Firma de libros

Hola a todxs,

Hoy vengo con buenas noticias 🙂 Las chicas de @ayaxiabookfest (podéis buscarlas en Instagram) han tenido la genial idea de buscar un espacio alternativo para esos autores que, como yo, tienen tan complicado firmar en la Feria del Libro de Madrid. Hoy en día es un hecho (porque lo sé, no porque lo piense) que a las editoriales solo les interesa vender libros como churros y que su estrategia se basa en llevar a firmar a “famosos, youtubers e influencers” (palabras textuales), lo que llevo ya bastante tiempo “denunciando”. Lo cierto es que me da mucha pena que se enfangue tanto un lugar que tendría que ser un paraíso de la literatura, pero de la de verdad, no la de venta fácil por fama, muchas veces, inmerecida.

Dicho esto, y siguiendo con lo importante, el sábado 8 de junio, de 10 a 16 horas, otros escritores (además de otras personas que venderán productos relacionados con los libros) y yo estaremos firmando ejemplares y conversando con todos los que os acerquéis al número 7 de la calle Academia de Madrid (muy cerca de El Retiro, así que podéis empezar o terminar la visita a la feria con nosotros. Habrá presentaciones de libros, venta, sorteos, firmas, alguna charla y, sobre todo, mucho amor por los libros.

Ya os lo recordaré cuando se acerque la fecha, pero, por el momento, ¡guardaos ese día!

Un abrazo fuerte.

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Crítica: Alicia en el País de las Maravillas

Título:Alicia en el País de las Maravillas

Autor:Lewis Carroll

Editorial:Gribaudo

Leí este libro hace muchos años y tengo que decir que me ha gustado mucho reencontrarme con él. Los clásicos lo son por méritos propios, y tengo claro que Alicia merece estar en ese club de long-sellers tan selecto.

He de reconocer que lo compré porque las ediciones de clásicos juvenilesque ha hecho Gribaudoes espectacular. Es una colección preciosa que os recomiendo a todos los amantes de estos libros, pues, de momento, tienen publicados otros libros como “El mago de Oz”, “Peter Pan”, “El libro de la Selva” y “Cuento de navidad” (este último es el único que no tengo porque no me llama tanto).

No creo que os descubra a nadie a Alicia, pues no necesita presentaciones, pero quizás os acerque algo más a querer leerlo. Estoy seguro de que muchos os habéis quedado en las películas y, como casi siempre (y como siempre ocurre con Disney), la historia es bastante distinta.

Puntos fuertes:

Lo absurdo:si algo caracteriza a este libro son las conversaciones absurdas de sus personajes. Cada encuentro es una delicia delirante que, sí, me ha sacado muchas sonrisas, y eso siempre se agradece.

Los personajes:cuando en una historia como la de Alicia sus personajes secundarios adquieren tanta fama es por algo. El Sombrerero Loco, el Gato de Cheshire, la Oruga, la Liebre de Marzo, el Conejo Blanco, la Reina de Corazones… Son todos tan geniales que es imposible quedarse con uno solo y, en mi opinión, se comen un poco a Alicia.

La edición: de verdad, es una colección preciosa. Todas las sobrecubiertas (desplegables y enormes) se convierten en un extra especial. En el caso de Alicia, podemos encontrar un espectacular mandala del País de las Maravillas. Además, el precio es muy bueno.

Lo que más me ha gustado:lo bien que me lo he pasado, a pesar de ser una relectura y una historia tan conocida. Me ha encantado volver a visitar este maravilloso país.

Lo que menos me ha gustado: a pesar de que es un libro corto y que los buenos momentos son mucho más frecuentes que los malos, sí hay algunas partes aburridas. Algunos diálogos son demasiado largos y repetitivos.

Dicho todo esto, recomiendo a todo el mundo acercarse a estos clásicos atemporales y geniales. Aprovechar esta colección de Gribaudo es una muy buena opción.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

Toma un poco más de té le invitó la Liebre de Marzo a Alicia, muy cordial.

No he tomado ni una gota todavía dijo Alicia, en tono ofendidoy, por lo tanto, no puedo tomar un poco más.

Querrás decir que no puedes tomar un poco menosdijo el Sombrerero. Si no has tomado nada, es fácil tomar un poco más.

 

Alicia, el Sombrerero Loco y la Liebre de Marzo, en “Alicia en el País de las Maravillas”.

Lewis Carroll

Crítica: La niña que bebió luz de luna

Título: La niña que bebió luz de luna

Autor: Kelly Barnhill

Editorial: Destino (Planeta)

Me enamoré del título de este libro desde que lo vi y, sumado a que se trataba de una historia de magia y fantasía y que había sido premiado con los mejores galardones que existen, se lo pedí a los Reyes Magos (benditos sean, siempre me traen los libros que les pido).

Así, a grandes rasgos, diré que la historia es bonita, que el lenguaje utilizado es precioso, pero que, en mi opinión, le sobran muchas páginas. No sé por qué nos hemos empeñado en escribir libros eternos (“tochazos”, para que nos entendamos) de historias que no dan para tanto. Parece que, si un libro no tiene cuatrocientas o quinientas páginas, no es suficiente y, que yo sepa, este tipo de literatura va dirigida, principalmente, a un público juvenil. No sé vosotros, pero yo, cuando estaba en la edad y leía un libro, buscaba que fueran al grano, y en este libro hay mucha más paja de la necesaria, por lo que se me ha hecho un poco bola, la verdad.

Aun así, creo, como digo, que la historia es bonita y que es un libro bonito de leer. Por eso, os dejo con mis puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El lenguaje: si he criticado algo que no me cuadra del todo en la literatura juvenil (el exceso de páginas sin sentido), voy a criticar también que, a veces (más de las que a mí me gustaría), el lenguaje utilizado en los libros de literatura juvenil deja mucho que desear. No es el caso en este libro. El lenguaje está muy bien cuidado, es un lenguaje bonito, pensado, casi poético en ocasiones. A mí, creedme, es algo que me supone un punto muy grande a favor.

Los personajes: son originales, creíbles, divertidos, están muy bien descritos y forman un equipo muy interesante que deja muy claro que el amor puede superar cualquier tipo de barrera.

La magia: me gusta cómo la autora habla de la magia, de cómo se origina, de cómo se trasvasa, de cómo nace y cómo muere… Me parece una idea muy buena.

Lo que más me ha gustado: insisto, qué maravilla es leer un libro de literatura juvenil escrito con tanto gusto por el lenguaje. En este sentido, el libro es un diez.

Lo que menos me ha gustado: lo laaaaaaaaargo que es y lo laaaaaaaargo que se me ha hecho. Estoy convencido de que no eran necesarias tantas páginas para contar esta historia. Se repite, se hace pesado, se queda muy estancado… Una pena, porque, al final, una historia que es bonita se queda a medias por ser una lectura tan lenta y, a veces, aburrida. Todo, además, para que el final ocurra en un par de capítulos, de forma atropellada y con toda la prisa que no existe a lo largo de todo del libro.

Quiero creer que, a pesar de ese punto negativo que pesa bastante, sí es una historia que recordaré por uno u otro motivo. Será por el lenguaje, será por la magia… Creo que es una historia bonita de leer y bonita de recordar. Eso sí, me esperaba muchísimo más de este libro y no me parece para tanto (ni para tener tantísimos premios).

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“La demencia y la magia, al fin y al cabo, guardan una estrecha relación”.

Kelly Barnhill en “La niña que bebió luz de luna”.

Fomento de la poesía en el CEIP Palomeras Bajas

Hay coles que se toman muy en serio lo de fomentar la lectura entre nuestros pequeños. Es el caso del CEIP Palomeras Bajas, quienes llevan a caso varias iniciativas maravillosas para lograr tan importante fin, como sus geniales “lunes poéticos”.

Ya el año pasado colaboré con ellos junto a mi querida y fiel Marta Marbán de Frutos y este año han querido comenzarlo con otro poema mío ilustrado también por ella.

Siempre insisto en la importancia de que los niños lean, que se lea con ellos, que se les escuche leyendo… En definitiva, que sientan que leer es algo divertido que se hace en familia y en el cole como algo natural y estimulante. En una sociedad sumida en un “pantallismo” cada vez más abusivo, siempre es agradable encontrar que, al menos algunos profes, sí nos esforzamos por que los libros, los cuentos, la poesía o el teatro sea vivido por nuestros alumnos como una opción muy a tener en cuenta a la hora de tener entretenimiento.

“El que ama a la lectura, tiene todo bajo su alcance”.

William Godwin

Crítica: El tiempo de los magos

Título: El tiempo de los magos

Autor: Cressida Cowell

Editorial: Roca

Sí, he de reconocerlo: me compré este libro por la portada y porque sabía que, obviamente, era una historia de fantasía. Que la autora fuera la misma que me enamoró con “Cómo entrenar a tu dragón” también ayudó.

También voy a reconocer que, aunque lo empecé a leer con muchísimas ganas, no me terminó de gustar hasta muy avanzada la historia. Aun así, no lo dejé de leer y me alegro de no haberlo hecho, ya que el libro me terminó por gustar bastante.

Puntos fuertes:

La edición: es, y así lo digo, uno de los libros con la edición más bonita que he tenido en mis manos. La portada, la contraportada, las ilustraciones y cómo están incluidas en un texto con tipografías que van cambiando y que son espectaculares… Además, si le quitas la sobrecubierta, el libro es igual de bonito. En ese sentido, la editorial Roca ha acertado de pleno.

Los personajes: son tan peculiares, tan patanes, tan inocentes, tan descarados… ¡tan adorables! Tanto los dos protagonistas, Xar y Wish, como la reina Sychorax, todas las criaturas que acompañan a Xar… Me han encantado todos, la verdad. Muy, muy buenos personajes.

Lo absurdo: pues sí, hay situaciones tan absurdas que son geniales. ¡Viva el humor en la literatura juvenil!

Lo que más me ha gustado: aunque la historia sea buena, que lo es, no puedo evitar que lo que más maya gustado sea la estética del libro: es precioso por dentro y por fuera, y esa es una realidad.

Lo que menos me ha gustado: como ya he dicho, me costó entrar en la historia, y eso fue porque me pareció un poco lento y aburridillo al principio. Es cierto que la historia mejora y que termina muy bien, pero creo que, también teniendo en cuenta la edad a la que va dirigido este libro, es demasiado largo.

A pesar de ese aspecto negativo que me pesó un poco, es una historia divertida, bien creada, muy original, con personajes muy peculiares y que merece la pena leer, así que, sí, os lo recomiendo.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Es muy fácil destruir [ … ], pero yo no soy un guerrero al que le fascina la destrucción. Es mucho más difícil crear, y a eso nos dedicamos los magos”.

Cressida Cowell en “El tiempo de los magos”.

Los clichés en la literatura fantástica

Hace ya un tiempo que leí acerca de los clichés de la literatura fantástica y de lo malos, malísimos que son. Hay que evitarlos a toda costa. Si los usas, eres un escritor malísimo que no merece ser leído. Los libros que los contienen no deberían existir.

Sí, vale, tiendo a exagerar al máximo para expresar después mi punto de vista y, como quiero que me entendáis, necesitaba un primer párrafo así de contundente.

Los clichés (o aquellos elementos que, por usados con frecuencia, se convierten en algo negativo) en la fantasía son, básicamente, estos:

  • Héroe huérfano
  • El elegido
  • El mentor anciano
  • La gente buena es guapa; la gente fea es mala
  • Mujeres florero y prescindibles
  • Heridas irreales que dejan que el protagonista siga luchando
  • El amigo grande y torpe que ayuda al protagonista
  • Objeto que, si tiene el villano, cambiaría el rumbo del mundo
  • Hadas, elfos y gnomos

Esta lista la he obtenido del vídeo de Ana González Duque en su canal de YouTube, del que os dejo el vídeo a continuación:

https://www.youtube.com/watch?v=_I7ZLT9utEM

Con todo el cariño y el respeto que le tengo a Ana, voy a hacer algo que ella pide en cuanto a los clichés: retorcerlos. Pero no voy a retorcer esos clichés, sino los argumentos de que son malos, malísimos y que hay que evitarlos a toda costa o, al menos, cambiarlos y darles un giro distinto.

Yo voy a reivindicar el papel del cliché en la literatura fantástica y lo voy a hacer con dos ejemplos claros, dos de las sagas de fantasía más exitosas de la historia: El Señor de los Anillos y Harry Potter.

Tanto Frodo como Harry son huérfanos; son los elegidos; tienen un mentor anciano con una barba bien larga y bien blanca (Gandalf y Dumbledore); les pasa de todo, nunca mueren (¡o hasta mueren y vuelven a la vida!) y siguen luchando; tienen un amigo grande y/ o torpe que los ayuda (Sam y Hagrid); intentan que los malos no encuentren el/ los objeto/ s con el/ los que cambiarían el rumbo del mundo (el anillo único o los horrocruxes); tienen criaturas fantásticas como gnomos, elfos y demás. Los clichés de gente buena y guapa o mala y fea y de las mujeres florero, por suerte, creo que han cambiado y que cada vez hay más protagonistas que no los cumplen, y esos clichés sí creo que deben evitarse. Pero, ¿el resto? He elegido estas dos sagas por conocidas, aclamadas y exitosas, pero podría nombrar mil más en las que se repiten casi todos estos clichés. No están retorcidos. Son esos mismos clichés, tal cual se nombran, incluso exagerados, y… ¡son dos sagas espectaculares! ¿Son malos libros por caer en casi todos estos clichés? ¿Son J. R. R. Tolkien o J. K. Rowling malos escritores por usarlos de una forma tan evidente? ¿Somos sus lectores bobos por amar sus obras, plagadas de clichés?

Sinceramente, creo que, con este tema, caemos un poco en algo que, desde mi punto de vista, es un error: querer teorizarlo todo, “manualizarlo” todo, hacer listas de todo y cubrir todo bajo el mismo paraguas. No creo que la calidad de un libro de fantasía dependa de si incluye o no estos clichés o el grado en que, si los tiene, los retuerza (a la vista está solo con dos ejemplos), sino de otros muchos factores que dependen más de la valía de los autores que de si cumplen las normas teóricas (y, muchas veces, ridículas) de la literatura. Yo he leído libros con clichés que me han encantado, libros con clichés que son infumables, libros sin clichés alucinantes (aunque no recuerdo ninguno que no tuviera, aunque fuera, uno solo) y libros sin ellos horrorosos. No me he parado a pensar en si esos libros cumplen o no esas normas. No me han gustado porque eran malos, aburridos, estaban mal escritos, eran demasiado obvios, no me aportaban nada nuevo… La “culpa” de que un libro sea bueno o malo no depende de esos clichés. Es más, me atrevo a decir que los clichés son, en cierto modo, necesarios. Muchos lectores de fantasía queremos que un joven con pocos recursos termine siendo un héroe; que, para ello, tenga un mentor como Gandalf o Dumbledore; que pueda luchar hasta el final; que tenga compañeros menos hábiles que ellos y no por ello menos valiosos… Harry Potter no sería Harry Potter sin todos esos clichés, igual que ocurriría con El Señor de los Anillos, Las Crónicas de Narnia, La historia interminable, Memorias de Idhún, los libros de Rick Riordan y otros tantos que caen en muchos de ellos.

Por todo ello, al contrario que los detractores de los clichés, yo voy a romper una lanza a su favor, apoyándome en todas las historias maravillosas que he leído y que, aun conteniendo millones de ellos, me han encantado y me han hecho vivir las mejores aventuras posibles.

Y, vosotros, ¿qué opinión tenéis sobre este tema?

Un abrazo para todos, ¡espero vuestros comentarios!

“Los cuentos de hadas superan la realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos”.

Gilbert Keith Chesterton

Nueva entrevista :)

 Lo importante no es lo que pueda deciros por aquí, sino el contenido de la entrevista que me hizo hace unos meses Virginia García y que, con motivo del Día Internacional del Docente, publica hoy en su blog: https://vircomarteblog.wordpress.com

Os cuelgo aquí el vídeo en YouTube, espero que os guste 😉

 

Y, a Virginia, solo agradecerle el cariño y las palabras tan bonitas que me ha dedicado en su blog. ¡Toda la suerte del mundo en el periodismo!

“Una escuela debe ser un lugar para todos los niños, no basada en la idea de que todos son iguales, sino que todos son diferentes”.

Loris Malaguzzi