Al mal tiempo, buena cara

Y es que no me queda otra opción que seguir, como dirían los chicos de Melón Diesel, “sacando corazón a un día gris”. No, no me pasa nada. Sí, estoy estupendamente. Lo que pasa es que hablé con mi editor para ver qué pasaba con la publicación de “Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados”, para saber por qué se estaba retrasando tanto todo y su respuesta fue como un jarro de agua fría, helada, más bien. Resulta que la imprenta, en la que el libro lleva desde el 25 de noviembre, está en concurso de acreedores. ¿Qué pasa, entonces? Pues pasa que ni siquiera tenemos garantizado que el trabajo vaya a salir adelante. Sigo teniendo la mínima esperanza de que, aunque tarden, terminen por tirar esa primera edición con la que poder empezar a moverme, solo pido eso.

No le hecho la culpa a nadie, pues nadie la tiene, y no voy a entrar a criticar a quienes hacen las leyes, a quienes nos ahogan cada día para ser ellos un poco más ricos, porque tendría que abrir otro blog y tendría para escribir una entrada diaria en lugar de semanal. Lo único que puedo hacer es seguir esperando. Tener paciencia (menos mal que tengo sacos de ella) y seguir esperando al día en que, por fin, tenga el libro en mis manos. Mientras tanto, en lugar de bajar los brazos y de desesperarme he tomado varias decisiones.

1) Seguir publicando la entrada semanal del blog, aunque a veces pienso que se me acaban las posibilidades y que no hay nadie a quien le interesen. Os pido paciencia también a vosotros, el blog nació cuando supe que el libro iba a ser publicado, pero esta serie de catastróficas desdichas me han obligado a desviarme un poco del rumbo marcado.

2) Volcarme de lleno en la revisión de “El destino de Tamarán”. Ya me va quedando menos para dejarlo rematado y visto para sentencia. Seguir trabajando en él es lo que más me ayuda a mantener despierto mi sueño de ser escritor.

3) Empezar a buscar ideas para los siguientes proyectos que tengo en mente (algunos ya empezados), porque en cuanto termine con Tamarán, me pondré manos a la obra con el que crea más conveniente.

Y nada más. Sé que es una entrada un poco aburrida, pero os merecéis una explicación de por qué el libro sigue sin llegar, y esta me parecía la mejor manera de hacéroslo saber. Un abrazo a todos, ¡mandadme vuestros ánimos!

“Si la noche es tan oscura que no llegas a divisar tus propias manos, puedes estar seguro de que el alba está muy cerca”.

Proverbio árabe