Crítica: Todo se olvida

Título: Todo se olvida

Autor: Carmen Guaita

Editorial: Khaf

Carmen Guaita es una de las personas a las que más admiro, respeto y quiero. Llegó a mi vida de la mano de otra de las personas a las que más quiero, respeto y admiro: Manuel Francisco Reina (leed cualquiera de sus libros, no os arrepentiréis). Desde que se cruzó en mi vida, hemos compartido muchos momentos preciosos (y los que nos quedan), pero aún no la había leído. Solo os digo una cosa: qué bien que, por fin, lo he hecho.

Estoy (y ella lo sabe) enamorado hasta el tuétano de su voz. Estaría escuchándola horas y mi nivel de atención no disminuiría nunca. Tenía mis sospechas de que esa forma de hablar tan suya sería también la voz que se reflejaría en su escritura. No me equivoqué. He leído este maravilloso libro con su voz, con su gesto, con su sonrisa y su abrazo, con su amor.

Qué historia tan bonita la de Criptana Senzi. Qué personajes tan bien creados que se te quedan debajo de la piel uno tras otro. Qué lenguaje más cuidado, más trabajado, más bien elegido. Qué ratos de lectura me ha dado este libro, de esos que, últimamente, me cuesta encontrar. Esperé varios meses hasta leerlo, porque pensé que era un libro de té, manta y lluvia repiqueteando en la ventana. Qué bien que esperé, porque lluvia, frío y té han sido muy buenos cómplices. Hay momentos para la lágrima y la sonrisa; para el amor y para el dolor; para la pomposidad y para la miseria; para la inocencia y para el descaro; para los sueños y las desilusiones. ¿No es la vida así, al fin y al cabo?

Si sigo escribiendo de Carmen y de su libro sin centrarme, puedo hacerlo durante muchos folios, así que, sin enrollarme más, paso a mi análisis habitual.

Puntos fuertes:

Los personajes: no sé si me había pasado alguna otra vez (si es así, habrán sido muy pocas veces), pero me han llegado al corazón todos los personajes de esta historia. El personaje de la protagonista, Criptana Senzi, es una auténtica delicia. La historia de una diva en toda regla, con sus miserias incluidas. Pero, ay, ese Pedro Benassar, esa Mercedes, ese Miguel Rojas, esa Miguela, ese Tirso, esa Cinta… Los he querido y los sigo queriendo. Qué personajes más auténticos, más humanos. Qué suerte encontrar unos actores y actrices tan bien gestados, con una evolución clara, pausada y perfectamente detallada. Además, en la historia inventada por Carmen, estos personajes ficticios se mezclan con otros reales, como Federico García Lorca, Manuel de Falla, Maria Callas o Coco Chanel, entre otros, que hacen que la vida de Criptana cobre, si cabe, más fuerza aún.

El lenguaje: los que me conocéis sabéis lo que valoro en un libro que esté bien escrito. Suena a algo lógico, ¿verdad? Quien publica un libro será porque escribe bien. Del mismo modo, también sabéis mi opinión al respecto. Por desgracia, ya no vale escribir bien para publicar. No es necesario, quiero decir. Por eso, por lo que he disfrutado con cada página de este libro tan deliciosamente escrito, te doy las gracias, Carmen, por no ser influencer ni youtuber ni famosa. Te doy las gracias por ser tú. Maestra. Escritora. Una amante de las letrasque las mima porque está en su naturaleza. Gracias por este regalo tan bonito.

La estructura: mientras lo estaba leyendo, la propia Carmen me preguntó: “Las cartas, ¿se hacen pesadas?”. Antes de deciros lo mismo que le dije a ella, os aclaro que toda la novela está escrita mediante cartas, correos electrónicos, anotaciones de algunos personajes y transcripciones de distintas conversaciones. En un primer momento sí pensé que esa estructura sí podía hacerse pesada, pero, en mi opinión, es todo un acierto. Se harían pesadas si te sacaran de la historia, si te hicieran perder el hilo o si hubiera habido algún personaje a quien temer (por aburrido o por mal creado) en el momento de ver que “le tocaba” hablar a él. No es el caso. Me han gustado tanto todos y cada uno de los personajes que estaba deseando leer qué iban a contar. El hilo no se pierde en ningún momento. Es más, ese intercalado de cartas y de personajes está tan bien cosido que la historia y sus protagonistas evolucionan a un ritmo perfecto página a página. No, Carmen, no se hacen pesadas. Has arriesgado y has ganado el mayor premio: el de crear una historia redonda, bella y luminosa.

La ópera: es otro de los personajes, sin duda. El enorme conocimiento de Carmen del mundo operístico se refleja a la perfección y se enlaza con la historia como un diamante se engarza en el metal para crear una joya. Esos fragmentos de arias, esa humanización de los protagonistas de cada ópera que Criptana interpreta, así como de ella misma y el resto de cantantes. Me han entrado unas ganas inmensas de ver Madame Butterfly, Otello, Don Carlo, La forza del destino, La traviata, Tannhäuser, Turandot, I pagliaci… Qué alegría que la cultura genere cultura, ¿no os parece?

Lo que más me ha gustado: aunque todo lo “técnico” me merece la más cálida de las ovaciones, me voy a centrar en dos aspectos un poco más subjetivos que se me han enganchado al alma. El primero, saber que la autora es alguien a quien quiero tanto. Es precioso sentir orgullo por una persona tan querida. El segundo es que, como Criptana y algunos otros personajes, yo también soy manchego. Bueno, una de mis dos mitades lo es, por mi padre, que es de Almagro. Al leer algunos fragmentos he podido vivir esa hospitalidad manchega tan arraigada, sobre todo, en las mujeres. Esas invitaciones a sus casas para tratarte como a un rey. Esa generosidad llevada al extremo que, si no fuera por saber que les sale del corazón, podría llegar a incomodar. He revivido mi última vez en Almagro, donde las primas de mi padre se “peleaban” por acogernos en sus casas. Donde cada comida o cena era un banquete. Donde había que comerse hasta la última cucharada de sopa, hasta el último filete y hasta el último dulce, todo preparado con cariño y con el deseo de que su familia se siente bien, se sienta parte de ellos. He revivido esa sopa “despesita” de “La Sacrita”, una de las primas de mi padre. La Mancha no es solo tierra de molinos. También lo es de buenas gentes, hospitalaria y generosa como pocas.

Lo que menos me ha gustado: voy a poner solo un pero, y no es uno que dependa de la autora. Me da mucha pena ver libros que se venden como churros y que están por todas partes sin estar siquiera bien escritos y ver otros, como este “Todo se olvida”, que merece estar entre los libros más importantes del año, más bien arrinconado en algunas librerías. Señores editores, libreros, periodistas, críticos y demás personas relacionadas con el mundo de la literatura, dejen de buscar solo el dinero y busquen, por encima de todo, la calidad. Ganaríamos todos, ustedes también.

Mi sensación final os la podéis imaginar. No me voy a extender más. Solo voy a insistir en darle las gracias a Carmen por habernos regalado una historia y unos personajes de los que, por contradecir al título, nunca voy a olvidar. Leedlo. Hacedme caso. Leed a Carmen es, me atrevo a decir, beneficioso para salud y para el alma.

“Aquí no se miente nunca: quien tiene hambre, pide pan; quien tiene sueño, cierra los ojos; quien babea, suelta sobre la camisa un salivazo espero; quien lo ha olvidado todo, nada pregunta; quien lo recuerda todo, no lo calla”.

Todo se olvida

Escribiendo todo lo que se puede

Esta no es una entrada para enrollarme, sino para dejaros el enlace a algo nuevo. Que me gusta escribir lo sabéis más que de sobra, pero quizá no sepáis que, también, he escrito algunas canciones.

Esta la escribí hace muchos años, pero ha sido ahora cuando mi amigo Alessio Escorri la ha musicado y ha podido ver la luz. Es en italiano y la letra cambia con respecto a la letra en español, pero no os voy a mentir: me encanta saber que una canción mía está por ahí y se puede escuchar (y me hace mucha ilusión ver mi nombre en Spotify como autor).

¿La escucháis y me decís si os gusta?

De charla en Las Tertulias del Estay

¿Os acordáis cuando escribí esta entrada sobre lo poco que se nos “cuidaba” a los autores de grandes ciudades y lo mucho que se cuidaba a los autores de localidades más pequeñas? https://jorgepozosoriano.com/2019/05/10/quiero-ser-de-provincia/

Pues, bien. He tenido la suerte de que una periodista que viene de lo local haya dado conmigo (a veces, las redes traen estos regalos) y me haya ofrecido esa promoción tan necesaria como difícil de conseguir.

No solo eso. No ha sido una promoción sin más. Ha sido un momento genial en el que, además de disfrutar de la deliciosa comida del Restaurante Estay, hemos podido conversar sobre literatura en un ambiente relajado y amistoso. Además de Miryam Ponte, con su Radio Off The Line (qué iniciativa tan chula), también he compartido este ratito con el periodista y autor Javier Cid y Lidia González, editora de Nueva Estrella Editorial.

Qué gusto conocer a personas que siguen creyendo en la literatura de siempre, que apoyan a escritores pequeñitos como yo sin pensar solo en los seguidores que pueda tener en Instagram. Qué gusto poder disfrutar de estos ratitos tan agradables sin más pretensiones que disfrutar de algo que nos une y nos llena, como son los libros.

Gracias, de corazón, por contactarme, por contar conmigo, por creer igual que yo y por esos proyectos que, seguro, nos van a salir fenomenal.

Os dejo el enlace para que lo escuchéis, si os apetece.

https://www.radiofftherecord.com/2019/09/10/leer-es-viajar-a-mundos-extraordinarios/ 

Un abrazo enorme J

Crítica: La dependienta

Título: La dependienta

Autor: Sayaka Murata

Editorial: Duomo

Llevaba ya un tiempo queriendo leer este libro por diversos motivos. El primero, me atraía mucho físicamente (ya sabéis que la belleza entra, primero, por los ojos). El segundo, porque la literatura japonesa es como una ola para mí: a veces la siento muy cerca y, otras, se aleja tanto que me cuesta ir a por ella. Este libro se me acercó varias veces en librerías y en Instagram, así que, un día que fui a comprar un libro para una amiga (no sé a vosotros, pero a mí me encanta regalar libros), no me pude resistir y cayó en mis manos.

Además, me venía muy bien porque es un libro cortito (no me apetecía meterme en libros larguísimos) y manejable, perfecto para leer en la piscina, que es el sitio donde más leo en verano.

Para no desvelaros más, voy directo a mi análisis de puntos fuertes y menos fuertes.

Puntos fuertes:

La protagonista: Keiko Furukura me ha llegado dentro por lo absurdamente peculiar de su personalidad. Gracias a sus rarezas me ha hecho replantearme (una vez más) qué es normal y qué no lo es y cómo se llega a esa normalidad impuesta por la sociedad y que deja de lado a muchas otras personas que, para lo establecido, no son normales. Keiko no es normal (¿quién lo es?), y eso le hace ser un personaje único, muy original y hasta muy divertido.

La ambientación: Japón siempre me ha atraído muchísimo, y este libro habla de una pequeña parte de Japón (una tiendecita en un barrio japonés) que muestra muchos pequeños detalles de cómo es la sociedad japonesa.

La sencillez: a veces me gusta leer libros con un lenguaje tan elaborado que se mezcla con la poesía (como en el último libro que leí, “La juguetería mágica”) y, otras, me apetece leer algo sencillito y ligero. Por el lenguaje que usa la autora y por la extensión, es una muy buena opción para leer sin más pretensiones que disfrutar unos días de una buena historia.

Las situaciones absurdas: para Keiko no es absurdo porque ella es así, pero hay que reconocer que su forma de ver el mundo y de adaptarse a él es un tanto extraña, y eso genera situaciones y conversaciones que, por insólitas, son muy divertidas.

Puntos débiles:

Las expectativas: voy a decir solo uno. Si bien es un libro que, como os digo, me ha gustado, tenía las expectativas mucho más altas. Si me dispongo a leer un libro que ha ganado el premio literario más prestigioso de Japón, el “Akutagawa”, y que todo el mundo pone por las nubes, me espero un libro bastante mejor que este. Vamos, que está bien y es entretenido y te hace replantearte algunas cosillas, pero no creo que sea para tanto, sinceramente. Está bien y ya, no creo que sea ninguna obra maestra.

Lo que más me ha gustado: que no me ha aburrido, no se me ha hecho largo, no se me ha hecho bola, no he llegado a un punto en el que estaba deseando que terminara… Algo que, últimamente, me pasa con bastantes libros.

Lo que menos me ha gustado: que me esperaba mucho más, como ya os he dicho. Estoy seguro de que hay historias de historias japonesas muchísimo mejores que esta.

Va a ser un libro que recomiende, principalmente, a aquellos lectores que estén buscando una lectura amena, tranquila y rápida, eso sí, advirtiéndoles de que, por mucho premio importante y por muchas alabanzas que vean, es un libro normalito. Ni van a encontrar un lenguaje elaboradísimo ni una literatura detallada, sino una historia sencilla (con sus momentos de hacerte pensar qué está pasando con la sociedad) escrita de forma sencilla. Al fin y al cabo, eso también es un logro.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

¡Un abrazo!

“El pasatiempo favorito de las personas normales es juzgar a las que no lo son”.

La dependienta

Crítica: La juguetería mágica

Título: La juguetería mágica

Autor: Angela Carter

Editorial: Sextopiso

Este fue uno de esos libros que compré porque me enamoré del título y de la portada. Algo arriesgado a lo que no puedo resistirme casi nunca, pero, por suerte, donde casi nunca me equivoco.

No conocía a la autora, pero que fuera británica fue de mucha ayuda. No sé qué tengo con las escritoras British. Me encanta cómo escribenAngela Carter ha sido todo un descubrimiento. Una autora con una forma de escribir tan bonita que, seguro, volveré a leerla. He de decir, no obstante, que es un libro que recomendaré o no según el tipo de lector. No sé si habéis leído a autoras como Virginia Woolf o a Sylvia Plath, pero, salvando las distancias, me ha ocurrido algo como con sus libros. Son libros en los que, si buscas una historia que te atrape y te haga seguir leyendo para saber qué va a ocurrir, si esperas esa intriga que te impide dejar la lectura, no son para ti. Tampoco te lo recomendaré si te aburres con largos pensamientos o descripciones larguísimas, porque este libro está plagado. A mí me encanta leer una página y media donde se describe el aspecto físico de un personaje nuevo o de un lugar, pero entiendo que haya gente a la que le desespere.

Como no quiero desvelaros más, voy directo a mis puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El lenguaje: el vocabulario, las metáforas, las comparaciones y, por encima de todo, las descripciones son espectaculares. Qué forma tan bonita de escribir, qué descripciones tan cuidadas, tan detalladas (y, sí, tan largas).

“XXXX tuvo una premonición mientras XXXX estaba a su lado con esa chaqueta inmunda entre las sábanas limpias y bostezaba hasta que se le veían la arqueada catedral roja de la boca y los dientes amarillentos como un coro de niños descoloridos. Supo que un día se casarían y vivirían juntos toda la vida y que siempre, siempre, eternamente, habría sordidez y desorden y suciedad. Y bebés que lloraban y ropas para lavar y tostadas que se quemaban”.

Los personajes: niños huérfanos que van a vivir a casa de unos familiares desconocidos que, además, viven en una juguetería. Personajes con perfiles muy marcados que se relacionan generando lazos únicos. Además, el malo no es un malo arquetípico. Es un ser corriente y mundano, una persona que refleja su maldad en lo cotidiano, en lo familiar.

El título: con el título me ha ocurrido algo un poco extraño. Antes de leer el libro, como os he dicho antes, me enamoró. No me negaréis que es un título precioso, sobre todo para quienes adoramos la fantasía. Ahí llega la controversia. Por muy mágica que se presente la juguetería, no hay magia por ningún sitio. Ni una poca. Pensé que sería una historia con magia, con juguetes encantados, con fantasía… y nada de nada.

Lo que más me ha gustado: sin lugar a dudas, esas descripciones larguísimas llenas de comparaciones y metáforas. Por poneros un ejemplo de una más breve, leed esta maravillosa descripción: “El rosado pliegue femenino sonreía a lo largo entre sus muslos de satén”. ¿Hay una forma más bonita de describir esa parte del cuerpo de la mujer?

Lo que menos me ha gustado: además de ese “chasco” con el título (que me ha importado menos porque el libro me ha encantado), hay algunos otros aspectos que tampoco me han gustado demasiado. Uno ha sido que los capítulos son bastante largos, lo que me ha supuesto una lectura algo más pesada.

Mi sensación final es el resumen de todo esto que os he contado. A mí el libro me ha encantado porque me encanta esta forma de escribir que, aunque no ocurran cosas que te dejen con la boca abierta, te abre el corazón y lo hace sonreír con un lenguaje tan preciosamente utilizado. Sin embargo, sé que estos libros pueden hacerse un poco bola(a mí me ha ocurrido en algunos momentos). Si dudáis en leerlo, tendréis que valorar si queréis prescindir de una historia llena de sobresaltos y descubrir una magia que (quizás en eso cobra significado el título) aparece en lo cotidiano, en el día a día de sus personajes. Mi opinión es que es un muy buen libro de una muy buena autora, pero sed conscientes de que no es un libro para todos y, sobre todo, que no es un libro de fantasía.

“La vida era una calma hechizada”.

La juguetería mágica

Reflexión sobre la publicación de reseñas

Hola a todxs. Llevo días rumiando si publicar o no una entrada sobre esto de escribir reseñas. Llevo ya varios años haciéndolo, intercalándolas con otro tipo de entradas sobre la literatura, la educación y lo poquito sobre lo que creo puedo hablar con algo de conocimiento.

Cuando pensé si hacerlo o no, tuve mis dudas. Por una parte, me apetecía dar mi opinión sobre los libros que leía. Me considero buen lector y creí que, quizá, posibles lectores encontraran en mis reseñas algo de información acerca de sus futuras lecturas. Por otra parte, sabía que ese mundillo tenía sus complicaciones.

Ya he hablado alguna vez de la endogamia, de los compadreos, del “pelotismo” a editoriales y/ o autores para recibir libros gratis… etc., etc., etc.; y, según voy avanzando (llevo ya más de veinte reseñas publicadas), me doy cuenta de que, en gran parte, tenía razón.

Al decidir hacerlo, tuve claro que no quería entrar en eso que critico. No haría reseñas llenas de pétalos y mariposas, no buscaría alagar a autores, editoriales ni otros perfiles solo por quedar bien o conseguir nada. Supe que iba a dar mi opinión, fuera buena, regular o mala, pues entendí que eso es lo que se debe hacer cuando se da una opinión. Siempre con humildad, siempre con respeto, siempre buscando la objetividad máxima (aunque, está claro, en las opiniones hay subjetividad), siempre intentando ser fiel a la sensaciones que me deja la lectura cuando la termino.

He hecho reseñas muy positivas y  sin ningún pero. He hecho otras muy positivas con algunos aspectos que no me han gustado. He hecho algunas más neutras en las que digo lo que me ha gustado y lo que no. He hecho unas pocas negativas en las que ni el libro ni el autor o autora ni las razones por las que un libro o un autor o autora están ahí me han gustado en absoluto.

Antes de escribir la conclusión de esta entrada, quiero recalcar que yo también soy escritor. Tengo tres libros y un trocito de otro publicados. He subido algún texto a las redes sociales. Soy consciente de que ni mis libros ni mis textos van a gustar a todo el mundo (¿algún autor o autora lo piensa?); igual que sé que, en caso de que le guste a alguien, es muy probable que haya algunos aspectos que no le terminen de convencer. Quede por delante que jamás pondré en duda la opinión de nadie sobre cualquier texto que  yo escriba. Nunca le diré a nadie que su opinión sobre cualquiera de mis historias es errónea, siempre y cuando no vea con claridad que la opinión sea malintencionada. Entiendo que un libro es como un hijo y que, lo que se dice sobre ellos, puede doler, pero hay que ser humildes y razonables si lo que se dice lleva parte de razón (¿no es así como se avanza?). No es que hayan escrito muchas reseñas sobre mis libros (es lo que tiene estar empezando en esto de publicar), pero sí he podido leer en las que se han hecho algunos comentarios sobre aspectos mejorables o no he recibido la máxima puntuación posible en caso de que quien escribe la reseña puntúe. A todos esos comentarios, a todas esas estrellas que no he llegado a alcanzar, a todos esos apuntes sobre qué podría mejorar les debo crecer como escritor. De nada me serviría que alguien que opina sobre un libro mío solo me dijera que todo es maravilloso, perfecto, que no cambiaría ni una coma, que todo lo que plasmo en el papel parece obra de un dios. Primero, porque es imposible. Segundo, porque me estarían mintiendo. Tercero, porque nada de eso me ayudaría a mejorar en mi escritura.

Dicho esto, quiero terminar diciendo que seguiré reseñando los libros que lea apuntando qué me ha gustado y qué no. ¿Os imagináis que solo reseñáramos los libros diciendo que todos son obras maestras, sin errores, sin nada que nos haya gustado un poco menos, plagados de aciertos y sin ningún error? Ningún libro es perfecto. Ningún autor es perfecto. Y, como ninguna opinión es perfecta, hay miles de blogs, canales y perfiles en redes sociales que vuelcan las suyas sobre lo que leen. Yo, simplemente, doy la mía. Puedo estar tranquilo al saber que no he opinado nada que no quisiera opinar, que he sido fiel a mi yo lector y crítico, fiel a mí mismo.

Solo espero que, si algún día me veis recriminándole a alguien una valoración negativa (siempre que haya respeto, insisto) sobre alguno de mis libros, me bajéis de las nubes y me devolváis a lo terrenal, porque se me habrá subido un poquito a la cabeza (espero que eso no ocurra nunca).

¿Qué pensáis al respecto? ¿Qué tipo de reseñas os gusta encontrar cuando buscáis la opinión sobre un libro?

Un abrazo para todos y todas 😉

“Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones”.

Seneca

Crítica: Los trescientos escalones

Título: Los trescientos escalones

Autor: Francisca Aguirre

Editorial: Bartleby Editores

Hablar de Francisca (Paca) Aguirre es hablar de poesía. Poesía de esa que siempre reivindico, poesía pura, desgarradora, más aún en este maravilloso poemario en el que Paca se reconcilia con la muerte (asesinato, a garrote de vil) de su padre. No voy a contaros por aquí la vida de esta recién fallecida poeta, Premio Nacional de las Letras en 2018, pero sí os recomiendo que indaguéis en su historia, merece la pena.

Sabéis que leo mucha poesía y, como no soy experto, busco el consejo de quienes sí lo son. A muchos de los mejores poetas los he leído gracias a la recomendación de mi poeta preferido: Manuel Francisco Reina, amigo, además, de Paca y su marido, el también poeta Félix Grande. De pocas personas me fío más que de Manuel en lo literario. De momento, no se ha equivocado nunca al recomendarme a un poeta. Con Paca, el descubrimiento ha sido brutal.

Este libro me ha sacudido hasta los cimientos, me ha hecho suspirar al terminar algunos poemas, cerrar el libro y los ojos para saborear cada verso, agarrar un post-it y colocarlo en determinadas páginas para poder volver a releer esos poemas que más me han gustado.

Es duro decir que se ha disfrutado algo que nace de un dolor tan palpable, pero la poesía, para mí, es eso: estrujar el corazón, hacerlo sangrar un poco, llegar a lo más primitivo de las emociones. Este poemario, sin duda, lo ha conseguido.

Puntos fuertes:

El estilo: la poesía de Paca es sencilla, con toda la grandeza que esa palabra significa en la poesía. No recurre a grandilocuencias ni a un lenguaje impostado. No lo necesita.

Conocer la historia de la autora: en tiempos en los que lo rancia de épocas que parecían superadas vuelve a emerger, es importante conocer las barbaridades que se hicieron en nombre de no sé sabe muy bien quién. Buscad y leed la biografía de Paca, también os removerá por dentro.

Lo que más me ha gustado: el poema “El último mohicano”, del que os dejo el inicio:

“No tuve nada y, sin embargo, de algún modo,

Comprendo que lo tuve todo.

No teníamos nada, nada

salvo el miedo, el dolor,

el estupor que produce la muerte.

Cuando mataron a mi padre

nos quedamos en esa zona de vacío

que va de la vida a la muerte,

dentro de esa burbuja última que lanzan los ahogados,

como si todo el aire del mundo se hubiese agotado de pronto.

Ahí nos quedamos,

como peces en una pecera sin agua,

como los atónitos visitantes de un planeta vacío”.

Lo que menos me ha gustado: sin duda, la sensación final que se queda al volver a estudiar esas atrocidades de un pasado no tan lejano, donde los que eran “españoles de bien”, esos que reclaman ahora poder, nos dejaron sin algunos de los mejores genios por pensar, ser o amar diferente.

¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?

¡Un abrazo!

“Desdichados,

poca ganancia es la vuestra

si nunca habéis perdido nada”.

Paca Aguirre en “Los trescientos escalones”.