Al mal tiempo, buena cara

Y es que no me queda otra opción que seguir, como dirían los chicos de Melón Diesel, «sacando corazón a un día gris». No, no me pasa nada. Sí, estoy estupendamente. Lo que pasa es que hablé con mi editor para ver qué pasaba con la publicación de «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados», para saber por qué se estaba retrasando tanto todo y su respuesta fue como un jarro de agua fría, helada, más bien. Resulta que la imprenta, en la que el libro lleva desde el 25 de noviembre, está en concurso de acreedores. ¿Qué pasa, entonces? Pues pasa que ni siquiera tenemos garantizado que el trabajo vaya a salir adelante. Sigo teniendo la mínima esperanza de que, aunque tarden, terminen por tirar esa primera edición con la que poder empezar a moverme, solo pido eso.

No le hecho la culpa a nadie, pues nadie la tiene, y no voy a entrar a criticar a quienes hacen las leyes, a quienes nos ahogan cada día para ser ellos un poco más ricos, porque tendría que abrir otro blog y tendría para escribir una entrada diaria en lugar de semanal. Lo único que puedo hacer es seguir esperando. Tener paciencia (menos mal que tengo sacos de ella) y seguir esperando al día en que, por fin, tenga el libro en mis manos. Mientras tanto, en lugar de bajar los brazos y de desesperarme he tomado varias decisiones.

1) Seguir publicando la entrada semanal del blog, aunque a veces pienso que se me acaban las posibilidades y que no hay nadie a quien le interesen. Os pido paciencia también a vosotros, el blog nació cuando supe que el libro iba a ser publicado, pero esta serie de catastróficas desdichas me han obligado a desviarme un poco del rumbo marcado.

2) Volcarme de lleno en la revisión de «El destino de Tamarán». Ya me va quedando menos para dejarlo rematado y visto para sentencia. Seguir trabajando en él es lo que más me ayuda a mantener despierto mi sueño de ser escritor.

3) Empezar a buscar ideas para los siguientes proyectos que tengo en mente (algunos ya empezados), porque en cuanto termine con Tamarán, me pondré manos a la obra con el que crea más conveniente.

Y nada más. Sé que es una entrada un poco aburrida, pero os merecéis una explicación de por qué el libro sigue sin llegar, y esta me parecía la mejor manera de hacéroslo saber. Un abrazo a todos, ¡mandadme vuestros ánimos!

«Si la noche es tan oscura que no llegas a divisar tus propias manos, puedes estar seguro de que el alba está muy cerca».

Proverbio árabe

La lectura en las clases de inglés

Sí, aún seguimos a la espera de recibir noticias sobre la publicación de «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados», y yo sigo pensando qué puedo ofreceros mientras que os pueda interesar… Hay veces que escribo sobre educación. Otras lo hago sobre literatura. También os he ofrecido algún fragmento de los propios cuentos animalados o de «El destino de Tamarán». Pues bien, esta semana le toca el turno al inglés. Como muchos sabéis, este año estoy trabajando en Londres con una beca de auxiliar de conversación, beca a la cual pude acceder al graduarme en Maestro en educación primaria con mención especial en lengua inglesa. Así que, en principio, cuando vuelva a Madrid (espero) trabajaré de profesor de inglés en algún colegio de primaria.

Durante la carrera, hemos tenido que trabajar distintos aspectos relacionados con la enseñanza de esta materia, incluido el «storytelling«, o lo que es lo mismo, la lectura en voz alta. En una de las asignaturas, la que nos enseñó cómo trabajar las destrezas orales, nos pidieron que contáramos una historia en inglés y una rima o canción que tuviera alguna relación con ella. Podíamos buscar cualquier historia y rima que nos gustarna o escribirlas nosotros mismos. Supongo que os imagináis lo que hice. No os doy más la paliza, os dejo directamente con «Mike, the monkey» y con «We go to the zoo», la historia y la cancioncilla que escribí. I hope you’ll like them! (¡Espero que os gusten!)

Mike, the monkey

Since the moment Mike was born,

he wanted to know everything about the rest of the animals of the zoo.

So, every time he saw one of them,

He shouted loudly: What is your name?

He saw Gina, the giraffe, and she said to him:

I’m Gina, the giraffe, as you can see!

He saw Ellie, the elephant, and she said to him:

I’m Ellie, the elephant, as you can see!

He saw Lino, the lion, and he said to him:

I’m Lino, the lion, as you can see!

He saw Dolly, the dolphin, and she said to him:

I’m Dolly, the dolphin, as you can see!

He saw Sonia, the snake, and she said to him:

I’m Sonia, the snake, get out of my way!

And Mike felt so sad, he wanted to have new friends,

and Sonia, the snake, said: “Get out of my way!”

He went with his friends to Sonia’s cage,

and they said to her: We want to have friends!

And Sonia felt lonely when she saw all of them,

so, firmly, she said: So, why don’t be friends?

And Mike felt so happy, he smiled again.

He loves his zoo and he loves all of his friends!

 

Y aquí va la poesía-canción:

We go to the zoo

We go to the zoo,

are you coming too?

Yes I am,

to see my friends,

so can I go with you?

Yes, of course you can,

and also all your friends,

we’ll see Miss Fox                  

and Mister Frog

and have some tea with them.

We’ll visit Mike the monkey

and Miss and Mister Donkey,

and we will stay

with them to play

and dance some funny funky.

Gina will also come,

with Miss Gorilla and son.

And we will sing

“The Lion King”,

because it’s Lino’s song.  

And Ellie and her sister

will come and say “Hey, Mister!”

And we will eat

some chips with meat

and we’ll say some tongue twisters.

Then, we’ll go to the pool

to visit Dolly’s school          

and swim with them

and jump and learn

to do it nice and cool.

And Sonia the snake will be

the last animal we’ll see.

“It’s been a nice day”,

that is what she say,

“and thanks for visiting me!”

 

Incluso los que somos profesores de inglés podemos trabajar la lectura en primaria. Es tan sencillo como encontrar historias que se adapten al nivel de nuestros alumnos, poner un poco de gracia y leer… Seguro que ellos lo agradecen. ¿Qué os parecen las historias? ¿Os gustan? ¿Las usaríais en vuestras clases?

«Cada idioma es un modo distinto de ver la vida».

Federico Fellini

Agoney, Guardián del Bosque

Después de haberos mostrado ya un poquito más de «El destino de Tamarán», haciendo esta entrada para compartir el principio de esta historia en la que he volcado tanto tiempo, tanto esfuerzo y tanto amor  https://jorgepozosoriano.com/2013/11/13/el-destino-de-tamaran/ , hoy quiero presentaros a un personaje muy especial para mí.

Había oído muchas veces a algunos escritores hablando del proceso de creación de personajes, pero hasta que empecé a escribir Tamarán, no había experimentado lo que de verdad significaba. Como podréis imaginar, en un libro de estas características, he tenido el inmenso placer de crear personajes totalmente diferentes y, literalmente, desde cero. Con esto quiero decir que no ha sido únicamente darle personalidad a personajes humanos. En un mundo inventado, creado de la nada, hay espacio suficiente para criaturas fantásticas que me han obligado a exprimirme los sesos hasta casi convertirlos en zumo. Algunas de las criaturas son comunes de algunas mitologías o de la propia literatura fantástica, como es el caso de Agoney, pero otras os resultarán totalmente desconocidas, ya que han salido de mi imaginación. A esos los conoceréis más tarde, cuando a alguna editorial le guste la historia y me la publique… Por el momento, os tendréis que conformar con Agoney

Cuando salió de su asombro y de su miedo, buscó entre las ramas de los árboles al causante del estruendo que le había salvado de los duendes alados, pero no pudo ver nada ni a nadie hasta que el desconocido héroe, que también se hallaba oculto, salió de su escondrijo. Lo hizo con prudencia y con un cierto temor al no saber nada del pequeño humano al que acababa de salvar la vida, con paso lento y elegante, primero una pata, luego la de al lado y luego las dos de atrás, hasta que Gabriel pudo ver su mitad equina y su otra mitad humana. Nunca antes había visto un centauro de carne y hueso, y se quedó impresionado por su belleza. El cuerpo parecía haber sido delineado con escuadra y cartabón, haciendo perfecta cada línea, cada ángulo entre músculo y músculo, como una exquisita obra de arquitectura. Su grueso cuello demostraba la enorme fuerza de aquel ser y comprendió entonces la brutalidad del golpe que había hecho temblar al mismo bosque. Los rasgos de su cara eran más de un dios que de un centauro. No había nada fuera de su lugar ni existía en él una proporción inadecuada. Los labios eran carnosos como una fruta madura que se deshace en el primer mordisco. Los ojos, rasgados lo justo para darle a su mirada una sensualidad absoluta que parecía encender todo objeto al que se dirigía, una mirada digna de levantar al más insumiso de los imperios. El pelo, oscuro como el fondo de un pozo, estaba recogido a modo de moño detrás de su cabeza, otorgándole aún más belleza. Era un ser maravilloso, tanto por lo bello como por lo poderoso. Majestuoso como un dios, pero tan real como el propio fuego del sol o la claridad plateada de la luna y las estrellas.

¿Qué os parece? Me encantaría que me dierais alguna opinión al respecto, ¡y que no sea solo de mi madre! Que la pobre se lo curra un montón y el resto sois unos vagos… 😉

«Mi objetivo como escritor es desaparecer dentro de la voz de mi historia, convertirme en esa voz.»

Michael Dorris

Libros, historia, magia…

Las bibliotecas siempre me han parecido lugares únicos. Un universo donde perderse entre estanterías repletas de libros; entre libros repletos de historias; entre historias repletas de magia.

Por suerte, he estudiado en un buen colegio, el Real Armada, y un buen instituto, el Felipe II, ambos públicos (¡viva la educación pública!), pero la biblioteca, o bien brillaba por su ausencia, o era un lugar bastante triste. Es un recuerdo que no tengo y que me habría gustado adquirir. Sin embargo, los que hayáis visto películas americanas o inglesas que sucedan entre las aulas, habréis visto que las bibliotecas allí son otra historia. Yo lo he podido comprobar en el instituto donde estoy trabajando con la beca de auxiliar de conversación en Londres, Oaks Park High School (público también). No solo es un espacio donde poder acudir a encontrar alguna lectura o, simplemente, a leer. Yo mismo doy algunas clases allí. Bien organizada. Bien decorada. Hacen, incluso, murales con distintos tipos de libros, temas, etc. Además, las bibliotecarias, Miss Hayes y Miss Ford, son MARAVILLOSAS. Me dan tarta casera, me ofrecen café y hacen algo que a mí me alegra cada día: me saludan con una sonrisa siempre que me ven.

Ellas han sido las culpables de que haya realizado algo que me encanta. Con motivo de la semana internacional, una de ellas me pidió ayuda para una actividad que tenía en mente. Había seleccionado varios libros de cuentos con ediciones bilingües. Quería leerles ese cuento en los dos idiomas, y pensó en mí para leer la historia en español. Por supuesto, dije que sí.

Hemos leído «The dragon’s tears«, «Las lágrimas del dragón«.Ha sido breve, pero mientras leía y miraba las caras de esos alumnos, me he emocionado. Me he emocionado porque eso es lo que me gusta hacer. Leer. Educar. Fomentar la lectura. Ofrecerles historias, libros, literatura. Al terminar, Miss Hayes les ha dicho que soy escritor, que estoy a punto de publicar un libro de cuentos en España… Y algunos han puesto cara de «really?» 🙂 Luego, por supuesto, me han preguntado que de qué parte de España era y que si, siendo de Madrid, era seguidor del Real Madrid.

Una vez más, he pensado que algún día, espero que no muy lejano, podré estar delante de un grupo de niños haciendo esta misma actividad, contándoles un cuento, pero uno escrito por mí. Se me pone la carne de gallina…

Eso es todo por esta semana, quería compartir con vosotros lo bien que me he sentido haciendo de cuentacuentos.

¿Creéis que merece la pena leerles en voz alta a los niños? ¿Que sirve de algo contarles cuentos? Sigo abierto a cualquier sugerencia que podáis hacer.

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.

Mario Vargas Llosa

Y las musas llegaron…

Una idea que siempre tuve clara cuando supe que iba a venir a Londres era que iba a aprovechar todo el tiempo que pudiera para escribir. Pues bien, no lo he hecho tanto como me habría gustado. Primero, porque en el portátil que traje, el de mi padre (¡gracias, papi!) no tenía el paquete de Office, así que tuve que esperar a encontrar uno. Después, mi casa, aunque muy bonita, no es muy cómoda para escribir. Tengo dos opciones: cama o taburete en la barra de la cocina. No, ninguna de las dos es aconsejable para mi ya de por sí molida espalda.

La siguiente opción era hacer lo que la genial J. K. Rowling, esto es, ir a escribir a una cafetería. Sí, suena genial, lo sé, pero… ¿Y lo calentito que se está en casa? Al final, siempre optaba por plantarme el pijama y tratar de avanzar en la revisión de «El destino de Tamarán», con fatales resultados tanto para la novela como para mi columna vertebral y mi cuello.

Pero esta semana, por fin, he vencido a la pereza y he bajado a un Costa Café que tengo al lado de casa (con sus sillas y sus mesas, que tanto echo en falta). Y las musas llegaron… ¡Por fin! Vale que el café es un poco caro y no es el mejor del mundo, pero ha sido una mañana muy, muy, muy provechosa. No solo he terminado la escena que se me estaba atragantando, sino que he sido capaz de cuadrarla dentro del capítulo en cuestión, corregirlo y avanzar hasta el siguiente capítulo. Tengo que seguir cambiando algunas cosillas por estos añadidos que estoy haciendo, pero estoy muy contento con el resultado y muy orgulloso de, por fin, haberme dado cuenta de que «la Rowling» sabe de esto de escribir un poquito más que yo… Y, si ella buscó la comodidad de las cafeterías escocesas, yo haré lo propio con las londinenses.

Por el momento, parece que, definitivamente, arranco en serio. ¡Deseadme suerte!

“El fracaso implicó deshacerse de todo lo innecesario. Dejé de fingir ante mí misma ser algo que no era, y comencé a dedicar todas mis energías a terminar el único trabajo que me importaba”.

J. K. Rowling (tenía que ser una frase suya).

El proceso de revisión

Sí, aún sigo esperando noticias sobre fechas de «Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados»… Menos mal que tengo paciencia casi ilimitada… 😉 Así que, antes que seguir esperando sin más, he decidido continuar con algunos de los proyectos que tengo empezados.

El principal de todos, como ya sabéis, es la primera parte de «El destino de Tamarán». Hace un par de semanas publiqué la entrada en la que incluí opiniones positivas de algunas personas que lo han leído, «Gusanillos que pican«. Esta semana, voy a hacer lo contrario. Casi todas las personas que han podido leerlo han tenido las mismas críticas en cuanto a lo que se podría mejorar y/o cambiar, añadir, eliminar… Y siempre he sido bastante inteligente al respecto, pues he intentado hacerles todo el caso posible.

Algunos de los comentarios me informan de que la trama podría enmarañarse bastante más; que algunos personajes pueden tener mucha más vida; que Gabriel, el protagonista, muchas veces está a la sombra de otros personajes; intentar que el narrador no tenga tanta información; reubicar los momentos de realidad (ya lo entenderéis) para que no resulten pesados; crear más expectaciónGRACIAS, tanto a las editoriales como a los amigos, familiares y conocidos que lo habéis leído y me habéis dado tantos buenos consejos 🙂

De momento, el resultado es que he añadido más de cincuenta páginas desde el primer borrador; he incluído nuevas tramas para intentar que el lector se enganche más a la historia; hay mucho más sobre casi todos los personajes, entre ellos Gabriel; los momentos de realidad, salvo alguna excepción en la que es imposible, están al final de algunos capítulos; hay más información sobre Tamarán y sus distintos reinos… En definitiva, y siempre desde mi opinión, creo que está quedando muchísimo mejor y espero que, una vez que acabe con esta revisión y lo envíe a las editoriales, lo vean con mejores ojos. Y espero, también, que el hecho de tener un libro ya publicado no les haga tener tanto miedo a la hora de publicar.

Mientras que ese momento llega, seguiré leyendo, releyendo, corrigiendo, revisando, cambiando, suprimiendo, añadiendo, reubicando… Vamos, volviéndome loco, que no es un trabajo nada fácil…

¡Necesito vuestros ánimos! 🙂 Y he visto que todas las semanas recibo bastantes visitas de países distintos al mío, sobre todo latinoamericanos, y me encantaría que, alguna vez, me dejarais un comentario  presentandoos y que me dierais vuestra opinión, pues la apreciaré tanto como siempre hago.

¡Un abrazo a todos! (Sí, estoy con muchas ganas de seguir avanzando… ¿Me acompañáis?)

«Cometer un error y no corregirlo es otro error».

 Confucio

Gusanillos que pican

Liado otra vez con una revisión más de “El destino de Tamarán”, he creído conveniente quitarle el polvo a algunas de las críticas y opiniones que ha recibido hasta ahora para venirme un poco arriba. Algunas vienen de amigos. Otras, de conocidos. Algunas otras, de editoriales. Por supuesto que también hay (y habrá) opiniones negativas, pero ahora mismo, metido como estoy en la revisión, prefiero pensar en las buenas, que me animo más.

Las comparto con vosotros para ver si consigo que os pique un poco el gusanillo y os volváis una masa numerosísima que reclame a las editoriales que lo publiquen porque necesitáis leerlo como el respirar 😉 Ya me iréis diciendo…

“Destaca la corrección en el estilo y te aseguro que eso es bastante bueno”.

“Creemos que tiene méritos importantes, como por ejemplo la primera transición entre la historia realista y el relato de fantasía, que es suave desde un punto de vista narrativo y muy apropiada como presentación de los dos mundos en los que se mueven los personajes”.

“Jorge Pozo, con una trilogía en preparación que ahonda en el género, aprovechando riquezas de nuestra tradición, como los nombres y ritos de la cultura Guanche. No le quiten ojo tampoco a este joven con vocación de clásico, háganme caso”.

Me encanta cómo escribes, el libro es una pasada, me gusta mucho el continuo contraste de realidad y ficción que haces, y cómo utilizas el sentimiento para encauzar y enganchar la historia, me gusta cómo continuamente pones parte de ti en el libro, y lo haces de alguna forma biográfica. Me voy imaginando a los personajes, el Gran Gélido, por ejemplo…”

“Comentarte que en las primeras 10 paginas me has cautivado y has hecho que casi llore en una ocasión, no se si es lo que querías o si acaso importa mi reacción pero por el momento el libro me esta encantando! Seguiré leyendo, aunque te advierto que soy una lectora lenta, y espero que tu proyecto siga viento en popa!!! Me encanta como escribes! Felicidades!”

“A mí me parece muy interesante, juega con ese hilván de lo real y lo fantástico que ha dado tan buenos resultados con Narnia, por ejemplo, o Laura Gallego. Es un chico muy joven, pero yo creo que es un diamante en bruto, con una narrativa y un estilo muy solvente”.

“Tienes una imaginación fantástica, en serio. Creo que, en serio, naciste para escribir!! Me gusta la historia, el estilo, me gusta cómo expresas las emociones humanas y … Me quedó con ganas de leer más… Te seguiré apoyando, porque me parece que de verdad te mereces ser escritor, que te publiquen todo lo que escribas y poder hacer lo que te gusta”.

¿Qué decís? ¿Tenéis ganas de saber más sobre «El destino de Tamarán?

“Tras el vivir y el soñar está lo que más importa: despertar».

Macrobio

Lecturas para Navidad

¡FELIZ NAVIDAD! No voy a molestaros con entradas densas en estas fechas, que estamos todos hasta arriba de compromisos…

Tan solo quiero dejar un consejo por aquí, para que lo aproveche quien lo crea bueno. Estos días, por tradición, porque apetece estar en casa calentitos y porque los peques no tienen colegio, ¿qué mejor momento para invitarlos a la lectura?

Si no tenéis libros de cuentos, investigando por Internet podréis encontrar prácticamente todos los clásicos, muy apropiados para las Navidades. Hay algunas páginas que os serán de gran ayuda, como la que os muestro, y muchos autores como Perrault, los Hermanos Grimm o Andersen por los que podréis apostar sin riesgo al fracaso.

También os animo (como hice en la entrada anterior) a que os recorráis las librerías infantiles en busca de nuevos autores, nuevas historias y nuevos personajes.

Por el momento, os dejo con un cuento ideal para la Navidad: La niña de los fósforos, de Andersen, un cuento que a mí me trae muy buenos recuerdos de pasar las fiestas calentito mientras me lo leían en casa.

La niña de los fósforos

«La mayoría de las personas que caminen detrás de mí serán niños, por lo que mantendré los pasos cortos».

Hans Christian Andersen

Books for Christmas!

Aún a la espera de conocer fechas (y armándome de paciencia), y ya en mi amada Madrid para pasar estas fiestas tan especiales entre familia y amigos, quiero, en esta entrada, romper una lanza a favor de un regalo no siempre deseado por todos…

Algunos habréis visto el vídeo aquel de… «Books? Books for Christmas??» ( http://www.youtube.com/watch?v=sv4Hpz-GI3g ), en el que un pequeño se queja por haber recibido libros como regalo de Navidad. La verdad es que el vídeo es gracioso, pero a mí me da un poco de pena que, en muchas ocasiones, los libros no se vean como un buen regalo por los niños.

Estoy seguro de que tanto Papá Noel como Sus Majestades,  los Reyes Magos, habrán visitado ya un montón de librerías infantiles como El dragón lector, Kirikú y la bruja, Venir a cuento y otras muchas librerías en las que la magia de los libros puede respirarse y te invade el corazón de letras, colores y personajes maravillosos. No solo eso, seguro que también han podido asistir a una de las muchas actividades que organizan durante estas vacaciones para los más peques (y no tan peques).

Siempre he defendido, y lo seguiré haciendo, la importancia que la lectura tiene en la vida y que, cuanto antes empecemos a leer, mayores serán los beneficios que nos aporte. Por eso, queridos «regaladores», os animo a que, durante la vorágine de las compras navideñas, os deis un paseo entre libros y que, sean para la edad que sean, los tengáis en consideración para el 25 de diciembre y el 6 de enero. Y, por supuesto, si llegamos a tiempo con «Las bufanas de Lina y otros cuentos animalados», os aseguro que lo disfrutaréis.

Books for Christmas and forever!!

“Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”.

Jorge Luis Borges

Un encargo muy especial…

La semana pasada anuncié por Facebook que había recibido una noticia muy buena y algunos os pusisteis un poco nerviosos… Realmente no quería decir nada más al respecto hasta que todo estuviera bien atado, ¡pero la verdad es que no me puedo aguantar más!

Si habéis seguido el blog desde el principio, sabréis que parte de mis prácticas del Grado en Maestro en Educación Primaria las realicé en el Colegio del Hospital del Niño Jesús, en el área de oncología. Para aquellos que no los supieras, os redirijo a la entrada en la que hablo al respecto: https://jorgepozosoriano.com/2013/09/04/con-su-sonrisa-por-bandera/

Habréis visto también que uno de los cuentos, titulado «Las escamas perdidas de Lu» tiene mucho (más bien todo) que ver con esta maravillosa experiencia y con Lucía, alguien muy especial que inspiró la historia.

Pues bien… La semana pasada les envié un correo a Pilar, mi tutora durante las prácticas, y a Charo, la directora del colegio, para contarles que el libro iba a publicarse a lo largo de estas navidades. Las dos me contestaron dándome la enhorabuena y deseándome la mayor de las suertes, pero, además… Charo me dijo algo que me hizo inmensamente feliz:

«Me encantaría que nos presentaras tu libro en el teatro del Hospital, sería estupendo  que lo hicieses el Día del Libro, pues como sabes cada año llevamos un autor».

¿Os lo podéis imaginar? Siempre he dicho que lo mejor de escribir para niños es saber que, gracias a ti, van a esbozar alguna sonrisa. Si esa sonrisa viene de uno de mis niños, de esos «preciosos y preciosas» de los que Charo habla con tanto cariño, mi felicidad se multiplica por infinito.

No quiero enrollarme más. Os he prometido las buenas noticias y ya las tenéis. Escribiría páginas y páginas sobre lo contento que estoy, sobre la sensación tan increíble que siento cuando pienso que voy a estar allí con todos esos preciosos, intentando hacerles sonreír gracias a mis cuentos. No quier ni pensar en el recuerdo tan bonito que me acompañará durante toda mi vida. No podría haber otro lugar mejor para celebrar el Día del Libro.

Gracias, Pilar. Gracias, Charo. Gracias a todos.

«La felicidad no es algo que experimentas; es algo que recuerdas».

Oscar Levant