Club de lectura curso 2018-2019

Antes de terminar el curso le planteé a mi directora de etapa si le parecía bien montar un club de lectura para los padres y otro para los alumnos de secundaria. Le encantó la idea tanto como me encanta a mí.

Teníamos reciente la experiencia de la “merienda literaria” que hicimos para celebrar el Día del Libro y pensamos que podría estar muy bien hacerlo de una forma más estable.

Mi idea es leer un libro por trimestre, y he empezado por los libros que me apetece trabajar con los chicos y chicas de secundaria.

La edad de la ira, de Nando J. López, porque es una lectura adictiva y genial y por todos los temas que trata (y lo bien que están tratados).

Persona normal, de Benito Taibo, porque es un libro que hay que leer y estoy seguro de que les va a encantar esa relación tan maravillosa de Sebastián con el tío Paco y su forma de ver la vida.

El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, porque los clásicos lo son por algo y porque es una joya de la literatura juvenil que, ojalá, pueda acercarlos a leer más clásicos.

Será la primera vez que me enfrente a una actividad como esta, pero la verdad es que me apetece muchísimo poder pasar un rato hablando de libros.

¿Qué os parecen estas lecturas? ¿Creéis que es una elección acertada?

¡Un abrazo!

“Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”.

Miguel de Unamuno

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Crítica: Los trescientos escalones

Título: Los trescientos escalones

Autor: Francisca Aguirre

Editorial: Bartleby Editores

Hablar de Francisca (Paca) Aguirre es hablar de poesía. Poesía de esa que siempre reivindico, poesía pura, desgarradora, más aún en este maravilloso poemario en el que Paca se reconcilia con la muerte (asesinato, a garrote de vil) de su padre. No voy a contaros por aquí la vida de esta recién fallecida poeta, Premio Nacional de las Letras en 2018, pero sí os recomiendo que indaguéis en su historia, merece la pena.

Sabéis que leo mucha poesía y, como no soy experto, busco el consejo de quienes sí lo son. A muchos de los mejores poetas los he leído gracias a la recomendación de mi poeta preferido: Manuel Francisco Reina, amigo, además, de Paca y su marido, el también poeta Félix Grande. De pocas personas me fío más que de Manuel en lo literario. De momento, no se ha equivocado nunca al recomendarme a un poeta. Con Paca, el descubrimiento ha sido brutal.

Este libro me ha sacudido hasta los cimientos, me ha hecho suspirar al terminar algunos poemas, cerrar el libro y los ojos para saborear cada verso, agarrar un post-it y colocarlo en determinadas páginas para poder volver a releer esos poemas que más me han gustado.

Es duro decir que se ha disfrutado algo que nace de un dolor tan palpable, pero la poesía, para mí, es eso: estrujar el corazón, hacerlo sangrar un poco, llegar a lo más primitivo de las emociones. Este poemario, sin duda, lo ha conseguido.

Puntos fuertes:

El estilo: la poesía de Paca es sencilla, con toda la grandeza que esa palabra significa en la poesía. No recurre a grandilocuencias ni a un lenguaje impostado. No lo necesita.

Conocer la historia de la autora: en tiempos en los que lo rancia de épocas que parecían superadas vuelve a emerger, es importante conocer las barbaridades que se hicieron en nombre de no sé sabe muy bien quién. Buscad y leed la biografía de Paca, también os removerá por dentro.

Lo que más me ha gustado: el poema “El último mohicano”, del que os dejo el inicio:

“No tuve nada y, sin embargo, de algún modo,

Comprendo que lo tuve todo.

No teníamos nada, nada

salvo el miedo, el dolor,

el estupor que produce la muerte.

Cuando mataron a mi padre

nos quedamos en esa zona de vacío

que va de la vida a la muerte,

dentro de esa burbuja última que lanzan los ahogados,

como si todo el aire del mundo se hubiese agotado de pronto.

Ahí nos quedamos,

como peces en una pecera sin agua,

como los atónitos visitantes de un planeta vacío”.

Lo que menos me ha gustado: sin duda, la sensación final que se queda al volver a estudiar esas atrocidades de un pasado no tan lejano, donde los que eran “españoles de bien”, esos que reclaman ahora poder, nos dejaron sin algunos de los mejores genios por pensar, ser o amar diferente.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Desdichados,

poca ganancia es la vuestra

si nunca habéis perdido nada”.

Paca Aguirre en “Los trescientos escalones”.

Crítica: Deja cantar a la muerte

Título: Deja cantar a la muerte

Autora: Sandra Andrés Belenguer

Editorial: Cross Books (Planeta)

Conocí a Sandra por redes, crucé con ella algunas palabras y, gracias a todo, no dudé en ir a la presentación de este libro en la Casa del Libro de Gran Vía de Madrid. La presentación fue preciosa, me llevé el libro firmado y, creo, una amiga y escritora de referencia.

El libro lo tomé con muchas ganas porque sabía que Sandra escribía muy bien, que era honesta, sencilla, humilde y seria a la hora de enfrentarse a una historia. En ese sentido, no me ha defraudado. Se nota que Sandra es una escritora. Filóloga, sin ir más lejos.

No he leído “El fantasma de la ópera” (y no creo que lo haga), pero esta historia es una muy buena historia. Bien contada, con un lenguaje cuidado y muy rico, frases muy potentes y mucho, mucho amor. Quizás eso, lo del amor, sea lo que me ha “chirriado” un poco. Sabéis que no soy muy de romántica (y creedme, lo intento), y esas partes en las que el amor era lo que primaba se me han atragantado un poco.

No voy a adelantar más. Os dejo con mis puntos fuertes y débiles, en las que os destripo un poco más mi opinión sobre este libro.

Puntos fuertes:

La pluma de Sandra: aunque esto parezca de Perogrullo, me gusta encontrar un libro que esté bien escrito. Cada vez es menos habitual, por desgracia. Este libro y (estoy seguro) el resto de libros de Sandra podrán gustar más o menos, pero nadie podrá decir que están mal escritos.

París: para mí, la protagonista del libro. Los personajes son fuertes, pero la importancia que cobra la ciudad es, en mi opinión, mayor. Los lugares que cita, las catacumbas… Vamos, que me han dado ganas de volver a París y descubrirlo desde lo narrado en esta novela.

Las referencias a otros libros:

los baobas o la rosa de El Principito, el armario de Narnia, el andén 9 y ¾ de Harry Potter, Peter Pan… Me encanta, la verdad, me gusta ver libros en otros libros, creo que es un punto muy a favor del fomento de la lectura, un tema que tanto me importa.

La alianza entre lo clásico y lo moderno: creo que los dos están aunados a la perfección, y eso es un meritazo de Sandra. Dejar en la mirada ese gusto a clásico, a la literatura universal, sumado a referencias tan actuales es un acierto.

Lo que más me ha gustado: me quedo, sin dudarlo, con lo bien que está escrito y con las ganas que me han dado de volver a París. ¿Iré algún día con Sandra para que me enseñe los secretos de una ciudad que conoce tan bien?

Lo que menos me ha gustado: aquí voy a hablar de dos puntos. Algo más palpable y algo un poco más personal. Lo palpable es que, entre algunos capítulos, hay otras partes que la autora llama “Contrapunto” en las que deja de haber un narrador en tercera persona y son los propios personajes quienes, a través de sus pensamientos, avanzan en la historia. Sé que son necesarios y no voy a ser yo quien cuestione la decisión de Sandra de hacerlo de ese modo, pero sí diré que a mí me sacaban de la historia y que, al encontrarlos, mi sensación era un poco “ufff, otro contrapunto…”. El otro punto del que quiero hablar es, como os he dicho, más subjetivo. Sin haceros spoilers, es una historia de amor a tres bandas. Hasta ahí, todo bien. Lo que me ha trastocado un poco es cómo ocurre ese amor. Cómo los protagonistas masculinos asumen roles machistas y retrógados con la chica. Cómo la tratan, cómo luchan por su amor, a lo que llegan por conquistarla… Sé que no es algo que salga de Sandra y “El fantasma de la ópera” será “el culpable” de esos comportamientos, pero no puedo evitar pensar que, en algunos clásicos, muchas relaciones amorosas se basan en ese machismo, en ese “hago esto porque te quiero”, en ese “si no es conmigo, no será con nadie”, en eso que, por suerte, se denuncia tanto hoy en día y que, por desgracia, sigue ocurriendo. He tenido que preguntarme si la literatura ha influido (en parte) a que existan esos roles de género tan dañinos. ¿Qué opináis vosotrxs?

Mi sensación final es que, gracias a este libro, he descubierto a una gran escritora y a una muy buena amiga. Deja cantar a la muerte me ha acercado a esa literatura clásica que leí de pequeño y que me hizo amar la buena literatura, la que está bien escrita, la que se disfruta palabra a palabra porque las palabras las han escrito precisamente para eso, para disfrutarlas.

“La música siempre iba unida a un sentimiento, a una persona. Cuando ese sentimiento está preso por otros, cuando esa persona ya no existe, la música contiene el poder de encender el alma”.

Sandra Andrés Belenguer, “Deja cantar a la muerte”

Feria del Libro de Madrid 2019

Feliz. Es la primera palabra, la primera sensación que se me viene a la mente si pienso en el día de ayer. Mi primera Feria del Libro de Madrid. Fui en calidad de invitado por Carmen Guaita (voy a decir que, también, en gran parte por Manuel Francisco Reina, que luego se me enfada), y junto a Marta Marbán de Frutos (amiga e ilustradora de todos mis libros hasta ahora, incluido este), Verónica Marcos, Irene Pomar y Pastora Vega (autoras, también, de un cuento para “Dame tiempo”). Una caseta llena de gente por dentro… y por fuera. Los que estuvisteis allí (nunca me cansaré de daros las gracias) visteis la cantidad de gente que había. ¡Tuvieron que pedir una valla! ¡Una valla en la Feria del Libro de Madrid es como atrapar la snitch dorada en un partido de quidditch! Una pasada que nunca me había imaginado y que nos hizo a todos estar muy contentos… y no parar de firmar libros. Desde las 18.30 hasta las 20.15 no paramos de firmar. Casi dos horas firmando y gente que venía y venía a por nuestro libro. No sé el número exacto de ejemplares que firmamos, pero sí sé que fueron muchos, muchísimos.

He de reconocer que saber que iba a firmar en la Feria del Libro de Madrid, aunque me suponía una alegría inmensa, sí me daba un poco de miedo. Miedo por estar allí y que no fuera nadie. Miedo a hacer el ridículo, a llevarme una experiencia desagradable de algo que, como os dije, siempre ha sido un sueño. Pero el miedo se me fue en cuanto llegué a la altura de la caseta y vi a todos los que estaban esperando a que llegara. Familias de los dos colegios en los que he trabajado en Madrid. Amigos. Compañeros. Familia. Y gente, que atraída por el tumulto, se acercaba a mirar o a comprar el libro. Una maravilla, no puedo describirlo más que con palabras gigantescas, porque fue algo muy grande.

Ayer me costó dormir, pero, sí, estoy feliz. He cumplido un sueño y lo he hecho de una forma que jamás había imaginado. Rodeado de personas con talento, de gente a la que siempre he querido, de lectores, en definitiva, que seguís creyendo en mí y apoyándome siempre que lo necesito.

Gracias por tanto. Gracias por darme un recuerdo al que agarrarme siempre que las fuerzas flaqueen. Gracias, gracias y mil gracias. Gracias por hacerme feliz.

“Cuando lo que eres es lo que quieres ser. Eso es felicidad”.

Malcolm Forbes

Dame tiempo

Cuando alguien como Carmen Guaita me pide algo, le digo que sí antes de que me diga de qué se trata. Por si no la conocéis, Carmen es maestra, escritora y, por encima de todo (y hay que ir muy encima), es una persona maravillosa, llena de talento, de luz y que contagia ilusión por donde pasa. Fue ella quien me hizo la frase para la contraportada de “Un corazón para Opalina y otros cuentos fantabulosos” (una frase preciosa). Fue ella quien me presentó en mi colegio con ese mismo libro. Vino al colegio este pasado abril para hacer una actividad con los alumnos de tercero que disfrutaron un montón. Así que, sí, Carmen me propuso y yo acepté sin condiciones, y no me equivoqué.

Ayer, esa petición se materializó en forma de libro. Un nuevo libro que no es solo mío, sino que comparto con gente de la talla de Manuel Francisco Reina, Antonio Hernández, Nieves Herrero o el Padre Ángel, además de la propia Carmen. Un libro precioso, ilustrado por Marta Marbán de Frutos y con veinticinco cuentos “para la conciliación entre trabajo y familia” que son geniales. Un libro necesario, creo, y que, si no me equivoco, nos va a dar muchas alegrías.

Como sé que muchos llevabais ya un tiempo esperando libro nuevo (ya sabéis que las cosas de palacio no van muy deprisa), os invito a todos a que estéis al tanto de nuevos avances y, por lo pronto, os invito a todxs a la Feria del Libro de Madrid este domingo, día 16, a partir de las 18.30 en la caseta 289. Me encantaría veros, daros un achuchón y dedicaros este libro en el que tengo tanta ilusión depositada. Estarán conmigo (o, mejor dicho, yo estaré con ellas) Carmen Guaita y Marta Marbán, así que, si os pasáis, os lo podréis llevar muy bien dedicado.

Ya os seguiré contando. De momento, os mando un abrazo enorme 🙂

“Qué insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente”.

Goethe

Mi primera Feria del Libro

Si ayer tuve la oportunidad de estar como autor en un evento literario, hoy he tenido el inmenso placer de participar en mi primera Feria del Libro.

Gracias a Pilar Núñez, amiga y escritora, me invitaron a firmar en la Feria del Libro de Galapagar, un municipio del norte de Madrid que, por lo que he podido ver, cuida mucho la cultura y los libros. Me encanta ver que las ferias literarias no se producen solo en las grandes capitales y que, cada vez más, hay otros lugares que se suman a celebrarlas. Solo así los autores podemos conocer a nuevos lectores, ofrecer nuestra presencia y nuestras dedicatorias, contactar con el público y estar en ese, nuestro elemento, rodeados de libros y quienes los leen.

En un día triste por el cuarto aniversario de la muerte de mi madre, estoy muy agradecido a los organizadores por sacarme una sonrisa y aportarme un trocito de felicidad al que abrazarme. Lo malo es que ya me ha entrado el gusanillo de estar en ferias y las voy a necesitar de vez en cuando… 😉

En la foto, como siempre, con mi otra mitad. Firmando con Marta Marbán de Frutos, maravillosa como ilustradora y como amiga.

Un abrazo a todxs, ¡a seguir sumando!

Ayaxia Book Fest 2019

¡Holaaaa!

Acabo de volver a casa después de pasar el día en el Ayaxia Book Fest de Madrid y creo que es importante escribir una entrada para hablar de ello.

Lo primero que he de decir es que he ido con una sinusitis de caballo que me ha impedido estar al cien por cien. Menos mal que mi querida Marta ha venido a echarme una mano con la presentación.

Sabéis lo que nos cuesta a los autores de editoriales pequeñas, autopublicados o, simplemente, menos conocidos llegar al público, promocionarnos… En definitiva, darnos a conocer. Gracias a iniciativas como esta, es más fácil que las redes de contactos fluyan, que podamos descubrir a otros autores y nuevos lectores. Es cierto que he visto que estaba un poco más centrado en la literatura romántica, pero ha sido un gustazo poder pasar un ratito rodeado de libros, ilustraciones y otros muchos objetos literarios.

Poco a poco, libro a libro, evento a evento, lector a lector… voy creciendo, y es muy gratificante ver cómo todo el esfuerzo puesto en seguir logrando este sueño se va viendo recompensado.

Una vez más, gracias a todos los que lo vais haciendo posible.