Porque yo sigo creyendo en la literatura

Ayer mismo me topé con esta imagen que me tocó un tanto la fibra y, lo siento, necesito escribir una entrada para comentar esta situación.

Sé que puedo generarme algunas enemistades y que algunas personas se pueden sentir ofendidas. También, que algunos podréis achacar esta entrada a envidia, pero ya os digo que no. Por una parte, no siento envidia ninguna porque yo estoy contento con mi vida. Tengo un trabajo que me encanta, que me satisface y que me hace crecer cada día como persona y, además, tengo tres libros publicados que, poco a poco, van llegando al público, a colegios, a más lectores. Además, si algún día llego a ser alguien como escritor, prefiero hacerlo por mis méritos como escritor y no por mis seguidores en Instagram. Por otra, no voy a citar a nadie en concreto, así que espero que nadie se lo tome como un ataque personal.

Dicho esto, voy al lío.

Me llama mucho la atención que este artículo se incluya en la sección de literatura y que el titular sea ese que veis: “Los influencers conquistan la literatura”. No sé a vosotros, pero a mí me viene una pregunta a la cabeza: ¿qué consideramos literatura? Hace no mucho había una figura más o menos respetada, que pertenecía a un entorno intelectual y que estaba estrechamente relacionada con la cultura. Un escritor era alguien importante. Alguien que estaba ahí, donde tenía que estar, por su talento, por su dominio del lenguaje… En definitiva: porque era un buen escritor. ¿Qué hemos hecho para que, hoy, consideremos literatura cualquier texto, escrito por cualquiera? ¿Tener seguidores en una red social o canal de vídeos nos hace buenos escritores? ¿Salir en un programa de televisión nos convierte en los mejores poetas del momento? ¿Tener algún contacto influencer que promocione nuestro libro nos hace escribir bien?

Amigos, creo que nos estamos equivocando, y mucho. Investigo mucho las redes en busca de libros. Recorro librerías de cabo a rabo con esa misma intención. Los libros mejor distribuidos, los mejor promocionados, los más mimados, los que están en todas partes, a bombo y platillo son esos de ¿literatura? influencer.

Por poner algunos ejemplos, he leído el primer libro de alguien sobre el que he llegado a leer que es “el maestro del suspense” y que, en su nuevo libro, “despliega su virtuosismo narrativo” y os aseguro que, a nivel de narrativa, es un espanto. Plagado (plagado) de errores de puntuación (el uso de la coma es terrorífico); de errores de ortografía (como muestra, el uso equivocado de las perífrasis verbales “deber + de +infinitivo” y “deber + infinitivo”); o el abuso de los adverbios terminados en -mente (no muy bien vistos en literatura) hasta el punto de incluir en una sola página tres “ligeramente” (¡tres! ¡En una página!), un “completamente” y un “rápidamente”. Quizá me equivoque, pero a mí un libro tan mal escrito no me parece propio de un “maestro del suspense” ni me permite ver ningún tipo de “virtuosismo narrativo”. Un libro de ¿poesía? que se vende como churros por la fama de su no-autora, ya que ni siquiera lo ha escrito ella y, además, ha plagiado una de las ilustraciones. Un poeta que no conocía nadie hasta su aparición en la televisión y que, ahora, parece ser el mismísimo Federico García Lorca renacido.

Mi pregunta es bastante clara: ¿dónde estamos llegando en el mundo editorial? ¿Nos vale ya todo? ¿Vamos todos a lo fácil, a lo que vende sin apenas esfuerzo ni trabajo, a convertir algo tan preciado e importante como un libro en un producto de mercado sin más? Siendo muy sincero, me da pena. Mucha pena. Me da pena porque estamos diciéndole a nuestros niños (y de esto sé un poco porque trabajo con ellos día a día) que no importa escribir bien, que no pasa nada si no se saben las reglas ortográficas, que no hace falta que lean para aprender, que la poesía son dos líneas de ¿reflexiones vitales? con una ilustración bonita (plagiada, si hace falta) al lado. Que los grandes autores ya no interesan, porque ahora, son los influencers los que conquistan la literatura. Ese, amigos, es el mensaje que estamos trasmitiendo. Estamos permitiendo que algo que debería estar cuidado con todo el mimo del mundo, la literatura (pero la de verdad), se vea pervertida y enfangada por el simple hecho de llenar las librerías de best-sellers malos y sin ninguna inversión de trabajo porque ahora, y esto es una realidad, ya no importa que un libro sea bueno, ni siquiera que el autor o autora escriba bien, sino que tenga tantos miles de seguidores, que asegure una promoción (muchas veces, endogámica por completo) fuerte sin esfuerzo de las editoriales y que, por lo tanto, venda, venda y venda con una inversión mínima.

Yo no soy fuerte en redes, aunque estoy contento con ir creciendo, aunque sea a paso lento. No me considero nadie para aconsejar cómo escribir o dejar de escribir porque solo tengo tres libros publicados, he sido finalista solo en dos concursos pequeñitos de escritura y he participado en una sola colección de cuentos y relatos (que verá la luz en breve); así que, sintiéndolo mucho, me da un poco de vergüenza intentar sentar cátedra sobre algo en lo que estoy empezando (aunque, sí, las redes están llenas de ¿expertos? en escritura, en literatura y, también, en cómo tenemos que hacer los profesores nuestro trabajo en temas tan peliagudos como el acoso).

¿Dónde vamos a llegar? La verdad, no lo sé, pero a mí se me cae el alma a los pies cuando voy a las librerías y veo las estanterías llenas de esta ¿literatura? influencer y tengo que buscar y rebuscar para encontrar a los verdaderos virtuosos de la narrativa, la poesía, el teatro o el ensayo.

Seguiré buscando mi lugar en este mundo tan complicado siendo sincero conmigo mismo, escribiendo (con mayor o menor éxito) convencido de lo que hago y la satisfacción de los comentarios positivos de mis lectores y, sobre todo, seguiré haciendo lo que siempre he hecho: leer LITERATURA.

“Los libros solo tienen valor cuando conducen a la vida y le son útiles”.

Herman Hesse

Crítica: La niña que bebió luz de luna

Título: La niña que bebió luz de luna

Autor: Kelly Barnhill

Editorial: Destino (Planeta)

Me enamoré del título de este libro desde que lo vi y, sumado a que se trataba de una historia de magia y fantasía y que había sido premiado con los mejores galardones que existen, se lo pedí a los Reyes Magos (benditos sean, siempre me traen los libros que les pido).

Así, a grandes rasgos, diré que la historia es bonita, que el lenguaje utilizado es precioso, pero que, en mi opinión, le sobran muchas páginas. No sé por qué nos hemos empeñado en escribir libros eternos (“tochazos”, para que nos entendamos) de historias que no dan para tanto. Parece que, si un libro no tiene cuatrocientas o quinientas páginas, no es suficiente y, que yo sepa, este tipo de literatura va dirigida, principalmente, a un público juvenil. No sé vosotros, pero yo, cuando estaba en la edad y leía un libro, buscaba que fueran al grano, y en este libro hay mucha más paja de la necesaria, por lo que se me ha hecho un poco bola, la verdad.

Aun así, creo, como digo, que la historia es bonita y que es un libro bonito de leer. Por eso, os dejo con mis puntos fuertes y débiles.

Puntos fuertes:

El lenguaje: si he criticado algo que no me cuadra del todo en la literatura juvenil (el exceso de páginas sin sentido), voy a criticar también que, a veces (más de las que a mí me gustaría), el lenguaje utilizado en los libros de literatura juvenil deja mucho que desear. No es el caso en este libro. El lenguaje está muy bien cuidado, es un lenguaje bonito, pensado, casi poético en ocasiones. A mí, creedme, es algo que me supone un punto muy grande a favor.

Los personajes: son originales, creíbles, divertidos, están muy bien descritos y forman un equipo muy interesante que deja muy claro que el amor puede superar cualquier tipo de barrera.

La magia: me gusta cómo la autora habla de la magia, de cómo se origina, de cómo se trasvasa, de cómo nace y cómo muere… Me parece una idea muy buena.

Lo que más me ha gustado: insisto, qué maravilla es leer un libro de literatura juvenil escrito con tanto gusto por el lenguaje. En este sentido, el libro es un diez.

Lo que menos me ha gustado: lo laaaaaaaaargo que es y lo laaaaaaaargo que se me ha hecho. Estoy convencido de que no eran necesarias tantas páginas para contar esta historia. Se repite, se hace pesado, se queda muy estancado… Una pena, porque, al final, una historia que es bonita se queda a medias por ser una lectura tan lenta y, a veces, aburrida. Todo, además, para que el final ocurra en un par de capítulos, de forma atropellada y con toda la prisa que no existe a lo largo de todo del libro.

Quiero creer que, a pesar de ese punto negativo que pesa bastante, sí es una historia que recordaré por uno u otro motivo. Será por el lenguaje, será por la magia… Creo que es una historia bonita de leer y bonita de recordar. Eso sí, me esperaba muchísimo más de este libro y no me parece para tanto (ni para tener tantísimos premios).

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“La demencia y la magia, al fin y al cabo, guardan una estrecha relación”.

Kelly Barnhill en “La niña que bebió luz de luna”.

Crítica: El castillo ambulante

Título: El castillo ambulante

Autor: Diana Wynne Jones

Editorial: Nocturna

Vale, me compré este libro por tres motivos: el primero, que la película es una de mis películas favoritas (luego comentaré un poco sobre ella); el segundo, que lo editaba Nocturna; el tercero, que la edición es preciosa y han publicado los tres libros.

Aunque el libro me ha gustado, no ha sido tan bueno como esperaba. Quizá por el recuerdo de la película, pensaba que me iba a encantar, que no iba a poder parar de leer… y no ha sido así. Me ha gustado, sí. Creo que es un libro que los lectores de fantasía tenemos que leer (y, por supuesto, los escritores de fantasía), pero no es todo lo espectacular que me esperaba y, aunque sí está muy bien escrito y tiene detalles que me han gustado mucho, no estoy de acuerdo con Neil Gaiman cuando afirma que Diana Wynner Jones “es, sencillamente, la mejor escritora de libros de magia para lectores de todas las edades”. A mí, la verdad, se me ocurren bastantes autores mejores que ella, pero me imagino que eso, como casi todo, es cuestión de gustos.

Puntos fuertes:

La edición: a estas alturas todos sabemos lo bien y lo bonito que edita Nocturna. Son cómodos de leer (tapa blanda), y el hecho de que hayan publicado los tres libros a la vez, para mí, es un acierto.

Los personajes: esa mezcla de personajes tan dispares (un mago, un aprendiz de magia, una viejecita hechizada, un demonio del fuego…) crea situaciones muy divertidas y entrañables que nos dejan claro que todo funciona mejor si se juntan distintas fuerzas.

Los escenarios: empezando, claro está, por el propio castillo y todas sus peculiaridades, que es espectacular. Todos los lugares en los que ocurre la historia son geniales y están tan bien descritos que es muy fácil sentirse caminando por ellos, y eso siempre es de agradecer.

La magia: el mago Howl, la bruja del Páramo, demonios de fuego… Ya sabéis que todo (o casi todo) lo que tenga que ver con magia me gusta, y en esta historia la magia es un personaje más.

Lo que más me ha gustado: no sabría decir si me gusta más el castillo o el mago Howl. Desde luego, un personaje tan bien creado como este mago tenía que vivir en un lugar tan genial como su castillo ambulante.

Lo que menos me ha gustado: se me ha hecho un poco largo porque, en mi opinión, la historia avanza con demasiada lentitud y tampoco ocurre nada espectacular que te haga querer seguir leyendo. No se crea tensión, no hay secretos que quieras desvelar avanzando en la historia… Me ha faltado un algo más que ni siquiera al terminarlo he encontrado. Además, me ha hecho llevarme un pequeño chasco con la película. No por culpa de la autora, claro está, pero hay TANTAS cosas cambiadas que, por una parte, no he terminado de entender la necesidad de haberlo hecho y, por otra, he visto necesario cambiarlas, ya que a la historia del libro le falta chispa. Vamos, que el libro se me ha quedado en una lectura regular y ha hecho que la película deje de gustarme tanto.

Al saber que se trata de una trilogía, me dio un poco de pereza pensar que la historia continuaba, pero me he alegrado mucho al saber que, si bien las otras dos historias ocurren en el mismo lugar, son totalmente independientes, así que me apetece mucho leerlas sin la presión de comparar constantemente con una película.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Creo que deberíamos ser felices por siempre jamás”.

Diana Wynne Jones, en “El castillo ambulante”.

Un poco de poesía

Estas últimas noches me ha dado por escribir algunos versos antes de dormirme y ha salido algún poema que, incluso, he pasado al ordenador para guardarlo. Normalmente los escribo en el móvil porque me es más cómodo y, sí, hay muchos poemas (la mayoría) que no me convencen y desecho.

Como, de momento, solo escribo poesía por gusto, porque me viene y por poder compartirlo con mis personitas, os dejo por aquí el último poema que he escrito. Se agradecen comentarios (positivos o negativos) ya que es la única forma que tengo de aprender (y sabéis que me encanta aprender).

¡Un abrazo!

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Fomento de la poesía en el CEIP Palomeras Bajas

Hay coles que se toman muy en serio lo de fomentar la lectura entre nuestros pequeños. Es el caso del CEIP Palomeras Bajas, quienes llevan a caso varias iniciativas maravillosas para lograr tan importante fin, como sus geniales «lunes poéticos».

Ya el año pasado colaboré con ellos junto a mi querida y fiel Marta Marbán de Frutos y este año han querido comenzarlo con otro poema mío ilustrado también por ella.

Siempre insisto en la importancia de que los niños lean, que se lea con ellos, que se les escuche leyendo… En definitiva, que sientan que leer es algo divertido que se hace en familia y en el cole como algo natural y estimulante. En una sociedad sumida en un «pantallismo» cada vez más abusivo, siempre es agradable encontrar que, al menos algunos profes, sí nos esforzamos por que los libros, los cuentos, la poesía o el teatro sea vivido por nuestros alumnos como una opción muy a tener en cuenta a la hora de tener entretenimiento.

“El que ama a la lectura, tiene todo bajo su alcance”.

William Godwin

Crítica: El cuarto mono

Título: El cuarto mono

Autor: J. D. Barker

Editorial: Destino (Planeta)

Llevaba mucho tiempo viendo las críticas tan buenas que este libro estaba recibiendo, pero no me dio por leerlo porque tenía muchas lecturas pendientes (y porque la última novela policíaca que he leído fue un verdadero chasco, como recordaréis aquí https://jorgepozosoriano.com/2018/07/18/critica-el-dia-que-se-perdio-la-cordura/ ). Lo he podido leer porque está entre los regalos de Reyes de mi hermano y no pude resistirme a leerme “un par de capítulos” para ver cómo empezaba… El resultado fue que me lo leí en tres días, enganchado por completo a un thriller que, esta vez sí, ha merecido la pena.

Estoy seguro de que hay muchísimas reseñas, pero os dejo, como siempre, con mi análisis de puntos fuertes, lo que más me ha gustado y lo que menos.

Puntos fuertes:

El inicio: una novela policíaca sin un inicio que enganche en las primeras páginas no tiene mucho sentido. Esta cumple ese requisito a la perfección, ¡menuda forma de empezar!

Distintas voces: aunque el peso en la narración lo llevan los dos protagonistas (el detective Porter y el asesino, gracias a su diario), hay varios capítulos con otros narradores que hacen que la lectura sea más amena y que suponen un respiro en la trama.

Lo bien que está escrito: un lenguaje sencillo, creíble, bien hilado, sin errores (quitando cuatro o cinco erratas perdonables) que siempre es de agradecer.

Los giros: la historia tiene varias sorpresas que te hacen gritar al descubrirlas. Si el ritmo ya es de por sí muy bueno, estos giros hacen que la historia gane mucho.

Lo que más me ha gustado: los dos protagonistas me parecen espectaculares y, en cuanto al libro, puede que sea lo que más me ha gustado. Sin embargo, tengo que decir que lo mejor de todo ha sido que, por fin, he vuelto a engancharme con una novela policíaca de calidad, que tenía muchas ganas.

Lo que menos me ha gustado: aunque la parte del diario en la que el asesino relata su infancia (y los motivos por los que se convirtió en un asesino) está muy bien escrita, es muy interesante y ayuda a meterse en su piel, hay momentos en los que se me ha hecho un poco pesada. Puede que haya influido que, por norma general, los capítulos son cortos (algo que siempre me gusta, especialmente en este tipo de historias) y que estas partes suelen ser bastante más largas, por lo que se me hacían un poco bola. Quizás haberlas hecho un poco menos densas habría ayudado (y creo que es muy posible haberlo hecho así).

Mi sensación final es que estoy seguro de que, si eres lector de policíaca, tienes que leerlo. Si no es así, pero te apetece leer algo así, esta es una muy buena opción. Recomendado al cien por cien.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“En la vida real, el único y verdadero salvador es uno mismo”.

D. Barker, en “El cuarto mono”.

«Un corazón para Opalina» en la voz de Alba Cabello

¿Quién mejor que una sirena «real» para ponerle voz a mi sirena? Alba Cabello, ex-capitana del equipo nacional de natación sincronizada, con varias medallas a nivel europeo, mundial y olímpico (campeona europea y mundial), una luchadora incansable, una nadadora excepcional y una persona maravillosa, se convierte en Opalina y en el resto de personajes de este cuento, incluido en mi libro «Un corazón para Opalina y otros cuentos fantabulosos», publicado por la editorial Endymion. Su voz se une a las preciosas ilustraciones de Marta Marbán de Frutos (mi otra mitad literaria) para que podáis disfrutar de este cuento de una forma distinta y original todas las veces que queráis.

Os dejo el enlace para que podáis acceder al vídeo. ¡No os olvidéis de comentar lo que os parece!

Gracias, Alba, por este favor que tan feliz me hace, ¡campeona!

 

«Cuando cuento que los mejores amigos de todo el Mar Plateado eran una sirena y un pulpo, nadie quiere creerme».

Jorge Pozo Soriano, en «Un corazón para Opalina»

Mis mejores y peores lecturas de 2018

El día que se perdió la cordura, de Javier Castillo: aunque me encantó el detalle de mi alumno regalándomelo y me encanta leer novela negra en verano, este libro fue un auténtico fiasco. El claro ejemplo de “mucho ruido y pocas nueces” y de cómo una buena promoción puede hacer triunfar a libros malos, mal escritos (con multitud de errores gramaticales y ortográficos) y seguir estando en todas partes.

Lo mejor: la dedicatoria que mi alumno escribió.

Lo peor: que libros tan malos tengan tanto éxito y otros tantos que son maravillosos se queden en el camino.

Alternativas: El cuarto mono, de J. D. Barker; Morir no es lo que más duele, de Inés Plana

El bestiario de Axlin, de Laura Gallego: uno de los pocos libros de mi vida que no he podido terminar. Creo que el universo Laura Gallego se me hace ya un poco bola porque me parece más de lo mismo. Lentísimo y muy aburrido (y es una trilogía), con monstruos que no dan miedo y una historia de amor muy forzada, me supuso un enorme chasco, ya que lo empecé con muchas ganas.

Lo mejor: que la fantasía en español siga teniendo tanto éxito.

Lo peor: que sean siempre los mismos autores y que valga todo, escriban buenas historias o no.

Alternativas: La niña que bebió luz de luna, de Kelly Barnhill; El castillo ambulante (saga), de Diana Wynne Jones

El guardián de los objetos perdidos, de Ruth Hogan: sin buscar leerlo, comprado por casualidad para gastar una tarjeta regalo solo porque la portada y el título me gustaron, se ha convertido en una de mis mejores lecturas del año. Una historia preciosa, personajes maravillosos, momentos muy especiales… Es una de esas lecturas sencillas y deliciosas. Me ha encantado y lo recomiendo muy, muy, muy mucho.

Solo tu nombre es mi enemigo, de Manuel Francisco Reina: encontrar poesía actual buena, de calidad, bien escrita, con sentimiento hoy en día y no caer en eso que llamo pseudopoesía, mal escrita, simplona, casi sin forma ni fondo y llena de tópicos y traumas ya demasiado manidos es muy complicado. Por suerte, autores como Reina nos regalan versos únicos y poemarios redondos de principio a fin. Una delicia si os gusta la poesía de verdad.

¿Cuáles han sido vuestras mejores y peores lecturas del año?

«Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee».

Miguel de Unamuno

Crítica: El tiempo de los magos

Título: El tiempo de los magos

Autor: Cressida Cowell

Editorial: Roca

Sí, he de reconocerlo: me compré este libro por la portada y porque sabía que, obviamente, era una historia de fantasía. Que la autora fuera la misma que me enamoró con “Cómo entrenar a tu dragón” también ayudó.

También voy a reconocer que, aunque lo empecé a leer con muchísimas ganas, no me terminó de gustar hasta muy avanzada la historia. Aun así, no lo dejé de leer y me alegro de no haberlo hecho, ya que el libro me terminó por gustar bastante.

Puntos fuertes:

La edición: es, y así lo digo, uno de los libros con la edición más bonita que he tenido en mis manos. La portada, la contraportada, las ilustraciones y cómo están incluidas en un texto con tipografías que van cambiando y que son espectaculares… Además, si le quitas la sobrecubierta, el libro es igual de bonito. En ese sentido, la editorial Roca ha acertado de pleno.

Los personajes: son tan peculiares, tan patanes, tan inocentes, tan descarados… ¡tan adorables! Tanto los dos protagonistas, Xar y Wish, como la reina Sychorax, todas las criaturas que acompañan a Xar… Me han encantado todos, la verdad. Muy, muy buenos personajes.

Lo absurdo: pues sí, hay situaciones tan absurdas que son geniales. ¡Viva el humor en la literatura juvenil!

Lo que más me ha gustado: aunque la historia sea buena, que lo es, no puedo evitar que lo que más maya gustado sea la estética del libro: es precioso por dentro y por fuera, y esa es una realidad.

Lo que menos me ha gustado: como ya he dicho, me costó entrar en la historia, y eso fue porque me pareció un poco lento y aburridillo al principio. Es cierto que la historia mejora y que termina muy bien, pero creo que, también teniendo en cuenta la edad a la que va dirigido este libro, es demasiado largo.

A pesar de ese aspecto negativo que me pesó un poco, es una historia divertida, bien creada, muy original, con personajes muy peculiares y que merece la pena leer, así que, sí, os lo recomiendo.

A los que lo habéis leído, ¿qué opinión tenéis? A los que no, ¿creéis que lo haréis algún día?

Gracias y un abrazo para todos.

“Es muy fácil destruir [ … ], pero yo no soy un guerrero al que le fascina la destrucción. Es mucho más difícil crear, y a eso nos dedicamos los magos”.

Cressida Cowell en “El tiempo de los magos”.

Los clichés en la literatura fantástica

Hace ya un tiempo que leí acerca de los clichés de la literatura fantástica y de lo malos, malísimos que son. Hay que evitarlos a toda costa. Si los usas, eres un escritor malísimo que no merece ser leído. Los libros que los contienen no deberían existir.

Sí, vale, tiendo a exagerar al máximo para expresar después mi punto de vista y, como quiero que me entendáis, necesitaba un primer párrafo así de contundente.

Los clichés (o aquellos elementos que, por usados con frecuencia, se convierten en algo negativo) en la fantasía son, básicamente, estos:

  • Héroe huérfano
  • El elegido
  • El mentor anciano
  • La gente buena es guapa; la gente fea es mala
  • Mujeres florero y prescindibles
  • Heridas irreales que dejan que el protagonista siga luchando
  • El amigo grande y torpe que ayuda al protagonista
  • Objeto que, si tiene el villano, cambiaría el rumbo del mundo
  • Hadas, elfos y gnomos

Esta lista la he obtenido del vídeo de Ana González Duque en su canal de YouTube, del que os dejo el vídeo a continuación:

https://www.youtube.com/watch?v=_I7ZLT9utEM

Con todo el cariño y el respeto que le tengo a Ana, voy a hacer algo que ella pide en cuanto a los clichés: retorcerlos. Pero no voy a retorcer esos clichés, sino los argumentos de que son malos, malísimos y que hay que evitarlos a toda costa o, al menos, cambiarlos y darles un giro distinto.

Yo voy a reivindicar el papel del cliché en la literatura fantástica y lo voy a hacer con dos ejemplos claros, dos de las sagas de fantasía más exitosas de la historia: El Señor de los Anillos y Harry Potter.

Tanto Frodo como Harry son huérfanos; son los elegidos; tienen un mentor anciano con una barba bien larga y bien blanca (Gandalf y Dumbledore); les pasa de todo, nunca mueren (¡o hasta mueren y vuelven a la vida!) y siguen luchando; tienen un amigo grande y/ o torpe que los ayuda (Sam y Hagrid); intentan que los malos no encuentren el/ los objeto/ s con el/ los que cambiarían el rumbo del mundo (el anillo único o los horrocruxes); tienen criaturas fantásticas como gnomos, elfos y demás. Los clichés de gente buena y guapa o mala y fea y de las mujeres florero, por suerte, creo que han cambiado y que cada vez hay más protagonistas que no los cumplen, y esos clichés sí creo que deben evitarse. Pero, ¿el resto? He elegido estas dos sagas por conocidas, aclamadas y exitosas, pero podría nombrar mil más en las que se repiten casi todos estos clichés. No están retorcidos. Son esos mismos clichés, tal cual se nombran, incluso exagerados, y… ¡son dos sagas espectaculares! ¿Son malos libros por caer en casi todos estos clichés? ¿Son J. R. R. Tolkien o J. K. Rowling malos escritores por usarlos de una forma tan evidente? ¿Somos sus lectores bobos por amar sus obras, plagadas de clichés?

Sinceramente, creo que, con este tema, caemos un poco en algo que, desde mi punto de vista, es un error: querer teorizarlo todo, “manualizarlo” todo, hacer listas de todo y cubrir todo bajo el mismo paraguas. No creo que la calidad de un libro de fantasía dependa de si incluye o no estos clichés o el grado en que, si los tiene, los retuerza (a la vista está solo con dos ejemplos), sino de otros muchos factores que dependen más de la valía de los autores que de si cumplen las normas teóricas (y, muchas veces, ridículas) de la literatura. Yo he leído libros con clichés que me han encantado, libros con clichés que son infumables, libros sin clichés alucinantes (aunque no recuerdo ninguno que no tuviera, aunque fuera, uno solo) y libros sin ellos horrorosos. No me he parado a pensar en si esos libros cumplen o no esas normas. No me han gustado porque eran malos, aburridos, estaban mal escritos, eran demasiado obvios, no me aportaban nada nuevo… La “culpa” de que un libro sea bueno o malo no depende de esos clichés. Es más, me atrevo a decir que los clichés son, en cierto modo, necesarios. Muchos lectores de fantasía queremos que un joven con pocos recursos termine siendo un héroe; que, para ello, tenga un mentor como Gandalf o Dumbledore; que pueda luchar hasta el final; que tenga compañeros menos hábiles que ellos y no por ello menos valiosos… Harry Potter no sería Harry Potter sin todos esos clichés, igual que ocurriría con El Señor de los Anillos, Las Crónicas de Narnia, La historia interminable, Memorias de Idhún, los libros de Rick Riordan y otros tantos que caen en muchos de ellos.

Por todo ello, al contrario que los detractores de los clichés, yo voy a romper una lanza a su favor, apoyándome en todas las historias maravillosas que he leído y que, aun conteniendo millones de ellos, me han encantado y me han hecho vivir las mejores aventuras posibles.

Y, vosotros, ¿qué opinión tenéis sobre este tema?

Un abrazo para todos, ¡espero vuestros comentarios!

“Los cuentos de hadas superan la realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos”.

Gilbert Keith Chesterton