“Pink sofa conversations”

Después de un año con más de 15.500 visitas al blog (gracias, gracias, gracias), empiezo este 2021 sin la idea que a veces he tenido de dejar de usarlo, que alguna vez ha rondado mi cabeza. Es tiempo, algunos dicen que los blogs están desfasados… Pero la verdad es que a mí me gusta esa independencia que mantiene con las redes sociales (quizá por el “desfase”), su funcionamiento sin algoritmos que te posicionen mejor o peor (aunque algo habrá) y, sobre todo, porque puedo escribir todo lo que quiera.

Si lo habéis leído, sabéis que, básicamente, escribo sobre dos temas: libros (que reseño, a mi manera) y educación. Y así seguirá siendo, porque son los dos ámbitos que más me interesan y en los que, creo, puedo hablar con la autoridad que me da dedicarme a esos dos mundos.

Dicho esto, hoy traigo algo que me hace mucha ilusión. Conozco a Alicia desde hace ya muchos años a raíz de su hermana. Las adoro a las dos, qué os voy a decir. Nos unen muchos hilos y, por desgracia, uno que nos ha marcado bastante a los tres y que ahora veréis.

Alicia, entre otras muchas cosas, es artista. Solo tenéis que ver sus perfiles en redes ( @clangdesign_ )o su web http://www.clangdesign.com para comprobar sus trabajos. Original al máximo, trabajadora como pocas… No puedo decir más que a mí me encanta todo lo que hace y que todos los éxitos que le lleguen son más que merecidos.

Hace unos años (unos seis o alguno más), mientras yo vivía en Londres, se me ocurrieron tres pequeñas historias que escribí del tirón en cuanto la inspiración se hizo palpable. Sus títulos son: “A la sombra de un gigante”“La chica con ojos de espejo” y “El último baile”. Las tres tienen una estética parecida tanto en la temática como en el lenguaje. Los tres tratan de la tristeza, pero desde la esperanza. Los tres con un lenguaje serio, pero muy simbólico y poético.

No se me ocurrió ninguna otra persona mejor para ilustrar esas historias que Ali (yo no había publicado nada aún), así que se lo propuse… Y el trabajo que hizo fue justo lo que necesitaban mis letras. De ahí nacieron tres álbumes ilustrados que, espero (esperamos) puedan ver la luz algún día (editoriales de España, dadles una oportunidad).

La historia la cuento en esta entrevista que me hace Ali (y que es el motivo de este post), aunque en inglés.

En resumen, yo escribí “El último baile” como regalo para mi madre. Ella era mi fan número uno, mi primera lectora siempre… Y pensé que, con lo que nos echábamos de menos, le gustaría leer una historia que hablara del inmenso cariño que siempre nos tuvimos y de todo lo que yo, como hijo suyo, quería decirle: el inconmensurable amor que tenía y tengo por ella, y cómo fue perfecta en su papel de madre.

La escribí, Ali la ilustró, unos amigos lo imprimieron, lo pusieron precioso y, el día de su cumpleaños, se lo llevaron a casa (yo seguía en Londres). Me dijo que fue “el mejor regalo que le habían hecho en la vida”. Yo no podía estar más contento.

A los pocos meses (algo más de tres), sin que nadie lo esperara, mi madre murió. En aquella noche que recuerdo a ráfagas, y en la que sentí todo el dolor del mundo envolviéndome, recuero que esa historia me vino a la cabeza y que, incluso, se la leí a un amigo, llorando a tempestades. 

Me pareció increíble que el último regalo que le hice a mi madre fuera ese y pensé (y pienso) que fue mi forma de despedirme de ella, que, con esa historia, le regalé la certeza de amor que merecía. Pensé (y pienso), también, que, si tuvo un par de segundos para pensar en mí cuando se estaba apagando, sería muy consciente de todo lo que la quise (y quiero) y de lo increíblemente feliz que fui todo el tiempo que compartimos.

Con los años, la vida nos dio otro golpe y la madre de Ali falleció

Y se cerró el círculo.

Y los dos estamos deseando que esta historia se publique para poder compartirla con el máximo de personas posibles. Porque creemos en esta historia y porque creemos que vosotrxs también lo haréis.

Y, ahora, os dejo el enlace a la entrevista (perdón por los errores con el inglés, que he visto algunos):

“Mamá, ¿me concedes este último baile?”

El último baile

La persona adecuada/ The right person

Una de mis mayores suertes es estar rodeado de personas maravillosas. Algunas de esas personas, además, son unas artistas de los pies a la cabeza.

Ya os hablé de Marta Marbán, la ilustradora de mis cuentos infantiles en esta otra entrada “Esa otra mitad”, y también os introduje a Alicia Roy en “A la sombra de un gigante”, así que ya sabéis cómo es estilo de cada una y lo precioso que dibujan.

Esta entrada es para darle las gracias a varias personas. En primer lugar, a Alicia Roy porque, una vez más, me ha dejado con la boca abierta ilustrando otro de mis relatos. En segundo, a mis amigos, Mónica, Sandra y Nico, por haber hecho posible que mi madre fuera inmensamente feliz en su cumple. Y, por supuesto, a mi madre, mis abuelas y a personas como la propia Mónica, Hilario o mi prima Merce, por haberme inspirado tanto y por formar parte de esta historia. Espero que todos podáis leerla pronto.

“Mi madre fue la mujer más bella que conocí. Todo lo que soy se lo debo a mi madre”.

George Washington

One of my biggest lucks is being surrounded by wonderful people. Some of them are, also, are artists from head to toe.

I introduced you to Marta Marbán, my illustrator for my tales, whose drawings are in more than one post, and I also mentioned Alicia Roy in “In the shadow of a giant”, so you already know their styles and how beautifully they draw.

This post is to say thanks to some people. First of all, to Alica Roy because, once again, she has left me open-mouthed illustrating another story written by myself. Second, to my friends Mónica, Sandra and Nico, for making my mum so happy on his birthday. And, of course, to my mum, my grandmothers, Mónica herself, Hilario or my cousin Merce, because they have inspired me so much and they are a part of the story themselves. I hope you can read it soon.

“My mother was the most beautiful woman I ever saw. All I am I owe to my mother”.

George Washington

A la sombra de un gigante/ In the shadow of a giant

Lo suelto así, a bocajarro, tengo nuevo proyecto a la vista. Bueno, no “tengo”, sino “tenemos”, porque no estoy solo. Es más, me he buscado a una compañera maravillosa, una artista genial y una buenísima amiga: Alicia Roy (pinchad en su nombre para ir a su web). La conocí gracias a su hermana, Paula, compañera de trabajo durante mis primeras prácticas en una agencia de eventos hace ya… ¿Siete? ¿Ocho años? Siempre he tenido la inmensa suerte de conocer a personas increíbles donde planto el pie, y ellas dos son fantásticas.

Alicia también está viviendo en Londres, y un día me comentó que por qué no intentábamos hacer algo juntos. Yo pondría las letras. Ella, los pinceles. El trabajo aún está en proceso, pero los dos estamos muy ilusionados y, aunque yo no sea objetivo, os diré que mi opinión es que está quedando precioso.

Una vez que esté todo, tendremos que tirar de contactos y probar suerte… ¿Cruzáis los dedos de nuevo por nosotros?

No puedo daros demasiada información. Se trata de un relato breve escrito por mí hace algún tiempo y que he sacado del cajón para que Alicia le dé vida con sus ilustraciones. El título es el que da nombre esta entrada, y os dejo también la frase con la que empieza y uno de los dibujos.

Me encantaría que me dierais vuestra opinión, ¿os animáis?

“Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.”

G. K. Chesterton

 

I will let it out without messing around, I am working in a new project. Well, is not “I am”, but “we are”, as I am not alone. What’s more, I have found a wonderful partner, a brilliant artist and a nice friend: Alicia Roy (poke on his name to go to her website). I met her thanks to her sister, Paula, a colleague during my first internship in an event organization agency… Seven? Eight years ago? I have been always lucky meeting up amazing people everywhere I step on, and the two of them are just awesome.

Alicia is also living in London, and one day she mentioned that we could try to do something together. I would put down the letters. She would go for the brushes. The project is in its course, but we are really excited about it and, even if I am not very impartial, I would say that it looks really beautiful.

Once everything is done, we will have to use our connections and seek for some luck… Will you cross your fingers for us once again?

I cannot give you as much information as I would like. It is about a short story I wrote some years ago and that I have taken out of the drawer to allow Alicia to give some life to it with her illustrations. You can read the title of it, as it is naming this very post, and I let you see the first sentence of the story, as well as one of the drawings.

I would love to read some of your opinions, will you write down any?

“There is one thing which gives radiance to everything. It is the idea of something around the corner”.

G. K. Chesterton