Crítica: Manual de exilio

Título: Manual de exilio: Cómo aprobar su exilio en treinta y cinco lecciones

Título: Manual de exilio

Autor: Velibor Colic

Editorial: Periférica

Compré este libro por dos motivos.

El primero, el título. Estaba escribiendo sobre el exilio y ver este título (respaldado por Periférica) me hizo quererlo.

El segundo, porque lo vi en un libro de Kim Thúy (en esos “otros libros de la editorial” que aparecen a veces), y ya sabéis que me gustan esas conexiones.

Me ha costado terminarlo. Mucho. Y lo primero que diré si me preguntan por este libro es que el autor me cae mal. Muy mal. Y lo digo totalmente en serio.

Si hay algo que deteste en las personas es la falta de humildad. Creo que hay que tener mucho cuidado con lo que se escribe de uno mismo (esto me lo dijo un amigo, muy buen poeta, sobre lo que escribió una chica que va de megaescritora siendo bastante mediocre, volviendo a eso de la falta de humildad), y esta especie de biografía del autor bosnio es un no parar de echarse flores, de alabar sus versiones de novelista, poeta y filósofo, de hablar maravillas de su físico y de contar (sea verdad o no, me interesa poco) sus conquistas amorosas (o, más bien, sexuales), siempre con mujeres espectacularmente guapas y jóvenes. 

No me gusta.

Y es una pena, porque hay fragmentos y frases muy potentes, pero todo eso que os digo se acaba acumulando hasta el punto de generar (al menos, a mí) un rechazo demasiado grande como para que el resto sobresalga.

Ni siquiera sé si me ha servido para escribir ese poemario del que os he hablado. Desde luego, y aunque podría haber incorporado alguna cita muy apropiada, como “demasiado exilio para un solo hombre” o “soy una mancha molesta y sucia, una bofetada en el rostro de la humanidad, soy un inmigrante”, no lo he hecho. No lo he hecho porque no he querido, porque no quiero hacerle ningún homenaje a quien no para de hacérselos a sí mismo. No me apetece alimentar egos ya de por sí bastante bien autoalimentados (como el de esa chica que he comentado antes).

Así que, aunque (insisto) el libro tiene fragmentos muy interesantes y hay algunas descripciones muy buenas, dignas de un buen escritor, no voy a decir más sobre este libro en el que parece que lo único que le preocupaba al autor es contarnos la de mujeres que ha conquistado, la de ciudades que conoce, la de idiomas que habla y de la todos, todos, todos los autores de renombre que ha leído (no para de hacer referencias al respecto), de los pintores que conoce (lo mismo), de los pensadores a los que lee y con los que trata (de nuevo, lo mismo), lo culto que es, lo gran escritor que es, lo ingenioso y divertido que es, lo encantado que está de conocerse. Se hace muy pesado, la verdad, y no es lo que espero encontrar en un libro.

Lo que más me ha gustado: como he dicho, algunos fragmentos e ideas, como esta “A continuación, me pongo a dieta. Renuncio a beber y a comer copiosamente, y en catorce días pierdo dos semanas”.

Lo que menos me ha gustado: creo que ha quedado bastante claro… 

“Según mis criterios, soy un hombre guapo: 1,95 de altura, rubio, con ojos azules, media melena, delgado, rebosante de talento y de inteligencia”.

Velibor-Quéguaposoyyquétipotengo- Colic, Manual de exilio