Leer con el corazón/ Reading with the heart

¿Sabéis esos libros que te atrapan desde la primera página? ¿Esos que de verdad disfrutas, que se te quedan dentro? Yo acabo de descubrir uno. Me lo trajeron los Reyes Magos y, como siempre, acertaron totalmente: «La ladrona de libros«, de Markus Zusak. Una auténtica delicia.

Probablemente lo conozcáis porque se ha hecho la película hace poco pero, aun gustándome mucho el cine, dudo que sea mejor que el libro. Por cómo está escrito, por lo original en la forma, por el lenguaje… Es de esos libros que tienes que leer despacito para disfrutar de cada palabra, de cada frase… ¿Os ha pasado alguna vez?

Además, los libros se presentan como el mejor regalo del mundo… ¿Qué más se puede pedir? Os lo recomiendo a todos y a todas, estoy seguro de que os gustará tanto como a mí.

«Creo que parte de mi amor a la vida se la debo a mi amor a los libros».

Adolfo Bioy Casares

 

Do you know those books that catch your attention from the first page? Those that you really enjoy, that stay inside of you? I have just found one out. It was a present from the Three Wise Men and, as they always do, they hit the target: «The book thief«, by Markus Zusak. A complete delight.

You’ll probably heard about it because they have made a movie recently but, even if I like movies a lot, I doubt that it is as good as the book. Because of the way it has been written, because of its originality, because of the language… It is one of those books that you have to read very slowly to enjoy every word, every sentence… Has it ever happened to you as well?

Furthermore, books are presented as the best of the presents in the world… What else can we ask for? I reccomend you all to read it, I am sure you will like it as well as I do.

«I think part of my love for life I owe it to my love for books».

Adolfo Bioy Casares

Fantástica fantasía/ Fantastic fantasy

Hay algunas personas que consideran que la literatura juvenil-fantástica no debería compararse con la literatura «tradicional». Yo me pregunto, ¿por qué? ¿Qué diferencias tan grandes existen? ¿El público al que se dirige? ¿El tipo de escenarios? ¿Los personajes? ¿Los argumentos?

Si la literatura es el «arte que emplea como instrumento la palabra», ¿por qué ha de ser un género más o menos literatura que otro?

Quizás sea que el éxito abrumador que sagas como Harry Potter, Crepúsculo, Los Juegos del Hambre o, yéndonos a lo nacional, Memorias de Idhún lo que «enfada» a aquellos cuya opinión no es positiva acerca de la fantasía. No hablamos solo de los libros. Cualquier saga que se digne (a excepción de lo escrito en España, aunque no se entienda) tiene sus películas, igual o más de exitosas. ¿Qué me decís de Juego de Tronos? Fantasía pura y dura, brujas y dragones incluidos, y millones de personas leyendo los libros y/o viendo la serie (que es espectacular, todo sea dicho). ¿No es esto literatura?

Siempre desde la humilde opinión de quien intenta hacerse un hueco como escritor infantil-juvenil, os digo que lo es. Mientras he estado escribiendo El destino de Tamarán he podido experimentar lo que significa escribir un libro, escribir literatura y, aunque mis libros cuenten con criaturas y mundos fantásticos, animales que hablan u otros elementos fantásticos, el proceso, la intención y el resultado son los mismos que si escribiera sobre algo real.

Por todo esto, a los que piensan que la literatura fantástica es un género menor, los invito a que se olviden de los prejuicios y lean alguno de estos libros con el único propósito de disfrutar la lectura porque, al fin y al cabo, eso es lo que buscamos en un libro, ¿no?

«Solo la fantasía permanece siempre joven; lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca».

Friedrich Schiller

 

There are some people who think that fantasy and young literature should not be compared to “traditional” literature. I wonder, why? What are the huge differences between them? The target? The kind of scnearios? The characters? The plots?

If literatura is the “Written works, especially those considered of superior or lasting artistic merit”, why should it be a minor genre?

Maybe is the extremely success of sagas as Harry Potter, Twilight, The Hunger Games or, talking about Spain, Memorias de Idhún what upsets those whose opinions about fantasy  is not that positive. We are not talking just about books. Each saga has its own movies (with the exception of those written in Spain, even if it has no sense at all), with the same success. What about Game of Thrones? Pure fantasy, witches and dragons included, and millions of people reading the books and/or watching the tv show (amazing, by the way). Isn’t it literature?

Always from the humble opinión of one who is trying to find his place as a kids and Young writer, iI say it is. While I have been writing El destino de Tamarán I have had the chance of experimenting what writing a book means, writing literature and, even if my books have fantastic creatures and worlds, animals that are able to talk or any other fantastic elements, the process, the goal and the result are the same ones as if I was writing about something real.

Because all that, to those who think that fantastic literature, I invite them to forget about prejudices and to read some of these books with the only purpose of enjoying the reading because, at the end, this is what we look for when we read a book, isn’t it?

«Only fantasy remains young forever; what has never happened can never get older».

Friedrich Schiller

 

Un poco de ayuda/ A little help

Ahora que “El destino de Tamarán” está terminado, he puesto a “trabajar” a mis correctores oficiales… David ya hizo una revisión a fondo que me ayudó muchísimo. Manuel también hizo lo propio, dándome consejos (como siempre) utilísimos. Almudena. Mónica. Sara. Felipe. Y, por supuesto, mi primera lectora… ¡Mi madre!

Después de la paliza mental que supone terminar cualquier texto, es normal que muchos errores, ya sean ortográficos, de estilo o de cualquier tipo, así que es muy aconsejable que unos ojos ajenos le echen un vistazo con papel y boli a mano para ir anotando lo que encuentren.

Creedme, aunque penséis que vuestros textos estén perfectos y sepáis que vosotros mismos los habéis revisado un millón de veces, seguirá habiendo errores que no podréis ver. Vuestros amigos o familiares, si están dispuestos, os ayudarán a encontrarlos.

Vosotros lo agradeceréis, vuestros textos, también, y si vuestra idea es mandarlo a alguna editorial, seguro que todo estará mucho más correcto y que también lo agradecerán.

Así que, ya sabéis, escribid, revisad y sobornad a vuestros allegados para que ofrezcan un poco de ayuda. Seguro que ellos, aunque no os lo digan, también os lo agradecen.

“Solo tenemos lo que damos”.

Isabel Allende

Now that “El destino de Tamarán” is finished, my oficial correctors are “working” on it… David made an intensive revision that helped a lot. Manuel also revised it, giving me some advises as useful as always. Almudena. Mónica. Sara. Felipe. And, of course, my first reader… My mum!

After the mental fatigue due to finishing a text, it is normal that many mistakes, ortographical, of stile or any other type, so it is very recomendable that other eyes can take a look at it with a pen and some paper to write down everything they find out.

Believe me, even if you think that your texts are perfect and you have revised them a million times, there will be some erros still that you will not be able to see. Your friends or family, if they want to do it, will help you to find them out.

You will be welcome, your texts will be as well, and, if your idea is sending them to a publishing house, you can be sure that they will be more correct and the editors will be welcome too.

So, write, revise the texts and blackmail your closest friends or family members to offer you a little help. They will be welcome as well, even if they do not say it.

“We only have what we give”.

Isabel Allende

Buscando la inspiración

Hay muchas veces que, al sentarnos a escribir, notamos que nos faltan las ideas. Hay momentos, rachas de «lucidez» en los que las palabras parecen escribirse solas, directamente de tu cabeza al ordenador. Hay otras épocas, de diversa duración, en los que parece que las musas nos dan la espalda y nos dificultan el trabajo. Picasso decía eso de «la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando» (hoy os vais a ir con dos frases en lugar de una), pero es cierto que hay algunos truquillos que, por lo menos a mí, ayudan bastante.

1) La música.

Me imagino que, como en todo, cada uno tendrá sus gustos y sus preferencias. Supongo, también, que depende de lo que se esté escribiendo, vendrá mejor un tipo de música u otro. En mi caso, al escribir (por el momento) fantasía, el cuerpo me pide escuchar a cantantes como Enya o Dido o, simplemente, música celta, alguna que invite a imaginar lugares mágicos. A veces también he escuchado algo de Evanesence, sobre todo en los momentos en los que hay alguna lucha. Como digo, la elección depende de muchos factores. ¿Tenéis alguna recomendación?

2) Los viajes.

Viajar a sitios desconocidos o volver a esos lugares que siempre nos han servido para pensar, para buscar algo de tranquilidad, es algo que siempre es bueno a la hora de buscar inspiración. Yo acabo de llegar de pasar cuatro días en Escocia, principalmente en Edimburgo, aunque también hemos podido ver algunos lagos, un castillo y un Parque Nacional. Es cierto que Edimburgo (según nos dijo el guía, la segunda ciudad más gótica del mundo, después de Bucarest) invita mucho a esa magia de la que os hablo. Los edificios, los bosques, la luz grisácea, incluso los cementerios son lugares impresionantes que no dejan a nadie indiferente. También cuenta el hecho de haberme podido tomar un café en «The elephant house», la cafetería donde J .K. Rowling escribió la mayor parte de Harry Potter, o que haya visto las tumbas de William McGonagall o de Tom Riddle en Greyfriars Graveyard, de donde sacó algunos de los nombres que luego emplearía. Saber que alguien como ella buscó la inspiración en esa ciudad para escribir toda la inmensidad de Harry Potter es algo muy, muy grande. Y solo os comento que mi próximo viaje es a Copenhague, ciudad en la que vivió Hans Christian Andersen la mayor parte de su vida…

3) El cine.

A veces el cine, los documentales y demás material audiovisual es una gran ayuda para buscar la inspiración. Buscad películas que tengan que ver con aquello que estáis escribiendo. Ved documentales de lugares a los que es difícil viajar y que creéis que os pueden servir. Para «El destino de Tamarán» la mayor parte de lo que he escrito ha salido de mi imaginación (aunque los recuerdos que tenemos siempre influyen), pero para un proyecto que tengo en mente voy a tener que ver muchos, muchos, muchos documentales… Algún día os contaré.

4) Los libros.

Qué os puedo decir que no os haya dicho ya sobre la importancia que tiene leer, en general, y, también, para inspirarnos. No voy a repetir lo mismo, que la entrada ya está siendo lo suficientemente larga, así que os remito el artículo que escribí para la gente de Boolino http://www.boolino.com/es/blogboolino/articulo/lee-lee-y-lee-escribe-escribe-y-escribe/ Al menos en mi caso, si en algún momento me atasco, leer algún libro de la misma temática que estoy escribiendo ayuda, y mucho. Si tengo que elegir un libro que me haya sido útil al estar escribiendo «El destino de Tamarán», me quedo con la saga de «Elric de Melniboné», de Michael Moorcock, saga que aprovecho para recomendaros a todos.

Como todo lo que escribo en este blog, esta entrada está enfocada a la escritura, pero seguro que todos aquellos que realicéis alguna actividad creativa tenéis también vuestros métodos para buscar inspiración, y me encantaría que los compartierais.  Siento que me haya extendido más de la cuenta… ¡Un abrazo a todos!

“La inspiración es un huésped que no visita de buena gana al perezoso”. 

Piotr Ilich Chaikovski

Al mal tiempo, buena cara

Y es que no me queda otra opción que seguir, como dirían los chicos de Melón Diesel, «sacando corazón a un día gris». No, no me pasa nada. Sí, estoy estupendamente. Lo que pasa es que hablé con mi editor para ver qué pasaba con la publicación de «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados», para saber por qué se estaba retrasando tanto todo y su respuesta fue como un jarro de agua fría, helada, más bien. Resulta que la imprenta, en la que el libro lleva desde el 25 de noviembre, está en concurso de acreedores. ¿Qué pasa, entonces? Pues pasa que ni siquiera tenemos garantizado que el trabajo vaya a salir adelante. Sigo teniendo la mínima esperanza de que, aunque tarden, terminen por tirar esa primera edición con la que poder empezar a moverme, solo pido eso.

No le hecho la culpa a nadie, pues nadie la tiene, y no voy a entrar a criticar a quienes hacen las leyes, a quienes nos ahogan cada día para ser ellos un poco más ricos, porque tendría que abrir otro blog y tendría para escribir una entrada diaria en lugar de semanal. Lo único que puedo hacer es seguir esperando. Tener paciencia (menos mal que tengo sacos de ella) y seguir esperando al día en que, por fin, tenga el libro en mis manos. Mientras tanto, en lugar de bajar los brazos y de desesperarme he tomado varias decisiones.

1) Seguir publicando la entrada semanal del blog, aunque a veces pienso que se me acaban las posibilidades y que no hay nadie a quien le interesen. Os pido paciencia también a vosotros, el blog nació cuando supe que el libro iba a ser publicado, pero esta serie de catastróficas desdichas me han obligado a desviarme un poco del rumbo marcado.

2) Volcarme de lleno en la revisión de «El destino de Tamarán». Ya me va quedando menos para dejarlo rematado y visto para sentencia. Seguir trabajando en él es lo que más me ayuda a mantener despierto mi sueño de ser escritor.

3) Empezar a buscar ideas para los siguientes proyectos que tengo en mente (algunos ya empezados), porque en cuanto termine con Tamarán, me pondré manos a la obra con el que crea más conveniente.

Y nada más. Sé que es una entrada un poco aburrida, pero os merecéis una explicación de por qué el libro sigue sin llegar, y esta me parecía la mejor manera de hacéroslo saber. Un abrazo a todos, ¡mandadme vuestros ánimos!

«Si la noche es tan oscura que no llegas a divisar tus propias manos, puedes estar seguro de que el alba está muy cerca».

Proverbio árabe

Agoney, Guardián del Bosque

Después de haberos mostrado ya un poquito más de «El destino de Tamarán», haciendo esta entrada para compartir el principio de esta historia en la que he volcado tanto tiempo, tanto esfuerzo y tanto amor  https://jorgepozosoriano.com/2013/11/13/el-destino-de-tamaran/ , hoy quiero presentaros a un personaje muy especial para mí.

Había oído muchas veces a algunos escritores hablando del proceso de creación de personajes, pero hasta que empecé a escribir Tamarán, no había experimentado lo que de verdad significaba. Como podréis imaginar, en un libro de estas características, he tenido el inmenso placer de crear personajes totalmente diferentes y, literalmente, desde cero. Con esto quiero decir que no ha sido únicamente darle personalidad a personajes humanos. En un mundo inventado, creado de la nada, hay espacio suficiente para criaturas fantásticas que me han obligado a exprimirme los sesos hasta casi convertirlos en zumo. Algunas de las criaturas son comunes de algunas mitologías o de la propia literatura fantástica, como es el caso de Agoney, pero otras os resultarán totalmente desconocidas, ya que han salido de mi imaginación. A esos los conoceréis más tarde, cuando a alguna editorial le guste la historia y me la publique… Por el momento, os tendréis que conformar con Agoney

Cuando salió de su asombro y de su miedo, buscó entre las ramas de los árboles al causante del estruendo que le había salvado de los duendes alados, pero no pudo ver nada ni a nadie hasta que el desconocido héroe, que también se hallaba oculto, salió de su escondrijo. Lo hizo con prudencia y con un cierto temor al no saber nada del pequeño humano al que acababa de salvar la vida, con paso lento y elegante, primero una pata, luego la de al lado y luego las dos de atrás, hasta que Gabriel pudo ver su mitad equina y su otra mitad humana. Nunca antes había visto un centauro de carne y hueso, y se quedó impresionado por su belleza. El cuerpo parecía haber sido delineado con escuadra y cartabón, haciendo perfecta cada línea, cada ángulo entre músculo y músculo, como una exquisita obra de arquitectura. Su grueso cuello demostraba la enorme fuerza de aquel ser y comprendió entonces la brutalidad del golpe que había hecho temblar al mismo bosque. Los rasgos de su cara eran más de un dios que de un centauro. No había nada fuera de su lugar ni existía en él una proporción inadecuada. Los labios eran carnosos como una fruta madura que se deshace en el primer mordisco. Los ojos, rasgados lo justo para darle a su mirada una sensualidad absoluta que parecía encender todo objeto al que se dirigía, una mirada digna de levantar al más insumiso de los imperios. El pelo, oscuro como el fondo de un pozo, estaba recogido a modo de moño detrás de su cabeza, otorgándole aún más belleza. Era un ser maravilloso, tanto por lo bello como por lo poderoso. Majestuoso como un dios, pero tan real como el propio fuego del sol o la claridad plateada de la luna y las estrellas.

¿Qué os parece? Me encantaría que me dierais alguna opinión al respecto, ¡y que no sea solo de mi madre! Que la pobre se lo curra un montón y el resto sois unos vagos… 😉

«Mi objetivo como escritor es desaparecer dentro de la voz de mi historia, convertirme en esa voz.»

Michael Dorris

Libros, historia, magia…

Las bibliotecas siempre me han parecido lugares únicos. Un universo donde perderse entre estanterías repletas de libros; entre libros repletos de historias; entre historias repletas de magia.

Por suerte, he estudiado en un buen colegio, el Real Armada, y un buen instituto, el Felipe II, ambos públicos (¡viva la educación pública!), pero la biblioteca, o bien brillaba por su ausencia, o era un lugar bastante triste. Es un recuerdo que no tengo y que me habría gustado adquirir. Sin embargo, los que hayáis visto películas americanas o inglesas que sucedan entre las aulas, habréis visto que las bibliotecas allí son otra historia. Yo lo he podido comprobar en el instituto donde estoy trabajando con la beca de auxiliar de conversación en Londres, Oaks Park High School (público también). No solo es un espacio donde poder acudir a encontrar alguna lectura o, simplemente, a leer. Yo mismo doy algunas clases allí. Bien organizada. Bien decorada. Hacen, incluso, murales con distintos tipos de libros, temas, etc. Además, las bibliotecarias, Miss Hayes y Miss Ford, son MARAVILLOSAS. Me dan tarta casera, me ofrecen café y hacen algo que a mí me alegra cada día: me saludan con una sonrisa siempre que me ven.

Ellas han sido las culpables de que haya realizado algo que me encanta. Con motivo de la semana internacional, una de ellas me pidió ayuda para una actividad que tenía en mente. Había seleccionado varios libros de cuentos con ediciones bilingües. Quería leerles ese cuento en los dos idiomas, y pensó en mí para leer la historia en español. Por supuesto, dije que sí.

Hemos leído «The dragon’s tears«, «Las lágrimas del dragón«.Ha sido breve, pero mientras leía y miraba las caras de esos alumnos, me he emocionado. Me he emocionado porque eso es lo que me gusta hacer. Leer. Educar. Fomentar la lectura. Ofrecerles historias, libros, literatura. Al terminar, Miss Hayes les ha dicho que soy escritor, que estoy a punto de publicar un libro de cuentos en España… Y algunos han puesto cara de «really?» 🙂 Luego, por supuesto, me han preguntado que de qué parte de España era y que si, siendo de Madrid, era seguidor del Real Madrid.

Una vez más, he pensado que algún día, espero que no muy lejano, podré estar delante de un grupo de niños haciendo esta misma actividad, contándoles un cuento, pero uno escrito por mí. Se me pone la carne de gallina…

Eso es todo por esta semana, quería compartir con vosotros lo bien que me he sentido haciendo de cuentacuentos.

¿Creéis que merece la pena leerles en voz alta a los niños? ¿Que sirve de algo contarles cuentos? Sigo abierto a cualquier sugerencia que podáis hacer.

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.

Mario Vargas Llosa

Y las musas llegaron…

Una idea que siempre tuve clara cuando supe que iba a venir a Londres era que iba a aprovechar todo el tiempo que pudiera para escribir. Pues bien, no lo he hecho tanto como me habría gustado. Primero, porque en el portátil que traje, el de mi padre (¡gracias, papi!) no tenía el paquete de Office, así que tuve que esperar a encontrar uno. Después, mi casa, aunque muy bonita, no es muy cómoda para escribir. Tengo dos opciones: cama o taburete en la barra de la cocina. No, ninguna de las dos es aconsejable para mi ya de por sí molida espalda.

La siguiente opción era hacer lo que la genial J. K. Rowling, esto es, ir a escribir a una cafetería. Sí, suena genial, lo sé, pero… ¿Y lo calentito que se está en casa? Al final, siempre optaba por plantarme el pijama y tratar de avanzar en la revisión de «El destino de Tamarán», con fatales resultados tanto para la novela como para mi columna vertebral y mi cuello.

Pero esta semana, por fin, he vencido a la pereza y he bajado a un Costa Café que tengo al lado de casa (con sus sillas y sus mesas, que tanto echo en falta). Y las musas llegaron… ¡Por fin! Vale que el café es un poco caro y no es el mejor del mundo, pero ha sido una mañana muy, muy, muy provechosa. No solo he terminado la escena que se me estaba atragantando, sino que he sido capaz de cuadrarla dentro del capítulo en cuestión, corregirlo y avanzar hasta el siguiente capítulo. Tengo que seguir cambiando algunas cosillas por estos añadidos que estoy haciendo, pero estoy muy contento con el resultado y muy orgulloso de, por fin, haberme dado cuenta de que «la Rowling» sabe de esto de escribir un poquito más que yo… Y, si ella buscó la comodidad de las cafeterías escocesas, yo haré lo propio con las londinenses.

Por el momento, parece que, definitivamente, arranco en serio. ¡Deseadme suerte!

“El fracaso implicó deshacerse de todo lo innecesario. Dejé de fingir ante mí misma ser algo que no era, y comencé a dedicar todas mis energías a terminar el único trabajo que me importaba”.

J. K. Rowling (tenía que ser una frase suya).

El proceso de revisión

Sí, aún sigo esperando noticias sobre fechas de «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados»… Menos mal que tengo paciencia casi ilimitada… 😉 Así que, antes que seguir esperando sin más, he decidido continuar con algunos de los proyectos que tengo empezados.

El principal de todos, como ya sabéis, es la primera parte de «El destino de Tamarán». Hace un par de semanas publiqué la entrada en la que incluí opiniones positivas de algunas personas que lo han leído, «Gusanillos que pican«. Esta semana, voy a hacer lo contrario. Casi todas las personas que han podido leerlo han tenido las mismas críticas en cuanto a lo que se podría mejorar y/o cambiar, añadir, eliminar… Y siempre he sido bastante inteligente al respecto, pues he intentado hacerles todo el caso posible.

Algunos de los comentarios me informan de que la trama podría enmarañarse bastante más; que algunos personajes pueden tener mucha más vida; que Gabriel, el protagonista, muchas veces está a la sombra de otros personajes; intentar que el narrador no tenga tanta información; reubicar los momentos de realidad (ya lo entenderéis) para que no resulten pesados; crear más expectaciónGRACIAS, tanto a las editoriales como a los amigos, familiares y conocidos que lo habéis leído y me habéis dado tantos buenos consejos 🙂

De momento, el resultado es que he añadido más de cincuenta páginas desde el primer borrador; he incluído nuevas tramas para intentar que el lector se enganche más a la historia; hay mucho más sobre casi todos los personajes, entre ellos Gabriel; los momentos de realidad, salvo alguna excepción en la que es imposible, están al final de algunos capítulos; hay más información sobre Tamarán y sus distintos reinos… En definitiva, y siempre desde mi opinión, creo que está quedando muchísimo mejor y espero que, una vez que acabe con esta revisión y lo envíe a las editoriales, lo vean con mejores ojos. Y espero, también, que el hecho de tener un libro ya publicado no les haga tener tanto miedo a la hora de publicar.

Mientras que ese momento llega, seguiré leyendo, releyendo, corrigiendo, revisando, cambiando, suprimiendo, añadiendo, reubicando… Vamos, volviéndome loco, que no es un trabajo nada fácil…

¡Necesito vuestros ánimos! 🙂 Y he visto que todas las semanas recibo bastantes visitas de países distintos al mío, sobre todo latinoamericanos, y me encantaría que, alguna vez, me dejarais un comentario  presentandoos y que me dierais vuestra opinión, pues la apreciaré tanto como siempre hago.

¡Un abrazo a todos! (Sí, estoy con muchas ganas de seguir avanzando… ¿Me acompañáis?)

«Cometer un error y no corregirlo es otro error».

 Confucio

Gusanillos que pican

Liado otra vez con una revisión más de “El destino de Tamarán”, he creído conveniente quitarle el polvo a algunas de las críticas y opiniones que ha recibido hasta ahora para venirme un poco arriba. Algunas vienen de amigos. Otras, de conocidos. Algunas otras, de editoriales. Por supuesto que también hay (y habrá) opiniones negativas, pero ahora mismo, metido como estoy en la revisión, prefiero pensar en las buenas, que me animo más.

Las comparto con vosotros para ver si consigo que os pique un poco el gusanillo y os volváis una masa numerosísima que reclame a las editoriales que lo publiquen porque necesitáis leerlo como el respirar 😉 Ya me iréis diciendo…

“Destaca la corrección en el estilo y te aseguro que eso es bastante bueno”.

“Creemos que tiene méritos importantes, como por ejemplo la primera transición entre la historia realista y el relato de fantasía, que es suave desde un punto de vista narrativo y muy apropiada como presentación de los dos mundos en los que se mueven los personajes”.

“Jorge Pozo, con una trilogía en preparación que ahonda en el género, aprovechando riquezas de nuestra tradición, como los nombres y ritos de la cultura Guanche. No le quiten ojo tampoco a este joven con vocación de clásico, háganme caso”.

Me encanta cómo escribes, el libro es una pasada, me gusta mucho el continuo contraste de realidad y ficción que haces, y cómo utilizas el sentimiento para encauzar y enganchar la historia, me gusta cómo continuamente pones parte de ti en el libro, y lo haces de alguna forma biográfica. Me voy imaginando a los personajes, el Gran Gélido, por ejemplo…”

“Comentarte que en las primeras 10 paginas me has cautivado y has hecho que casi llore en una ocasión, no se si es lo que querías o si acaso importa mi reacción pero por el momento el libro me esta encantando! Seguiré leyendo, aunque te advierto que soy una lectora lenta, y espero que tu proyecto siga viento en popa!!! Me encanta como escribes! Felicidades!”

“A mí me parece muy interesante, juega con ese hilván de lo real y lo fantástico que ha dado tan buenos resultados con Narnia, por ejemplo, o Laura Gallego. Es un chico muy joven, pero yo creo que es un diamante en bruto, con una narrativa y un estilo muy solvente”.

“Tienes una imaginación fantástica, en serio. Creo que, en serio, naciste para escribir!! Me gusta la historia, el estilo, me gusta cómo expresas las emociones humanas y … Me quedó con ganas de leer más… Te seguiré apoyando, porque me parece que de verdad te mereces ser escritor, que te publiquen todo lo que escribas y poder hacer lo que te gusta”.

¿Qué decís? ¿Tenéis ganas de saber más sobre «El destino de Tamarán?

“Tras el vivir y el soñar está lo que más importa: despertar».

Macrobio