La persona adecuada/ The right person

Una de mis mayores suertes es estar rodeado de personas maravillosas. Algunas de esas personas, además, son unas artistas de los pies a la cabeza.

Ya os hablé de Marta Marbán, la ilustradora de mis cuentos infantiles en esta otra entrada “Esa otra mitad”, y también os introduje a Alicia Roy en “A la sombra de un gigante”, así que ya sabéis cómo es estilo de cada una y lo precioso que dibujan.

Esta entrada es para darle las gracias a varias personas. En primer lugar, a Alicia Roy porque, una vez más, me ha dejado con la boca abierta ilustrando otro de mis relatos. En segundo, a mis amigos, Mónica, Sandra y Nico, por haber hecho posible que mi madre fuera inmensamente feliz en su cumple. Y, por supuesto, a mi madre, mis abuelas y a personas como la propia Mónica, Hilario o mi prima Merce, por haberme inspirado tanto y por formar parte de esta historia. Espero que todos podáis leerla pronto.

“Mi madre fue la mujer más bella que conocí. Todo lo que soy se lo debo a mi madre”.

George Washington

One of my biggest lucks is being surrounded by wonderful people. Some of them are, also, are artists from head to toe.

I introduced you to Marta Marbán, my illustrator for my tales, whose drawings are in more than one post, and I also mentioned Alicia Roy in “In the shadow of a giant”, so you already know their styles and how beautifully they draw.

This post is to say thanks to some people. First of all, to Alica Roy because, once again, she has left me open-mouthed illustrating another story written by myself. Second, to my friends Mónica, Sandra and Nico, for making my mum so happy on his birthday. And, of course, to my mum, my grandmothers, Mónica herself, Hilario or my cousin Merce, because they have inspired me so much and they are a part of the story themselves. I hope you can read it soon.

“My mother was the most beautiful woman I ever saw. All I am I owe to my mother”.

George Washington

Un poco de ayuda/ A little help

Ahora que “El destino de Tamarán” está terminado, he puesto a “trabajar” a mis correctores oficiales… David ya hizo una revisión a fondo que me ayudó muchísimo. Manuel también hizo lo propio, dándome consejos (como siempre) utilísimos. Almudena. Mónica. Sara. Felipe. Y, por supuesto, mi primera lectora… ¡Mi madre!

Después de la paliza mental que supone terminar cualquier texto, es normal que muchos errores, ya sean ortográficos, de estilo o de cualquier tipo, así que es muy aconsejable que unos ojos ajenos le echen un vistazo con papel y boli a mano para ir anotando lo que encuentren.

Creedme, aunque penséis que vuestros textos estén perfectos y sepáis que vosotros mismos los habéis revisado un millón de veces, seguirá habiendo errores que no podréis ver. Vuestros amigos o familiares, si están dispuestos, os ayudarán a encontrarlos.

Vosotros lo agradeceréis, vuestros textos, también, y si vuestra idea es mandarlo a alguna editorial, seguro que todo estará mucho más correcto y que también lo agradecerán.

Así que, ya sabéis, escribid, revisad y sobornad a vuestros allegados para que ofrezcan un poco de ayuda. Seguro que ellos, aunque no os lo digan, también os lo agradecen.

“Solo tenemos lo que damos”.

Isabel Allende

Now that “El destino de Tamarán” is finished, my oficial correctors are “working” on it… David made an intensive revision that helped a lot. Manuel also revised it, giving me some advises as useful as always. Almudena. Mónica. Sara. Felipe. And, of course, my first reader… My mum!

After the mental fatigue due to finishing a text, it is normal that many mistakes, ortographical, of stile or any other type, so it is very recomendable that other eyes can take a look at it with a pen and some paper to write down everything they find out.

Believe me, even if you think that your texts are perfect and you have revised them a million times, there will be some erros still that you will not be able to see. Your friends or family, if they want to do it, will help you to find them out.

You will be welcome, your texts will be as well, and, if your idea is sending them to a publishing house, you can be sure that they will be more correct and the editors will be welcome too.

So, write, revise the texts and blackmail your closest friends or family members to offer you a little help. They will be welcome as well, even if they do not say it.

“We only have what we give”.

Isabel Allende