Feria del Libro de Madrid 2019

Feliz. Es la primera palabra, la primera sensación que se me viene a la mente si pienso en el día de ayer. Mi primera Feria del Libro de Madrid. Fui en calidad de invitado por Carmen Guaita (voy a decir que, también, en gran parte por Manuel Francisco Reina, que luego se me enfada), y junto a Marta Marbán de Frutos (amiga e ilustradora de todos mis libros hasta ahora, incluido este), Verónica Marcos, Irene Pomar y Pastora Vega (autoras, también, de un cuento para “Dame tiempo”). Una caseta llena de gente por dentro… y por fuera. Los que estuvisteis allí (nunca me cansaré de daros las gracias) visteis la cantidad de gente que había. ¡Tuvieron que pedir una valla! ¡Una valla en la Feria del Libro de Madrid es como atrapar la snitch dorada en un partido de quidditch! Una pasada que nunca me había imaginado y que nos hizo a todos estar muy contentos… y no parar de firmar libros. Desde las 18.30 hasta las 20.15 no paramos de firmar. Casi dos horas firmando y gente que venía y venía a por nuestro libro. No sé el número exacto de ejemplares que firmamos, pero sí sé que fueron muchos, muchísimos.

He de reconocer que saber que iba a firmar en la Feria del Libro de Madrid, aunque me suponía una alegría inmensa, sí me daba un poco de miedo. Miedo por estar allí y que no fuera nadie. Miedo a hacer el ridículo, a llevarme una experiencia desagradable de algo que, como os dije, siempre ha sido un sueño. Pero el miedo se me fue en cuanto llegué a la altura de la caseta y vi a todos los que estaban esperando a que llegara. Familias de los dos colegios en los que he trabajado en Madrid. Amigos. Compañeros. Familia. Y gente, que atraída por el tumulto, se acercaba a mirar o a comprar el libro. Una maravilla, no puedo describirlo más que con palabras gigantescas, porque fue algo muy grande.

Ayer me costó dormir, pero, sí, estoy feliz. He cumplido un sueño y lo he hecho de una forma que jamás había imaginado. Rodeado de personas con talento, de gente a la que siempre he querido, de lectores, en definitiva, que seguís creyendo en mí y apoyándome siempre que lo necesito.

Gracias por tanto. Gracias por darme un recuerdo al que agarrarme siempre que las fuerzas flaqueen. Gracias, gracias y mil gracias. Gracias por hacerme feliz.

“Cuando lo que eres es lo que quieres ser. Eso es felicidad”.

Malcolm Forbes

Cumpliendo un sueño

Desde que era bien pequeño, al ir a un lugar determinado en una fecha determinada, era muy, muy feliz. Lo recuerdo con una inmensa alegría, seguro de que estar allí era para mí como un oasis para alguien perdido en un desierto o como una isla desierta para un náufrago. Era así, estoy convencido, porque estaba en mi medio. Ese era mi sitio. Quizá no ese en concreto, pero sí, algo así era mi sitio. De pequeño jamás tuve la certeza de que, algún día, podría acabar allí, pero no como visitante, sino como parte de todo aquello. Ni siquiera ahora, camino de los treinta y cuatro años y con la certeza de que va a ocurrir, no termino de creérmelo. Lo pienso desde que ayer supe que iba a ocurrir y me da miedo abrir del todo los ojos, por si despierto. Porque, sí, es uno de mis sueños más potentes, desde esos días en que iba allí y veía todo tan inmenso. Es un sueño que estoy a punto de cumplir. No me enrollo más (espero aceptéis las pinceladas literarias). Ese lugar del que hablo es la Feria del Libro de Madrid. El domingo 16 de junio estaré allí. Firmando un nuevo libro que está a punto de llegarme y del que os hablaré en cuanto lo tenga. Apuntaos la fecha y la hora, porque, ya que voy a cumplir este sueño, quiero hacerlo a lo grande, a lo enorme, y me encantaría que todos estuvierais allí.

Domingo 16 de junio a las 18.30 en la Caseta 289, junto a Carmen Guaita y a Marta Marbán de Frutos.

Creo que podéis haceros una idea de lo feliz que me hace poder daros esta noticia y, también, sabréis que esa felicidad se multiplicará cada vez que firme un libro para vosotrxs.

Gracias a los que estás siempre, a los que siempre estuvisteis, y gracias a los que estaréis.

“Al principio, los sueños parecen imposibles; luego, improbables; y, eventualmente, inevitables”.

Christopher Reeve