Un poquito de organización/ A bit of organization

Por si no os lo había dicho, escribir “El destino de Tamarán fue una tarea muy, muy complicada. No solo por el hecho de que tuviera que inventarme por completo un mundo nuevo, con sus habitantes, sus reinos e, incluso, algunas especies vegetales sino porque fui un desastre. Lo escribí sin seguir ningún tipo de guión, solo llevado por las ideas que iban surgiendo. No era todo lo constante que quería ser por falta de tiempo, por lo que retomarlo después de semanas sin escribir era bastante complicado. Tuve que revisarlo, corregirlo y ampliarlo unas tres o cuatro veces porque me encontré con muchísimos errores (como era de esperar).

Ahora estoy muy contento con el resultado, pero estoy seguro de que, con un poquito de organización, me habría costado muchísimo menos.

Pero, como de todo se aprende, creo que la historia que estoy escribiendo ahora (¡ya llevo 106 páginas!) la llevo mucho mejor. Sigo un guión (más o menos, porque siempre me escapo un poco, aunque siempre vuelvo a él). Llevo todo organizado al máximo, el número de páginas por capítulo, los nombres de los personajes y los lugares de los que hablo… Vamos, que he madurado bastante a la hora de enfrentarme a una nueva historia.

Por el momento, los que lo están leyendo me dan la razón. Gracias, mamá, mi primera lectora siempre. Gracias, Sara, por esos análisis tan… “supergeniales”, jeje. David, no sé a qué esperas, hijo… 😉

Ya no me queda demasiado para terminarlo (o eso creo), así que os seguiré informando…

¡Saludos para todos!

“Toma menos tiempo hacer una cosa bien que el tener que explicar por qué se hizo mal”.

Henry Wadsworth Longfellow

Just in case I didn’t tell you, writing “El destino de Tamarán was a very, very tough task. Not only because I had to create a new world out of nothing, with its inhabitants, their kingdoms and, even, some plant species, but because I was a complete disaster. I wrote it without following any guide notes, only following the ideas that appeared day by day. I was not as constant as I would like to be due to the lack of time, so coming back to it after weeks without writing was quite complicated. I had to revise it, correct it and extend it three or four times because I found out may mistakes (as it was obvious).

Now, I am very happy with the result, but I am sure that, with a bit of organization, it would have been much easier.

But you can always learn something from every single moment, so I think that I am doing much better with the story that I am writing now (106 pages already!). I am following a guide (more or less, as I always step out of it, although I go back to it as soon as I can). Everything is more organized, the number of pages per chapter, the names of the characters and the places I write about… Well, I think now I am more mature when it comes to face a new story.

By the way, everyone that is reading it say I am right. Thanks, mum, always my first reader. Thanks, Sara, for your… “superbrilliant” analysis. David, I don’t know what are you waiting for, man… 😉

It won’t take me too long to finish it (or so I think), so I will keep you updated…

Hugs for everyone!

 “It takes less time to do things right than to explain why you did it wrong”.

Henry Wadsworth Longfellow

El libro del año/ The book of the year

Son muchos años ya los que han pasado desde que conocí a Manuel Francisco Reina y muchos los momentos que hemos compartido.

Muchos también son los libros que lleva a sus espaldas. Poesía, teatro, ensayo, novelas, antologías… Para mí, como le he dicho varias veces, es un poeta. No porque su poesía sea la más bonita del panorama nacional (como poco), que lo es, sino porque poetiza todo lo que escribe. Si no me creéis, leed cualquiera de sus libros, como “Los amores oscuros”, “La coartada de Antínoo” o “La emperatriz amarga”.

Pero esta entrada es para hablar de otro libro, el último que ha escrito: “La princesa Paca”, novela que narra la historia de amor entre Rubén Darío y Francisca Sánchez, abuela de Rosa Villacastín, que también firma el libro. Yo lo tengo esperándome, con una dedicatoria tan bonita como la que veis.

Es amigo por ser una persona maravillosa; es un artista porque escribe de maravilla. No lo dejéis pasar, es ya el libro del año y tenéis mi palabra de que os va a emocionar. Y a los que, como yo, intentéis escribir, solo leer a Manuel es como tomar una clase magistral de cómo trabajar con el lenguaje.

No os digo más…

“Y que en tan pocas líneas se resuma todo:

Lo sentido, lo soñado, lo dolido y casi

lo que diariamente pasa por nuestras vidas”.

Manuel Francisco Reina, Curriculum Vitae, en “La vocación del zaángano”.

 

Many years have gone by since the first time I met Manuel Francisco Reina, and many moments that we have shared.

Many, as well, are the books that he has written. Poetry, theatre plays, essays, novels, anthologies… For me, as I have told him several times, he is a poet. Not because his poetry is the most beautiful in Spanish right now, even if it is, but because he poeticises everything that he writes. If you don’t trust me, just read any of his books, as “Los amores oscuros”, “La coartada de Antínoo” or “La emperatriz amarga” (“Dark loves”, “Antínoo’s alibi” or “The painful empress”).

But in this post I want to talk about another book, the last one that he has written: “La princesa Paca” (“Princess Paca”), a novel that tells the love story between Rubén Darío (the poet) and Francisca Sánchez, Rosa Villacastín’s grandmother, so she also signs the book. It is waiting for me, with a nice dedication.

He is my friend because he is a wonderful person; he is an artist because he writes wonderfully. Don’t take it for granted, it is the book of the year already and it will move you from within, you have my word. And for those who try to write, as I do, just reading his words is like taken a master lecture about working with the language.

I have nothing more to say…

“And in a few rows, everything is summarised:

What we felt, what we dreamt, what we suffered and nearly

what daily passes through our lives”.

Manuel Francisco Reina, Curriculum Vitae, en “La vocación del zángano” (“The vocation of the lazybones”), my translation.

Fin/ The end

Pues sí. Hoy, día 7 de abril de 2014, en mi casita en Londres, puedo decir que la revisión final de “El destino de Tamarán” ha terminado, y estoy taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan contento… 🙂

Ha sido muchísimo esfuerzo; muchísimos días; muchísimos quebraderos de cabeza; muchísimas ideas apuntadas en el móvil, en la agenda, en cualquier lugar donde pudiera anotarlas para que no se me olvidaran… Finalmente, el libro está terminado.

El resultado final han sido 261 páginas divididas en 28 capítulos. Solo espero que, si he de hacer una nueva revisión, sea de la mano de alguna editorial.

Por el momento, toca esperar y decidir qué es lo siguiente que voy a escribir

Un abrazo inmenso a todos y ¡gracias por estar siempre ahí!

“La vida no es fácil, para ninguno de nosotros. Pero… ¡Qué importa! Hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo. Hay que sentirse dotado para realizar alguna cosa y que esa cosa hay que alcanzarla, cueste lo que cueste”.

Marie Curie

Yes, today, the 7th of April of 2014 I can tell that the final revision of “El destino de Tamarán” is finished, and I am soooooooooooooo happy… 🙂

It has been a lot of effort; a lot of days, a lot of ideas written down in my mobile phone, my planner or any other place where I could write them not to be forgotten… Finally, the novel is ready.

The final result has been 261 pages in 28 chapters. I just hope that, if I have to revise it once again, it would be helped by some publishing house.

From now and on, I just can wait and decide what will be the next thing that I write…

A big hug for all of you and thanks for being always there!

“Life is not easy for any of us. But what of that? We must have perseverance and above all confidence in ourselves. We must believe that we are gifted for something, and that this thing, at whatever cost, must be attained”.

Marie Curie

Tirando del hilo de las ideas

¿Cómo se empieza a escribir? Esta es una pregunta realizada a todos los escritores y que espero me hagan algún día a mí. Por lo que pueda pasar, me voy a adelantar y voy a dar mi respuesta a ese “¿Cómo comienzas a escribir una historia?”

Realmente, en mi caso da igual que se trate de un poema, un cuento, una novela… Normalmente siempre comienzo del mismo modo: tirando de una idea. Si es poesía, puede tratarse de un verso suelto o dos palabras que rimen. Si es un cuento, un simple peluche de una flor que me regaló mi hermano por algún cumpleaños puede ser suficiente para que me venga a la mente la idea necesaria para escribir “Las bufandas de Lina”. Si es un novela, puede ser algún sueño, como ocurrió con Tamarán, o puede ser un personaje, un lugar, una frase… Llevo una semana dándole vueltas a la cabeza sobre eso, sobre una nueva idea que se me ocurrió paseando por Londres, y creo que me va a explotar de un momento a otro.

Una vez que ese estímulo ha llegado a mi mente, hay dos cosas que necesito hacer sin perder ni un segundo. La primera es abrir Evernote (una aplicación que recomiendo a todo el que escriba) y volcar todas las ideas que he ido acumulando. La segunda es, simplemente, escribir. Si dejo que las ideas se amontonen sin ir soltando un poco de lastre, corro el riesgo de perderme en un laberinto y tardar más de la cuenta en encontrar la salida… Y, mientras tanto, leer. Los paseos también ayudan, especialmente si son por lugares que me permitan estar relajado, pero leer algo relacionado con lo que estoy escribiendo es la mejor ayuda de todas.

Por el momento, hasta que vuelva a Madrid y tenga de nuevo todo lo que necesito para seguir con la revisión de El destino de Tamarán, seguiré tirando del hilo de esta nueva idea que me tiene loco pero, también, muy ilusionado

“Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa”.

Mark Twain