginas seguidas en blanco no me ha gustado tanto. 

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Conocíais a este autor? Si no es así, ¿me haréis caso y leeréis algo suyo?

¡Un abrazo!

“Más vale amar bajo cero

que churruscarse de amor”.

Amor bajo cero, Pedro Mañas

Crítica: Anna Kadabra. El Club de la Luna Llena

Título: Anna Kadabra. El Club de la Luna Llena

Autor: Pedro Mañas

Ilustrador: David Sierra Listón

Editorial: Destino

Descubrí a Pedro Mañas gracias a una amiga profe a la que pedí recomendaciones de poesía infantil (que ya sabéis que me encanta). Entre otros autores (como Mar Benegas, de quien ya os hablé), citó a Pedro. Y yo, que soy muy obediente, compré “Poemas para leer antes de leer”, y me encantó.

A Partir de ahí, lo que tocaba. Seguí a Pedro en redes y descubrí que, además de un autor muy prolífico y muy premiado (menos mal que también se premia a gente que sabe escribir y que lo hace muy bien), es un tío muy cercano y muy majo.

Sabiendo todo eso, y después de leer más cositas suyas y apuntarme muchas más para leer, puedo afirmar varias cosas: es uno de los autores actuales más importantes de literatura infantil español y, sí, si hay algún autor ahora mismo al que me gustaría parecerme, sería a él.

Ya reseñé “Poemas de leer antes de leer”:

https://jorgepozosoriano.com/tag/poemas-para-leer-antes-de-leer/

y me parece un librazo de poesía. Ahora, tras leer algo muy distinto, pienso lo mismo. Sabéis que pienso que la poesía es la raíz de la literatura y que es el mejor maestro para los escritores. Dudo que cualquier novelista pueda escribir poesía, pero estoy casi seguro de que cualquiera que sepa escribir (bien) poesía, puede escribir novela. Esto le ocurre a Pedro. Con una poesía tan bien escrita, es comprensible que escriba así de bien otro tipo de libros.

Por otra parte, leer literatura infantil a mi edad (y sé que esto suena muy viejuno) me hace ser muy crítico. Me pongo en el papel de niño, no os creáis. Por suerte, mi día a día con niños de esas edades me hace entender bastante bien cómo funcionan. Además, como les leo y como leemos tanto, sé qué les gusta, qué les hace gracia, qué les aburre… Estoy cien por cien convencido de que Anna Kadabra les encantaría (me consta que a muchos les ocurre, además de a mis vecinas, que son quienes me los han prestado). El texto justo, muy divertido, muy próximo a ellos y, además… qué ilustraciones más maravillosas. Además de asegurarme de que Pedro es un gran escritor, he descubierto, en David Sierra Listón, a un grandísimo ilustrador.

Dicho todo esto (aunque me enrollaría mucho más), paso a mi análisis.

Puntos fuertes:

Marca España (jeje): ¿hay algo que beneficie más a un país que la cultura? En mi opinión, no. Siempre he pensado que España se vende fatal. Que tenemos muchísimo que ofrecer y que no se nos ve como un país importante y, al final, otros países nos comen la tostada en cosas en las que somos incomparables (vino, aceite, embutido… por ir a lo gastronómico). En la literatura nos pasa algo parecido. Hace poco pregunté en Instagram por poetas españolas y salieron dos o tres. Creo que, si preguntara por autores españoles de literatura infantil, ocurriría algo parecido. Y tenemos un potencial en literatura infantil bestial. Para muestra, un botón. Amigos, amigas, si buscáis lecturas para los peques este verano, id a lo nuestro, que hay mucho y muy bueno. Esta serie es un muy buen ejemplo.

El humor: no es nada fácil que un libro infantil tenga humor, aunque pueda parecerlo. Hay que conocer muy bien el humor de esas edades, su mundo, su forma de pensar… Hay muchos libros que se venden como muy divertidos y no tienen ni pizca de gracia, pero este no es el caso. Es un libro con mucho humor, y con humor para quienes va dirigido.

Los personajes: bien definidos, con sus poderes correspondientes, sus personalidades… Eso es algo que siempre me ha gustado (algo por lo que me encantan los superhéroes, por ejemplo).

Las ilustraciones: como os he dicho, espectaculares. Y muchas, que es lo que los niños de estas edades necesitan.

Lo que más me ha gustado: saber que hay series así, de autores e ilustradores nacionales, tan bien creadas.

Lo que menos me ha gustado: pues es uno de esos libros a los que no les cambiaría ni una coma. Recomendado al cien por cien.

¿Conocíais al autor? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Lo que vas a leer es la historia de cómo supe que era bruja…”.

Pedro Mañas en “Anna Kadabra. El Club de la Luna Llena”.

Crítica: Poemas para leer antes de leer

Título: Poemas para leer antes de leer

Autor: Pedro Mañas

Editorial: Ajonjolí (III Premio de poesía para niños “El príncipe preguntón”)

Ya sabéis que estoy haciéndome con poemarios infantiles, que me ha picado la curiosidad, que estoy haciendo algunos talleres y, sobre todo, que es un género que me encanta.

Hace poco ya os hablé de un poemario que me encantó y que reseñé en el blog, “A lo bestia”, de Mar Benegas https://jorgepozosoriano.com/2019/12/14/critica-a-lo-bestia/

La entrada anterior la dediqué, precisamente a lo contrario, a “denunciar” que la basura es basura, aunque venga en forma de pseudo-poemas y se publique solo por el hecho de ser famoso. Hoy vengo a ensalzar la figura del poeta, del escritor. De quien sí se trabaja su literatura, de quien la lucha, de quien no tiene nada regalado, de quien merece estar donde está. Es el caso de Pedro Mañas, un autor a quien conocí por recomendación de una amiga, cuyos poemas uso en mis talleres y que ha escrito (entre otros muchos libros) esta maravilla de poemario.

Se trata de un libro de poemas sobre personajes literarios (una idea que yo ya había empezado a trabajar, todo sea dicho). Son poemas divertidísimos, muy bien elaborados, distintos entre sí, estudiados, con rimas geniales, con mucho trabajo detrás. Para mí, tiene todo lo que le podía pedir a un libro de estas características. Por eso, lo recomiendo desde ya.

Puntos fuertes:

Descubrir a Pedro Mañas: aunque sabía de su existencia, no lo había conocido literariamente hasta ahora. Autor muy versátil y, por lo que parece, muy bueno. Autor que, sin duda, ocupará mis estanterías.

Lo ingeniosos que son los poemas: es, creo, la palabra que mejor definiría (para mí) este poemario: ingenioso. Que los poemas sean tan divertidos y diferentes es todo un acierto.

La enseñanza sobre la poesía: Pedro Mañas ha incluido poemas tan distintos que hasta hay un soneto, nada más y nada menos, que al monstruo de Frankenstein. Ha jugado, literalmente, con las palabras (¿no es eso, al fin y al cabo, la poesía?). Hay poemas que bailan con distintas letras, aliteraciones, anáforas y mil recursos en cada verso, diálogos poetizados… ¡Es una pasada!

El fomento (indirecto) de la lectura: el hecho de que cada poema trate sobre un personaje (Drácula, Alicia, Peter Pan o Moby Dick, por ejemplo) puede llevar a que, quienes lean este libro, se interesen por leer otros muchos. Doble premio, vaya.

Lo que más me ha gustado: la poesía infantil me gusta tanto que, cuando encuentro un buen poemario, vuelvo a ser un niño, y eso no tiene precio. Además, compartir con mis alumnos algunos de estos poemas y ver cómo los disfrutan es una gozada.

Lo que menos me ha gustado: la edición, sin lugar a dudas. Los libros que se publican mediante este tipo de premios no suelen cuidarla mucho, lo sé, pero estos poemas merecían una edición mucho más trabajada y contar con unas ilustraciones mucho más bonitas.

¿Qué os parece a vosotrxs la poesía infantil? ¿Algún libro o autor/ a que recomendar?

¡Un abrazo!

 

“Tantos cuentos contaba al sultán tontorrón,

y con tanto talento, y tan requetebién,

que tras tiempo y tesón conquistó a su patrón,

y por eso a las letras yo juego hoy también”.

“Las mil y una noches” (estrofa “Con la T”)