Crítica: Animal de bosque

Título: Animal de bosque

Autor: Joan Margarit

Editorial: Visor

Cuando un poeta trasciende y lo hace en la manera de Margarit, es por algo.

En pleno debate sobre qué es o qué no es poesía; a quiénes podemos considerar poetas y a quiénes no; quién tiene la autoridad para responder a esos interrogantes… En plena explosión pseudopoética donde solo cuentan los seguidores y/o (por lo tanto) los números de ventas y no se atiende apenas a la calidad, leer a Margarit es necesario.

Y lo es porque él fue (es) un poeta de verdad, de oficio, de libreta y bolígrafo y correcciones, y estudio, y vivencias, y respeto por lo que hacía, y calidad, amigos y amigas, mucha, mucha calidad.

Menudo libro, este último libro suyo, ya sabiendo que no le quedaba mucha vida.

Mi primer acercamiento al tremendo poeta catalán tenía que ser con este homenaje a la vida, a la muerte, a lo vivido, a lo perdido, a la familia, al amor, a la poesía, a la música… A la propia existencia de Margarit y de los suyos, algo que nos hace comprender mejor al poeta. Al fin y al cabo, ¿no sirve un poco para eso, también, la poesía?

Es un poemario extenso, muy duro, muy sincero, real y honesto. Sencillo en la lectura, porque Margarit es un poeta sencillo de leer, con la dificultad que eso supone. Un poemario en el que Joan va colocando nuestros pasos sobre sus propias huellas, desde que era un niño, pasando por sus logros, sus fracasos, su dolor, sus alegrías; en el que nos hace partícipes de todo lo que fue, de lo que es, por supuesto, a través de su poesía.

Inmenso y universal, tan nuestro como tantos otros grandes poetas (qué país, el nuestro, de buenos y buenas poetas), uno de los grandes, sin duda.

Por haceros partícipes, también, de la poesía de Margarit, comparto algunos de los versos que más me han gustado.

“Siempre la multitud bordea la violencia.

Y sin embargo es la soledad

lo que se considera un castigo:

da miedo a tanta gente”.

“Cada uno es su casa. La que fue construyéndose.

Que, al final, se vacía”.

“Sin la fuerza con la que desde jóvenes

tuvimos que hacer frente a la infidelidad,

no habríamos llegado a sentir nunca

la ternura de nuestra senectud”.

No sé qué os parecen, pero a mí me parecen versos preciosos…

Lo que más me ha gustado: leer, por fin, a uno de los gigantes de la poesía contemporánea en español, que siempre es un regalo.

Lo que menos me ha gustado: ya sabéis que no suelo leer poesía traducida porque (creo) que traducir poesía y que el poema sea el mismo es prácticamente imposible. Como la mejor muestra de esta creencia, este libro. En edición bilingüe (porque Margarit escribía en catalán), los poemas en castellano son traducción del propio autor y, aun así, no son los mismos poemas. Hay rimas donde en el original no existen, cambia el orden de las palabras, cambian las palabras muchas veces… No es igual. Y esto es lo único que puedo decir como aspecto que menos me haya gustado menos, porque el libro es una maravilla.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Porque la poesía es, para quien la escribe,

aprender a escribirse a sí mismo.

Y para quien la lee, aprender a leerse”.

Joan Margarit