Crítica: El guardián entre el centeno

Título: El guardián entre el centeno

Autor: J. D. Salinger

Editorial: Alianza Editorial

No sé cuántos años hace desde que compré este libro, pero me podéis creer que son muchos. Lo hice con mucha ilusión porque es uno de esos libros que tenía que leer. Creí que era el momento, pero no, no lo fue. Lo empecé y, tal cual lo hice, lo dejé a las pocas páginas, porque se me hizo muy pesado. Hoy, con el libro terminado, me ratifico: me ha parecido muy pesado.

Si seguís el blog o mi Instagram, sabréis por qué lo he leído. Si no es así, os dejo el enlace a la entrada en la que lo cuento:

https://jorgepozosoriano.com/2020/05/19/casualidades-literarias/

El caso es que esa casualidad me vino perfecta para leer a Salinger. Si no llega a ser porque, en cierto modo, Monsieur Picquier me obligó a leerlo, creo que no lo habría leído. O, mejor dicho, que no lo habría terminado.

Es cierto que me siento bien por haberlo leído. Tenía el libro muy pendiente y, por la razón que fuera, me veía en la obligación de leerlo. Y me siento bien por haberlo hecho, pero no me siento bien por haberlo disfrutado muchísimo porque no ha sido así. Me siento bien porque me lo he quitado del medio, si os soy sincero. Ha sido terminarlo y pensar “pues ya está, ya lo he leído”. Pero, no. No lo he disfrutado.

No es un mal libro, obviamente. No voy a decir que esté mal escrito o que la historia no tenga sentido ni nada parecido. Está claro que, como libro, es un buen libro. Sigo pensando que un clásico no se hace clásico porque sí, aunque, también, hay clásicos que no me gustan. Este se suma a esa lista en la que, entre otros, está “Cien años de soledad”. Lo siento, me aburrió de forma soberana.

Sé que es un libro que se escribió en otra época (de 1.945) y que fue un libro muy transgresor. Tiene su mérito, desde luego, darle la voz a un adolescente que, como buen adolescente, adolece. Que ese personaje, el de Holden Caulfield, es un buen personaje al que, por la forma en la que está escrito el libro (con todo el peso de la narración en su protagonista) hace que lo conozcamos muy bien. Pero, vaya, un personaje un poquito “intenso”…

Dicho todo esto, y con esa sensación de que es una lectura sin la cual habría vivido igual de feliz, os digo que no voy a hacer mi habitual análisis de puntos fuertes y débiles porque, sinceramente, no sabría muy bien qué decir.

Básicamente, no podría decir qué puntos fuertes tiene este libro más allá de ese pensamiento transgresor y la denuncia de ciertos comportamientos de la sociedad que, a mí, tampoco me han llegado especialmente. Me parece un estilo aburrido por lo denso y lo repetitivo; un lenguaje ya un poco en desuso (quizás es solo cuestión de tiempo) y muy, muy, muy repetitivo (vale que el personaje se muestre con su lenguaje propio, pero no sé si es necesario repetir las mismas coletillas tipo “y todo eso” ciento cincuenta mil veces… Se termina haciendo muy pesado, o esa es mi impresión); una historia que, quitando esa evolución del protagonista y el escaso trato que tiene con algunas personas, no tiene ningún interés; un final precipitado que, si bien supone un poco de luz entre tanta oscuridad, lo he visto como un cierre precipitado a una historia que podría haberse alargado hasta la eternidad. Un final que, por otra parte, he agradecido.

Vamos, que no sabría qué decir en los puntos fuertes y, como veis, veo bastantes puntos débiles

Se me ha hecho bola, sí. Lo he terminado porque lo quería terminar. Me alegra saber que ya es uno de los libros que creía que tenia que leer que he leído. Ya me lo he quitado. Cuando lo vea en las listas de “los libros más leídos”, le podré poner un tick. No me gusta vivir con obligaciones…

Poco más que añadir. Quizá suena “raro” que un clásico como este no me haya gustado… Pensé que me iba a encantar, pero no, no me ha gustado.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

Por decir un punto positivo, el título es precioso.

¡Un abrazo!

“No cuenten nunca nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo”.

D. Salinger, El guardián entre el centeno

Hablar de literatura/ To talk about literatura

Es raro encontrar a personas con las que hablar de literatura, ¿verdad? En una de mis entradas antiguas hice referencia a lo poco “cool” que era confesar que se lee (Leer es algo que se hace cuando no quieres estar aburrido), y creo que sacar la conversación sobre la literatura lo es aún menos si cabe… ¿Por qué creéis que esto ocurre?

Puede que tengamos en mente que hablar de literatura signifique desempolvar a los clásicos y tener una conversación aburrida y soporífera en la que hay que demostrar que se ha leído más a García Márquez, Cervantes, Shakespeare o a Dostoievski que el otro, pero no tiene por qué ser así. ¿Qué pasa con las conversaciones sobre libros infantiles? ¿O con las charlas entorno a sagas juveniles como Harry Potter o Crepúsculo? No debemos olvidar que todos estos mundos también forman parte de la literatura, y que no hay que estar en el Café Gijón para hablar sobre ellos.

Por eso es tan grato cuando, a quienes nos gusta leer, se nos aparece una persona con la que poder compartir opiniones sobre los libros que hemos leído, hacer y recibir recomendaciones… No dejemos que por literatura se entienda aburrimiento o pedantería. ¡Hablemos sobre ella!

Tampoco creo que la literatura nos pueda enseñar a vivir, pero las personas que tienen preguntas sobre cómo vivir tienden a recurrir a la literatura”.

Judith Butler

It is very weird to find people with whom talk about literature, isn’t it? In one of my posts I talked about how confessing that you like reading was not really cool, and I think that talking about literature is even worst in terms of popularity, if that is possible… What is your opinion?

 

Maybe we have in mind that talking about literature means to remove the dust off the classics and to have a boring conversation where you should demonstrate that you have read more García Márquez, Cervantes, Shakespeare or Dostoievsky’s books than the other person, but it doesn’t have to be like this. What happens with the conversations about children’s books? Or about sagas for teenagers like Harry Potter or Twilight? We shouldn’t forget that all these universes are also a part of literature and that you don’t have to be in Bloomsbury to talk about them.

That’s why it is so pleasant to meet a person who you can talk about literature with, share opinions about the books that you have read, give them and receive some recommendations… We mustn’t allow literature to be understood like boredom or pedantry. Let’s talk about literature!

“I don’t think literature could teach us how to live, but people who have questions about how to live tend to go to literature”.

Judith Butler

Lecturas para Navidad

¡FELIZ NAVIDAD! No voy a molestaros con entradas densas en estas fechas, que estamos todos hasta arriba de compromisos…

Tan solo quiero dejar un consejo por aquí, para que lo aproveche quien lo crea bueno. Estos días, por tradición, porque apetece estar en casa calentitos y porque los peques no tienen colegio, ¿qué mejor momento para invitarlos a la lectura?

Si no tenéis libros de cuentos, investigando por Internet podréis encontrar prácticamente todos los clásicos, muy apropiados para las Navidades. Hay algunas páginas que os serán de gran ayuda, como la que os muestro, y muchos autores como Perrault, los Hermanos Grimm o Andersen por los que podréis apostar sin riesgo al fracaso.

También os animo (como hice en la entrada anterior) a que os recorráis las librerías infantiles en busca de nuevos autores, nuevas historias y nuevos personajes.

Por el momento, os dejo con un cuento ideal para la Navidad: La niña de los fósforos, de Andersen, un cuento que a mí me trae muy buenos recuerdos de pasar las fiestas calentito mientras me lo leían en casa.

La niña de los fósforos

“La mayoría de las personas que caminen detrás de mí serán niños, por lo que mantendré los pasos cortos”.

Hans Christian Andersen