Crítica: La sexta trampa

Título: La sexta trampa

Autor: J. D. Barker

Editorial: Destino (Planeta)

Leí “El cuarto mono” y me encantó.

Leí “La quinta víctima” y, como dije cuando lo reseñé, me dejó algo frío. 

He leído este cierre de la trilogía, “La sexta trampa” y… Vale, sí. Claro que lo cierra (¿o no?), pero ni tiene el ritmo de la primera entrega ni me ha hecho estar tan pegado al libro. Vamos, que, en mi opinión, la trilogía empieza de forma espectacular y se va desinflando poco a poco.

Además, como tiene que explicar tantas cosas, abusa mucho de esos flashbacks en forma de Diario que, qué queréis que os diga, me han dado mucha pereza porque ocupan una buena parte de la historia y ralentizan muchísimo el ya de por sí lento ritmo.

En definitiva, creo que es una trilogía interesante, que hay personajes chulos, sorpresas, intriga (a veces, no demasiado creíble), un trasfondo de crítica social que está bien… pero va perdiendo mucho fuelle según avanza, y eso, en una serie de novela negra… mal asunto.

Lo que más me ha gustado: cerrar la trilogía, descubrir el final, haber leído novela entre tanta poesía.

Lo que menos me ha gustado: además de acentuar todos los “estos” y “esos”, que jamás se han acentuado, eso que digo del ritmo tan lento y la historia del protagonista, que no me termino de creer del todo.

Mi sensación final cuando leí la segunda parte fue esta: “el autor ha puesto todas las piezas en el tablero para hacer que nos quedemos pegados a las páginas de la tercera entrega en cuanto salga. Espero no equivocarme, porque estoy deseando saber cómo termina toda esta historia”. Y, como comprenderéis, me he equivocado…

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Le he perdonado, Sam. Quizá otros también lo hagan. Usted ya no es aquel hombre. Ahora es mucho más que eso”.

J. D. Barker, en “La sexta trampa”.

Crítica: El cuarto mono

Título: El cuarto mono

Autor: J. D. Barker

Editorial: Destino (Planeta)

Llevaba mucho tiempo viendo las críticas tan buenas que este libro estaba recibiendo, pero no me dio por leerlo porque tenía muchas lecturas pendientes (y porque la última novela policíaca que he leído fue un verdadero chasco, como recordaréis aquí https://jorgepozosoriano.com/2018/07/18/critica-el-dia-que-se-perdio-la-cordura/ ). Lo he podido leer porque está entre los regalos de Reyes de mi hermano y no pude resistirme a leerme “un par de capítulos” para ver cómo empezaba… El resultado fue que me lo leí en tres días, enganchado por completo a un thriller que, esta vez sí, ha merecido la pena.

Estoy seguro de que hay muchísimas reseñas, pero os dejo, como siempre, con mi análisis de puntos fuertes, lo que más me ha gustado y lo que menos.

Puntos fuertes:

El inicio: una novela policíaca sin un inicio que enganche en las primeras páginas no tiene mucho sentido. Esta cumple ese requisito a la perfección, ¡menuda forma de empezar!

Distintas voces: aunque el peso en la narración lo llevan los dos protagonistas (el detective Porter y el asesino, gracias a su diario), hay varios capítulos con otros narradores que hacen que la lectura sea más amena y que suponen un respiro en la trama.

Lo bien que está escrito: un lenguaje sencillo, creíble, bien hilado, sin errores (quitando cuatro o cinco erratas perdonables) que siempre es de agradecer.

Los giros: la historia tiene varias sorpresas que te hacen gritar al descubrirlas. Si el ritmo ya es de por sí muy bueno, estos giros hacen que la historia gane mucho.

Lo que más me ha gustado: los dos protagonistas me parecen espectaculares y, en cuanto al libro, puede que sea lo que más me ha gustado. Sin embargo, tengo que decir que lo mejor de todo ha sido que, por fin, he vuelto a engancharme con una novela policíaca de calidad, que tenía muchas ganas.

Lo que menos me ha gustado: aunque la parte del diario en la que el asesino relata su infancia (y los motivos por los que se convirtió en un asesino) está muy bien escrita, es muy interesante y ayuda a meterse en su piel, hay momentos en los que se me ha hecho un poco pesada. Puede que haya influido que, por norma general, los capítulos son cortos (algo que siempre me gusta, especialmente en este tipo de historias) y que estas partes suelen ser bastante más largas, por lo que se me hacían un poco bola. Quizás haberlas hecho un poco menos densas habría ayudado (y creo que es muy posible haberlo hecho así).

Mi sensación final es que estoy seguro de que, si eres lector de policíaca, tienes que leerlo. Si no es así, pero te apetece leer algo así, esta es una muy buena opción. Recomendado al cien por cien.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“En la vida real, el único y verdadero salvador es uno mismo”.

D. Barker, en “El cuarto mono”.