Crítica: El síndrome de Bergerac

Título: El síndrome de Bergerac. Una comedia heroica.

Autor: Pablo Gutiérrez

Editorial: Edebé

Desde que conozco a Beatriz OsésEdebé se ha convertido en una editorial que he leído mucho. Principalmente han sido sus libros, pero este que traigo hoy no lo ha escrito ella.

Esta novela juvenil, ganadora del “Premio Edebé de Literatura Juvenil”, me ha presentado a PabloGutiérrez, un autor que me ha recordado un tanto a algunos libros de mi admiradísimo Nando López.

En este libro conocemos a una peculiar pandilla de instituto que, gracias a una de esas profesoras tan necesarias en educación, deciden representar una obra de teatro: Cyrano de Bergerac.

Esta decisión sirve para hablar de otros muchos temas. De la amistad. Del amor. De los miedos. Del valor. Del compañerismo. Del esfuerzo. Del trabajo en equipo. De los errores. Del dolor. De la adolescencia. De la vida.

Y me ha hecho volver a esos años de adolescencia. A esos años de instituto en el que todo se vive de forma magnificada, siempre en hipérbole, siempre con ese dolor que supone darnos cuenta, poco a poco, de que nos hacemos mayores. Pero, por suerte, mis años de instituto fueron muy felices y los recuerdo con un cariño inmenso, así que la lectura ha sido un regalo que me ha hecho rejuvenecer unos cuantos años, volver a esa época en la que fui descubriendo el tipo de persona en la que me estaba convirtiendo, no muy distinta a la persona que soy ahora.

Solo por eso, por ese regalo, este libro me ha llegado dentro.

Luego tiene otros muchos detalles que lo hacen especial, como las referencias constantes a Harry Potter, la puesta en valor de los clásicos, el reconocimiento a esos profesores que dejan huella (yo tuve unos cuantos), la incorporación del teatro… Y unos personajes muy bien creados y, por lo tanto, muy creíbles.

Muy bien escrito, idóneo para el público al que va dirigido (y no solo para ese público), divertido… Un muy buen libro, la verdad.

Solo me falta saber cuánto de su vida como profesor hay en esta novela. Quizá, si se presta, podré salir de dudas si me deja entrevistarlo en Enredando voces

Dicho esto, voy con lo que más y lo que menos me ha gustado del libro.

Lo que más me ha gustado: que sea una historia, como he dicho, en la que se valoren dos aspectos que yo valoro mucho: la profesión docente (de quienes la sienten de verdad) y los clásicos. En mi opinión, todo un acierto.

Lo que menos me ha gustado: por decir algo (aunque puede que influya que no lo he leído en un momento en el que estuviera tranquilo), se me ha hecho un pelín largo. Puede que hubiera agradecido algunas páginas menos, pero esto es cosa mía.

Mi sensación final es que se trata de un libro perfecto para recomendar a estudiantes de bachillerato y a sus profesores. Que es un muy buen empujón para lanzarse a leer teatro y libros que siguen perdurando a lo largo de años y años, además de revivir o volver a amar a Harry Potter que, por casualidades de la vida, leí justo en mi adolescencia.

La foto, y esto era obligado, es en el instituto donde estudié. 

“En ocasiones, un beso aparece de improviso y ya nada vuelve a ser lo mismo”.

Pablo Gutiérrez, El síndrome de Bergerac

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