Cumpliendo un sueño

Desde que era bien pequeño, al ir a un lugar determinado en una fecha determinada, era muy, muy feliz. Lo recuerdo con una inmensa alegría, seguro de que estar allí era para mí como un oasis para alguien perdido en un desierto o como una isla desierta para un náufrago. Era así, estoy convencido, porque estaba en mi medio. Ese era mi sitio. Quizá no ese en concreto, pero sí, algo así era mi sitio. De pequeño jamás tuve la certeza de que, algún día, podría acabar allí, pero no como visitante, sino como parte de todo aquello. Ni siquiera ahora, camino de los treinta y cuatro años y con la certeza de que va a ocurrir, no termino de creérmelo. Lo pienso desde que ayer supe que iba a ocurrir y me da miedo abrir del todo los ojos, por si despierto. Porque, sí, es uno de mis sueños más potentes, desde esos días en que iba allí y veía todo tan inmenso. Es un sueño que estoy a punto de cumplir. No me enrollo más (espero aceptéis las pinceladas literarias). Ese lugar del que hablo es la Feria del Libro de Madrid. El domingo 16 de junio estaré allí. Firmando un nuevo libro que está a punto de llegarme y del que os hablaré en cuanto lo tenga. Apuntaos la fecha y la hora, porque, ya que voy a cumplir este sueño, quiero hacerlo a lo grande, a lo enorme, y me encantaría que todos estuvierais allí.

Domingo 16 de junio a las 18.30 en la Caseta 289, junto a Carmen Guaita y a Marta Marbán de Frutos.

Creo que podéis haceros una idea de lo feliz que me hace poder daros esta noticia y, también, sabréis que esa felicidad se multiplicará cada vez que firme un libro para vosotrxs.

Gracias a los que estás siempre, a los que siempre estuvisteis, y gracias a los que estaréis.

«Al principio, los sueños parecen imposibles; luego, improbables; y, eventualmente, inevitables».

Christopher Reeve

Firma de libros

Hola a todxs,

Hoy vengo con buenas noticias 🙂 Las chicas de @ayaxiabookfest (podéis buscarlas en Instagram) han tenido la genial idea de buscar un espacio alternativo para esos autores que, como yo, tienen tan complicado firmar en la Feria del Libro de Madrid. Hoy en día es un hecho (porque lo sé, no porque lo piense) que a las editoriales solo les interesa vender libros como churros y que su estrategia se basa en llevar a firmar a «famosos, youtubers e influencers» (palabras textuales), lo que llevo ya bastante tiempo «denunciando». Lo cierto es que me da mucha pena que se enfangue tanto un lugar que tendría que ser un paraíso de la literatura, pero de la de verdad, no la de venta fácil por fama, muchas veces, inmerecida.

Dicho esto, y siguiendo con lo importante, el sábado 8 de junio, de 10 a 16 horas, otros escritores (además de otras personas que venderán productos relacionados con los libros) y yo estaremos firmando ejemplares y conversando con todos los que os acerquéis al número 7 de la calle Academia de Madrid (muy cerca de El Retiro, así que podéis empezar o terminar la visita a la feria con nosotros. Habrá presentaciones de libros, venta, sorteos, firmas, alguna charla y, sobre todo, mucho amor por los libros.

Ya os lo recordaré cuando se acerque la fecha, pero, por el momento, ¡guardaos ese día!

Un abrazo fuerte.

Quiero ser de provincia

Bueno, en realidad soy muy feliz siendo madrileño, pero hay algo que ocurre en las provincias relacionada con el mundo de los escritores que, he de reconocer, me da mucha envidia.

Cuanto más me sumerjo en las redes sociales y conozco a escritores de uno y otro lugar, he confirmado algo que llevaba tiempo sospechando: fuera de Madrid, a los escritores los cuidan mucho mejor. Me explico. He visto cómo escritores de Zaragoza son tratados como auténticas estrellas en su tierra. Lo mismo he observado con escritores de Huelva, de Almería, de Santiago de Compostela, de Toledo… Los medios locales los promocionan, los entrevistan en sus radios, en sus periódicos, en sus programas de televisión. Veo que van a ferias, que las librerías de sus ciudades los acogen a ellos con cariño, al igual que a sus libros, que toman protagonismo en sus escaparates. Ojo, no digo que no se lo merezcan, no me malinterpretéis. Sé que lo merecen y, creedme, me alegro muchísimo por ellos y por saber que su tierra los trata tan bien. Lo que me choca es que, como decía antes, esto no ocurre en Madrid (o, al menos, yo no lo veo).

Sabéis que siempre he vivido mi faceta como escritor con toda la humildad del mundo y con mucho (mucho) trabajo. No me considero ni más ni menos que nadie. Soy escritor por vocación, al igual que la vocación me llevó a ser maestro. Un escritor que, a pesar de haber publicado tres libros, se siente nuevo en este mundillo. No pido que me lleven cada año a la Feria del Libro (ya sabemos que eso está prácticamente copado por famosos, youtubers e influencers, que son quienes mandan en las editoriales ahora mismo), ¿pero es tan complicado poder firmar en la Feria del Libro de mi barrio? ¡De mi barrio! Escribí al periódico del barrio cuando publiqué mi primer libro, al igual que hice con las librerías de allí. ¿Os han contestado a alguno? Porque, lo que es a mí, tampoco. Llamadme ingenuo o pretencioso, pero no creo que en un barrio obrero madrileño haya tantos escritores como para no tener ni un huequito en el periódico, las librerías o la feria… 

Los que me conocéis un poco sabéis que me da apuro pedir «favores», que eso de ir rogando no va conmigo, que no soy de los que insisten por si molesto… Pero, siguiendo el refranero español, «quien no llora, no mama», así que voy a aprovechar este pequeño espacio para reivindicar que a los autores madrileños nos encantaría que nuestra ciudad nos cuidara, nos promocionara y se volcara con nosotros un poco más de lo que lo hace. Es muy probable que esto no llegue a nada, pero no quería quedármelo dentro, así que, al menos, me viene bien compartirlo con todos vosotros.

¿Qué opinión tenéis al respecto? ¡Os leo a todos!

 

«Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo».

Eduardo Galeano

Entrevista al escritor Johan Varó

He pensado que, para darle más vida al blog y, además, presentaros a personas relacionadas con el mundo de la literatura, voy a iniciar una serie de entrevistasque contentarán, también, a mi yo periodista.

La primera persona a la que quiero presentaros es a Johan Varó, escritor que está a punto de publicar su segundo libro, “Insomnium”, y que ha aceptado mis preguntas con su simpatía habitual.

He querido entrevistarlo, siendo totalmente sincero, porque creo en su sinceridad al escribir. Lo que escribe podrá gustar o no (como ocurre con cualquier libro), pero lo que no se le puede negar es que cada palabra le brota del corazón, y eso siempre, siempre, siempre es de agradecer.

¡Hola, Johan! Ya tienes tu segundo libro recién salido del horno. ¿Cómo te sientes?

La verdad que muy ilusionado, tanto como la primera vez. Quizá sea porque se trata de un proyecto totalmente distinto. Aunque reconozco que estoy más nervioso que con el lanzamiento del El lenguaje oculto de las olas, probablemente porque me desnudo demasiado en este libro y no me refiero al dibujo de la portada (risas) sino al interior.

¿Qué nos puedes contar sobre “Insomnium” sin desvelarnos ningún secreto? ¿Qué nos vamos a encontrar?

Pues los lectores van a descubrir a un superviviente y lo van a hacer a través de textos independientes, textos escritos en forma de poesía urbana, pero con un contenido biográfico alto y una filosofía de vida muy personal. Es un libro para reflexionar.

En tu primera novela, “El lenguaje oculto de las olas”, el amor tiene un protagonismo evidente. ¿Qué elemento adquiere esa importancia en este nuevo libro?

En mis escritos siempre me muestro muy pasional, creo que en todo lo que hago. Este libro al ser muy personal contiene textos donde encontraremos distinto tipos de amor, desde un amor mas obsesivo y tóxico a otro mas maduro y saludable. Todo dependerá del yo contextual que hable en cada texto.

Has pasado de editar con la editorial Max Estrella a la autoedición. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión?

La verdad es que fue una decisión difícil, pues antes de decidir autopublicar ya tenia una propuesta editorial, pero no me apetecía que este libro fuera objeto de modificación alguna, ni un producto empresarial más. Se trataba de mis confesiones personales, de mis reflexiones, de mis historias… Así que opté por autopublicar para evitar que perdiera la esencia, para poder elegir el titulo que yo quisiera, la portada que a mi me convenciera y los textos que a mi se me antojasen.

No quiero que se me malinterprete, estoy contentísimo con el trabajo realizado por Max Estrella Ediciones, creo que es una de las pocas editoriales pequeñas con un gran canal de distribución, lo cual ha hecho posible que desde el primer día mi libro esté en todas las grandes superficies de España, no es nada fácil conseguir que tu libro esté en el escaparate de Casa del libro o recomendado por la revista Fnac, eso se lo debo al gran trabajo de Max Estrella.

Por último no podemos obviar que existe un mal concepto de la autopublicación, muchas personas aún consideran que los autores que optan por esta vía es porque les han rechazado en una editorial o porque sus libros no son lo suficientemente bueno y nada más lejos de la realidad, conozco autores brillantes que autopublican sus libros. Así que con este libro tenía una doble misión; publicar un libro sin filtros y sin censuras, y demostrar que se puede sacar al mercado un libro con la misma calidad que con una editorial.

Es evidente que el mercado editorial está cambiando a pasos agigantados, y la irrupción de nuevas plataformas de promoción, distribución y venta han hecho que la autoedición sea una opción más factible que hace unos años. ¿Qué diferencias has experimentado entre ambas formas de edición?

Esta pregunta no la puedo responder, quizá tenga sentido el año que viene cuando vea los resultados de la autopublicación y pueda opinar al respecto.

Ahora, si te parece, vamos a hablar un poco sobre ti como escritor.

¿Por qué (o quién) crees que eres escritor?

Nadie puede hacerte escritor, uno es escritor por sí mismo, por pasión a la escritura y la lectura.

¿Para quién escribes? ¿En qué tipo de lector piensas cuando te pones delante del teclado?

Cuando me siento a escribir pienso en mi primer lector; yo. Así que intento escribir historias que me llenen a mí, que me satisfagan como lector. Lo cual es bastante complejo porque me gustan detalles determinados de cada estilo literario, pero no soy fanático de un género en sí. De ahí que mis libros sean tan difíciles de encasillar en un género concreto y contengan elementos de todos ellos convirtiéndolos en “libros híbridos”.

¿Qué es, para ti, lo más difícil a la hora de escribir?

Sentarme y escribir, mas lo segundo que lo primero. Es sumamente complejo para mí comenzar a escribir las primeras líneas, eso sí una vez que supero esa primera fase puedo pasar horas escribiendo. Lo bueno es que cuando adquieres un ritmo rutinario todo se torna sencillo.

¿Merece la pena el tiempo y esfuerzo invertidos? ¿Qué te aporta ser escritor?

Esta pregunta es bastante compleja. Si te refieres a que si merece la pena económicamente ya te adelanto que no. En cambio si haces alusión a lo gratificante que resulta saber que mis letras son tan bien acogidas te diré que no hay mayor placer. Cuando alguien te reconoce por la calle o incluso en la discoteca, en una ciudad tan grande como Madrid, y viene hacia ti solo para decirte lo maravilloso que es tu libro, creme que el placer que se siente en ese preciso instante resulta indescriptible. Solo por eso ya merece la pena el esfuerzo que conlleva publicar un libro.

Sabrás, como sé yo mismo, que ser escritor hoy en día es una ocupación costosa que, casi siempre, hay que compaginar con otro trabajo. ¿Qué le dirías a alguien que quiera publicar, pero que no se vea capaz?

Que si su principal objetivo es publicar mejor deje de escribir. Uno ha de escribir por pasión, por necesidad de escribir, de plasmar en el papel aquello que lleva dentro y no puede sacar de otro modo. Por el deseo de crear y vivir historias a través de los personajes. Si es así entonces no le preocupará no poder publicar ahora, seguirá escribiendo y a su vez enviando manuscritos a las editoriales, a premios… recibirá negativas, pero seguirá escribiendo porque es lo que le apasiona y el día que menos lo espere vera sus escritos publicados.

Yo llevo años escribiendo y nunca me habría propuesto publicar mis relatos personales y sin embargo hoy veo todos mis secretos en Insomnium. Todo va llegando con el tiempo. Como bien decía Jordi Tello en una de sus entrevistas “Hay que seguir picando la piedra, porque al final se consigue”

Para terminar, como escritor, ¿cómo te ves dentro de unos años?

Siendo sincero no lo sé, pero tampoco me preocupa, prefiero vivir el presente y disfrutar de este momento, de la gran acogida de mis lectores, aprovechar cada mensaje y responderlo con la atención merecida, ahora que aún puedo, porque cada vez me va resultando más difícil (risas).

Y hasta aquí esta primera entrevista. Espero que os haya gustado y que encontréis positivo conocer a este autor.

¡Muchas gracias por responder a mis preguntas! Te deseo la mejor de las suertes.

Porque yo sigo creyendo en la literatura

Ayer mismo me topé con esta imagen que me tocó un tanto la fibra y, lo siento, necesito escribir una entrada para comentar esta situación.

Sé que puedo generarme algunas enemistades y que algunas personas se pueden sentir ofendidas. También, que algunos podréis achacar esta entrada a envidia, pero ya os digo que no. Por una parte, no siento envidia ninguna porque yo estoy contento con mi vida. Tengo un trabajo que me encanta, que me satisface y que me hace crecer cada día como persona y, además, tengo tres libros publicados que, poco a poco, van llegando al público, a colegios, a más lectores. Además, si algún día llego a ser alguien como escritor, prefiero hacerlo por mis méritos como escritor y no por mis seguidores en Instagram. Por otra, no voy a citar a nadie en concreto, así que espero que nadie se lo tome como un ataque personal.

Dicho esto, voy al lío.

Me llama mucho la atención que este artículo se incluya en la sección de literatura y que el titular sea ese que veis: “Los influencers conquistan la literatura”. No sé a vosotros, pero a mí me viene una pregunta a la cabeza: ¿qué consideramos literatura? Hace no mucho había una figura más o menos respetada, que pertenecía a un entorno intelectual y que estaba estrechamente relacionada con la cultura. Un escritor era alguien importante. Alguien que estaba ahí, donde tenía que estar, por su talento, por su dominio del lenguaje… En definitiva: porque era un buen escritor. ¿Qué hemos hecho para que, hoy, consideremos literatura cualquier texto, escrito por cualquiera? ¿Tener seguidores en una red social o canal de vídeos nos hace buenos escritores? ¿Salir en un programa de televisión nos convierte en los mejores poetas del momento? ¿Tener algún contacto influencer que promocione nuestro libro nos hace escribir bien?

Amigos, creo que nos estamos equivocando, y mucho. Investigo mucho las redes en busca de libros. Recorro librerías de cabo a rabo con esa misma intención. Los libros mejor distribuidos, los mejor promocionados, los más mimados, los que están en todas partes, a bombo y platillo son esos de ¿literatura? influencer.

Por poner algunos ejemplos, he leído el primer libro de alguien sobre el que he llegado a leer que es “el maestro del suspense” y que, en su nuevo libro, “despliega su virtuosismo narrativo” y os aseguro que, a nivel de narrativa, es un espanto. Plagado (plagado) de errores de puntuación (el uso de la coma es terrorífico); de errores de ortografía (como muestra, el uso equivocado de las perífrasis verbales “deber + de +infinitivo” y “deber + infinitivo”); o el abuso de los adverbios terminados en -mente (no muy bien vistos en literatura) hasta el punto de incluir en una sola página tres “ligeramente” (¡tres! ¡En una página!), un “completamente” y un “rápidamente”. Quizá me equivoque, pero a mí un libro tan mal escrito no me parece propio de un “maestro del suspense” ni me permite ver ningún tipo de “virtuosismo narrativo”. Un libro de ¿poesía? que se vende como churros por la fama de su no-autora, ya que ni siquiera lo ha escrito ella y, además, ha plagiado una de las ilustraciones. Un poeta que no conocía nadie hasta su aparición en la televisión y que, ahora, parece ser el mismísimo Federico García Lorca renacido.

Mi pregunta es bastante clara: ¿dónde estamos llegando en el mundo editorial? ¿Nos vale ya todo? ¿Vamos todos a lo fácil, a lo que vende sin apenas esfuerzo ni trabajo, a convertir algo tan preciado e importante como un libro en un producto de mercado sin más? Siendo muy sincero, me da pena. Mucha pena. Me da pena porque estamos diciéndole a nuestros niños (y de esto sé un poco porque trabajo con ellos día a día) que no importa escribir bien, que no pasa nada si no se saben las reglas ortográficas, que no hace falta que lean para aprender, que la poesía son dos líneas de ¿reflexiones vitales? con una ilustración bonita (plagiada, si hace falta) al lado. Que los grandes autores ya no interesan, porque ahora, son los influencers los que conquistan la literatura. Ese, amigos, es el mensaje que estamos trasmitiendo. Estamos permitiendo que algo que debería estar cuidado con todo el mimo del mundo, la literatura (pero la de verdad), se vea pervertida y enfangada por el simple hecho de llenar las librerías de best-sellers malos y sin ninguna inversión de trabajo porque ahora, y esto es una realidad, ya no importa que un libro sea bueno, ni siquiera que el autor o autora escriba bien, sino que tenga tantos miles de seguidores, que asegure una promoción (muchas veces, endogámica por completo) fuerte sin esfuerzo de las editoriales y que, por lo tanto, venda, venda y venda con una inversión mínima.

Yo no soy fuerte en redes, aunque estoy contento con ir creciendo, aunque sea a paso lento. No me considero nadie para aconsejar cómo escribir o dejar de escribir porque solo tengo tres libros publicados, he sido finalista solo en dos concursos pequeñitos de escritura y he participado en una sola colección de cuentos y relatos (que verá la luz en breve); así que, sintiéndolo mucho, me da un poco de vergüenza intentar sentar cátedra sobre algo en lo que estoy empezando (aunque, sí, las redes están llenas de ¿expertos? en escritura, en literatura y, también, en cómo tenemos que hacer los profesores nuestro trabajo en temas tan peliagudos como el acoso).

¿Dónde vamos a llegar? La verdad, no lo sé, pero a mí se me cae el alma a los pies cuando voy a las librerías y veo las estanterías llenas de esta ¿literatura? influencer y tengo que buscar y rebuscar para encontrar a los verdaderos virtuosos de la narrativa, la poesía, el teatro o el ensayo.

Seguiré buscando mi lugar en este mundo tan complicado siendo sincero conmigo mismo, escribiendo (con mayor o menor éxito) convencido de lo que hago y la satisfacción de los comentarios positivos de mis lectores y, sobre todo, seguiré haciendo lo que siempre he hecho: leer LITERATURA.

“Los libros solo tienen valor cuando conducen a la vida y le son útiles”.

Herman Hesse

Crítica: El castillo ambulante

Título: El castillo ambulante

Autor: Diana Wynne Jones

Editorial: Nocturna

Vale, me compré este libro por tres motivos: el primero, que la película es una de mis películas favoritas (luego comentaré un poco sobre ella); el segundo, que lo editaba Nocturna; el tercero, que la edición es preciosa y han publicado los tres libros.

Aunque el libro me ha gustado, no ha sido tan bueno como esperaba. Quizá por el recuerdo de la película, pensaba que me iba a encantar, que no iba a poder parar de leer… y no ha sido así. Me ha gustado, sí. Creo que es un libro que los lectores de fantasía tenemos que leer (y, por supuesto, los escritores de fantasía), pero no es todo lo espectacular que me esperaba y, aunque sí está muy bien escrito y tiene detalles que me han gustado mucho, no estoy de acuerdo con Neil Gaiman cuando afirma que Diana Wynner Jones “es, sencillamente, la mejor escritora de libros de magia para lectores de todas las edades”. A mí, la verdad, se me ocurren bastantes autores mejores que ella, pero me imagino que eso, como casi todo, es cuestión de gustos.

Puntos fuertes:

La edición: a estas alturas todos sabemos lo bien y lo bonito que edita Nocturna. Son cómodos de leer (tapa blanda), y el hecho de que hayan publicado los tres libros a la vez, para mí, es un acierto.

Los personajes: esa mezcla de personajes tan dispares (un mago, un aprendiz de magia, una viejecita hechizada, un demonio del fuego…) crea situaciones muy divertidas y entrañables que nos dejan claro que todo funciona mejor si se juntan distintas fuerzas.

Los escenarios: empezando, claro está, por el propio castillo y todas sus peculiaridades, que es espectacular. Todos los lugares en los que ocurre la historia son geniales y están tan bien descritos que es muy fácil sentirse caminando por ellos, y eso siempre es de agradecer.

La magia: el mago Howl, la bruja del Páramo, demonios de fuego… Ya sabéis que todo (o casi todo) lo que tenga que ver con magia me gusta, y en esta historia la magia es un personaje más.

Lo que más me ha gustado: no sabría decir si me gusta más el castillo o el mago Howl. Desde luego, un personaje tan bien creado como este mago tenía que vivir en un lugar tan genial como su castillo ambulante.

Lo que menos me ha gustado: se me ha hecho un poco largo porque, en mi opinión, la historia avanza con demasiada lentitud y tampoco ocurre nada espectacular que te haga querer seguir leyendo. No se crea tensión, no hay secretos que quieras desvelar avanzando en la historia… Me ha faltado un algo más que ni siquiera al terminarlo he encontrado. Además, me ha hecho llevarme un pequeño chasco con la película. No por culpa de la autora, claro está, pero hay TANTAS cosas cambiadas que, por una parte, no he terminado de entender la necesidad de haberlo hecho y, por otra, he visto necesario cambiarlas, ya que a la historia del libro le falta chispa. Vamos, que el libro se me ha quedado en una lectura regular y ha hecho que la película deje de gustarme tanto.

Al saber que se trata de una trilogía, me dio un poco de pereza pensar que la historia continuaba, pero me he alegrado mucho al saber que, si bien las otras dos historias ocurren en el mismo lugar, son totalmente independientes, así que me apetece mucho leerlas sin la presión de comparar constantemente con una película.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Creo que deberíamos ser felices por siempre jamás”.

Diana Wynne Jones, en “El castillo ambulante”.

Crítica: El cuarto mono

Título: El cuarto mono

Autor: J. D. Barker

Editorial: Destino (Planeta)

Llevaba mucho tiempo viendo las críticas tan buenas que este libro estaba recibiendo, pero no me dio por leerlo porque tenía muchas lecturas pendientes (y porque la última novela policíaca que he leído fue un verdadero chasco, como recordaréis aquí https://jorgepozosoriano.com/2018/07/18/critica-el-dia-que-se-perdio-la-cordura/ ). Lo he podido leer porque está entre los regalos de Reyes de mi hermano y no pude resistirme a leerme “un par de capítulos” para ver cómo empezaba… El resultado fue que me lo leí en tres días, enganchado por completo a un thriller que, esta vez sí, ha merecido la pena.

Estoy seguro de que hay muchísimas reseñas, pero os dejo, como siempre, con mi análisis de puntos fuertes, lo que más me ha gustado y lo que menos.

Puntos fuertes:

El inicio: una novela policíaca sin un inicio que enganche en las primeras páginas no tiene mucho sentido. Esta cumple ese requisito a la perfección, ¡menuda forma de empezar!

Distintas voces: aunque el peso en la narración lo llevan los dos protagonistas (el detective Porter y el asesino, gracias a su diario), hay varios capítulos con otros narradores que hacen que la lectura sea más amena y que suponen un respiro en la trama.

Lo bien que está escrito: un lenguaje sencillo, creíble, bien hilado, sin errores (quitando cuatro o cinco erratas perdonables) que siempre es de agradecer.

Los giros: la historia tiene varias sorpresas que te hacen gritar al descubrirlas. Si el ritmo ya es de por sí muy bueno, estos giros hacen que la historia gane mucho.

Lo que más me ha gustado: los dos protagonistas me parecen espectaculares y, en cuanto al libro, puede que sea lo que más me ha gustado. Sin embargo, tengo que decir que lo mejor de todo ha sido que, por fin, he vuelto a engancharme con una novela policíaca de calidad, que tenía muchas ganas.

Lo que menos me ha gustado: aunque la parte del diario en la que el asesino relata su infancia (y los motivos por los que se convirtió en un asesino) está muy bien escrita, es muy interesante y ayuda a meterse en su piel, hay momentos en los que se me ha hecho un poco pesada. Puede que haya influido que, por norma general, los capítulos son cortos (algo que siempre me gusta, especialmente en este tipo de historias) y que estas partes suelen ser bastante más largas, por lo que se me hacían un poco bola. Quizás haberlas hecho un poco menos densas habría ayudado (y creo que es muy posible haberlo hecho así).

Mi sensación final es que estoy seguro de que, si eres lector de policíaca, tienes que leerlo. Si no es así, pero te apetece leer algo así, esta es una muy buena opción. Recomendado al cien por cien.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“En la vida real, el único y verdadero salvador es uno mismo”.

D. Barker, en “El cuarto mono”.

«Un corazón para Opalina» en la voz de Alba Cabello

¿Quién mejor que una sirena «real» para ponerle voz a mi sirena? Alba Cabello, ex-capitana del equipo nacional de natación sincronizada, con varias medallas a nivel europeo, mundial y olímpico (campeona europea y mundial), una luchadora incansable, una nadadora excepcional y una persona maravillosa, se convierte en Opalina y en el resto de personajes de este cuento, incluido en mi libro «Un corazón para Opalina y otros cuentos fantabulosos», publicado por la editorial Endymion. Su voz se une a las preciosas ilustraciones de Marta Marbán de Frutos (mi otra mitad literaria) para que podáis disfrutar de este cuento de una forma distinta y original todas las veces que queráis.

Os dejo el enlace para que podáis acceder al vídeo. ¡No os olvidéis de comentar lo que os parece!

Gracias, Alba, por este favor que tan feliz me hace, ¡campeona!

 

«Cuando cuento que los mejores amigos de todo el Mar Plateado eran una sirena y un pulpo, nadie quiere creerme».

Jorge Pozo Soriano, en «Un corazón para Opalina»

Los clichés en la literatura fantástica

Hace ya un tiempo que leí acerca de los clichés de la literatura fantástica y de lo malos, malísimos que son. Hay que evitarlos a toda costa. Si los usas, eres un escritor malísimo que no merece ser leído. Los libros que los contienen no deberían existir.

Sí, vale, tiendo a exagerar al máximo para expresar después mi punto de vista y, como quiero que me entendáis, necesitaba un primer párrafo así de contundente.

Los clichés (o aquellos elementos que, por usados con frecuencia, se convierten en algo negativo) en la fantasía son, básicamente, estos:

  • Héroe huérfano
  • El elegido
  • El mentor anciano
  • La gente buena es guapa; la gente fea es mala
  • Mujeres florero y prescindibles
  • Heridas irreales que dejan que el protagonista siga luchando
  • El amigo grande y torpe que ayuda al protagonista
  • Objeto que, si tiene el villano, cambiaría el rumbo del mundo
  • Hadas, elfos y gnomos

Esta lista la he obtenido del vídeo de Ana González Duque en su canal de YouTube, del que os dejo el vídeo a continuación:

https://www.youtube.com/watch?v=_I7ZLT9utEM

Con todo el cariño y el respeto que le tengo a Ana, voy a hacer algo que ella pide en cuanto a los clichés: retorcerlos. Pero no voy a retorcer esos clichés, sino los argumentos de que son malos, malísimos y que hay que evitarlos a toda costa o, al menos, cambiarlos y darles un giro distinto.

Yo voy a reivindicar el papel del cliché en la literatura fantástica y lo voy a hacer con dos ejemplos claros, dos de las sagas de fantasía más exitosas de la historia: El Señor de los Anillos y Harry Potter.

Tanto Frodo como Harry son huérfanos; son los elegidos; tienen un mentor anciano con una barba bien larga y bien blanca (Gandalf y Dumbledore); les pasa de todo, nunca mueren (¡o hasta mueren y vuelven a la vida!) y siguen luchando; tienen un amigo grande y/ o torpe que los ayuda (Sam y Hagrid); intentan que los malos no encuentren el/ los objeto/ s con el/ los que cambiarían el rumbo del mundo (el anillo único o los horrocruxes); tienen criaturas fantásticas como gnomos, elfos y demás. Los clichés de gente buena y guapa o mala y fea y de las mujeres florero, por suerte, creo que han cambiado y que cada vez hay más protagonistas que no los cumplen, y esos clichés sí creo que deben evitarse. Pero, ¿el resto? He elegido estas dos sagas por conocidas, aclamadas y exitosas, pero podría nombrar mil más en las que se repiten casi todos estos clichés. No están retorcidos. Son esos mismos clichés, tal cual se nombran, incluso exagerados, y… ¡son dos sagas espectaculares! ¿Son malos libros por caer en casi todos estos clichés? ¿Son J. R. R. Tolkien o J. K. Rowling malos escritores por usarlos de una forma tan evidente? ¿Somos sus lectores bobos por amar sus obras, plagadas de clichés?

Sinceramente, creo que, con este tema, caemos un poco en algo que, desde mi punto de vista, es un error: querer teorizarlo todo, “manualizarlo” todo, hacer listas de todo y cubrir todo bajo el mismo paraguas. No creo que la calidad de un libro de fantasía dependa de si incluye o no estos clichés o el grado en que, si los tiene, los retuerza (a la vista está solo con dos ejemplos), sino de otros muchos factores que dependen más de la valía de los autores que de si cumplen las normas teóricas (y, muchas veces, ridículas) de la literatura. Yo he leído libros con clichés que me han encantado, libros con clichés que son infumables, libros sin clichés alucinantes (aunque no recuerdo ninguno que no tuviera, aunque fuera, uno solo) y libros sin ellos horrorosos. No me he parado a pensar en si esos libros cumplen o no esas normas. No me han gustado porque eran malos, aburridos, estaban mal escritos, eran demasiado obvios, no me aportaban nada nuevo… La “culpa” de que un libro sea bueno o malo no depende de esos clichés. Es más, me atrevo a decir que los clichés son, en cierto modo, necesarios. Muchos lectores de fantasía queremos que un joven con pocos recursos termine siendo un héroe; que, para ello, tenga un mentor como Gandalf o Dumbledore; que pueda luchar hasta el final; que tenga compañeros menos hábiles que ellos y no por ello menos valiosos… Harry Potter no sería Harry Potter sin todos esos clichés, igual que ocurriría con El Señor de los Anillos, Las Crónicas de Narnia, La historia interminable, Memorias de Idhún, los libros de Rick Riordan y otros tantos que caen en muchos de ellos.

Por todo ello, al contrario que los detractores de los clichés, yo voy a romper una lanza a su favor, apoyándome en todas las historias maravillosas que he leído y que, aun conteniendo millones de ellos, me han encantado y me han hecho vivir las mejores aventuras posibles.

Y, vosotros, ¿qué opinión tenéis sobre este tema?

Un abrazo para todos, ¡espero vuestros comentarios!

“Los cuentos de hadas superan la realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos”.

Gilbert Keith Chesterton

Crítica: Solo tu nombre es mi enemigo

Título: Solo tu nombre es mi enemigo

Autor: Manuel Francisco Reina

Editorial: Área de Cultura, Ferias y Fiestas, Ayuntamiento de Rincón de la Victoria.

Últimamente, cuando quiero leer poesía de verdad, siempre recurro al mismo autor: Manuel Francisco Reina. Tengo a mano a Lorca, Benedetti, Hierro, Neruda, Hernández, Cernuda y otros tantos, a los que también acudo de vez en cuando, pero si busco algo actual y de calidad, Reina es caballo ganador. Y esto me ocurre en un momento en el que veo que la poesía que vende hoy en día, la que ocupa cada estante de cada librería, a todo tren, a todo color, a bombo y platillo, es esa llamada por mí pseudopoesía. Me da una pena enorme que ya no haga falta ser poeta para escribir poesía. Basta con ser youtuber, influencer, famoso o concursante de algún programa de televisión (ahí está el libro de Aitana Ocaña, con reconocimiento de la propia “autora” de plagio en prácticamente la totalidad del mismo). Hay librerías vacías de poetas y llenas de pseudopoetas. Vacías de poemarios y llenas de libros con frases típicas e ilustraciones que, por suerte, suelen salvar la mediocridad de los “versos”. No todo el mundo vale para escribir poesía, del mismo modo que no todo el mundo vale para cantar, pintar, bailar o dedicarse a alguna de las artes, aunque parezca que ahora todo el mundo escribe menos los escritores. Me da pena porque aquellos que se acerquen a la poesía por primera vez o en edades tempranas no van a saber lo que es y se van a tener que conformar con un sucedáneo, con la moda, con lo fácil, con lo que da ventas y, por lo tanto, dinero a las editoriales.

En fin, que me lío con este tema y me descentro de lo importante…

Este libro, ganador del XXV Premio de Poesía Rincón de la Victoria, es una maravilla de principio a fin. He leído mucha, muchísima poesía desde que tengo uso de razón (y algunos sabréis que, de vez en cuando, me lanzo a escribir algún poema, con todo el respeto que me merece) y si hay una poesía que me vuelva loco es la de desamor. Llamadme masoquista, si queréis, pero leer en verso tanto sufrimiento, tanto dolor, tanta sangre vertida en el papel… me pone la piel de gallina.

No hace falta que repita que Manuel Francisco Reina es un poeta con letra mayúscula y que cualquier libor suyo es cien por cien recomendable, pero, aun habiendo leído todos sus poemarios, y habiéndome enamorado de varios, creo que puedo decir que este es mi favorito.

Puntos fuertes:

El tema: como os he dicho, la poesía de desamor es mi preferida, y estos poemas exhalan todo el dolor de un momento así por cada verso.

Conocer o recordar a otros autores: tal y como dije en mi crítica de “La paternidad de Darth Vader”, algo que me encanta de los poemarios de Manuel Francisco Reina es que siempre incluye versos de otros poetas a modo de introducción de sus propios versos. Es algo muy bueno para descubrir a autores que no conocías o de recuperar a otros.

La estructura: Manuel Francisco Reina no es solo un genio de la poesía, sino que siempre organiza sus poemarios a la perfección. Las cuatro partes en que se divide este libro (Inocencia, Pero más el amor, Solo tu nombre es mi enemigo y El mal de Aurora) nos llevan a vivir todo ese proceso del desamor como si lo estuviéramos viviendo nosotros mismos.

Lo que más me ha gustado: como no puedo quedarme solo con una cosa, voy a dejaros algunos de los versos que me han ido directos al corazón:

 

“Porque solo tu nombre es mi enemigo

y esa rara maraña en que se ahoga

el tiempo que ya es mío porque es nuestro”.

“Pero más el amor,

que siempre encuentra excusa a su verdugo.”

“No consigo serte infiel como mereces

aunque sepa que lealtad ya no te debo”.

“Qué lástima, señor, llegaros tarde,

cuando ya para amar estáis cansado…”

Lo que menos me ha gustado: puede que, si no fuera así, se perdiera parte de la esencia; pero me ha gustado tanto que se me ha hecho algo corto.

¿Conocéis al autor? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Y queda en mi pecho amor para morir más veces”.

Manuel Francisco Reina en “Solo tu nombre es mi enemigo”