Critica: Cárdeno adorno

Título: Cárdeno adorno

Autor: Katharina Winkler

Editorial: Periférica

¿Sabéis cuando os libro os marca? ¿Cuando os hace pensar? ¿Cuando os hace replantearos la vida? Eso me ha ocurrido con este libro. No. No es un libro cualquiera. Y no lo es por la sencilla (y tan complicada) razón de que, al terminarlo, no te deja igual que eras. Te cambia. Te transforma. Se te queda dentro. Consigue, en definitiva, lo que muy pocos libros consiguen.

Vino en el pack que mi (ya famosa) querida vecina María. Es el último de esta primera tanda de libros que me ha dejado (vendrán más, seguro), y me ha encantado.

Sí, este es uno de esos libros de los que diré: leedlo. Merece la pena.

Eso sí, no creo que sea un libro para todo el mundo. Principalmente, por dos motivos:

El primero: la dureza. Puede que sea el libro más duro que he leído en mi vida.

El segundo: el lenguaje. Poético en cada palabra. A mí, con lo que me gusta la poesía, me ha encantado. Pero creo que a quien no le guste, se le podría atragantar.

No desvelo nada si os digo que trata de la vida de una de tantas mujeres que viven en el maltrato como una única opción. En un maltrato cultural, heredado, interiorizado, asumido, incluso ansiado. Una historia real, como tantas otras. Mujeres que solo son vaginas que penetrar, vientres que fecundar y cuerpos que golpear. Ese título, ya puesto con toda la poesía posible, habla de esos moratones que tantas mujeres llevan en sus cuerpos. Golpes que cambian el color de la piel, que le dan su horrorosa forma.

Un libro muy, muy duro, como os digo. Un libro que golpea a quienes lo leemos página a página. Un libro con una dureza tan inmensa que necesita de la poesía para ser contado. Una maravilla de libro.

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

El lenguaje: la poesía era necesaria. No es un libro de poesía, no. Es una novela con estructura de novela, pero con un lenguaje tanto o más poético que muchos poemarios. Qué preciosidad de lenguaje.

El título: el título ya deja claro a qué nos enfrentamos al leer este libro. Los golpes se convierten en pulseras, en diademas, en medallones… El horror se convierte en adorno, un adorno que se impone a la fuerza en mujeres y en niños, en mujeres y niños que pertenecen a sus maridos, sus padres, sus suegros… ¿Cuántas mujeres esconderán esos cárdenos adornos?

Que se ponga voz al maltrato: acabo de ver el documental “Becoming”, sobre Michelle Obama (alguien a quien admiro profundamente), y, entre otras enseñanzas, habla de qué hacer para no ser solo una cifra en cualquier estadística: tener una historia de vida que contar. Esta historia es la de Filiz y la de sus hijos, Halil, Selin y Seda. Es una historia real. De superación. De fortaleza. Pero, también, es la historia de muchas otras mujeres que han sufrido y sufren el maltrato. Así es como se deja de ser solo un número. Así se es parte de la historia.

Descubrir una nueva editorial: no conocía Periférica, pero, si edita estas maravillas, tendré que estar mucho más pendiente.

Lo que más me ha gustado: me quedo con la dificultad de emplear un lenguaje tan poético para contar una historia tan tremenda. Espectacular.

Lo que menos me ha gustado: el cuerpo que se me ha quedado. Retorcido. Apaleado. Revuelto. Lleno de indignación. ¿Cuándo acabaremos con esta lacra? ¿Cómo es posible que la sigamos sufriendo en pleno 2020?

Mi sensación final es que es una lectura necesaria, pero para la que hay que estar preparado. Es muy difícil encontrar un libro que haga que te tambalees de pies a cabeza e, insisto, muy complicado narrar a modo de novela una historia así con un lenguaje tan increíblemente poético. Me ha fascinado. Leedlo, pero preparad el cuerpo primero.

“El tiempo sin golpes es el paraíso. Hay sitio para el latido de nuestros corazones”.

Katharina Winkler

Crítica: El despertar de la señorita Prim

Título:El despertar de la señorita Prim

Autor:Natalia Sanmartín Fenollera

Editorial:Planeta

Por mi pasado cumpleaños pedí algunos libros a los que tenía el ojo echado, incluyendo esta novela. El título me llamaba, la sinopsis de la contraportada, también. Me apetecía leer algo así, así que llegó a casa junto a otros libros y, al final, me decanté por leer este primero.

Es un buen libro. Me ha gustado. No, no lo digo con esa efusividad mía cuando un libro me encanta. No ha llegado a ese punto. Es una historia bonita, bien narrada, muy bien escrita, con personajes creíbles y bien elaborados, pero tiene algo que ha convertido la lectura en aburrida en algunos momentos. Es opinión mía, por supuesto, y no se le puede negar a la autora que escribe a las mil maravillas, ahí no le pongo ni un pero, pero la historia me ha parecido un poco pretenciosa. Nunca me ha gustado el aleccionamiento, ni siquiera desde mi posición de profesor. No me gusta sentirme aleccionado por los personajes de una novela, y me he sentido así muchas veces. Es cierto que el escenario donde ocurre la historia así lo requiere, pero todos los personajes me han resultado bastante pedantes. Todos cultísimos, todos con sus verdades absolutas, sus frases leídas en clásicos, su experiencia vital incuestionable… Es algo muy presente en la novela, y, si os soy sincero, se me ha hecho un poco bola.

Dicho esto, paso a mi análisis:

Puntos fuertes:

El título: no puedo evitar enamorarme de algunos títulos, y este me enamoró desde que lo leí.

El estilo de la autora: ya sabéis que me gusta encontrarme con autores a los que no conocía que escriben bien. Natalia Sanmartín Fenollera escribe bien, muy bien, y siempre es muy positivo leer una historia bien escrita (como tendría que ser). Además, me gusta ver que hay autoras españolas con una pluma tan cuidada.

La protagonista y algunos otros personajes: como las relaciones sociales en San Ireneo de Arnois son inevitables, se crean unas relaciones muy bonitas entre la señorita Prim y algunos de sus habitantes, con conversaciones profundas y muy bien hiladas.

La incentivación a leer clásicos: todas las referencias me han hecho volver a tener ganas de leer algún clásico. Lo que no sé es cuál ni cuándo…

Lo que más me ha gustado: esto es otro de los puntos por los que el libro no me ha encantado. No hay nada que haya destacado tanto como para destacarlo. Por primera vez, no hay nada que escribir en este apartado.

Lo que menos me ha gustado: esa pedantería de la que he hablado antes, ese aleccionamiento constante… Creo que es algo más bien personal, pero me saca bastante de la historia.

Mi sensación final es que, aunque el libro me ha gustado y ha sido una buena lectura, esperaba que me gustara mucho más. Es una novela romántica, al fin y al cabo, y los romances no son mis argumentos preferidos para leer. Aun así, insisto, es una buena novela, muy bien escrita y con momentos que merece la pena leer. Si os gustan las novelas de este tipo, es una muy buena opción.

“En mi caso puedo decir que gran parte de mi personalidad tiene que ver con mis lecturas”.

Prudencia Prim, en El despertar de la señorita Prima

Crítica: Todo se olvida

Título: Todo se olvida

Autor: Carmen Guaita

Editorial: Khaf

Carmen Guaita es una de las personas a las que más admiro, respeto y quiero. Llegó a mi vida de la mano de otra de las personas a las que más quiero, respeto y admiro: Manuel Francisco Reina (leed cualquiera de sus libros, no os arrepentiréis). Desde que se cruzó en mi vida, hemos compartido muchos momentos preciosos (y los que nos quedan), pero aún no la había leído. Solo os digo una cosa: qué bien que, por fin, lo he hecho.

Estoy (y ella lo sabe) enamorado hasta el tuétano de su voz. Estaría escuchándola horas y mi nivel de atención no disminuiría nunca. Tenía mis sospechas de que esa forma de hablar tan suya sería también la voz que se reflejaría en su escritura. No me equivoqué. He leído este maravilloso libro con su voz, con su gesto, con su sonrisa y su abrazo, con su amor.

Qué historia tan bonita la de Criptana Senzi. Qué personajes tan bien creados que se te quedan debajo de la piel uno tras otro. Qué lenguaje más cuidado, más trabajado, más bien elegido. Qué ratos de lectura me ha dado este libro, de esos que, últimamente, me cuesta encontrar. Esperé varios meses hasta leerlo, porque pensé que era un libro de té, manta y lluvia repiqueteando en la ventana. Qué bien que esperé, porque lluvia, frío y té han sido muy buenos cómplices. Hay momentos para la lágrima y la sonrisa; para el amor y para el dolor; para la pomposidad y para la miseria; para la inocencia y para el descaro; para los sueños y las desilusiones. ¿No es la vida así, al fin y al cabo?

Si sigo escribiendo de Carmen y de su libro sin centrarme, puedo hacerlo durante muchos folios, así que, sin enrollarme más, paso a mi análisis habitual.

Puntos fuertes:

Los personajes: no sé si me había pasado alguna otra vez (si es así, habrán sido muy pocas veces), pero me han llegado al corazón todos los personajes de esta historia. El personaje de la protagonista, Criptana Senzi, es una auténtica delicia. La historia de una diva en toda regla, con sus miserias incluidas. Pero, ay, ese Pedro Benassar, esa Mercedes, ese Miguel Rojas, esa Miguela, ese Tirso, esa Cinta… Los he querido y los sigo queriendo. Qué personajes más auténticos, más humanos. Qué suerte encontrar unos actores y actrices tan bien gestados, con una evolución clara, pausada y perfectamente detallada. Además, en la historia inventada por Carmen, estos personajes ficticios se mezclan con otros reales, como Federico García Lorca, Manuel de Falla, Maria Callas o Coco Chanel, entre otros, que hacen que la vida de Criptana cobre, si cabe, más fuerza aún.

El lenguaje: los que me conocéis sabéis lo que valoro en un libro que esté bien escrito. Suena a algo lógico, ¿verdad? Quien publica un libro será porque escribe bien. Del mismo modo, también sabéis mi opinión al respecto. Por desgracia, ya no vale escribir bien para publicar. No es necesario, quiero decir. Por eso, por lo que he disfrutado con cada página de este libro tan deliciosamente escrito, te doy las gracias, Carmen, por no ser influencer ni youtuber ni famosa. Te doy las gracias por ser tú. Maestra. Escritora. Una amante de las letrasque las mima porque está en su naturaleza. Gracias por este regalo tan bonito.

La estructura: mientras lo estaba leyendo, la propia Carmen me preguntó: “Las cartas, ¿se hacen pesadas?”. Antes de deciros lo mismo que le dije a ella, os aclaro que toda la novela está escrita mediante cartas, correos electrónicos, anotaciones de algunos personajes y transcripciones de distintas conversaciones. En un primer momento sí pensé que esa estructura sí podía hacerse pesada, pero, en mi opinión, es todo un acierto. Se harían pesadas si te sacaran de la historia, si te hicieran perder el hilo o si hubiera habido algún personaje a quien temer (por aburrido o por mal creado) en el momento de ver que “le tocaba” hablar a él. No es el caso. Me han gustado tanto todos y cada uno de los personajes que estaba deseando leer qué iban a contar. El hilo no se pierde en ningún momento. Es más, ese intercalado de cartas y de personajes está tan bien cosido que la historia y sus protagonistas evolucionan a un ritmo perfecto página a página. No, Carmen, no se hacen pesadas. Has arriesgado y has ganado el mayor premio: el de crear una historia redonda, bella y luminosa.

La ópera: es otro de los personajes, sin duda. El enorme conocimiento de Carmen del mundo operístico se refleja a la perfección y se enlaza con la historia como un diamante se engarza en el metal para crear una joya. Esos fragmentos de arias, esa humanización de los protagonistas de cada ópera que Criptana interpreta, así como de ella misma y el resto de cantantes. Me han entrado unas ganas inmensas de ver Madame Butterfly, Otello, Don Carlo, La forza del destino, La traviata, Tannhäuser, Turandot, I pagliaci… Qué alegría que la cultura genere cultura, ¿no os parece?

Lo que más me ha gustado: aunque todo lo “técnico” me merece la más cálida de las ovaciones, me voy a centrar en dos aspectos un poco más subjetivos que se me han enganchado al alma. El primero, saber que la autora es alguien a quien quiero tanto. Es precioso sentir orgullo por una persona tan querida. El segundo es que, como Criptana y algunos otros personajes, yo también soy manchego. Bueno, una de mis dos mitades lo es, por mi padre, que es de Almagro. Al leer algunos fragmentos he podido vivir esa hospitalidad manchega tan arraigada, sobre todo, en las mujeres. Esas invitaciones a sus casas para tratarte como a un rey. Esa generosidad llevada al extremo que, si no fuera por saber que les sale del corazón, podría llegar a incomodar. He revivido mi última vez en Almagro, donde las primas de mi padre se “peleaban” por acogernos en sus casas. Donde cada comida o cena era un banquete. Donde había que comerse hasta la última cucharada de sopa, hasta el último filete y hasta el último dulce, todo preparado con cariño y con el deseo de que su familia se siente bien, se sienta parte de ellos. He revivido esa sopa “despesita” de “La Sacrita”, una de las primas de mi padre. La Mancha no es solo tierra de molinos. También lo es de buenas gentes, hospitalaria y generosa como pocas.

Lo que menos me ha gustado: voy a poner solo un pero, y no es uno que dependa de la autora. Me da mucha pena ver libros que se venden como churros y que están por todas partes sin estar siquiera bien escritos y ver otros, como este “Todo se olvida”, que merece estar entre los libros más importantes del año, más bien arrinconado en algunas librerías. Señores editores, libreros, periodistas, críticos y demás personas relacionadas con el mundo de la literatura, dejen de buscar solo el dinero y busquen, por encima de todo, la calidad. Ganaríamos todos, ustedes también.

Mi sensación final os la podéis imaginar. No me voy a extender más. Solo voy a insistir en darle las gracias a Carmen por habernos regalado una historia y unos personajes de los que, por contradecir al título, nunca voy a olvidar. Leedlo. Hacedme caso. Leed a Carmen es, me atrevo a decir, beneficioso para salud y para el alma.

“Aquí no se miente nunca: quien tiene hambre, pide pan; quien tiene sueño, cierra los ojos; quien babea, suelta sobre la camisa un salivazo espero; quien lo ha olvidado todo, nada pregunta; quien lo recuerda todo, no lo calla”.

Todo se olvida

Crítica: Deja cantar a la muerte

Título: Deja cantar a la muerte

Autora: Sandra Andrés Belenguer

Editorial: Cross Books (Planeta)

Conocí a Sandra por redes, crucé con ella algunas palabras y, gracias a todo, no dudé en ir a la presentación de este libro en la Casa del Libro de Gran Vía de Madrid. La presentación fue preciosa, me llevé el libro firmado y, creo, una amiga y escritora de referencia.

El libro lo tomé con muchas ganas porque sabía que Sandra escribía muy bien, que era honesta, sencilla, humilde y seria a la hora de enfrentarse a una historia. En ese sentido, no me ha defraudado. Se nota que Sandra es una escritora. Filóloga, sin ir más lejos.

No he leído “El fantasma de la ópera” (y no creo que lo haga), pero esta historia es una muy buena historia. Bien contada, con un lenguaje cuidado y muy rico, frases muy potentes y mucho, mucho amor. Quizás eso, lo del amor, sea lo que me ha “chirriado” un poco. Sabéis que no soy muy de romántica (y creedme, lo intento), y esas partes en las que el amor era lo que primaba se me han atragantado un poco.

No voy a adelantar más. Os dejo con mis puntos fuertes y débiles, en las que os destripo un poco más mi opinión sobre este libro.

Puntos fuertes:

La pluma de Sandra: aunque esto parezca de Perogrullo, me gusta encontrar un libro que esté bien escrito. Cada vez es menos habitual, por desgracia. Este libro y (estoy seguro) el resto de libros de Sandra podrán gustar más o menos, pero nadie podrá decir que están mal escritos.

París: para mí, la protagonista del libro. Los personajes son fuertes, pero la importancia que cobra la ciudad es, en mi opinión, mayor. Los lugares que cita, las catacumbas… Vamos, que me han dado ganas de volver a París y descubrirlo desde lo narrado en esta novela.

Las referencias a otros libros:

los baobas o la rosa de El Principito, el armario de Narnia, el andén 9 y ¾ de Harry Potter, Peter Pan… Me encanta, la verdad, me gusta ver libros en otros libros, creo que es un punto muy a favor del fomento de la lectura, un tema que tanto me importa.

La alianza entre lo clásico y lo moderno: creo que los dos están aunados a la perfección, y eso es un meritazo de Sandra. Dejar en la mirada ese gusto a clásico, a la literatura universal, sumado a referencias tan actuales es un acierto.

Lo que más me ha gustado: me quedo, sin dudarlo, con lo bien que está escrito y con las ganas que me han dado de volver a París. ¿Iré algún día con Sandra para que me enseñe los secretos de una ciudad que conoce tan bien?

Lo que menos me ha gustado: aquí voy a hablar de dos puntos. Algo más palpable y algo un poco más personal. Lo palpable es que, entre algunos capítulos, hay otras partes que la autora llama “Contrapunto” en las que deja de haber un narrador en tercera persona y son los propios personajes quienes, a través de sus pensamientos, avanzan en la historia. Sé que son necesarios y no voy a ser yo quien cuestione la decisión de Sandra de hacerlo de ese modo, pero sí diré que a mí me sacaban de la historia y que, al encontrarlos, mi sensación era un poco “ufff, otro contrapunto…”. El otro punto del que quiero hablar es, como os he dicho, más subjetivo. Sin haceros spoilers, es una historia de amor a tres bandas. Hasta ahí, todo bien. Lo que me ha trastocado un poco es cómo ocurre ese amor. Cómo los protagonistas masculinos asumen roles machistas y retrógados con la chica. Cómo la tratan, cómo luchan por su amor, a lo que llegan por conquistarla… Sé que no es algo que salga de Sandra y “El fantasma de la ópera” será “el culpable” de esos comportamientos, pero no puedo evitar pensar que, en algunos clásicos, muchas relaciones amorosas se basan en ese machismo, en ese “hago esto porque te quiero”, en ese “si no es conmigo, no será con nadie”, en eso que, por suerte, se denuncia tanto hoy en día y que, por desgracia, sigue ocurriendo. He tenido que preguntarme si la literatura ha influido (en parte) a que existan esos roles de género tan dañinos. ¿Qué opináis vosotrxs?

Mi sensación final es que, gracias a este libro, he descubierto a una gran escritora y a una muy buena amiga. Deja cantar a la muerte me ha acercado a esa literatura clásica que leí de pequeño y que me hizo amar la buena literatura, la que está bien escrita, la que se disfruta palabra a palabra porque las palabras las han escrito precisamente para eso, para disfrutarlas.

“La música siempre iba unida a un sentimiento, a una persona. Cuando ese sentimiento está preso por otros, cuando esa persona ya no existe, la música contiene el poder de encender el alma”.

Sandra Andrés Belenguer, “Deja cantar a la muerte”

Crítica: La pequeña librería de los corazones solitarios

Título: La pequeña librería de los corazones solitarios

Autor: Annie Darling

Editorial: Titania

No os voy a engañar… Este libro me hizo caer otra vez en algo que me ocurre a menudo: lo compré por el título y la portada. Bueno, y porque la primera frase en la contra es: “Había una vez, en una pequeña librería de Londres, una joven solitaria llamada Posy Morland, quien vivía rodeada de libros y se escondía tras las páginas de sus novelas románticas favoritas”. ¿De verdad alguien cree que podría resistirme a comprármelo? Lo bueno es que esa pequeña manía que tengo normalmente me sale bien y encuentro joyitas que, de otra forma, seguramente no habría llegado a leer. Tiene gracia que haya tantos libros recomendados en todas partes y en los mejores sitios en las librerías que no valen para nada y tantos otros que son maravillosos y que tienes que encontrar, por pura casualidad, en pequeñas librerías como la protagonista de esta genial novela, ¿no creéis?

Dicho esto, ahí voy…

Puntos fuertes:

El título: maravilloso, sin más. Quizá sea por lo que me encantan las librerías, pero un libro que ocurre en una librería (y en una tan preciosa como esta), ya tiene mi atención.

La librería: qué librería tan bonita, amigos, en serio. Es, para mí, la protagonista absoluta de la novela.

Los personajes: están tan bien definidos, se compenetran tan bien, encajan tan a la perfección…

Londres: qué os voy a decir de lo que amo a Londres… Los dos años que viví allí, sumados a las visitas que he ido haciendo desde entonces, me hicieron tenerla en un rincón muy especial de mi corazón y echarla muchísimo de veces. La novela habla de lugares por los que he estado, de negocios en los que he comprado, de productos que consumía… Ha sido, literalmente, una nueva visita a mi querida ciudad.

Lo que más me ha gustado: a partes iguales, creo que lo que más me ha gustado de esta novela es, por un lado, el protagonismo de los libros y, por el otro, el protagonismo de Londres. Dos de mis cosas favoritas en un solo libro, suficiente para que me guste, ¿no? Además, hay un alegato a conservar el encanto de las ciudades, a proteger sus negocios, a no hacer que todas las ciudades acaben siendo calcos unas de otras, con las mismas tiendas, las mismas cafeterías, las mismas librerías… “La gente como tú es la que le está arrebatando el alma a Londres, acabando con nuestro espíritu de comunidad”. Este es un tema que a mí me preocupa mucho y que me duele ver, también, en mi Madrid (incluso la cafetería que hay en el Teatro Real es un Starbucks…).

Lo que menos me ha gustado: aunque es un libro que me ha gustado mucho, y a pesar de que, al final, es más o menos necesario, me han sobrado bastante los capítulos de “Seducida por un canalla” (una pequeña novela que la protagonista va escribiendo y se intercala con la historia principal). Lo obvio de la historia romántica tampoco me gusta demasiado, pero es una historia bonita, de esas que te deja con el corazón un poco más sonriente.

Mi sensación final es que, aunque la historia es bonita, la historia en sí no es lo que más me ha gustado (de hecho, se me ha hecho un pelín largo… ¿Alguien más tiene la sensación de que hay muchos libros que serían mucho mejores con algunas páginas menos?). Vamos, que no me quedo con una sensación de “ay, qué historia tan bonita”, porque es bastante previsible y se sabe perfectamente cómo va a acabar más o menos desde el principio. Aun así, es una historia bonita (una de esas que compartiría con mi madre y a los dos nos encantaría), hay libros por todas partes, Londres por todas partes, unos personajes muy bien creados y, en definitiva, un libro que voy a recomendar porque creo que este tipo de historias con finales “Felices para siempre” (ya entenderéis) son necesarias de vez en cuando.

¿Conocíais este libro? ¿Qué os ha parecido si es que lo habéis leído y, si no, os apetece leerlo?

“Londres era un conjunto de librerías a las que habían puesto calles”.

Posy Morland, en “La pequeña librería de los corazones solitarios”

Crítica: La niña que bebió luz de luna

Título: La niña que bebió luz de luna

Autor: Kelly Barnhill

Editorial: Destino (Planeta)

Me enamoré del título de este libro desde que lo vi y, sumado a que se trataba de una historia de magia y fantasía y que había sido premiado con los mejores galardones que existen, se lo pedí a los Reyes Magos (benditos sean, siempre me traen los libros que les pido).

Así, a grandes rasgos, diré que la historia es bonita, que el lenguaje utilizado es precioso, pero que, en mi opinión, le sobran muchas páginas. No sé por qué nos hemos empeñado en escribir libros eternos (“tochazos”, para que nos entendamos) de historias que no dan para tanto. Parece que, si un libro no tiene cuatrocientas o quinientas páginas, no es suficiente y, que yo sepa, este tipo de literatura va dirigida, principalmente, a un público juvenil. No sé vosotros, pero yo, cuando estaba en la edad y leía un libro, buscaba que fueran al grano, y en este libro hay mucha más paja de la necesaria, por lo que se me ha hecho un poco bola, la verdad.

Aun así, creo, como digo, que la historia es bonita y que es un libro bonito de leer. Por eso, os dejo con mis puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El lenguaje: si he criticado algo que no me cuadra del todo en la literatura juvenil (el exceso de páginas sin sentido), voy a criticar también que, a veces (más de las que a mí me gustaría), el lenguaje utilizado en los libros de literatura juvenil deja mucho que desear. No es el caso en este libro. El lenguaje está muy bien cuidado, es un lenguaje bonito, pensado, casi poético en ocasiones. A mí, creedme, es algo que me supone un punto muy grande a favor.

Los personajes: son originales, creíbles, divertidos, están muy bien descritos y forman un equipo muy interesante que deja muy claro que el amor puede superar cualquier tipo de barrera.

La magia: me gusta cómo la autora habla de la magia, de cómo se origina, de cómo se trasvasa, de cómo nace y cómo muere… Me parece una idea muy buena.

Lo que más me ha gustado: insisto, qué maravilla es leer un libro de literatura juvenil escrito con tanto gusto por el lenguaje. En este sentido, el libro es un diez.

Lo que menos me ha gustado: lo laaaaaaaaargo que es y lo laaaaaaaargo que se me ha hecho. Estoy convencido de que no eran necesarias tantas páginas para contar esta historia. Se repite, se hace pesado, se queda muy estancado… Una pena, porque, al final, una historia que es bonita se queda a medias por ser una lectura tan lenta y, a veces, aburrida. Todo, además, para que el final ocurra en un par de capítulos, de forma atropellada y con toda la prisa que no existe a lo largo de todo del libro.

Quiero creer que, a pesar de ese punto negativo que pesa bastante, sí es una historia que recordaré por uno u otro motivo. Será por el lenguaje, será por la magia… Creo que es una historia bonita de leer y bonita de recordar. Eso sí, me esperaba muchísimo más de este libro y no me parece para tanto (ni para tener tantísimos premios).

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“La demencia y la magia, al fin y al cabo, guardan una estrecha relación”.

Kelly Barnhill en “La niña que bebió luz de luna”.

Crítica: El cuarto mono

Título: El cuarto mono

Autor: J. D. Barker

Editorial: Destino (Planeta)

Llevaba mucho tiempo viendo las críticas tan buenas que este libro estaba recibiendo, pero no me dio por leerlo porque tenía muchas lecturas pendientes (y porque la última novela policíaca que he leído fue un verdadero chasco, como recordaréis aquí https://jorgepozosoriano.com/2018/07/18/critica-el-dia-que-se-perdio-la-cordura/ ). Lo he podido leer porque está entre los regalos de Reyes de mi hermano y no pude resistirme a leerme “un par de capítulos” para ver cómo empezaba… El resultado fue que me lo leí en tres días, enganchado por completo a un thriller que, esta vez sí, ha merecido la pena.

Estoy seguro de que hay muchísimas reseñas, pero os dejo, como siempre, con mi análisis de puntos fuertes, lo que más me ha gustado y lo que menos.

Puntos fuertes:

El inicio: una novela policíaca sin un inicio que enganche en las primeras páginas no tiene mucho sentido. Esta cumple ese requisito a la perfección, ¡menuda forma de empezar!

Distintas voces: aunque el peso en la narración lo llevan los dos protagonistas (el detective Porter y el asesino, gracias a su diario), hay varios capítulos con otros narradores que hacen que la lectura sea más amena y que suponen un respiro en la trama.

Lo bien que está escrito: un lenguaje sencillo, creíble, bien hilado, sin errores (quitando cuatro o cinco erratas perdonables) que siempre es de agradecer.

Los giros: la historia tiene varias sorpresas que te hacen gritar al descubrirlas. Si el ritmo ya es de por sí muy bueno, estos giros hacen que la historia gane mucho.

Lo que más me ha gustado: los dos protagonistas me parecen espectaculares y, en cuanto al libro, puede que sea lo que más me ha gustado. Sin embargo, tengo que decir que lo mejor de todo ha sido que, por fin, he vuelto a engancharme con una novela policíaca de calidad, que tenía muchas ganas.

Lo que menos me ha gustado: aunque la parte del diario en la que el asesino relata su infancia (y los motivos por los que se convirtió en un asesino) está muy bien escrita, es muy interesante y ayuda a meterse en su piel, hay momentos en los que se me ha hecho un poco pesada. Puede que haya influido que, por norma general, los capítulos son cortos (algo que siempre me gusta, especialmente en este tipo de historias) y que estas partes suelen ser bastante más largas, por lo que se me hacían un poco bola. Quizás haberlas hecho un poco menos densas habría ayudado (y creo que es muy posible haberlo hecho así).

Mi sensación final es que estoy seguro de que, si eres lector de policíaca, tienes que leerlo. Si no es así, pero te apetece leer algo así, esta es una muy buena opción. Recomendado al cien por cien.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“En la vida real, el único y verdadero salvador es uno mismo”.

D. Barker, en “El cuarto mono”.