Crítica: Mendel el de los libros

Título: Mendel el de los libros

Autor: Stefan Zweig

Editorial: Acantilado

No sé por qué he tardado tanto en leer a Zweig, pero, por fin, lo he hecho. Es verdad que no ha sido con un libro extenso, pero sí con el que tenía que hacerlo, o eso creo. Lo vi en un artículo en el que algunos libreros recomendaban libros sobre libros (ya sabéis lo que me gustan), así que lo compré cuando fui a la librería que tengo cerca de casa.

Se lee en muy poquito tiempo (es un relato), pues tiene solo cincuenta y siete páginas y es una lectura bastante agradable.

Básicamente, más que la historia en sí, lo importante del libro es el propio Mendel, personaje sobre el que todo gira y un personaje, sin duda, para recordar.

Me ha gustado mucho, la verdad, como todo lo que he leído de Acantilado, que es, como sabéis, una de mis editoriales preferidas.

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

Conocer a Zweig: es un autor de los importantes, de los que (en mi opinión) hay que leer. Ahora que ya me he quitado esa presión, seguro que leo más. Si tenéis recomendaciones, serán bienvenidas.

El homenaje a los libros y los libreros: Mendel no es un librero, sino alguien que encuentra siempre los libros que alguien necesita, una enciclopedia viva, un catálogo de libros andante. Ponerlo como protagonista absoluto de un libro, con esa profesión que, en esencia, es la de amar los libros casi por encima de todo y vivir por y para ellos.

La ternura de Mendel: sin ser un personaje agradable “a la vista”, sí lo es al corazón. En estas pocas páginas, se gana un huequito justo ahí, entre aurículas y ventrículos. Inolvidable.

La extensión: perfecta para leer entre lecturas algo más densas, para darse un respiro, para un ratito en el que nos apetezca leer algo y cerrarlo. Me encanta que existan historias breves buenas.

Lo que más me ha gustado: quizá no sea lo que más me ha gustado (no sería justo para la historia), pero poder decirme que ya he leído a Zweig me ha liberado de una presión enorme, jeje.

Lo que menos me ha gustado: poco negativo puedo sacar en tan pocas páginas y en una historia escrita a la perfección. Quizá, por decir algo, diré que lo peor ha sido volver a pensar en toda la injusticia y el horror de las guerras, los campos de concentración y la de vidas que llegaron a su fin por pretensiones políticas y de poder…

Mi sensación final es que es un libro muy bueno ya no solo para leer, sino para seguir amando los libros. Recomendado para conocer la pluma de Zweig, para continuar leyéndolo y una muy buena opción para regalar.

“Todo lo que es único resulta día a día más valioso en un mundo como el nuestro”.

Stefan Zweig, Mendel el de los libros

Crítica: La librería de monsieur Picquier

Título: La librería de Monsieur Picquier

Autor: Marc Roger

Editorial: Duomo

Curioso lo que me ha ocurrido con este libro. El primer día que pude entrar en una librería (la que tengo al lado de casa, que es una preciosidad), le dije a la librera si tenía algún libro que ocurriera en una librería. Me puso un poco cara de póker. Le dije que algo tipo “84, Charing Cross Road” o “La librería”. No supo decirme. Al momento, en una estantería, frente a la puerta de entrada, se me presenta este libro con esa portada en un tono ocre-mostaza-albero precioso y ese título que hizo que mis manos fueran directas hacia él: “La librería de Monsieur Picquier”. Me lo llevé, obviamente.

Como os conté, empecé a leerlo ese mismo día, pero tuve que dejarlo:

https://jorgepozosoriano.com/2020/05/19/casualidades-literarias/

Cuando terminé “El guardián entre el centeno”, lo retomé con un montón de ganas y, como os decía al principio, me ha pasado algo muy curioso.

Es un libro que me ha gustado, sin encantarme, pero tiene algo que, en cierto modo, me ha indignado. Me ha enfadado, incluso. Os cuento: es un libro de un autor francés que (no os desvelo nada) narrado por el protagonista, un chico de dieciocho años, Grégoire, que trabaja en una residencia de ancianos en la que vive monsieur Picquier, que fue librero y se ha llevado tres mil libros a su habitación, y a quien lee, ya que no puede ver. Hasta ahí, genial, ¿verdad? Suena a historia bonita. Pero, si leéis todo de nuevo, veréis que no ocurre en una librería y que el protagonista absoluto es Grégoire, y no el señor Picquier. ¿Sabéis cómo se titula el libro en su idioma original? ¡Sorpresa! “Grégoire et le vieux libraire”. ¡Exacto! “Grégoire y el viejo librero”. En este punto, yo me pregunto: si no hay ninguna librería, si el protagonista no es Monsieur Picquier y, sobre todo, si el título original es otro, uno que define a la perfección la novela, ¿por qué motivo se ha cambiado el título a uno que no refleja en absoluto la historia? Además, “Grégoire y el viejo librero” me parece un título precioso, por lo que no comparto que pueda ser esa la razón. Me compré el libro única y exclusivamente porque entendí que ocurriría en una librería y, como os digo, nunca aparece tal librería. Sinceramente, no lo entiendo…

Dicho esto, ahí voy con el análisis…

Puntos fuertes:

El final: como he dicho, el libro me ha gustado, pero no me ha encantado. No ha sido hasta la página 155 (son 222) cuando me ha gustado mucho, cuando la historia encara su desenlace. Y el final, final es genial.

La relación intergeneracional: la amistad entre Grégoire y Monsieur Picquier es una maravilla. Yo mismo tengo muy buenas amistades con compañeros y compañeras que me sacan, en algunos casos, treinta años. Y me encanta. Me encanta que, a pesar de esa diferencia de edad, pueden existir muy buenas amistades, muy enriquecedoras, muy bonitas.

El homenaje a la lectura como el hecho de leer a otros: no es tanto un libro que haga homenaje a los libros, sino, más bien, al acto de leer a otras personas, al papel del lector. Me parece todo un acierto, además de que el autor es lector profesional y sabe de lo que habla.

Los temas tratados: la muerte. La homosexualidad. El amor. La decadencia. El acoso. La lucha de clases. La amistad. Muchos, muy actuales y, la verdad, muy bien tratados.

Las referencias a otros libros: aunque son bastantes pocos y, menos uno, bastante antiguos, alguna hay.

El dato histórico: no tenía ni idea de que Leonor de Aquitania (madre de Ricardo Corazón de León y un personajazo histórico del que, seguro, voy a leer) pidió que, en su tumba, su imagen se representara con un libro abierto, “como símbolo de su poder intelectual”, según afirma Monsieur Picquier, y así es como se hizo su tumba, situada en la Abadía de Fontevrault.

Lo que más me ha gustado:

Lo que menos me ha gustado: no voy a repetirlo, que ya me he quedado a gusto antes del análisis. No me ha gustado nada ese cambio de título, qué queréis que os diga… Por sumarle algo que no me ha terminado de gustar, creo que el lenguaje es, a veces, demasiado poético. Alguien a quien admiro, respeto y escucho con toda la atención posible me dijo que la poesía tiene que ser poesía y que la prosa tiene que ser prosa. Que, a veces, puede haber un juego entre ambos géneros, pero con medida, con mucho conocimiento y sin que lleve al lector a confusiones. Sabéis lo que me gusta la poesía y que, incluso, hace muy poco reseñé “Cárdeno adorno”, una novela escrita casi al cien por cien con lenguaje poético, pero eso es lo que “vende” el libro y la autora, y el resultado es brutal. Aquí, si soy sincero, os digo que me ha sobrado un poco ese lenguaje, algo forzado.

Mi sensación final es que es un libro que prometía mucho y que se ha quedado algo a medias. La idea es muy buena, me encanta que el autor sea lector profesional, tiene frases, momentos y diálogos muy bonitos, peeeeeero… No me ha gustado todo lo que me esperaba. Me ha parecido que está escrita un poco “a trompicones”.

¿Os lo recomiendo? Sí, pero sabiendo que el título en español no se corresponde con la historia.

Como no puedo poner una sola frase, voy a poner tres:

“Solo se lee bien lo que se ama”.

“Los libros hablan a lo más profundo de nosotros”.

“Lo que entra en la cabeza tiene que pasar por el corazón”.

 “La librería de monsieur Picquier” o, mejor dicho, “Grégoire y el viejo librero”

Crítica: El guardián entre el centeno

Título: El guardián entre el centeno

Autor: J. D. Salinger

Editorial: Alianza Editorial

No sé cuántos años hace desde que compré este libro, pero me podéis creer que son muchos. Lo hice con mucha ilusión porque es uno de esos libros que tenía que leer. Creí que era el momento, pero no, no lo fue. Lo empecé y, tal cual lo hice, lo dejé a las pocas páginas, porque se me hizo muy pesado. Hoy, con el libro terminado, me ratifico: me ha parecido muy pesado.

Si seguís el blog o mi Instagram, sabréis por qué lo he leído. Si no es así, os dejo el enlace a la entrada en la que lo cuento:

https://jorgepozosoriano.com/2020/05/19/casualidades-literarias/

El caso es que esa casualidad me vino perfecta para leer a Salinger. Si no llega a ser porque, en cierto modo, Monsieur Picquier me obligó a leerlo, creo que no lo habría leído. O, mejor dicho, que no lo habría terminado.

Es cierto que me siento bien por haberlo leído. Tenía el libro muy pendiente y, por la razón que fuera, me veía en la obligación de leerlo. Y me siento bien por haberlo hecho, pero no me siento bien por haberlo disfrutado muchísimo porque no ha sido así. Me siento bien porque me lo he quitado del medio, si os soy sincero. Ha sido terminarlo y pensar “pues ya está, ya lo he leído”. Pero, no. No lo he disfrutado.

No es un mal libro, obviamente. No voy a decir que esté mal escrito o que la historia no tenga sentido ni nada parecido. Está claro que, como libro, es un buen libro. Sigo pensando que un clásico no se hace clásico porque sí, aunque, también, hay clásicos que no me gustan. Este se suma a esa lista en la que, entre otros, está “Cien años de soledad”. Lo siento, me aburrió de forma soberana.

Sé que es un libro que se escribió en otra época (de 1.945) y que fue un libro muy transgresor. Tiene su mérito, desde luego, darle la voz a un adolescente que, como buen adolescente, adolece. Que ese personaje, el de Holden Caulfield, es un buen personaje al que, por la forma en la que está escrito el libro (con todo el peso de la narración en su protagonista) hace que lo conozcamos muy bien. Pero, vaya, un personaje un poquito “intenso”…

Dicho todo esto, y con esa sensación de que es una lectura sin la cual habría vivido igual de feliz, os digo que no voy a hacer mi habitual análisis de puntos fuertes y débiles porque, sinceramente, no sabría muy bien qué decir.

Básicamente, no podría decir qué puntos fuertes tiene este libro más allá de ese pensamiento transgresor y la denuncia de ciertos comportamientos de la sociedad que, a mí, tampoco me han llegado especialmente. Me parece un estilo aburrido por lo denso y lo repetitivo; un lenguaje ya un poco en desuso (quizás es solo cuestión de tiempo) y muy, muy, muy repetitivo (vale que el personaje se muestre con su lenguaje propio, pero no sé si es necesario repetir las mismas coletillas tipo “y todo eso” ciento cincuenta mil veces… Se termina haciendo muy pesado, o esa es mi impresión); una historia que, quitando esa evolución del protagonista y el escaso trato que tiene con algunas personas, no tiene ningún interés; un final precipitado que, si bien supone un poco de luz entre tanta oscuridad, lo he visto como un cierre precipitado a una historia que podría haberse alargado hasta la eternidad. Un final que, por otra parte, he agradecido.

Vamos, que no sabría qué decir en los puntos fuertes y, como veis, veo bastantes puntos débiles

Se me ha hecho bola, sí. Lo he terminado porque lo quería terminar. Me alegra saber que ya es uno de los libros que creía que tenia que leer que he leído. Ya me lo he quitado. Cuando lo vea en las listas de “los libros más leídos”, le podré poner un tick. No me gusta vivir con obligaciones…

Poco más que añadir. Quizá suena “raro” que un clásico como este no me haya gustado… Pensé que me iba a encantar, pero no, no me ha gustado.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

Por decir un punto positivo, el título es precioso.

¡Un abrazo!

“No cuenten nunca nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo”.

D. Salinger, El guardián entre el centeno

Critica: Cárdeno adorno

Título: Cárdeno adorno

Autor: Katharina Winkler

Editorial: Periférica

¿Sabéis cuando os libro os marca? ¿Cuando os hace pensar? ¿Cuando os hace replantearos la vida? Eso me ha ocurrido con este libro. No. No es un libro cualquiera. Y no lo es por la sencilla (y tan complicada) razón de que, al terminarlo, no te deja igual que eras. Te cambia. Te transforma. Se te queda dentro. Consigue, en definitiva, lo que muy pocos libros consiguen.

Vino en el pack que mi (ya famosa) querida vecina María. Es el último de esta primera tanda de libros que me ha dejado (vendrán más, seguro), y me ha encantado.

Sí, este es uno de esos libros de los que diré: leedlo. Merece la pena.

Eso sí, no creo que sea un libro para todo el mundo. Principalmente, por dos motivos:

El primero: la dureza. Puede que sea el libro más duro que he leído en mi vida.

El segundo: el lenguaje. Poético en cada palabra. A mí, con lo que me gusta la poesía, me ha encantado. Pero creo que a quien no le guste, se le podría atragantar.

No desvelo nada si os digo que trata de la vida de una de tantas mujeres que viven en el maltrato como una única opción. En un maltrato cultural, heredado, interiorizado, asumido, incluso ansiado. Una historia real, como tantas otras. Mujeres que solo son vaginas que penetrar, vientres que fecundar y cuerpos que golpear. Ese título, ya puesto con toda la poesía posible, habla de esos moratones que tantas mujeres llevan en sus cuerpos. Golpes que cambian el color de la piel, que le dan su horrorosa forma.

Un libro muy, muy duro, como os digo. Un libro que golpea a quienes lo leemos página a página. Un libro con una dureza tan inmensa que necesita de la poesía para ser contado. Una maravilla de libro.

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

El lenguaje: la poesía era necesaria. No es un libro de poesía, no. Es una novela con estructura de novela, pero con un lenguaje tanto o más poético que muchos poemarios. Qué preciosidad de lenguaje.

El título: el título ya deja claro a qué nos enfrentamos al leer este libro. Los golpes se convierten en pulseras, en diademas, en medallones… El horror se convierte en adorno, un adorno que se impone a la fuerza en mujeres y en niños, en mujeres y niños que pertenecen a sus maridos, sus padres, sus suegros… ¿Cuántas mujeres esconderán esos cárdenos adornos?

Que se ponga voz al maltrato: acabo de ver el documental “Becoming”, sobre Michelle Obama (alguien a quien admiro profundamente), y, entre otras enseñanzas, habla de qué hacer para no ser solo una cifra en cualquier estadística: tener una historia de vida que contar. Esta historia es la de Filiz y la de sus hijos, Halil, Selin y Seda. Es una historia real. De superación. De fortaleza. Pero, también, es la historia de muchas otras mujeres que han sufrido y sufren el maltrato. Así es como se deja de ser solo un número. Así se es parte de la historia.

Descubrir una nueva editorial: no conocía Periférica, pero, si edita estas maravillas, tendré que estar mucho más pendiente.

Lo que más me ha gustado: me quedo con la dificultad de emplear un lenguaje tan poético para contar una historia tan tremenda. Espectacular.

Lo que menos me ha gustado: el cuerpo que se me ha quedado. Retorcido. Apaleado. Revuelto. Lleno de indignación. ¿Cuándo acabaremos con esta lacra? ¿Cómo es posible que la sigamos sufriendo en pleno 2020?

Mi sensación final es que es una lectura necesaria, pero para la que hay que estar preparado. Es muy difícil encontrar un libro que haga que te tambalees de pies a cabeza e, insisto, muy complicado narrar a modo de novela una historia así con un lenguaje tan increíblemente poético. Me ha fascinado. Leedlo, pero preparad el cuerpo primero.

“El tiempo sin golpes es el paraíso. Hay sitio para el latido de nuestros corazones”.

Katharina Winkler

Crítica: La delicadeza

Título: La delicadeza

Autor: David Foenkinos

Editorial: Seix Barral

Tercero de los cuatro libros que, de momento, me ha dejado mi vecina María. Qué bien lee esta chica… jeje.

Creo que ha entendido a la perfección qué libros me pueden gustar, porque, sí, este también me ha gustado. Es una historia distinta, menos original, podríamos decir, más “de pasar el rato”, pero es justamente eso lo que necesito en estos momentos: pasar el rato. En ese sentido, a cumplido su función a la perfección.

Es, básicamente, una historia sobre el amor. No es una novela romántica (ya sabéis que no soy lector de romántica), sino una novela en la que se habla del amor como una forma de relacionarnos con los demás, como un sentimiento que puede dirigir nuestras vidas, con todo lo bueno y todo lo malo que implica. No es una novela llena de amor, en la que solo importa el amor, en la que el amor lo puede todo (hasta lo que no tendría que consentirse nunca), en la que se repiten una vez más todos los clichés de muchas de esas novelas románticas que (y esto es cosa mía) tanta pereza me dan.

No me ha parecido un libro espectacular, no es un libro de esos que terminas agradecido al universo por haberlo puesto en tus manos, pero sí es una buena novela con una buena historia, con muchas ideas y frases que he ido anotando porque me han gustado mucho y con una estructura, eso sí, muy, muy original.

Dicho esto, paso a mi análisis:

Puntos fuertes:

La estructura: además de los capítulos en sí, el autor va intercalando otros capítulos en los que da datos que tienen que ver con la historia, pero de una forma muy particular. Desde definiciones del diccionario a datos históricos, reflexiones, curiosidades… La verdad es que me ha parecido muy original y refrescante.

La forma en que se acerca al amor: no es un secreto que no puedo con la típica historia de “chica buena y tímida se enamora de chico malo e imposible; el chico la desprecia de todas las maneras posibles; la chica lo aguanta todo; la chica pierde esa timidez; el chico se enamora de ella y se vuelve bueno. No las soporto, lo siento. Ya hablé de ella en esta entrada del blog:

https://jorgepozosoriano.com/2019/08/17/el-amor-y-los-arcos-evolutivos/

Esta historia no es así. Se habla de algunas aristas del amor de una forma real, cotidiana, creíble… Un acierto, en mi opinión.

La ligereza: como he dicho en la introducción, no es una novela que requiera un nivel de concentración pleno, y me ha llegado justo en el momento en que más necesito leer libros así. No entendáis “ligereza” con “simpleza”. Es un libro bueno que está muy bien escrito.

El final: después de decir que en “Una lectora nada común” el final era el que tenía que ser, tengo que decir exactamente lo mismo con este final. Tendréis que leerlo para descubrirlo…

Lo que más me ha gustado: que me ha traído recuerdos muy agradables en los que leí dos libros que me han recordado mucho a este: “La elegancia del erizo” (citado en este libro) y “Los ojos amarillos de los cocodrilos”. Dos libros de autoras francesas (como este) con historias similares. Ha sido un muy agradable reencuentro con esos momentos.

Lo que menos me ha gustado: este punto es algo personal. En la contraportada nos dicen que se conoce como “la novela de los diez premios”, porque ha ganado ese número de premios, además de ser finalista de los premios literarios franceses más grandes… Y, a ver, está bien, pero creo que se les ha ido un poco de las manos

Mi sensación final es que es una novela que os recomiendo si queréis leer una historia ligera, bien narrada, con momentos tiernos, duros, bonitos, complicados… No es brutal, pero está bastante bien.

“Quizás el dolor sea eso: una forma permanente de estar desarraigado de lo inmediato”.

La delicadeza

Crítica: Una lectora nada común

Título: Una lectora nada común

Autor: Alan Bennett

Editorial: Anagrama

Un nuevo libro que me ha dejado mi vecina María y, por lo que veo, va a tener que ir dejándome más. Me dejó cuatro, los dos que ya me he leído me encantan y el que me acabo de empezar me da que me a gustar bastante. Con lo cual, tengo nuevo “biblioteca” puerta con puerta. ¿No os parece maravilloso? Yo también le he dejado alguno a ella y le iré dejando más, no creáis que soy un gorrón…

Este libro, además de confirmar que María es muy buena lectora, me ha vuelto a demostrar que Anagrama es una editorial muy seria y en la que se puede confiar. Siempre nos tiene joyitas como esta, algo muy de agradecer.

En cuanto al libro en sí, es una historia que pide un adjetivo: deliciosa. Sencilla. Breve. Inteligente. Desenfadada. Atrevida. Con un personaje tan conocido como desconocido: la Reina Isabel II. La de ahora, ¿eh? Me parece tan brillante que sea ella la protagonista de una historia así…

Sin destriparos nada, básicamente conoceremos a una reina que empieza a leer casi por casualidad y que se enamora tanto de los libros que todos quienes la rodean se llegan a asustar. ¿Cómo va a leer tanto la mismísima reina? ¿Y todas sus demás ocupaciones? Sin entrar en la eterna disputa entre monarquía o república, se me vino una idea a la cabeza: ¿qué pasaría si las personalidades más famosas del mundo realizaran un buen fomento de la lectura? ¿Si fueran ejemplo no solo de “esas cosas que hacen”, sino en el buen hábito de leer? Ahí lo dejo…

Dicho esto, paso a mi análisis:

Puntos fuertes:

La protagonista: pues sí. Es un puntazo que la protagonista sea una Isabel II que pone todo patas arriba solo por el hecho de leer.

El claro alegato de las bondades de la lectura: hay tantas frases a lo largo del libro sobre lo que significa leer… Un montón de mensajes sobre la importancia de los libros, de la literatura… No sé a vosotros, pero a mí es algo que me encanta encontrar en mis lecturas.

La extensión: ciento veinte páginas, y es una historia perfecta. No se enrolla, no se va por las ramas, no es uno de esos “tochos” a los que les sobra la mitad de las páginas.

El final: el que tenía que ser. Inesperado y divertido. Un final que te hace sonreír, cerrar el libro y pensar “qué buena lectura”.

Lo que más me ha gustado: que he vuelto a enlazar varias lecturas así, como cuando era pequeño (sí, cuando era pequeño lo que más leía no era literatura infantil ni juvenil, sino este tipo de libros). He vuelto a esos años en los que, de una forma u otra, descubría lecturas así, y me ha encantado.

Lo que menos me ha gustado: ¿sabéis lo que me gusta decir que no le cambiaría ni una coma? Hacía tiempo que no me pasaba…

Mi sensación final es una necesidad de recomendároslo. Es perfecto para leer en un par de tardes, en un fin de semana, en varios paseos… Qué bueno es encontrar libros que se disfruten tanto.

“No pones la vida en los libros. La encuentras en ellos”.

Una lectora nada común

Crítica: La quinta víctima

Título: La quinta víctima

Autor: J. D. Barker

Editorial: Destino (Planeta)

Después de lo muchísimo que me gusto “El cuarto mono”, me moría de ganas por saber cómo continúa esta genial historia, así que lo he leído en cuanto he tenido ocasión.

https://jorgepozosoriano.com/2019/01/10/critica-el-cuarto-mono/

Sabéis que, de vez en cuando, me gusta un buen thriller, y J. D. Barker sabe cómo escribirlos, eso está claro (aunque no se le dé tanto bombo como a otros).

Eso sí, ni me ha gustado tanto como la primera parte ni me ha tenido tan ansioso por seguir leyendo. Esperemos que la tercera y definitiva entrega cumpla con las expectativas. Este acto intermedio me ha dejado, si os soy sincero, un poco frío.

Os dejo, como siempre, con mi análisis de puntos fuertes, lo que más me ha gustado y lo que menos, intentando no hacer spoilers para quien no haya leído la primera parte.

Puntos fuertes:

El villano: De esos que dan miedo y gustan a la vez; de los que están bien creados y son creíbles y comprendidos. Un punto muy a favor.

Los personajes: tanto los protagonistas como los secundarios, son personajes muy bien definidos.

La trama: para mantener al lector enganchado a lo largo de tantas páginas, ha de tratarse de una trama que lo merezca.

Lo que más me ha gustado: confirmar que J. D. Barker ha llegado a mi vida para quedarse. Que estaré pendiente de su carrera porque es un autor de referencia en la novela negra actual.

Lo que menos me ha gustado: como he dicho al principio, se me hecho mucho más lento y mucho menos vertiginoso que el primer libro. La historia continúa, los personajes se asientan y todo tiene sentido, pero no tiene el ritmo de “El cuarto mono”.

Por otra parte, y por muy aceptado que esté, el leísmo en la traducción es un punto que tampoco me ha gustado.

Mi sensación final es que el autor ha puesto todas las piezas en el tablero para hacer que nos quedemos pegados a las páginas de la tercera entrega en cuanto salga. Espero no equivocarme, porque estoy deseando saber cómo termina toda esta historia.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Muy pocas cosas en la vida son mejores cuando estás solo”.

D. Barker, en “La quinta víctima”.

Crítica: 84, Charing Cross Road

Título: 84, Charing Cross Road

Autor: Helene Hanff

Editorial: Anagrama

Tengo una suerte inmensa de haber caído en un bloque con vecinos maravillosos. Estos días de confinamiento me lo han dejado más claro aún: tener a gente a la que se quiere cerca es vital.

Mi vecina de al lado, María, periodista, es, además de un amor, una gran lectora. Nos regaló uno de esos vídeos que corren por las redes en los que se cuenta una historia a través de los títulos de los libros que se tiene en casa. Le quedó precioso y, como vi varios títulos que me interesaban, me ha prestado unos cuantos. El primero que he leído ha sido este “84, Charing Cross Road”, que me ha arrancado un trocito de corazón.

Conocía la historia. Fui a ver la obra de teatro dirigida por Isabel Coixet en 2006. Pasé por esa calle y por ese número en unas cuantas ocasiones cuando vivía en Londres. Pero, inexplicablemente, no había leído el libro. Le he puesto remedio. En menos de un día. A mí, que me encantan las historias acerca de librerías, más aún si se encuentran en Londres, ¿por qué he tardado tanto en leerlo? Por fin, y gracias a María, le he puesto remedio. Y me ha encantado, qué os voy a decir.

No me extraña que se haya convertido en un clásico, en un regalo de la literatura del siglo XX, en, según las palabras de la contraportada, “un verdadero libro de culto”, “una pequeña joya que evoca, con infinita delicadeza, el lugar que ocupan en nuestras vidas los libros… y las librerías. De nuevo, me pregunto, ¿¿por qué he tardado tanto en leerlo??

Dicho esto, paso a mi análisis:

Puntos fuertes:

El formato: son pocos los libros epistolares que he leído porque no son los libros que me suelen gustar, pero esta es una lectura preciosa, amena, ligera…

El escenario: librería y Londres. Poco más que añadir.

La ternura: en un momento post-bélico como el que narra el libro, con un Reino Unido sumido en la reconstrucción, qué historia más bonita y más tierna.

El amor por los libros: toda lectura que ponga a los libros como los mejores objetos del mundo tiene mi beneplácito. En ese sentido, “84, Charing Cross Road” es un libro esencial.

La vida de la autora: resumida en unas pocas páginas tras el epílogo, la vida de Helene Hanff es de esas que interesan. Os animo a buscarla para saber cómo fue.

Lo que más me ha gustado: que se lee en un suspiro (qué necesarias me resultan las historias buenas y breves) y que lo que se queda tras leerlo es una sensación de amor. Hacia las personas. Hacia las librerías. Hacia los libros. Qué maravilla, ¿no creéis?

Lo que menos me ha gustado: por decir algo, que muchos de los libros a los que se hace referencia (biblias, evangelios, críticas, cartas…) no me interesan en absoluto.

Mi sensación final es que es un libro necesario para todos los que amemos, precisamente, los libros. Un buen té (ha de ser té, un Earl Grey con un chorrito de leche, quizá) y un par de horas para disfrutar de una lectura que se os quedará en el alma para siempre.

“Las personas que viajan a Inglaterra encuentran exactamente lo que buscan”.

84, Charing Cross Road

Crítica: Sputnik, mi amor

Título: Sputnik, mi amor

Autor: Haruki Murakami

Editorial: Tusquets

Tercer libro que leo de Murakami y, sí, puedo confirmar que es uno de los autores que más me gusta leer. A veces, como ya he dicho varias veces, necesito ir a un valor seguro después de leer algunos libros que no me han terminado de gustar, y todo me hace pensar que el autor japonés va a ser uno de esos escritores que busque cuando necesite saber que voy a tener una buena lectura, que me voy a reencontrar con la buena literatura.

Lo cierto es que no sé cómo me hice con este libro. Lo cogí una tarde de casa de mi padre, pero no sé cómo llegó allí, si os soy sincero. No sé si lo compré después de leer “Kafka en la orilla” porque me gustó y se quedó ahí hasta ahora o si (ups), alguien me lo dejó y no lo he devuelto…

Yendo a lo importante. Me ha ENCANTADO. Qué gustazo ha sido leerlo. Qué lenguaje, qué historia tan bonita, qué personajes, qué conversaciones, qué viaje hacia uno mismo… De verdad os lo digo, una preciosidad.

Dicho esto, ahí voy con mi análisis.

Puntos fuertes:

El estilo: que Murakami escribe bien no es nada nuevo y no creo que haya nadie (le guste más o menos) pueda decir lo contrario. Qué dominio del lenguaje, qué metáforas más bien buscadas, qué lenguaje más poético… ¿A qué esperan para darle el Nobel?

Los personajes: tres (y algunos con poca relevancia). El narrador, un profesor joven de primaria (no recuerdo si se dice su nombre, pero, si es así, no debe de ser importante). Sumire, una joven que quiere ser novelista. Myû, una pianista reconvertida, por oblogación, en empresaria. Lo que ocurre entre ellos es… Es una pasada.

La esencia japonesa: esto también lo sabéis ya. Sabéis que la cultura (y la literatura) japonesa me atraen muchísimo, y esta historia es muy, muy japonesa.

El amor: no es un secreto que no soporto las manidísimas historias de la mayoría de libros de literatura romántica. Si quiero un amor de macarra descarado con chica buena y modosita que parece imposible, pero, tras vueltas y vueltas y vueltas, se enamoran perdidamente y son felices y se hartan de comer perdices, me pongo “Grease”. Al menos, disfrutaré de las canciones. Lo de aquí no es un amor de esos. Lo de aquí es un amor por descubrir; que se prohíbe a sí mismo; que se quiere cuando no se puede o se puede, pero no se quiere; que se pide; que se desea; que no se comprende… En definitiva, un amor que se cree y con el que, de una forma u otra, se conecta.

La extensión: me he quejado tantas veces de los libros que se hacen pesados por largos, por darle vueltas a lo mismo una y otra vez, por incluir páginas porque sí… Que encontrar una historia tan genial en poco más de doscientas páginas es un regalo.

Lo que más me ha gustado: que no he tenido la misma sensación que tengo con algunos libros, la de “leer para terminármelo”, sino que lo he leído porque quería leerlo. ¿No es eso lo que tendríamos que sentir con un libro?

Lo que menos me ha gustado: por ponerle un pero, diré que me han sobrado las referencias a intérpretes de piezas clásicas de la música. Me ha parecido que no servían para mucho y, sí, un poco pretenciosas.

Mi sensación final es que esto es lo que ocurre con los grandes autores. Murakami, en la literatura actual, es uno de los más grandes, y por eso defiendo siempre la fortaleza de los clásicos o los escritores como él. Porque siempre suponen una vuelta a la LITERATURA, con mayúsculas.

“Por profunda y fatal que sea la pérdida, por importante que sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos convertido en alguien completamente distinto y solo conservemos, de lo que antes éramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos continuar viviendo, así, en silencio”.

Haruki Murakami, Sputnik, mi amor

Crítica: Los imaginarios

Título: Los imaginarios

Autor: A. F. Harrold

Ilustradora: Emily Gravett

Editorial: Blackie Books

He de reconocer que compré este libro por un motivo: la recomendación de J. A. Bayona. “He tenido la suerte de descubrir de adulto el libro que me habría encantado leer de niño”, dice el director, así que… Me lancé. También ayudó que lo editara una editorial que me gusta bastante, como Blackie Books, y su bonita edición: tapa dura y muy llamativa.

El mundo de la imaginación, como sabéis, me interesa mucho. Como profesor, intento que mis peques la trabajen y fortalezcan todo lo que puedan. Como escritor, y esto es una obviedad, no sería nada sin ella, sin la imaginación. Por lo tanto, este libro, con ese título… tenía que llegar a mis manos.

Lo empecé a leer en cuanto lo compré, hace ya algunos meses y, sin embargo, lo dejé. No supe si no era el momento, si esperaba otra cosa… No quise leerlo a desgana, así que lo guardé hasta que las ganas llegaran. Y llegaron hace algunos días. Y lo he leído. Y no, no era el momento. No me ha terminado de gustar.

Es cierto que la idea me gusta. Me gusta que haya un libro sobre los amigos imaginarios (yo quise tener uno, pero no lo tuve; mi imaginación ya estaba lo suficientemente ocupada, supongo). Me gusta el mensajeque, muy en la línea del anterior libro que leí, Peter Pan, habla de eso de crecer, de convertirnos en adultos, de perder el espíritu infantil y, con él, parte de nuestra capacidad imaginativa. Pero… ay, no sé. Me he vuelto a aburrir, como con Peter. Es más, lo he terminado leyendo corriendo y en vertical… No sé si se me ha convertido en un problema esto de pensar que hay libros que serían mucho mejores con unas cuantas páginas menos… Me pasa bastante a menudo. Puede que sea algo mío, pero de verdad pienso que este libro, con muchas páginas menos (y con una parte central mucho menos larga y aburrida), sería un libro mucho mejor.

Dicho esto, paso a mi análisis habitual.

Puntos fuertes:

La idea: ya lo he dicho, pero ese tema sabéis que me gusta mucho. La imaginación de los niños (y de quienes seguimos siéndolo un poco) es siempre motivo de celebración.

Los amigos imaginarios: o, más bien, quienes los tienen. Yo no lo tuve, como decía, pero me parecen muy importantes para quienes sí los necesitan. Estoy seguro de que les restarán miedos, vergüenzas; les darán seguridad; potenciarán mucho su imaginación… Y el mensaje que se da en el libro, el de que esos niños o niñas no están locos ni locas, me parece el acertado.

Zinzan: mi personaje favorito. Un gato muy peculiar con unas funciones muy chulas. Todo un descubrimiento.

Lo que más me ha gustado: pensándolo con el libro recién terminado, creo que lo mejor ha sido que, en parte, he vuelto a mi niñez.

Lo que menos me ha gustado: el nudo de la historia. Qué largo se me ha hecho. Qué aburrido. Qué ganas de acabarlo pronto para leer el final, y eso que el final se ve claro desde el principio. ¿Es necesario escribir libros pensados para niños tan largos y con partes tan tediosas?

Como conclusión… Creo que ya lo he dicho con otros libros. Por temática, por las ilustraciones (muy bonitas), por los personajes… Es un libro para niños, pero no muy pequeños, por lo que he mencionado antes. Si tenemos un libro infantil, en mi opinión, tiene que cumplir algunas reglas. Por ejemplo, no hacerse largo. No aburrir. No alargar la historia como un chicle para incrementar el número de páginas. Insisto: este libro me habría parecido genial con la mitad de páginas.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Las fotografías son lo único que tenemos de algunas personas. Eso y nuestros reecuerdos”.

Los imaginarios, A. F. Harrold